Leyendo ‘Las benévolas’
Martes, Noviembre 20th, 2007Tengo en mi poder la comentadísima novela Las Benévolas, y tras haberme leído 400 páginas de las casi 1.000 con que consta el volumen creo que puedo ofrecer una visión de lo que me está pareciendo su lectura en estos tiempose revueltos y tan extraños que vivimos. Vale, sí, estoy de acuerdo en que algunos opinarán que todavía es pronto para que juzgue su contenido sin haber pasado del ecuador de la ambiciosa obra de Jonathan Littell, pero la verdad, soy de los que piensa que a mitad de un libro, o bien tras leer sus 10 primeras páginas, el lector puede detectar si lo que está devorando resulta de su agrado o no. Y por el momento sólo puedo decir que la sorpresa es lo que me anima a leer las páginas de esta obra y a reflexionar sobre el poder que tienen los medios cuando a sus editores les interesa promocionar un libro, independientemente de su calidad.
El libro, a nadie se le escapa a estas alturas, es una novela histórica y su protagonista un oficial de las SS que nos cuenta sus experiencias en los distinto frentes en lo que participó durante la II Guerra Mundial, generalmente en la retaguardia. ¿Está bien contada? Puessss sí, aunque se hace lenta, lentísima pese a que pasa de todo en cada una de sus apretadas 1.000 páginas. El lector, o al menos mi yo como lector, no se siente identificado con las peripecias del personaje. Es decir, que me resulta indiferente, incluso cuando colabora en los asesinatos en masa de judíos y gitanos.
Como novela histórica tiene, no obstante, cierto interés, sobre todo porque retrata aspectos de la campaña rusa que, salvo los muy iniciados en el tema, resultarán sosprendentes. Sobre todo cómo el ejército alemán intentó captar para su lado a algunos de los pueblos que componen la compleja nacionalidad rusa. En este sentido, es muy atractiva la información que proporciona de los comandos del Cáucaso, aunque sobre la batalla de Stalingrado, que es el capítulo en el que me encuentro ahora, no. Se ha escrito mucho y bien sobre esta batalla decisiva de la II Guerra Mundial así que resulta fácil detectar los libros que ha consultado su autor para describir su retrato de este combate.
¿Continuaré leyendo la novela? Es probable, aunque confieso que me cansa la historia porque contando mucho no se detiene en nada. Si llego al final, espero comentar lo que me ha parecido y borrar de mi cabeza la sensación de que me han tomado el pelo. O la de haber comprado otro título vacío que con la connivencia de un sector de la crítica nos han vendido como La guerra y la paz de Tolstoi de nuestro tiempo… Si Tolstoi levantara la cabeza.



