La excusa de ‘Cyrano’ para tocar (sólo) un poquito las narices
Jueves, Septiembre 11th, 2008Me ha hecho gracia la oferta que Producciones del Mar eleva a los espectadores que quieran disfrutar a partir de este viernes y hasta el 12 de octubre de su versión de Cyrano de Bergerac: Los que tengan una nariz que sobrepase los cuatro centímetros entrarán gratis a la función de mañana.
Es un buen reclamo comercial, abierto al chiste fácil: “por narices”. Además, me gustaría ver este Cyrano, lo que posiblemente haga si un día de estos decido cruzar el charquito. La obra se presenta en la Sala Insular de Teatro, en Las Palmas de Gran Canaria, y me ha hecho reflexionar, además de lo identificado que me siento con el personaje de la obra de Edmond Rostand, en cómo se mueve la cultura en la otra orilla. A mi me da la sensación de que allá se están haciendo las cosas meridianamente bien mientras que aquí seguimos con lo mismo, haciéndolas meridianamente mal.
Si me preguntan qué Cyrano cinematográfico prefiero respondería sin dudarlo que el interpretado por José Ferrer (el de la foto) en la versión de los años cincuenta. Da pena el personaje, pero también despierta ternura. Es un patito feo con habilidad con la voz y la espada. Y un bronquista cansado de que los demás se rían de su pronunciado apéndice nasal. La película que protagonizó Gerard Depardieu a finales de los 80 siempre me pareció excesiva, aunque también deslumbrante por la delicada recreación histórica. Pero entre Ferrer y Depardeiu elijo (y no es francés) a Ferrer. Es más limpio y, permítanme decirlo, apuesto.
Respecto a lo que culturalmente se está haciendo en una y otra orilla a mí me salen los colmillos cuando me entero de lo que se cuece en la redonda y suspiro cuando leo lo que se organiza en la picuda. No es por nada, pero tengo la extraña sensación de que allá por lo menos saben lo que hacen y se preocupan por hacerlo mientras que aquí pecamos la mayor parte de las veces del vicio de los nuevos ricos. Vamos, que todavía no hay nadie que me haya explicado (y sobre todo justificado) la compra millonaria del piano del renovado (ya era hora, Margarita) teatro Leal de La Laguna. ¿Podría alguien también explicarme porque no se publicita como se merecen otras grandes apuestas culturales en esta isla? Me refiero a Mumes o al encuentro de editores que ya está a la vuelta de la esquina. Iniciativas muy interesantes para todo cultureta que se precie pero cuya repercusión apenas llega a los medios, quizá sea por una mala política publicitaria. Mientras tanto, los que manejan el cotarro se muestran más preocupados por el circo o por el pedigrí de una, pongamos por caso, Verónica Forqué, que por los actores y actrices de aquí. Será que no venden, pero no deja de sorprenderme que sea precisamente un ayuntamiento “nacionalista” (en comandita con otros nacionalistas como son los del PP) los que prefieran sacarse la foto con María Barranco antes que con Fulanito o Menganito residente en… Ofra. Por decir algo, sobre todo al pibe…
Hay otra cosa que no termino de entender. Teniendo en cuenta lo que tenemos aquí y allí y por delante y por detrás ¿por qué diablos no se teje una red para que los que vivimos en esta provincia veamos lo que hacen los de la otra y viceversa? O lo que es lo mismo: acercarnos más y dejar de una vez por todas las distancias.
En fin, que todo esto se me vino a la cabeza por el dichoso Cyrano y por el hecho de que gracias a los clip televisivos (otro reclamo que deberían apuntar los responsables y gestores de la cultura de aquí) me han entrado notables ganas de ver como lo han hecho los de Producciones del Mar…




