Archive for the ‘El Blog de El Escobillón’ Category

En memoria de Edison Marshall, un escritor de aventuras olvidado

Miércoles, Agosto 27th, 2008

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Es probable que por el nombre no lo conozcan ni siquiera los iniciados en la novela de aventura, pero si citamos algunas de las películas que se rodaron inspiradas en sus creaciones literarias es probable que a más de uno se le despierten los instintos depredadores por hacerse con sus libros. Nos referimos al escritor norteamericano Edison Marshall (1894-1967), uno de esos autores injustamente olvidados por los seguidores de un género que tanto buenos ratos nos ha hecho pasar. Filmes como Los vikingos, un clásico dirigido con mano maestra por otro gran clásico, Richard Fleischer,  o El hijo de la furia, de John Cronwell, quizá despierten las gastadas neuronas de más de uno, por lo que recomendamos a los fanes fatales a que busquen como posesos estos y otros de sus títulos, si bien se trata, advertimos, de una tarea casi imposible porque todas sus novelas en castellano, absolutamente todas sus novelas, se encuentran hoy descatalogadas. Claro que con suerte, y yo he tenido esa suerte, te puedes encontrar con algunos de ellos en rastros y librerías de viejo. La cosa es rebuscar y mancharte los dedos de la mano con el santificado polvo de todos esos libros estropeados y de páginas amarillentas con las que suelen tropezarte cuando visitas uno de estos sitios. Y creedme si os digo que el corazón suele latirme a una velocidad fuera de lo normal cuando encuentro algunos de los excelentes trabajos de Marshall en sitio como estos.

Descubrí a Marshall gracias a la lectura de un artículo excelente firmado por Alfredo Lara López en Opar, uno de los mejores fanzines que jamás se hayan editado en España. Y quiso el destino, tras la lectura incediaria y absolutamente recomendable de Lara López, que llegase a mis manos la primera novela que inició mi particular obesión por las creaciones de este escritor. Debo reconocer, no obstante, que me decepcionó el hallazgo. El título de la novela es Un castillo en el pantano, y más que una novela de aventuras es una novela gótica, donde el autor mezcla con cierta habilidad (eso sí que es verdad, o al menos mi verdad) romances sureños con asesinatos varios… La luz, sin embargo, se encendió mucho tiempo después, cuando compré la estupenda El teniente de bengala, novela de aventuras coloniales que transcurre en la India y donde aparece una de las constantes de este narrador ultra conservador y en ocasiones reaccionaro: el mestizaje de su protagonista, lo que origina un conflicto no ya de clase sino racial. El chico que tiene la mitad de su sangre blanca quiere ser blanco pese a los obstáculos que le impone la rígida sociedad en la que se desenvuelve. El teniente de bengala es una de esas novelas río donde pasa de todo a un ritmo endiabladamente veloz. Hay tiros, romance, aventura, engaño, traiciones, heroísmo… Más o menos los mismos ingredientes que el escritor volcaría en otras de sus grandes obras: El hijo de la furia. Este título tiene reminiscencias más o menos idénticas en su inicio a las grandes novelas de Stevenson, pero a mitad de la historia da un giro de 20 grados y explora otras vías para satisfacción de lectores con ganas de sumergirse en los avatares y las inclemencias de su protagonista. Hay quien asegura que El hijo de la furia también puede leerse como una especie de El conde de Montecristo radical. Yo no voy tan lejos, sólo garantizo entretenimiento y un viaje a lugares exóticos, en este caso las islas del sur, entre otros paisajes por los que transcurre la novela, que no deja de engancharte a sus páginas. Las tres novelas citadas fueron editadas en su momento por la inolvidable colección Reno, donde lo mismo publicaban a Marshall que a Graham Greene, o a Vicky Baum y Frank Yerby, entre otros escritores de “moda” de aquellos años…

Marshall escribió muchas más novelas, pero sólo he logrado hacerme en los últimos tiempos con El bloque de jade, que no deja de ser una simpática pulp fiction, pulp fiction bastante incorrecta para estos tiempos profilácticos que vivimos. Quizá se trate, además, de la más racista de sus novelas. De un racismo tan infatil que a unos dará miedo y a otros sonoras carcajadas. Así son las cosas. Es una lástima que su novela más famosa, Los vikingos, no haya sido editada en España. Me consta que hay una edición argentina de los años 50 pero doy casi por imposible que algún día pueda hacerme con ella. Otros títulos del escritor son La isla de las focas, La joya de Mahabar, La reina del Ártico y La mujer infinita. Ah, y a modo de despedida del viejo y entrañable Opar, ¡hasta la próxima y cuidado con los malos encuentros!

NOTA: La imagen que acompaña este comentario corresponde a la actriz Gene Tierney, protagonista de la versión cinematográfica de El hijo de la furia. Obvia decir, aunque lo diré, que me sigue pareciendo una de las actrices más brutalmente bellas del cine de todos los tiempos. Los que ya fueron, los actuales y los que están por venir. ¡Qué viva Laura! Y si no, Que el cielo la juzgue.

Una pandilla de golfos. Unos malísimos y otros divertidísimos

Lunes, Agosto 25th, 2008

Hay libros que coinciden en el tiempo. Y eso es lo que me ha pasado en la agitada y cada día más apasionante (debe ser por mi vocación de ermitaño confeso o lobo estepario como me soltó en cierta ocasión un eco) aventura de leer. Uno de los libros es una novedad y está relacionado con el mundo del cine. Su título Hollywood y la mafia, lo firma el investigador Tim Adler, y se trata de un interesante trabajo donde revela y destapa las estrechas relaciones que ha mantenido la Meca del Cine con gángsters de todo pelaje. Es decir, que en el mismo saco mete a indeseables como San Giancana,  Bugsy Siegel o Lucky Luciano y demás familia, con productores cinematográficos que de alguna manera son el reflejo luminoso del lado oscuro del crimen. El libro está editado por Man Non Troppo, sello de Ediciones RobinBook. El segundo se trata de Rat Pack. Viviendo a su manera, del entusiasta periodista y crítico musical Javier Márquez, un retrato biográfico apasionante del clan Sinatra. Grupo de amiguetes aficionados a la juerga que formaron Sammy Davis Jr., el gigantesco Dean Martin, Joe Bishop y Peter Lawford, entre sus más conocidos canallas. Con el gran Frank Sinatra a la cabeza, claro está.

Y digo que la lectura coincide por la temática contagiosa porque la mafia que no magia es una de las grandes protagonistas en estas dos obras. Por un lado, deja constancia de las relaciones que Sinatra mantuvo con estos matones, algunos de los cuales contribuyeron a su manera al éxito de su carrera, y por el otro porque Hollywood siempre ha sentido cierta fascinanción por el mundo del hampa. Casi desde sus inicios como industria del cine. La lista de películas sobre gángster es, en este sentido, extensísima y plagada de obras sino maestras si al menos fundamentales a la hora de estudiar el cine norteamericano de buena parte del siglo pasado.

Rat Pack. Viviendo a su manera puede conseguirse en edición de bolsillo y es absolutamente recomendable para todos aquellos que todavía escuchan discos de algunos de estos grandes artistas. Yo por lo menos no me canso, y oírlos me alegra el día. Lo que es mucho para estos tiempos de confusión que vivimos.

  

McCartney, ¡¡¡en Tenerife!!!

Domingo, Agosto 24th, 2008

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El cantante y compositor británico Paul McCartney, fundador de los míticos The Beatles, podría actuar en el sur de Tenerife el próximo 6 de diciembre. El concierto se celebraría en el campo de golf Costa Adeje, espacio que acogió el pasado 24 de enero un recital del también cantante y compositor británico Elton John y al que asistieron casi unas 20.000 personas.

La empresa organizadora, Sun Live Festival Canarias, asegura que este concierto “que ya está prácticamente cerrado a falta de cerrar algunos flecos” forma parte de una pequeña gira de tres directos con los que el cantante anunciará su retirada del mundo de la música.

Tras el concierto del ex Beatles, los organizadores barajan traer a la isla en abril al legendario guitarrista Eric Clapton, quien actuaría también en el campo de golf Costa Adeje.

McCartney formó junto a John Lennon una de las parejas de compositores más influyentes de la música contemporánea con The Beatles, escribiendo conjuntamente un extenso catálogo de temas conocidos. Después de anunciar que dejaba la banda inició una exitosa carrera en solitario y formó el grupo Wings con su mujer, Linda McCartney.

McCartney ha trabajado también como compositor de música electrónica y temas para películas.

Una despedida y hasta la próxima…

Miércoles, Agosto 6th, 2008

Bueno amigos y amigas, calculo que durante dos semanas y un poquito más no estaré de buceo por el blog así que no habrá actualizaciones durante este periodo porque también nos cogemos vacaciones. Ojalá le sirva a quien les escribe para desconectar, aunque sí que os aseguro que allá donde me voy (y es una tierra lejana, lejana, lejana aunque sagrada) me llevaré como es habitual una tonelada de libros. Es una manía esto de leer. Por cierto, os recomiendo que lean el artículo de opinión que firma hoy la compañera Saro Díaz en La Opinión de Tenerife, no puedo estar más de acuerdo con ella. En fin, si el gran Cthulhu está conmingo espero regresar con las pilas puestas y dedicarme más a la observación del mundillo cultureta y curtureta canario para informar sobre cómo van las cosas. Así que, mientras me lo permitan y tenga fuerza porque me lo permiten, prometo volver tras ese breve (pero intenso, loado sean los dioses) paréntesis vacacional.

Si están aburridos, ahí os dejo cantidad de entradas donde doy rienda suelta a mis neuras intelectuales.

Un abrazo y gracias (a los amigos y enemigos,que haberlos hay) que siguen más o menos con cierta periodicidad esta atalaya que refleja mi potaje cerebral.

Un fuerte abrazo.

Las aventuras del doctor Quatermass…

Miércoles, Agosto 6th, 2008

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Aprovechando la nueva edición en dvd de la trilogía cinematográfica dedicada al doctor  Bernard Quatermass (*) me tomo una vez más la libertad para recordar mi pasado teñido de películas, lecturas y músicas que han ido conformando más o menos el bicho que soy. Además, me sirve de excusa para comentarles muy personalmente una de las mejores series de ciencia ficción de todos los tiempos. Películas que si bien han sido tocadas (para mal) por el paso inclemente del maldito tiempo que nos condena, aún respiran un envidiable estado de salud pese a la vejez que las caracteriza. Escribo estas líneas, además, con la intención de orientar a un posible y caprichoso lector de este blog, seguidor de fantasías con mayúsculas y sin prejuicios que manche su manera de ver las cosas. A él van dedicadas estas líneas.

Pero no nos pongamos plastas. Y vayamos al meollo de la cuestión: Quatermass.

Las tres películas dedicadas al célebre científico de pacotilla se rodaron en los años sesenta gracias al respaldo de una de las productoras más interesantes y queridas por los fanes fatales del género hace ya mucho, mucho tiempo. Nos referimos a la Hammer Films, factoría que además de dar un lavado de cara a los monstruos clásicos de la Universal Pictures (Drácula, La momia, la criatura del doctor Frankenstein, el hombre lobo, entre otros) tuvo tiempo también para apoyar la aventuras de Quatermass, un científico que se verá envuelto en tramas complicadas para defender nuestro planeta de invasiones extraterrestres.

La edición que ahora presenta Manga Films (muy cuestionable sus extras, todo sea dicho de paso) recoge las tres películas que se realizaron del doctor, las dos primeras (El experimento del dr. Quatermass y Quatermass 2) dirigidas por Val Guest y la tercera, ¿Qué sucedió entonces? (la mejor para quien esto les escribe) por Roy Ward Baker.

¿Qué de que van?, ¿qué por qué tanto bombo y platillo para algo que ya está superado? Pues, sobrinos míos, por muchas razones. Y la primera de ellas es que se tomara tan en serio un género que hasta ese momento era cosa para niños. Los guiones están firmados por Nigel Kneale, que para algunos es una especie de Rod Serling británico y para mí uno de los mejores escritores de ciencia ficción y fantasía de todos los tiempos. Las historias del buen doctor están pergeñadas, en este sentido, de agudas reflexiones sobre nuestros miedos más profundos y propone también divertidas situaciones donde cuestiona estamentos tan cuestionables como el ejército y la alta política. Kneale estaba igualmente influenciado por las criaturas indescriptibles de ese maestro del horror adolescentes con cabeza que es H. P. Lovecraft y no deja de inquietar incluso en esto días poco inquietables a no ser que te toquen el bolsillo porque hablan de terrores que llevas dentro, agazapado, y que forman parte de lo que alguien se atrevió a decir era inconsciente colectivo.

El experimento del doctor Quatermass narra la historia de un astronauta que llega a nuestro planeta con una extraña enfermedad invasora; Quatermass 2 repite el esquema de la invasión pero situando a los colonia alienígena en una fábrica de alimentos sintéticos y ¿Qué sucedió entonces? (la única de las tres rodada en color) reitera en el mismo esquema de la invasión sólo que con una complejidad y un sentido del misterio que todavía me causa escalofríos. En esta ocasión la invasión comenzó hace millones de años y con forma de langosta.

El aficionado tiene la oportunidad ahora de hacerse con estas tres deliciosas aventuras imaginarias e imaginativas a un precio digamos que para todos los públicos. Merece la pena revisarlas una vez más si tuviste la oportunidad de verlas en su momento, y si eres de los afortunados que puede descrubirlas ahora te aseguramo que no malgastarás tu dinero. Seduces, cautiva y hablan en serio de un género tan poco tomado en serio como es el de la ciencia ficción. Es decir, que te dejan tumbado en el sofá de casa con la extraña sensación de que se puede entretener contándote una historia inteligente hablándote de seres de otros mundos. Claro que es éste, y no otro, el secreto de la cultura popular que tanto reivindicamos de este foro.  Un saludo y disfruten de lo desconocido.

Quedan, al menos, avisados.  

 (*) Quatermass fue interpretado en las dos primeras películas por el inolvidable Brian Donlevy y en la tercera y última por Andrew Keir.

Un emocionado y (pretendidamente) caluroso homenaje a Ian Fleming

Martes, Agosto 5th, 2008

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Varios amigos que no tienen otra cosa mejor que hacer que explorar lo que anoto cultural y curturarmente en este blog me comentan (no sé yo con qué intención) el por qué no he escrito nada sobre mi admirado Ian Fleming, el creador literario de 007 , de quien este año se celebra el centenario de su nacimiento. Y la respuesta no es otra que despiste. Sirvan pues estas líneas para recomendarles a ellos y a otros que puedan leerme que pierdan el tiempo de sus vidas maravillosas leyendo si no todas al menos algunas de las novelas de este escritor en el punto de mira de la crítica seria y aburrida, y reivindicado por el puñado de miles de aficionados que tuvimos a bien descubrirlo en una etapa de nuestra existencia donde todo lo que oyes, ves y tocas te marca para los restos…

En plan abuelito cuenta batallas recuerdo que descubrí a Bond primero por las películas que por las novelas. Me figuro que como a gran parte de los aficionados al universo del súper agente secreto al servicio de su graciosa majestad. Tuve la suerte de ver la primera película Bond, Desde Rusia con amor, en el hoy desaparecido cine La Paz. El cine La Paz era un cutre cine que en el otoño de su existencia se dedicó a programar dos películas por el precio de una. Se encontraba en la esquina de la avenida del General Mola, frente al bar Imperial (bar que sigue haciendo hasta que alguien me demuestre lo contrario los mejores bocadillos de pollo de esta ciudad) y cuando existía la plaza del mismo nombre, de La Paz.

Todavía recuerdo el impacto que me produjo la película, y que nada más empezar se cargaran al mismísimo Bond (Sean Connery) aunque segundos después descubrieras aliviado que era un falso 007 al que usaban para entrenar al malo de la película, un rubio platino Robert Shaw (el cazatiburones de Tiburón, si hombre, al que la bestia le rompe las piernas y lo arrastra a las profundidades del mar).

Después, por un amigo, me enteré que Bond además de protagonizar aquellas maravillosas películas era un personaje literario creado por un tal Ian Fleming, autor también de la novela de uno de mis filmes favoritos de mi infancia Chitty Chitty Bang Bang (1964) . Así que por esos caprichos que te da la vida, o cuando tienes esa sensación de que el mundo conspira para hacerte feliz que diría J. D. Salinger, un día cayó en mis manos una novela del agente secreto editada por Bruguera. El título: Operación Trueno. Y ese fue el inicio de mi largo, leal y agradecido romance con el universo Bond, independientemente del que mantenía con sus largometrajes.

La verdad es que puestos, debo decir que prefiero más al personaje literario que al cinematográfico. Y por razones varias. El Bond de las novelas no es un súper héroe. Tiene un punto canalla y sobre todo epicureo delicioso. En sus libros lo mejor no es la trama de espionaje, ni siquiera los atractivos malvados con los que se enfrenta, sino cómo vive el condenado a cuesta de su país. Bond, James Bond es en la novelas un vividor, un tipo que sabe comer y que gusta de las cosas exquisitas, comenzando por las mujeres. También es un tipo que se atiborra de pastillas (anfetaminas concretamente) para realizar las misiones más peligrosas. Fumador empedernido, jugador compulsivo y bebedor con mayúsculas, el personaje encarna todo lo políticamente incorrecto de nuestros sanos días y aún así, con los pulmones como pasas, la presión arterial a punto de reventarle tiene fuerza suficiente para desmontar las operaciones más fantasiosas de los malos de turno. Gente que, como el Doctor No o Goldfinger, ni fuma ni bebe, ya que sólo viven para estropearle el día a la gente del mundo libre.

Esta es otra nota de color en las novelas de James Bond. Y de su escritor, Ian Fleming, la convicción de que su héroe protege al mundo libre del feroz comunismo y, más tarde, cuando comenzó a descongelarse la guerra fría, de la organización de signo totalitario Espectra.

Ahhh, qué tipo, como se nota que es escocés.

En mi obsesión bondmaníaca me hice con todas las novelas que Bruguera editó del personaje en los 70 y más tarde conseguí la serie completa gracias a RBA. Pero no contento con ello, tengo la manía de comprar otros libros Bond editados en sudamérica (tengo ediciones mejicanas y colombianas) y de hacerme con las novelas que tras la muerte de su creador continuaron escritores como Kingsley Amis, padre de Martin Amis, que bajo el pseudónimo de Robert Markham dejó el pabellón muy alto con su El coronel Sun (editada por Plaza y Janés en la colección Espionaje en 1969) ; John Gardner, que no me convencieron, fracamente, y hoy Sebastian Faulks con la dignísima La esencia del mal. Desconozco, no obstante, el trabajo de otros continuadores como John Pearson y Raymond Benson, pero en diversos foros dedicados exclusivamente a 007 me informan que no me he perdido nada.

En mi locura bondmaníaca (que no hace daño a nadie, imagino), también me he hecho con novelizaciones de algunas de sus películas, títulos que repiten con palabras lo ya visto en imagen, y como es natural tengo varios volúmenes (algunos de ellos lujosamente editados) dedicados al agente que condenó su vida al servicio de su (graciosa) majestad. También cuento en mi haber con un biorafía en inglés de Fleming, The life of Ian Fleming, escrita por el ya citado Pearson.

¿Por qué esta manía inocente por Bond? No tengo ni idea. La razón quizá se encuentre en que me gustan las novelas de espías (las buenas buenas, es decir las que firman Graham Green, Eric Ambler y John Lecarre cuando no se pone pesado), las regulares, con mi admirado Len Deighton (creó también un agente secreto pero más creíble, Ipcress) y otros tantos que no voy a enumerar para no cansarles ni cansarme. Recomendaría de todas formas a los que quieran introducirse en el género (porque la novela de espías es un género, o fue un género cuando el mundo se dividía entre buenos y malos, o los del mundo libre y los que sufrían la dictadura del proletariado) que adquieran el interesante ensayo La novela de espías y los espías de novela de Juan Antonio de Blas.

Bueno, no sé si al final he podido rendir el homenaje que se merece el escritor que ha dado origen a este comentario. Soy consciente de que los culturetas de toda la vida (esos que no pasan de Arthur Conan Doyle en cuanto a literatura popular se refiere) continurán mirando de reojo a nuestro 007 pero como digo siempre son ellos y no nosotros quienes se lo pierden. ¿Verdad?

P.D.: Recuerdos de M y también de la adorable Moneypennie.