Archive for the ‘Libros’ Category

La piedrecita angular, una novelita de Edgar Neville

Miércoles, Junio 27th, 2018

“Porque Miguel no tenía profesión especial. Había intentado muchos oficios, pero no parecía dotado para ninguno de ellos en particular. Era un hombre bueno, pero sencillo. Era un hombre que había nacido con todas las condiciones para ser rico pero que siempre había sido pobre, lo cual, como se sabe, es un error”.

(La piedrecita angular, Edgar Neville. Clan 2011)

Edgar Neville publicó a finales de los años 50 una novela corta en la que se reúnen casi todas las constantes de tan prodigioso cineasta como escritor español.

La historia, dividida en tres bloques, tiene como protagonista a Miguel Martínez, un personaje que se busca la vida en uno de los escenarios más queridos del escritor, el Rastro madrileño, ya que además de trabajar como transportista de muebles pasa sus ratos de descanso echándose una siesta a la sombra de la estatua de Eloy Gonzalo, uno de los héroes de Cascorro, batalla que se libró en aquella Cuba que aún era española en 1896.

Miguel Martínez, todo corazón, es también protector de dos niñas, una de las cuales quiere ser bailarina y la otra estudiante para convertirse en perito de cualquier cosa, escribe Neville con ironía, esa ironía castiza con la que construye todo su cine plagado de obras maestras y su literatura, aunque tan desconocido en un país que no termina de levantar la veda sobre los artistas que se mostraron partidarios del bando nacional en plena Guerra Civil. En el caso de Edgar Neville más que justificado si se tiene en cuenta que fue IV Conde de Berlanga de Duero.

Al margen de su significación política, ya que si por algo se caracterizó el escritor fue de ir por libre, ser un ácrata que nunca encajó con comodidad en la España franquista y vivir en concubinato con la guionista y actriz Conchita Montes para escándalo de la sociedad de aquel entonces y protagonista de la mayoría de algunos de sus mejores filmes, La piedrecita angular es una buena novelita para iniciarse en la literatura de un hombre que vio lo popular con ojos generosos al mismo tiempo que se embebía de un madrileñismo que se resiste a desaparecer por mucho que crezca la ciudad y se empeñe en borrar sus señas de identidad.

Las novelas de Edgar Neville saben así a caldo y churros al amanecer, y a descripción teñida de humor de un país y su capital con apunte de sainete.

En La piedrecita angular la crítica se vuelca sobre la fiesta nacional, los toros, y el teatro de los cómicos de la legua. También a la presencia de los norteamericanos en una España que no terminaba de amanecer.

La primera parte de la novela se desarrolla de hecho en la plaza de toros de Las Ventas y en ella he encontrado algunas de las más aceradas pullas a un festejo que todavía divide a los que lo defienden de los que no…

“Ya toda aquella corrida había sido sincronizada por el llanto de la niña y, aunque las madres son sordas y no oyen a sus hijos llorar, sobre todo si este llanto molesta a los demás, de vez en cuando trataba de cortarlo y explicaba los momentos puntales de la fiesta para que la niña los contemplase y durante ese espacio de tiempo dejase de verter sus mucosidades sobre la blusa de su progenitora.

Mira niña –decía–, ¡ahora van a matar al caballito!

Y la niña volvía la cabeza hacia el ruedo y veía cómo el toro arremetía contra el caballo e introducía un cuerno en la tripa.

El angelito sonreía complacido, pero luego, cuando el toro se alejaba del caballo, volvía a llorar.

Y entonces la madre le decía, haciéndola bailar sobre las rodillas:

- Mira, mira –y cantaba una ingenua canción de letra improvisada–: ¡Ya sale la sangre!, ¡ya sale la sangre”.

Mozo que saca unos cuartos si saca a hombros a matadores del coso taurino aunque con tan mala suerte que apenas logra beneficio alguno, Miguel Martínez que no tiene nada de pícaro y sí un punto gilí, como le dicen los golfos del Rastro, termina en una compañía de teatro de mala muerte con la que recorre algunos pueblos de la península ibérica donde nadie reconoce su arte y terminan en un oleoducto que dirigen unos norteamericanos que quieren ver un streptease y no una representación de la compañía de teatro.

En este escenario, Miguel Martínez reconocerá que una de sus protegidas se ha hecho mayor y terminará en Madrid haciendo algo de dinero en esta comedieta ligera que, en palabras de Eugenio de Nota, nada “entre la tragedia grotesca, localista de Arniches y la genial creación chaplinesca del eterno y universal ingenuo defraudado por la crueldad natural, biológica de la existencia”.

Lo de chaplinesco no es gratuito ya que Edgar Neville vivió un tiempo en Los Ángeles donde trabó amistad con Charles Chaplin, el actor y cineasta lo incluyo como actor de reparto en Luces de la ciudad, lo que le facilitó que trabajara más tarde como dialoguista y guionista para la Metro Goldwyn Mayer.

Un genio, hoy olvidado, el de Edgar Neville.

Saludos, que me lean, cachís, desde este lado del ordenador

Los olvidados cines de Tenerife, un libro de Julián Hernández

Lunes, Junio 25th, 2018

Tenerife disfrutó en el pasado de numerosas salas de cine. Eran otros tiempos, así que todas ellas, salvo el Víctor en la capital tinerfeña, han cerrado sus puertas para transformarse en otro tipo de negocios sin renunciar en muchos de los casos a ser envejecidos testigos de lo que una vez fueron.

El historiador Álvaro Ruiz Rodríguez hizo de notario de todas aquellas salas en el volumen El templo oscuro. La arquitectura del cine, Tenerife 1807-1992, libro en el que repasaba con tono académico la geografía de aquellos espacios que fueron sustituidos primero por los multicines y, más tarde, el vídeo y hoy las descargas –legales e ilegales– por ordenador.

De este capítulo, el de los antiguos cines que aparecen diseminados también en obras de carácter general dedicadas al cine en Canarias, se hizo eco primero en facebook y ahora en libro, Julián Hernández.

La página de facebook, que es conocida como Los olvidados cines de Tenerife, se caracteriza sobre todo por el material gráfico que ofrece, parte de ese material se recoge en el libro que, recientemente, presentó con este mismo título su autor, un volumen que ha sido editado por Ediciones Idea y en el que cuenta con tono desenfadado la historia de algunas de las salas de exhibición cinematográfica en Santa Cruz de Tenerife y La Laguna.

Como documento, el libro tiene su interés aunque no fusiona el recuerdo emocional con el estudio descriptivo de las salas, un trabajo que ya realizó en su momento Álvaro Ruiz y trabajo del que se nutre Julián Hernández para informar con datos sobre algunos de los cines que repasa en la obra.

Por desgracia, el autor no ha sabido encontrar tampoco su camino cuando barajó la posibilidad de publicar sus comentarios en la popular red social en formato libro. En este aspecto, es probable que le hubiera ido mejor si hubiera apostado por la nostalgia y las sensaciones que aún conserva de los cines que conoció cuando era un adolescente que por el estudio de muchas de ellas, aunque se aprecian las líneas que le dedica al ya desaparecido cine Fraga, ya que además de rendir tributo a un personaje singular en la historia de la exhibición cinematográfica en Canarias como es Eladio Fraga, se lee como un homenaje a los cines de barrio que se prodigaron en la capital tinerfeña hasta bien entrado los años setenta, y salas en las que se reponían películas para mayores de 18 años en las que, normalmente, dejaban entrar a los que no habían cumplido esa edad.

Si para el autor de la obra, Julián Hernández, el cine Fraga es objeto de devoción, para quien ahora escribe estas líneas lo fueron el Delta, en el barrio de la Salud y el Somosierra, ya que aún conserva grabados al rojo vivo en su memoria el visionado de largometrajes prohibidos entonces a menores como El exorcista o Matar o no matar, este es el problema, entre otras.

Se resiente la lectura de Los olvidados cines de Tenerife de no haber apostado, precisamente, por la nostalgia. Un libro de estas características necesitaba de un enfoque guasón y cinéfilo que fuera más allá de lo que ya nos ofreció Álvaro Ruiz en su académico El templo oscuro. Con todo, el libro de Julián Hernández cuenta con algunos momentos en los que parece que sale del armario, y que son aquellos en los que narra con irregular pulso narrativo sus recorridos recientes por muchas de esas salas que ya no son lo que fueron. Cines reconvertidos ahora en gimnasios o boleras, tiendas de todo a 1 euro o locales abandonados, testigos mudos de un tiempo cuyos días el viento, precisamente el viento, se llevó.

Saludos, ¿vamos al cine?, desde este lado del ordenador

Paris Trout, una novela de Pete Dexter

Jueves, Junio 21st, 2018

Paris Trout es una novela de Pete Dexter que se ambienta en los años 50 en un pequeño pueblo de Georgia. El relato nos sumerge en el sur profundo de los Estados Unidos de Norteamérica aunque la cuestión racial, la división entre blancos y negros, se observa con mirada realista en unos tiempos en que la diferencia era lo normal, el pan nuestro de cada día.

Lo interesante de esta novela, que dio origen a una igualmente interesante película, es el estudio de personajes que propone el escritor, un autor que estuvo de moda en los años ochenta aunque hoy es prácticamente un desconocido incluso para los aficionados a ese tipo de literatura que explora las miserias de la Norteamérica profunda, un universo poblado de personajes singulares y hasta estrafalarios y en la que se mueven hombres y mujeres que con independencia de su color intentan hacerse su lugar en el mundo.

El protagonista de la historia, Paris Trout, es el dueño de un negocio de abastos y de un banco en el que presta dinero tanto a blancos como a negros. La novela propone un ambicioso estudio de este personaje repleto de contradicciones, así como de su esposa, una muer que se crece ante la adversidad, lo que le hace superar el miedo que tiene a su marido maltratador. Tras un hecho dramático en el que se ve envuelto Paris Trout y un paleto que lo sigue como ayudante y en el que muere una niña y resulta herida una mujer, ambas de raza negra, la segunda mitad del libro narra con pulso narrativo el juicio al que se somete al protagonista de este doble asesinato y la relación que mantiene con su abogado.

Contar más sería despiezar un libro en el que se narran otras historias que convergen de una manera u otra en Paris Trout, un hombre que paulatinamente se va alejando de la realidad.

Pete Dexter se especializó en contar historias de y sobre perdedores, de personajes que vivían al límite. Sus novelas no pueden por eso encasillarse en géneros aunque utilice las reglas que imponen algunos para narrar relatos en lo que importan son los personajes más que el hilo argumental que los sostienen.

La editorial Anagrama editó en su día varias novelas de Pete Dexter, un escritor que todavía sigue siendo prácticamente un desconocido en España. Una pena, más si se tiene en cuenta que a través de sus obras se destripa el carácter de una Norteamérica rural que se resiste a desaparecer.

Saludos, leed, leed, malditos, desde este lado del ordenador

Y tú serás el río, una novela de Cecilia Domínguez Luis

Miércoles, Junio 20th, 2018

Cecilia Domínguez Luis presentó en la XXX Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife una nueva novela, Y tú serás el río (Diego Pun Ediciones, 2018) que podría considerarse como la primera parte de Mientras maduran las naranjas, título en el que la escritora y Premio Canarias de Literatura dio su visión sobre la Guerra Civil en Canarias, en concreto en la villa de La Orotava, en el que quizá sea uno de sus relatos más emocionales por sentido así como libro en el que su localidad natal vuelve a tomar especial protagonismo.

La Orotava forma parte también del escenario en el que se desarrolla Y tú serás el río aunque el arco temporal abarca desde principios del siglo XX a la primavera de 1935, lo que permite a la autora repasar algunos de los momentos que han pasado a la Historia del Archipiélago como la visita de Alfonso XIII a la isla de Tenerife, entre otros.

La novela pretende dar consistencia a un díptico literario que hasta la fecha ha sido ninguneado por la mayoría de los escritores canarios o residentes en las islas como fue el antes, el durante y el después inmediato de la Guerra Civil en estos siete peñascos. La Orotava funciona así como reflejo de lo que se desarrolló en el resto de las islas durante aquellos años en los que los vientos de la ira sacudieron la superficie de España, y centra su atención en la madre y uno de los tíos de la protagonista de Mientras maduran las naranjas.

La novela está dividida así en dos partes. La primera da voz a Julia, quien cuenta en primera persona lo que observa desde su infancia hasta su madurez. La segunda, son las cartas que Ernesto, su hermano, envía a su novia Maruja que vive en Gran Canaria, a quien le narra sus experiencias en la guerra de Marruecos, su deserción y regreso a la isla, el exilio a Cuba y su posterior vuelta a casa, a la isla y a esa La Orotava sumida en el atraso por culpa de los inamovibles poderes fácticos (iglesia y caciques) pese a que la llegada de la II República anuncie que se van a transformar las cosas. Si no todas, las suficientes para que los desfavorecidos, los parias de la tierra, mejoren sus depauperadas condiciones de vida.

La novela se lee con hambre. Así que se devora con bastante rapidez mientras asistimos a la resistencia física y espiritual de una familia de clase media con ideas progresistas en circunstancias tan dramáticas. De paso, y como se explica en la contraportada, se dan señales para comprender el carácter de Sara, la protagonista de Mientras maduran las naranjas.

Cecilia Domínguez Luis reconstruye con convicción, aunque la fuerza del relato esté por encima de la historia, una novela sobre una familia agredida por los golpes de la vida.

Este díptico literario, que bien podría entenderse como un Episodio Nacional sobre la primera mitad del siglo XX en Canarias, no cae afortunadamente en excesivos maniqueísmos pese a que haya ocasiones en la que la escritora se deja arrastrar por el afán de hacer justicia a toro pasado. Con ese ánimo, en la novela desaparecen entonces los grises y el blanco y negro se hace dueño y señor de las páginas.

Por fortuna, estos momentos de arrebato son lo de menos en una novela que conmueve a ratos, sobre todo cuando incide en un retrato familiar en el que el lector encontrará ecos de situaciones más o menos semejantes a las que vivieron las familias derrotadas, las que perdieron una Guerra que no tuvo nada de Civil y que dividió a una España enloquecida que, llegado el momento, recurrió a la fuerza de las armas y no del diálogo y la sensatez para arreglar lo que ya parecían insalvables diferencias.

Saludos, sol, sol, sol, desde este lado del ordenador

Ángel Sánchez: “Los canarios somos un pueblo ombliguista”

Martes, Junio 19th, 2018

La concesión del premio Canarias de Literatura 2018 a Ángel Sánchez Rivero (Gáldar, Gran Canaria, 1943) unió por una vez a las distintas y no tan complejas familias literarias del archipiélago cuando todos, absolutamente todos, manifestaron su satisfacción de que el galardón reconociera la trayectoria de un escritor cuyo sentido de lo canario, de esa posible canariedad, se desarrolló mientras estudiaba en el extranjero.

Poeta y narrador, ensayista y antropólogo, Ángel Sánchez cursó sus estudios de primaria y secundaria en el Colegio Alemán de Las Palmas de Gran Canaria y estudió francés en la Alliance Française de Las Palmas. Se especializó en filología y antropología en la Universidad de La Laguna, y también en la de Salamanca, Grenoble, la Université Paris-Vincennes y en la Universität Göttigen.

El escritor, que el pasado viernes 8 de junio recibió un homenaje por parte de sus compañeros de la república de las letras en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife, es autor de una obra variada y copiosa entre las que destacan entre otros títulos Cuchillo criollo y Calibán (narrativa); Manual de supervivencia y Teoría y práctica del vuelo (poesía) y Ensayos sobre cultura canaria y Gaceta de Arte (ensayo). Ángel Sánchez es autor además de una poesía visual que ha sido recogida en parte en un libro cuyos editores son los responsables del tributo que recibió días pasados en la capital tinerfeña, acto en el que además de leerse algunos de sus poemas se inauguró una exposición que recoge, justamente, parte de este material que transforma el verso en objeto visual.

- El mestizaje es una constante en su producción literaria.

“Propongo el mestizaje porque es una realidad que vivimos pero que no reconocemos como ontología canaria. Yo me muevo entre el pasado remoto y el presente conflictivo de modo que mi temática va desde el neolítico a la era del chip de una forma diacrónica. Esto es lo que he hecho siempre: observar, anotar, interpretar y difundir”.

- Pese a su labor, parece que a los canarios les cuesta interpretar su pasado.

“Los desconocemos porque el sistema de enseñanza no hace que el alumnado se incline sobre la realidad desde el principio y solo conoce lo que ve en los programas españoles. Un libro como Natura y Cultura de las Islas Canarias se mantuvo en las escuelas unos años pero luego se retiró y ahí tenían los alumnos todo el panorama de la realidad canaria. Desde luego que vivimos de espaldas a la introspección y el debate de la identidad y del decurso sociocultural, histórico y económico de Canarias”.

- Salvo casos aislados como el suyo parece que en estas islas se ha estudiado poco eso que podría llamarse lo canario.

“Hay cierta parcela que sí está muy desarrollada como la dialectología, la historia y la arqueología pero Canarias adolece, está aún pendiente de un estudio interdisciplinar en el que se agrupen todas las ramas del llamado campo humanístico para estudiar la realidad y la mixtificación de los modelos que se ofrecen al exterior, la folclorizaciòn de la realidad y los esquemas y arquetipos que se ofrecen al turismo”.

- Pero ¿se puede hablar de identidad canaria?

“La identidad canaria existe pero está muy sectorializada por islas. Cada isla es diferente a otras pero hay una historia común que hemos compartido durante los siglos de colonización por lo que habría que estudiarla en su conjunto, uniendo las cosas que son comunes y observando las diferencias particulares de cada isla, de cada provincia, las luchas intestinas que a lo largo de la historia nos han ido separando y eso está pendiente de hacer”.

- ¿Cuáles piensa que son las constantes que marcan su poesía, narrativa y ensayo?

“Empecé como poeta discursivo y poco a poco me he ido metiendo en una zona que pensé que necesitaba ser estudiada. En el libro Ensayo sobre cultura canaria (1983) comencé de modo diletante metiéndome en el nacionalismo, el cine, la literatura, el folclor aunque paulatinamente he ido ampliando el visor para sumergirme en lo que es mi campo referencial: la antropología, la lingüística, el etnofolclore, que es lo que ahora me ocupa y, también, la iconografía, de la que tengo un libro pendiente de publicar en tres volúmenes en el que analizo la iconografía canaria. Cuento además con novelas pendientes, ensayos sobre antropología, mis memorias, entre otros materiales que todavía son inéditos”.

- ¿El canario debe viajar?

“Por supuesto. Tenemos que relativizarnos porque somos un pueblo ombliguista. Creemos que estamos en el paraíso, en las Hespérides por la bondad climática pero ese ombliguismo hay que romperlo viajando ya que la distancia nos enseña a ver la verdad. En mi caso, he podido acercarme a la realidad canaria de modo crítico con un análisis racional distanciado precisamente por formarme fuera. Al canario le hace falta viajar para relativizar ese ombliguismo que nos caracteriza”.

- Nuestra forma de hablar está muy presente en su literatura. Usted, de hecho, fue de los primeros escritores en utilizar canarismos en sus novelas.

“He sido siempre muy natural en ese aspecto. Hablo la lengua de mis mayores y desde mi primer libro comencé a utilizar canarismos. No entiendo que haya gente que se encierre en el español normativo porque cuando uno lee literatura sudamericana ve como Rulfo, Carpentier, Gallegos, Llosa incluyen localismos sin ponerlos en cursiva porque entienden que ésta y no otra es su lengua natural. ¿Por qué no lo hacemos nosotros? Valle Inclán lo hizo y Federico García Lorca también, así que los canarios tenemos todo el derecho del mundo a describir con estas palabras nuestra realidad aunque hay que apalabrarla y escribirla bien para lo que es necesario dejar a un lado la fonética ruda y apalabrarla de modo correcto, como está en el Diccionario de canarismos”.

- Su última novela publicada es Calibán…

“Calibán, efectivamente, es mi última novela publicada aunque ahora tengo entre manos una sobre los 4.000 canarios que emigraron en 1774 a la Luisiana para poblarla cuando Francia se la cedió al rey de España, Carlos III. Entré en este tema por la vía lingüística al observar que los descendientes de canarios que todavía viven ahí hablan esa lengua de tiempos tan remotos y al hacer acopio de bibliografía pensé “caramba, aquí hay para una novela”, una saga que comienza con los primeros emigrantes del siglo XVIII y que termina con el huracán Katrina. Una especie de novela para la que he ido tejiendo una red de personajes a través del tiempo aunque lo más difícil es reproducir la lengua que hablaban aquellos canarios de la que conocemos algo de su repertorio léxico gracias a unos pocos fragmentos que se han conservado, hecho que me hace sospechar que estoy a medio camino de escribirla”.

PASIÓN POR EL CINE

Entre las aficiones de Ángel Sánchez se encuentra el cine, tanto, que dice que procura ver una película todos los días. Esta adicción se potenció durante su etapa en París, en la que no dejaba de visitar la cinemateca y de asistir a las conferencias que cineastas como Stanley Kubrick, por ejemplo, ofrecían en su salón de actos. Paralelamente, Ángel Sánchez se quemaba las pestañas descubriendo la cinematografía del brasileño Glauber Rocha y del italiano Michelangelo Antonioni, entre otros. Cuando finalizaba la película salía corriendo de la sala para coger el metro–recuerda con una sonrisa que evoca aquel grato momento de su juventud– transporte que nunca perdió.

De su cinefilia dan muestra centenares de críticas que en su día escribió para revistas y periódicos como el Diario de Las Palmas, reseñas que el periodista cinematográfico Claudio Utrera le anima a que recopile en un libro.

Ángel Sánchez dice que conserva todo ese material, todas esas reflexiones sobre películas a las que somete a un severo análisis como espectador y como crítico, y de la que deja testimonio en algunos de sus trabajos, como el que le dedica a F. A. Siliuto y que forma parte del libro Ensayos sobre cultura canaria (Edirca, 1983).

Saludos, luz y color, desde este lado del ordenador

Carlos Cruz: “Es un reto indagar sobre la verdad que nos pasa partiendo de la ficción”

Miércoles, Junio 13th, 2018

Carlos Cruz García (Los Realejos, 1977) ha dejado que pasan más de cinco años para publica una nueva novela, Todos los días son de Raquel (Ediciones delMedio, 2018), en la que apenas queda rastro de su primer y segundo libro, H y No es la noche, respectivamente, en la que sio embargo sí que se puede atisbar cierto gusto por lo oculto y lo extraño.

Escritor y periodista, hay mucho de periodista y también de escritor al intentar resolver literariamente un caso que se inspira en el hundimiento en medio del Atlántico del pesquero turco Omer Demir, tras llegar al muelle de la capital grancanaria.


- Llama la atención el título de la novela, Todos los días son Raquel.

“Al final se convirtió casi en un grito de guerra que hace avanzar esta novela. Me di cuenta finalmente que esta novela, esta historia va de unos personajes que quieren sostener, proteger y cuidar el legado de Raquel, así que sin ella, no habría ni recorrido literario ni aventura”.

- En la novela mezcla realidad con ficción, ¿cómo ha sido este proceso?

“Para mí ha sido sorprendente. Por mucho que yo corriera la realidad siempre me estaba esperando en una esquina para decirme: Venga Carlos, corre que te estás quedando atrás. No me pasó ni una ni dos veces. Parecía que cuando más rascaba esa superficie que pensamos todos era la realidad para fabular, más de deshacía entre los personajes y sus aventuras, lugares y diálogos. Tengo que admitir que esa vieja máxima de que la realidad siempre supera a la ficción no es sólo un lugar común”.

- Y que le llamó la atención del caso real para volcarlo en una historia. ¿Cuáles fueron los atractivos que le inspiraron a escribir sobre ella?

“En primer lugar, la falta de respuestas que hubo ante las preguntas que suscitaba la deriva del barco que se comenzó a incendiar en el Puerto de La Luz y de Las Palmas. No hay nada más que ver la trayectoria errática que siguió el Oleg, nuestro Omer, cuando fue sacado a alta mar. Y también el coste. Nos ha costado más de 43 millones de euros la extracción del fuel de ese barco que terminó, por supuesto, hundiéndose. Esos dos factores me tenían intranquilo, enfadado y fue cuando surge Raquel para darme las respuestas que la realidad me negaba”.

- La novela se desarrolla en Las Palmas de Gran Canaria. ¿Cómo trata esta capital de provincias?, ¿qué papel protagónico juega en el relato?

“Aprovecho la relación íntima que tiene Las Palmas no sólo con su muelle sino con su mar a través de la playa de Las Canteras para otear un poco por ese arriba-abajo que tan de moda está si hablamos de política. Obviamente esta es una ciudad, como lamentablemente todas, con grandes desigualdades que quería mostrar en la novela. Y además me quise fijar en esa panza de burro que a veces ayuda a ensombrecer la realidad que menos nos gusta y la que a veces nos cuesta reflejar en el día a día de lo que se lee en prensa. Aunque la prensa se lea cada vez menos. O eso parece.”

- La novela trata sobre corrupción, ¿es Canarias tierra de corrupción?, ¿por qué?

“Si vamos a las estadísticas es una tierra abonada para la corrupción. Somos islas, con terrenos limitados y donde la presión tanto demográfica como turística pone muchas veces en el filo a demasiados responsables públicos. Los números están ahí. Por mi propia experiencia en la administración faltan recursos y también nos falta algo de educación. Claro que este problema no es sólo canario, pero echo a faltar una mayor reprobación social hacia ciertos comportamientos que parece que no son castigados”.

- Sus anteriores novelas, H y No es la noche, son muy diferentes a Todos los días son Raquel. ¿Está cambiando el escritor en la temática de sus historias?

“Me decidí a pasar página de esas anteriores novelas en donde parte de mis intereses quedaban apartados porque quizá eran historias donde la piel y el corazón jugaban un papel primordial. Raquel está más hecha con la cabeza, sistematizada, pero no robotizada porque los personajes siguen estando muy vivos. A veces demasiado y eso te hace cambiar, incluso, hasta el final”.

- Hablemos de la construcción de personajes. Y de la estructura de la novela.

“Como decía, y porque se trata casi de una novela negra, la estructura es muy importante y fue la parte más costosa en cuanto a tiempo y la toma de decisiones. Los personajes casi salieron casi solos cuando la trama estuvo construida. Pero, aun así, los personajes boicotearon el final de la historia. Porque contra ellos, contra Raquel, no había nada que hacer”.

- Al estar basado en un hecho real, ¿a qué fuentes recurrió para dar consistencia al relato?, ¿además de las escritas, habló con alguien relacionado con el caso?

“Hablé con representantes de los colectivos que presentaron una denuncia ante la fiscalía por cómo se gestionaron los hechos que dieron lugar a esta historia. Además leí tanto el archivo de la causa que es muy curioso, porque sólo pregunta a los responsables que dijeron, cómo no, que lo habían hecho muy bien; y un informe del propio Ministerio de Fomento donde dice que no lo hicieron tan bien. Al final nos ha costado 43 millones de euros y una marea negra en toda la costa este de Gran Canaria”.

- A la hora de abordar el libro, ¿cuánto hubo de autocensura cuándo escribía la historia?

“Hubo, en la medida en que cambié los nombres de todos los responsables que se podrían reconocer en estas páginas. Pero quizá ahora, con el clima que hay, este libro nunca lo habría escrito”.


- Próximas novelas

“Me temo que la próxima ya está escrita y dentro de poco buscará editora o editor. Para equilibrar quizá esta nueva línea de trabajo, la próxima que se llamará Rabo de gato, trata también sobre un episodio de corrupción que seguramente no ocurrió jamás en Tenerife. O sí. También hay dos historias más donde quiero experimentar las posibilidades que me da la escritura. Me preocupa estancarme y quiero probar cosas nuevas. Sorprender al lector y sorprenderme a mí mismo. Al menos lo intentaré”.

- Y por último, ¿qué atractivos tiene para usted la novela policíaca?

“Me da la oportunidad de hacer una reflexión con cierta libertad, cada vez menos parece, entre líneas sobre la realidad que vivimos aquí en la isla. Es un reto y es una aventura indagar sobre la verdad que nos pasa partiendo de la ficción. Porque para eso sirve la novela, ¿no?”

Saludos, flying to the moon, desde este lado del ordenador