Archive for the ‘Literatura’ Category

El escritor de la ciudad de los prodigios

Miércoles, Noviembre 30th, 2016

Eduardo Mendoza, premio Cervantes 2016, no sería Eduardo Mendoza si no hubiera nacido en Barcelona. La llamada ciudad Condal ocupa gran parte de su producción literaria y ha terminado por convertirse en un personaje más en la mayoría de sus libros.

La relación que mantiene con Barcelona es casi una constante en sus novelas, novelas muchas de ellas en las que continúa y con la cabeza bien alta una tradición literaria en la que ha sabido combinar, y muy bien, por cierto, otros géneros venidos de fuera y los que aún nos laten por dentro. Cuando se escribe por dentro es inevitable destacar el apego profundo que siente Eduardo Mendoza por la picaresca y el hecho, singular en una literatura que históricamente tuvo excelente sentido del humor, por recuperarlo cuando inició su carrera como escritor.

Se rastrea así ese humor tan negro y español en títulos en los que mezcla con mano maestra estilos, puntos de vista y situaciones como en El misterio de la cripta embrujada, intriga en la que presenta a una especie de detective encerrado en un manicomio y personaje que protagoniza también El laberinto de las aceitunas, La aventura del tocador de señoras y El enredo de la bolsa y la vida.

En las novelas de Eduardo Mendoza se combina un poco de todo. Y ese un poco de todo está excelentemente sazonado por lo que sus libros resultan al final platos en los que el escritor recurre a la novela histórica para narrar las cruentas luchas sindicales en la Barcelona de principios del siglo XX (La verdad sobre el caso Savolta, aunque el título original fuera Los soldados de Cataluña); cómo se las gastaba el fundador de Falange Española, José Antonio Primo de Rivera, en aquel Madrid alegre y juvenil de antes de la Guerra Civil (Riña de gatos) o su visión hilarante del poder de Roma en El asombroso viaje de Pomponio Flato, en la que además de  parodiar el género epistolar, cuenta las extravagantes aventuras de un filósofo romano en tierras de Nazaret tras ser contratado por un joven al que llaman Jesús.

Y esto solo en cuanto a novelas se refiere, porque Eduardo Mendoza también ha escrito teatro, cuentos, ensayos e incluso novela por entregas. Recuerdo en este último caso Sin noticias de Gurb, o las desventuras de un extraterrestre por una ciudad, Barcelona, que en sus manos se convierte en una ciudad de prodigios.

Saludos, me dicen, desde este lado del ordenador.

“La poesía es para ser oída más que para ser leída”

Lunes, Noviembre 28th, 2016

El poeta y crítico de arte José Corredor-Matheos (Alcázar de San Juan, Ciudad Real, 1929) intervino la semana pasada en la cuarta jornada del VI Encuentro Arte Pensamiento que organiza la Fundación Cristino de Vera, en Las Laguna. En este foro, el autor de Un pez que va por el jardín impartió la conferencia Espiritualidad y trascendencia en el arte contemporáneo. Premio Nacional de Poesía 2005 y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando e hijo predilecto de Alcázar de San Juan y de Castilla-La Mancha, aparte de Medalla de Oro del Ayuntamiento de Barcelona, el último libro de Corredor-Matheos son memorias que protagonizan los pintores, escultores, escritores y poetas que ha conocido a lo largo de su vida y en la que Canarias, junto a su natal Castilla-La Mancha, ocupa un capítulo especial.

- Corredor de fondo es una autobiografía, un libro de memorias…

“No es una autobiografía porque la autobiografía habla de tu vida mientras que unas memorias no hablas de ti mismo sino que das testimonio de lo que has visto, oído, presenciado aunque hables de ti en la medida que explicar el por qué estabas ahí y por qué conociste a todos esos personajes.”

- De los personajes que conoció y da cuenta en este libro, ¿cuál le llamó más la atención?

“Es difícil porque son personajes distintos, Yo, por mi cosa de supuesto poeta, he sido muy amigo de Alberti, Aleixandre, Gerardo Diego, Dámaso Alonso y José Hierro, entre otros, y de ellos el que más me impresionó fue Alberti porque además de ser el que más conocí, ya estaba envuelto por la leyenda. En el  mundo de las artes plásticas destacaría a Joan Miró, de quien fui amigo a quien le escribí tres libros; y Salvador Dalí, que si bien no fue amigo sí que traté. Pienso que la mejor etapa de Dalí como pintor es la de los años veinte y primeros treinta, lo que pintó a continuación ya no fue lo mismo. Sin embargo, sí que se reveló como un gran escritor en ese tiempo.”

- ¿Resultaba tan excéntrico en el trato personal?

- Que va, en el trato personal era muy llano y natural aunque si venía un periodista o alguien que reclamaba su presencia te decía: ‘perdonad que vuelvo a ser Dalí’, porque Dalí era teatro aunque tenía a veces grandes ocurrencias y algunas de ellas muy productivas.”

- En Corredor de fondo desfilan entonces poetas, artistas…

“Y también personajes del mundo del teatro. La poesía es lo que se ha mantenido siempre en mi persona, desde los catorce años, pero formé parte de un grupo de teatro en el que realizábamos teatro de cámara y allí conocí a Adolfo Marsillach, entre otros. En esos ocho o nueve años en los que estuve metido en teatro trabaja también en Espasa Calpe y eso hizo que conociera a gente del mundo editorial como José María de Cossío, que es uno de los grandes personajes de preguerra y que ayudó tantos a poetas como Miguel Hernández, Alberti, Lorca.”

- Canarias, en estas memorias, ocupa un capítulo muy especial.

“Hablo mucho de toda España pero capítulos especiales solo se los dedicó a dos regiones: Castilla La Mancha, porque nací en Alcazar de San Juan, y Canarias. Conozco bien las islas, tuve una época en la que viajaba bastante y tuve la oportunidad de entablar amistad con algunos de sus artistas como Juan Ismael y Pino Ojeda, allá en 1954, y ya en los setenta con Eduardo Westerdahl, junto al que preparé una exposición del grupo ADLAN (Amics de l’Art Nou, amigos del arte nuevo) que fue un movimiento de vanguardia en la España de los años treinta que tuvo tres patas: Madrid, Barcelona y Tenerife. Más tarde vine a las islas a impartir una conferencia, invitado por Rodríguez Doreste y después con Eduardo contacté con el grupo que preparaba la exposición de Esculturas en la calle, asistiendo a reuniones en La casita de madera, que era donde hacíamos la selección de los escultores que se iban a invitar, y estuve en toda su preparación. Luego  he asistido a las conmemoraciones de aquel acontecimiento artístico que fue tan importante.”

- ¿Por qué cree que hay tanto artista en estas islas?

“Por varias razones y una, quizá la más importante, es que la apertura hacia el exterior que significó el puerto y la salida y llegada de gentes de Europa, eso hizo que la isla se convirtiera en una región abierta. Otras regiones de España han sido también creativas, pero su arte resulta más introspectivo. Aquí, en las islas, hubo apertura, y eso explica que cuando nace el grupo El Paso, de los siete miembros dos sean canarios, Millares y Chirino, lo que indica que es un lugar muy productivo para poetas, artistas plásticos, arquitectos y que yo tuviera la suerte de encontrarme con muchos de ellos.”

- Este capítulo lo titula Canarias, las islas culturalmente afortunadas.

“Culturalmente afortunadas gracias a los hombres y mujeres que he mencionado antes y al arquitecto Vicente Saavedra, un personaje extraordinario que pone de manifiesto que cuando hay figuras creativas que emergen es porque se cuenta con una base más o menos sólida en la sociedad de la que procede. La cultura es una pirámide que sostiene mucha gente importante y eso indica además de esfuerzo, actividad, inquietud y creatividad.”

- Tras el capítulo canario, ¿por qué titula estas memorias de Corredor de fondo?

“Los títulos los buscas y no te salen pero éste lo cacé porque me apellido Corredor y fui atleta de velocidad.”

- En alguna reseña he leído que usted es muy amable con casi todo el mundo salvo con Antoni Tàpies en el libro. ¿Por qué?

“Tàpies es un gran pintor pero como persona fue negativo para el arte catalán. En Barcelona cortó el paso a otros artistas de su generación, y fui testigo, pero sé otras cosas que me han contado pero de las que no escribo porque solo doy fe de lo que he visto y, me duele tener que decirlo, es necesario contarlo porque eso explica que no haya otro pintor catalán que sea reconocido internacionalmente.”

- Otro personaje que no sale bien parado en el libro es la segunda mujer de Alberti.

“Mi amistad con Alberti comenzó cuando organicé en los setenta el primer acto albertiano que se celebraba en España tras la Guerra Civil y lo seguí tratando cuando regresó, lo que pasa es que a medida que se fue haciendo mayor, su ancianidad fue muy fuerte y su segunda mujer, que fue una señora que estaba preparando una tesis sobre él, una tesis que ignoro si se llegó a publicar, cuando el poeta se estableció en Cádiz se le ofreció que montara una fundación, fundación a la que donó todo lo que tenía (cartas, dibujos, algunos de Picasso, libros) que esa señora se apropió al cabo de un tiempo cuando le  hizo firmar a Alberti documentos en los que le donaba todo aquello a ella. Algo que ya no era de él. Y el juez lo aceptó, y eso lo explicó en el libro porque en Cádiz se sabe y había que decirlo.”

- A los catorce años comienza a escribir sus primeros poemas. ¿Cómo nace esta vocación?

“Recuerdo que una vez estaba solo en casa de un amigo y tuve la necesidad de escribir un poema, esto ocurrió en unas vacaciones de Navidad de 1943. Así que poco a poco comencé a conocer poetas, aunque fueron unos años en los que no trataba con los poetas catalanes porque la mayoría pertenecían a la alta burguesía y no se mezclaban con los pobres, y yo en ese tiempo estudiaba y trabajaba. En 1956, ya en Espasa Calpe, me invitaron a asistir a las tertulias del café Gijón, en Madrid, y que presidía en silencio Gerardo Diego, y fui y me hice amigo del poeta que fue una especie de maestro y una persona extremadamente generosa.”

- A usted lo encasillan como poeta de la generación del 50 pero ¿se siente miembro de esa generación?

“La generación es discutible porque se habla de la del 98, el 27 y los 50 pero queda mucha gente descabalgada porque no se le ubica en esas mismas generaciones. El 98 coincidió con la crisis de la pérdida de las ultimas colonias y hubo una renovación y la necesidad de ver España de manera tradicional pero con otros ojos; la del 27 fue una generación que conectó con los movimientos internacionales mientras que la de los 50 representó a la de los niños de la guerra, los que se encontraron con los problemas de la postguerra pero entre esas generaciones hay otras generaciones no tienen una situación social o mundial que las identifique. Por eso digo que esto de las generaciones es caprichoso.”

- Y aunque para usted sea caprichoso, ¿con que poetas de la generación del 50 se identifica?

“El primer Claudio Rodríguez, que tiene un libro maravilloso, El don de la ebriedad; el último José Ángel Valente, el de No amanece el cantor, si bien Valente me parece un poeta demasiado intelectual y frío pero que con este libro reveló al gran poeta que fue. Me gusta mucho Francisco Brines y su El otoño de las rosas porque es un libro culminante y luego hay otra gente como Antonio Gamoneda, que es un grandísimo poeta y Ángel Crespo, Manuel Padorno y Luis Feria, aunque conecto más con la poesía de Padorno.”

- ¿Y José Corredor-Matheos con cual de sus libros se siente más satisfecho?

“Los que estudian mi poesía dicen que se produce un cambio sustancial a mitad de los años setenta porque mi trabajo poético no tienen nada que ver con el de mi generación. En aquellos tiempos yo era próximo a los comunistas porque sabía que no iban a ganar y escribía una poesía espiritual cada vez más alejada de la denuncia que, ya en democracia, entendí que no resultaba tan necesaria. Fue una época en la que escribía poemas influido por la poesía china y japonesa porque ese cambio del que hablan los expertos no solo fue un cambio literario sino también espiritual aunque ya desde los años cincuenta me interesaba el hinduismo.”

- ¿Le interesan las creencias orientales?

“Las creencias que más me interesan son el budismo zen y el tao lo que no querer decir que no me preocupe por el cristianismo porque los místicos cristianos en el fondo dicen lo mismo que el budismo zen y el tao.”

- ¿Y qué es lo que más le interesa de las religiones?

“Lo que más me interesa de las religiones son las creencia que hay en su fondo ya que al final se unen. Por eso cuándo me preguntan en que creo, yo digo que creo pero no sé en qué porque no sé ponerle nombre a eso.”

- Pero volvamos a la pregunta anterior, ¿aún no me ha dicho con cuál de sus libros se siente más satisfecho?

“Los que estudian mi poesía dicen que Carta a Li Po porque es un libro en el que me descubro a mi mismo. En 2004 publiqué El don de la ignorancia y al año siguiente me dieron el Premio Nacional de Poesía, que supuso un gran reconocimiento y al mismo tiempo algo así como la culminación.”

- Ha ejercido la crítica de arte. ¿Cómo se critica un cuadro, una escultura?

“Es una tarea muy difícil porque la crítica tiene a veces algo como de imposible y no debe ser un análisis frío como si lo criticado se tratara de un artefacto. Creo, más bien, que la crítica debe proponer un discurso paralelo a la obra de arte.”

- He leído que se define así mismo como una persona moderadamente apocalíptica.

“Lo de moderadamente lo decía para disimular pero ya no.”

- Pero dicho esto, ¿qué espacio le queda entonces a la poesía?

“Creo que la poesía tiene espacio aunque se trabaja demasiado y hayamos dejado de hablar entre nosotros para resolver los problemas. Es verdad que la gente no tiene la costumbre de leer poesía, ya que se requiere mucha serenidad y silencio para estar despierto pero los recitales son un éxito quizá porque la poesía es para ser oída más que para ser leída.”

PUNTO Y APARTE

“Un manchego de nación”

TEXTO

José Corredor-Matheos es un poeta manchego que lleva viviendo prácticamente toda su vida en Barcelona, donde ha reivindicado su españolidad lo que le ha granjeado algunos problemas con los independentistas que no entienden a un hombre que se define “manchego de nación, como decían los clásicos”. La mirada del escritor sobre los nacionalismos no ha dejado de ser así crítica. El nacionalismo es un concepto anticuado y romántico, y poco ayuda seguir esta bandera en unos tiempos como los actuales que están marcados por la crisis. Esa misma crisis que ha generado un mundo “desquiciado, en el que todo se quiebra, se parcela, se fragmenta.” Un mundo en el que la gente ha dejado de tener ilusiones porque les cuesta vivir. En este estado alterado de las cosas, el poeta advierte que es idóneo para que aparezcan movimientos separatistas que alimentan las esperanzas de las personas ignorantes y de buena fe que no están bien informadas, y todas ellas resultan muy fáciles de manipular. “Lo terrible es que desde el centro no lo saben porque no habla con la gente. No sabe que en Cataluña existe una franja muy amplia de gente no bien informada que es susceptible de esas manipulación”, concluye.

Saludos, estrellas, desde este lado del ordenador.

Reeditan la ‘Historia de Canarias’ de José de Viera y Clavijo

Miércoles, Noviembre 9th, 2016

Ediciones Idea publica en cuatro tomos Historia de Canarias, de José de Viera y Clavijo, un libro fundamental para conocer una de las obras más ambiciosas del humanista canario, y trabajo de referencia para acercarse a la biografía de un archipiélago que cuenta con una numerosa e interesante bibliografía que rastrea sus orígenes, el proceso de conquista y cómo los primeros pobladores de las islas fueron absorbidos por una cultura dominante y dominadora como la castellana durante la segunda mitad del siglo XV.

Entre lo que distingue esta nueva edición de Noticias de la historia general de las islas de Canaria es la interesante introducción que precede al texto, y que firma el catedrático de Historia de América de la Universidad de La Laguna, Manuel de Paz Sánchez, quien propone una nueva lectura del libro de Viera y Clavijo al desmontar muchos de los errores que continúan rodeando a este clásico de las letras canarias, y cuya edición y notas asume también de Paz.

Como recuerda el profesor, los cuatro volúmenes de la edición príncipe de las Noticias o Historia de Canarias de José de Viera y Clavijo, como se la conoce generalmente, se publicaron en Madrid en 1772, 1773, 1776 y, finalmente, en 1783. La segunda edición fue estampada en Santa Cruz de Tenerife, también en cuatro volúmenes, en los años de 1858, 1859, 1860 y 1863. “Esta edición de la imprenta y litografía Isleña tiene un mérito especial, ya que incorpora prácticamente todas las apostillas que el propio Viera introdujo en un ejemplar que, en aquel entonces, poseía don Tomás Antonio de Nava y Grimón y Pérez de Barradas (1788-1866)”.

Para Manuel de Paz, José de Viera y Clavijo fue un autor que entendió “gracias a su admirado Feijoo las ventajas de un estilo claro, conciso y directo”, enseñanzas que volcó en sus escritos históricos en los que procuró huir de la afectación al decantarse por la verdad y las lecturas para obtener una visión panorámica con la que “evitar la «pasión por lo prodigioso» y no hermosear, como el pintor, el paisaje narrativo”.

Al mismo tiempo, destaca el catedrático de Historia de América de la Universidad de La Laguna, Viera y Clavijo recomienda criticar las leyendas y desconfiar de las crónicas antiguas que son unas míseras novelas “atestadas de fábulas”.

Bajo esta declaración de intenciones, José de Viera y Clavijo construyó una historia de Canarias “ágil, clara y directa”, aunque también con errores, avisa Manuel de Paz Sánchez en la introducción, que han pasado desapercibidos en todas las ediciones.

“En el libro VII, § XLVIII, que es un epígrafe relativo a las equivocaciones de Juan Núñez de la Peña en relación con la conquista de Gran Canaria, una de sus aficiones favoritas. Me refiero a la de criticar al cronista lagunero, a pesar de lo mucho que lo cita o, tal vez, por esta misma razón. El caso es que Viera escribe al respecto: «Hace constar las huestes enemigas de más de 60 000 bárbaros, cuando las cristianas no llegaban a 800 hombres». Pero, en realidad, lo que escribió Peña fue lo siguiente: «porque los canarios eran muchos, y los cristianos muy pocos, pues eran más de seis mil canarios, no habiendo ochocientos españoles».”

Y añade el historiador: “No cabe duda del error pues, por si fuera poco, el propio Viera había escrito en su citado Borrador: «Él forma la chusma de los bárbaros de más de 6000 hombres, y las tropas cristianas de menos de 800».”

A modo de conclusión y si ya de por sí son de obligada lectura y relectura La historia de Canarias de Viera y Clavijo, la publicación de esta nueva edición al cuidado de quien puede considerarse en la actualidad sino el mayor, uno de los mayores expertos en la vida y obra del arcediano canario, marca un antes y un después de otras ediciones del mismo libro tras la muerte de José de Viera y Clavijo en febrero de 1813.

Un hombre, escribe Manuel de Paz, que no dejó de creer en la actuación de los hombres en la dolorosa evolución de la Humanidad y en cuya obra elogia a los indígenas del archipiélago y a compare –y así lo hace en el prólogo del tomo primero– la conquista de Canarias con la de América, si bien admite que: “las famosas conquistas de México y del Perú harán siempre más eco en todo el mundo que las de Canaria y Tenerife” pero sí es lícito “hacer un paralelo riguroso entre los guanches y los indios, entre las fuerzas de las Canarias y de las Américas, entre el impulso que animaba el brazo a unos y otros conquistadores.”

Saludos, a la mar fui por naranjas…, desde este lado del ordenador.

Sin identidad

Jueves, Octubre 20th, 2016

“Me digo que no soy su padre. Ese pequeñajo se me está metiendo bajo el ala, me toca la fibra. No puedo dejar que eso suceda. He visto morir y desaparecer a demasiados chicos. No tiene sentido encariñarse. Luego se toma una sobredosis de sus estúpidas drogas y ¿entonces qué? Iría por allí llorando porque ese estúpido chiquillo que tiene casa se escapó para matarse con las drogas. No soy idiota, tío. Si quiere hacer cosas de mayores debo dejarle. Si quiere jugar con fuego, que lo haga.”

(13 céntimos, K. Sello Duikier. Traducción: Alicia Moreno Delgado. Colección África, Baile del Sol, 2016)

Si hay una novela publicada en español que este año esté llamada a convertirse en lectura de culto por necesaria y demoledora es 13 céntimos, del escritor sudafricano K. Sello Duikier y que presenta en su colección África la editorial independiente Baile del Sol, que hoy por hoy es una de las pocas, por no decir la única editorial española que se preocupa en dar a conocer las viejas y nuevas voces del continente, una literatura potentísima, variada en contenidos, fórmulas narrativas y estilos, y que afortunadamente aún no conoce el miedo de lo políticamente correcto.

El escritor de 13 céntimos, S. Sello Duikier fue una estrella literaria africana con apenas unas pocas novelas. Quienes le conocieron cuentan que la presión fue tal, que Sello Duikier acabó con su vida, una forma abrupta de poner fin a una carrera en la que se planteaban y plantean todavía temas tan características en las letras de ese continente como la identidad y la vida en el gueto, en las barriadas que rodean a las grandes ciudades.

Sobre identidad, una identidad en continúa transformación, y la vida en el gueto giran algunos de los contenidos de 13 céntimos, una novela de apenas un centenar de páginas que se hacen suficientes para adentrar al lector en la vida de Azure, un niño negro de trece años de edad al que la naturaleza le dio ojos azules y que se mueve en zona de guerra, las barriadas de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, un territorio de supervivientes en el que impera la ley del más fuerte.

Estructurada en dos partes, una primera tremendamente realista y en la que Azure deja de ser Azure para convertirse en Azul por el ordeno y mando de un jefe mafioso, y que se gana la vida ejerciendo la prostitución con blancos adinerados, el muchacho intenta superar las violaciones y los golpes y más golpes que recibe todos los días con toda clase de drogas que cae en sus manos.

Más que compensar para descompensar, la segunda mitad del libro abandona esta crudeza para explorar algo así como la comunión de Azure/Azul con la tierra, con su territorio y, sobre todo, con sus antepasados.

Se narra así un viaje alucinado hacia sí mismo, y que sumerge al protagonista en un universo que lo evade de una existencia brutal y dolorosa que, hasta ese momento, lo había convertido en narrador de una pesadilla que no tiene nada de literaria porque está ahí y marca la infancia de millones de niños que, como Azure/Azul, tienen que hacerse adultos demasiado pronto mientas se acostumbran a vivir rodeados de violencia.

No he leído este año un libro tan amargo pero también conmovedor como 13 céntimos. Un texto que despierta conciencias y que reclama la traducción (espero que más pronto que tarde) de la siguiente novela de su autor, K. Sello Duiker: The Quiet Violence of Dreams.

Mientras y sin fumar espero…

Saludos, quédense con este nombre: K. Sello Duiker,  desde este lado del ordenador.

Cuentan que “Bob Dylan eres tú”

Martes, Octubre 18th, 2016

Cuenta la leyenda que aquel tipo era el fan número 1 de Bob Dylan. Tanta era su confusa admiración que no contento con tener todos sus discos, libros y cancioneros, se dedicaba a rebuscar en su basura para llevarse un recuerdo de su ídolo a casa. Cuando se lo contaron a Dylan, al poeta, al letrista, al músico, no le hizo mucha gracia. Imaginad lo incómodo que debe ser que alguien revuelva tu mierda para meterse en el bolsillo un souvenir que has deshechado y que puede tratarse de cualquier cosa.

Cuentan que Boy Dylan –lo imagino mirando a través de las persianas– salió una noche de su castillo y acercándose al admirador le preguntó: “¿por qué rebuscas en mi basura?”, y que éste le respondió, quizá con una cáscara de naranja entre los dedos, “porque eres Bob Dylan.”

Cuenta que entonces Dylan respondió:

“No, tío, no, Bob Dylan eres tú.”

No sé si esto explica la indiferencia o mejor el hartazgo ante toda la situación de Bob Dylan, quien no responde a los llamamientos de la Academia Sueca. Es probable que a algunos le sorprenda que al final al letrista, al poeta y al músico lo del Nobel se la suda igual que se la sudan todos esos ríos de tinta que firman escritores y poetas que se sienten (pobrecitos ellos) humillados y ofendidos; pero incluye también a músicos de rock alucinados y lectores que ya no saben lo que hay que celebrar.

Mientras tanto y en Estocolmo, los académicos se han vuelto majaras porque son conscientes que hay pocas posibilidades para salir de este atolladero.

Puertas de emergencia pueden ser declarar nulo el premio o dárselo a otro. Pongamos que se apelliden Roth o Murakami por poner dos ejemplos. Pero cuentan que si se lo dan a Roth o a Murakami es más que probable que tras el escándalo –¡un escándalo sensacional en el aparentemente discreto mundo literario, al que le gusta tanto devorarse a sí mismo pero sin que lo vean los demás!–, decline uno y otro con educación recoger un galardón que se merecen aunque este año apeste.

Claro que ¿y si se lo dan a un escritor desconocido, uno de esos héroes que escribe en territorios hostiles?

Mmmmm, ¿iría la señora o el señor a recogerlo?

En fin, que cuentan que Bob Dylan es un tipo socrático, de esos que solo sabe que no sabe nada mientras sube otro peldaño, y van, de su particular escalera que lo lleva al cielo.

Saludos, cuentan…, desde este lado del ordenador.

Luis García Montero: “Andalucía es tierra de poetas por una razón: la pobreza”

Lunes, Octubre 17th, 2016

El pasado 30 de septiembre el poeta Luis García Montero (Granada, 1958) impartió una charla y presentó el documental Aunque tú no lo sepas en el Paraninfo de la Universidad de La Laguna junto a uno de los directores del filme, Charlie Arnaiz.

Entre otros premios, Luis García Montero cuenta con el Adonais, el Loewe y el Nacional de Poesía y, caso histórico en las letras españolas recientes, es uno de los poetas españoles más leídos y celebrados por lectores que han quedado fascinados con libros como Vista cansada y Un invierno propio.

- Cuenta que llegó a la poesía gracias a la lectura que su padre hacía en voz alta de sus poetas preferidos…

- Mi padre solía leer en voz alta algunos de sus poemas preferidos de un libro que había en casa, una antología entonces muy famosa, Las cien mejores poesías de la lengua castellana, y nos interpretaba La canción del pirata de Espronceda, algún romance del duque de Rivas, una leyenda de Zorrilla, El tren expreso de Campoamor y lo primero que recuerdo es a mi padre recitándonos con tono muy teatral poemas a sus hijos y pienso que esas lecturas cumplieron el papel que ocupaban entonces las novelas infantiles y las de aventuras porque se trataban de poemas tradicionales, con su planteamiento, nudo y desenlace. En casa había además una buena biblioteca y ya de adolescente descubrí en ella el tomo de las Poesías completas de Federico García Lorca que me deslumbró. Somos una familia de seis hermanos, muy traviesos todos, y teníamos la casa destruida y como familia provinciana que éramos, mis padres habían reservado un salón –prohibido a los niños– para recibir a las visitas y que llamábamos la habitación de las visitas, y ahí estaba la biblioteca, por lo que entrar en aquel cuarto era un poco como un acto sagrado ya que se estaba en el sitio donde los niños no teníamos que estar. Ya como un adolescente me refugiaba allí y recuerdo la emoción con la que descubrí la poesía de Lorca, un poeta que encima era de mi ciudad y que identificaba con la historia y los recuerdos de Granada. Yo he formado mi experiencia poética en su origen a través del gusto por la lectura que tenían  mis padres.

- Bécquer, Lorca, Cernuda, Alberti, usted mismo… Parece que Andalucía es tierra de poetas.

- Lo que hace que Andalucía sea una tierra de poetas tiene una razón poco feliz: la pobreza. En el siglo XIX se desarrolló la sociedad industrial y la mentalidad utilitaria, que dominó buena parte del norte mientras que en Andalucía no se vivió la industrialización, lo que permitió que se conservara una ética que no era la de la prisa del mercantilismo. Y si bien eso tuvo una mala consecuencia, tuvo también la consecuencia de una experiencia de vivir que tiene que ver con la lentitud, la sensibilidad, con el diálogo, con la naturaleza que no está dominada por una mentalidad utilitaria. El poeta Luis Cernuda contaba que cuando llegó a Méjico redescubrió la pobreza porque antes había vivido el exilio en sociedades anglosajonas e industrializadas y en Méjico se sorprendió felizmente de volver a escuchar su idioma, que lo oye por las calles, y de observar la pobreza porque le recuerda la que vivió de niño en Sevilla y formula así un deseo: ‘ver si es posible progresar económicamente sin caer en la prepotencia del lujo de las sociedades anglosajonas’. Y creo que es un pensamiento bastante razonable y sentido tal y como anda el mundo.

- ¿Y cuáles son los referentes poéticos de Luis García Montero?

- A la sombra de Lorca yo entré en diálogo con Rafael Alberti, e hice mi tesis doctoral sobre él. Alberti ha sido un poeta fundamental en mi formación no ya por ser un mito de la generación del 27 y ser el amigo de Lorca y el poeta republicano sino porque mantuve con él una amistad que marcó una época de mi vida. No obstante, y si mis padres poéticos son andaluces, mis hermanos mayores no lo son porque los tres poetas que más han contribuido a formar mi mundo uno es catalán, Jaime Gil de Biedma; otro asturiano, Ángel González y el tercero valenciano, Francisco Brines. Son poetas que han formado parte de mi educación estética y antes los que siento gran admiración y el respeto suficiente como para aprender de ellos a la hora de buscar mi propio mundo.

- Aprovechando su condición de poeta, ¿cómo describiría la situación actual que vive España?

- Lo primero que me sale es la palabra esperpento pero estoy convencido de la importancia de la política, que es fundamental para que convivamos en paz, dignidad y seamos capaces de organizar la sociedad. Por eso me asusta bastante el descrédito tan grande que en la actualidad tiene la política y que sin duda se merecen los políticos pero no me gustaría desembocar en una política del esperpento porque la política es algo muy serio y necesario. Me gusta repetir lo que escribió Antonio Machado en su libro sobre Juan de Mairena en el que dice a sus alumnos: ‘cuidado de quien os diga que no os metáis en política porque eso significa que quiere hacer política sin vosotros’. Creo que se va a llegar a una situación en que la gente se va a cansar de la política y los poderes van a tener las manos libres para hacer lo que les dé la gana.

- Y volviendo a aprovechar su condición de poeta ¿cómo combate contra esta situación?

- A mi me gusta involucrarme en la tradición del poeta que tiene un conocimiento civil y se preocupa de su país. Cuando me dicen que la política resta calidad a mi literatura pienso que uno de mis maestros es Antonio Machado, que murió en el exilio por meterse en política y otro es Federico García Lorca que murió ejecutado por meterse en política y otro Rafael Alberti que murió en su país tras pasar muchos años en el exilio por meterse en política. Y Unamuno, que fue condenado al exilio en la isla de Fuerteventura por meterse en política, y Jovellanos, que estuvo encerrado en el castillo de Bellver en Mallorca y sigo subiendo y recuerdo a Garcilaso, a San Juan de la Cruz. Está en la condición del poeta sentirse interpelado y vinculado por su sociedad y desde luego si no hago gran poesía no será por meterme en política sino porque no estoy a la altura de otros muchos poetas que se han metido en política como los que acabo de recordar.

- Hablemos de Aunque tú no lo sepas…

- Estoy muy agradecido porque he tenido la suerte de encontrarme con Alberto Ortega y Charlie Arnaiz que han hecho un documental en el que me siento muy cómodo primero porque es una reivindicación de la poesía y de cómo los poetas deben de pertenecer a la educación sentimental de la gente y segundo porque me ha permitido hablar de personas a las que admiro, algunos cantores como Serrat y Sabina, que han sido tan importantes en mi educación sentimental y cotidiana. O la importancia que han tenido para mí poetas como Biedma, Ángel González y Alberti, entre otros.

- ¿Y no ha sentido pudor al protagonizar un documental?

- No he sentido el pudor que creí que iba a sentir porque soy el protagonista de un documental dedicado a mi poesía y el trabajo está muy apoyado en mis admiraciones lo que me permite hablar de otros y de contar con la amistad de personas a las que admiro como Miguel Ríos y Quique González, cuya canción da título a la película y es la que vertebra un poco la historia. La verdad es que Charlie Arnaiz es un lector apasionado de poesía y consiguió inyectar un poco del veneno de la poesía en el otro director, Alberto Ortega, así que sí, a los dos les estoy muy agradecido.

- ¿Por qué se aleja el público de la poesía?

- Creo que los poetas tenemos responsabilidades y durante mucho tiempo la poesía por reacción ante una sociedad muy mercantilista, cayó en la tentación de convertirse en un género minoritario y hay mucha gente que ha creído que la calidad se confundía con la oscuridad y eso ha separado a los lectores de la poesía porque es difícil que le guste al público si no habla de la vida de la gente y si no pretende formar parte de la educación sentimental y las meditaciones de la gente. Dicho esto, pienso que si el poema no se justifica a si mismo no hay porqué obligar a nadie a leer poesía. He buscado poemas que me han ayudado en mi diálogo conmigo mismo cuando ha habido una muerte que me ha afectado o un sentimiento amoroso que me ha conmovido o cuando estoy en un momento de incertidumbre. Hay poemas que me han servido para entenderme a mi mismo y eso son los poemas que me convencen de la utilidad de la poesía ya que son obras que no confunden la intensidad con la oscuridad.

- Confieso que no soy buen lector de poesía, así que aprovecho al poeta pero también al profesor de Literatura que lleva dentro para que me recomiende libros y poetas para iniciarme en este género literario.

- Yo te aconsejaría que leyeras Las personas y el verbo, de Jaime Gil de Biedma o Palabra sobre palabra, de Ángel González, que son maestros que a mi me ayudaron a comprender en el lenguaje de hoy una experiencia íntima y muy individual.

Saludos, a la mar fui por naranjas, desde este lado del ordenador.