¿Alguien se acuerda del Salón (encuentro) del Cómic de Tenerife?
Jueves, Agosto 28th, 2008En abril de 2006 se celebró el último Salón del Cómic de Tenerife (y vale que estoy completamente de acuerdo que el nombre le quedaba bastante grande a lo que fue meramente un encuentro con los colorines de toda la vida) y si bien se auguró, y nosotros en este mismo blog nos sumamos al auguro, parecía que iba a celebrarse este año de 2008 tras morir (parecía que aparentemente) el año pasado, la cosa sigue en stand bye, que dicen los anglos y sajones. No sé, no sé, no sé… Me consta cierta frustración en el equipo de organizadores sobre todo porque desde el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife le dan la callada por respuesta. Pienso yo, porque pienso y creo que existo, que si la idea hubiera caído en un conejal tipo súper Ángel Llanos es probable que otro gallo les hubiera cantado a los chicos que están empeñados en que su Salón (bueno, para mí encuentro) con los Cómic siga adelante…
Bastante difícil lo veo, no obstante. Por lo que invito a los que gustan de fomentar el pleito con la isla que tenemos justo en frente que alguien me explique como las conservadoras instituciones del chicharro han sido capaces de obviar un encuentro que tras 14 años de celebrarse de manera interrumpida dejan fallecer entre estertores cuando allí, en la para unos maléfica isla de Gran Canaria respaldan en su capital otro encuentro con los tebeos desde hace tres años…
¿Qué tienen de malo los colorines? Qué yo sepa muy pocas cosas. No sé muy bien quien dijo que los comics eran algo así como el cine para los pobres pero eso sería en otras épocas no sé yo si más tristes que la actual. El encuentro de Tenerife además de fomentar la relación de los dibujants y aficionados locales con artistas nacionales y ocasionalmente extranjeros dedicados al ¿noveno arte? también daba prioridad a los pequeños para que pasaran el rato leyendo historietas en la Recova Vieja, que solía funcionar como sede de las jornadas. El programa contaba también con mesas redondas, talleres y otras ofertas de interés para una sociedad tan aburrida como es la santacrucera, lo que me hace todavía más difícil explicar el por qué del silencio administrativo que pesa sobre el futuro del Salón (encuentro para este que les escribo, insisto).
Todo queda en el aire, como siempre, en esta isla que nos ha tocado vivir. Y como finalizaban los colorines de mi tierna niñez, mucho me temo que este asunto continuará…
Seguiremos informando y si es necesario dando la vara.


