Archive for the ‘El Blog de El Escobillón’ Category

Amo ese “armatoste circular”

Miércoles, Noviembre 4th, 2009

Leo con suma sorpresa el artículo que Joaquín Catalán –director de La Opinión de Tenerife, periódico en cuya edición digital se aloja mi modesto blog– publica hoy con el título ¿Qué pinta El Tanque? Y lo leo con estupor porque no entiendo sus argumentos en contra de un espacio cultural cuyo mayor error fue nacer viciado entre los que estaban a favor de su permanencia (integrados) y en su contra (apocalípticos).

Catalán defiende en su texto que se lo lleven de la ciudad y de la isla, aunque no esgrime razones culturales sino de natural hastío (que comparto) por el confuso debate que ha generado entre las instituciones para proteger una instalación que, al menos este escobillonero que les escribe, le parece necesario y muy urgente mantener en la ciudad. Y subrayo mantener, siempre y cuando El Tanque cuente con una programación estable que le dé el aire que se merece. Esfuerzo, por otra parte, del que me consta están trabajando creadores de diverso pelaje pese a que sus propuestas caigan en saco roto. Razones no faltan para echar atrás iniciativas desde las administraciones, aunque hoy la más sobrada sea el comodín de la crisis.

Entre otras notables carencias, Santa Cruz de Tenerife no es una ciudad que se caracterice, precisamente, por estar dotada de espacios culturales (vale, está TEA pero para de contar). Y mucho menos si son alternativos, tan ajenos en una ciudad conservadora como es la nuestra. Entiendo, pero no puedo compartir por eso, que para los apocalípticos les resulten extrañas las características físicas de mi preciado El Tanque, pero no creo que sea razón suficiente para reclamar su desaparición.

En una capital de provincias como es la nuestra, tan poco dada a respetar la obra de artistas de vanguardia, algunas de cuyas esculturas en la calle han desaparecido literalmente para asombro de muchos, se le debe de exigir a sus gestores sensatez con lo que tiene, y recuperar para la ciudadanía espacios que, como El Tanque, se me antojan moribundos por inactivos. Abandonados.

Por ello, y declarándome (por una santa vez) objetivamente integrado, ruego a los dioses que El Tanque se mantenga. Y que se mantenga vivo.

Amo ese “armatoste circular”. Y lo amo tanto por bello como por diferente. También porque siento cuando me sumerjo en sus entrañas que penetro en un templo laico que sólo debe rendir tributo al arte. Con todas sus letras: A de ambicioso, R de rebelde, T de telúrico y E de excepcional.

Por último, no puedo compartir tampoco el argumento de que El Tanque quiebre la armonía de Cabo-Llanos mientras que sí lamento que, salvo episódicas experiencias, este espacio que tanto amo no haya tenido el protagonismo social y cultural que le debemos.

No, amigo Joaquín, El Tanque sí debe permanecer.

Saludos, muy integrados, desde este lado del ordenador.

Ríete de la dichosa crisis

Miércoles, Noviembre 4th, 2009

* Si algo bueno tiene la crisis que nos tritura es que hay gente que le da la cara. O que no esconde la cabeza bajo tierra mientras aguanta con resignación milenaria el látigo con el se les sacude. Escribo esto porque pese a que son días negros, de apretarse el cinturón y de neoesclavitudes laborales, todavía hay gente capaz de levantar una compañía de teatro sin importarle la que (nos cuentan, nos taladran) está cayendo. Ellos son Loplop, y se presentan al público este fin de semana en el Auditorio de Tacoronte con la obra El color del agua, una comedia sobre amores absurdos escrita por Maxi Rodríguez, guionista de la serie 7 Vidas. Las funciones tendrán lugar el viernes, 6, y el sábado 7 de noviembre a las 21 horas.

La compañía está formada por la actriz tinerfeña Irene Pérez, Francisco Vera, Irene Álvarez y Felipe  Lagariejo. Para su debut ha contado con el oficio del director de escena Adrián Daumas, quien cuenta en su currículum con adaptaciones de, entre otros, Shakespare, Lope de Vega, Ionesco, Lorca, Vicente Molina Foix y Sanchis Sinisterra.

Los personajes de El Color del agua están sumergidos en un conflicto emocional perpetuo. Lucio, el protagonista, vive literalmente en una bañera soñando que forma parte del mar, a veces cree ser un hombre pez o un capitán de barco que surca los mares. Es, según Adrián Daumas, “un poeta en crisis”.

Loplop toma el nombre del personaje creado por Max Ernst como su álter ego, un gesto surrealista de uno de los grandes surrealistas. Es una declaración de principios; tal y como explica Irene Pérez: “Loplop es sinónimo de surrealismo, es un ser mítico que se permite ser y hacer cualquier cosa”. La compañía quiere poner de manifiesto ese espíritu “libre e independiente” donde dar forma a “proyectos artísticos interesantes y arriesgados”.

Para su presentación al público el próximo viernes, 6 de noviembre, en el Auditorio de Tacoronte, la compañía ha contado con la colaboración del artista Sema Castro, encargado del diseño de la escenografía, elaborada con materiales reciclados y de bajo coste.; así como con la joven diseñadora Sabyna Moncys y Víctor Luque, actual responsable del departamento de iluminación del Auditorio de Tenerife.

* El poeta y escritor Juan Carlos de Sancho presenta este sábado, 7 de noviembre, a las  20:00 en la Casa Tahine de la Laguna (Tenerife) la antología Poetas canarios en Buenos Aires. El acto coincide con una buena noticia para de Sancho, la traducción de este mismo libro al letón por el escritor y traductor Leons Briedis.

* Las jornadas La India: Solidaridad & Cooperación que organiza la Fundación Pedro García Cabrera se inician mañana, jueves, a las 19.30 horas en el Círculo XII de Enero con una charla coloquio bajo el título Comprometidos con Anantapur en la que intervendrá el representante de la Fundación Vicente Ferrer en Canarias, Manuel Roales Bautista. Presesenta: Lucía Sánchez Moro. El lunes, 9 de noviembre, se dará a conocer el libro Habitat / Inhabit India. Participan en el coloquio los representantes del colectivo de estudiantes de arquitectura de Madrid y Barcelona Garam Masala, Sara Márquez Martín y María Cestau Sánchez.

* El Ateneo de La Laguna acoge mañana, jueves, el acto de presentación del libro Apuntes de antropología, de María José Cano Guitarte. Treinta relatos sobre “las diferentes texturas de la siempre escurridiza y poliédrica naturaleza humana”. Sobre la obra, editada por la colección Tid, de Ediciones Idea, hablarán a partir de las 19.30 horas, José Amaro Carrillo Rodríguez, Fernando Alduán Guerra y Enrique Jiménez. La nota musical la pondrá la cantautora Clara Cañas.

* La cantante Souad Massi, representante de una nueva generación de músicos argelinos, actúa mañana, jueves, en el Espacio Cultural CajaCanarias, y dentro de la programación del Otoño Cultural, a las 20:30 horas. Souad Massi es una de las voces más dulces y conmovedoras del Mediterráneo. Nacida en Argel en 1972, esta cantautora, que viaja siempre acompañada de su inseparable guitarra, se crió en el barrio de Bab El-Oued y vivió en la región de la Kabylia, donde por influencia de sus padres, músicos de profesión, descubrió el Chaâbi, el Raï o la música arábigo-andaluza, además de otros estilos como el rock, el pop, el country y la música folk.

Saludos, aún lamiento heridas, desde este lado del ordenador.

¡Señoritaaaaa!

Martes, Noviembre 3rd, 2009

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El mejor cine español está contenido en los años cincuenta y principios de los sesenta. Este es mi juicio como espectador. Y gran parte de esa grandeza se debe a títulos que han terminado por convertirse en obra maestras del humor negro como El pisito, El cochecito, Los jueves, milagro y Plácido. También a retratos perversos y cómicos de la mediocridad celtibérica de la postguerra (Atraco a las tres) e incluso a entrañables y casposas historias familiares como La gran familia (y secuelas) que estuvieron protagonizadas todas ellas por un señor bajito, bigote facha y preocupante alopecia llamado José Luis López Vázquez. Probablemente el mejor actor que supo encarnar al españolito de a pie en pantalla grande.

Si me preguntan cómo imagino a los españoles de aquellos años, de aquella España que comenzaba a recuperarse de la pesadilla de la Guerra Civil, siempre tiene el rostro de López Vázquez. Un tipo que casi siempre hacía de señor cabreado, de chulo al que nadie le hacía caso y dotado de una voz prodigiosa cuyo timbre nunca jamás podrá ser imitado. Su “señoritaaaa…” pasará a la historia de nuestro cine con letras mayúsculas. Seña de identidad de un caballero profundo y algo rancio que se me antoja como una caricatura fina e inteligente de un tiempo que mi memoria cinéfila evoca en blanco y negro.

Recordando sus películas, y explorando en mis sentimientos como espectador los efectos que me generaba y seguirá generando, creo que López Vázquez, como casi todos los grandes actores y actrices de su tiempo, era consciente de su papel, personaje que fue modelando a su manera hasta transformalo, les contaba, en seña de identidad de quienes se abrían paso en aquel mundo complejo y difícil. Absurdamente reprimido y deprimente.

Fue además de un gran actor de comedias un profesional capaz de meterse en el drama, dando matices a sus personajes. A mí me encanta en esa película a redescubrir que es El bosque del lobo, del interesantísimo Pedro Olea; o en Mi querida señorita de Jaime de Armiñán, donde interpreta a una ¡mujer! y a un caballero. Aunque cuenta con más películas, muchas de ellas sonrojantes vistas en nuestros días donde nos venden pesadillas pseudos intelectuales llamadas, pongamos por ejemplo, Ágora, pero divertidas por sencillas y aparatosamente ingenuas como Sor Citröen, con la sin par Gracita Morales (actriz que estuvo casada con un familiar del actual alcalde de Santa Cruz de Tenerife).

Luis García Berlanga lo recuperó más tarde y en plena Transición para su serie de La escopeta nacional, donde repetía con más histrionismo si cabe su papel de siempre: español corajudo, pequeño pero matón. Facha de chiste. Pero si está presente en la memoria de la mayoría de los aficionados al cine de mi generación es por su papel de ciudadano perdido en la todavía estremecedora La cabina, de Antonio Mercero y con guión de un tal José Luis Garci antes de que se diera cuenta de qué grande es el cine.

A mi la imagen del pobre hombre encerrado en la cabina de teléfonos todavía me produce escalofríos, y me dio por reinterpretar, cuando habían cabinas de teléfono cerradas, aquella fascinante historia que, pasado el tiempo, comprendí que era metáfora de nuestra soledad como seres humanos moviéndonos en la jungla que es la ciudad. Grande o pequeña, que siempre es jungla.

Se ha muerto el genio. El maestro, el actorazo. Su señoritaaa me acompaña como un mantra mientras escribo estas líneas nerviosas. No sé si le rindo buen homenaje, de todas formas el mejor homenaje me lo ofreció él en pantalla. Grande y pequeña.

Y les dejo, Plácido me está llamando desde el televisor.

Saludos al maestro a este lado del ordenador.

K de Kaminsky

Domingo, Noviembre 1st, 2009

Me entero de forma casual que es una de las peores formas de enterarse de las cosas que hace tan solo unas semanas falleció el escritor norteamericano Stuart Kaminsky, creador del detective privado Toby Peters, entre otros.

En los años 80 la ya mítica editorial Júcar editó en España casi todas las novelas de su personaje más famoso, historias que transcurrían en la época dorada de Hollywood narradas con distante ironía. Entre otros títulos protagonizados por Peters, está Disparen sobre Errol Flynn, Los hermanos Marx en apuros, Movimientos inteligentes (con Albert Einstein compartiendo aventuras con el sagaz y divertido investigador privado); El factor Fala; Judy y Joe Louis, 10 y K.O.

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Es probable que si no está iniciado en el género policiaco, la desaparición de Kaminsky no le altere la conciencia pero si es uno de los muchos que disfrutó (y todavía disfruta) de las experiencias que narró sobre Peters, entenderá que se nos hacía necesario escribirle esta modesta referencia.

El abecedario de la novela negra y criminal ha perdido pues a una de sus letras más valiosas: la K de Kaminsky.

Saludos, plañideros, desde este lado del ordenador.

“Tienes una voz muy bonita”

Sábado, Octubre 31st, 2009

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* Me cuentan que el espacio radiofónico de opinión del periodista Carmelo Rivero de ayer, viernes, hizo referencia al cine que se está realizando en Canarias. Quien me informa,  dice que habló de lo bien que se está vendiendo Óscar. Una pasión surrealista en los mercados internacionales y del trabajo que están realizando Dunia Ayaso y Félix Sabroso pero que omitió –imagino que por despiste y desconocimiento— a otros cineasta nacidos en las islas ya consagrados (todos sabemos sus nombres ¿verdad?) o que se están abriendo camino como buenamente pueden lejos de los repartos que concede la cada día más devórame otra vez Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias en materia audiovisual. Departamento este, demasiado acostumbrado a obviar a los de siempre, por muchas (des)comisiones que nombre y cursos que organice.

Mientras tanto, la realidad del cine canario sigue siendo la misma. Si exceptuamos las paradas y fondas a las que tanto se ha aficionado por San Sebastián, Cannes, Berlín y donde me lleve el fabuloso mundo del audiovisual para no herir susceptibilidades, todo lo relacionado con el cine o el audiovisual subvencionado canario sigue sin dar frutos y sí fuegos artificiales. Pero sin su característico colorido y sonoridad.

Salvando de la traca los cortometrajes con o sin el sello del Gobierno regional y algunos intentos valientes por independientes, la política cinematográfica en el archipiélago continúa ajena a la realidad dando luz verde a proyectos que (padre nuestro que estás en los cielos) todos esperamos que algún día puedan estrenarse (más que sea en los multicines de las islas).

Ante este panorama, es una buena noticia que un cortometraje como Algo que aprender se haya hecho con el premio del Festival Internacional Boca del Lobo de Madrid en la categoría de Erótico. Precisamente escuchaba atónito ayer en la radio una entrevista con su directora, María Eugenia Arteaga, quien pese a repetirle al presentador que ya llevaba como quince años trabajando en cine y audiovisuales, sólo obtuvo como respuesta que el locutor le repitiera como un mantra que “un oyente nos acababa de envíar un mensaje donde se lee: tienes una voz muy bonita”.

Me partí de la risa. No por la directora, ni siquiera por la insistencia del conductor del programa radiofónico. Me partí de la risa por la “seriedad” con la que algunos profesionales de la comunicación se toman esto que llaman cine. Casi la misma que asume el Gobierno canario a través del departamento correspondiente.

* Una buena noticia, que no todo tiene que ser gris. La programación de cine del Otoño Cultural de CajaCanarias en noviembre dedica un ciclo al gran director británico Michael Powell. Lástima que entre las obras seleccionadas no se encuentre su obra maestra El fotógrafo del pánico, aunque sí joyas como Las zapatillas rojas, I know where I’m going, A vida o muerte y Narciso negro.

Como deben de verse, las películas se proyectarán en versión original con subtítulos en español, y los pases tendrán lugar todos los lunes en el Espacio Cultural de la entidad de ahorro en Santa Cruz de Tenerife, a las 20:30 horas. Inicia el ciclo, Las zapatillas rojas (1948), una adaptación del cuento del mismo nombre escrito por Hans Christian Andersen y que codirigió junto a Emeric Pressburger.

Saludos, en plan no hay mal que por bien no venga, desde este lado del ordenador.

¡¡¡Ved y leed, malditos!!!

Viernes, Octubre 30th, 2009

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* La revista Dirigido por… dedica portada y reportaje especial en su número de octubre al Nuevo cine fantástico español. En el análisis, firmado por Tonio L. Alarcón, se menciona a tres cineastas de las islas, un síntoma de que la presencia de nombres canarios (dos de ellos sin contar con el respaldo del cada día más estrábico y viajero departamento de Audiovisuales de Canarias Cultura en Red) comienza a ser habitual en el panorama cinematográfico nacional.

Para los aficionados el reportaje aporta algunas ideas interesantes, aunque cuestionables, sobre la escasa afición que ha despertado el género en el cine español de todos los tiempos. El autor concluye que una de esas razones podrían ser los casi tres siglos de supervivencia de la Inquisición en España ya que “demonizó las temáticas fantásticas y las apartó de las manifestaciones culturales de nuestro país”.

En cuanto al estudio que propone, nos interesa las referencias que hace al trabajo de tres cineasta canarios –Juan Carlos Fresnadillo, Elio Quiroga y Mateo Gil–.  Alarcón dedica palabras elogiosas a los dos largometrajes de Fresnadillo, Intacto y 28 semanas después. De este último filme escribe además: “Quizá sea porque el original de Dany Boyle nunca me ha parecido tan extraordinario como se dice por ahí,  creo que, como secuela, resulta bastante más compleja y más madura que su antecesora, a lo que seguramente contribuye el hecho de que hace algo más que seguir el camino previamente marcado por John Wyndham. El precio a pagar es un montaje entrecortado, plagado de planos brevísimos, que sin embargo no empaña la capacidad de Fresnadillo para ofrecer un espectáculo mucho más intenso y más rabiosamente genérico que el de la primera película”.

En cuanto a Elio Quiroga señala: “olvidado desde su polémico debut con Fotos (1996) y que ha vuelto al ruedo cultivando, respectivamente, la ciencia ficción y la ghost stories con la debilucha La hora fría (2006) y No-Do (2009) –que demuestran, por la distancia con la que trata los detalles fantásticos, la poca querencia del director hacia el género–. La primera es un simple exploit de las películas de zombis surgidas tras el éxito de 28 días después (28 Days Later, Danny Boyle, 2002), que emplea todos y cada uno de los tópicos del género sin intentar innovar en lo más mínimo, desperdiciando de forma sistemática las ideas más interesantes –como la anecdótica metáfora cristiana de los nombres de los personajes–, siendo lo único salvable ese final sorpresivo que parece salido de Weird Science. Claro que su segundo intento de remontar el gran bache que es su filmografía lo hunde todavía más profundamente. Sobre todo, debido a la torpeza con la que Quiroga intenta reutilizar los mimbres de su evidente referencia, El orfanato, acumulando una aburridísima sucesión de sustos y apariciones que ni inquietan ni interesan; pero también debido a cómo vuelve a desaprovechar la mejor de sus ideas: el papel de la institución eclesiástica como guardiana frente a criaturas lovecraftianas”.

La mención de Mateo Gil en este extenso (e insistimos que discutible) reportaje es a colación de su colaboración en la serie Historias para no dormir, de la que emite el siguiente juicio: “Para ser justo, hay que reconocer que los resultados fueron bastante irregulares. Desde luego ni Regreso a Moira (Mateo Gil, 2006) ni Adivina quién soy (Enrique Urbizu, 2006) están a la altura de lo esperado en un proyecto de esta envergadura –algo comprensible en el caso del coguionista habitual de Alejandro Amenábar, pero sorprendente respecto a Urbizu”. 

* Les animo a que lean el artículo que firma el periodista Daniel Millet y que ayer publicó La Opinión de Tenerife a propósito del rodaje de un documental sobre Antonio Cubillo. Producido por La Gaveta Producciones, La Mirada Producciones y Vértigo Laberíntico, y dirigido por el sobrino del líder separatista, Eduardo Cubillo, uno de los momentos fuertes de este retrato biográfico es que enfrenta a Cubillo con uno de sus agresores, Juan Antonio Alfonso, aquel nefasto 5 de abril de 1978. Todavía no hay fecha de estreno pero un trailler se exhibirá en el festival MiradasDoc. Guste o disguste, Antonio Cubillo es uno de los personajes más relevantes de la segunda mitad del siglo XX en Canarias. Todavía guardo muy fresca en la memoria a mi padre escuchando en la más absoluta clandestinidad las emisiones radiofónica que emitía desde Argel. Y de cómo se partía de la risa, porque en aquellos tiempos en blanco y negro Cubillo era el único que llamaba por su nombre a la cochambre política que dirigía los destinos de estas siete islitas abandonadas de la mano de los dioses. Para los que tengan interés en conocer un poco más al personaje, les recomiendo la lectura de los dos primeros tomos de sus memorias (en principio iban a ser tres) pese a su tono pastoral: Los años verdes y Trópico gris.

* Y ya que hablamos de cine ¿para cuándo el estreno en las pantallas tinerfeñas de filmes como El imaginario del doctor Parnassus o Katyn, de Terry Gilliam y Andzej Vajda, respectivamente? Para combatir el mono y disfrutar de otro cine que no sea el que actualmente monopoliza nuestras multisalas, les recomiendo que se den un paseo por el Corte Inglés y adquieran (¡a mitad de precio! que son tiempos de crisis cirrótica) títulos imprescindibles como Siberiada, Novecento, Nosferatu, El Gabinete del doctor Caligari y Ojos negros en lujosas ediciones especiales. Están avisados.    

* Y una buena noticia para los lectores de todo pelaje. La santacrucera librería Canarias cuenta con un amplio departamento de libros, tebeos y figurillas a mitad de precio. Pueden encontrar un poco de todo, desde ejemplares de la editorial El Andén (publicó en español dos excelentes novelas policiales del escritor norteamericano William Landay: La puerta roja y El estrangulador); así como de Caralt y Noguer (Mishima, Hemingway) y sobre historia bélica, entre otros. Muy recomendable. Absolutamente recomendable en estos tiempos de crisis y otras perversiones para nada discretas.

* Hace ya mucho tiempo que leí en una edición del Círculo de Lectores El barco de la muerte, novela de B. Traven, inquietante escritor al que pretendimos rendir homenaje en este mismo blog. Pues bien, editorial Acantilado anuncia una nueva edición con traducción de Roberto Bravo de la Varga. En este novela Traven critica la política al servicio de los poderosos, y cuenta las aventuras del marinero Gerard Gales en el Yorikke, un barco tripulado por marginados sociales. Les aseguro que tiene el mismo aliento desesperado de su obra maestra El tesoro de la Sierra Madre.

Saludos, revelando mi peculiar imaginario literario y cinematográfico, desde este lado del ordenador.