Jesús Hernández Verano: “Esta exposición es un intento de facilitar la intimidad entre cuerpos y objetos”

Miércoles, Abril 30th, 2025

Temblando, me llevo el sol a la boca es un verso del poeta Eugenio Andrade que utiliza Jesús Hernández Verano para dar título a la obra que reúne en la exposición que hasta el 18 de mayo se expone en TEA Tenerife Espacio de las Artes, una experiencia inmersiva que hace que el espectador conecte enseguida con la propuesta que el artista tinerfeño ha diseñado.

La muestra forma parte del programa Filtraciones que desarrolla TEA, y en este marco, el trabajo de Hernández Verano indaga en una de las constantes de su producción plástica: los afectos y la piel, que según la especialista Isabel de Naverán constata la relación que mantiene “con su cuerpo y con el paisaje”.

- ¿Cuál es la razón del título de la exposición, ¿Por qué Temblando, me llevo el sol a la boca?

“Surge con la invitación de Isidro Hernández Gutiérrez, Conservador jefe de la Colección de TEA, para participar en el programa Filtraciones, y por supuesto de Sergio Rubira, director de TEA, aportando sugerencias, sensibilidad y mirada. Temblando, me llevo el sol a la boca es el título de la exposición, proviene de un verso de Eugenio Andrade al que he modificado. Me decidí por él, porque de alguna manera quería presentar este nuevo proyecto como un acontecer. En el propio título se vincula la idea de sentir con la idea de hacer. Y esto refleja muy bien la manera de mi proceso creativo, dos estados indisociables: uno interior y otro exterior, reflexión_ temblar, acción_llevar. Una palabra que, en ese pálpito, en ese movimiento de “tremor” que posee todo acto creativo, alude al movimiento involuntario del cuerpo que tiembla y que desafía la autoridad del “yo” y de todo deseo”.

- ¿Cómo fue el diálogo que mantuvo con Isabel de Naverán antes de la exposición?

“He seguido su trayectoria como escritora e investigadora, conocía su labor en el Museo Reina Sofía, pero es desde mi exposición de Treno, en Lanzarote, en 2021 cuando tenemos nuestro primer contacto epistolar. En ese momento, ella desarrollaba como investigadora asociada en el Azkuna Zentroa de Bilbao, la propuesta centrada en la escritura somática como forma de sanación: La ola en la mente. En el marco de esta exposición, hemos mantenido conversaciones donde me ha servido de muchísima ayuda al posicionarme y ubicarme en un lugar preciso, desde lo performativo: donde modular, expandir, rozar, abrir, en una resonancia donde solo cabe el enriquecimiento, tanto afectivo como intelectual. En los días previos a  la inauguración, ajustamos juntos distintas posibilidades con las piezas, buscando una experiencia más intensa y precisa, acorde con el enfoque conceptual de la exposición.”

- ¿La sala de TEA se ajustó a sus fines o tuvo que ajustarla, prescindir de piezas para que así fuera?

“El espacio siempre es determinante. Aquí, en TEA, concebí la propuesta como una experiencia inmersiva, el espectador debe entrar en él para ocuparlo, ser partícipe. Conceptos implícitos al proyecto -como la levedad, la oscilación del cuerpo, el caminar en el espacio azul, liberar los límites que separan lo tangible de lo intangible, lo interior y lo exterior, lo propio y lo ajeno, lo poético y lo político- se entrelazan en la instalación como una totalidad que responde  y canaliza. Un desarrollo que me ha permitido intervenir en el espacio en profundidad: actuar sobre los muros, cambiar el suelo, modificar la iluminación… para que todo forme una unidad: suelo, pared y cuerpo. Es una instalación sin principio y un final: se entra para quedarse. No hay cartelas ni un mapa que oriente. Todas las piezas son de nueva producción, han sido elaboradas en los últimos cuatro meses”.

-Entre los materiales utilizados está la ceniza, sábanas… ¿Cómo trabajó las piezas?, ¿y cuál es la relación de Jesús Hernández Verano con los materiales que ha ido trabajando a lo largo de todos estos años?, ¿qué emociones le transmite haber trabajado con madera, bronces… Ahora hilo dorado,latón, sábanas?

“La convivencia de materiales heterogéneos en mi trabajo, parte de un engranaje visual tanto por su existencia física como por la energía que portan.  Son el punto de partida,  material y conceptual de mi práctica artística. Sábanas, hierro, piedras, espejos, caucho, bronces, ceniza, oro, madera, grafito, papel, telas… todo remite a cierta interioridad. Poseen la capacidad de hablar por sí mismos. Todo está al servicio para activar huellas, índices, rastros intensamente significativos, no para ocupar una representación explicita, sino para sugerir el inevitable tránsito de las cosas, del deseo, de la identidad como aberración frágil:  un reflejo que no se corresponde con nada. El arte produce reflejos errantes, en busca de una referencia”.

- ¿Y cómo es la manera de trabajar de Jesús Hernández Verano?

“Hay algo rumiante, percutiente, giróvago en mi proceso. Lo que conocemos nos inquieta en cuanto oculta algo que no somos capaces de anticipar. Avanzo lentamente, en la medida en que descubro formas eficaces de definir mi trabajo -y eso lleva tiempo, porque implica transitar caminos inexplorados. En el desarrollo del proceso creativo, debo ante todo sorprenderme. Y muchas veces son únicamente los errores, los que me indican sendas no consideradas previamente. La condición de lo secreto reside en esa posición intermedia, casi lasciva, en que algo se nos muestra, nos invita y nos incita a seguirlo. Y es a través del deseo –o de la ansiedad– que se mantiene viva la suposición de que algo puede aparecer… Algo que, como sabemos, nunca se presentará del todo”.

- Y qué es lo primero que se le pasa por la cabeza cuando prepara una exposición: ¿el nombre de la misma?, ¿una vez hechas las piezas es cuándo se le ocurre el título?

“Todo pasa por un proceso lento, en el que te vas sumergiendo cada vez más adentro. Voy incorporando anotaciones, pensamientos, citas, al tiempo que trabajo físicamente las piezas. Así se va configurando ese corpus final. Cuando esto ocurre, aparece el título: ese que logra englobar todo el proceso al que fuiste dando forma, precisamente porque no existe un lenguaje codificado, listo e insertado según un guion preestablecido”.

- Ha dicho que uno de los temas que investiga con mayor entusiasmo es la superficie, la piel. ¿De qué manera cree que queda reflejado en Temblando, me llevo el sol a la boca?, ¿y por qué este gusto por las superficies, por la piel?, ¿pueden tocarse sus piezas?

“La piel es uno de los órganos más complejos del cuerpo humano. ¿Cuáles son las condiciones necesarias para crear intimidad en la superficie? Puede que está exposición sea un intento de facilitar una situación de intimidad, de proximidad entre cuerpos y objetos, que en su cercanía sea capaz de generar nuevos afectos. Una imagen reversible -en telas y sábanas-, la resonancia de la tactibilidad de la piel, la posibilidad de un cobijo, de entrar, de penetrar, pero a la vez la posibilidad de estar en la intemperie, en estado de  espera. La materia y la forma como herida (intervención en las paredes de la sala), como erosión corporal, conformado por impurezas, oscuridades (agujeros en sala): una búsqueda de aquellas zonas indescifrables que desestabilizan lo normativo y lo transforman en algo perturbador o alienante”. 

- Su primera individual se produjo en la sala Arte Joven, en Madrid, en 1994, ¿hasta qué punto ha evolucionado desde entonces como artista?

“Hay una evolución, sí, pero he mantenido ese interés por un espacio liminar, amplio y común, en el que el arte -la experiencia artística- se concibe ante todo como un modo de situarse, de ser y estar en el mundo. Desde allí, desde aquella muestra: Sombras breves en la Sala de Arte Joven, ya aparecían  materiales como el oro, el terciopelo, el pelo, bordados, tejidos… elementos que entonces como ahora configuran  un espacio de reflexión sobre aquellos aspectos inmanentes a la existencia que a menudo tornan opacos, ambiguos, velados, desconcertantes, extraños. Experiencias que, en su  complejidad determinan y conforman nuestra subjetividad”.

- ¿Cómo mira Jesús Hernández Verano al Jesús Hernández Verano de aquel entonces?, ¿de qué se ha despojado y con qué se ha quedado de sí mismo?

“Quiero contestarte a esta pregunta, con las palabras de Isabel de Naverán que suscribo palabra tras palabra: “¿Qué queda de todo aquello que nos ha impresionado, esto es, que ha dejado una impresión física en nuestros cuerpos? Quedan los huecos, esos espacios donde se encapsula la memoria viva de lo sucedido. Permanecer en conexión con estas cavidades requiere ejercer cierta resistencia, no entendida como la acción de oponerse a algo, sino como la capacidad de un cuerpo de aguantar el peso (físico, psíquico, emocional) de aquello que se desea que perviva”.

- Además de la superficie, la piel, qué otros temas le preocupa mostrar y reflexionar en el conjunto de su obra

“El esfuerzo en este proyecto expositivo que planteo es poner aprueba  la efectividad de cualquier intento por atrapar la ausencia del cuerpo deseado. Y, de nuevo, surge la tensión: entre la huella y la presencia. Es una relación con el otro y con uno mismo, a través de la tensión entre la aparición y la desaparición, derivada del ritmo de la contemplación de quien observa la imagen de su reflejo, un intercambio sostenido entre la transparencia y la opacidad. De ahí las superficies doradas, pulidas como espejos.
Las piezas Entredós, o Desposorios marcan esa relación con el otro y con uno mismo. Es el cuerpo que se interroga por su desborde, por aquello que se derrama, vierte, por lo que se escapa, por sus agujeros que se penetran. La mirada que excede, las cuencas de ojos y boca, taladrados, horadados o perforados en la pared. Me interesa el flujo, esa continuidad entre lo que está dentro y lo que está fuera. Las obras en la exposición se señalan como una herida que no sana, una contusión siempre abierta. Lo que persiste  y se visualiza, son los restos, las huellas leves casi borradas, los signos de la ausencia y la vulnerabilidad, de la barbarie. La idea de transformación es fundamental: la intención no es atrapar una forma, sino observar lo que acontece en torno a ella y sea el tiempo quien  decida”. 

- Isabel de Naverán escribe en la tarjeta de la exposición que su hacer “abraza su condición insular”, ¿hasta que punto le afecta la insularidad a su obra?

“Llevo más de quince años reflexionando sobre mi relación con el paisaje. No se trata de recoger ceniza repentinamente tras una erupción, ni de trabajar en los bosques de pinos después de un incendio. No es ése mi caso. Mi vínculo con el paisaje responde a una  acuciante interrogación constante, urgente y primordial: su dimensión física, espiritual y amenazada. Es una interpelación a la naturaleza y la sensibilidad, al origen, a la identidad, a la memoria, a las utopías, a las imágenes del deseo, a las “extrañezas insulares”. Estoy en el paisaje; el caminar es para mí una experiencia directa sobre la relación cuerpo-territorio-paisaje. Mi objeto mismo de estudio e investigación es la huella, en el doble sentido de vestigio y de estado naciente. En este proceso, la impronta técnica (frottage) se despliega en la preocupación escultórica por trabajar, las marcas,  las huellas, los incisos, y desarrollarlo, como si de pieles se tratara. Las cortezas se convierten en un cuerpo más. las superficies revelan su historia al mostrar la más mínima incisión del tiempo, hasta el punto de fundirse con el propio cuerpo. Identidad y no-identidad, lo cognitivo y lo perceptivo se retroalimentan hasta tal punto que no puedes escoger entre un modo u otro, sino abrazarlos simultáneamente y de un mismo golpe. Es un desnudamiento en el que la apertura es un afuera o un adentro más íntimo, cuya profundidad se oculta siempre. Como decía Valery, “lo más profundo es la piel”. Lo insular, de una u otra manera me atraviesa:  porque es mi paisaje natural. Sin embargo, lejos de aislarme, lo percibo como un vínculo con el exterior, con lo cósmico y con la belleza”.

 - ¿Habrá catálogo de la exposición?, ¿quiénes colaboran y cuándo crees que estará a disposición del interesado?

“Si, lo habrá como se ha venido desarrollando en este ciclo.  Para mí, la publicación tiene igual importancia que la propia exposición. Nunca me he desligado de ella, siempre la he cuidado con la misma perseverancia y detalle, considerándola una obra más. He consolidado una trayectoria profesional siempre en equipo relacionada con el diseño de publicaciones, tanto para las instituciones, como a nivel privado, pero también colaboro con diferentes poetas en sus ediciones con mis obras, por eso nada me es ajeno. En esta ocasión, no será menos y estoy encantado con lo que viene, la colaboración con Isabel de Naverán, Sandra Santana y con María José Arce”.

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Carlos Rivero: “Esta exposición habla de deseo y libinosidad, pero también de espiritualidad y sosiego”

Martes, Diciembre 3rd, 2024

Dulces sueños es el título de la exposición que Carlos Rivero (Santa Cruz de Tenerife, 1964) presentó en TEA Tenerife Espacio de las Artes hasta el pasado domingo, 1 de diciembre. La muestra, que formó parte del ciclo Filtraciones, reunió un centenar de piezas, entre dibujos, pinturas y esculturas, que el artista viene realizando desde hace unos “dos o tres años”, dice. Obras, en conjunto, que revelan las contradicciones de un artista que vuelca lo que le nace de dentro en unas producciones que tienen señas de identidad propia.

Esta mirada, única e intransferible, hace que Dulces sueños alcance dimensiones muy atractivas para explorar y, al mismo tiempo, conmover el ánimo del espectador. Para el artista, el título se trata, en este aspecto, de “casi una paradoja” ya que por un lado “existe la necesidad de encontrar un lugar plácido” y, por el otro, encontrarse con “conflictos evidentes que nos recuerdan que el mundo es lucha y batalla”.

Carlos Rivero estudió Bellas Artes en la de Universidad de La Laguna y terminó sus estudios en la Universidad Complutense de Madrid por la especialidad de Grabado. Ha expuesto individuales en galerías y salas de arte de Madrid como la Galería Estampa o Tercer Espacio, lo mismo que colectivas en esta misma ciudad, como es el caso de la Galería Fernando Pradilla. Actualmente reside en Tenerife en donde expone regularmente. Carlos Rivero es también editor de libros de artistas, como muestra la serie Carne, con más de una decena de entregas. Además de su incansable experimentación en el terreno de la pintura y del dibujo, Carlos Rivero ha desarrollado desde hace varios años trabajos de vídeo-creación, estableciendo vasos comunicantes entre las obsesiones y los seres que habitan su pintura. Cinco de estos trabajos se exhibirán el próximo martes, 26 de noviembre, en TEA Tenerife Espacio de las Artes a partir de las 19.00 horas, experiencias que califica como películas “íntimas, mínimas” y proyectos pequeño y de “casi inexistente presupuesto”.

- ¿Cuándo comienza a notar interés por el arte?

“Yo vengo de una familia que no está relacionada con el mundo artístico, solo existía el deseo por parte de mis padres que sus hijos llegaran a un lugar superior al que habían llegado ellos, darnos estudios. Yo elegí hacer Bellas Artes y desde el principio me di cuenta que tenía facilidad para ciertas disciplinas como la pintura y el dibujo. Desde ahí he seguido trabajando y formándome en una profesión que cada día me parece o muy fácil o muy compleja”.

- ¿Y qué influencias reconoce en sus creaciones plásticas?

“Creo que muchas de mis primeras influencias lo siguen siendo aún hoy en día, por ejemplo Zurbarán o Dalí, que me parecen artistas muy complejos y auténticos, llenos de matices que a través de los años han hecho crecer sus figuras. Al mismo tiempo y durante un largo periodo me interesó la pintura de George Condo o compañeros más cercanos como el asturiano Luis Vigil”.

- ¿Por qué Dulces sueños?

Dulces sueños es casi un título paradoja, por una parte existe la necesidad de encontrar un lugar plácido, es un deseo o una invocación, y al mismo tiempo en la exposición nos encontramos ante conflictos evidentes que nos recuerdan que el mundo es lucha y batalla”.

- ¿Cómo se ha dispuesto el espacio expositivo en TEA y qué tal ha sido la relación con el comisario de la muestra?

“Mateo Maté es amigo desde los tiempos de la facultad, él es artista y ha tenido la deferencia, desde ese lugar, de comisariar esta exposición y la anterior en el espacio Nadie nunca nada no. Mateo seleccionó imágenes y me sugería que las siguiera desarrollando, entre lo que se proponía y los resultados que yo terminaba trabajando hubo una distancia que al final era la propuesta. Ese era el juego, sugerir e intuir y desde ahí se fue creando la trama que vemos en esta exposición de TEA. El director del montaje Ramón Mateo planteó una disposición ortogonal de las piezas creando un espacio de orden y armonía”.

- ¿Y qué pretende transmitir con las obras que reúne en esta exposición?

“Las obras fueron creadas en diferentes fases, cuando se prepara una exposición así nos encontramos con trabajos ya acabados y otros que nos permiten las variables para que todo tenga otro sentido. Por lo tanto las acuarelas de gran formato, que fue el trabajo último, permitió jugar, como en una contraposición, con zonas de oscuridad y otras de luz, imágenes en las que el deseo se muestra desde la sombra a otras en las que hay una relación con las ilustraciones o incluso con el manga. Creo que esta exposición habla de deseo y libinosidad, pero también de espiritualidad y sosiego”.

- Dulces sueños reúne obras en las que ha ido trabajando en los tres últimos años. ¿Aprecia cambios con respecto a su producción anterior?, ¿reconoce una evolución en su trabajo?

“En mi trabajo han habido fases, etapas, incluso algunas series muy amplias muy poco vistas en público. No sé si ahora estoy entrando en una etapa de madurez o sencillamente de un nuevo fin de ciclo. Me ha pasado varias veces en mi vida y siempre he terminado reinventándome. No creo que en mi trabajo haya evolución, solo cambios por la inspiración de nuevos temas u obras de otros artistas”.

- Dicen que las crisis internas ayudan a la creación artística. En su caso, ¿ha contribuido a que liberase sus demonios internos?

“Los periodos de crisis personales han sido momentos creativos y fructíferos en el estudio. Un lugar desde el que buscar una solución y una apuesta a través del lenguaje. Como una respuesta a través de las formas para encontrar una redención, la posibilidad de ser otro. En mi ha habido un íntimo desprecio que ha sido útil como acicate para seguir trabajando y buscando otras realidades en las que representarme”.

- ¿Cree que los proyectos que son propios están condenados a decepcionar a su creador?

“No entiendo del todo la pregunta. Yo suelo trabajar con proyectos propios porque soy mi propio jefe, pero no tengo tampoco unas expectativas claras sobre cómo tienen que terminar o en que espacio se verán. Eso me permite ser muy flexible conmigo mismo”.

- ¿Qué temas le inspiran?

“Trabajo sobre ideas básicas de la cultura, la culpa, el mal, el deseo, la muerte. Estas ideas están presentes a lo largo de la historia del arte. Una de mis principales referencias es el Museo del Prado que visito con frecuencia. Ahí veo muchas veces en la pintura religiosa como se ha reflejado la compasión, pese a que esos artistas trabajasen para un estamento de poder que lo ejercía a veces con violencia”.

- ¿Cuál es su método de trabajo?

“Trabajo construyendo, destruyendo y volviendo a levantar las pinturas de nuevo desde esos restos que a veces quedan. Eso me permite tener nuevas perspectivas, nuevas miradas más limpias para cambiar y aportar ideas más interesantes a lo que había propuesto inicialmente. Es como dibujar y emborronar un dibujo para desde ahí ver unas nuevas caras y cuerpos y así que el misterio vuelva resurgir en esa fase final”.

- ¿Qué echa de menos del arte canario de ayer y de hoy?

“Vivo el presente, no tengo ninguna nostalgia de ninguna época vivida o solo conocida a través de la documentación. Creo que en este oficio cada cierto tiempo surgen generaciones con mucho brío que a través de la camaradería y la amistad logra crecer y potenciarse. Así sucedió con la generación de los 70 o incluso con la de los 90 o 2000. Tal vez en artes plásticas estamos viviendo un momento menos colectivo en ese sentido o al menos yo lo percibo así”.

- ¿Qué artistas canarios destacaría, y por qué?

“Pues te nombraría a tres: Néstor De la Torre, Cándido Camacho y José Martín. Creo que son artistas en los que el deseo está presente, el sexo e incluso lo queer pese a que en aquellos días no tuviera aún ese nombre”.

- ¿Fue clave en su producción los años que pasó en Madrid?

“Fueron años de formación y a nivel personal de crisis. Aprendí mucho de todas las exposiciones que se traían a la ciudad entre las décadas de los ochenta y noventa del siglo pasado. Creo que en la pintura, en el conocimiento de la pintura, el ver la obra en directo es una experiencia fundamental”.

-¿Cómo definiría su arte?

“Como un artificio innecesario”.


- ¿Y cree que es positivo que el arte se haya democratizado?

“Que todos creemos imágenes a través de los medios disponibles no significa que todos accedamos a la complejidad de una iconografía. Cada vez estamos más saturados de fotografías y formas que nunca y sin embargo cada vez es más complejo entender su significado último. Lo banal se impone, pero siempre queda un reducto de excelencia”.

- ¿Qué temas son los que le gusta mostrar en su trabajo?

“En mis obras hay una mezcla entre la alta y baja cultura, si es que eso existe. Al menos sí me interesa la cultura popular que es para mí muchas veces alta cultura”.

- Y en este sentido, ¿que fines persigue cuándo trabaja con elementos de esa cultura popular
?
“Desde pequeño admiraba las imágenes de cromos que mi madre coleccionaba a finales de los años cincuenta. Los elementos muy saturados, la mezcla de dibujos caricaturescos con estampas camp, me han fascinado. En todo eso hay un deseo delirante y altamente excesivo que me sigue marcando como artista. Cuando creas una ficción tan artificial es porque la vida nunca está a la altura de lo que deseas”.

- Dice que trabaja la violencia aunque en esta exposición hay un lugar también para el silencio.

“Tiene que ver con cambios que se han producido en mi. Mientras he estado en crisis he trabajado desde lo violento, de lo agresivo conmigo mismo. La postcrisis exige el desencanto, impone el final de la euforia. Desde ahí ha surgido un silencio que aún estoy intentando comprender y trabajar con él”.

- El martes 26 de noviembre y a las 19 horas se exhibirán en TEA cinco películas suyas, ¿qué va a ver y encontrar el espectador en estas experiencias audiovisuales?

“Son experiencias íntimas, mínimas, proyectos de pequeño o casi inexistente presupuesto. Todo ha surgido por la fascinación por la imagen en movimientos, por los dibujos animados. Desde ahí he ido construyendo proyectos en los que siempre retrato lo muy cercano: una casa en la que vivo una crisis psicótica, el trabajo de un vecino costurero, la admiración por una estrella de la música electrónica….”

- ¿Hay un mercado del arte canario?

“Creo que es muy complicado hablar de un mercado del arte en las islas, al menos para artistas vivos aunque sí que existen compradores de trabajos de artistas fallecidos cuya obra ya está catalogada”.

- ¿Trabaja en algún nuevo proyecto y en qué consistirá?

“En diciembre expondré en La limonera, un espacio alternativo. Mostraré obras que han sido series b de estos últimos tres años, piezas que me han permitido experimentar con otros materiales, sobre todo textiles, gasas, cortinas, algodones de grandes dimensiones. Me parecía interesante pasar a otro formato y que éste fuera diferente al del museo. Me gusta correr riesgos y mostrar otras caras de mi producción.

Saludos, ay, ay, ay, desde este lado del ordenador

Francisco Barragán anuncia que presentará un recurso de alzada al concurso de director artístico de TEA Tenerife Espacio de las Artes

Sábado, Julio 27th, 2024

Francisco Barragán, uno de los once participantes clasificados al concurso para la dirección artística de TEA Tenerife Espacio de las Artes, anunciará este lunes, 29 de julio en una rueda de prensa, que presentará un recurso de alzada a la resolución de este certamen ya que entiende que ha sido “perjudicado a propósito por miembros del comité de selección en la evaluación y ponderación de los méritos con respecto al currículum formativo, la trayectoria profesional, y, especialmente, el proyecto artístico”.

Curador, crítico de arte y escritor entiende en un escrito que “a pesar de no tener el expediente académico ni la trayectoria internacional del recurrente” cuatro personas recibieron la misma evaluación que él tanto en el apartado referente al currículum formativo como en el de trayectoria profesional y que fue en este apartado, en el que debería “haber destacado por encima de los demás candidatos” por lo que, a su juicio, “fue claramente perjudicado” así como el proyecto que presentó al concurso que, destaca, “fue deliberadamente evaluado con una calificación muy baja por determinados miembros del jurado” mientras que Sergio Rubira, el nuevo director de TEA Tenerife Espacio de las Artes, se le otorgaron 37 puntos de 40 posibles. Paco Barragan se queja en el escrito que el jurado tampoco valoró el dominio que tiene de cinco idiomas.

Todos estos argumentos serán expuestos por el afectado este lunes, 29 de julio, en un céntrico hotel de la capital tinerfeña, espacio en el que afirma denunciará “las manifiestas relaciones de trabajo y amistad entre dos miembros del jurado —Álvaro Rodríguez Fominaya y Tania Pardo— y el candidato ganador. Un hecho, defiende, que les inhabilitaba a participar en el comité de selección. Para el afectado, en esta relación Fominaya-Pardo-Rubira, los dos primeros tenían que haber dejado de ser jurado, lo que sí hizo, recuerda Paco Barragán en el escrito, Claudio A. Marrero Escudero, actual director del Ateneo de La Laguna (aún sin sede física tras el incendio que inutilizó sus instalaciones en octubre de 2019) que renunció a esta responsabilidad al conocer personalmente a varios de los candidatos que se presentaron al concurso.

Barragán cree que Fominaya y Pardo no se “inhibieron con el fin de asegurarse de que el Sr. Sergio Rubira saliera elegido”.

Añade por último que como se trata de un proceso “nuevamente lleno de irregularidades a lo largo de todo el concurso, lo que en los concursos del TEA viene siendo desgraciadamente la norma y no la excepción”, Paco Barragán anuncia su deseo de interponer un recurso de alzada “siendo los motivos de impugnación y su fundamentación jurídica tanto los de anulabilidad de los contemplados en el artículo 48 de la Ley del Procedimiento Administrativo Común (LPAC), como los contemplados en el artículo 47 de la misma ley, por infringir la legalidad vigente y causar indefensión”.
 
En este sentido, el recurrente solicita “la revisión y modificación de la Resolución impugnada y también el acceso a las puntuaciones pormenorizadas de los apartados a) CV b) experiencia profesional y c) exposición y proyecto que el comité ha hecho de su candidatura y las otras cuatro que han puntuado por encima de él. Es un derecho del opositor contemplado por el Tribunal Supremo”.

Saludos, ¿continuará?, desde este lado del ordenador

Peor imposible

Miércoles, Julio 10th, 2024

Ya se puede decir “oficialmente” que TEA Tenerife Espacio de las Artes cuenta con nuevo director artístico, Sergio Rubira Gutiérrez, lo que no se va a decir “oficialmente” es en cómo se ha desarrollado todo este proceso, ni tampoco si es cierto que el nuevo director, el tercero ya de esta “santa casa”, contó entre los miembros del jurado con “amigos” que, quién sabe, los designios de los dioses son inescrutables, declinaron la balanza en su favor.

El nombramiento fue aprobado ayer, martes, por el Consejo de Administración de este centro de arte contemporáneo del Cabildo de Tenerife (ay, esas prisas) que “atendió el criterio realizado por la comisión de valoración independiente, que estaba integrada por una representación de organizaciones culturales insulares y directores de centros de creación contemporánea”, informa TEA en un comunicado.

100 acciones para TEA fue el proyecto que presentó Rubira para los próximos años, un proyecto que pretende caracterizarse “por su compromiso con el presente, dialogar críticamente con y desde el ahora” y fomentar “la comprensión del pasado reciente, hacer memoria, y proyectar los posibles futuros, imaginar aquello que está por venir”. Un poco retorcido, la verdad.

Sergio Rubira aspira además a “intentar” que TEA “se implique con la sociedad” y al mismo tiempo apostar por proyectos “experimentales, innovadores y transformadores”.

Es una lástima que todo esto que parece tan… yo qué sé… lo haya empañado quienes armaron un jurado que con dos dedos de frente se hubiera hecho de otra forma. Da la sensación…

Pero en fin, esto es lo que hay. En una sociedad decente alguien ya habría dado explicaciones “oficiales” sobre lo sucedido, les va en el sueldo, ya les vale. Me refiero al actual consejero de Cultura del Cabildo de Tenerife y al actual gerente de TEA, José Carlos Acha y Jerónimo Cabrera, respectivamente, pero permanecerán en silencio y dejarán que todo esto se olvide y termine siendo hojarasca, un mal recuerdo de una no mala sino pésima gestión. Como decía H.P. Locecraft, mejor vivir “en una isla (Tenerife) de plácida ignorancia”.

Profesor de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) desde 2008 y del Máster de estudios curatoriales de la Universidad de Navarra, Sergio Rubira fue subdirector general de colección y exposiciones del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM).

En fotos, a mi me recuerda a un surfero al que se le ha pasado el arroz. Y surfear con independencia (y sin colegas) sobre las olas es lo que va a tener que hacer a partir de ahora. Bienvenido al Atlántico, un océano imprevisible.

Mucha suerte.

La va a necesitar.

Saludos, ay pena penita pena, desde este lado del ordenador

¿Quo vadis, TEA Tenerife Espacio de las Artes?

Martes, Julio 9th, 2024

Desde el Cabildo de Tenerife comentan que siempre pasa lo mismo, que cuándo se trata de nombrar a un director de no sé qué para ese mismo Cabildo ocurre lo que ahora está pasando con la candidatura a director artístico de TEA Tenerife Espacio de las Artes y en la que el madrileño Sergio Rubira Gutiérrez (tal y como informamos ayer le pese a quien le pese) alcanzó la mayor puntuación, 97, para dirigir un centro que perdió hace ya mucho tiempo cualquier contacto con la realidad y a la sociedad a la que se debe.

El caso es que los tiras y aflojas salpican ahora a los miembros del jurado que se encargaron de las deliberaciones. La leña alcanzó a uno de ellos pero solicitó a tiempo dejar de serlo porque conocía a uno de los que optaba a este puesto goloso pero en otros casos, denuncia un whatsap “anónimo” y que hoy reproduce un periódico de la isla, continuaron como jurados otras dos personas que conocen a Sergio Rubira, al parecer porque mantienen una estrecha relación y cuyos nombres omitimos por respeto al candidato más votado como a los que, supuestamente, son sus colegas de toda la vida.

No hace falta ser muy inteligente para saber quién está detrás de ese whatsap (lo/a conozco y siempre actúa de la misma manera) por eso esa denuncia de la que se hace eco el periódico tinerfeño poco sentido tiene más cuando dice el pecado pero no menciona al pecador. No cita, para que nos entiendan, quien es la fuente, bueno, habla de “fuentes artísticas” pero no da nombres. ¿Por qué será? Me da a mi que es solo una voz la que desafina. Una voz caprichosa que se ha acostumbrado a maniobrar en la tinieblas aunque, reitero, somos ya muchos quienes lo conocemos. Basta, de hecho, comprobar los nombres de los once candidatos a ser director de TEA Tenerife de las Artes para que sepan por donde voy. Y disculpad tanto cripticismo pero…

Insto por eso al consejero de Cultura del Cabildo de Tenerife, José Carlos Acha y al mismo gerente de TEA Tenerife Espacio de las Artes, Gerónimo Cabrera, que eviten en futuras convocatorias estas molestas distorsiones y sobre todo que actúen contra estas chabacanas y muy insidiosas maniobras en la oscuridad.

Y una última pero necesaria nota. Todos los candidatos canarios que fueron seleccionados…Todos, absolutamente todos, tienen un amigo/a, un conocido/a en el jurado (1)…

¿A qué se está jugando entonces?

(1) Sabemos los nombres de los que formaron parte del jurado. Igual lo publicamos un día de estos.

Saludos, ¡¡¡si Durruti levantara la cabeza!!!, desde este lado del ordenador

El madrileño Sergio Rubira es el candidato que ha recibido más puntos para ser director artístico de TEA Tenerife Espacio de las Artes

Lunes, Julio 8th, 2024

La candidatura del profesor asociado de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid, Sergio Rubira Gutiérrez (Madrid, 1975) es la que más puntos (97) ha recibido en la convocatoria pública para la contratación de la Dirección Artística de TEA Tenerife Espacio de las Artes. Le siguen de cerca dos candidatos más, ambos sumaron 94, de las once propuestas que se seleccionaron para dirigir un centro de arte que no termina de abrirse a la sociedad a la que debe servir.

El anterior director artístico de TEA, Gilberto Hernández (La Laguna, 1975) ocupó esta responsabilidad en enero de 2019 con un proyecto, Principio de la incertidumbre, que como pudo marcó la trayectoria de TEA hasta que finalizó su contrato.

A la espera del nombramiento oficial de Sergio Rubira, que posiblemente se celebre por estas fechas o a finales de verano e inicios de otoño, TEA nació primero como Instituto Óscar Domínguez de Arte y Cultura Contemporáneo (IODACC) de la mano de la por aquel entonces consejera de Cultura del Cabildo de Tenerife, Dulce Xerach Pérez, aunque tras dejar la Consejería en 2003, pasó a llamarse TEA Tenerife Espacio de las Artes en un juego de siglas que daría para varios libros de chistes. Todos ellos malos, por cierto.

El primer director de TEA fue el vasco Javier González Durana que no supo donde se metía cuando asumió las riendas del centro en 2008, y que no soltaría pese a las adversidades y una durísima campaña de acoso y derribo hasta 2011. Tras su marcha, digamos que TEA vivió una temporada en el infierno al no contar con director/a así que en otras de esas marcianas decisiones que toma TEA y el área de Cultura del Cabildo de Tenerife, se apostó por delegar esta responsabilidad en un triunvirato formado por tres trabajadores de la casa: Isidro Hernández (que aún sigue), Yolanda Peralta y Antonio Vela, que ya no están, y que hicieron lo que humanamente pudieron.

En 2018 y con el anuncio del nombramiento de Gilberto Hernández, más de uno rechinó los dientes pero la verdad es que supo maniobrar y eso que no lo tuvo nada fácil, y mucho menos con una pandemia por medio.

Sergio Rubira es de momento el candidato con más puntuación aunque se abre ahora un proceso de alegaciones porque como viene siendo habitual en TEA la elección del candidato es, digámonos con palabras amables, de todo menos transparente. El candidato madrileño impartió hace dos años en las instalaciones de TEA el taller La sintaxis del diente mutilado. Sobre las colecciones de museos, su exposición y sus significados.

Sergio Rubira fue subdirector General de Colección y Exposiciones del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), Valencia (2017-2020), donde desarrolló el proyecto del museo como centro de producción IVAM Produce e inició diferentes programas de actividades y formación, como el Centro de Investigaciones Colaborativas (CIC), IVAM Archiva, o Variaciones sobre el plano.

Saludos, ya lo saben, desde este lado del ordenador