Archive for the ‘Libros’ Category

No tan decepcionantes

Martes, Octubre 29th, 2019

Diecisiete relatos sobre la decepción y otros tantos sencillamente decepcionantes (Baile de Sol, 2019) de Naira Marco descubre a una escritora a la que habrá que seguir los pasos porque rompe esquemas, indaga en las dobleces del alma humana y nada en un extraño océano que en ocasiones termina mezclándose con las agitadas aguas de la ironía.

El libro que ahora presenta Baile del Sol fue seleccionado en el concurso con Editores del Festival Índice y se lee con emocionante rapidez no solo por la brevedad de algunas de sus historias sino porque la mayoría terminan por enganchar, despertar la curiosidad de un lector sorprendido ante la forma y el fondo de estos relatos escritos, casi parece, como si salieran a trompicones del alma de su autora.

Los cuentos que configuran este volumen tratan varios asuntos aunque el que planea sobre todos ellos es la decepción que ya se advierte en el título de una recopilación de piezas que si bien pueden leerse de manera independiente se recomienda hacerlo de forma alterna, como si se jugara a la rayuela con el libro. En este aspecto, no funciona igual si se lee de principio a fin.

Muchas de las historias que contiene se desarrollan en Canarias pero Canarias y en concreto la isla de Tenerife es un escenario que opera más como marco que como geografía que determina el carácter de una galería de personajes que andan a la deriva en unas historias escritas más con el corazón que con la cabeza.

Esta sensación de que estén escritos desde las tripas es lo que hace que la mayoría de los relatos resulten tan auténticos y en ocasiones desarmantes por los conflictos que proponen. En la contraportada se informa que con estos 34 relatos, 17 sobre la decepción y los restantes sobre otras cosas, más allá del humorístico subtítulo con el que la escritora pretende redondear esta obra, se revela un talento que indaga en las miserias humanas sin desdeñar cierto apunte existencial que redondea un libro que genera cierta controversia por los retratos, en ocasiones casi instantáneas, que dibuja de sus protagonistas. Muchos de ellos seres a la deriva, náufragos que van de un sitio a otro con un inquietante automatismo.

Dicen que la escritora quiere rendir tributo a la decepción pero no lo veo tan claro. La decepción es una excusa para añadir una retahíla de historias que más que decepcionantes, en el sentido literario y no literal del término, plantean un juego el que Naira Marco más que radiografiar decepciones visualiza frustraciones. Esas frustraciones que salpican la vida cotidiana. Las zancadillas invisibles a las que nos enfrentamos el día a día y una y otra vez porque, dice el dicho, el hombres es el único animal que tropieza dos veces.

Al margen de leer estas historias se recomienda también leer una contraportada que bebe de la misma fuente de contradicciones ingeniosas que inundan los relatos. Les dejo un ejemplo que no hay que tomarse demasiado en serio quizá porque se intuye que está escrito con toda la seriedad del mundo:

“Al leerlas pueden ocurrir dos cosas: que resulten efectivamente defraudadoras, o que no parezcan tan inconsistentes como se esperaba, lo cual sería fuente, asimismo, de decepción. El éxito en la consecución de su propósito está pues garantizado. Se felicita por ello a la espera de que otros tengan a bien felicitarla más adelante. Podrá no gustar, pero este libro, ténganlo por seguro, decepcionará”.

El volumen incluye relatos con distinta extensión y se equivoca la contraportada cuando asegura que decepcionará porque si bien hay unos menos logrados, los más extensos, sí que cuenta con otros que se meterán al lector en el bolsillo ya que además de lo que cuenta, cuentan con un subtexto que llega y en ocasiones incluso golpea con la fuerza necesaria para descubrir que no se tratan solo, solo, de pequeñas y decepcionantes historias sobre decepciones.

El libro incluye entre otros Una historia de amor crepuscular que relata no en uno sino en varios cuentos distribuidos de manera alterna lo que puede suceder con la puesta de Sol. Otras de las narraciones discurren en escenarios diferentes que bien pueden ser los de la isla de Tenerife –me agrada sobre todo Caminando por Tegueste no solo por su oscuro naturalismo– como París, escenarios donde una serie de personajes obligan a observar con atención a una narradora que posee mirada.

Una mirada opuesta a la que en un principio podía imaginarse, lo que manifiesta la notable capacidad que tiene para adentrarse y explorar el cuento corto y hacer que el lector se adentre y explore ese universo a través de su escritura. Una escritura que se adapta a cada uno de los relatos, lo que hace que en conjunto el resultado final sea rico por variado.

Los protagonistas, por otro lado, se adaptan al curso de la historia. Historias que hablan sobre decepciones y fracasos con una sobresaliente capacidad de conmover y esperar, se ha dicho ya, por dónde irá la literatura de esta escritora.

Saludos, después de la lluvia, el sol, desde este lado del ordenador

Pesadillas con niños para adultos algo adolescentes

Lunes, Octubre 28th, 2019

El instituto, la nueva novela de Stephen King, vuelve a escarbar en las entrañas de un escritor que parece que ya lo ha dado todo en el género de terror, género que puso patas arriba hace ya varias décadas. Esperar por lo tanto algo nuevo del escritor es como buscar agua en el desierto lo que no importa si uno se pliega a su forma de contar historias por muy repetida que resulte la fórmula que lo mantiene como indiscutible rey de lo extraño.

La novela cuenta con unos capítulos iniciales aterradores pero a medida que avanza la trama –bastante retorcida cuando describe el funcionamiento de la institución en la que están confinados los niños– no termina de estar bien armada lo que la coloca en otra de las obras con piloto automático que jalonan la carrera de un autor que ahora se mueve mejor en ficciones realistas que en las fantásticas, aunque no por ello resulte interesante observar cómo da la enésima vuelta a su universo narrativo, repleto de claves netamente del escritor.

En El instituto vuelve a reunir a unos protagonistas que son menores de edad y a plantear un mundo adulto que tiene dos caras bien diferenciadas. La familiar y la oscura y envenenada que representa en la novela los adultos que trabajan en una institución que se sirve de niños con poderes especiales, la telequinesis y la telepatía, para utilizar sus facultades con siniestros objetivos políticos y militares.

Luke Ellis, de doce años, es secuestrado por una extraña organización que asesina a sus padres. El joven no lo sabe cuando despierta en unas instalaciones donde pronto descubre que está con otros compañeros de más o menos las mismas edades a los que se someten a pruebas y torturas si se niegan a colaborar con sus captores. En este instituto a los niños se les invita a beber alcohol y fumar ya que son más obedientes si recaen en uno de estos vicios.

La novela cuenta con éste y otros elementos para incomodar al lector, quien se pregunta qué diablos quiere esa gente y en qué están convirtiendo a estos chavales. El edificio en el que se encuentran posee otras alas que son zonas prohibidas y en la que desaparecen de tanto en tanto algunos de los internados. Se supone que regresan a casa, se les dice, pero todo es demasiado raro para que Luke y sus grupos de amigos se lo crean.

Contado así parece un cuento infantil, una versión siglo XXI de Pinocho, solo que en manos de King se convierte en un relato con niños para adultos algo adolescentes.

El libro se toma lo suficientemente en serio para que uno acepte las reglas del juego que dispone el autor, las mismas de siempre. Así que no generará sorpresa al lector iniciado en su universo, quien lee con una medida distancia otro libro que se saca de la chistera el autor de El resplandor, otra historia con niño, otro cuento de fantasmas para adultos algo adolescentes.

Si se conoce la producción literaria de King, El instituto le sabrá a ejercicio rutinario de un hombre al que ya se le publica todo lo que escribe. No por ello, la novela fracasa en el intento pero no deja satisfecho del todo. Lo que cuenta es conocido aunque los escenarios y los protagonistas sean otros.

La literatura de Stephen King se ha vuelto con el paso de los años más compacta, y se agradece que dentro de ese estilo que es suyo, simultanee el horror con un sabroso sentido del humor que ha ido puliendo con el tiempo.

Ofrece, en este sentido, una lectura teñida de sátira sobre la actualidad de su país y su actual presidente, Donald Trump, un personaje que parece sacado de cualquiera de sus novela solo que es real pero que le sirve para cuestionarse hasta donde se puede llegar si nos mueve el interés personal. En la novela, se llega al secuestro y explotación de niños.

La organización que se encarga de toda esta tarea está bajo las órdenes de un grupo de poderosos que cuenta con otros institutos repartidos en varios lugares del mundo, uno de ellos en España. Se supone así, que la rebelión que se describe en el libro podría ser la primera de una cadena que, probablemente veamos en próximas novelas si King decide continuar con la senda abierta en El instituto.

La novela explora por otro lado la historia de un adolescente con poderes. Ya lo hizo en Carrie, en Ojos de fuego, también en El resplandor y en otras tantas solo que ahora mezclado y vestido con un disfraz hecho con retales de de sus libros anteriores. Queda la extraña y nada sutil sensación de que esto ya lo he leído yo solo que no en ningún libro de Stephen King y sí de John Farris en La furia, una novela que fue llevada al cine por Brian de Palma, director también de Carrie y en la que contaba la historia de dos adolescentes con poderes encerrados en… un instituto especial.

La nueva novela de King funciona porque hay oficio, oficio para mostrar la facilidad con la que se mueve en el terror con niños para adultos algo adolescentes

Saludos, démonos la paz, desde este lado del ordenador

Esther Bendahan: “Los sefardíes pertenecen a una región de España sin territorio”

Martes, Octubre 22nd, 2019

La literatura de Esther Bendahan Cohen (Tetuán, Marruecos, 1964) gira en torno a varios temas. Uno de ellos es Sefarad, España para la amplia comunidad sefardí que está desplegada por el mundo. El otro son tres ciudades que la han marcaron como persona y escritora: Tetuán, Madrid y Tel Aviv.

Esther Bendahan Cohen es directora del Instituto de Estudios Judíos, centro adherido al Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno de España, y autora de una notable producción en la que se encuentra poesía, narrativa y ensayo.

La escritora fue una de las invitadas de la segunda edición del Festival Hispanoamericano de Escritores que se celebró en Los Llanos de Aridane, La Palma, a inicios de septiembre de este año, espacio con las letras en las que Bendahan Cohen intervino en algunas de sus mesas redondas y firmó ejemplares de sus libros.

Es autora de Tetuán, Déjalo, ya volveremos, El secreto de la reina persa, Deshojando alcachofas y Sefarad es también Europa, el otro en la obra de Albert Cohen, un escritor sefardí como ella y al que considera como “un hermano literario”.

- Tetuán, Madrid y Tel Aviv son ciudades que están presentes en su obra.

“Todas estas ciudades tienen que ver con mi relato. Tetuán fue la ciudad en la que nací y en la que oí todo el relato familiar de los míos, la familia sefardí que llega a Tetuán en 1492 y que se mezcla con otras familias de exiliados judíos y musulmanes que proceden, dicen, de Granada. Tetuán es el relato de mi padre y de cómo eran las calles, el casino de la ciudad. La recuerdo a veces con cariño y otras con tristeza porque fue allí donde asesinaron a mi abuelo. Madrid es la ciudad en la que vivo y con la que mantengo una relación extraña. Es una ciudad de acogida en la que viví toda mi infancia pero es tan grande que resulta difícil encontrar paisajes en ella. Es una ciudad que vive como en barrios. Como decía Alejandro Gándara, Madrid es a veces una línea que te une al barrio. Quiero a Madrid pero por trozos. En cuanto a Tel Aviv es una ciudad muy mediterránea, una ciudad de acogida, alegre y en la que cada vez que voy me siento muy fuerte. En estos tres espacios hay algo de imaginación y en todos ellos hay algo de mí que puedo descubrir en el futuro”.

- ¿Y de que forma aparecen estas ciudades en sus novelas?

“Tetuán ha aparecido en varios de mis libros como Déjalo, ya volveremos, que fue traducido al italiano y al francés y en la que aparece como una ciudad de ida y vuelta que para mi conserva la memoria del pasado pero también de mi presente. Tel Aviv surgió inesperadamente en un libro de poesía y Madrid es el lugar de salida de referencia, el lugar en el que escribo todo lo que escribo”.

-¿Cómo cree que observan los españoles a los judíos españoles sefardíes?

“Ahora sale un libro que trata sobre la idea que se tiene de los judíos y de lo sefardí. Sefarad significa España por lo que formo parte del pueblo judío vinculado a España, un país que nos ve de forma tradicional, estereotipada y cariñosa aunque a veces en algunos medios haya cierto antisemitismo por desconocimiento. Esto ha quedado también en costumbres residuales como la de beber matajudíos en un pueblo de León y que te duele cuando lo escuchas. Por otro lado y a nivel intelectual hay un gran trabajo de búsqueda y cercanía que ha logrado que la cultura sefardí y la judía se incorpore a la tradición española”.

- ¿Qué labor desarrolla el Instituto de Estudios Judíos?

“El Instituto depende del Ministerio de Exteriores español y forma parte de la diplomacia pública. Hay un reconocimiento del Gobierno por asumir esta parte de la cultura sefardí española. Los trabajos se realizan en varias líneas como cultura y educación sobre el Holocausto si bien España no tuvo relación directa con la Soah se está realizando un trabajo impresionante. Más de mil profesores han sido becados para que estudien la Soah, que es el término hebrero para referirse al Holocausto”.

- ¿Qué papel desarrolla la mujer en la comunidad sefardí?

“Como en todas las tradiciones es muy conflictivo pero existe una reivindicación por parte de algunas mujeres. El pueblo sefardí se ha comportado de acuerdo a sus leyes judías que son más bien igualitarias aunque diferencia roles. En el pasado el papel de la mujer tuvo más importancia en la educación y el desarrollo de las tradiciones y la transmisión de una lengua”.

- ¿Se mantiene el ladino?

“Se mantiene en países como Bulgaria y Turquía y se organizan ciclos y cursos para generar vínculos de trabajo. En mi caso, escribo en español porque la hajetia se habla en el norte de Marruecos y se ha quedado un poco en el ámbito privado pero uso el ladino en mis novelas si un personaje lo habla aunque mi lengua natural es el español mal hablado porque mezcla muchas palabras de lo que se llama el español del Estrecho que no es ladino”.

- ¿Hasta que punto pesa los sefardí en su literatura?

“Es muy importante porque cuando formas parte de una minoría pretendes incorporarla al mundo en general. A veces lamento el peso que tiene esta reflexión sobre Sefarad porque casi es un compromiso, parece que quieres explicarte por pertenecer a un grupo minoritario. Cuando a Albert Cohen lo llamaron judío en una calle de Marsella se pasó la vida escribiendo para explicar quién y de dónde venía. En mi caso, a veces siento ese peso pero creo que me he liberado ya de él porque lo que escribo ahora refleja la realidad actual. Me siento comprometida con algo que tiene que ver más con lo que vivo hoy y menos con el pasado”.

- ¿Qué significa España para los sefardíes?

“Es fundamental. Cuando se formuló la Ley de Nacionalidades muchos sefardíes solicitaron el pasaporte español como un símbolo. El escritor francés sefardí Pierre Assouline pidió la nacionalidad española como un símbolo. Assouline es autor de un libro, Volver a Sefarad, en el que cuenta su peripecia para solicitar el pasaporte como si fuera eso, un símbolo. Otro escritor que lo ha solicitado por lo mismo es Edgar Morin”.

- ¿Y qué significa para usted Albert Cohen, escritor a quien dedicó un ensayo?

“Fue como un hermano literario. Cuando empiezas a escribir buscas modelos, referencias. Albert Cohen me encantó al principio pero luego me dejó de gustar y ahora me vuelve a gustar. Albert Cohen representa muy bien el mundo sefardí, a veces exagerado, melancólico, distante y racional en otros. Reconozco en su obra a familiares y gente que conocí y un mundo que me rodeaba que refleja muy bien en sus obras. Me gusta mucho su humor y como caricaturiza lo que le rodea y la manera que tiene de representar algo que acaba más o menos en su tiempo: el conflicto de ser judío en occidente. Albert Cohen comenzó a escribir muy pronto y terminó muy tarde y durante ese proceso incorporó cosas. Sus personajes reflejan a la intelectualidad judía de su tiempo como algo muy importante”.

-¿Qué escritores sefardíes recomendaría para iniciarse en estas literaturas?

“Destacaría, entre otros nombres a Jacobo Israel, que está escribiendo una historia de los judíos que pasaron por España como Margarita Nelken y Max Aub que si bien no fueron judíos sí que lo fueron al formar parte de Sefarad que significa España”.

- ¿Qué libro cree que es el mejor para iniciarse en la lectura de la obra de Esther Bendahan?

“Recomendaría que comenzasen con Tetuán, editado en Confluencias. Se trata de un libro pequeño en el que su editor depositó mucho cariño. Es una obra fácil de leer que te lleva a un viaje de ida y vuelta”.

- ¿En qué está trabajando ahora?

“Estoy trabajando en varias cosas. Una de ellas es un libro, La autora, que propone una reflexión sobre el arte y que se plantea como una auto ficción en la que escribo sobre los vínculos que se establecen con una obra de arte y los conflictos que genera a la hora de establecer prioridades, más cuando se escribe y se tiene la obligación de guardar silencio”.

- Y por último, ¿considera que los españoles miran de otra forma a los judíos?
“No, si bien hay de algún modo una cierta diferenciación aunque el otro está cada vez más incorporado, integrado. La situación se ha normalizado. Jacob Hassan decía que ser sefardí significa pertenecer a una región de España solo que sin un territorio transversal y sobre esa idea he intentado trabajar siempre”.

SEFARDÍ Y ASKENAZÍ

Las diferencias que existen entre sefardíes y asquenazíes son mínimas, explica Esther Bendahan Cohen, aunque “para otros sean abismales”, añade.

Entiende que su cultura participa tanto de la literatura de Elías Canetti como de la de Isaac Bashevis Singer porque se nutre de ambos. Al margen de literatura, las diferencias son de vivencias y lugares. Unos se fueron a vivir a España y otros a Alemania y resultado de ello fue el ladino para los judíos de origen español y el yiddish para los de origen alemán aunque “la lengua es hebrea solo que entremezclada”.
Hay diferencia también en los sabores, los sonidos y las tradiciones. “Si oyes oraciones en sefardí reconoces en ella algo del flamenco y de español y de árabe pero sefardíes como asquenazíes celebramos las mismas festividades”. Israel ha creado una nueva tradición que une a sefardíes y asquenazíes aunque aún hay gente que afirma que las separaciones entre ambos son profundas”

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Juancho García

Saludos, se oye el mar, desde este lado del ordenador

Leonardo Padura, Alfonso Armada, Asha Ismail y José Manuel Peruyera, Premios Periplo 2019

Domingo, Octubre 20th, 2019

Periplo, el Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventuras del Puerto de la Cruz regresa esta semana a las calles y plazas del barrio de La Ranilla. Además de las charas y debates con los invitados, la organización ha apostado este año con entregar cuatro premios Periplo con lo que rendir homenaje a personalidades que hacen del mundo del viaje un arte.

El primer galardonado de este año es el cubano Leonardo Padura. El escritor, también periodista y guionista, que sigue viviendo en Cuba y relatándonos cómo es la vida en esa isla se presenta en Puerto de la Cruz como defensor de una cultura vivamente enraizada con la vida y el destino de una isla que permanece con voz propia en los corazones y el alma de miles de isleños y referencia para explicar la idiosincrasia única de Cuba.

También se ha hecho merecedor de este premio el periodista asturiano Alfonso Armada. Armada tiene una producción febril de sus viajes siempre con un pie en el continente africano, ese gran desconocido que ya no lo es tanto si profundizamos en la obra del escritor que también visita Puerto de la Cruz esta próxima semana.

Asha Ismail es otra de las galardonadas con el Premio Periplo. La activista keniata fundó en 2007 la asociación Save a Girl Save a Generation cuya misión es acabar con la mutilación genital femenina, el sistema de dotes, el matrimonio forzado y otros abusos contra las mujeres en África y Asia. Ismail fue incluida en la campaña Valiente de Amnistía Internacional, puesta en marcha en mayo de 2017 y cuyo objetivo es aumentar el reconocimiento y la protección de las personas que defienden los derechos humanos en el mundo.
Alfonso Armada

Y, por último, José Manuel Peruyera. Superviviente del holocausto nazi, el asturiano, hijo de republicanos, vio cómo la Guerra Civil española le dejaba sin familia cuando era un crío. Con apenas 14 años fue internado en los campos de concentración de Buchenwald y Mauthausen. En este último campo de exterminio, el joven tuvo el macabro cometido de seleccionar y distribuir las joyas y dentaduras de oro de los judíos que habían sido liquidados en los crematorios. Actualmente vive en Las Palmas de Gran Canaria.

Los premios Periplo se instauraron en la edición de 2018 con el objetivo de reconocer la trayectoria profesional y humana de personas que participan del espíritu y los valores de este festival dedicado a la literatura de viajes y aventura.

Un encuentro para comunicar la experiencia transformadora del viaje, el amor a la literatura y el descubrimiento de otras culturas, en ocasiones no tan lejanas, que quiere enlazar con la propia esencia de la ciudad donde se celebra. El Festival Periplo rescata esa imagen de Puerto de la Cruz como enclave pionero en la ruta de los primeros viajeros, y también turistas en el sentido moderno del término, y como referente de vanguardia en la vida cultural de las islas Canarias.

En esta línea, la organización considera que las personas premiadas en esta segunda edición son ejemplo a seguir y faro en sus ámbitos respectivos, merecedores todas ellas de esta distinción honorífica.

El premio es una creación de la artista Patricia Delgado, diseñado especialmente para esta distinción.

La historia del Cementerio de San Juan, La Laguna

Viernes, Octubre 18th, 2019

El periodista y escritor Benjamín Reyes desentierra los secretos bien guardados del camposanto de San Juan en un libro en el que estudia su historia desde 1814 a 1983.

El cementerio lleva el nombre de San Juan “porque la primera persona que se enterró en el camposanto de La Laguna fue Juan Rodríguez Toste, el 4 de julio de 1814”. 

Reyes explica que este nombre continúa una tradición popular en aquel entonces que consistía en denominar al cementerio como la primera persona enterrada en él. La tradición comenzó con el de San Rafael y San Roque en Santa Cruz de Tenerife.

Con este libro, el periodista pretende no solo contar la historia de un cementerio en el que honrar “a nuestros antepasados” sino también para descubrir “nuestra historia”, dice.

A través de este relato se pone al lector en situación ya que describe cómo era la sociedad lagunera del siglo XIX. Una sociedad, destaca, “profundamente religiosa, muy jerarquizada, donde el 87% de la población era analfabeta y la enfermedad más común “se ignora, porque se desconocía la enfermedad que lo había llevado a la muerte” . En esta línea, Benjamín Reyes afirma que se desconoce de que murió el 25 por ciento de todas las personas que fueron enterradas en el siglo XIX.

El escritor y periodista aprovecha este libro para explorar con datos otros aspectos relacionados con la cultura de la muerte en la ciudad de los Adelantados. Escribe así sobre las procesiones fúnebres en las que el finado era trasladado desde la iglesia o casa mortuoria al camposanto en una tartana tirada por caballos. Costumbre que dejó de hacerse a raíz de una epidemia de gripe, al prohibir en 1843 “el toque fúnebre de camposanto y el trasiego de procesiones de cadáveres por las calles”. Esta decisión generó tensiones entre la autoridad civil y la eclesiástica, ya que la Iglesia Católica se resistió a aceptar la nueva normativa al considerar que vulneraba sus derechos.

A modo de ejemplo, Benjamín Reyes alude al caso del presbítero Felipe González, quien sí contó con una procesión fúnebre que desafió la prohibición mientras se dirigía a la iglesia de La Concepción.

Entre otros defensores de la creación de un camposanto en La Laguna se encuentra el doctor Domingo Saviñón tras la epidemia de gripe de 1807. Tuvieron que sucederse otras epidemias como las de fiebre amarilla de 1810 y la de viruela de 1812 para que se hiciera realidad el proyecto del primer cementerio lagunero, ciudad que por aquel entonces contaba con 9.672 habitantes.

Adquirida la finca para construir el camposanto de San Juan fue necesario trasladar a lugar más conveniente el molino harinero de viento allí instalado, relata Benjamín Reyes, quien añade que hasta finales del siglo XIX podemos encontrar vestigios de estos molinos en La Laguna.
 
La ermita de San Juan Bautista, anexa al camposanto se construyó al finalizar una epidemia de peste bubónica que acabó con la vida de casi 6.000 personas (muchas de ellas están enterradas bajo la ermita).

Una década antes otra epidemia de peste bubónica costó la vida a 9.000 personas. Se tratan de dos de las epidemias más feroces que ha sufrido Tenerife, y fue tanta la devastación que las gente sencillas creían que más que una enfermedad se trataba de un castigo divino.

Entre las curiosidades que ofrece una obra netamente divulgadora fue el descubrimiento durante la investigación un registro de elefantiásicos que data de 1853. En él aparece un listado de diez personas que padecieron esta enfermedad que produce un engrosamiento de las extremidades inferiores.

La obra cuenta además cómo al llegar al máximo de su capacidad, el último enterramiento del antiguo cementerio de La Laguna se celebró el 25 de enero de 1983. El finado se llamaba Anselmo Pardo Hernández y en total, asegura Benjamín Santana, allí se encuentran “unas 55.000 almas inhumadas”.

Tres días después de su cierre, se inauguró en La Laguna el camposanto de San Luis, que se llama así porque “la primera persona inhumada era Luis López Marrero”.

Saludos, se acerca la Noche de Todos los Santos, desde este lado del ordenador

Comunistas en Canarias y profesiones y oficios en tiempos de Magallanes

Jueves, Octubre 17th, 2019

Ignacio Reyes García es el autor de Canarias en el ideario comunista (1931-1936) (Le Canarien, 2019), libro que presenta este jueves, 17 de octubre a las 19 horas, en la Cafebrería Tifinagh, en La Orotava.

El autor estudia en el libro cómo la configuración actual de la sociedad canaria se inició en el último tercio del siglo XIX con la penetración del capitalismo en el agro isleño. “Una transición hacia la modernidad que muy lejos de disolver o atemperar el régimen colonial establecido con la conquista europea en el siglo XV, utilizó este sistema de explotación para maximizar sus condiciones de realización en el archipiélago, acentuando la pauperización y expropiación de las clases trabajadoras”.

Ignacio Reyes analiza En Canarias en el ideario comunista esa realidad y analiza la trayectoria de dos de los más notables representantes del movimiento comunista en las islas: el maestro palmero José Miguel Pérez y el ingeniero gomero Guillermo Ascanio.

Enrique Carrasco es autor de un libro que rinde homenaje al 500 Aniversario de la Primera Circunnavegación de la Tierra. Se trata de un ejemplar de cien página y cincuenta ilustraciones a color que lleva por título 1519: Profesiones y oficios en tiempos de Magallanes (SoloCanarias, 2019).

Profesor de la Universidad Europea de Canarias, Enrique Carrasco rinde homenaje al 500 Aniversario de la Primera Circunnavegación de la Tierra.

Saludos, hoy por hoy, desde este lado del ordenador