
SECUENCIA 1.- PRÓLOGO
Manteniéndome al margen del debate de las fusiones, que en estos tiempos de crisis parece que es la única solución para que las pequeñas empresas continúen donde están, y dejando bien claro mi objetiva solidaridad con el grupo cada vez más amplio de excelentes profesionales de la información que pasan a engrosar la amplia legión de desempleados de Canarias, quiero centrar las reflexiones que me han suscitado las respuestas del presidente de la Acepa, Eduardo Araujo, sobre el sector audiovisual y cinematográfico en Canarias que publica hoy lunes 28 de diciembre (Día de los Santos Inocentes) La Opinión de Tenerife.
No, en esta ocasión no se trata de una carta abierta a… quien proceda sino de una entrevista que, interpreto, ofrece un curioso espejo del entrevistado y un meridiano aunque equívoco retrato informativo para los que no estén iniciados en el revoltoso universo audiovisual y cinematográfico canario.
SECUENCIA 2. DE VICTORIAS LEGÍTIMAS
Nada que objetar a la legítima definición de Acepa que brinda Araujo así como a las legítimas empresas productoras que se acogen en su seno. Ni siquiera a la ristra de “victorias” que ha alcanzado la Asociación a lo largo de su historia.
No obstante, confieso que he sonreído con cierta amargura ante varias de sus contestaciones. La primera de ellas la que da como respuesta para justificar la cuestión que se le plantea: “¿Cree usted adecuadas las críticas vertidas por parte de algunos profesionales del sector audiovisual acerca del reparto de las ayudas públicas?”, ya que si bien me parece legítima la capacidad de síntesis de Araujo para explicar que se debe a que resulta normal “cuando las ayudas públicas a un sector son limitadas e insuficientes para colmar las expectativas de todos los solicitantes”, intuyo (es una interpretación) que quiere quitarse de encima los mosquitos acusadores cuando afirma –sin citar a los responsables mucho me temo que citándolos– que éstas se deben a dos quejicas particulares que “se lamentan de que sus proyectos no hayan sido elegidos. Nada que objetar si no fuera porque, quizás por lejanía o por desconocimiento, presentan datos inciertos, describen los hechos con manifiesta inexactitud y utilizan un discurso dañino y destructivo para lanzar acusaciones a muchas personas e instituciones, sin que se observe siquiera un atisbo de autocrítica. La culpa de que sus proyectos no hayan sido seleccionados es de todo el mundo menos de ellos mismos.”
Si señor Ojo estuviera aún a mi lado diría que eso le suena a algo así como “eso les pasa a los quejicas por moverse. Y es que el que se mueve no sale en la puta foto”. Sólo que Araujo lo traduce con palabras más finas pero no diplomáticas. Y eso que parece un tipo digamos que diplomático…
SECUENCIA 3. ¿VIVA KIM JONG-il?

En su dosificada andanada de proyectiles teledirigidos comenta al referirse a las (des) comisiones que “se han hecho importantes avances en los últimos años, gracias al esfuerzo, la eficiencia y la rigurosidad de los trabajadores públicos que se encargan del área audiovisual de Canarias Cultura en Red. Se garantizan los preceptos básicos de las convocatorias públicas: libre concurrencia, publicidad, no discriminación, igualdad de oportunidades. El resultado de las comisiones es indiscutible: de acuerdo con las bases, están siendo seleccionados los mejores proyectos. Y si alguien piensa lo contrario, sólo tiene que acudir al juzgado a denunciarlo, en lugar de lanzar acusaciones gratuitas y sin fundamento.”
Uy, uy, uy… Recordad: “si te sales de la foto…”
Araujo regatea (en mis tiempos futboleros de colegio decíamos cuartea) cuando insiste que la Acepa tiene voz pero no voto en las (des)comisiones. Pero sorprendentemente olvida que hasta el año pasado la Acepa sí que contaba con el derecho al voto en esos mismos cónclaves que daban por buenos proyectos donde concursaban miembros de la asociación que preside.
No obstante, y sin tener todavía nada claro por qué continúa teniendo derecho a voz Acepa en esas mismas (des)comisiones, me suena a canto de sirena adornado de buenas palabras cuando explica que “en democracia, la sociedad civil organizada debe conocer y fiscalizar las decisiones de las administraciones públicas, en especial las que afectan a su ámbito de influencia”.
Y ok, plenamente de acuerdo, tío. Pero ¿no le parecería sospechoso, si no formase parte del clan, que uno de los miembros de esa tribu tuviera derecho a voz (no ya voto) sobre proyectos presentados por otro asociado de la misma tribu?
A mi me parece que entonces sí que entendería perfectamente la legítima sospecha de los no asociados a Acepa. En especial si asumimos que en esa sociedad civil y transparente por la que luchamos todos es legítimo que se nos permita encender la bombilla de la alarma cuando afirma más adelante que la Acepa “tras conseguir que exista una línea rigurosa y estable de apoyo al sector”, sea depositaria (no sé si legítimamente) de esos logros conseguidos. Y que son: “garantizar desde la sociedad civil su correcto funcionamiento. Esto, que funciona así en todos los ámbitos de relación entre la Administración y los ciudadanos, es un precepto básico de sociedades democráticas y participativas como la nuestra.”
Y haciendo uso de ese derecho de cualquier sociedad democrática y participativa que se precie y en la que pienso que me muevo pregunto: ¿Podría ponerme otro ejemplo?
De verdad, sólo pedimos otro ejemplo donde se repita la situación de pertenecer a una comisión con derecho a voz (no ya a voto) que juzgue proyectos que presentan, entre otros, miembros de esa misma asociación (¿?).
Pido uno.
Uno.
¿Dónde?
¡Ahh!, se refería a Corea del Norte…
¡¡¡Loa, loa (postremos pies y lo que haga falta) a ese profundo reformador democrático que es Kim Jong-il!!!
CODA: Como reconocido y pecaminoso burgués occidental: ¡¡¡qué miedollll!!!
SECUENCIA 4.- ¿ECONOMÍA SOSTENIBLE O SOSTEMIBLE?
Nihil obstat en su reflexión sobre el impacto que podría suponer que las televisiones públicas y privadas se convirtieran “realmente en los principales motores de desarrollo de la industria audiovisual canaria. Tanto las nuevas concesiones de TDT privadas como el reciente cambio de modelo en Televisión Canaria suponen una oportunidad sin precedentes para el definitivo despegue del sector”.
Es una reclamación legítima tanto de los productores de Acepa como de los igualmente legítimos no asociados a Acepa. También de todos aquellos que vemos desde fuera de la barrera los movimientos de un sector por el que también apostamos por aquello de la tan cacareada economía sostenible que no sostemible.
FUNDIDO. ¿A NEGRO?

Siendo como soy un agnóstico en cuanto a eso de que la unión hace la fuerza, me atrevo a reiterar sin embargo el llamamiento para que de una vez todos y todas (legitimistas y no legitimistas igual de legitimistas) despejen las dudas que enturbian al audiovisual y al cine en Canarias.
Invito por eso a que se haga frente común para lograr una aspiración a la que tienen derecho todos los que forman parte del sector sean legítimos o ilegítamente legítimos. ¡O los malditos bastardos si quiere!
Y eso exige transparencia. Palabra que se empaña con esa aspiración nada legítima que me temo tiene la Acepa de continuar teniendo derecho a voz y no digamos voto en las ciertamente (des)comisiones de nuestra bizarro audiovisual y cine canario.
¡Malditos bastardos!
Saludos, (i)legítimos, desde este lado del ordenador.