Archive for the ‘Libros’ Category

Atención, navegantes

Miércoles, Enero 9th, 2019

Atención navegantes porque comienza el año con interesantes publicaciones con sabor canario, tierra que si no fiuera por algunos de sus capaces sería conocida en el mundo entero por ese aplatanamiento con el que quiso desfigurarla el viejuno de dion Miguel de Unamuno.

Azulia rescata, por un lado, el discurso que impartió don Domingo Pérez Minik en la facultade Filosofía y Letras de la Universidad de La Laguna en 1968 con el título de La condición humana del insular, un librito con medio centenar de páginas de necesaria lectura no solo para los habitantes de las ínsulas sino también de los continentales, esos que no saben lo que es vivir (a)isla(dos) de verdad. El texto apenas ha sido arañado por el paso del tiempo y sobrevive con toda su sabiduría en estos tiempos de franco retroceso intelectual. Y no solo en la tierrra que me vio nacer.

Publicado también por Azulia aparece El archipiélagpo nómada. Un viaje libre y salvaje por las islas Canarias que fiirma José L. González-Ruano, editor de Azulia y viajero impenitente que no impertinente que tiene el buen gusto de contarnos sus experiencias por esos mundos de Dios. En esta ocasión un recorrido que transita entre lo poético y lo real por las siete islas de un archipiélago en el que hay muchos más colores y sonidos de los que uno imagina. Solo hay que abrir los ojos y descubrirlos.

Ángel Marrero Delgado pone el acento fantástico con Kaxalum. El secreto de la ciudad maldita, aventura fantástica con claro acento pulp que debe mucho a la mitología creada por ese gran hechicero de la ficción que fue H. P. Lovecraft. La novela ha sido editada poor Círculo Rojo y hace la sexta de un escritor que aporta con sobresaliente imaginacíón más madera al universo lovecraftiano, poblado de deidades impías y con nombres de complicada pronunciación.

Por último Altrevés presenta la segunda novela de la serie Eladio Monroy en su labor por reeditar las historias que hasta la fecha le ha dedicado Alexis Ravelo a su personaje, un ex marino mercante aficionado a meter las narices donde nadie lo llama. Solo los mujertos es su título y es una buena oportunidad para releerlo o bien conocer a uno de los duros de la última novela negra y criminal que se escribe en España, ese país que se nos perdió hace ahora mucho, demasiado tiempo.

Saludos, buenas lecturas, desde este lado del ordenador

Efectivamente, las cosas de TEA

Martes, Enero 8th, 2019

Las cosas de esta santa casa (TEA Tenerife Espacio de las Artes) funcionan así, y así funciona la casa santa aunque tenga poco de santa y de casa. Recién estrenado el 2019, el consejo de administración de Tenerife Espacio de las Artes ratificó como director artístico a Gilberto González tras su accidentado nombramiento el año pasado cuando el Tribunal Administrativo de Contratos Públicos de la Comunidad Autónoma tumbó su designación. Para adentrarse en los intrincados vericuetos burocráticos que ha accidentado que González llegara a estrenar el cargo basta con consultar el seguimiento que de su caso ha realizado un periódico digital, informaciones que ponen de manifiesto que algo huele a podrido no en Dinamarca sino en todo este proceso en el que se ha visto involucrado involuntariamente el primero candidato y ahora, por fin, director artístico de TEA.

Licenciado en Bellas Artes y director de la bienal de Fotonoviembre que se celebró en TEA curiosamente también el año pasado sin demasiadas protestas en los medios de comunicación aunque sí en los mentideros culturales de la isla, Gilberto González dirigirá los destinos artísticos de TEA durante tres años ¿o son dos si se cuenta el año perdido?, con un proyecto que denomina Principio de incertidumbre, más o menos la misma incertidumbre que pasó González tras ese vivo sin vivir en mi por el que transitó en 2018.

Le deseamos éxito al nuevo director artístico como habituales de esa casa que no es santa ni es casa y deseamos que consiga transformarla en vivienda en la que las distintas familias del arte encuentren refugio para sus inquietudes creativas sin directrices molestas ni extravagantes asesoramientos.

Desde esta modesta atalaya seguiremos con atención su trabajo con la esperanza de que TEA, por fin, deje de actuar al tun tun y se atreva a salir de su confinamiento y llegue a la calle,

La suerte está echada.

Saludos, las cosas de TEA, desde este lado del ordenador

Un año de literatura en Canarias

Lunes, Diciembre 31st, 2018

Ha sido un año en el que no se han deslucido la iniciativas privadas que han apostado por esto de la literatura en todas sus acepciones, lo que incluye además de la edición el desarrollo de grandes encuentros literarios como el Festival Internacional de Literatura de Viajes, Periplo, que se desarrolla en el Puerto de la Cruz o el Festival Hispanoamericano de Escritores que se desarrolló en septiembre en Los Llanos de Aridane (La Palma).

El Día de las Letras canarias estuvo dedicado a Pino Ojeda y el Premio Canarias de Literatura lo recibió con justicia Ángel Sánchez Rivero (Gáldar, Gran Canarias, 1943).

Cabe destacar también la celebración de la Feria del Libro, que año tras año y con un presupuesto constreñido, no deja de sorprender pese a la carencia de recursos; el Festival Ñ, Tenerife Noir y la recuperación del Salón del Cómic.

Fue 2018 un año en el que nos dejaron escritores y artistas como María Belén Castro Morales, Francisco Tarajano, Orlando Alonso Suárez, Juan Hidalgo y María Orán, entre otros. También del cierre y de la apertura y del cierre del Círculo de Bellas Artes, en la capital tinerfeña y de la librería El Pa-So también en Santa Cruz de Tenerife aunque Ifara en el mismo centro urbano celebró su 50 aniversario y abrió en La Orotava, concretamente en el Centro Comercial El Trompo, la segunda librería Agapea con que cuenta la isla.

Por otro lado, la editorial canaria Baile del Sol recibió un homenaje en el marco del 40 Festival Iberoamericano de la Edición, la Poesía y las Artes que se celebra en Punta Umbría (Huelva).

El premio de poesía Pedro García Cabrera recayó en Alba Sabina por el poemario Zonas de incertidumbre mientras que Las horas muertas, de Antonio Arroyo Silva fue la obra ganadora del XXXVIII Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez.

Elsa López publicó en Hiperión el poemario Últimos poemas de amor y Melchor López Según la luz –donde reúne sus cuadernos de viaje escritos a lo largo de más de 22 años– y el poemario De vuelo.

Por otro lado, el cada vez más cuestionado Premio Benito Pérez Armas, que este año llegó a su 34 edición, lo obtuvo Antonio Daniel García Orellana por la novela Pestañas fucsias y Juan José Rastrollo el Miguel de Unamuno que concede el Cabildo de Fuerteventura por la novela Berlín-Barcelona Kabarett (colección Púrpura, Salto de página).

Informamos del hallazgo del segundo número de la revista Índice, dirigida por Domingo López Torres en los años treinta en TEA Tenerife Espacio de las Artes aunque la institución aún no lo ha hecho público, las cosas de TEA… como tan de TEA ha sido la polémica que ha rodeado el nombramiento de su nuevo director artístico, Gilberto González.

La sede de la Real Academia Española de Madrid acogió la presentación del Diccionario de toponimia de Canarias: Los guanchismos, de Maximiano Trapero y, por último, la Viceconsejería de Cultura editó dos nuevos libros del concurso Nuevas Escrituras Canarias, iniciativa que ni chicha ni limonada y que este año recibieron Natalia Toledo Mediavilla, con su novela La muerte de Alaia Parisi y Yeray Barroso con el poemario Ceremonia.

En cuanto a libros, y citando solo los recibidos nos encontramos con la publicación por primera vez en formato libro de La condición humana del insular (Azulia), de Domingo Pérez Minik y texto que apenas ha perdido su vigencia desde que fuera impartido en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Laguna en 1968; Nelson Mandela: El camino a la libertad (Anaya), de Antonio Lozano, el primer tomo de las memorias de Juan José Armas Marcelo, Ni para el amor ni para el olvido (Renacimiento) y Primeras personas, de Juan Cruz (Alfaguara).

Sabas Martín publicó Un rumor de siglos, la biografía novelada de María de León Bello y Delgado, sor María de Jesús, la monja de El Sauzal popularmente conocida como la Siervita de Dios (Mercurio) y Luis León Barreto Los buenos negocios (Centro de la Cultura Popular Canaria), una historia que enmarca en el género negro y criminal.

Aunque editado en 2017, fue presentado este años Historia ilustrada del mundo (Pre-Textos) de Anelio Rodríguez Concepción

Mariano Gambín presentó una nueva novela Premonición y Alexis Ravelo El peor de los tiempos (2017) y Tres funerales paras Eladio Monroy, ambas en Alrevés y la última una reedición de la primera entrega de la saga que protagoniza Eladio Monroy. Siguiendo con el género policíaco, Javier Hernández Velázquez publicó Nunca bombardees Pearl Harbor (M.A.R); Carlos Cruz Todos los días son de Raquel (delMedio); Pascal Buniet Sombras en la meta (M.A.R), Christian Santana Pacheco (Mercurio) y Víctor Conde Fundido a blanco (Idea), así como las de ciencia ficción Imperio, crónicas del multiverso (Sportula) y Voces remotas en Albión (Cerbero).

El cineasta y escritor Elio Quiroga presentó, por otro lado, Entre los sueños (Ediciones B) y Juan Andrés Herrera El estrecho de los claveles (Libros Indie); Damián Marrero Real, Leyeron con las botas puestas (delMedio Ediciones); Paul Ydennek De vuelta al origen (Aguere/Idea) y Guillermo Alemán LaLaZ (Los 80 pasan factura).

Santiago Gil presentó La vida retratada (Ediciones Mercurio), que reúne artículos periodísticos y una recopilación de microrrelatos en La puerta de la jaula (Editorial Siete Islas). En esta misma editorial, Siete Islas, Manuel M. Almeida publicó El Manifiesto Ñ.

Brindo por el hombre más puro que conozco (Ediciones La Palma) reunió en un solo volumen libros ya conocidos de Nicolás Melini y Gerardo Pérez ofreció Amanecer en el ocaso y Pilar Escalona Aníbal y Elissa (Idea/Aguere).

Cecilia Domínguez Luis propuso Y tú serás el río (Diego Pun Ediciones), que puede considerarse como la primera parte de una obra anterior, Mientras maduran las naranjas, y ambientada en un Santa Cruz de Tenerife de principios del siglo XX, cuando la ciudad aún miraba al mar, y en un trepidante y surrealista París, Queda la broza (Canarias3puntocero) de Alfonso Delgado.

Otras novelas que nos llegaron a lo largo del 2018 fueron Las caricias que no me diste (Multiverso) de Elizabeth López Caballero, quien con Mercurio presentó Cuentos que cuentan y Volverás a Pasadena (Letrasylibros), de Antonio Lorenzo Gómez Charlín. Jesús Villanueva insistió en la novela histórica con Idus de Sangre (Almuzara).

En cuanto a relatos, recibimos Nunca más la noche (Baile del sol), de Juan R. Tramunt, y Antes de arrojarse al mar la señora Brown fue a misa (Baile del sol) de Yolanda Delgado.

Otros libros que nos llegaron fueron Las manos blancas (Editorial Siete Islas), Elisia, la de Arguamul, de Andrés Servando López (Idea) y Una isla a la deriva (Idea) de Juan Pablo Sánchez Vicedo, Andrés Servando López y Jorge Fonte, respectivamente.

Lugares donde encontrarnos
(Baile del sol), fue un atractivo experimento literario de Jorge Abrante Orta mientras José Miguel Molowny se decantó por la novela con Doce horas enlazados (Lacre),

Ángela Ramos y Cristi Cruz Reyes presentaron, ambas en Aguere/Idea La vida que nos queda y El dueño del barranco, respectivamente.

Wladimiro Pareja presentó también en Idea la novela Los valles de Bartolomé, así como Juan Francisco Santana Domínguez Toby y María Candelaria Pérez Galván Pájaros sin cielo en la misma editorial.

En cómic, historieta, colorines, chistes o tebeos nació una nueva colección que pretende quedarse y que bajo el sello Los archivos de la Fundación Cine + Cómics publica Historias olvidadas, de Eduardo González; El Turkan, del tándem Pedro Carballido y Alberto Hernández y Las aventuras del capitán Pío, Pío, de Pedro Carballido.

OTROS

En cuanto a libros de Historia y ensayo, llegó a nuestras manos el tercer volumen que recopila las fuentes documentales existentes sobre Amaro Pargo, un trabajo que coordinan Manuel de Paz y Daniel García Pulido y que publica Idea y los polémicos Bereberes contra Roma. Insurrecciones indígenas en el norte de África y el poblamiento de las Islas Canarias (LeCanarien), de Alicia García García y Antonio Tejera Gaspar e Identidad canaria (Ediciones Tamaimos) de A. José Farrujia de la Rosa.

Que lo aborigen continúa interesando a lectores de dentro y de fuera de las islas lo pone de manifiesto la tercera edición este año de Los aborígenes. Todo sobre Canarias (Centro de la Cultura Popular Canaria), de Juan Francisco Navarro Mederos.

LeCanarien publicó también Villa Cisneros, 1937: la gran evasión de los antifascistas canarios, una investigación del historiador José Manuel Hernández mientras que Ramiro Rivas García presentó en Laertes Y Franco salió de Tenerife y Manuel Hernández González en Idea el volumen Al margen de la Corona. La emigración del clero regular canario a América en la edad moderna.

En esta misma editorial, Idea, se publicó Lo que queda del guanche. Introducción a un diccionario de topónimos prehispánicos de Canarias, de Maximiano Trapero con la colaboración de Eladio Santana Martel y Francisco Sánchez Martínez La facultad de las estrellas (Centro de la Cultura Popular Canaria), de José Benjamín Martínez.

Un viaje libre y salvaje por las islas Canarias
(Azulia) fue una nueva apuesta por la literatura de viajes de José Luis González Ruano

Por otro lado, el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) editó De cómo se ahuyentaba el silencio. Escritos de arte, de Nilo Palenzuela y se presentaron traducciones de El día eterno, de Georg Heym (Editorial Trotta), por Montserrat Armas Concepción; Recitativo o la educación del poeta, de James Merrill por Mario Domínguez Parra y La alta ruta, de Maurice Chappaz, por Rafael-José Díaz. Rafael-José Díaz tuvo un buen año literario con la publicación además de Dos o tres labios (Verbum), los diarios que escribió entre 1998 (cuando aún residía en Alemania) y 2006 (su último año en Gran Canaria antes de desplazarse a Madrid.

Por último, la editorial Escritura entre las nubes publicó en 2018 un amplio catálogo que incluye Ciento cinco y más palabras con vida, de Aurelio J. Fernández García; Cumar limón y fría, de Isabel Afonso Peraza; Desvestidas, de Helena Ramos Rodríguez y Dolores Rodríguez Gutiérrez; Durante el petricor, de Héctor José Rodríguez Riverol y En clave de fa, de Paco Alcaraz.

Presentó, también, Las campanas de Mateo, de  Demaró (Rafael Cañadillas Jaraba); Las horas de tu silencio, de Lázara Tania Linares Ramos y Tania Ramos Morales; Luces en la oscuridad, de Ángel Nazco; Luna, ¿dónde está el amor?, de Charan Mirpuri; Mar de cenizas, de Ana Isabel Brito Alemán y Nubes de relatos 1. Relatos del taller de Escritura entre las nubes, de varios autores.

Esta editorial publicó además Optimist Nautilus. II. La misteriosa isla perdida, de Antonio José Arderíus Baca-Balboa; Pasajeros del tiempo, de Elena Villamandos; Relatos de bata blanca, de Mercedes Rodríguez del Palacio; Soñando palabras, de Inma Velázquez; Sur & Norte, de Fabio Carreiro Lago; Último vuelo hacia el ocaso, de Domingo Batista Marrero; Verodes, de Félix Díaz González y Versprechen der Wiederkehr / Promesa de retorno, de Erika Kronabitter.

¿POR QUÉ ESTOS TÍTULOS?

Se han seleccionado, como en años anteriores, algunos de los títulos que más nos convencieron de los leídos de entre la copiosa producción literaria que se escribió y se editó dentro y fuera de Canarias en 2018.

Una advertencia, estos comentarios solo pretenden servir de orientación sobre una serie de novelas y cuentos que, a nuestro juicio, merecen la pena tener en cuenta para hacerse una idea del panorama literario que se produce con cierto acento de aquí.

Este año en vez de diez se ha escogido 13 novelas a las que se añade aparte, otros libros como son de memorias, cuentos y biografía por el interés que nos han suscitado durante su lectura.

Las recomendaciones dejan de lado otras novelas por franco desconocimiento o porque no se tuvo tiempo literal para sumergirse en ellas. Sobre todo muchos de los títulos que se han publicado en los dos últimos meses del año.

De esta forma, en la presente lista solo se comentan los libros publicados en 2018 y, ocasionalmente, alguno editado en 2017 porque se reseñó este año que se nos va como, por ejemplo, Historia ilustrada del mundo, de Anelio Rodríguez Concepción porque se trata de uno de los mejores libros que hemos disfrutado en los últimos tiempos. Y que se trate de un autor canario que escribe sobre nuestras cosas, le añade más mérito a una obra que no dejará indiferente a nadie.

Historia ilustrada del mundo (Pre-Textos), Anelio Rodríguez Concepción.- Porque pese a que se trata de un libro de ¿recuerdos?, ¿memoria? editado en 2017, circuló como novedad en 2018 secuestrando el corazón de los lectores que lo leyeron y de los que lo leerán. Retratos familiares, la familia del escritor termina por ser también la nuestra lo que evidencia que más que individuos somos parte de un todo que algunos llamamos especie. Especie humana.

LaLaZ (Fatiga Books), Guillermo Alemán.- Porque se trata de una de las últimas sorpresas de este año que termina y porque propone una sátira sobre la realidad canaria en un ambiente postapocalíptico protagonizado por personajes que son caricaturas que parecen estar inspiradas en la realidad. Muy interesante además la reflexión que vierte sobre dos ciudades tinerfeñas condenadas a entenderse: La Laguna y Santa Cruz de Tenerife.

El estrecho de los claveles (Libros Indie), Juan Andrés Herrera.- Porque cuenta una historia que protagonizan seres de carne y hueso que conmueve al lector. Drama escrito con agradecidas gotas de ironía, el autor del libro nos anima a meternos en la cabeza de un aspirante a asesino o no… Todo esto en un archipiélago canario que cuenta con una octava o ¿será novena isla? llamada La Marquesa.

Queda la broza (Canarias 3 punto cero), Alfonso Delgado.- porque cuenta una historia ambientada en un creíble Santa Cruz de Tenerife de la primera mitad del siglo XX con sorprendente realismo, capital de provincias en la que actúan una serie de personajes con sabor a clásicos en una historia que cuenta, como todas las buenas historias, una historia de amor.

Fundido a blanco (Ediciones Idea), Víctor Conde.- porque se trata de un buen policíaco que bracea también por las procelosas aguas de la novela de misterio. La acción se desarrolla en los años sesenta en Roma, concretamente en los estudio cinematográficos de Cinecittà, donde se mueve una galería de personajes que no disfrazan su homenaje a la novela de género negro: guionista con pintas de perdedor, detective privado, una belleza de actriz en peligro…

Todos los días son de Raquel (delMedio), Carlos Cruz.- porque se trata de una entretenida novela con tintes policíacos que sirve a su autor para denunciar un caso que se inspira en un hecho real hoy perdido en nuestra memoria: el hundimiento de un barco fuera de las aguas del puerto de Las Palmas de Gran Canaria. La investigación periodística que emprende la protagonista intenta esclarecer las razones del hundimiento en alta mar, mientras saca a la luz las miserias y corruptelas de una capital de provincias a las que baña las turbias aguas del océano Atlántico.

Amanecer en el ocaso (Verbum), Gerardo Pérez Sánchez.- porque se trata de un vibrante thriller de acción que combina también claves de la novela policíaca, lo que implica cierto entusiasmo crítico con la realidad que describe. La acción se dispara a raíz de la desaparición de la hija de un importante cargo del gobierno español.

Y tú serás el río (Diego Pun Ediciones), Cecilia Domínguez Luis.- porque se entiende como primera parte de una de las mejores novela de su autora, Mientras maduras las naranjas, aunque se puede leer independientemente de ésta. El relato se desarrolla a finales del XIX y se extiende hasta la segunda década del XX en una isla, Tenerife, que no puede vivir, aunque lo quiera, de espaldas a al mundo.

Un rumor de siglos (Mercurio editorial), Sabas Martìn.- porque propone una novela que mezcla con brillantez ironía con retrato personal, en este caso la falsa autobiografía de María de León Bello y Delgado, sor María de Jesús, la monja de El Sauzal popularmente conocida como la Siervita de Dios.

Nunca bombardees Pearl Harbor (M.A.R. Editor), porque supone el regreso de uno de los detectives privados más psicotrónicos de la novela negra y criminal que se escribe en España, Mat Fernández, quien ahora reparte justicia entre Tenerife y Barcelona al mismo tiempo que reabre las heridas que arrastra de novelas anteriores en su obsesiva búsqueda de un celuloide perdido de una película del maestro Leone, Sergio Leone.

Premonición (Oristán y Gociano), Mariano Gambín.- porque se trata de una nueva entrega de la serie Ira Dei y porque Mariano Gambín no engaña ni defrauda a sus seguidores con un relato de misterio que, en esta ocasión, sale del escenario lagunero y santacrucero para desperdigarse por Río de Janeiro, París y Venecia.



Sombras en la meta
(M.A.R. Editor), Pascal Buniet.- porque se trata de una convincente novela con tintes policíacos ambientada en el sur de la isla de Tenerife, una geografía que conoce muy bien Pascal Buniet, francés de nacimiento pero canario de adopción.

Leyeron con las botas puestas (delMedio), Damián Marrero Real.- porque propone en clave de distopía futurista un mundo en el que está prohibido la lectura aunque como sucede en ese gran clásico que es Farenhei 451 de Ray Bradbury existe un pequeño grupo de resistentes capaces de entregar su vida por leer.

OTROS

No se tratan de novelas sino de cuentos, memorias y biografías de personajes legendarios que, a nuestro juicio, destacaron como formidables novedades en este año que se acaba.

Cuentos

Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fue a misa (Baile del sol, colección: Sitio de fuego), Yolanda Delgado Batista.- porque la autora reúne un puñado de cuentos que saben conmover incluso al lector que presuma de tener un corazón de piedra. Se aprecia, además, que la escritora sabe moverse muy bien por el territorio del relato corto, dejando historias para todos los gustos, tanteando vivencias variadas con la complejidad de una curtida narradora.

Nunca más la noche (Baile del sol, colección: Sitio de fuego), Juan. R. Tramunt.- porque es otra fabulosa colección de relatos que presenta la editorial Baile del sol y que firma, en esta ocasión, Juan R, Tramunt, escritor que se mueve muy bien en el género fantástico, algunas de cuyas pequeñas muestras deja diseminadas en este compacto volumen.

Memoria

Ni para el amor ni para el olvido (Renacimiento), J.J. Armas Marcelo.- porque se trata de la primera y esperadísima entrega de las memorias de un escritor que descoloca y que no tiene pelos en la lengua a la hora de ensalzar como denostar a algunos de los personajes que conforman la farándula literaria nacional e hispanoamericana sin olvidar la canaria. Son, de todas formas, tandas de recuerdo no tan agresivos como pudiera pensar quien lleva siguiendo a este escritor y periodista hace años, aunque sí que da algún que otro mordico para no perder colmillo.


Primeras personas
(Alfaguara), Juan Cruz.- Retratos de un escritor y periodista sobre literatos españoles y extranjeros. Personalmente, no me agradan algunos de los que propone en estos perfiles aunque casi siempre es un disfrute leer sus impresiones personales sobre, entre otros, Orhan Pamuk, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Félix Francisco Casanova y José Saramago.

Biografías

Nelson Mandela. El camino a la libertad (Anaya).- Antonio Lozano.- Porque se trata de una biografía sobre el líder y pensador sudafricano escrita para los más jóvenes pero que llega también a los adultos por la sencillez y la contundencia de la prosa de su autor, Antonio Lozano, quien cuenta la vida y la obra de un hombre ejemplar que con su gesto fue capaz de hacer la revolución en Sudáfrica.

Rescate

La condición humana del insularr (Azulia), Domingo Pérez Minik.- porque se trata de la primera publicación como librito de la célebre conferencia que en 1968 impartió ese gran humanista canario que fue Domingo Pérez Minik en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Laguna y texto en el que reflexiona, como ya anuncia el título, en torno al hecho de nacer y vivir en islas, territorios rodeados de agua, microcosmo continental que forja el carácter de sus nativos.

Saludos, tengan todos ustedes un feliz 2019, desde este lado del ordenador

Fundido en blanco, un policíaco de Víctor Conde

Martes, Diciembre 18th, 2018

“Historias de guionistas fracasados en la Meca del cine las hay hasta aburrir. Incluso cuando no se trataba del cine yanqui, sino del europeo, que también tuvo sus estrellas y sus estrellados”.
(Fundido a blanco, Víctor Conde, Ediciones Idea, 2018)

Con su última novela Alfredo Moreno Santana o Víctor Conde, su álter ego como escritor, demuestra que se mueve igual de bien en las aguas del género policíaco como el de la ciencia ficción, espacio este último en el que ocupa un destacado lugar en la que se escribe en España.

Fundido en blanco
es un artefacto literario que envuelve al lector, y al envolverlo lo atrapa en una vorágine narrativa donde el autor respeta las claves que dan cuerpo y alma al noir para disecarlas con la secreta pasión de un taxidermista. Esto último es una broma, permítanme un poco de ironía con la idea de que funcione como invitación a la lectura de un libro que, de eso estoy seguro, no va a dejar indiferente a nadie.

Víctor Conde, ajustémonos a su pseudónimo, construye un policíaco para deconstruirlo a medida que avanza la acción. También trata, y lo logra, en mezclar fantasía con realidad y en proponer interesantes reflexiones sobre el cine y su magia.

La novela comienza con un guionista que está en las últimas. Estamos en los años sesenta y la acción transcurre en Cinecittá, estudios cinematográficos enclavados en Roma que en esos años vivió una edad de oro no solo con el rodaje de numerosas películas italianas sino sobre todo gracias a las grandes producciones norteamericanas que convirtieron a Roma en la capital de la dolce vita. En este escenario y muy en plan giallo, ese subgénero inventado en Italia donde el asesino es el protagonista por sus refinados y rocambolescos asesinatos, comienza a actuar un criminal que se hace llamar el Taxidermista, un elemento más que se añade a una trama complicada y detectivesca en la que también interviene una hermosa estrella de cine y su padre, un mafioso.

Cada capítulo de la novela tiene un título que funciona como el encabezado de un guión cinematográfico y que tiene la función de situar al lector en el entorno en el que se desarrolla la escena, una novela que respira amor por el cine y por un género, el negro, en el que Conde se mueve como pez en el agua.

El libro cuenta además con un agradable sentido del humor que en ocasiones raya con la ironía, y logra con este pulso que no es nada fácil de mantener, una lectura muy grata, de esas que enganchan y hacen bastante difícil que se abandone su lectura.

Consigue, en definitiva, que leamos más para descubrir cómo solucionará todo el embrollo que va liando a medida que se suceden las páginas.

Con Fundido en blanco, titulo que no deja de tener ironía cuando lo habitual en cine es el fundido pero a negro, la novela propone un atractivo viaje a otra época en la que el cine era cine y el cine europeo pensaba que podía competir con el de Hollywood. Una industria por la que desfilaba toda clase de personajes, una fauna curiosa y de colores chillones que formó un ecosistema irrepetible, único e intransferible a orillas del Tíber.

El escritor se ha documentado para escribir sobre aquel mundo y sobre todo en unos estudios legendarios como fueron los de Cinecittá que, así nos lo recuerda la novela, fueron fundados en los años treinta del siglo XX y en pleno esplendor del régimen fascista. Benito Mussolini, como otros dictadores sintió fascinación por un arte, el cine, que además de entretener era un eficaz instrumento de propaganda. Altavoz que podía hacer llegar su mensaje no solo al pueblo italiano sino al del resto del mundo.

En este poderoso escenario, rodeado de cartón piedra, un guionista fracasado busca una particular redención que lo saque el callejón sin salida en el que se encuentra su existencia. En este transitar se topará por el camino con toda clase de individuos que le harán preguntarse si los sueños del celuloide no serán en todo caso pesadillas.

Saludos, ¡silencio, se rueda!, desde este lado del ordenador

El estrecho de los claveles, una novela de Juan Andrés Herrera

Lunes, Diciembre 17th, 2018

Juan Andrés Herrera es una voz narrativa original y a ratos muy inquietante. Lo demostró en su debut literario, La casa de las flores rotas, y lo reforzó con Cinco mujeres que no subirán al cielo, donde se concentran muchas de las constantes de sus novelas.

Novelas a la que ahora se suma El estrecho de los claveles, libro que tenía que haberse publicado antes que La casa de las flores rotas pero que por una razón u otra, el escritor mantuvo en hibernación hasta que la recuperó del disco duro de su ordenador. Tras revisarla y modificar alguna cosa, no demasiadas según nos informa, presenta ahora una obra que sin ser redonda casi raya la perfección del círculo y se convierte, a nuestro modesto entender, en una de las grandes novelas publicadas en Canarias este año que ya se nos va.

La acción de El estrecho de los claveles se desarrolla en el archipiélago aunque no agrupe a siete islas y sus islotes sino ocho con la inexistente Marquesa, enclave en el que tendrá lugar gran parte de la historia junto a Tenerife, con la que queda separada por un estrecho brazo de mar en el que los habitantes de la isla imaginada celebran un rito funerario en el que cubren las aguas con flores, concretamente los claveles que aparecen en el título.

Paralelamente, esta es la historia de un hombre marcado, Leonardo Culebras, con una cicatriz que recorre medio lado de su cara y la pulsión asesina que lo asalta tras una extraña sesión espiritista que mantiene con la vieja Dorita.
Narrada en primera persona, el lector conoce de primera mano los pensamientos y los razonamientos que mantiene el personaje consigo mismo. El relato puede entenderse así como una especie de justificación, de ruego a que el lector no piense que está asomándose a la mente de un monstruo sino de un hombre bastante perverso con lo que piensa y sus contradicciones.

Novela que gira sobre sí misma, el extraño universo imaginario que propone Juan Andrés Herrera refuerza de sentido un universo literario cuajado de malos entendidos, de amores no correspondidos y de amistades traicionadas. Cuenta también con una crítica para nada velada al mundo de los santeros y adivinos, en la novela creencias que se toman muy en serio y que desencadena la catarata de acontecimientos violentos que se van a desarrollar a continuación. Páginas en las que no se pierde el hilo de los hechos ni el profundo análisis que hace su autor sobre su protagonista, un hombre que es víctima de sí mismo.

La novela cuenta además con un final cuanto menos sorprendente, una de esas historias que cuando se llega a su conclusión hace replantear lo leído y plantearse si todo cuanto hemos recreado no será otra cosa que distinto…

Cruda en algunos momentos pero de una crudeza que encaja perfectamente en lo narrado porque no está escrito para provocar sino agitar, El estrecho de los claveles se desarrolla mayormente en una geografía inexistente a la que Juan Andrés Herrera ha sabido dotar de consistencia, una isla imaginaria que adquiere una vida notable en las páginas de este libro y localización que ya forma parte de esos escenarios míticos a los que nos tiene acostumbrado una literatura, como es la que se escribe en estas islas, tan necesitada ahora de ampliar sus horizontes, de navegar por otros territorios, de transitar géneros a los que manipular por las exigencias creativas.

El estrecho de los claveles mantiene así un tono comedido de apocalipsis, de reacción ante la nada cotidiana y evoca de manera continuada pero sin aspavientos una literatura como fue la del boom con agradecido acento canario. Recuerda también por la forma en que está escrita a algunos de los cuentos de Guy de Maupassant. El relato contado en primera persona de un hombre que duda si está loco, y que sostiene que si duda no puede estarlo pese a que la sociedad que lo envuelve piense lo contrario.

Ésta y otras reflexiones nos ha generado la lectura de El estrecho de los claveles, una novela que por su impronta se transforma en un afortunado rara avis en las literaturas que se escriben en la actualidad en Canarias y en la España peninsular.

Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordenador

Diario de un terrorista, de Domi Delgado

Domingo, Diciembre 9th, 2018

En su más que elogiable labor de rescate de la obra literaria y sonora de A. Domiciano Delgado, Los 80 pasan factura ha puesto en circulación un pequeño volumen que no llega al medio centenar de páginas que reproduce una de las primeras narraciones del escritor y también músico canario, un texto que fue escrito a la edad de quince años, lo que disculpa muchas de las deficiencia y balbuceos de un cuaderno que, paradójicamente, resulta atractivo por su descarnada ingenuidad e improvisada escritura adolescente.

Bajo el llamativo título de Diario de un terrrorista, Domi, como era conocido popularmente (el artista y agitador cultural falleció en el País Vasco en 2007 a la edad de 45 años) cuenta la historia de un joven que termina formando parte de una banda que se dedica a hacer grandes atracos y en la que ninguno de sus miembros se fía del otro.

La acción se traslada a París, donde cometen varios delitos, entre otros volar con un coche bomba una comisaria de la policía francesa para huir más tarde y en un hidroavión a Tenerife, isla en la que planean otro acto delictivo en El Médano.

La hermana del músico y escritor, Ángeles Delgado, firma un prólogo en el que aclara muchas de las brumas que rodean la figura del artista tinerfeño, y advierte que estamos ante una obra primeriza que obliga, como se decía al principio, a perdonar muchas de las deficiencias que cuajan el texto. Con todo, se insiste en que este Diario de un terrorista deja entrever las posibilidades de un creador con todas sus letras, y por donde podrían haber ido algunas de sus inquietudes artísticas posteriores.

El relato debe de entenderse así como un texto en el que se avista algunas de las constantes que marcarían la trayectoria de un autor que poco a poco fue desenvolviéndose con seguridad en los pantanosos y ocasionalmente áridos caminos de la creación.

Señales que despliega a lo largo de una serie de páginas en las que sí brilla un divertido desparpajo, su admiración por Woody Allen y una improvisación que pone mucho nervio a un relato que en ningún momento decae.

Y no decae porque este cuento largo o novela demasiado corta es enervante acción, acción cuajada de violencia que se narra con una cadencia que casi raya más que en el humor, en la ironía a medida que se avanza en sus páginas.

Leer Diario de un terrorista se convierte así en un interesante texto para conocer mejor la labor que desarrollaría más tarde Domi en una ciudad, Santa Cruz de Tenerife, que cuenta con su pequeña y agitada historia en la década de los ochenta, unos años en los que pareció que se cocinaba algo a la sombra de garitos hoy desaparecidos y grupos de amigos unidos por gustos más o menos similares.

También fue una época en la que se fabricaron numerosas revistas artesanales, fanzines de páginas fotocopiadas donde se daba información sobre todo aquello que no aparecía en los medios de comunicación convencionales, y mundillo en el que destacó Domiciano Delgado con publicaciones alternativas.

A la espera de que un cronista escriba o redacte una historia de aquellos tiempos que ya cuenta con varios libros en los que se analiza con mejor y en otras ocasiones peor fortuna el rock de aquellos años, Los ochenta pasan factura han dedicado gran parte de su esfuerzo editorial ha recuperar su banda sonora con el cuidado y el mimo que se merece, sobre todo para los nostálgicos que por aquel entonces eran jóvenes de cuerpo y alma.

Más como personaje que contribuyó a agitar todo aquel universo que se concentraba prácticamente en la capital tinerfeña en torno a un pub, Diario de un terrorista presenta a un Domi Delgado adolescente que ya mordía las inquietudes culturales y con ciertas ganas de generar polémica. El título sobre todo es clave si nos atenemos al año en que fue escrito, 1977, apenas tres años después de la muerte del dictador Francisco Franco y en pleno proceso de transición a una democracia que no terminaba de consolidarse en España, y a la que se atacaba desde dentro y desde fuera. Años, la segunda mitad de aquella década, los setenta, donde ETA estaba más activa que nunca, y en la que no era raro comenzar el día con un nuevo atentado del grupo terrorista.

En ese ambiente de inestabilidad, una inestabilidad que buscaban los que estaban en contra del sistema, algo se estaba mascando paralelamente en una pequeña capital de provincias conocida como Santa Cruz de Tenerife, escenario en el que brilló con luz propia Domi Delgado hasta que se fue al País Vasco por motivos laborales y tierra en la que también puso su grano de arena de agitador cultural.

Quién iba a decirle entonces al músico y al escritor en ciernes que algún día terminaría yendo al norte de España no figuradamente, como el protagonista de este primerizo, ingenuo relato, sino para iniciar una nueva etapa de su vida que, desgraciadamente, quedó interrumpida por la muerte.

Saludos, gracias mil, desde este lado del ordenador