Archive for the ‘El Blog de El Escobillón’ Category

Un ratito musical y otro de poesía

Jueves, Diciembre 11th, 2008

* Si de lo que se trata es de escuchar buena música, pincha aquí y luego hablamos: http://www.efeeme.com/revista/revista_ficha.aspx?id=3115&ids=2 

* Ahora bien, si lo que te gusta es la poesía, apunta en la agenda que los días 18, 19 y 20 de este mes habrá un recital de poesía en el antiguo convento de Santo Domingo. El día 19 a las 20 horas leerá sus poemas Bruno Mesa. 

* El ciclo Enciende África, que CajaCanarias organizó desde finales de febrero en diversos emplazamientos del archipiélago, ha sido reconocido en el ámbito nacional como una de las mejores obras culturales desarrolladas por las Cajas de Ahorros a lo largo de 2008. La revista Actualidad Económica así lo ha valorado y premiado esta semana en Madrid, en un acto en el que hizo entrega del tercer máximo galardón a Alfredo Luaces, subdirector de Obra Social y Relaciones Institucionales de la entidad canaria. Enhorabuena.

¡¡¡Vampiros!!!

Miércoles, Diciembre 10th, 2008

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El esperado éxito de la versión cinematográfico de Crepúsculo, primera de las novelas de la saga de la escritora estadounidense Stephanie Meyer, pone de manifiesto que el mito del vampiro no ha pasado de moda. Paralelamente a esta nueva interpretación de los no muertos, la semana pasada finalizó en los Estados Unidos la primera temporada de la serie True Blood, otra de vampiros, seres de ficción que, como otros compañeros de viaje (la criatura del doctor Frankenstein, la momia o el hombre lobo), han sido capaces de adaptarse a los tiempos, proponiendo en algunos casos delirantes relecturas adolescentes con sabor a los viejos pulps (caso de la momia) o defensas encendidas de los más bajos instintos machistas, como fue el revival que sufrió el hombre lobo en los años ochenta en películas como Un hombre lobo americano en Londres, En compañía de lobos y Aullidos, tres interesantes filmes que piden a gritos su recuperación.

Sin embargo, si hay una criatura del infierno que sigue seduciendo en este mundo globalizado es el vampiro, personaje cuyo máximo poder de atracción puede residir en su perpetua juventud y refinado estilo de vida. Duerme de día pero ¿vive? de noche. Disfruta, además, de una envidiable capacidad sexual basada en el arte de morder con sus colmillos el cuello de sus víctimas para beber su sangre, y si bien es incapaz de ver su reflejo en los espejos (según la lectura tradicional del mito), la no vida resulta bastante atractiva, aunque deba tolerar ciertas jerarquías e incomodidades.

El vampiro postmoderno es un vampiro inmaculado y adolescente, un perpetuo rebelde sin causa para espanto de los nuevos Van Helsing, personajes que si bien antaño encarnaban la fortaleza del bien, en estos tiempos confusos han terminado por ser dibujadoas como payasos fundamentalistas (*). Ese es el retrato que ofreció Francis Ford Coppola en su arrogante y empalagosamente romántica Drácula. Suscitando un modelo que no ha dejado de ser posteriormente explotado hasta la saciedad, lo que cabreó bastante a los puristas de la excelente novela de Bram Stoker y de las películas de la Hammer, productora que en los años sesenta propuso una inteligente renovación del mito guardando las formas. Es decir, respetando su modelo original victoriano pero explotando la sexualidad del vampiro en technicolor.

La reciente literatura fantástica también ha encontrado un filón inagotable (o al menos eso parece) en estas criaturas de la noche. Tras la revolución que supuso la ambigüedad de los vampiros de Anne Rice, nacieron a su sombra nuevas propuestas sobre el mito intentándolo ajustar a nuestras enfermedades y tentaciones contemporáneas. De pronto, el vampiro puede convertirse en estrella de rock, volver a ver la luz del día gracias a ese diabólico invento que es el cinematógrafo y a psicoanalizarse como si se tratara de un miembro de la familia de Los Soprano. En todo caso, parece que el vampiro quiere ser un igual entre humanos, o al menos salir del armario para darse a conocer en sociedad rompiendo una de las máximas que, a titulo particular, considero más interesantes del mito: su existencia radica en que nadie cree, precisamente, en su existencia.

Cada década genera sus propios monstruos, y tras años de hedonismo y lujos para todos los públicos como han sido los precedentes aunque no los que vendrán, está claro que el vampiro ha vuelto a encontrar su lugar en el mundo. En especial cuando garantiza una adolescencia o juventud perpetua.

Algo me hace sospechar, no obstante, que dentro de poco volverá a adquirir protagonismo el hombre lobo cuando se nos convenza que el pelo es bello. Aunque el proceso de metamorfosis resulte cinematográficamente hablando algo dolorosa. Lo que no creo que prospere son mestizajes entre ambas ¿especies? como chabacanamente se nos mostró en Underworld, porque cuando se mete en la misma coctelera a unos y a otros el seguidor de esta gran familia de pesadilla tiene la sensación de que le toman el pelo. O lo que es lo mismo, que la cosa por muy serio que se tome apesta a parodia.

Y ni el vampiro, ni el hombre lobo, ni la momia, ni la criatura del doctor Frankenstein y otras faunas del averno cinematográfico se lo merecen.

(*) Tendría que ser un híbrido entre humanos y vampiros, y encima afroamericano, el que rompería esta tendencia en las hasta ahora dos entregas de Blade, protagonizadas con su hieratismo característico por Wesley Snipes.
 
 

Sobre el TEA y sus fiestas a medianoche

Martes, Diciembre 9th, 2008

Estuvo de moda en los años 80 del pasado siglo celebrar cócteles en el interior de los museos de algunas grandes ciudades de los Estados Unidos. Dicen que fue una salida económica gracias a la cual escaparon muchos de estos espacios ante la grave crisis que atravesaban, lo que no deja de darme grima al comprobar cómo estos centros se llenaban de público cuando se iba a repartir bebidas y bocadillos, por muy exclusivo que resultara el acto.

Viene esto a colación de la celebración de cócteles privados en las instalaciones de Tenerife Espacio de las Artes (TEA) y las críticas que ha suscitado en cierto sector del público. A mi la carne no se me ha puesto de gallina, como a otros, estae noticia, claro que estoy a favor de emplear esta fórmula siempre y cuando redunde en beneficio de un espacio que ha sido muy mal publicitado por el Cabildo de Tenerife.

El TEA debería abrirse a la sociedad y revelar los secretos que esconde en sus tripas de diseño. Por ideas, sugeriría a los responsables un día del espectador, con el precio de la entrada reducido, y promociones varias en los medios de comunicación, especialmente la televisión, para vender sus interioridades, que de eso se trata.

Que mientras tanto se utilice algunas de sus salas vacías como salón de cócteles me resulta indiferente, aunque me agrada leer que entre otros servicios se oferta también a los invitados al agasajo privado a recorrer el museo con un guía. Eso sí, no me parece solidario que el cóctel siempre se le encargue a las mismas  empresas, pero no me escandaliza (porque los conozco) que aparezca algún político por estos ágapes que suelen acabar a altas horas de la noche, leo en un periódico local.

Lo que si me molesta al leer estas noticias es que cada día se me haga un poquito más claro que esto del TEA se nos queda grande a los canarios, y que a un pueblo de magos satisfechos como es el nuestro le va a costar un riñón acostumbrarse precisamente al TEA.

Con o sin bocadillo. O de chorizo perro, para el caso.

A vueltas una vez más con el Cine Víctor

Martes, Diciembre 9th, 2008

La excusa del Cabildo de Tenerife no deja de ser peregrina, o surrealista en una islas tan surrealistas como son estas en las que habitamos. La excusa del cierre anunciado del Víctor (aunque yo prefiero hablar de abandono de la gestión) porque le cuesta (habrá que recordarles que nos cuesta a todos los contribuyentes) 100.000 euros anuales, no tiene ningún valor cuando me consta que no ha habido ningún tipo de negociación con los dueños de la sala para evitar su condena.

 

Lo más triste del caso, y lo que pone de manifiesto el calibre intelectual de quienes gestionan la cultura desde determinadas administraciones públicas locales, es que no se les cae la cara de vergüenza ante tamaño disparate cultural, protegiendo sus conciencias con el escudo de Tenerife Espacio de las Artes (TEA), centro al que flaco favor le han hecho al relacionarlo con la disparatada decisión de cerrar (espero que provisionalmente) el Víctor.

 

Hace años escribí en el Diario de Avisos un artículo elogioso con el Cabildo tinerfeño cuando anunció que con el dinero de todos nosotros iba a abrir una sala que había permanecido cerrada tras finalizar su etapa como cine comercial. Cuatro años después condeno su decisión de dejarlo en la cuneta e ignorar con una arrogancia que la verdad no debe de quitarle el sueño al espontáneo movimiento ciudadano que ha surgido para expresar su indignación, su decisión de protagonizar una de las más nefastas decisiones que en materia cultural se han realizado en esta comunidad autónoma.

 

Partiendo de la base que se lo han hecho muy mal desde el Cabildo, recurriendo a excusas tan peregrinas como la de que contamos con el TEA, TEA… es necesario que quienes han perpetrado tamaño disparate reflexionen sobre ello y busquen (no busques, como me han dicho, aunque me romperé la cabeza para encontrar alternativas) soluciones. Soluciones para salvar una sala que asiste a su cierre definitivo con estrenos de alfombra (apolillada) roja como será el que acoja el próximo 19 de diciembre con Guarapo, de Santiago y Teodoro Ríos, cineastas que no han dado todavía su versión con respecto al futuro de este cine. Cine que acogió hace ahora veinte años el estreno de esta película que habla de ricos y pobres. O de caciques y campesinos en la Gomera de los años 40.

 

Caciques y populacho.

 

En fin, ¿no les parece demasiado actual el tema de esta película?

Va de librerías…

Lunes, Diciembre 8th, 2008

* Nos cuentan que la librería Canarias, ubicada actualmente en la calle del general Sanjurjo, nº18, cambiará próximamente de ubicación. La librería (que se ha especializado entre otros temas en comics, libros bélicos y de ciencia ficción) trasladará en breve sus dependencias a la calle del Pilar, zona que se ha transformado con el paso del tiempo en la de las librerías de referencia de la capital tinerfeña.

* Una queja habitual entre los aficionados a esas cosas tan raras que son los libros es la sensación de que vivimos en islas. No quiero ni imaginar cómo se sentirá el que reside en las que no son capitalinas. Intentaré explicarme. En Canarias, por si no se han enterado, existe realmente la condición insular, lo que implica ese sentimiento aislado que nos caracteriza a todos los habitantes (nacidos o no) que consumimos vida en esta parte del mundo. Las novedades bibliográficas (salvo excepciones) que aparecen en los suplementos culturales de los diarios de tirada nacional llegan tarde y mal. Y si no te queda más remedio que pedirlo a tu librero de turno, es normal que el libro preciado llegue a tus manos con una o dos semanas de retraso. Y eso con suerte. Hace unos meses que pedí un libro en una de estas librerías y aún no ha llegado. Me da, de hecho, algo de vergüenza pasar por esa misma librería para preguntarle al responsable que ha pasado con ese título…

* Loquepasaentenerife publica un interesante artículo sobre el cierre de una librería centenaria en La Orotava. Pienso en la canción aquella: algo se pierde en el alma cuando un amigo se va… 

* Ya no hay librerías de ocasión en Santa Cruz de Tenerife aunque todavía se mantiene una en La Laguna, loado sean los dioses. En mi época de adolescencia rebelde recuerdo los gratos momentos que pasaba en la legendaria Sonora rebuscando entre tongas y tongas de volúmenes viejos y usados. Gran parte de los libros que hoy forman mi improvisada e iconoclasta biblioteca se lo debo a la Sonora. Recuerdo que en la calle Ramón y Cajal había otra tiendita, aunque no se dedicaba a la venta de libros usados sino de tebeos usados. También se vendía en ella sellos y monedas y otras chucherías por el estilo. Esa tienda, Música y labores, la regentaba un señor que sé parecía bastante al Elmer de los dibujos animados de la Warner, y siempre iba ataviado con una bata de color azul obrero. Llevaba, además, un lápiz colgado en una de sus orejas, lápiz que mojaba en saliva cuando anotaba en sus cuentas las ventas del día. Siempre he pesando que este señor era pasto de una novela. En cierta ocasión hablamos y hablamos de Cuba, un país que siempre me ha fascinado y en el que había residido ese señor. Aún recuerdo su conversación y sus ojos. Estaba como en otro mundo, preso de la nostalgia diabólica. Cuando finalmente viajé a Cuba, entendí en parte aquella situación tan cinematográfica. Sin embargo, la Cuba que yo ví no fue la Cuba que él vivió. Es decir, que yo conocí la ruinosa Habana castrista y él la loca y salvaje que tan bien describió Guillermo Cabrera Infante en sus novelas. 

Ya no hay librerías cómo éstas. O viejo que se hace uno.

Saludos a este lado del ordenador.

‘El último tren a Katanga’

Domingo, Diciembre 7th, 2008

El último tren a Katanga es una de las primeras películas que vi de 18 años cuando no tenía 18 años. Eran otros tiempos, probablemen te igual de tontos que los actuales aunque sí que los recuerdos menos canallas. En fin, a lo que iba, creo que logré colarme en la sala porque le caí simpático al portero del ¿Royal Cinema?, ahora mismo no me acuerdo, pero sí sé que era una de las salas que estaban ubicadas en la calle de La Rosa, en Santa Cruz de Tenerife. Aficionado al cine bélico, esta película dirigida por el excelente director de fotografía Jack Cardiff (a quien tuve el honor de entrevistar años más tarde durante una visita que realizó a la isla) es una potente película de acción y de guerra bastante cruda para su época. Ambientada en un conflicto ¿marginal?, está ambientada en plena guerra civil en el Congo, país dividido en el que se mueve un grupo de mercenarios que capitanea un rudo Rod Taylor. Los mercenarios no combaten en ningún bando, sino que buscan unos diamantes con los que pasar el resto de sus vidas sin preocupaciones. El problema es que cuanto más internan en la selva, más se complica la cosa. En su aventura salpicada de sangre se encuentran con una serie de personajes que se unen a la extraña expedición, dando lugar a un grupo bien definido en cuanto a personajes se refiere. Entre los mercenarios a un fordiano doctor borracho (Kenneth Moore), un nazi sanguinario, un negro (Jim Brown) que cree que África algún día podría resurgir como continente, y civiles, entre los que desataca la eterea presencia de la bellísima Yvette Mimieux (la eloi de la que se enamoraba también Rod Taylor en El tiempo en sus manos (La máquina del tiempo), de George Pal). katanga.jpg Recuerdo que cuando salí a la calle tras ver la película las imágenes de la cinta golpeaban mi cabeza sin recato alguno. Más tarde la volví a repescar en vhs pero ignoro si ha sido editada en dvd. La última vez que la vi no me decepcionó, aunque con los tontos criterios de la edad le encontré fallos que no descubrí la primera vez. Claro que entonces era otro espectador, mucho más inocente. Cuando le pregunté personalmente a Cardiff qué recuerdo tenía de aquella película recuerdo que se le iluminaron los ojos y que me miró con cierta sorpresa. Es cierto, no obstante, que le conté que se trataba de una de las películas que habían marcado mi adolescencia. “Es una buena película”, me respondió. “Creo que es una buena película”, añadió segundos más tarde. Pues bien señor, Cardiff, yo no creo que sea una buena película. El último tren a Katanga es, sencillamente, una muy buena película. El filme está basado en una novela del escritor de aventuras Wilbur Smith, aunque creo que se trata de un título que nunca se ha traducido al español. Algún día le dedicaremos como se merece un post a este escritor, uno de los pocos que cultivó el género de la aventura con mayúsculas a finales del siglo pasado.