En la menguante Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife se vendieron más de 9.000 libros. Loado sea el Señor
Miércoles, Junio 10th, 2009Dicen que rectificar es de sabios. La Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias ha difundido una nota donde se informa del éxito en ventas de la Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife. Se nos informa que la venta media por stand alcanzó los 4.700 euros y que durante la semana se vendieron más de 9.000 volúmenes.
Pues muy bien. “Por stand, y siempre según las encuestas que al finalizar la Feria rellenan los propios libreros, la venta media se situó en los 4.700 euros, mientras que el volumen global rondó los 94.000 euros”, continúa la nota, que precisa que en cuanto a número de libro se vendieron un total de 9.687 volúmenes, lo que hace una media de 388 ejemplares por carpa”. También que un 59 por ciento de los visitantes volvió en más de una ocasión a la Feria y que el 56 por ciento, “además de pasear y disfrutar de las actividades paralelas, compró más de un libro” (las comillas son mías).
Las cifras continúan: “un 49% de los visitantes considera que la feria fue mejor que la del año pasado y un 36% la iguala”, iba a poner exclamaciones pero mi médico me lo ha prohibido por mi úlcera.
Entre los libros más demandados fueron las dos primeras novelas de la trilogía de Stieg Larson: Los hombres que no amaban a las mujeres y La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina; y Mararía, de Rafael Arozarena. En poesía, Benedetti fue el más solicitado y en infantil y juvenil Geronimo Stilton y Millenium (no dicen si se refieren a la famosa serie de Chris Carter o a la trilogía de Larson). ”En cuanto a la literatura canaria, la ya mencionada Mararía, Él de Mercedes Pinto y El Diccionario Ejemplificado de Canarismos“.
Con estas cifras, bien para el sector de los libreros. Y bien para los que se dieron una vuelta por la Feria y de paso se llevaron un libro (cualquiera de ellos) a casa o para regalarlo. Lo mismo da.
Lo que no da lo mismo es el espíritu continuista y conservador de un encuentro que, mucho lamento tener que escribirlo, mengua como el personaje de la novela de Richard Matheson. Les recuerdo a quienes no hayan leído la novela pero sí visto la película, que casi se lo come un gato y una araña, y que al final se hace tan chiquito, chiquito, que termina siendo un cuerpo más en ese infinito de lo pequeño que es nuestra existencia.
Saludos, no obstante gratamente sorprendidos por las ventas (loado sea el Señor), a este lado del ordenador.

