Archive for the ‘Libros’ Category

Premonición, una novela de Mariano Gambín

Martes, Diciembre 4th, 2018

Premonición es la octava novela que Mariano Gambín dedica al ciclo que inició con Ira Dei, una serie que con el paso de los años y de las obras que la configuran, ha ido evolucionando con soltura, creciendo, casi como si se hiciera mayor.

Los ya populares personajes que intervienen en la mayoría de ellas han ido apareciendo y desapareciendo en sucesivas entregas y el paisaje, La Laguna y Santa Cruz de Tenerife, ha sido sustituido por otros territorios que no quitan sino que resaltan el interés de unos libros en los que se mezcla el thriller con elementos fantásticos, todo ello muy bien combinado por un escritor que no renuncia a su vocación de entretener al lector y de paso informarle de los sitios que visitan sus héroes.

En Premonición, Mariano Gambín invita al público a viajar con él a Río de Janeiro, París y Venecia de la mano de dos de los protagonistas de anteriores novelas del ciclo, como es ese hombre de mundo y bon vivant que es Luis Ariosto y su mano derecha, Olegario, un secundario de lujo del que conoceremos más cosas sobre su pasado leyendo las páginas de este volumen en el que los dos, junto a Antoinette, son perseguidor por agentes de los servicios secretos rusos y norteamericanos.

En la que probablemente sea la novelas más Bond de la serie, Mariano Gambín rinde otros homenajes a escritores de misterio que son de cabecera y describe con pulso narrativo las ciudades que los protagonistas recorren mientras los agentes de las dos potencias intentan hacerse con ellos.

Como en anteriores novelas del autor, el acento se pone en el halo de fantasía que recorre esta modélica historia de entretenimiento, y envuelve una acción que no desciende sino que va en continuo crescendo desde que se inicia la lectura.

Además de las ciudades que recorren los protagonistas y de que Mariano Gambín se preocupe en todo momento de que no decaiga su vertiginoso ritmo, resulta llamativo el acento gastronómico de este libro, nos referimos a los diversos platos que que disfrutan los protagonistas a lo largo de la novela y que parece que bebe de las fuentes de Ian Fleming, el hedonista creador de 007 y quien además de narrar las misiones de su agente por el mundo, ponía especial cuidado en describir la oferta gastronómica a la que se entregaba su vitaminado protagonista antes de acostarse con alguna de las chicas Bond.

Premonición
por estas razones podría definirse como la historia más internacional de la serie, aunque el escritor promete en nuevas entregas regresar al paisaje lagunero y si se tercia santacrucero mientras ahora transporta a sus seguidores por otras ciudades que abren el arco geográfico de unas novelas a la que todavía les queda mucho por explotar

Saludos, llega la noche, desde este lado del ordenador

Sara Mesa: “Cara de pan no tiene nada que ver con Lolita”

Lunes, Noviembre 26th, 2018

Sara Mesa (Madrid, 1976) es una escritora diferente en un país tan dado a lo reiterativo como es últimamente el de su república literaria.

Más cuentista que novelista, Sara Mesa realizó este mismo noviembre una visita relámpago a Tenerife para presentar su última novela, Cara de pan (Anagrama, 2018) en la librería de Mujeres, en Santa Cruz de Tenerife y en la que mantuvo un encuentro con la también escritora y poeta Cecilia Domínguez Luis. Cuentan quienes asistieron a este diálogo que no dejó indiferente a nadie. Como su literatura.

- Dice en una entrevista que escribir es hacer trampas.

“Me refería a la autoficción, que es un fenómeno que está de moda y en el que los escritores cuentan cosas de sus vidas personales lo que no es, en cierto modo, un fenómeno nuevo porque los escritores escribimos a partir de nuestras experiencias, de nuestra visión del mundo, de nuestra sensibilidad a través de nuestros libros. Incluso a pesar de que queramos ser literales con nuestra biografía hacemos trampas porque nunca cuentas la verdad absoluta entre otras cosas porque la verdad es una cosa inaprensible y a partir de eso todo proceso de escritura y literaturización de la vida conlleva una ficcionalización, y eso es hacer trampas. Mi visión de la literatura es la contraria porque yo apuesto más por la autenticidad y la intuición; por una mirada sin disfraces antes que por la trampa”.

- Entonces ¿escribir para usted es liberarse de sus demonios personales o prefiere mantener cierta distancia con lo que crea?

“No se puede mantener distancia con lo que escribes, al menos en el tipo de escritura que yo hago porque parte de una búsqueda personal y de una indagación de mis inquietudes, así que es imposible que te deslindes de eso y que te dediques a una exposición totalmente apartada de tu persona. Tú te estás imbricando en el texto, estás pringándote pero eso no significa que sea una escritora terapéutica, de las que saca demonios, significa simplemente –al menos en mi caso– que hago historias que, entre comillas, me invento y que el hecho de elegir esas historias parte de mi visión personal del mundo y de mi manera de escribirlas y en ellas estoy yo todo el tiempo”.

- ¿Y una mezcla de ambas cosas?

“El caso es que no estoy muy convencida de que la escritura terapéutica, la de sacar demonios interiores, sea la adecuada. Creo más bien que esa literatura es para dejársela a los expertos en terapia psicológica”.

- La relación de una adolescente con un señor mayor es la historia muy resumida de Cara de pan. ¿Hasta que punto la sombra de Lolita se hace eco en este libro?

“Cara de pan cuenta la relación de una adolescente con un hombre mayor pero si solo se resume así el argumento resulta lógico que la gente piense en Lolita porque es el gran referente literario de nuestro tiempo. Cara de pan no tiene nada que ver con Lolita. Ojalá tuviera que ver con la apuesta literaria que escribió Nabokov a nivel formal y temático, de arriesgarse. Pero no, Cara de pan no tiene nada que ver con Lolita, libro que ni tuve en la cabeza cuando escribía esta historia. Más bien, en todo caso, tiene que ver con historias de personajes que están en los márgenes y los márgenes son también para mi las edades y los contextos pero hoy día con toda la revisión de Lolita y el debate sobre el acoso y el Me Too se asocia a mi novela que, reitero, no tiene nada que ver por desgracia con Lolita ya que admiro la literatura de Nabokov”.

- A propósito, ¿qué opina de la campaña del Me Too?

“No lo puedo resumir pero obviamente me parece muy positivo que se replanteen ciertas formas de conducta que se habían considerado normales durante un montón de tiempo y que se denuncien cosas que no son permisibles y que a la luz de los acontecimientos hoy día se tienen que contar y revisar. Pero esto no significa que esté a favor de los linchamientos ya que me parece que durante mucho tiempo las relaciones entre hombres y mujeres han estado envenenadas y han sido perversas pero es la que teníamos todos, hombres y mujeres y nos manejábamos con eso para bien o para mal pero de ahí a buscar culpables y sacarlos de debajo de las piedras para lincharlos pues no estoy muy segura que sea el camino adecuado. Creo, en todo caso, que el camino adecuado es la revisión y la reflexión y sobre todo la educación para que estas cosas no vuelvan a suceder”.

- Muchos de los protagonistas de sus novelas y cuentos son adolescentes…

“Porque es una edad que literariamente es interesante y está presente en muchos escritores que me interesan personalmente como Salinger y Carson McCullers, Álvaro Pombo y Andrés Barba, entre otros. La infancia y la adolescencia son periodos de transición y de cambios que literariamente dan mucho juego. He escrito últimamente sobre eso porque son personajes que están en cierto modo marcados ya que se les considera de manera simple o como adultos en potencia o como el adulto que llegará a ser pero se ignora o no se observa la infancia y la adolescencia cómo lo que es en ese momento. Tengo muy presente la adolescente que fui y recuerdo muy bien aquellos mecanismo mentales y me resulta muy atractivo volver a ellos a la hora de escribir”.

- ¿Cómo recuerda su adolescencia?

“Mi adolescencia sin entrar en temas personales fue como la de la gran mayoría. Me pasaron cosas determinantes que se viven con gran intensidad y si bien he olvidado más hechos concretos no ha sido así con las sensaciones y los mecanismos mentales, los modos de funcionar, las confusiones, los miedos, los descubrimientos y el asombro que tienes a esas edades. Es más un recuerdo de sensaciones que de hechos y eso me pasa también en la literatura porque cuando me preguntan cuánto de biográfico hay en lo que escribo, entiendo que todo y nada. Como hechos no, porque siempre los modifico pero como persona que está ahí prácticamente todo”.

- Muchas de sus historias transcurren en la ciudad de Cárdenas. ¿Cárdenas es un territorio mítico como Macondo o Comala o es un espacio al que recurre porque no le gusta ubicar sus historias en territorios reales?

“Más bien lo segundo, más quisiera que fuera lo primero, un territorio mítico bien articulado y con personalidad propia. La sensación que tengo cuando escribo es la de prestar más atención a los personajes, a su psicología, que al decorado donde sucede la acción. En este sentido, me identifico mucho con el teatro, con lo teatral. En otras historias me da igual aunque el escenario sea urbano, pero me da igual que sea Sevilla o Barcelona o una ciudad de tamaño mediano española. Si no pongo nombre es porque no quiero que recaiga en ella el peso de la reflexión sino que sea solo el lugar donde suceden las cosas. Lo que hago con Cárdenas más que la construcción de un territorio es la destrucción de un territorio”.

- ¿Dónde se maneja mejor, con el relato o la novela?

“Me siento más cómoda con el relato pero un escritor no debe quedarse donde se siente más cómodo porque tiene que ser realista y saber cuáles son sus márgenes y territorios. Y si bien sé que mi territorio es lo breve y que me cuesta más trabajo una novela hay historias y tipos de narraciones que por su estructura precisan de una extensión más larga y es cuando escribo una novela que nunca va a ser una novela larga pero que tampoco es un relato y eso me resulta atractivo porque para mi, como escritora, es un reto escribir un texto de 150 o 200 páginas. Me siento más cómoda con el cuento porque creo que es mi territorio natural pero no me resigno a intentar explorar otras extensiones”.

- No es España un país de cuentistas.

“Se suele hablar de la tradición cuentista americana pero esos autores tampoco son tan conocidos allí como los escritores de novelas. El cuento en términos generales siempre va ser un género minoritario porque exige más al lector mientras que la novela es un territorio casi siempre más amable para el lector y las editoriales, para el mercado en definitiva. El cuento tiene mayor predicamento a nivel crítico y de prestigio literario. Muchos de nuestros mejores escritores escriben cuentos pero eso no se traduce en la mesa de las novedades y es imposible que cambie la tendencia. Pasa lo mismo con la poesía, que no puede ser un género mayoritario. De hecho, incluso cuando un libro de cuentos alcanza un gran éxito como el de Lucia Berlin, que ha sido todo un éxito editorial, su popularidad siempre será infinitamente menor a la de una novela best seller”.

- Habla de la crítica, pero según leo para usted no es del todo fiable.

“La recepción crítica de mis libros ha sido generosa. Los críticos han puesto bien mis libros lo que pasa es que llega un momento en el que como escritor y creador tienes dudas y necesita enfrentarte a ellas y no sabes entonces si la crítica vale o si el crítico se ha limitado a repetir lo que ya han dicho otros. Agradezco mucho que lean mi obra y la pongan bien pero a veces tengo la sensación al leer reseñas que ya las he leído previamente. Por eso agradezco del crítico que haga una lectura personal de mi obra y que señale algún tipo de disfuncionalidad que me permita crecer. Una se vuelve un poco descreída ante la unanimidad y a solas te das cuentas que todavía tienes mucho que aprender y mejorar. No me voy a acomodar a lo que ya se ha dicho porque tengo la sensación de que tengo que mejorar muchas cosas. Sobre la crítica en general hay de todo. En mi caso me fío de ciertos críticos literarios porque creo en su honestidad crítica y nuestros gustos literarios son parecidos aunque, personalmente, para mi es más importante la opinión de amigos lectores, escritores o de la editorial que cuenta con un catálogo del que te puedes fiar porque lo que ofrece es interesante. También cuenta la opinión del librero, que forma parte de la cadena de una forma totalmente desinteresada ya que son prescriptores que suplen un espacio que la crítica oficial está perdiendo”.

- ¿Recuerda el primer libro que la convirtió en lectora?

“No recuerdo un único libro porque en aquel entonces leía muchos tebeos, novelas de Agatha Christie, aunque el libro más literario que leí durante aquella etapa fue Un zoo en la isla, de Gerald Durrell, que tenía un tratamiento muy interesante y todo lo que contaba como un aire muy friqui ya que el protagonista montaba un zoológico en una isla. A la edad de doce o trece años leí este libro como unas treinta veces, y no exagero. Creo que fue probablemente el primer libro literario que me marcó”.

- ¿Y el primer libro que la animó a ser escritora?

“En ese caso fueron un cúmulo de libros porque comencé a escribir tarde, con treinta años, y todo lo que había leído entonces ya estaba muy mezclado en mi cabeza”.

PRÓXIMO LIBRO

Sara Mesa, que se encuentra en estos momentos trajinando con una novela “atascada desde hace tiempo” y previa a Cara de pan, publicará en enero y en la colección Cuadernos de Anagrama su primera incursión en el ensayo, un género en el que confiesa no sentirse demasiado cómoda. Este cuaderno lleva el título de Silencio administrativo. La pobreza ante el laberinto burocrático y en él describe el laberinto al que se somete a los pobres para acceder a las ayudas sociales que las instituciones venden para que se sepa que están ahí. El ensayo está basado en un caso real y está narrado como una crónica que intenta visibilizar tan indignante como kafkiano proceso

Saludos, hijos e hijas de la noche, desde este lado del ordenador

Para apuntar en la agenda

Jueves, Noviembre 15th, 2018

* Es noticia que abran librerías cuando la tendencia actual es de que cierren. Este año, de hecho, asistimos a la liquidación de una de ellas, El Paso en Santa Cruz de Tenerife, pero también al aniversario de otra que resiste con tesón y una clientela fija en pleno corazón de la capital tinerfeña como es Ifara que celebra sus ya 50 años al pie del cañón. Dicho lo cual, recibimos con sorpresa pero también alegría la apertura este mismo jueves, 15 de noviembre, de la librería Agapea en La Orotava, ubicada en el Centro Comercial El Trompo.

* El Ateneo de La Laguna recibe este viernes, 16 de noviembre, al escritor con menos pelos en la cabeza a este lado del Atlántico. Nos referimos a Alexis Ravelo, una de las voces narrativas –bromas aparte- más potentes que podemos encontrar en la literatura actual que se escribe en España, ese país que se nos perdió hace años. El acto comenzará a las 19.30 horas, momento en el que Alexis Ravelo hablará sobre lo divino y lo humano, sobre novela negra y no negra, y de un tal Eladio Monroy si el tiempo lo permite… Yo, aunque me lo pierda, no me lo perdería.

* La Casa Museo Tomás Morales, en Las Palmas de Gran Canaria, acoge el ciclo de conferencias de Poeta a poeta a partir de las 19 horas. El programa comienza el viernes 16 de noviembre con la lectura del poemario El libro de Ofelia, de la poeta suiza Anne Perrier, una autora aún inédita en español y que traduce Rafael-José Díaz. El viernes 23 del mismo mes Pedro Flores leerá Eternoretornógrafo del poemario Las quince mil vidas del caminante del cubano Rogelio Nogueras. Ese mismo día, Federico J. Silva leerá del poeta brasileño Carlos Drumomd de Andrade el poema La búsqueda de la poesía, que se incluye en el libro La rosa del pueblo. Por último, cierra el ciclo el viernes 30 de noviembre Tina Suárez, quien ha escogido En el espejo del poemario Otros domingos, una antología, de Dolores Campos-Herrero.

* Luis Roca es el autor de La isla interior. Homenaje a Dunia Ayaso, libro que será presentado el jueves 22 de noviembre a las 20 horas en la librería Ocho y Medio de Madrid. Acompañarán a Roca la productora de El Deseo, Esther García y el actor Pepón Nieto. El libro será presentado también en Las Palmas de Gran Canaria, el lunes 17 de diciembre en el Teatro Guiniguada, a partir de las 20 horas.

Saludos, hermanos y hermanas, desde este lado del ordenador

Mi nombre es Falcó, Lorenzo Falcó

Martes, Noviembre 13th, 2018

La tercera entrega de las novelas de la serie Falcó quizá sea la mas Bond de las que ha escrito hasta la fecha su autor, Arturo Pérez-Reverte, escritor que en entrevistas y foros no se cansa de repetir que lo que pretende con estas historias de acción y espionaje ambientadas en la Guerra Civil española es la de entretener al lector e imitar el estilo de Eric Ambler, uno de los grandes representantes del género.

Pero nada más lejos de la realidad ya que salvo su ambientación, los años treinta, las novelas de Falcó le deben más a Ian Fleming que al autor de la ya legendaria La máscara de Dimitrios, lo que no es un demérito en una serie que cuenta ya con tres libros, el tercero de los cuales, Sabotaje, presenta a un Falcó, Lorenzo Falcó con más consistencia que en las dos novelas anteriores (Falcó y Eva), así como una definición más acabada de un agente secreto que, pese a prestar servicio para los nacionales, además de individualista es un hedonista que recuerda, en su selección de mujeres y en su afición por la buena mesa al mejor James Bond literario.

Sabotaje
, tal y como ya advierte el título cuenta la operación que emprende el espía jerezano para atentar contra el Guernica, cuadro en el que trabaja Pablo Picasso, una obra que financia la II República con la idea de conmover al mundo en la Exposición Internacional de París.

No vamos a desvelar si Falcó se sale con la suya y regresa a la España nacional para recibir el aplauso de su jefe, esa especie de M que en las novelas de Pérez-Reverte se llama El Almirante y es gallego para más señas, carallo, pero sí que aseguramos que el lector que se inició en esta nueva creación del escritor y periodista español no se sentirá defraudado ya que se trata de la mejor de las tres que lleva publicadas hasta la fecha.

Las razones son muchas pero la más llamativa es que el personaje ya no balbucea como en las dos anteriores, así que transita con aplomo por unas páginas que van por la dirección correcta. Y esto se agradece.

Lorenzo Falcó, deja claro Pérez-Reverte, es un individualista que suele actuar por su cuenta en las operaciones que le encargan aunque quien financia y organiza estas misiones sea el gobierno de Franco, empeñado en derrotar a los republicanos, los rojos como comúnmente se les conocía, en una en una guerra que ha dividido a España en dos mitades.

Individualista y hombre de acción, se refuerza la relación paterno filial que mantiene con su jefe, ese M gallego, y se ahonda con cierta ironía en las sombras de una guerra civil que nunca tuvo que haber sucedido. Sin embargo, y por desgracia sí que estalló para separar un poco más si cabe a los españoles de un lado y del otro, también a los que se afiliaron a una tercera España que no estuvo ni con las derechas ni con las izquierdas. Una España neutral que se negó a coger las armas para matar a su hermano, a su vecino, al amigo…

Este no es el caso de Falcó, un hombre que si combate con los nacionales, los rebeldes, los fachas como se les reconocía en las trincheras rojas, es porque tiene algo de señorito y su punto canalla. Por otro lado, sospecha que los que defienden un país católico y que funciona como un cuartel, serán los que ganen la guerra. A él mientras le dejen ir a lo suyo que es cumplir con éxito lo que se le manda y de paso seducir a bellas mujeres, alojarse en hoteles de lujo y comer en los mejores restaurantes la cosa le da igual. Un poco mercenario el tal Falcó.

Si en Eva la acción se desarrollaba fundamentalmente en Tánger, en Sabotaje la aventura tiene lugar París, una ciudad que el espía conoce muy bien y escenario en el que se desenvuelve como pez en el agua no solo en cabarets, bares y algún lupanar sino también en el ambiente artístico que respiraba entonces en la ciudad de la luz, tan ajena a la tragedia española.

Lorenzo Falcó lidia así con artistas que hace tiempo dejaron de pensar en su arte para llenarse los bolsillos de dinero, como Pablo Picasso, un personaje tacaño que no sale demasiado bien en la novela; así como con agentes secretos al servicio de la Alemania nazi. Reino Unido y de la Unión Soviética que se encuentran y desencuentran en la ciudad que baña las aguas del Sena. Mientras, cómo no, Lorenzo Falcó tiene tiempo para hacer el amor y asesinar a unos cuántos con independencia de sus ideologías…

Exquisito y hedonista, Falcó actúa con la profesionalidad letal de un James Bond con acento andaluz. Así se lo exige esa otra guerra que se desarrolla en las sombras y lejos de los campos de batalla que salpican las tierras de España y que el escritor británico Rudyard Kipling denominó como el gran juego.

Saludos, hijas e hijos míos, desde este lado del ordenador

Una novela del siglo XIX refleja la versión británica del ataque de Nelson a Tenerife

Lunes, Noviembre 12th, 2018

Rockingham o un hombre de honor se publicó por primera vez en 1840 en Gran Bretaña, donde pronto se hizo muy popular aunque se desconozca a día de hoy la autoría de la novela. Algunos opina que corresponde a una de las tres hermanas Brönte (Emily, Charlotte y Anne) pero otros, como el investigador tinerfeño José Luis García Pérez, sospechan que fue Philippe Ferdinand Auguste de Rohan-Chabot, conde de Jarnac.

La novela en principio no tendría mayor atractivo para un lector de las islas si no fuera porque en la segunda parte –capítulos primero al tercero– se desarrolla íntegramente en Tenerife, en concreto en el valle de La Orotava y el puerto de la Cruz, y en Santa Cruz, donde el protagonista de la obra, lord Edward Rockingham, un guardiamarina enrolado en la escuadra del contralmirante Horacio Nelson, participa en la batalla por la plaza con castastróficos resultados para los británicos. Y sitio, se relata, en el que resulta herido y abandonado por sus camaradas.

Que se sepa y en la todavía pequeña pero cada vez más interesante literatura que se ha escrito sobre aquellos hechos, esta es la primera vez que se conoce que esta historia sea narrada en clave de ficción a través de los ojos del enemigo, así como la primera novela que centró el bautismo de fuego de su joven protagonista en el ataque que saldó una de las primeras derrotas de quien más tarde sería el oficial más condecorado y temido de la marina de guerra de la corona británica.

La obra narra también la historia de amor romántico que nace entre el joven marino convaleciente y la mujer que lo cuida, Dolores Almansa, “supuesta sobrina en la novela del general Antonio Gutiérrez”, escribe García Pérez en la introducción del libro, y por el que obtuvo el premio Investigación Histórica Álvarez Rixo (2000) aunque se publicó al año siguiente con prefacios del periodista y entonces alcalde del Puerto de la Cruz Salvador García; del profesor de la Universidad de La Laguna José S. Gómez Soliño y del investigador Antonio Salgado Pérez.

Rockingham o un hombre de honor destaca en sus capítulos tinerfeños por sus interesantes descripciones de Santa Cruz de Tenerife durante el asalto:

“Seguí a mi protector a través de algunas calles angostas y tortuosas…, hasta que por fin alcanzamos una casa ancha y baja, donde entramos juntos… cuando salimos de la casa el día iba muy avanzado. Era la hora de la siesta, y las estrechas callejuelas de Santa Cruz estaban vacías”.

La novela sitúa además al lector en el momento en que es herido el contralmirante Horacio Nelson cuando pretendía desembarcar en la costa santacrucera:

“Nelson se apoyó ligeramente en mi hombro al saltar del bote pero, cuando ya había puesto pie en tierra, pesó de improviso tanto sobre mí que no pude sostenerle. Observé que cambiaba con rapidez su espada de la mano derecha a la izquierda y luego se desplomó en el suelo, aun cuando puse a contribución todas mis fuerzas para impedirlo.

Lleno de temor, miré a Thorthon, quien se encontraba a mi lado.

- El almirante está herido –murmuró– y me temo que de gravedad. Tenemos que ayudarle a regresar al bote.arma que se había escapado de sus manos y la reintegré al bote”.

Una vez trasladan a Nelson del campo de batalla al navío Theseus, se puede leer más adelante:

“Apenas acababa de pronunciar estas palabras, cuando, sobre las oscuras olas, detrás de nosotros, se elevó un grito salvaje y penetrante… El grito de muerte de doscientos de nuestros más bravos corazones que, alcanzados por un solo disparo cruel, fueron arrojados a su húmeda tumba.

- ¿Qué es eso, Thorthon? -inquirió Nisbert.

– Creo que el Fox se hunde. Hace un instante que aún estaba junto a nosotros”.

El autor, o la autora, de la novela continúa describiendo la lucha encarnizada con timbre envolvente:

“El muelle estaba defendido por oscuras masas de enemigos, cuyo incesante fuego escupía sobre nosotros muerte y destrucción, pero nada podía resistirse al furioso ataque de Thorthon. Un cañón después de otro caía en nuestras manos entre entusiastas ¡hurras! Y pronto fue reducida al silencio la batería completa. Pero de nuestra gente habían perecido muchos y, cuando llegamos a la mitad del muelle, un violento fuego de fusilería desde las casas más próximas tornó imposible cualquier intento de seguir avanzando”.

Tras el combate, el fin. En la novela que está escrita en primera persona se puede leer:

“La rabia de los españoles se volvió entonces contra mí. Un mulato me propinó un fuerte golpe con un garrote en la cabeza y, mientras caía yo sobre las rodillas y me esforzaba por cubrir el cuerpo de Thorthon, varias espadas y bayonetas se dirigieron hacia mí, y una de ellas me hirió en el brazo. Pero un joven oficial español, que en aquel instante se acercaba, ordenó en tono irritado a sus gentes que se apartaran y, después de rogarme con cortesía que le entregara mi espada, lo cual hice inmediatamente, me invitó a acompañarle mientras daba orden de que el cuerpo de mi amigo fuera levantado y conducido con esmero detrás de nosotros”.

El protagonista de la obra, tras enterrar en el cementerio de Santa Cruz a su camarada de armas, se recupera de las heridas sufridas en La Orotava bajo los cuidados de la señora de Almansa, emparentada con el general Antonio Gutiérrez, un personaje que sale muy bien parado si atendemos a este momento:

“En cuanto me sentí restablecido, rogué a don José que me proporcionara oportunidad para ofrecer mis respetos al gobernador, cuya conducta durante los últimos acontecimientos había sido, como averigüé más tarde, altamente noble y digna de encomio. Desde entonces había visitado a menudo a Antonio Gutiérrez, y este me había tomado tanto cariño que un día recibí una carta suya donde me rogaba que me trasladara a Santa Cruz para pasar algunos días en su residencia de gobernador”.

En el capítulo cuarto y con el personaje repuesto ya de sus heridas, el protagonista abandona Tenerife para regresar a su país donde proseguirán sus cuitas amorosas porque Rockingham o un hombre de honor es ante todo una novela romántica victoriana, lo que quizá hizo suponer a algunos que estaba escrita por una de las Brönte y no por el conde de Jarnac.
Sea quien fuere, la verdad es que el autor o la autora se toma muchas molestias en el retrato que hace de Tenerife y pese a muchas inexactitudes, se entrevé que quien la escribió conocía la isla.

“Doña Dolores vino luego a mi encuentro. Le causó gran sorpresa mi admiración por los geranios y heliotropos, que allí crecían en cada rincón y en cada rendija entre las piedras, ya que ella los consideraba únicamente como hierbajos y plantas parásitas. Riéndose de mí ignorancia, me enseñó a diferenciar, nombrándolos por sus nombres españoles, el bananero, la higuera, la vainilla y demás nobles productos de esta islas, verdaderamente afortunadas, según el nombre que le dieron los romanos”.

Para el aficionado a la novela romántica victoriana, Rockingham o un hombre de honor responde a las expectativas. Es generosa en páginas y en lances no solo amorosos sino también bélicos si nos detenemos en los capítulos que dedica a lo que en Tenerife se celebra a día de hoy como Gesta.

Con independencia de su calidad literaria, la obra cumple con todos los preceptos que hizo mayor al género en el Reino Unido: historias sentimentales con compleja resolución y galería de personajes que obedecen a los tipos literarios de la época.

En cuanto a descripciones, resalta el color que le pone ¿el autor?, ¿la autora?, al norte de Tenerife:

“La villa estaba enclavada en una suave colina, a unos cien pies sobre el nivel del mar, cuyas tranquilas y regulares olas rompían mansamente al extremo del jardín. Algo más lejos se extendían la ciudad y el puerto de Orotava, así como el hermoso valle que lleva su nombre. Sin embargo, lo más importante del paisaje era el pico del Teide que levantaba, majestuoso, su orgullosa cabeza, cuyas nieves eternas desafiaban durante todo el año los ardientes rayos de ese sol”.

Rockingham o un hombre de honor es, en definitiva, otras de esas curiosidades literarias en las que Tenerife es protagonista solo que en esta ocasión la isla y la batalla que se produjo en la plaza de Santa Cruz desencadena una acción donde la isla y por extensión las islas juegan un papel fundamental. Aquí radica uno de los atractivos de un libro que fue redescubierto a las puertas del siglo XXI por el investigador y experto José Luis García Pérez, autor del estudio de la edición que ha llegado a nuestras manos y trabajo por el que recibió el premio José Agustín Álvarez Rixo de Investigación Histórica hace ahora 18 años.

NOVELAS SOBRE LA GESTA DEL 25 DE JULIO

Escritores de las islas han ficcionado con mejor o peor fortuna lo que se conoce como Gesta del 25 de julio. Entre otros autores y novelas se encuentran El fuego de bronce, Entre piratas. El contralmirante Nelson y el general Gutiérrez en las islas Canarias y 1797. Piratas del Atlántico de Jesús Villanueva, Miguel Ángel Díaz Palarea y Luis Medina Enciso, respectivamente. David Galloway también hace referencia de aquellos días en Entre cuevas, que se incluye en el volumen La cueva de las mil momias y Ángel Luis Marrero Delgado describe la batalla sin perder el humor ni la seriedad en el díptico La amenaza de Albión y El leviatán chasqueado.

A modo de curiosidad y de manera tangecial se hace referencia de la batalla en Los apuros de don César, una de novelas de la serie El Coyote de José Mallorquí, y en la que se recuerda que uno de los antepasados del ya legendario personaje se encontró en alta mar con los navíos de Nelson cuando regresan derrotados del ataque a Tenerife. Sobre estos hechos escribió también Luis Cola Benítez, en 1797. Cinco días de julio y con el título de Tigre 1797 Carlos Miranda y Víctor Bidart acercaron esta historia a los más jóvenes mientras que Juan Carlos Mora narró la batalla en la novela gráfica La gesta del 25 de julio de 1797. En cine se han rodado varios documentales, y se refleja también en el episodio 25 de la serie de dibujos animados La historia de Canarias, que realizó la empresa BRB Internacional por encargo del Gobierno de Canarias, que invirtió en ella 478 millones de las pesetas de entonces,

Saludos, criaturas, desde este lado del ordenado

El visitante, una novela de Stephen King

Jueves, Noviembre 8th, 2018

Stephen King tiene notables defectos, entre otros el de producir novelas, antología de cuentos y ensayos de manera febril y fecunda pero cuenta también con sobresalientes aciertos como es el de poseer un estilo envolvente y una capacidad asombrosa para crear personajes creíbles, la mayoría de ellos desarrollados a lo largo de una producción literaria que se articula en torno al fantástico aunque en los últimos años y a raíz del éxito obtenido con la trilogía de Bill Hodges y que forman las novelas Mr. Mercedes, Quien pierde paga y Fin de guardia, combina dos géneros aparentemente distintos como el terror y el policíaco con resultados más que estimables, y terreno que vuelve a explorar en El visitante, título en el que recupera a uno de los protagonistas principales de las tres novelas centradas en Hodges y que aparece a mitad del libro que funciona a modo de híbrido genérico en el que el escritor se mueve mejor cuando escribe atado a la realidad que impone el policíaco que cuando comienza a desplegar el carácter fantástico que lo ha hecho rico y famoso.

Y todo eso pese a que la novela termina inevitablemente convirtiéndose en otra de Stephen King o en una obra redonda, cuidada, que atrapa la atención, pero que no aporta nada nuevo al universo de un escritor que vale su peso en oro.

El visitante resulta así dos novelas. Una primera, en la que se narra con pulso la detención del entrenador del equipo de béisbol de una pequeña localidad al ser acusado de violar y asesinar a un niño; la investigación que a continuación emprende la policía para demostrar que ha encontrado al culpable en tiempo récord porque el escenario del crimen estaba plagado de las huellas dactilares del entrenador y de cómo se desmorona como un castillo de naipes el curso de la investigación cuando el detenido demuestra con pruebas que no puede ser el culpable al encontrarse a kilómetros de distancia del lugar de los hechos para escuchar junto a unos compañeros de trabajo la conferencia de uno de sus escritores favoritos, Harlan Coben.

La segunda parte de El visitante se escora hacia el lado fantástico, ese que ha hecho rico y famoso al escritor, y del que no vamos a revelar mucho no vaya a ser que deseen leer la novela y le reventemos la clave que explica esta extraña dualidad.

No nos ha convencido demasiado sin embargo este segmento, probablemente sea por la solución que aporta el escritor para justificar lo que, aparentemente, era imposible como la bilocalización del entrenador de béisbol que no deja de decir que es inocente mientras su doble hace de las suyas por ahí. Resulta muy interesante el retrato de la descomposición familiar que sufre la familia del acusado y como de la noche a la mañana la rutina de todos los días puede volar hecha pedazos.

Otra de las claves en la que gira las novelas de Stephen King es la redención y como bien saben los lectores del escritor el transitar por el que hace pasar a sus protagonistas para intentar mejorar lo mal hecho riega de demasiados cadáveres las historias que nos cuenta.

La redención se convierte así y otra vez en pieza clave de El visitante, una novela que bucea, aunque apenas araña, la fragilidad de las clases medias norteamericanas y cómo un hecho terrible puede dar al traste con su hasta ese momento cómoda instalación en la comunidad.

Elementos ya habituales en otras novelas del escritor desfilan por las páginas de esta novela como la familia, el doble (¿recuerda alguno La mitad oscura?) y el grupo, generalmente formado por hombres y que acepta que nada es lo que parece en su mundo real cuando alguien, sobre todo una mujer, les abre los ojos para que descubran otros territorios digamos que sobrenaturales. O extraterrestres. El orden los factores no altera el producto.

El visitante no es una de las grandes novelas de este escritor pero sí un eficaz vehículo de entretenimiento, uno de esos libros que cuando los coges hace muy difícil que puedas dejarlo porque simple y llanamente atrapa. Y en esto de atrapar, todo el mundo sabe, o casi todo el mundo sabe, que Stephen King es un fuera de serie.

Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordenador