Archive for the ‘El Blog de El Escobillón’ Category

Periodistas, periodismo, Anuario, cuchipanda y lo que salga…

Miércoles, Diciembre 5th, 2007

No sé si tiene cabida en este blog escribir sobre lo que voy a escribir pero me da francamente igual. Ayer martes se presentó en la Presidencia del Gobierno de Canarias en Santa Cruz de Tenerife el Anuario 2007 que desde hace tres años elabora la Asociación de la Prensa de Tenerife y el motivo fue suficiente para que me diera un paseo y fingiera de paso confraternizar con los compañeros de esta encallecida profesión que es la de contar (no mentir) cosas. La llaman periodismo, aunque visto, oido y leido lo que últimamente se hace no sé si es  correcta esta palabra por mucha buena fe que tengan los amigos de la APT. Asociación de la que, todo sea dicho de paso y para no levantar suspicacias, no soy miembro. Y eso que amigos y colegas que sí forman parte de la tribu me animan a que lo sea. El problema es que soy un desastre y como decía el maestro Groucho Marx pues siempre he desconfiado de todos esos clubes donde son capaces de admitir a una persona como yo.

Dando una vuelta entre tantas caras conocidas, políticos en ascenso y otros en descenso, y algún que otro amigo que debo de tener en este mundillo cada día más servil, me pregunté cuánto mal hacen las lecturas y sobre todo el ejercicio de pensar. Lo de las lecturas es porque fui de los idiotas que se creyó este oficio devorando literalmente el México insurgente o Los 10 días que conmovieron al mundo de John Reed, también lo que grandes y hoy olvidos periodistas españoles como Ismael Herráiz y José Antonio Jiménez Arnau describieron sobres sus experiencias en la Italia fascista y en la Alemania nazi, respectivamente, con un impecable y por lo tanto vívido estilo periodístico.

Pero no iba por ahí la cosa. O el objeto de este comentario porque no me quedé mucho rato en la cuchipanda montada por la APT porque las cuchipandas son para disfrutarlas a tu manera. Es decir, con total libertad para reír y llorar y queridos amiguos la Presidencia del Gobierno es un sitio que últimamente da más para llorar que para reír. Eso quizá explique la entrañable melancolía que hoy por hoy me está tocando el corazón.

El poeta tinerfeño Julio Coriolano visita las tierras de Drácula

Martes, Diciembre 4th, 2007

cori.jpg El poeta tinerfeño Julio Coriolano González Montañez participó recientemente en un encuentro con escritores organizado por el Instituto Cervantes de Bucarest, Rumanía. 

El programa, que comenzó el pasado 26 de noviembre y finalizó el jueves 29 del mismo mes, se desarrolló en distintos escenarios de la capital rumana, así como en otras localidades del país como Bravoz, en Transilvania. En todos estos encuentros, Coriolano dio a conocer su producción poética, siendo algunos de sus versos traducidos a esta lengua, que se publicarán en la edición de diciembre de la revista Orizont, que está considerada una de las más prestigiosas del país.
El poeta tinerfeño conoció además al escritor Coman Lupu, traductor de Los Puercos de Circe de Luis Alemany, así como al traductor de Mararía, de Rafael Arozarena, que en breve aparecerá en las librerías rumanas.

En sus intervenciones, Coriolano reivindicó además la figura del Alejandro Cioranescu, “muy querido en Rumanía”, destacó, y aprovechó la ocasión para leer algunos de sus poemas y hablar de poesía en general con sus colegas rumanos, algunos de los cuales conocía gracias al número que la Revista del Ateneo dedicó a estos escritores en 2005 gracias a una antología de literatura rumana contemporánea, traducida y preparada por Joaquín Garrigós, actual director del Instituto Cervantes de Bucarest.

Durante su periplo por Rumanía, Coriolano trabó contactó en Timisiora con escritores como Robert Serban, Eugen Dorcescu; mientras que en Bucarest departió con Denisa Comanescu, Nicolae Prelipceanu, Ioana Nicolaie, Florin Iaru y Gabriel Chifu, entre otros.

Julio Coriolano informa que, además, se tradujeron algunos de sus poemas al rumano, y que fueron publicados en una de las revistas culturales de mayor prestigio en Rumanía, Observator Cultural. 

Memoria de la División Azul

Lunes, Diciembre 3rd, 2007

division-azul.jpg 

 Esta reseña es para anunciar una feliz reedición que rescata del olvido a un escritor y periodista que hoy permanece enterrado en el olvido por su ideario político. La obra, que puede ser leída como un extenso reportaje periodístico, es Embajador en el infierno y su autor Torcuato Luca de Tena, quien fue director del periódico ABC, feroz monárquico y un español de esos que hoy apenas reconocemos precisamente por su extravagante españolidad. Embajador en el infierno es el relato de las memorias del capitán Palacios, de la División Azul, el cuerpo expedicionario español que colaboró con el ejército alemán durante la II Guerra Mundial en el frente ruso, en los arrabales de Leningrado, y que pasó once años cautivo en las cárceles soviéticas antes de ser repatriado a España.

El libro, leído hoy, sorprende por lo conciso de su narración, así como por desvestirse de discursos políticos y patrioteros, para dibujar el perfil de un soldado que, simplemente, se fue a combatir a las estepas rusas por convicción. Editado con un cuidado exquisito por Bibliotheca Homolegens, Embajador en el infierno es además de otro gran libro sobre la División Azul, el retrato de un hombre que representa lo mejor y también lo peor de este país llamado España. A ratos parece un Don Quijote moderno y en otros un Sancho Panza que desgrana el horror y la humillación de la derrota. Tiene miga este singular libro, y una nueva y atractiva lectura en estos tiempos que corren. He disfrutado y conmovido leyendo estas páginas donde el escritor que es Torcuato Luca de Tena prestó su talento al servicio de un soldado español que se enorgullece de ser soldado y también de ser español. 

En este sentido, estas líneas sólo pretenden dar un aviso a los navegantes así como a los interesados para que se hagan con un estupendo libro de memorias que también puede ser leído como una novela. Ahora sólo cabe esperar que esta misma editorial, u otras, publique otros grandes libros sobre este grupo de voluntarios como fue División 250 de Tomás Salvador. Novela de la que todavía conservo un inquietante amargo sabor de boca.

Leed, leed malditos

Sábado, Diciembre 1st, 2007

Albricias, albricias… llevo unos cuantos días fuera de las islas, divino tesoroooo, y aquí como que no  ha pasado nada cuando ha pasado y de todo… Pardiez, lo de vivir en islas es una santa condena.  Mirad y entended vuestro entorno. Esto de ser Insulares, con rigurosa mayúsculas, es lo que se dice una pu… poned lo que, lo que venga a la mente. ¡¡¡Estimulad la imaginación!!! que este blog sirva como un muro virginal e inocente, como los que ensuciaron las paredes durante la revuelta poética del 68. La imaginación al poder que se dice…

Estoy francamente descontento con mis hermanos de generacion. Pero mucho más con los que vienen detrás. Me siento ya un abuelo. Un viejo protestón blandiendo la espada y la Cruz contra las lecturas equivocadas. No más Benévolas, veneno para las mentes infelices… Pero es signo de nuestro tiempo: verle los tres pies al gato cuando tiene cuatro. Que se sepa. Aunque igual me equivoco.

Tiempos difíciles. Sobre todo cuando los venerables reivindican un título como el de Litell. Pero así son las cosas hermanos y hermanas míos. Un ligero temblor me hace ser un poco más humano y no me agrada. Porque pienso que formo parte del circo. Qué mal lo tenemos los chicos y las chicas que nacimos con espíritu blasfemo… En fin, contando las horas antes de que me capture la Santa Inquisición ahí va mi mensaje de náufrago del siglo XXI: Aprende a nadar. Aprende a nadar hermano y hermana de la cofradía nueva y eterna.

Rezad por todos nosotros. Qué mundo nos ha tocado vivir y tocar y moldear sobre todo con idioteces pequeño burguesas. Qué viva la revolución, claman los desheredados de la Tierra. Que somos todos, mis pequeñas y torturadas criaturas.

Vade retro Satanás

Viernes, Noviembre 30th, 2007

La Fortuna es una diosa caprichosa por lo que reparte su bendición a tontas y a locas, esta y no otra es la razón que explica el éxito y el inmerecido premio Gouncourt de este año a la novela Las Benévolas, del joven escritor Jonathan Littell. Un mamotreto de casi un millar de páginas donde nos cuenta las memorias de un alto oficial de las SS durante la II Guerra Mundial.

La novela, pesadísima (tanto que todavía no me explico cómo he podido llegar al final sin morir en el intento)  es una de las grandes estafas literarias del año que termina, y salvo capítulos más o menos afortunados, nada nuevo añade al siniestro funcionamiento del III Reich, y sí acarrea demasiados tópicos sobre el nazismo. Todos ya más sobados que un tebeo de Mortadelo. Mi recomendación pues a los navegantes es que no se gasten el dinero en esta ridícula historieta sobre un SS con problemas sexuales, y sí animarlos a recrear aquellos tiempos turbulentos repescando de la videoteca obras maestras sobre el poder y la fascinanción del Mal, con mayúsculas, como La caída de los dioses que continúa siendo, hoy por hoy, una películas que trasciende.

Tengo la sensación, ahora que he dejado el libro en la estantería, de que me han tomado el pelo, y maldigo a gente como Jorge Semprúm que ha sido capaz de calificar tamaña memez como “acontecimiento del siglo”. En fin, sólo puedo decir que por sus palabras me siento menos tonto cuando pienso que hay tontos un poco más grandes que este que les escribe ahora, mascullando rabia.

La idea era, de todas maneras, atractiva. Es decir, contarnos los grandes momentos de la II Guerra Mundial a través de los ojos de un nazi convencido. Pero esa mirada queda en anécdota tras superar las 300 primeras páginas, porque no hay nada de eso. Es decir, ni un intento siquiera por describir desde los ojos del monstruo la matanza de tantos y tantos inocentes.

Littell se ha leído muchos libros sobre la época, eso sí que está claro, pero yo también he leído bstantes cosas sobre ese turbulento conflicto y todavía estoy tarumba tras su pesado novelón. Una nadería que nos han vendido casi como una obra maestra y no es nada de eso. Bueno, mejor me tranquilizo y continuo otro día, el tema tiene miga. Tantas como las páginas de esta idiotez en forma de novela.

Váyanse a la mierda

Jueves, Noviembre 22nd, 2007

fernando-fernan-gomez.jpgNo les falta razón a quienes me dicen que este blog dedica especial atención a los muertos. Pero es una forma de mantenerlos vivos y no como fantasmas en nuestra memoria. La mayoría de los consumidores culturales sabrán a lo que me refiero. Cuando un amigo se va, algo se muere en el alma. Y si he llegado a la conclusión, gracias en parte a la serie A dos metros bajo tierra (gracias, Carlos), que los que se van dejan algo de ellos en todos nosotros… para el que se ha pasado la vida fabricando mitos a través de sus lecturas, escuchas y visiones, la desaparición de alguien famoso y al que tuvo la suerte de no conocer, conmociona. No con la misma intensidad de alguien cercano, claro está, pero sí que deja un vacío raro en la cabeza y una necesidad de agradecerle los buenos ratos que le hizo pasar y que, a través de su obra, continuará haciéndole pasar.

La muerte de Fernando Fernán Gómez, anunciada a lo largo de esta semana como fría e insustancial noticia periodística, me ha dejado tarumba por la sencilla razón de que me lo pasé y pasaré muy bien con las películas donde hizo de actor y en ocasiones también de director. No voy  glosar que títulos marcaron mi tonta niñez ni mi rarísima adolescencia. Ni siquiera cuando descubrí aspectos nuevos en su trabajo cuando me asaltó sin darme cuenta esa juventud divino tesoro que tan poco es para tanto. No, mi intención es rendir un pequeño tributo a un señor que se nos hizo mayor y se transformó un poco en el abuelo de todos. Incluyendo su bendito mal genio y sus salidas de tono, como el glorioso váyase usted a la mierda. Salidas que ahora la canalla televisión no se cansa de emitir en clave jocosa, pero que dicen demasiadas cosas del entrañable viejo. Y una sobre todas ellas, en sus últimos pero vibrantes años finales, le hizo un soberano corte de mangas a todo el mundo. Lo que no entendieron los idiotas de las televisiones es que lo más importante de todo es que Fernando Fernán Gómez se incluía en esa legión de imbéciles que nos toca sufrir todos los días porque nadie es perfecto.   

El viejo, el abuelo, además de ser un extraordinario actor que casi siempre interpretaba el mismo papel y un sólido cineasta, también fue un escritor de fuste. Recomiendo a los aficionados la lectura de sus memorias que son las aventuras y desventuras de un señor repleto de contradicciones, pero a quién finalmente se quiere y aprecia por su brutal sinceridad y hartazgo. El viejo era un niño, damas y caballeros. Váyanse todos, con mis respetos, a la mierda.