Archive for the ‘El Blog de El Escobillón’ Category

De todo hay un poco

Martes, Noviembre 17th, 2009

Escribo estas líneas en el Foro Internacional de Contenidos Digitales (FICOD) que se celebra desde hoy, martes y hasta el jueves, en Madrid. El encuentro, que este año está dedicado a los Estados Unidos, lo inauguró esta mañana el actor Kevin Spacey, quien al parecer baraja llevar al cine la historia de los creadores del facebook. Lo que sin embargo me ha motivado a trasladarme a la capital de este país que para muchos sigue siendo España ha sido la insistencia de un amigo y algunas jornadas de calado para quien les escribe, en especial las dedicadas al sector audiovisual y al libro electrónico, entre otras muchas. Mientras estoy fuera y cogiendo aire, les dejo una lista de actos previstos para este mismo miércoles, jueves y viernes.

CICLO

* El filósofo y escritor vasco Fernando Savater protagoniza este miércoles, 18 de noviembre, el primero de los encuentros de El mundo que queremos, que CajaCanarias organiza anualmente dentro de su programación del Otoño Cultural y que, en esta ocasión, está dedicado a La educación que queremos. Savater compartirá su visión sobre El colegio vivido y el colegio deseado con el también escritor Luis Antonio de Villena en una mesa de debate que, como en ediciones anteriores, estará moderada por Fernando Delgado. La cita dará comienzo a las 20:30 horas con entrada libre hasta completar aforo y podrá seguirse también en directo a través de la televisión en internet de la entidad de ahorro www.cajacanarias.tv.

RECITAL

*  El recuperado programa Jueves de Poesía del santacrucero pub La Gramola acogerá este jueves, a las 20.30 horas, el recital Pasos de ida, que protagonizarán Orlando Cova y Margarita Meneses. La Gramola editará además un librito con una selección de los poemas de este recital y que se entregará como obsequio a los asistentes. Por otra parte, continúa abierta al público en la segunda planta del establecimiento la exposición de acuarelas de María del Carmen González Duque.

TEATRO

* La compañía HelenaTurboTeatro estrena este viernes, 20 de noviembre, a las 21:00 horas, su nueva propuesta escénica, El Limbo de la Ciencia , una original forma de hacer llegar a todos los públicos los conocimientos astronómicos y otros descubrimientos científicos. La primera representación de esta obra tendrá lugar en la sede de Escuela de Actores de Canarias en Tenerife (c/ Pedro Suárez Hernández, s/n), donde repetirán función al día siguiente, sábado 22, a la misma hora. La entrada al espectáculo es libre, si bien se puede reservar invitación a través de los datos facilitados en la página www.turbocultura.com.

MÚSICA

* El grupo Venus en Surf, liderado por Eduardo Bercedo, actuará este jueves, 19 de noviembre, a las 23. 30 horas, en el pub Los Reunidos, situado en la calle de La Noria de la capital tinerferña.

CINE

* Tenerife Espacio de las Artes estrena mañana, miércoles, en Tenerife Espacio de las Artes, En los Arrozales, de Josep Vilageliu. A las 20 horas. A Vilageliu, a quien debería de conocerse sencillamente como Josep, el bueno, es uno de los cineastas históricos de esos que unos llaman cine canario y yo cine rodado en las islas.

* La película Quemando suerte, del director Luis Lodos, ha sido seleccionada para participar en la IV Muestra de Cine Europeo Ciudad de Segovia, MUCES, que se desarrollará entre el 18 y el 24 de noviembre. La actividad cuenta con el respaldo de Canarias Crea, el programa del Gobierno Autonómico para la promoción exterior de la creación isleña. Este largometraje independiente de cine negro se exhibirá en la Escuela de Magisterio los días 19 y 22, y en Horizonte Cultural, el lunes 23. Su proyección se encuadra dentro de la sección Lo Nunca Visto, que engloba películas no estrenadas o insuficientemente divulgadas. Quemando suerte llega al encuentro segoviano tras haberse presentado en AtlantikLights, Muestra de cine canario en Berlín, y en el Fenavid, Festival de cine de Bolivia.

LIBROS

* El Salón de actos de la Mutua de Accidentes de Canarias (MAC) acoge este jueves, a las 20,  la presentación del libro Querida maestra…. Escritoras en la correspondencia de Flaubert, un trabajo de investigación del catedrático de Filología Francesas de la Universidad de La Laguna, Antonio Álvarez de la Rosa. Acompañarán al autor, Carlos Palomeque, catedrático de la Universidad de Salamanca y doctor Honoris Causa por la ULL y el editor de El Olivo Azul, Eduardo Moreno.

* Seca Herrera Sicilia -tras debutar, hace tres años, en el mundo de la literatura con En el centro del movimiento. El color se apodera del viaje y Océanos hipotéticos. La costa espera-  presenta ahora La temperatura de la belleza, un nuevo poemario en el que refleja su fascinación y temor por el paisaje volcánico. Esta obra, que ha visto la luz en la colección Micromeria de Ediciones Idea, se presenta el próximo viernes, 20 de noviembre, a las 20:00 horas, en el Palacio Salazar de Santa Cruz de La Palma (Calle O’ Daly, nº 22). En el acto, el músico Juan Carlos Pérez.

* El Museo de Historia y Antropología de Tenerife Casa Lercaro acoge también el jueves, 19 de noviembre, a las 20 horas, la presentación de los libros incluidos en la colección Desde América: Americana Thebaida, de Fray Matías de Escobar (dos tomos); Noticia histórica de Arequipa, de Antonio Pereira Pacheco; y Crónica de las fiestas de la Candelaria en Matanzas de 1872. Los orígenes del asociacionismo canario en Cuba. Todos ellos han sido coeditados por Ediciones Idea y el Cabildo de Tenerife. En el acto estarán presentes el consejero y presidente del Organismo Autónomo de Museos y Centros del Cabildo tinerfeño, Francisco García-Talavera, el investigador, profesor titular de Historia de América de la Universidad de La Laguna y director del Centro de Documentación de Canarias y América, CEDOCAM, Manuel Hernández González y el director de la editorial canaria, Enrique Jiménez Fuentes.

Saludos, relativamente oxigenados, desde este lado del ordenador.

Un equipo de rodaje canario convivirá durante dos semanas con internos de una penitenciaria de las islas

Lunes, Noviembre 16th, 2009

* El cineasta tinerfeño Jaime Falero (La Laguna, 1976) se encuentra en estos momentos ultimando los preparativos del documental Hasta que la luz me alcance, una película de 55 minutos de duración para televisión más un cortometraje a realizar con los internos de una penitenciaria canaria.

El proyecto, que cuenta con el respaldo del Ministerio del Interior y la Televisión Canaria, mostrará cómo convive durante dos semanas y en clave documental el equipo de rodaje con los reclusos.

A partir de los testimonios que se recojan, se elaborará un guión que se rodará los últimos días y que recogerá las experiencias y sueños de los internos cuyo proceso de creación se visualizará en el documental, ya que un grupo seleccionado de internos participará en un taller de cine que impartirán los profesionales de esta (todo me hace sospechar) más que interesante iniciativa cinematográfica canaria.

Falero es director de los potentes mediometrajes Por dinero negro y El último negocio. En cartera tiene, entre otros proyectos, ultimado el guión del largometraje La muchacha de Hierro, así como las series Por dinero negro y Crónica de historias negras.

* La película Tu eliges, dirigida por Antonia San Juan, se estrenará esta semana en las dos capitales canarias. La primera proyección tendrá lugar el miércoles 18 en Multicines Renoir Price, en Santa Cruz de Tenerife, y la segunda el jueves 19, en Multicines Monopol de Las Palmas de Gran Canaria. Ambas sesiones serán a las 20,30 horas y contarán con la asistencia de varios miembros del equipo artístico.

Tu eliges, cuyo estreno ha sido organizado por el Gobierno de Canarias, es el primer largometraje que realiza la actriz canaria, tras sus cortometrajes V.O (nominado a los Goya), La China y A las once. La película está protagonizada por la propia Antonia San Juan, así como por los actores Luis Miguel Seguí, Neus Asensi y La Mala Rodríguez. Ha sido producida por Trece Producciones y distribuida por Sorolla Films.

Saludos, cinematográficos, desde este lado del ordenador.

Incendiando La Canela

Domingo, Noviembre 15th, 2009

Di con mis huesos en La Orotava el sábado pasado. El motivo no era asistir (los dioses me libren) a la grabación del programa En clave de Ja en la Sala Teobaldo Power porque, afortunadamente, todavía no han podido practicarme esa lobotomía que me consta que algunos desean, sino para disfrutar en directo de la música de Salitre, Toyos Band y Anytime Baby, tres grupos canarios que actuaron en el pub la Canela en la tercera edición del concierto solidario Sol y Luna en apoyo al pueblo saharaui.

Pese a la competencia con los humoristas del espacio que emite la televisión autonómica, el concierto de los 40 Principales en Santa Cruz de Tenerife y el Womad en Las Palmas de Gran Canaria, el recoleto y acogedor pub orotavense se llenó de gente ansiosa y con muy buen rollo para pasar un rato escuchando buena música en directo y cien por cien de aquí.

Los primeros en abrir fuego fueron Salitre, un conjunto compacto. Saben atrapar al personal y movieron más de una cadera entre los asistentes. El cantante es un showman, uno de esos tipos empeñados en que el público coree estribillos, dé palmas y cosas de esas. Supieron calentar al personal.

Toyos Band tuvieron el honor de ocupar el segundo puesto interpretando un rock radicalmente distinto al de Salitre. Muy acústico y con influencias country. Su repertorio fue la de interpretar versiones potentes de clásicos como Knockin’on  Heaven´s Doors, Light my Fire o Honky Tonk Women que hicieron saltar a los espectadores. El cantante, Jorge García, una especie de Johnny Cash de estas tierras, es de esos que como el legendario cantante de Arkansas, sabe crecerse en el escenario. Tanta es la pasión que le pone, que el público le pidió otra y otra canción. Canciones que ejecutó al final en solitario con su guitarra y armónica.

Anytime Baby cerró la jornada con un estilo también radicalmente distintito al de los dos grupos anteriores. Banda formada por un conjunto de instrumentistas virtuosos, con un guitarra, bajo y batería espectaculares, a medida que iban desarrollando su concierto no dejaron indiferente a nadie. Incluso a los que, confieso, nos encontramos en las antípodas del rock que practican con tanta solvencia.

Cuando salí de la fiesta, que vino a finalizar sobre la 1 de la mañana, tenía los oídos taponados por el ruido. Pero sin importarme. La noche me parecía relativamente larga, como cuando salía a comerme las madrugadas siendo mucho más joven.

Ahora, mientras escribo estas líneas, escucho de fondo a Johnny Cash como homenaje a esos tres grupos que al paso que van estarán por encima del bien y del mal. Les gusta tocar, disfrutan en directo y no empobrecen su entusiasmo musical con tonterías de famosos. Esas mismas tonterías que han enterrado a otros bandas canarias de rock que no supieron separar aquello de pasarlo bien y ser profesionales del traicionero protagonismo en la escena rockera regional.

Así que visto lo visto, larga vida al rock and roll. Con todas sus tendencias.

Saludos, ronroneando, desde este lado del ordenador.

Apocalipsis ahora

Sábado, Noviembre 14th, 2009

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El origen. Piensa: “A mi gustan las películas de catástrofes como entretenimiento en el que ahogar mi borrachera nihilista”. Responde: “Siendo testigo directo de una catástrofe real y televisada como fue el atentado contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, y victima involuntaria de los tiempos que corren, digamos que estoy preparado para soportar cinematográficamente hablando las desdichas que sacuden al mundo según la imaginación de los guionistas”.

Obvio. El cine de catástrofe es casi un subgénero del cine. Un mundo en sí mismo, con sus reglas y claves inamovibles pese al paso de los años.

Flash Back. Los espectadores que nos acostumbramos a ver cine en verdaderos cine en los años 70 crecimos con bastantes de estas películas que ya forman parte de nuestro imaginario colectivo. Vistas la mayoría, era como si viéramos la misma historia sólo que con una catástrofe diferente. La moda la inició Aeropuerto (más secuelas posteriores, parodias incluidas tipo Aterriza como puedeas) continuó con la todavía pétrea La aventura del Poseidón, El coloso en llamas, Meteoro y Avalancha, entre otras.

Una reflexión. Cada una de estas cintas reunía a un puñado de grandes estrellas en horas bajas y contaban cómo un personaje “normal y corriente” se transformaba en líder de aquel grupo de artítricos para sacarlos sanos y salvos de la tragedia en la que se veían envueltos. Estas historias de catástrofes, naturales o provocadas por el hombre, siempre contaban con un niño porque se trataba de vehículos consumistas de tamaño familiar, pero lo que particularmente me interesaba de todas ellas (y supongo que a la mayoría de los espectadores meridianamente leales) era observar como las llamas devoraban un titánico rascacielos, una ola gigante daba la vuelta a un súper crucero de placer o un trozo de roca venido del espacio aniquilaba una gran ciudad del planeta. Estados Unidos.

La amenaza nuclear. Cuando el subgénero catastrófico entra en decadencia entrado ya los 80 del pasado siglo, la amenaza del fin del mundo en el cine escora su pérfida mirada hacia la guerra nuclear, produciéndose una serie de películas inquietantemente realistas pero siempre sujetas al esquema clásico del subgénero catastrófico: muchos personajes. Véase: El día después o la desasosegante cinta de dibujos animados Cuando el viento sopla.

Malos tiempos para la catástrofe. Caído el Muro de Berlín y triturada la Unión Soviética, los filmes de catástrofes se repliegan a sus cuarteles de invierno a la espera de que el fantasma del miedo colectivo vuelva a inocularse en las audiencias. El avispado y mediocre director alemán Roland Emmerich tiene entonces la astucia de tocar los cielos con su guerrillera El día de la indenpendencia, o una más sobre el fin del mundo por obra y gracia de una invasión extraterrestre que deja la superficie del planeta como la santa tierra rusa durante la ocupación nazi en la II Guerra Mundial. Prosigue explotando el filón con su más tarde catastrofista El día de mañana y ahora con 2012, una mala, mala, mala pero que requetemala película sobre el fin de mundo con ecos al clásico Cuando los mundos chocan.

Culpable soy. La veo ayer, viernes. Fui con la tonta esperanza de asistir al estreno de la  cinta de catástrofe definitiva. Esa que iba a ser la madre de todas las películas de catástrofes…  Vi teaser y traillers donde se me prometía la aniquilación de Los Ángeles, Roma, Río de Janeiro mostrando la demolición de sus monumentos más representativos por arte de los efectos especiales generados por ordenador. Y visto lo visto, cómo se destruye la Casa Blanca, como se desintegra El Vaticano, mi mente queda en blanco.

¿La historia? 2012 sigue a su protagonista principal, un padre separado que intenta recuperar a su familia con alarmantes dosis de idiotez que, probablemente alguno defienda por su presunto espíritu pulp. Tonterías. 2012, a juicio de un aficionado a esa montaña loca de se acabó lo que se daba, no respira nada de eso. Además es aburrida y  larguísima. Más de dos horas de condena soportando como ese papá va creciendo antes los ojos de sus hijos y de su ex mujer mientras el mundo se desmorona.

Respira, que todavía puedes. Salgo del cine con esa extraña sensación, que tengo últimamente cuando salgo del cine, de que me han tomado el poco pelo que me queda. Me siento estafado, y más cuando sé que no tengo derecho a que me devuelvan el dinero de la entrada.

Idiota. Me pregunto por qué me gasté los cuartos en esta insensatez. Sobre todo porque si enciendo el televisor me asaltan imágenes catastróficas muy reales. Y en riguroso directo.

Conclusión. El fin de mundo ya está aquí. Apocalipsis ahora.

Saludos desde este lado del ordenador.

El encuentro de un pecador justificado con El rey de la máscara de oro

Viernes, Noviembre 13th, 2009

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Sucedió tal día como hoy aunque mucho tiempo atrás. Atrás, atrás en el tiempo.

Un grupo de estudiantes de 7º de la EGB a primeras horas de la mañana mientras espera bostezando la llegada de la profesora. Algunos nos despertamos cuando ésta irrumpe en el aula como un relámpago, muy contrariada.

Nos pregunta secamente si sabemos que día es hoy.

Nadie le responde y nos encogemos de hombros. “Un día normal ¿no?”

La profesora se pone colorada, roja de indignación y exclama “¡¡¡hoy es el día de la Fuga!!! Y nos explica a trompicones que en sus tiempos lo habitual era que el alumnado no asistiera a clase.

Fuga.

La palabra se queda detenida en el aire antes de desvanecerse. Entonces uno levanta la mano y pregunta: ¿hoy no hay clase? Y la profesora, sentándose en la mesa viene a contarnos que sí que habrá clase, que nos hemos jodido por imbéciles.

Murmullo de descontento. Sacamos los cuadernos y libros de texto, todos aquellos libros de texto que probablemente terminaron hechos cenizas en una hoguera de San Juan.

Empieza la tediosa lección. La profesora, encanallada, nos avisa por sorpresa que además nos vayamos preparando porque dentro de diez minutos (consulta su reloj de pulsera echando chispas por los ojos) nos examinará por su santa cara.

Tragamos saliva. Hasta el empollón de la clase traga saliva.

“Les doy diez minutos para que se vean los libros.- nos advierte la profesora (habrán observado que no escribo maestra) y sale de la clase.

Pienso ahora con el paso de los años que aquella salida fue intencionada, porque una vez a solas, los compañeros y compañeras nos miramos a los ojos y nos dijimos telepáticamente “esta es la nuestra”. De un salto nos ponemos de pie, se abre la ventana que da a la calle y comenzamos a brincar soltando carcajadas y con el corazón en la boca. Justo cuando toco la acera oigo el grito de la profesora: “¿Dónde van ustedes?”

Pero ya estamos corriendo y llegamos a  la Plaza de los Patos (aquella del cisne sin cabeza) como alma que lleva el diablo.

Un grupo termina en el parque García Sanabria, vestiditos con nuestros uniformes, y nos miramos las caras muy excitados en el paseo de bambú porqué ninguno sabe qué hacer con aquel tiempo libre.

Ir a casa no es buena opción. Y regresar al colegio, una traición a esa espontánea evasión. Los que tienen dinero compran golosinas. Así que comiendo regaliz dejamos pasar las horas, francamente muy aburridos. Al final nos disgregarnos. Un amigo y quien les escribe se dan una vuelta por Santa Cruz. Ambos dos con sensación de delincuentes, observando de reojo a los adultos como si se trataran de agentes de la policía y esperando que cualquier transeúnte nos pregunte algo así como ¿qué coño están haciendo en la calle? ¿Es que no tienen colegio? Pero nadie nos censura, así que poco a poco vamos ganando confianza.

Al final terminamos por entrar en la Librería Rexachs, para mirar libros sometidos a la férrea vigilancia de sus empleados. Mis ojos tropiezan entonces con un ejemplar titulado El rey de la máscara de oro, de un tal Marcel Schwob, editado por la mítica, legendaria Ediciones Alfaguara & Nostromo. No sale caro, en aquellos tiempos los libros no salían tan caros como hoy, pero no tengo dinero. Mi amigo, que sí tiene, se compra los cuentos completos de Poe de Alianza con prólogo y traducción de Julio Cortázar. Al verme la cara desencajada, me alivia la amargura prestándome algo, y compro en un acceso El rey de la máscara de oro, de Schwob.

Fundido encadenado.

Me encuentro en casa leyendo ese fascinante libro de relatos cortos. Me encanta tanto que demoro su lectura. Pero llega el momento inevitable en que tienes que terminarlo. Una vez colocado en mi todavía pobre biblioteca, el gusano por hacerme con otros libros del escritor francés me ataca por dentro y por fuera. ¿Pero dónde? En la contraportada de El rey de la máscara de oro se anuncia que han publicado otro de Schwob, El libro de Monelle, y que es autor de, entre otros textos, La cruzada de los niños, Corazón doble y Vidas imaginarias, quizá su obra más reconocida y título fundamental en la biblioteca de ese gran lector y escritor que fue Jorge Louis Borges.

Pasa el tiempo. Y no me hago con más Schwob aunque sí con otros volúmenes de aquella inolvidable editorial como Los cuentos de boxeadores, doctores, de terror y misterio, de Conan Doyle; La profecía de Closted y la fascinante y equívoca historias de vampiros Carmilla de Joseph Sheridan Le Fanu; Memorias privadas y confesiones de un pecador justificado, de James Hogg o El trueno dorado, de Valle Inclán, entre otros muchos.

Afortunadamente y con el transcurrir de los años, llegaron a mis manos otros títulos de Schwob. El primero, como una tabla de salvación a las playas de mi descontento, fue Vidas imaginarias cuya lectura (apenas un centenar de páginas) supuso un disparo de luz para este que les escribe. Vidas imaginarias son las biografías breves de personajes que existieron realmente pero de los que apenas se tiene noticia. Desfilan así las vidas supuestas de Empedocles, Eróstrato, Crates, Séptima, Clodia, Petronio y Sufrah, por citar los siete primeros.

Leído todavía hoy, continúa siendo un ejercicio apabullante y sorprendente teñido de fascinación. Estos textos están repletos de imaginación y una penetración psicológica que no necesita de 20 páginas para darte una idea del personaje descrito.

Más tarde devoré en casi nada (45 páginas) su maravillosa y estremecedora La cruzada de los niños, relato que narra la historia del grupo de niños que siguiendo las prédicas de un joven pastor marchan a Tierra Santa con la misión de reconquistar el sepulcro de Cristo. La historia está narrada a través de las voces de varios personajes, un goliardo, un leproso, el Papa Inocencio III, tres pequeños y un musulmán, entre otros. Lo lees como agua en el desierto. Y lo vuelves a releer otra vez porque te oxigena las ideas mientras paladeas un relato tan vibrante como gigantesco.

Más tarde mastiqué con la cabeza los cuentos de su Corazón doble y por último su magnífico El libro de Monelle, historias cortas sobresalientes y cargadas de simbolismo…

Así que aquí estoy ahora, rememorando aquel feliz Día de Fuga que luego degeneraría en pérdidas de memorias por obra y gracia de ese brebaje del diablo que era el vino con vino. Ninguna de aquellas experiencias permanece sin embargo fresca en mi memoria. Hay retazos de risas pero también de silencios y sombras. No, de ninguna manera que otros días de la Fuga fueron mejores que aquel primer encuentro ¿casual? con el señor Schwob. De hecho, cuando escucho o leo sobre este día, el de la Fuga, siempre recuerdo mi improvisada iniciación a su universo. Un mosaico fantástico, sutil y salvaje. Cruel en unos años, como son los de la rabiosa adolescencia, donde algunos tuvimos la suerte de saborear por primera vez el delicado veneno de la Fuga quiero pensar que en todo su esplendor.

Es probable que por eso, y a partir de ese mismo día, mi existencia haya estado marcada por esa idea. La de huir hacia delante mirando con insólita y amarga nostalgia lo que dejo  atrás.

“Está escrito que el Profeta, antes de su misión, cayó profundamente adormecido al suelo. Dos hombres blancos descendieron a su derecha e izquierda de su cuerpo permaneciendo allí. Y el hombre blanco de la izquierda le hendió el pecho con un cuchillo de oro, y, sacó el corazón, del que exprimió la sangre negra. Y el hombre blanco de la derecha le hendió el vientre con un cuchillo de oro, y sacó las vísceras que purificó. Y colocaron las entrañas en su sitio, y desde entonces fue puro el Profeta para anunciar la Fe” (Relato de Kalandar. La cruzada de los niños).

(*) La imagen que acompaña este comentario es original de Gustave Dore.

Saludos, al borde de los límites de la realidad, desde este lado del ordenador.

¡Mucha mierda!

Jueves, Noviembre 12th, 2009

* Comencemos con un grito: ¡Mucha mierda, Patrick! El Teatro Capitol de Tacoronte acoge desde mañana, viernes y hasta el domingo, 15 de noviembre, el estreno Mathausen (1), de Patrick Bencomo, obra por la que obtuvo el premio de Artes Escénicas Enrique Guimerá del Cabildo de Tenerife dotado con 30.000 euros.

El galardón, que obligaba a su autor a entregar en el  plazo de seis meses el texto teatral escrito y el Plan de Producción para su puesta en escena, “y una vez cubierta esta fase tres meses más para su estreno”, llega al público mucho tiempo después por causas ajenas a su autor.

La convocatoria del premio Enrique Guimerá, una iniciativa del Área de Cultura, Patrimonio Histórico y Museos del Cabildo de Tenerife, formó parte de los Premios a la Creación 2007, y contemplaban también los apartados de Literatura, Alfonso García Ramos; Artes Plásticas, Eva Fernández y el Premio de Crítica Cultural, Domingo Pérez Minik, distinciones que recayeron respectivamente en Víctor Álamo de la Rosa por su proyecto La cueva de los leprosos; David Olivera por su trabajo El pueblo olvidado y el periodista y escritor Sabas Martín por Fetasa en el espejo: en el espejo de Fetasa, texto crítico publicada en el volumen colectivo Fetasiano, editada por CajaCanarias en la colección Aislados en 2006.

(1) El campo de concentración se llamó en realidad Mauthausen, la grafía Mathausen obedece a como lo conocían los presos españoles durante su largo cautiverio.

* No había que ser muy inteligente para intuir que con el nuevo equipo que gobierna el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz el resucitado Festival Internacional de Cine Ecológico y de la Naturaleza del Puerto de la Cruz tenía los días contados. Todo hace sospechar que asistiremos en 2010 al entierro del renacido certamen.

* Una buena noticia es que al menos el Festival Internacional de Cine Documental, MiradasDoc sí que parece que goza de relativa buena salud. Así que es probable (en este universo de probabilidades) que el año próximo se celebre su quinta edición.

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* Tenerife Espacio de las Artes (TEA) proyecta desde mañana y hasta el domingo, en horario de 19 a 21.30 horas, el documental Let’s get lost, de Bruce Weber. El filme narra la vida del excelente trompetista de jazz Chet Baker, un músico que además cantaba. ¡Y como cantaba! A mi me deprime. Pero no por malo sino porque su voz nace desde dentro, desde ese lugar oscuro del alma donde almacenamos todas nuestras desesperaciones.

* Por si les interesa, se acaba de editar la versión en dvd de Dillinger dirigida por John Milius. El legendario gángster está protagonizado por el también legendario Warren Oates. El agente del FBI que le dio caza, Melvin Purvis, tiene el rostro de otro legendario actor, Ben Johnson. Lo diré aunque no haga falta, si la comparan con la versión postmoderna de Michael Mann, Enemigos íntimos, no hay lo que se dice color.
Les dejo con una frase que le escuché al gran Milius, ese cineasta ultra conservador y orgullso miembro de la Asociación Nacional del Rifle (NRA), en el disco con contenidos adicionales de 1941, la estrafalaria comedia que dirigió Steven Spielberg a finales de los 70: “Los dioses humillan a quienes quieren honrar”.

Por lo que sinceramente y ante la que nos está cayendo, repartamos mucha mierda entre todos nosotros. Igual los dioses nos escuchan.

Saludos, escuchando de fondo My funny Valentine por Baker, desde este lado del ordenador.