Archive for Septiembre, 2009

Tablón de anuncios

Martes, Septiembre 8th, 2009

* El 18 de septiembre finaliza el plazo de inscripción para el IV Curso Superior Universitario en Planificación y Gestión Cultural. Organizado por la Fundación Pedro García Cabrera, la Universidad de La Laguna y la Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias, esta actividad se dirige a profesionales y a personas interesadas en prepararse para el sector cultural, tanto en el ámbito público como en el privado y asociativo. Las clases se impartirán en horario de tarde desde el 27 de octubre de 2009 al 2 de julio de 2010, hasta un total de 320 horas. El programa incluye 34 asignaturas de todas las especialidades que concurren en la gestión y producción cultural, algunas ofertadas por primera vez (como Producción cinematográfica o Producción discográfica). 

* El Laboratorio de Escritura Audiovisual de Canarias (LEAC) celebra el Foro LEAC Escritura y Mercado el próximo 16 de septiembre, de 10:00 a 14:00 horas en Gran Canaria Espacio Digital, y en las misma podrán participar guionistas, directores, productores y todos profesionales e interesados en el desarrollo de proyectos audiovisuales, que deberán confirmar asistencia antes del lunes 14 de septiembre a través de audiovisual@canariasculturaenred.com. En la jornada, que arrancará a las 10 horas, se darán a conocer los ocho guiones desarrollados en la primera edición del LEAC:  Cazando mariposas con guantes de boxeo, de José Lobillo; Marina, de Judith Alzola; La galana, de David Galloway y Agustín Padrón; Fotos que nunca hice, de Octavio Guerra ; Niño soldado, de Guillermo Ríos y Pedro Fernández; El hombre de Salacot, de Javier Garrido; Seiren, de Alby Ojeda y Las espiritistas de Telde, de Daniel Millet.

* Interesantantísimo pero también terrible el artículo que hoy publica el responsable de la sección de Cultura de La Opinión de Tenerife, Erik Canino. Bajo el título de Miedo, uno no sabe muy bien en que islas vive. Algunos de los creadores de estas ínsulas alejadas de la mano de Dios ven a la Viceconsejería de Cultura como el popular Jason de la serie Viernes 13. Y no es baladí esta comparación. Pasen, pasen y lean… ¡para no dormir!

* Tenerife Espacio de las Artes (TEA) acogerá del 22 al 27 de septiembre unas jornadas sobre cine, videojuegos y robótica, entre otros temas. Organiza Espacio Enter Canarias. Lástima que no se informe en su página web del nombre de quienes participarán en estas jornadas que, presumo, serán más que interesantes.

Saludos, algo temerosos porque viene Jason, desde este lado del ordenador.
 

Ha muerto José María Millares Sall

Martes, Septiembre 8th, 2009

Ha muerto el poeta y premio Canarias de Literatura José María Millares Sall. Tenía 88 años de edad, aunque deja detrás una producción con títulos ta destacables como Liverpool o Ritmos alucinantes. Les animamos a que pinchen este enlace y lean el artículo que el también escritor Luis León Barreto le dedicó el pasado 25 de julio en La Opinión de Tenerife.

Saludos de urgencia desde este lado del ordenador.

Canción de septiembre

Lunes, Septiembre 7th, 2009

Septiembre, que posee una de las más bellas canciones y también algunas de las más grandes tragedias, es un mes endiabladamente raro. El mundo normal se activa, las hasta ese momento tranquilas calles de la ciudad despiertan y uno aprecia en cualquier actividad que decida emprender cierta amarga hostilidad de los que tienes delante. O detrás, pero a estos normalmente no los ves venir.

Mes extraño septiembre. Parece como de ni fú ni fá, colocado en el calendario porque había que colocarlo. La cartelera cinematográfica se despereza lentamente tras los saldos de agosto, y en televisión regresan los mismos imbéciles de siempre y alguna que otra cara nueva. Entre los que vuelven renovados los de Gran Hermano, programa al que invito a que se reconstruya y que transforme esa casa de cabestros en un campo de concentración. Cambian los concursantes, pero parecen los de otras ediciones. Los mismos chistes, el mismo mal hablar, la misma Mercedes Milá… Me entran arcadas cada vez que sintonizo por despiste Tele 5 y me la encuentro como intrusa en el sagrado salón de mi casa. Eso sí, y como la televisión es veneno, me quedo un rato embobado viendo ese mal rollo carcelario con aprendices a famosos de tercera división. Y me entero sonrojado que hay algún canario. Porque canario haylos en estos espacios. A un lado o al otro de la delgada línea roja que nos separa del horror. Un personaje que detesto amigablemente es la palmera periodista del corazón Lidia Lozano. El vómito que sube entonces por mi garganta tiene sabor a mojó picón. O mejor, queso asado.

El otro día vi otro programa impresentable que va con look de canalla y de me las sé todas. Lo presenta ese señor que se llama Risto. Aguanté un par de minutos antes de cambiar de canal, enloquecido porque no encontraba nada en las cadenas llamadas generalistas. Tampoco en las locales, tan babosas, y mucho menos en la tontonómica, cuya En clave de Ja no me ha abducido, lo que demuestra que soy una especie rara y probablemente en extinción.

Decididamente septiembre es un mes extraño. Casi casi tan extraño como febrero. Parece que todo cambia sin que cambie nada.

Nada.

Es algo así como volver al redil.

Saludos extrañamente perplejos desde este lado del ordenador. 

Librerías, librerías, librerías…

Domingo, Septiembre 6th, 2009

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Será porque eran otros tiempos pero recuerdo que en Santa Cruz de Tenerife había más librerías que ahora. Ahora, tiempos malos, de recesión, de veneno, de miedo y por lo tanto fantasmas. Espectros.

Y digo yo que había más librerías porque el otro día que quizá fuera ayer jugaba con un amigo a esos juegos idiotas que se basan en recordar…

Durante la charla surgieron nombres: las míticas Goya, Jarama, Rodín y una que se ubicaba al principio de la calle de El Pilar, nada más bajando el Parque García Sanabria y que fue la primera librería donde recuerdo que el dueño, pese a mi edad, me dejaba a sus anchas, a que libremente recorriera las estanterías atestadas de sus tesoros sin tener la sensación de que te clavaban la mirada en la espalda.

Íbamos mucho un amigo y yo a esta librería de cuyo nombre no me acuerdo, pese a que el librero era un Librero. Nunca he vuelto a encontrarme en Tenerife ni en esos mundos de Dios (excepto en Sevilla, en la Antonio Machado) con un Librero como aquel. Te dejaba que miraras. Que perdieras el tiempo acariciando los lomos de los libros; que los olieras, que pasaras delicadamente las manos por sus páginas… ¡Hasta te recomendaba ese o aquel título para que te lo llevaras!

Y lo mejor, si no tenías dinero porque la paga familiar había desaparecido misteriosamente en cines y golosinas, lo dejaba fiado. “Ya me lo pagarás” decía aquel buen hombre que me descubrió a Bradbury y que tenía un cierto parecido con (decíamos mi amigo y yo) Julio Cortázar.

¿Cómo se llamaba por Dios?

En aquellos tiempos de aprendices lectores recuerdo que si había una librería que detestáramos con toda la cordialidad del universo mundo era Rexachs (hoy La Isla).

Las razones son objetivas.

La mitad del tiempo que nos pasábamos en sus tripas ojeando libros sentíamos la molesta y desconfiada mirada del dependiente clavada como un puñal en nuestras espaldas.

Te movías a un lado y el dependiente se movía a un lado. Dabas un pasito para atrás y el tipo daba un pasito para atrás. Uno para adelante e ídem de ídem.

Les confieso que son pocos los libros que he robado de una librería. No sirvo para ladrón, pero sí revelo el malévolo deseo que siempre quise robar un libro de aquella maldita librería. Al ser sometido a tal férrea vigilancia, uno de mis sueños más acariciados y nunca realizados fue la de deslizarme en el bolsillo cualquier ejemplar de Bruguera, Espasa o Alianza editorial (con aquellas formidables portadas de Daniel Gil) con el único fin de burlar el acoso del vigilante. O los vigilantes.

Todo lo contrario a aquella librería pequeña y modesta del Pilar. Donde el Librero nos dejaba a solas para aprovechar y tomarse un cafecito en el bar de al lado. Así que recuerdo como uno de los días más amargos y tristes de mi adolescencia cuando una tarde bajamos y nos encontramos con que la había cerrado. Para siempre. Tuve la sensación entonces de que me habían arrancado de cuajo una buena parte de mi corazón. No he vuelto a ver a su dueño, aunque a veces tengo la sensación de que me lo encuentro por las calles de este Santa Cruz raro que me están construyendo y siento deseos de acercarme y estrecharle la mano y decirle simplemente “muchas gracias”. Gracias de verdad, y no esa palabra que hoy se ha convertido en pútrida palabreja.

Cerraron míticas librerías en mi imaginario particular y más tarde abrieron otras. Pero ya era un poco mayor. Así que nunca he vuelto a vivir esa sensación tan placentera como es la de invitarte a una fiesta (la de los libros, que también es una fiesta) sin que necesitara tarjeta de presentación. O cuenta en el banco.

No sé si fue por causa de aquel cierre para mi no anunciado que de repente me volví un poco más malcriado. Recuerdo así que iba a la librería de los vigilantes, Rexachs, y pedía un libro de un tal Lampert, un escritor inventado, y me reía en silencio cuando el dependiente con aficiones a gran hermano me contestaba que todavía no había llegado.

“¿Cuándo llegará?” le preguntaba mordiéndome la lengua para no escupir la risa. “El mes que viene. Sí, lo más probable es que el mes que viene”. Como es natural, el libro nunca llegaba aunque no me cansaba en preguntar ”cuándo” por el dichoso volumen.

Cosa de críos. Ya saben. Si por mucho que lo intento procuro demostrarle a los mostrencos que esto de los libros tiene su lado de risa. De comedia. A veces trágica porque un lector es un individuo que, como me dijo una amiga sobrada, necesita de otras vivencias para ser él  mismo. Ahora que lo pienso: pobrecita y bendita amiga, a quien le regalé la biografía de Fouché escrita por el gran Stefan Zweig. Si lo leyó o no eso, como decía el maestro Kipling, es otra historia.

Otro día les cuento las excursiones que hacíamos a las librerías de La Laguna. Excursiones que aún hoy hago aunque con menos entusiasmo que en el pasado. Allí estaba Lemus, que todavía sigue, pero ya no es lo mismo. Ese es el problema. Que ya nada es lo mismo.

Cambias tú, cambian los amigos y cambian hasta las librerías… Es decir, que ya no siento miradas clavadas en la espalda por mucho que haga para que piensen que voy a robar un libro…

Decididamente, ya nada es lo mismo.

Saludos, una vez más nostálgicamente adolescentes, desde este lado del ordenador. 
 
 

Noticias negras

Sábado, Septiembre 5th, 2009

* El escritor británico Philip Kerr ha ganado con Si los muertos no resucitan el III Premio Internacional de Novela Negra RBA. Así lo hizo público anoche un jurado compuesto por Anik Lapointe, Antonio Lozano, Soledad Puértolas, Lorenzo Silva, Suso de Toro y Paco Camarasa. Se trata de la sexta novela protagonizada por Bernie Gunther (título que llegará a las librerías españolas en octubre) y cuya primera parte transcurre en 1934, lo que sirve al narrador para denunciar la connivencia entre las autoridades nazis y el crimen organizado estadounidense para evitar el boicot a los Juegos olímpicos de Berlín. El escenario se traslada a La Habana de Meyer Lanski y Fulgencio Batista en la segunda parte de la novela. Una ciudad, una época y un ambiente fielmente capturado en las páginas de la novela.

* A la espera de que dé comienzo el primer Salón Internacional del Libro Africano (SILA), los amigos de negraycriminal nos recuerdan que hay un puñado de autores del África subsahariana traducidos cuya literatura está adscrita al género policíaco. Entre otros, destacan títulos como Ramata del senegalés Abassé Ndione, El asesino de Banconi del maliense Moussa Konaté y el togolés Theo Ananissoh, del que la editorial Alpha Decay acaba de traducir Un reptil por habitante.

* El novelista francés Thierry Jonquet falleció el mes pasado víctima de un infarto. Jonquet era autor, entre otras novelas, de Tarántula, La bestia y la bella y URSS go home.

* El 30 de septiembre finaliza el plazo de entrega de originales al Premio L´H Confidencial de novela negra 2010, que convocan el Ayuntamiento de L´Hospitalet y Roca Editorial. Las bases en www.rocaeditorial.com.

* El 30 de septiembre es la fecha límite también para participar en el juego de reescribir un final para una novela mítica: Diez negritos. En el 70 aniversario de su publicación. Bases en http://www.dieznegritos.rbalibros.com/index.php?page=concurso.

Saludos con sabor a policiaco desde este lado del ordenador

¡Por ‘Historias Extrañas’, Cthulhu!

Viernes, Septiembre 4th, 2009

Ahí lo vemos, tan entusiasmado y loco por los relatos de H.P. Lovecraft que intenta imitar al maestro (eterno solitario) de Providence, Rhode Island. Envía un texto al tablón de anuncios de la revista 1984 (¿o fue Creepy?), donde anuncia a los lectores de los míticos tebeos que piensa editar una revista, y que anima a todo el que quiera a que le manden sus relatos de corte fantástico.

La revista se llamará, rindiendo tributo a Weird Tales que fue donde más colaboró el gigantesco escritor que imaginó el libro prohibido Necromicón escrito por el árabe loco Abdul Alzhared, Historias Extrañas. “Manden sus cuentos a esta dirección….”

Pasa el tiempo. Y de repente un día empiezan a llegar al buzón de su casa cartas y cartas. De Valencia, Santander, Barcelona, Teruel, Buenos Aires, Lisboa… Y todas esas cartas contienen un relato. Un relato adolescentemente lovecraftiano. Y decide sacar la revista.

En aquellos viejos tiempos no existía Internet, a los ordenadores se les llamaba computadoras y los conocías por las películas, así que los aficionados a esas cosas tan raras como los libros o la música que no sabían escribir y tocar un instrumento editaban fanzines. ¿Que qué eran los fanzines? Pues revistas de aficionados. La mayoría de ellas editadas a fotocopias y con una tirada de risa. Si llegabas a los cien ejemplares eras un fanzine reconocido. La mayoría no pasaba de los 50. Y eso resultaba bastante. Para un  ¡quiero un autógrafo!

Editar un fanzine en una isla como ésta no era nuevo. Ya habían algunos circulando por el mercado subterráneo. Lo que pasa es que la mayoría, por no decir todos, estaban especializados en música. Agradecidos esfuerzos que hacían muchos aprendices por destacar lo que estaban haciendo aquellos valientes que saltaban a un escenario para cantarnos que yo nací en el bloque 2009 y fui educado en la violencia y en la muerte…

Así que aquel adolescente lovecraftiano lo tenía claro. Su revista no iba dirigida al mercado interior sino al mercado exterior de todos aquellos locos adolescentes que habían sido abducidos por las deidades primordiales del gran maestro Lovecraft. Así que un día, tras ahorrar las pagas semanales paternas mes tras mes, monta en casa como buenamente puede su Historias Extrañas.

La portada: Boris Karloff como la criatura del doctor Frankenstein, fotografía que hasta ese momento adornaba la cabecera de su cama pegada con chinchetas.

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Sube a La Laguna, a una de aquellas tiendas de fotocopias que reproducían en cadena los apuntes para los estudiantes universitarios, y se gasta todo el dinero que ha ido ahorrando durante meses. El resultado: 35 ejemplares de Historias Extrañas.

El tipo que hace de editor es tan idiota que no gana un duro con aquella inversión. Se dedica a enviar gratuitamente ejemplares a los colaboradores y los que le quedan en casa los reparte sin recibir nada a cambio. Tanto es así, que hoy no conserva ningún ejemplar de aquel primer y queridísimo primer número en cuya portada fotocopiada en papel azul celeste el atento lector puede comprobar las huellas de las chinchetas en la cara de la vieja criatura del doctor Franky.

Para su sorpresa aquel Historias Extrañas tosco, rudimentario, repleto de faltas de ortografía tiene su eco. Desde Península, Buenos Aires, Lisboa le piden más. Y le siguen llegando relatos, historietas, artículos…

Se une a la causa un viejo amigo. Amigo que ya cocina en su cabeza lo de ser poeta. Recuerdo conversaciones en su casa cenando un potaje de berros mientras planteábamos contenidos y uníamos esfuerzos. Una inocente fe en lo que se estaba haciendo. Mi amigo se convierte en socio.

Habrá Historias Extraña 2.

El número se hace en su casa. Yo llevo mi máquina de escribir Olympia y trabamos y trabajamos.

“¿Hace falta una página más?”

 “No te preocupes, que esa la hago yo”.

No se acuerda ahora del artículo, quizá fue aquel que escribió sobre King Kong, la versión de 1933. Estábamos en 1983, y venía de perlas.

Otra vez fotocopias. Pero la edición crece: ¡¡¡¡40 ejemplares!!!! Y nueva sorpresa: le siguen llegando cartas a casa.

Y como Lovecrfat, escribe y escribe cartas largas, larguísimas de 20 folios mecanografiados a doble espacio a todos los corresponsales. Rubrica siempre sus escritos como Abdul Alhazared. Los otros firman como Jog Sothoth, Qualter… En aquellas misivas el adolescente vomita todas sus frustraciones de adolescente. Frustraciones de adolescente que le son devueltas con cartas igual de largas donde los otros le describen también sus frustraciones de adolescentes de provincias.

Sale el 3 de Historias de Extrañas. Cada vez más mejorado gracias a la intervención de su amigo-socio. Por él colabora una chica, un tía grande, GIGANTESCA, y algunos de mis amigos desconfiados. Siguen sin ganar un duro pero son felices.

El fanzine además de cuentos incluye ya su editorial, su sección de poesía, de cine… Por esos caprichos del azar descubren un día a dos tipos con los que hacen migas. Uno de ellos es un excelente dibujante y mejor persona; el otro era todavía el embrión de cineasta que muchos años después nos sorprendería a todos.

Sale Historias Extrañas 4. Y 5. Y 6. Y 7.

Y 7.

El último número de aquella aventura. Los lee ahora con la distancia que da la antipática madurez y sonríe ante aquella enloquecida aventura. El faneditor, que es quien les escribe, no tenía ningún ejemplar de aquella experiencia. Hace poco, apenas unas semanas, descubrió rebuscando entre las cosas de su padre una carpeta donde tenía guardados todos los ejemplares (salvo el primero) de aquellas Historias Extrañas.

Mira por eso hacia atrás sin ira.

Y sonríe.

Y se ríe. 

¿Por qué?

Joder, porque me cae endiabladamente bien aquel adolescente capaz de hacer real su sueño. Aunque fuera a fotocopias.

Por Historias Extrañas.

¡Por Historias Extrañas, Cthulhu!

Saludos babosamente nostálgicos desde este lado del ordenador.