Archive for Enero, 2009

Tintín cumple 80 años más joven que nunca

Viernes, Enero 9th, 2009

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Soy un lector de tebeos. Tengo más de 40 tacos y no me sonroja decirlo. Me encantan las historietas o los colorines que es como siempre los he llamado. A mi lo de cómic me hace gracia, pero prefiero lo de colorín. Crecí leyendo Astérix, Flash Gordon (en las inolvidables ediciones Burulán, a todo color en unos tiempos donde casi todo era en blanco y negro), Spiderman, Superman y Batman y cómo no, como todo hijo de vecino que se precie, mi Tintín… Mañana celebramos todos los tintinófilos del mundo uníos el ochenta aniversario de su nacimiento en la revista XX Siécle. Y me acuerdo de sopetón de todos los buenos ratos que me hizo pasar, y me siento profundamente agradecido porque de su mano viajé a Tibet, Oriente Medio, la Rusia soviética, Estados Unidos, Iberoamérica y no sé cuantos sitios más con el inolvidable capitán Haddock, el despistado de Tornasol, su leal Milú y esa pareja de impresentables detectives que respondían al nombre de Hernández y Fernández, entre otros personajes. Entre los villanos no puedo olvidar al inolvidable de Roberto Rastapopoulos…. y algún otro cuyo nombre se me escapa de la memoria.

Cada cierto tiempo, siempre surge alguien para machacar a nuestro héroe, el famoso periodista que nunca escribió una crónica, pero eso sólo pone de manifiesto que el personaje no pasa de moda. Que la criatura feliz del gran Hergé sigue viva y más fuerte que nunca.

Hace tiempo conocí a una gran persona que ya no está entre nosotros que se llamó Rafael Apeles que sentía similar devoción por Tintín. En conversaciones que jamás se me borrarán del disco duro de la memoria hasta que deje de estar en este mundo en ocasiones tan inmundo, me mostró claves del personaje que para mi eran inéditas. No saben ustedes los buenos ratos que nos pasamos charlando de Tintín y de su otra gran pasión, las novelas de mar y de guerra del gran Patrick O’Brian. Por eso, al leer hoy en un diario que un columnista del diario Times de Londres afirma que Tintín era gay le respondo: y qué. ¿Deja de ser menos hombre porque le pusieran las barbas de Haddock?

En fin, qué se la va a hacer. No entro en esta polémica idiota porque es lo mismo que decir que los Reyes Magos no existen. Así que esta noche, y en la intimidad de mi casa, volveré a releer mis tebeos favoritos del intrépido reportero como El loto azul, El misterio de Rackman el rojo, La oreja rota, El templo del sol, Stock de Coque y otros tantos que me esperan con los brazos abiertos.

Así que sé que siempre me quedará Tintín, ¿verdad señora Castafiore?

Saludos a este lado del ordenador-

Más información sobre el corto ‘Algo que aprender’

Viernes, Enero 9th, 2009

Me escriben los responsables del cortometraje Algo que aprender para que enlace la web del cortometraje, donde además de un trailler, hay bastante información de quienes están detrás de esta nueva aportación al cine canario. Pido disculpas a los responsables de este trabajo por omitir esta valiosa información en la pequeña reseña que les dediqué ayer y gracias por corregir mi error.

Suerte y a seguir rodando.

Nos veremos en el Víctor… digo Renoir.

Saludos a este lado del ordenador.

Un abrazo fuerte.

Tres cositas sobre cine canario y dos recomendaciones cinematográficas

Jueves, Enero 8th, 2009

* Para comenzar recomiendo a los cineasta y demás comadrejas (se escribe en plan cariñoso, que conste en acta) de lo que puede ser el cine canario, un interesante artículo que firma el incombustible y luchador realizador Á. David Delgado San Ginés en su ya recomendado blog En rodaje canario. No tiene desperdicio.

* Aunque con retraso os pongo un enlace de you tube con uno de los anuncios publicitarios de la compañía Iberia de estas Navidades pasadas. Quien firma el spot no es otro que Juan Carlos Fresnadillo, enfrascado en el guión de su tercer largometraje  tras Intacto y 28 semanas después. Es lo que se dice muy bonito.

* Y tras el cierre del cine Víctor (lloremos como ¿? lo que no supimos defender como ¿?), los estrenos oficiales del cine canario (cortos y largos) parecen que se desplazan en la capital tinerfeña a los Multicines Renoir como ya anunciamos en este mismo blog. La cita será el próximo miércoles 28 de enero, a las 20:30, con la proyección del cortometraje Algo que aprender, de María Eugenia Arteaga.

* Y ahora dos recomendaciones cinematográficas radicalmente diferentes pero que me han reconciliado con el cinematógrafo estos últimos días. Amargos como todos saben. Las películas se pueden encontrar en dvd, ahora bien, la forma de cómo pueden hacerse con ellas es asunto de ustedes.

Pues sí, soy de los que se conmovió con JCVD, de Mabrouk El Mechri, quien propone una inteligentísima relectura del héroe de acción de origen belga Jean Claude Van Damme. ¿Qué hace tan especial y sobre todo diferente a esta película? pues que ese pedazo de actor demuestra que no sólo sabe dar patadas al aire y machacar cinematográficamente hablando a sus enemigos. El filme puede verse como un perverso homenaje a Van Damme y también casi como una cinta experimental, pero sobre todo debe de entenderse como un pequeño clásico en la carrera de nuestro entrañable luchador. El dvd cuenta con un inteligentísimo Cómo se hizo… Y, que quede entre nosotros, es una de esas películas raras, raras, raras que yo exhibiría en el TEA ahora que ya no tenemos Víctor. Y sí, ya sé que se estrenó oficialmente en uno de los multicines de mi ciudad dormida, pero sean osados para que la disfrute también Ángel Llanos.

El otro largometraje es una película rusa como ya indica su título El arca rusa, de Alexsandr Sokurov. O cómo contarnos la historia de la ciudad de Leningrado (perdón, San Petersburgo) sin salir de las fascinantes instalaciones del Palacio de Invierno (ahora Museo del Hermitage) narrada en una sola toma con Steadicam. Noventa minutos que te dejan literalmente turulato, y una lección de historia y también de cine para aprendices y profesionales del oficio. Confienso que mientras la veía me imaginaba lo bonito que podría quedar un documental rodado en esas mismas condiciones de nuestro TEA. ¡Así que tomad nota, porque el consejo os sale gratis y no está la cosa…!

En fin, que esos es todo, amigos.

Saludos a este lado del ordenador.

¡Cien veces por su memoria, Eric Ambler!

Miércoles, Enero 7th, 2009

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El próximo 28 de junio seremos muchos los que nos tomaremos una copa a la memoria de Eric Ambler. ¿Por qué? porque ese día celebraremos el centenario del nacimiento de uno de los mayores escritores de novelas de espionaje de todos los tiempos, una excusa lo suficientemente buena para que releeamos algunos de sus mejores títulos, como la excelente La máscara de Dimitros o Viaje al miedo, Fronteras sombrías o Epitafio para un espía, entre otras muchas.

Me cuentan que mi admirado Graham Greene dijo en cierta ocasión que Ambler era el mejor escritor del género que conocía, y no le faltaba razón al maestro de novelas como  El factor humano o El americano impasible. Las ficciones de Ambler son geniales, únicas, y si me apuran también periodísticas, porque describen con el talento y la precisión de un corresponsal una época en la que el negocio de la información y la contrainformación vivió una de sus primeras e inquietantes edad de oro.

Además de ser un excelente escritor y guionista, dejarse arrastrar por el universo de Ambler significa conocer los misterios de un negocio como es el del espionaje donde todo son apariencias. Sus novelas tienen aroma de otro tiempo, y resulta inimitable pese a que en nuestros tiempos le hayan surgido admiradores que, como Alan Furst, intentan reflejar con su misma maestría pero sin apenas rozarlo la convulsa Europa de entreguerras. En Ambler, como sucede también con Alfred Hitchock, otro maestro pero del cine de suspense, sus malos son malos de verdad. Y los buenos, en ocasiones no tan buenos. De hecho, la mayor parte de las veces uno siente –como el autor– una especial fascinación por sus villanos…

Y es que Eric Ambler es un escritor de esos que enganchan, y que retrata con afilada pluma una época turbulenta, confusa, y al borde de una guerra que parece inevitable. Que fue lo que aconteció.

Eric Ambler ha sido ampliamente traducido en España. Cuento con ediciones excelentes en varias editoriales, como Bruguera, Plaza y Janés y Planeta, entre otras. Confieso que durante una época fue uno de esos escritores a los que buscaba como un Grial intelectual en rastros y librería de viejo, por lo que devoré sus Memorias (editadas hace unos años) con un agrado bastante similar con el que consumí sus historias.

Descubrí al novelista, sin embargo, gracias a una película inspirada en una de sus novelas (La luz del día), retitulada Topkapi. Y fue tanta su influencia, que cuando di con mis huesos en Estambul y visité ese fabuloso palacio, no dejaba de pensar que era allí, en esas habitaciones de lujo insultante, donde aquella inolvidable pandilla de ladrones había pretendido perpetrar el robo del siglo. Más tarde, me hice con un ejemplar de La máscara de Dimitros y el flechazo fue inmediato. Aquel escritor tenía algo. Algo que se llama misterio, espionaje, acción, riesgo y romance. Elementos fundamentales que en manos de un artista de su talla es arcilla con la que concebir novelas tan redondas como las anteriormente reseñadas.

En fin, que sirvan estas modestas líneas como adelanto a lo que espero sea un reconocimiento a su formidable narrativa el próximo junio. También deseo que se reediten sus libros, y que se repesquen algunas de las películas donde ofició como guionista como La última noche del Titanic o El misterio del barco perdido, entre otras. Historias no de espías pero sí navales, territorio en el que supo manejarse con la misma soltura que en la novela de agentes secretos. Leales o traidores. Dobles o triples.

En fin, señor, Ambler, que no me tomaré una sino varias copas en recuerdo a su memoria. Esté donde esté…

Saludos a este lado del ordenador…

Nuevo número de ‘La Mancha’

Martes, Enero 6th, 2009

Los internautas pueden disfrutar con un nuevo número de la revista dsigital literaria La Mancha, concretamente el 14, que cuenta entre otros invitados con la escritora (y editora) venezolana Silda Cordoliani y al autor colombiano Pedro Sorela, colaborador habitual de El País y autor, entre otras, de las novelas Ya verás (Alfaguara), e Historia de las despedidas (Alianza editorial).

Si quieres estar puesto en lo que se está cociendo literariamente hablando, esta es tu revista. Pincha ya y disfruta. No tiene desperdicio.

Temblad

Lunes, Enero 5th, 2009

Me encuentro por casualidad con Martín Rivero, uno de los empresarios que estudia hacerse con las riendas del cine Víctor, y me cuenta por encima cuál es la idea que tiene con el también empresario Alberto Segura (¿recuerdan aquellos discos Manzana?, el Apple canario, panda de ateos) para abrir de nuevo la sala.

Le escucho con atención pero también con bastante escepticismo. Algo me dice que la intención es buena pero, y así lo recalca Martín, que todo está en el aire. Intentaré explicarme, hay un atisbo de voluntad por poner en marcha al viejo edificio. Martín me asegura que ha hablado con Cristóbal de la Rosa, y también con la Viceconsejería del Gobierno de Canarias para que la Filmoteca tenga un lugar estable donde proyectar sus ciclos pero sigo sin creerme nada mientras oigo a Martín, que intenta ser convincente pero, que Dios me perdone, no creo que se gane nunca la vida como actor.

Dice que para poner en marcha al cine (también sala de conciertos ¿y teatro?) tendrá que ponerse en contacto con los miembros de la plataforma del No al cierre del cine Víctor, y estudiar si cada uno de ellos está dispuesto a abonar 10 euros al mes para que el único cine de Canarias recupere su programación cinematográfica y si se tercia musical después de que el Cabildo de Tenerife abandonara su gestión a finales del 2008. Le pregunto que por qué diablos ha ido a hablar con Cristóbal si el pobre hombre ya lleva insistiendo lo de no quiero saber nada de un cine que me cuesta dinero, y yo sólo pienso en el ahorro de todos los tinerfeños; pero Martín que tiene un sentido casi arácnido (tipo Spiderman) para buscar parné, me explica que nuestra Corporación insular podría sumarse para actos puntuales, como un estreno de postín y cositas de esas.

En la conversación le pregunto también que cuándo sabremos si lo que me cuenta es verdad o mentira. Y me responde con evasivas: “no sé, dentro de dos, tres meses…”. También le pregunto por el futuro profesional de dos de los trabajadores de la antigua sala, hoy en paro. Y me asegura que la idea es contratarlos.

Bonito, demasiado bonito, Martín. Eso pienso mientras lo miro a los ojos. Pero Martín no me mira a los ojos, mira su reloj de pulsera, se toca el bolsillo de la americana buscando el móvil. Casi lo noto incómodo hablando conmigo. Y me entra una profunda y sincera tristeza. No porque esté incómodo hablando conmigo porque a mi me resulta muy incómodo hablar con gente que sé que está incómoda hablando conmigo, sino por vivir en esta tierra de tercera división.

Al final le ahorro el problema y corto la comunicación. Cuenta conmigo para lo que quieras, le digo a punto de soltar el moco. Martín asiente, pero asiente a la nada. Doy media vuelta y subo la calle. Y me siento más solo que nunca.

Hoy, sobrinos míos, víspera de Reyes.

Algo me dice que nos van a dejar carbón.

Saludos a este lado del ordenador.