Archive for the ‘Libros’ Category

La paciencia del peregrino, una novela de Daniel Pérez Estévez

Lunes, Marzo 30th, 2020

Antes de que estallara con toda su virulencia el Covid-19 se publicó en las islas y en la misma editorial (Ediciones Idea) dos novelas de temática parecida: El águila de San Juan y La paciencia del peregrino, de Francisco Estupiñán y Daniel Pérez Estévez, respectivamente. No sé sabe muy bien, pero probablemente por despiste del sello editor la portada de ambos volúmenes reproduce la misma imagen: la de unos pilotos de la Royal Air Force (RAF) estudiando un mapa de la isla de Gran Canaria. Se trata de una fotografía escasamente conocida de la II Guerra Mundial, y llama poderosamente la atención porque en ella se ilustran posibles ataques aéreos de la aviación británica que servirían de anticipo a un desembarco que, finalmente no se realizó.

La novela de Francisco Estupiñán, que ya comentamos en estas mismas páginas, ampliaba su radio de acción no solo a la presencia de las islas en aquel conflicto bélico sino también a los primeros días de la Guerra Civil en Canarias, capítulo en el que ofrecía una buena descripción de la marcha de Carmen Polo de Franco de Gran Canaria; de la Guerra Civil en territorio peninsular, donde el protagonista, marino mercante profesional, pasaba a formar parte del aparato de propaganda nacional y durante la II Guerra Mundial, en la que juega un importante papel en la no intervención de España en el conflicto gracias a su anglofilia y a su pasado (ahora celosamente oculto) de masón.

El libro de Daniel Pérez Estévez se ocupa también de Canarias pero durante los años 1940 y 1941, salvo un breve paréntesis al comienzo y al final del libro que el autor data en 1959. Con estos elemento, se estructura una novela de espionaje que tiene como escenario los paisajes de la isla de Gran Canaria, espacio en el que su protagonista, Miguel Miranda, actúa de agente secreto para la Gran Bretaña.

En la novela se explica la importancia que tuvo el archipiélago en aquellos años de sangre, sudor y lágrimas y se describe los preparativos de invasión que tanto británicos como alemanes estudiaron para tomar unas islas que, estratégicamente, podían haber tenido una gran importancia en el teatro de operaciones de ambas potencias.

Los británicos diseñaron para ello diferentes planes, el más conocido de ellos bajo el nombre de Operación Pilgrim, Peregrino. La Alemania nazi contó también con un plan de respuesta que, con la denominación de Félix, intentó adueñarse de Canarias con el visto bueno franquista. Visto bueno que nunca llegó a confirmarse sobre todo tras la reunión que el dictador nazi mantuvo con el dictador español en Hendaya.

La paciencia del peregrino está escrita más como novela de aventuras que como novela de espías de todas formas. No se preocupa, como sí se preocupó El águila de San Juan, en el juego político que se libró en Canarias aquellos años pero se deja leer no solo por la información que el escritor facilita al lector sino porque lo que tiene que contar se cuenta en sus más que apretadas doscientas y pico páginas. Páginas en las que personajes reales se mezclan con ficticios, resultado de la imaginación de Pérez Estévez, quien es doctor en Economía y director de la Sociedad Científica El Museo Canario.

La paciencia del peregrino comienza a finales de los años cincuenta con el arribo a Gran Canaria del yate de Aristóteles S. Onassis en el que viaja como invitado de honor sir Winston Churchill, quien fuera el premier británico durante la II Guerra Mundial y el hombre que fue capaz de unir a toda una nación para detener el avance nazi, avance que los primeros años de la guerra parecía imparable hasta la derrota del invencible ejército alemán en el frente ruso.

La novela, que pronto adquiere un tono más próximo al de los relatos de Falcó, de Arturo Pérez Reverte que a las novelas de espías de Eric Ambler, el maestro indiscutible del género de la sospecha y la traición, incluye los ingredientes necesarios para disfrute de cualquier seguidor de historias basadas en hechos reales aunque como se dijo, a Daniel Pérez Estévez le interesa más la aventura y el romance que distingue este tipo de literatura que el propio trabajo de espionaje, que lo hay y mucho. Prevalece, de todas maneras, el sentido de la aventura, una aventura que se desarrolla en escenarios que serán reconocibles para los que conozcan la isla de Gran Canarias ya que una de las misiones que debe realizar su protagonista es la de desarticular la red de abastecimiento de la flota alemana en el Puerto de la Luz.

Paralelamente, la novela cuenta la historia de amor que nace entre Miguel Miranda con una mujer que puede desbaratar la misión que se le ha asignado, aunque cuenta con el apoyo de su jefe de operaciones, un escocés de nombre Gabriel North, que hará todo lo posible para que su pupilo no cometa los mismos errores que él cometió en el pasado.

La paciencia del peregrino es una novela de fácil lectura que se desarrolla en distintos espacios geográficos (la capital grancanaria, Londres, Berlín, Madrid…) y no ahorra en acciones, lo que da mucha agilidad a su lectura. No se distingue, sin embargo, por un consistente perfil psicológico de personajes ya que apuesta más por los estereotipos, sobre todo los inspirados por Ian Fleming en su serie de novelas de James Bond, pero como producto ligero es muy recomendable para pasar el rato estos días de amenaza invisible, de confinamiento en el hogar, de guerra global a un virus que no tiene, mucho me temo, la paciencia del peregrino.

Saludos, gracias por estar al otro lado, desde este lado del ordenador

Bernd Brunner: “No formo parte de los fatalistas que lo dan todo por perdido”

Jueves, Marzo 26th, 2020

Si tuviera que recomendar un libro para aguantar estos días de cuarentena recomendaría sin dudarlo Cuando los invierno eran inviernos. Historia de una estación (Acantilado, 2020), una colección de ensayos que firma el escritor Bernd Brunner (Berlín, 1964) y en el que cuenta cómo algunas culturas han prosperado pese a las bajas temperaturas.

Bernd Brunner estudia el invierno desde múltiples perspectivas (histórica, biológica, antropológica) y se pregunta qué está pasando con una estación que, como avisa en el título, “ya no es como era”.

- ¿Cómo y por qué se plantea escribir este libro?

“Hace un par de años, cuando empecé a investigar para el libro, tenía ya la sensación de que los inviernos eran menos fríos y las diferencias entre las estaciones se igualaban. Aparte de que la primavera, por ejemplo, hacía más temprano su entrada en escena. Tengo un interés crónico por la historia, de modo que me propuse averiguar qué papel había desempeñado antes el invierno en la vida de la gente, a qué logros civilizatorios había dado lugar esa estación del año en la búsqueda del hombre por adaptarse a una vida en medio del frío. Fue así como surgió este libro”.

- ¿Tiene color el invierno?

Y si es así, que otros colores creen que representan a las otras tres estaciones del año, otoño, primavera y verano.
“Azul, blanco; también gris. La primavera es verde; un rojo intenso, radiante, es el color del verano; y un rojo más cálido y pálido, así como el gris, representarían el otoño”.

- ¿Recuerda cómo fue su primer invierno?

“No puedo recordar mi primer invierno de 1965. Pero en 1969 estuve con mis padres en la Alta Baviera, donde hice mis pinitos esquiando. Y sí que recuerdo entonces el frío cortante que sentí, o el centelleo de la nieve bajo el sol”.

- ¿Cree que afecta a los habitantes de un país el rigor del clima, que modifica el carácter de sus pobladores? ¿Que el tiempo explica que se sea de una manera en el sur y de otra en el norte?

“Un papel muy importante lo tiene tal vez el hecho de que, en el sur, la gente pasa más tiempo fuera y se reúne con otra gente. El clima más frío del norte hace que las personas se recojan en sus casas y tengan quizá más tiempo para cavilar y escribir. Basta pensar en la gran cantidad de escritores que hay en la península escandinava o en Islandia, a pesar de que allí la densidad de población no es tan elevada”.

- Alguien dijo una vez que los vientos del cambio siempre soplan del sur.

“Una idea realmente hermosa, y es probable que tenga su núcleo de verdad. El norte ha sido un sitio de acumulación del capital, pero el arte y la filosofía llegaron tradicionalmente del este y del sur. Hoy en día, muchas personas sumidas en la pobreza desean trasladarse del sur al norte. El tema, como bien sabe, tiene candente actualidad”.

- Aquí en el sur tenemos la idea de que los que son del norte son más reflexivos, también más serios. ¿Cuestión del clima? ¿Puede el clima explicar que en el norte de Europa prendiese la religión luterana en detrimento de la católica?

“Muchos estudiosos se han ocupado de las diferencias de mentalidad, y yo también creo que hay cierta tendencia a darlo por cierto. Sin embargo, soy alérgico a los clichés que van de la mano con tales ideas. Tanto en el sur como en el norte hay personas que ponen patas arriba esa presunta lógica. Francia constituye un caso muy interesante: es un país mayoritariamente católico, pero más de la mitad de su territorio, desde el punto de vista climático, tiene poco de mediterráneo”.

- ¿Es más próxima la religión protestante al frío que la católica?

“Tal vez no sea casual que el protestantismo pudiera arraigar con tanta fuerza en regiones más frías, mientras que el Papa tiene su morada en la península itálica. Pero aparte de las diferencias en relación con las doctrinas y sus interpretaciones, yo, que vengo de un entorno protestante, siempre he experimentado las misas católicas y sus celebraciones —basta pensar en las procesiones— como eventos más dramáticos y teatrales y, por lo tanto, más afines a ese temperamento meridional más abierto en el aspecto emocional. Y para que no haya malentendidos: ¡no lo digo en absoluto en sentido peyorativo! Lo que he observado en sitios de peregrinación como Lourdes o Fátima me parece inconcebible en el llamado «Norte». (También me fascina, por cierto, un lugar como Assisi, donde vivió San Francisco. Es un lugar que me atrae por su magia).”

- La nieve ocupa un papel importante en el libro.

“La nieve sigue siendo el rasgo distintivo más importante del invierno en el centro y el norte de Europa, a pesar de que cada vez la encontremos menos. Pero, claro, no podía dejar de considerarla en mi ensayo. Sin embargo, es probable que debamos aprender a concebir el invierno de otro modo y desarrollar un sentido más sofisticado para los cambios que acompañan a las estaciones. Por ejemplo, en relación con la vegetación, o con el modo en que inciden en nuestro estado de ánimo”.

- Y el invierno en el mar. ¿Cómo es un invierno en el mar?

“El oleaje es más intenso. Los peces, cuando las temperaturas son más bajas, tienden a refugiarse en las profundidades. Los mariscos, los caracoles o las ostras se ocultan en el lodo, su metabolismo disminuye, se hace más lento y, por ende, comen sólo muy poco”.

- ¿Cómo cree que está afectando el cambio climático a nuestra percepción del invierno?

“En un principio, empezamos a reflexionar cada vez más sobre lo que significa realmente el invierno, sobre lo que lo convierte en una estación del año tan especial. Ya no lo tomamos como algo dado ni obvio. Ese es, digamos, el lado positivo. Pero es inevitable que reflexionemos también acerca de los vínculos entre el cambio climático –si bien yo prefiero hablar de crisis climática—, el estado del tiempo y las estaciones”.

- ¿Cómo definiría el invierno en el trópico? Aquí donde vivo apenas conocemos qué significa esa estación. ¿Qué nos estamos perdiendo?

“En los trópicos, el invierno existe únicamente como un hecho fijado en el calendario, aparte de los monzones secos como los que se se presentan en el sur de Asia. Me parece que en vuestro caso la estación puede determinarse por la época de cosecha de los frutos, ¿no? Pero en realidad no creo que os estéis «perdiendo» nada; además, siempre podéis viajar a aquellos sitios donde hay «auténticos» inviernos. Podéis daros por afortunados de vivir en esas zonas del planeta. (En un par de ocasiones me refugié en Tenerife, Fuerteventura y Gran Canaria para abreviar el periodo de humedad del invierno alemán).”

- ¿Cómo cree que será el invierno del futuro?

“No soy profeta, pero todo indica que los inviernos serán más cortos y que las primaveras harán su aparición antes. Ello genera caos en el hábitat de animales y plantas, lo cual es muy negativo. Confío, por supuesto —como en el caso de esta crisis climática— que sepamos controlar a tiempo sus efectos. Lo he dicho antes: no integro el grupo de los fatalistas que lo dan ya todo por perdido. Al menos todavía no”.

- Por último, ¿cómo fue el trabajo con el traductor José Aníbal Campos?

“La colaboración con José Aníbal Campos fue excelente y muy intensa desde el principio. De inmediato se hizo palpable su compromiso absoluto con el libro. Es lo mejor que podría desear un autor. Otorgo un gran valor al hecho de calificar este ensayo como «nuestro» libro. ¡Más que justo que lo mencionen en portada!”

Saludos, cuídense todos, desde este lado del ordenador

La sorriba, una novela de Cecilia Domínguez Luis

Martes, Marzo 24th, 2020

Están apareciendo en los últimos tiempos novelas escritas en Canarias en las que se reivindica el protagonismo de la mujer en la construcción de lo que podría denominarse carácter de un archipiélago que, por fin, no baja la cabeza cuando quiere reconocerse en su pasado.

Algunas de estas historias se desarrollan durante la Guerra Civil española y la postguerra y se tratan de relatos en los que se describe cómo era ser mujer en aquel entonces. Ser mujer con pensamiento propio que a ojos de las autoridades entonces gobernantes resultaban inequívocamente rebeldes.

La lucha por salir adelante con dignidad forma así un gran tema que, se insiste, comienza a proliferar en una literatura como es la canaria tan desprejuiciada como es la que se escribe y publica en estos tiempos enfermos, y no solo por el covid-19.

Esta tendencia literaria, novelas históricas escritas por mujeres y protagonizada por mujeres se caracteriza en cierta manera por su entusiasmo revisionista y se preocupa por auscultar su pasado como sexo. El resultado de esta reflexión, una reflexión que mezcla corazón y cabeza, temperamento y sensatez, son una serie de novelas que han aparecido recientemente escritas por escritoras muy próximas generacionalmente.

El año pasado se publicaron varias novelas generosas en páginas que abordaban este asunto. Entre otras, destacaría La prestamista, de María del Mar Rodríguez, que se desarrolla en la isla de La Palma en un arco temporal amplio, 1850-1946, y en la que se reflejan las grandezas y miserias de sus protagonistas y Felisa en su mudanza, de María Candelaria Pérez Galván, en la que se recrea la vida de dos jóvenes canarias que viven en un pueblo perdido en las montañas de la isla que deciden ir a la ciudad para labrarse una vida mejor. En esta obra, tanto el pueblo como la ciudad no existen en la realidad aunque no es difícil encontrar similitudes con los que motean la geografía de las islas solo que se deja a la inventiva del lector que los identifique como desee aunque una de las claves de la obra es no buscarse problemas por reconocerlos sino dejarse llevar por una narración que fluye con voz propia. Esa voz propia se detecta también en La prestamista y continúa ahora la estela Cecilia Domínguez Luis con La sorriba (Ediciones Idea, 2020), novela en la que se tocan temas si no iguales muy parecidos a los títulos con anterioridad mencionados.

La sorriba se desarrolla durante la postguerra y transcurre en un pueblo perdido en la montaña de nombre Los Eriales. La narración comienza con el arribo de la maestra a este grupo diseminado de casas y los primeros capítulos subrayan la diferencia de mundos a los que pertenece esa mujer joven, con ideas liberales en la cabeza resultado de muchas lecturas, y las mujeres del pueblo, la mayoría de ellas ancladas en el medievo. Es decir, mujeres dedicadas al hogar y a la crianza de los hijos y de sus respectivos maridos en una sociedad que apenas evoluciona y que asiste con sorpresa a los avances de la técnica como la aparición del primer teléfono en el pueblo.

Por contra, y en un mundo dominado por el hombre, los personajes masculinos salvo el doctor que se desplaza al pueblo cuando tiene que atender a enfermos de gravedad o mujeres a punto de parir, se describen como tipos feroces, que emanan hostilidad y con una sola idea en la cabeza. En especial el alcalde y el cura del pueblo. El primero como responsable público de Los Eriales y el segundo como el responsable espiritual de sus vecinos. Lamentablemente, no son los personajes mejor acabados de la novela. Resultan demasiado trillados, vistos. Se dibujan como encarnaciones maléficas, muy tópicas de ese franquismo que nos ha retratado cierta literatura y cine tras la muerte del dictador en noviembre de 1975.

En este sentido, basta imaginar al alcalde vestido con camisa azul, obseso, con bigote estrecho, al modo falangista con el pelo estirado para atrás con brillantina. El sacerdote asume la función de representar la autoridad de la Iglesia, una Iglesia castradora, que vela además por el mantenimiento de las jerarquías en la comunidad.

Una comunidad que, ya lo dice el nombre del pueblo, resulta un erial.

El sacerdote tiene así la misión de castrar simbólicamente a las mujeres de la congregación mientras el alcalde abusa de su poder sin que nadie le rechiste. Este poder hace que incluso y sin disimulo acose a una de las jóvenes que tiene a su servicio en el Ayuntamiento.

Si hay heroínas en la novela son las seis mujeres protagonistas. Todas, instruidas o analfabetas, se abren paso como buenamente pueden en un mundo de hombres. Se subraya su capacidad de sacrificio en unos tiempos donde lo habitual era que el marido emigrara a las América para trabajar y enviara parte del dinero a la familia. Dinero que, al cabo de los meses, dejaba de llegar cuando se dejaba de tener noticias de él. La sorriba quiere en este aspecto ser un homenaje a todas esas mujeres que solas ante el peligro se enfrentaron a un mundo hostil y aprovechado. Y que pese a las adversidades, lograron salir adelante gracias a su arrojo y hondo sentido de la dignidad.

La novela de Cecilia Domínguez es un relato muy emocional sobre todo en la segunda parte, de un grupo de mujeres que hace todo lo posible para sobrevivir en tiempos de escasez y penuria. Son mujeres solas aunque en la novela unas y otras terminan por conocerse y ayudarse para salir adelante. Como es obvio, no es una tarea que resulte fácil y el libro pone el acento en esas tragedias cotidianas que, pese a todo, hizo que la mayoría de ellas llevara bien alta la cabeza. Lástima que la obra caiga en el error, bastante habitual en novelas de este tipo, de resultar excesivamente maniquea ya que distingue sin grises quiénes son los buenos y quiénes los malos.
Novela coral, las protagonistas de esta historia son mujeres. Mujeres enteras, francas, que miran al futuro sin pestañear aunque la procesión la lleven por dentro.

La sorriba cuenta a mi juicio con un interesante hallazgo que si bien dificulta la lectura la hace tremendamente atractiva no solo para los lectores nacidos o residentes en las islas y es el esfuerzo de la autora por reproducir gráficamente el habla “canaria” de sus protagonistas con independencia de su sexo. Se entiende que se hizo así para distinguir el nivel cultural entre los personajes y aporta colorido y hasta belleza sonora (se recomienda leer estos diálogos en voz alta) al tiempo que dota de peso psicológico a los personajes. El libro contiene un glosario de canarismos así como de expresiones y vulgarismos con el fin de que el lector no pierda el sentido de unas voces que aún permanecen muy vivas en determinados rincones del archipiélago.

Saludos, lecturas, lecturas, lecturas, desde este lado del ordenador

Marto Pariente obtiene el Premio Novelpol 2020 por La cordura del idiota

Sábado, Marzo 21st, 2020

La Asociación de Amigos de la Literatura Policiaca Novelpol ha anunciado este sábado a través del Festival Atlántico de Género Negro Tenerife Noir el fallo de su premio Novelpol 2020, que ha recaído en La cordura del idiota, de Marto Pariente (Versátil ediciones, 2019), según el resultado de la votación de los miembros de la asociación para escoger la mejor novela negra publicada en 2019.

La asociación anunció el fallo a través de los recursos informativos del Festival Atlántico de Género Negro, que tenía previsto concluir este sábado, 21 de marzo, y que finalmente, debido a las consecuencias de la crisis provocada por la pandemia de coronavirus ha aplazado su celebración hasta el próximo otoño. Así, Novelpol mantiene una costumbre arraigada hace unos años, por la que anuncia el fallo en Tenerife Noir y lo entrega en la Semana Negra de Gijón, prevista este año para la primera quincena de julio. Así será “si todo va bien, evidentemente”, ha asegurado el presidente de Novelpol, el escritor José Ramón Gómez Cabezas.

La cordura del idiota está ambientada en lo más profundo de la campiña de Guadalajara, en un lugar en medio de la nada camino de los pantanos, poblado de unos personajes extraordinariamente singulares. Con una narración de guion cinematográfico, Marto Pariente narra una crónica sobre la soledad, la corrupción urbanística, los traumas infantiles y el amor incondicional entre hermanos.

La elección como novela ganadora del Premio Novelpol ha sido “un proceso largo, de cerca de dos meses”, explica el presidente de la asociación en un video publicado en las redes sociales de Tenerife Noir. Tras proponerse como aspirantes inicialmente 60 novelas, el proceso de votación desembocó en la elección de seis obras finalistas, “muy buenas novelas”, destaca Gómez Cabezas.

A lo largo de este último mes, colaboradores de Novelpol han ido votando, de forma que resultó vencedora la obra de Pariente, “que fue sumando ventajas prácticamente desde el principio”, añade, y acabó la primera sobre las otras finalistas: Soledad, de Carlos Bassas del Rey (Editorial Alrevés); Los señores del humo, de Claudio Cerdán (Ediciones B); Los miércoles salvajes, de Susana Hernández (Editorial Milenio); Un asunto demasiado familiar, de Rosa Ribas (Editorial: Tusquets) y Una bala con mi nombre, de Susana Rodríguez Lezaun (Harper Collins).

Protagonizada por Toni Trinidad, un atípico policía de pueblo, solitario e imperturbable, pero que se desmaya si ve una sola gota de sangre, la novela muestra cómo la tranquila existencia de su protagonista está a punto de cambiar y su puesto de trabajo pende de un hilo mientras su hermana Vega no puede pagar una deuda contraída con un cruel narcotraficante. Trinidad comprobará que no es fácil mantener el tipo rodeado de narcos, policías, sicarios y políticos corruptos, sobre todo, cuando las circunstancias to obligan a verse rodeado de sangre y de crímenes violentos.

José Ramón Gómez Cabezas anima al público a quedarse en casa y lo alienta a leer “novela negra y todo lo que podáis en estos días de confinamiento”. En este sentido, es de destacar que Versátil ediciones informa en su página web que la novela premiada se puede conseguir en formato de libro electrónico en la mayoría de plataformas y que la editorial ha interrumpido temporalmente la venta del libro en papel a través de Internet hasta que vuelva estar operativo su servicio de paquetería.

Saludos, enhorabuena al ganador, desde este lado del ordenador

Las dos Amelias, una novela de José Luis Correa

Lunes, Marzo 16th, 2020

Ricardo Blanco es uno de los investigadores privados más longevos de la literatura negra y criminal que se escribe en España.
En Las dos Amelias (Alba, 2020) ya son once las novelas que José Luis Correa, su creador, ha dedicado a su detective, a su cinéfilo caballero sin espada con conciencia social que aún mantiene cierta confianza en el sistema.

Los casos que hasta la fecha ha investigado suelen mostrar el lado menos amable del ser humano y sus policiales son procedimientos imaginativos que bien podrían formar parte de la crónica de sucesos. Estas novelas le sirven también a José Luis Correa para enseñar las miserias y vergüenzas que se dan en una ciudad como Las Palmas de Gran Canaria, territorio en el que transcurren la mayoría de las investigaciones que le encargan y capital de provincias que es el otro gran protagonista de la serie. Una serie que con el paso de los años se ha ido volviendo más adulta sin perder, afortunadamente, su sentido del humor.

La mirada burlona, que no cínica, con la que Ricardo Blanco observa su alrededor está más próxima al carácter aplatanado (en el buen sentido de la palabra) que a la mirada cínica y en ocasiones amarga de otros grandes investigadores privados del género policial.
Está claro, tras once novelas dedicadas al personaje, que José Luis Correa conoce muy bien a su criatura. Ricardo Blanco ha crecido con él y es más que probable que como su autor, el protagonista de estas novelas ya no espere demasiado ni de la gente ni de sí mismo.

Mantiene, eso sí, la honestidad de siempre. Y sus amigos siguen siendo los habituales: su novia farmacéutica, el jefe de policía retirado y que ahora trabaja con él, la secretaria del despacho de investigaciones. Otro de los hallazgo de la serie y en los que insiste en Las dos Amelias es diseminar el texto con canarismos que no chirrían, palabras que ponen de manifiesto la belleza del modo de hablar en Canarias. De hecho, las voces canarias que asoman en el libro tienen la función de acercar y hacer más creíble a su protagonista a medida que se desarrolla la investigación.

Ricardo Blanco es un personaje bien definido y ajustado a los vaivenes en los que lo implica su oficio. El lector entra en sus historias a través de su cabeza, las narra en primera persona, así que conoce sus grandezas y debilidades porque Blanco, como cualquiera de nosotros, es un tipo gris que se caracteriza por un notable olfato para atrapar al culpable e, igualmente, conocer de que pie cojea. De su mano, sabremos de sus relaciones amorosas como laborales y nos acercaremos a su grupo, pequeño pero compacto de amigos.

Las dos Amelias responde a las expectativas que todo aficionado al género espera. Resulta sencillo adentrarse en el universo que José Luis Correa propone ya que conoce muy bien los códigos del policíaco para que el lector siga con curiosidad la investigación que inicia en cada uno de sus libros. En Las dos Amelias el brutal asesinato de una influencer en un hotel de la capital grancanaria durante la Feria del Libro que se desarrolla en la ciudad.

Este crimen le da la oportunidad al escritor para ofrecer un retrato no tan noble como podría esperarse de las interioridades de la misma Feria del Libro y cargar las tintas de paso contra los periodistas, que alguno aparece en este libro. Las dos Amelias proporciona interesantes reflexiones sobre Internet y las redes sociales y cómo éstas han transformado las relaciones entre las personas. Es decir, cómo hombres y mujeres que hasta el día de ayer eran perfectamente desconocidos de la noche a la mañana dan el salto a la fama a golpe likes.

Algunas de las mejores páginas de Las dos Amelias son las que dedica a la red y los efectos que tiene entre nosotros. Respecto al crimen y si leen la novela lo sabrán, José Luis Correa plantea una interesante reflexión sobre este mundo que ha disuelto las relaciones personales, generando nuevos monstruos que se mueven más que como peces tiburones en el océano de Internet.

El escritor emplea con oficio los resortes que dan cuerpo al género aunque quizá sea Las dos Amelias la novela más sujeta a las reglas del procedimiento policial de la serie. No olvida sin embargo el componente social que caracteriza al género y el retrato de secundarios que, como siempre, está eficazmente trabajado.

Que el libro atrapa está el hecho de que nada más llegar a mis manos lo devoré en apenas unas horas. Se tratan de casi doscientas páginas cargadas de emoción, la emoción que sacude como una corriente eléctrica a Ricardo Blanco a medida que ahonda en un caso donde nada es lo que parece.

Saludos, lecturas en tiempos de cuarentena, desde este lado del ordenador

La quinta edición de Tenerife Noir se celebrará en otoño de 2020

Jueves, Marzo 12th, 2020

Tenerife Noir celebrará su quinta edición, finalmente, en otoño de 2020. El Festival Atlántico de Género Negro cambia su calendario por responsabilidad ante la declaración de pandemia por coronavirus por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La decisión se ha concretado en la mañana de este jueves de forma coordinada entre los gestores del festival con las administraciones públicas colaboradoras.

“Llevamos toda esta semana en conversaciones con las administraciones públicas, para evaluar día a día la evolución de la situación y, finalmente, hemos acordado cambiar de calendario para colaborar en favorecer la salud pública, al tiempo que nos preparamos para desplegar nuestro programa de forma integral en el último cuatrimestre del año, en las mejores condiciones y para disfrute del público y de todas las personas participantes”, explica el director y productor de Tenerife Noir, Alejandro Martín.

La resolución es coherente con las medidas que se han ido adoptando por parte de las instituciones en otros ámbitos, al tiempo que se adapta a decisiones de estas mismas características tomadas por sectores relacionados con el festival, como es el mundo editorial.

De esta manera, todas las actividades previstas en el festival se trasladan al otoño, en fechas que se anunciarán al público en cuanto se concreten y reajusten las agendas de autores, personas expertas y cineastas que participarán. Igual ocurre con el programa del Seminario Tenerife Noir de Investigación en el Género Negro de la Universidad de La Laguna, que estaba previsto inicialmente para los días 18, 19 y 20 de marzo.

Saludos, esto también lo hace el corona virus, desde este lado del ordenador