Archive for the ‘Reflexiones’ Category

Esperanza, mami, esperanza (reggaeton)

Miércoles, Noviembre 16th, 2011

I.-

Ay, mami,

tras mucho batallar,

los artistas y empresarios se reunieron

con esa gente a la que le gusta tanto liar.

Ya sabes, mami, los del PP y los socialistas.

Y mañana, me avisan, con los de Coalición.

 –Ay, Anita, qué campañita

te está haciendo Paulino

ejerciendo como de mona Chita–

 No, no es una equivocación, mami…

Así al menos lo anunciaron hoy los medios de comunicación.

II.-

En la reunión con los socialistas

Salieron muy satisfechos

Allí se les pidió, entre otras cosas,

tranquilidad y buenos alimentos.

“Entendemos que estén inquietos

ante el drástico recorte

pero no hay que olvidar que estamos en crisis

y que antes está la Sanidad, los Servicios Sociales y la Educación.”

Lo ves, mami, yo también merezco una subvención…

III.-

Con la gente del PP todo fue igual…

“Prometemos atender sus peticiones

para detener el brutal recorte.

La cultura genera dinero

y no puede perderse con funestas decisiones”, me dijeron.

“Estudiaremos enmiendas

que podríamos defender

con esgrima dialéctica

en el próximo debate de los presupuestos.”

Y es que ahora están muy contentos los papis del PP.

Ya que todo les hace creer

que el próximo domingo

en España volverá a amanecer.

IV.-

Mami, hoy estamos todos felices

porque la esperanza ha vuelto a brotar

en nuestros sensibles corazones troveros

que un día se atrevieron a rugir

con la fuerza de unos moteros.

V.-

¡Esperanza!

Esa es ahora la proclama

¡Esperanza, mami, esperanza!

(El próximo día 25 de noviembre, la consejera Inés Rojas abrirá el debate sobre el presupuesto de cultura para el ejercicio 2012. El plazo para presentar enmiendas concluye el 12 de diciembre. Fuentes: Diario de Avisos y El Día).

Saludos, cachapún chin pan, desde este lado del ordenador.

Serán cosas mías…

Martes, Noviembre 15th, 2011

No termino por ubicar a Alberto Delgado, de quien he cuestionado algunas acciones que ha realizado al frente de la Viceconsejería de Cultura del Gobierno canario, así como sus insólitas salidas de tono e indiferencia ante situaciones que han menoscabado su gestión, pero también es cierto que la mayor parte de las veces ha sabido timonear con pericia digamos que técnica el departamento que dirige en tiempos tan siniestros.

El revuelo provocado en parte del sector cultural ante el anunciado y dramático recorte presupuestario que sufrirá su área en 2012, así como las declaraciones incendiarias que la semana pasada hizo públicas en una carta el timplista Totoyo Millares para desmontar la, según él, “falsa solidaridad” de Benito Cabrera al negar la promoción institucional del Ejecutivo regional de su villancico Una sobre el mismo mar durante las fiestas navideñas, pone de manifiesto, a mi juicio, que se quiere echar balones fuera en torno al verdadero problema que ha puesto el nombre de la Cultura, y de las políticas culturales, por una vez en las primeras planas de los periódicos locales: un recorte brutal y sin sentido alguno que frenará drásticamente la maquinaria cultural de unas islas cuya población todavía es ajena al desierto que supondrá no solo para los que viven de ella sino también para los que se han acostumbrado a consumir los productos que genera.

Hace unos días escribía que Alberto Delgado necesitaba de lecciones urgentes de diplomacia política, pero también es cierto que conociéndolo desde la distancia, nadie puede criticarle que no le falta valentía a la hora de enfrentarse al caos.

Lo digo porque Delgado no rehuyó ayer en rueda de prensa manifestarse sobre el asunto aunque advirtió que serían las últimas palabras que expresaría sobre el tijeretazo antes de su aprobación parlamentaria.

No obstante, el viceconsejero apuntó tener la esperanza de que el Parlamento de Canarias “pueda hacer algunas correcciones al proyecto”. Y quizá, si él mismo lo dice, sugerir que el afeitado presupuestario del área que gestiona no resultará tan drástico como el actual 65 por ciento que ha anunciado por activa y por pasiva el Gobierno canario.

Puede que sea el espíritu de la Navidad.

Pese a todo, Alberto Delgado avisa que nos esperan “cuatro años muy duros”.

Y no, el viceconsejero reconoció que no se ha reunido con el presidente del Ejecutivo regional, Paulino Rivero, para tratar este tema aunque es probable que él mismo lo haga con esa parte del sector movilizado aunque desea que antes se encuentren con la consejera Inés Rojas.

Mientras tanto, el colectivo anuncia que mantendrá reuniones con los portavoces en Cultura del Partido Popular, Milagros Bethencourt Aguilar,y el socialista, Domingo Pérez Curbelo. Se supone que el cara a cara con CC se producirá tras las elecciones generales del próximo domingo, 20 de noviembre. 

TIMPLAZOS

Por otro lado, y en un divertido pero contundente artículo de Alfonso González Jerez se reflexiona en torno a lo que el columnista califica de Totoyazo.

Alberto Delgado dio también sus impresiones sobre la polémica desatada por Millares con un paternal y quiero pensar emocionado “me da mucha pena.”

Sobre todo porque, como nos hacíamos eco ayer o fue anteayer o el antes del antes de ayer en este mismo blog, la salida a escena de Totoyo Millares solo ha contribuido a despistar el objetivo de “la protesta por el recorte.”

Para Delgado ambos músicos son “dos grandes artistas y la lástima y la parte real de esto es que se difumina lo que está detrás, la protesta por los recortes, con otro tipo de cosas que vienen de más lejos”. (El subrayado es nuestro).

A la espera de que Benito Cabrera y Totoyo Millares arreglen sus diferencias, polémica a la que se suma también otro timplista, Germán López, en apoyo de Millares, Alberto Delgado reitera que no pierde la esperanza de que en el proceso de tramitación de los presupuestos en el Parlamento de Canarias se puedan introducir correcciones, ajeno él a cómo se mueve la pequeña política parlamentaria canaria en una casa, como decía un amigo que ya no está entre nosotros, Apeles Rafael Ortega, “en la que cuando entro siempre me llevo las manos a los bolsillos”.

Son éstas las últimas declaraciones que pronuncia el Viceconsejero de Cultura del Gobierno de Canarias, quien ahora esperará a observar cómo terminará tan desagradable e injusto asunto…

Y que por razones que entiendo pone nerviosa a tanta gente.

Saludos, hermanos y hermanas, desde este lado del ordenador.

A garrotazo limpio

Domingo, Noviembre 13th, 2011

El gesto de Benito Cabrera de negar al Gobierno de Canarias que utilice este año el villancico Una sobre un mismo mar en señal de rechazo ante el brutal recorte que sufrirá el área de Cultura en los presupuestos de 2012 ha dado hoy un giro de ciento ochenta grados con la carta que el también timplista Totoyo Millares publica en varios medios de comunicación de las islas bajo el título de “Benito Cabrera y la falsa solidaridad.”

En un arranque de sinceridad que solo me explico por las convulsiones que está sacudiendo a parte del sector movilizado ante el tijeretazo, Millares llama de todo a Cabrera menos bonito y tritura –en ocasiones con pésimo gusto–  el acto a lo Juana de Arco que el compositor del maldito villancico hizo público, ya digo, hace apenas unos días.

Leyendo la carta del maestro Millares no dejo sin embargo de sacudir la cabeza.

Si a quien ahora les escribe le ha dolido leer reflexiones como “Si Benito Cabrera hubiese sido solidario, hubiese dimitido del jurado del que formaba parte, aquel que negó el Premio Canarias a mi recordado discípulo José Antonio Ramos a los meses de su fallecimiento”, imagino como tiene que haberle sentado a Cabrera. Y solo selecciono algunas de las perlas que, a mi juicio, me han parecido más vitriólicas del texto escrito por Millares. Un caballero que no se corta un pelo en desmontar –ahora, precisamente ahora–  la honorabilidad de un músico que –imagino que en un rapto por continuar dando titulares al movimiento de indignados– anunció hace unos días que este año el Gobierno de Canarias se quedaba sin su villancico.

Todo este dislate, el gesto que unos han querido reivindicar como heroico de Benito Cabrera y la demoledora carta de Totoyo Millares me huele a jaque, no sé yo si mate, y pone de manifiesto que efectivamente hay un abismo cada vez más grande entre artistas y empresarios culturales con los que gestionarán los recursos públicos de esta comunidad autónoma en 2012.

Como siempre, me hago la pregunta de por qué el señor Millares no denunció en su momento las supuestas tropelías cometidas por el timplista Cabrera. Pero su carta –sea o no verdad lo que expresa– me parece muy oportuna para justificar el hachazo que el Gobierno regional pretende ejecutar en los presupuestos a Cultura del próximo año.

No quiero decir con esto que a Totoyo Millares lo animara nadie a escribir tan polémica misiva, pero sí que llega en un momento idóneo para quitar hierro al anuncio de Benito Cabrera de dejar al Gobierno canario sin villancico para estas Navidades.

Más cuando leo que fuentes sin identificar del sector indignado asegura que el Ejecutivo regional “ha ordenado un informe sobre todas las cantidades que ha recibido Benito Cabrera de los fondos públicos.”

¿Quién elaborará el informe? Probablemente la policía canaria.

Una sobre el mismo mar.

Al margen de estas consideraciones y de la revuelta popular de parte de los culturetas, debo decir que a mi el villancico del señor Cabrera me pareció y parece de una cursilada sonrojante, y que probablemente con su gesto al menos le ha dado una de las escasas satisfacciones a quien ahora les escribe de cara a las próximas Navidades. Fiestas, todo sea dicho de paso, por las que siento un inquietante rechazo.

Pero debe ser porque soy judío y masón.

El dichoso villancico ha estado acompañando a esta tierra loca pero poco excéntrica desde hace demasiado tiempo a través de unos vídeoclips almibarados rodados, entre otros, por los hermanos Ríos y por Juan Carlos Fresnadillo con Pedro Guerra y Rosana Arbelo como protagonistas.

Este vídeo, el de Fresnadillo con Pedro Guerra y Rosana, fue objeto de una provinciana polémica porque no mostraba las bellezas canarias y sí a Guerra y Arbelo cantando a dúo en estudio mientras la nieve artificial caía sobres sus rizadas cabezas.

Ustedes no se acuerdan porque son muy jóvenes, pero para eso está el doctor Zaius. Osease, yo mismo.

Concluyendo que es gerundio…

Esto cada día se parece más a la guerra.

A una guerra sin cuartel.

La carta de Totoyo Millares puede ser, en este sentido, un aviso.

Un aviso a los culturos revoltosos de que si continúan por ese camino les va a caer, probablemente, más mierda.

Pero para algo tiene que servir la Academia Canaria de Seguridad.

Tal y como está el patio la pregunta ahora es ¿mantendrán su postura los indignados?

¿Hasta el final?

Eso, amigos y enemigos míos, sólo los dioses lo saben.

Saludos, ohhhhh yeahhhhh, desde este lado del ordenador.

Sacrificio (I)

Sábado, Noviembre 12th, 2011

Estoy en la barra del Imperial comiendo un bocadillo de pollo y hago como que veo el partido de fútbol que emite la pantalla de televisión. El bar está casi vacío y me dejo llevar por la mixtura de olores: a café, a pan tostado y cerveza agria mientras el locutor que retransmite el encuentro canta un gol que hace que vuelva a posar mis ojos en la pantalla del televisor.

La repetición muestra a un tipo vestido de rosa que chuta con furia hacia la portería. El balón se estampa como una bala contra la red, parece que casi la perfora. Alguien grita “¡qué bonito!” y yo vuelvo a la mitad del bocadillo de pollo deshuesado.

Un borrachito se acerca y me da un codazo. Lo miro irritado, molesto por interrumpir mi encuentro conmigo mismo. Mastico lentamente mientras lo examino de abajo arriba. El borrachito tiene una sonrisa tonta. Señala la televisión y mira a un camarero que no le hace caso.

- ¿Me invita a una cerveza?- pregunta.

Mecánicamente voy a contestarle que no pero sale de mi boca un sí que me deja sorprendido.

Le hago un gesto con la cabeza al camarero y le pido que le ponga una cerveza al borrachito.

El borrachito se toma de un solo trago el contenido de la Dorada Especial. Luego eructa y se limpia la espuma que ha quedado en los labios con la mano.

- Ahhhhhh.- exclama satisfecho.

- Salud.- respondo.

- No es de este mundo.- escucho que dice el borrachito.

Lo miro extrañado.

- ¿Qué…?

- Él.- responde el borrachito señalando la televisión. Miro la caja tonta.

Un primer plano de Paulino Rivero. El ruido de la cafetera hace prácticamente imposible que escuche lo que está diciendo el presidente del Gobierno de Canarias.

El borrachito se encoge de hombros y desliza un cuaderno de tapas negras en el bolsillo de mi chamarra.

- No es de este mundo.- se despide dando media vuelta sobre el taburete giratorio.

(Continúa)

¿Blancas o negras?

Sábado, Noviembre 12th, 2011

Si algo caracteriza al viceconsejero de Cultura del Gobierno de Canarias, Alberto Delgado, es su escaso tacto político. No saber bucear en las profundidades con la agilidad de un pez abisal.

Si hacemos repaso a su gestión al frente del departamento que el próximo año sufrirá un dramático recorte en los presupuestos, concluimos que Delgado no ha estado lo que se dice muy fino en muchas ocasiones.

Recuerdo ahora la carta de respuesta al cineasta Manuel S. Umo y también su defensa con uñas y dientes de Septenio –programa del que todavía me pregunto para qué demonios sirve– entre otras perlas oídas a un hombre que hasta el día de ayer presumía de gestor, de no tener carnet de partido alguno.

Me resulta por eso chiripitifláutico que con la que está cayendo salga ahora de su palacio de invierno para gritar algo así como “qué coño está pasando…”

Y no porque parte del sector cultural canario esté en pie de guerra recuperando un estrafalario espíritu asambleario que recuerda al de los anarquistas en nuestra nefasta Guerra Civil. U hombres y mujeres votando si es necesario atacar la posición que tienen enfrente o la de cenar pan y queso, sino por las insultantes declaraciones del líder de los populares canarios José Manuel Soria, quien ahora se ha dado cuenta que el trabajo realizado por la Viceconsejería de Cultura solo ha servido para beneficiar a un grupo de amiguetes.

¿Qué amiguetes?

Ya dedicamos un post analizando las hipócritas manifestaciones sorianas. Declaraciones fuera de lugar, vomitadas para hacer daño. Venenosas y nada constructivas en un partido, como el PP, que promete tras el 20-N la recuperación de este país llamado España fomentando, precisamente, políticas de estímulo para el empleo.

En fin…

Por eso, y conociéndolo desde la distancia, no me ha sorprendido que Delgado saliera al trapo de lo que ha sido una miserable provocación del presidente de los populares canarios. Estaba en su perfecto derecho aunque piense que tenía que haber medido su respuesta ante el escupitajo soriano.

Creí, iluso, que tras este largo periodo en el que Alberto Delgado no había dado señales de vida estaba reflexionando seriamente en su próximo movimiento ante el tablero de ajedrez en el que se ha convertido la Cultura que emana del Gobierno regional.

¿Blancas o negras?

Más si tenemos en cuenta que cada vez cuenta con menos piezas en esta partida y que el rey, el rey está a punto del jaque mate.

Delgado responde: “Para una vez que Soria habla de cultura dice cosas que no responden a la verdad. Eso me hace pensar que nunca se ha leído las memorias que le enviamos cada año”.

Y remata: “El único caso en el que reconozco que existió amiguismo fueron dos actuaciones de la actriz Blanca Marsillach en Tenerife; donde el señor Soria, cuando era vicepresidente del Gobierno, se encargó de llamarme repetidas veces por teléfono para que la contratase. ¿Cómo puede ahora hablar de amiguetes cuando me tuvo loco con esas llamadas insistiendo para que contratásemos a esta señora?, una gran profesional, dicho sea de paso

Luego concluyo que Alberto Delgado admite que en esa ocasión sí que hubo amiguismo.

Porque Blanca Marsillach actúo efectivamente en Tenerife.

¿Así que cuánto (nos) costó ese rapto de amiguismo?

Amiguismo motivado, explica Delgado, cansado por las continuas llamadas del por aquel entonces –presumo– consejero de Hacienda del Gobierno de Canarias, José Manuel Soria…

“Me volvió loco”, dice Delgado.

…Ay, Alberto…

… Alberto ay…

Por otro lado, creadores como Benito Cabrera –que ha tenido el gesto de denegar al Gobierno canario el uso de su villancico Una sobre el mismo mar en las fiestas navideñas–, Teodoro Ríos, Enrique Mateu, La Luciérnaga y Una Hora Menos, entre otros, solicitan al Ejecutivo regional que aclare “el alcance real de los recortes presupuestarios en Cultura.”

El mensaje es directo: Esta situación provoca la paralización de la actividad cultural el próximo año. Por eso piden a Paulino Rivero una reunión la próxima semana para que fije “fecha, lugar y hora” para el encuentro.  

No sé lo que pasará porque esto parece una novela por entregas.

¿Habrá reunión?

¿Blancas o negras?

Pero mientras tanto pasa el tiempo y solo observo como se ningunea al sector rebelde pero no confederado y, lo que es peor, como esa indiferencia se extiende como una mancha de aceite entre la sociedad canaria, ajena a tan gravísimo debate.

Lo que me hace sospechar que la partida ya la tienen perdida.

Así que la cosa no quedará en tablas.

Y sí en un patético jaque mate.

 Saludos, ¡chachos, enróquense!, desde este lado del ordenador.

La culpa la tienen los amiguetesss

Miércoles, Noviembre 9th, 2011

A la espera de que Paulino Rivero diga la última y decisiva palabra. O lo que es lo mismo, que levante o baje el dedo para que se salve o cercene el anticuado modelo con el que el Gobierno de Canarias respaldaba la iniciativa cultural en estas islas abandonada de las manos de los dioses, se suma ahora al debate del puchero revolucionado cultureta el presidente de los populares canarios y hoy flamante candidato al Congreso de los Diputados por Las Palmas, José Manuel Soria.

Soria considera que el presupuesto destinado en los últimos años por el Gobierno canario a la Cultura se repartió “entre amiguetes”. Declaraciones cuya crudeza no entiendo, más teniendo en cuenta que hasta el día de ayer fue él mismo un miembro de ese gabinete que tan alegremente distribuía los dineros públicos “entre amiguetes.”

Sus manifestaciones resultan así un condimento más con el que estropear y confundir el sabor de un puchero al que, mucho me temo por activa y por pasiva, se le está anunciando que tiene sus días contados al fuego.

Soria afirma que así lo ha concluido tras recabar informaciones varias entre gentes del sector aunque no cite a ninguno. Y lo que es peor, resalta que esta ahora su percepción se extiende al resto de la sociedad canaria.

No dejan de sorprenderme las reflexiones del líder de los populares canarios. Será, insisto, porque ahora ve la luz y las opacidades en un territorio que si bien nunca ha sido muy transparente, ni él ni su partido se pronunciaron entonces para frenar ese malgasto dinerario que denuncia, vaya uno a saber porqué extrañas y políticas razones.

Soria dice –rascándose donde antes tenía bigote– que el presupuesto dedicado a la Cultura y al programa Septenio no se ha distribuido conforme a criterios objetivos.

Y se queda tan pancho, mostrando esa media sonrisa matadora que no le llega ni a la huella de los zapatos como la que curvaba los labios de Lee Van Cleef antes de desenfundar sus revólveres.

Y es que la política es puro teatro, o maldito simulacro que cantara la incombustible La Lupe. No obstante, recula y susurra que no quiere restar mérito a los artistas que han sido receptores de esas ayudas, pero sí lamenta (puro teatro) que se dejara fuera “a otros que también tenían el mismo mérito.”

Con estas declaraciones, José Manuel Soria pone de manifiesto que la Cultura es un asunto que nunca ha sido prioridad de su partido. Los mismo pasa con las otras formaciones políticas que se reúnen en esa casa en la te pagan para que pierdas el tiempo como es el Parlamento de Canarias.

La Cultura, debe ser, no es buena cosechera de votos. Y si lo fue alguna vez, pensará el señor Soria, fue únicamente para que esos amiguetes se acordaran de la mano que les daba de comer cuando tocaba depositar la papeleta en las urnas.

Las palabras del presidente del PP regional están pues marcadas por un profundo desprecio hacia un sector que en la actualidad está dando demasiadas vueltas y vueltas sobre sí mismo. Sin creerse aún que ya no son bien recibidos por los que administran la cosa pública.

Soria reitera mientras tanto que se debe “revisar a fondo esta política porque hay que gestionar el área de Cultura” en favor de una gestión que fomente la creatividad y desarrolle el talento dejando de lado criterios “descarados de amiguismo con los que los presupuestos se han distribuido en los últimos años”.

Pero no pone ejemplos.

No señala con el dedo.

No cita nombres.  

El señor Soria olvida que él tiene parte de responsabilidad en esa presunta política clientelar que ahora denuncia cuando formó parte del Gobierno canario. Y con un cinismo habitual no solo en su persona sino de los que se han dedicado a vivir de esto que llamamos política, ahora se calienta la boca con denuncias incendiarias que llegan demasiado tarde aunque políticamente puedan resultar tan rentables.

El 20-N está demasiado cerca.

Así que lo que pase después de ese día solo el cielo lo sabe.

Los culturos canarios, por lo pronto, deben asumir que cambiará el modelo que tanto CC como PP contribuyeron a armar en aquellas hoy nostálgicas épocas de vacas gordas.

Aquellos tiempos en los que, asegura Soria, más que las intenciones artísticas y creativas lo que importaba era ser amigo o amiguete del político de turno.

 Saludos, este debate está llegando a un grado de desfachatez alarmante, desde este lado del ordenador.