‘Algo que aprender’
Jueves, Enero 29th, 2009Fue este jueves, uno de esos días raros donde todo parece que conspira para hacerte infeliz. Subo a Los Renoir para ver el cortometraje Algo que aprender y me llevo la primera sorpresa feliz del día. Gente y más gente. Tanta gente que el productor de la cinta nos promete que habrá un segundo pase… Pienso con un puntito de tristeza que eso no hubiera pasado en el Víctor. Y que si bien están bien Los Renoir, como nuestro Víctor nada de nada. Al final, los responsables de los Renoir deciden con buen juicio abrir la sala 2 (la más grande) para que podamos verla si no todos, sí casi todos. De hecho, este que les escribe fue uno de los que la vio de pie y sin pestañear.
El equipo, actores, y su directora, María Eugenia Arteaga, presentan la película. A la realizadora la matan los nervios (¿pero a quién no le matan los nervios cuando tiene que hablar ante una sala repleta?) cuando presenta el corto, rodado en 35 mm (¡viva el celuloide, demonios!!), y tras la ovación, se apagan las luces y noto esa sensación que he notado unas mil veces en todos los estrenos a los que he asistido en esta tierra, el público está gozosamente nervioso, como si todos nosotros hubiéramos aportado a algo a esta complejísima experencia que es rodar una película.
Se apagan las luces, había dicho.
Y empieza el primer trabajo en CINE de esta cineasta. Y asisto sorprendido a un producto eficazmente facturado, profesional, muy bien interpretado y con diálogos que no me atormentan los oídos. Pero, sin embargo, me quedo con las ganas. Es decir, cuando termina la experiencia, tengo la sensación de que el filme se queda demasiado corto. Y no es una crítica perversa, con esto quiero decir que como a la mayoría de los que vimos el estreno pedíamos más. El corto, más que corto, es así un largo que se quedó corto.
Pero salí satisfecho. Y con la esperanza de que este trabajo sea el comienzo de una carrera a la que le auguro un futuro prometedor. A ella, y a todos los que han hecho posible ese pequeño milagro. Me enganchó su valentía a la hora de abordar esta terrible historia de soledades, incomunicación y sexo… por lo que pido, exijo,ver más.
Más, más… Todo sea por algo que aprender.
Felicidades.
Saludos gratamente sorprendidos a este lado del ordenador.

