Archive for the ‘Cine de allá’ Category

Una amistad traicionada

Viernes, Agosto 5th, 2016

Marlon Brando se lío la manta a la cabeza a principio de los años sesenta para dirigir y protagonizar El rostro impenetrable, probablemente uno de los western más extraños y por esos fascinantes de la historia del cine, y un título que merece ser revisado cada cierto tiempo porque, pese a sus irregularidades, se trata de un filme rompedor, aunque sin estridencias, y más devoto con el género de lo que pudiera pensarse.

El reto no era fácil, pero pese a todo el actor y ahora cineasta firmó un documento que por sus cualidades merece ser reivindicado como la obra de arte –imperfecta, de acuerdo– que es.

Escrita originalmente por Sam Peckinpah, a quien dio la patada Stanley Kubrick, su director inicial, El rostro impenetrable terminó en manos de Marlon Brando, actor cuentan que con un ego desmesurado, pero que legó una cinta que a partir de entonces no ha dejado de influenciar en otros actores y directores como Clint Eastwood, y si han visto el filme de Brando y Sin perdón, entenderán porque lo comentamos.

El rostro impenetrable cuenta una historia sencilla: una amistad entre hombres traicionada. El personaje que interpreta Brando es abandonado, tras echarlo a suertes, por Karl Malden. Brando será capturado por agentes de la ley mejicanos y pasará cinco años en la cárcel de Sonora, un lugar que tal y como lo describe el personaje, sería algo así como la antesala del infierno.

Pasado esos años, el cuatrero desubicado persigue a su antiguo socio con una idea en la cabeza: matarlo. Se une a una banda de ladrones de bancos, su oficio de toda la vida, para robar el banco de una próspera localidad de la frontera y en la que el sheriff es Karl Malden, hombre que ha rehecho su vida y está felizmente casado.

Además del retrato humano que ofrece la película, si algo destaca en este western es la utilización de un paisaje al que en pocas ocasiones recurre el género como es la playa y el mar. El mar juega un elemento muy interesante en esta película al servir de catalizador de las pasiones que va a desatar entre los protagonistas. La hijastra del personaje (Pina Pellicer) que interpreta Malden se enamora de Brando, lo que genera un apasionante duelo de celos entre esos dos hombres que ahora se han convertido en enemigos íntimos.

Hay furor, violencia, momentos para el sosiego pero sobre todo un vibrante y emocional duelo interpretativo que es lo mejor de un western psicológico en el que no hay buenos ni malos, sino hombres que responden a situaciones extremas por algo que no supieron arreglar en el pasado.

Protagonizada también por actores clásicos del género como Katy Jurado, Slim Pickens y Ben Jonson, así como una delicada pero gigantesca Pina Pellicer, es inevitable preguntarse hacia donde se hubiera dirigido el cine de Marlon Brando si hubiese continuado detrás de las cámaras.

El rostro impenetrable cuenta, pese a sus imperfecciones, con grandes momentos e  imágenes que dejan huella. Cosas del desconcierto, de sentirse abducido por un relato que toma partido por varias historias a las que deja, la mayoría de ellas, sin concluir.

Algunos dicen que por la egolatría de su actor y director aunque más parece que así lo quiso su autor. Y como firma se hace responsable de su estilo, en el que mezcla clasicismo con vanguardia sin que se le caigan los anillos de los dedos.

Por eso ¿quién es el rostro impenetrable?

En el filme el paisaje físico se confunde con el estado de ánimo que transmiten sus actores a través, precisamente, de las caras.

Una voz dice que no es tan impenetrable como quisiera El rostro impenetrable.

Pero ¿y qué?

Saludos, navegamos, desde este lado del ordenador.

La magia de Méliès desembarca en Tenerife

Martes, Julio 5th, 2016

La Fundación CajaCanarias y la Obra Social la Caixa presentan la exposición Georges Méliès. La magia del cine, que permanecerá abierta en el Espacio Cultural CajaCanarias de Santa Cruz de Tenerife hasta el 15 de octubre. Con la colaboración de La Cinémathéque Française,  la muestra se compone de 142 piezas, entre ellas 14 filmes originales del cineasta francés, algunos de los cuales han sido restaurados y digitalizados expresamente para este montaje. Como es habitual, el horario de apertura al público se desarrollará de lunes a viernes (11-14 y 17-20 horas), así como los sábados (10-14 horas). Domingos y festivos, la exposición permanecerá cerrada.

Georges Méliès. La magia del cine fue presentada por el comisario de la muestra, Laurent Mannoni; el director territorial de CaixaBank en Canarias, Juan Ramón Fuertes; y el presidente de la Fundación CajaCanarias, Alberto Delgado.

Georges Méliès, lejos de replicar la realidad como hacían los hermanos Lumière con la representación de escenas tomadas de la vida cotidiana, fue el primer artista en comprender el verdadero potencial que el cine tenía para atrapar los sueños.

Saludos, viajamos a La Luna, desde este lado del ordenador,

Los masones en el cine: ni ying ni yang

Miércoles, Junio 15th, 2016

Un programa en el que se incluye exhibiciones cinematográficas y charlas en torno a los masones celebrarán el X aniversario de la Logia Nueva Era 93 el miércoles 15 y el sábado 18 de junio, proyecciones y debates que tendrán lugar en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, en La Laguna.

El calendario de actos se inicia el miércoles y a partir de las 19 horas con la conferencia El sentido del método masónico en el mundo contemporáneo que impartirá el profesor titular de Derecho Internacional y director de la cátedra Tarragona Smart Mediterranean City de la Universidad Rovira i Virgili, Santiago J. Castellà Surribas. Tras su intervención, se exhibirá el episodio Homer, el grande, de la serie Los Simpson, en el que el padre de la familia pretende ingresar en una misteriosa y, aparentemente filantrópica, sociedad de Los Canteros. Al finalizar el visionado, tendrá lugar un debate en el que se reflexionará sobre el sentido o no del humor de los masones, así como su aparente secretismo ante la sociedad.

La segunda sesión pública, el sábado 18,  con motivo del décimo aniversario de la Logia Nueva Era 93 incluye a las 19 horas la conferencia La antimasonería en España, que expondrá el escritor, músico y periodista Luis Fernando Pérez Algorri y, a propósito de su intervención, la proyección de una película que está considerada una rareza entre los especialistas, Fuerzas ocultas, una producción francesa del año 1943 realizada por Jean Mamy fuertemente crítica con la masonería.

(*) La imagen que ilustra estas líneas corresponde a un afiche publicitario del mediometraje Fuerzas ocultas.

Saludos, ¿qué hora es?, desde este lado del ordenador.

Del pasado hay que hacer añicos

Miércoles, Mayo 25th, 2016

Ni convence verla en el último cine que le queda a Canarias, cine que por cercanía y por traerle recuerdos y por ser un cine como Dios manda no basta para que le perdone la cantidad de basura millonaria que digiere cuando osa entrar en el santuario, sentarse en la parte de abajo (porque este es un cine con su parte alta y su parte baja, como aquel custodio mitad monje y mitad soldado que cantara un José Antonio Primo de Rivera jarto de manzanilla y güisqui en sus comentadas y etílicas tertulias de La Ballena Alegre) ya que es donde puede estirar cómodamente las piernas porque si puede, siempre se coloca en la fila de en medio y, antes de que comience el Apocalipsis, porque de esto presuntamente va no sabe ya que entrega de los X-Men, X-Men que en sus tiempos conocía como La patrulla X, animarse a ir al baño antes de que comience el presunto espectáculo.

Atraviesa una espesa cortina roja y da un ligero empujón a las puertas de batientes y tras miccionar, se lava las manos echando de menos la clásica (por clásica ya ausente) jabonera redonda que tanta gracia hacía. Hoy ya no, el cine tras la reforma ha sustituido aquella jabonera por otra moderna. De esas que cuando presionas derrama entre tus dedos apenas unas lentejitas de cremoso jabón que huele como todos los jabones que te encuentras en baños públicos: a hospital.

Regresa a su asiento, sumido en una soledad que interrumpe otro espectador que se sienta cuatro filas detrás de la suya. Y empieza el horror. Y el horror tiene un nombre: X-Men.

Egipto, un mutante que dicen que fue el original, batalla… Salto en el tiempos, el profesor Xavier con pelo porque transcurre en los años ochenta, cuando éramos jóvenes pero igual de infelices.

Los X-Men por esos poderes que los convierte en semidioses, que por ahí va uno de los penosos discursos de esta película que dirige Bryan Singer, un cineasta que no es santo de su devoción aunque tuviera su cosa Sospechosos habituales, pese a su rocambolesca historia (el fin justifica la sorpresa, la sorprende aunque sea imposible de creer pero por eso, diablos, se trata de una sorpresa) y Valkyrie, en la que cuenta con ritmo cinematográfico la intentona de un grupo de militares y civiles alemanes para atentar contra Adolf Hitler…

Dicho esto, y tras caer en las garras de ese poderoso caballero que es don dinero, el cine de Singer, por decirlo de alguna manera, ha terminado especializándose en los súper héroes. De hecho, las dos primeras entregas de los X-Men resultaron películas si no redondas sí que resultonas y encima con un mensaje reivindicador en el que el grupo de mutantes, al ser contemplado como una amenaza por los humanos, se dividía en dos grandes partidos: el que lideraba el doctor Xavier, a favor de permanecer ocultos en el armario,;y el que dirigía Magneto, que promulgaba justo lo contrario, salir de él y mostrar al mundo que, como especie, habían resultado ser más evolucionados que quien ahora les escribe…

Tras los X-Men, Bryan Singer rodó un olvidable retorno de Superman (claro que a estas  alturas ¿alguien puede olvidar el ya clásico Superman de Richard Donner?), se refugió en los cuentos infantiles para su desconcertante Jack the Giant Slayer y regresó para presentar esa tortura que fue X-Men: días del futuro pasado, precedente de este Apocalipsis que llega a las salas y que le hace salir del cine con unas enormes ganas de arrasar con los puñeteros mutantes. ¡Quçe se vayan a tomar por culo, coño, carajo! porque si ayer el mensaje invitaba a una irónica reflexión sobre la identidad sexual hoy es simple y llanamente el de que estos chicos y chicas son semidioses. Y que ya no luchan unos y otros para proteger o aplastar a la humanidad, aunque ambos coincidan en que son algo así como insectos, sino contra un mutante primigenio que se hace llamar el muy golfo Sabah Nur y que se acompaña de cuatro guardaespaldas, dos de cada sexo (no sabe ná) y uno el mismísimo y confuso Magneto, para que se nos revele (ohhhhh) que estos cuatro jinetes pudieron inspirar (tela marinera) a los del Apocalipsis de San Juan.

La película, ya de por sí chiflada, podría haber resultado otra cosa si se tomara a broma (es lo que hizo Donner y más tarde Richard Lester con Superman, también el primer Batman de Tim Burton) pero no, se toma tan en serio como Batman v Superman. El amanecer de la justicia (Zack Snyder) y Capitán America: Civil War (Joe Russo y Anthony Russo), aunque la Marvel que hoy forma parte del imperio Disney sí que suele aderezar con algo más de humor sus extravagancias súper heroicas.

Es X-Men: Apocalipsis una película birriosa como dice su santa madre, que tiene ojo clínico para esto y otras cosas más. Y aburrida. Si te coge con ganas y quieres justificar el pastón invertido en la entrada para contemplar esta basura puedes incluso pensar con cierto agrado que el filme contiene un espíritu nihilista que lleva a Sabah Nur a hacer añicos con el pasado de la humanidad. Así que primero destruye el campo de concentración de Auschwitz (¡!), que  como todo el mundo sabe en la actualidad está intacto como monumento para no olvidar la barbarie nazi, y ciudades como Sidney, Nueva York, París…

Un dislate, vamos. Imágenes dantescas que muestran la aniquilación de estas grandes ciudades sin que veamos en ningún momento la muerte terrible de sus habitantes. Casi como si no viviera nadie en ellas, como los fantasmas que todavía habitan ese Auschwitz vacío que tritura Sabah Nur gracias a los efectos especiales.

Y sí, aparece Lobezno, en plan aparición estelar, pero se va a la francesa quizá porque olfateó en el aire el disparate en el que le estaban animando a entrar. Sobre esto reflexiona, pero rápidamente y de pasada no vaya a ser cosa de que el espectador piense, cuatro mutantes cuando salen de ver El retorno del Jedi. Uno de ellos un mutante, mutante, uno que no tuvo que salir del armario porque nada más nacer nació así: azul. Lo llaman el rondador nocturno y lo gracioso, como pasaba en la serie de televisión Batman (otra que supo reírse de sí misma, y de qué manera) ningún humano sin don revelado se espanta, o lo señala mientras los chavales continúan divagando sobre segundas y terceras partes…

Así que… ¿pero esto qué es?

Lo peor de todo, y lo pensaba cuando salía a escape del cine sin esperar a que finalizaran los títulos de crédito por si regalaban alguna escena para los fieles, es que como un penitente volverá al cine cuando estrenen otra de héroes que ahora se creen semidioses… aunque ya quisieran tener la misma altura de Zeus, Atenea, Apolo, Hera, Afrodita, Poseidón, Ares y sus fabulosos campeones Aquiles, Ajax, Ulises… Y todo porque estos personajes de colorines, tebeos, chistes, cómic formaron parte de su niñez, adolescencia y primera juventud…

… Aunque ahora no se atreve a abrir sus amarillentas páginas y no por temor a que el papel se deshaga de entre sus dedos sino por miedo a que no pueda recuperar, ni como chispazo, un tiempo en el que probablemente fue más tolete pero por eso mismo feliz.

Saludos, vade retro, Satanás, desde este lado del ordenador.

Marcello Mastroianni habla sobre ‘Tirma’

Lunes, Marzo 14th, 2016

“Luego hice algo también exótico: Cuando suena el tam-tam (Tam Tam Mayumbe), en África, en El Congo.

Ah, y Tirma (La principessa  delle Canarie), con la simpática Silvana Pampanini. Silvana parecía una piel roja. Todas las mañanas llegaba vestida  y maquillada, y le preguntaba al director, Paolo Moffa (que se convirtió en director porque había echado al director español):

- Paolo, ¿estoy regia?

- ¡Sí, sí! – decía Moffa.

Pasé dos o tres meses en las Islas Canarias, en verano, embutido en un traje de Cristóbal Colón. Siempre he tenido las piernas delgadas, así que tenía que ponerme también esos pantalones tan ceñidos de terciopelo que llegan hasta medio muslo. ¡Hacía un calor infernal! Y por si fuera poco, las armas, los caballos, cosas para las que jamás he tenido la menor aptitud. Por cierto aquellos caballos (que yo llevaba a la princesa como presente del rey de España) no tenían ni colas ni crines, por loo que tuvieron que deshilachar unas cuerdas para hacer falsas colas y falsas crines, Algo verdaderamente espantoso.”

(Sí, ya me acuerdo…, Marcello Mastroianni. Traducción: José Ramón Monreal, ediciones B, 1997)

Saludos, y todo esto gartis, desde este lado del ordenador.

En busca de la Tierra Prometida

Martes, Enero 26th, 2016

La primera vez que me encontré con una pareja de mormones, estadounidenses para más señas aunque se esforzaron por hablar español, fue en una esquina de la plaza de La Paz, en Santa Cruz de Tenerife, y a pesar de que no les acompañé a su iglesia ni presté demasiado caso a sus revelaciones, no me cayeron mal.

Años más tarde conocí a un amigo que fue mormón. De hecho, llegó a convertirse en una especie de ministro mormón, pero ya no lo era. La de veces que hablamos del asunto nunca criticó a la iglesia e incluso admitía el diezmo porque se trataba de contribuir con esa comunidad, además de participar en las actividades que organizaban en el templo.

Más tarde, y a raíz de una historia del oeste que leí y que estaba escrita por un español que escondía su nombre tras un pseudónimo anglosajón, reparé en que los mormones eran descuartizados con saña en esa crónica de la gran epopeya de frontera.

Por ejemplo, a su fundador Joseph Smith lo acusaba de dipsómano, y el éxodo que los mormones emprendieron a raíz del linchamiento y posterior asesinato de Smith, de calco de la fatigosa búsqueda de la Tierra Prometida que inició el mismísimo Moisés con el pueblo judío.

Estas sospechosas coincidencias más que reducir mi interés lo aumentó si cabe hacia una iglesia que algunos consideran secta –claro que bien mirado ¿qué religión no lo es?–  y que desde el siglo XIX forma parte indisociable del estado de Utah.

La historia de los mormones contada por ellos mismos está salpicada de persecuciones y milagros hasta alcanzar su objetivo: la Tierra Prometida, un itinerario feroz en el que fueron conducidos por un hombre obstinado al que movía la fe llamado Brigham Young, el profeta que recogió el testigo de Joseph Smith tras su violento asesinato.

Esta iglesia contaba, entre otros libros, con El Libro de Mormon, que toma su nombre de Mormón, quien de acuerdo a esta obra es uno de los últimos profetas que escribieron en él, alrededor del año 390 d. C., como resumen de un compendio de varios escritos y archivos que abarcarían 600 años de historia antes de Cristo y 400 después de Cristo.

Como es natural, lo que no creen en esta fe califican lo que cuenta el texto como una suerte de disparates y mentiras. Confieso, en mi caso, haberlo intentado leer en varias ocasiones pero los resultados han dado como saldo un fracaso estrepitoso.

Protagonizada por Tyrone Power, Linda Darnell, John Carradine, Vincent Price, Mary Astor y dirigida por Henry Hathaway, El hombre de la frontera (1940) no es otra cosa que la narración cinematográfica de la larga marcha que emprendieron los mormones bajo la dirección de Brigham Young, a quien interpreta como un iluminado Dean Jagger, sin renunciar a los conflictos que dividieron al grupo tras la muerte de Joseph Smith (Vincent Price).

Tyrone Power interpreta a un joven y apuesto discípulo de Young que está enamorado de una profana, Linda Darnell, aunque la chica terminará pronto abrazando la nueva fe para contraer matrimonio con el personaje que encarna Power y pese a las calamidades que pasan juntos durante el trayecto en caravana en busca de la Tierra Prometida.

Muchas son las lecciones mormones que ofrece El hombre de la frontera, y una de ellas es que el que la persigue la consigue. También la de mostrar cómo un grupo compacto de hombres y mujeres con una fe capaz de mover montañas puede romper un destino que no está escrito por los dioses sino por los hombres.

Western atípico, ya que pesa más el valor religioso que los atractivos –por otro lado tan pegados a la religión– de una cinta de vaqueros tradicional, el filme sabe mantener el tipo al combinar propaganda mormona y hagiografía con la aventura, la aventura entendida como viaje y experiencia iniciática.

En este aspecto, El hombre de la frontera insiste en el esfuerzo que significó para los mormones abrirse paso en territorio tan hostil como indómito, rodeados de unos enemigos que, curiosamente, pertenecen a la raza blanca porque el corazón de las tribus indias con las que se tropezaron era puro y salvaje. De hecho, estos indios actuaron como aliados de unos hombres de fe que buscaban la Tierra Prometida.

Gracias al largometraje, y para los interesados en desentrañar muchos de los arcanos que caracterizan a una religión tan estadounidense como ésta, nos enteramos de porqué la gaviota es un ave sagrada para los mormones, así como de las razones que los animaron a coger las armas para defender un territorio que consideraban como suyo cuando detuvieron su camino al llegar a la orilla del Lago Salado y construir una ciudad que hoy es capital de Utah.

Henry Hathaway volvería a trabajar con Tyrone Power en largometrajes tan notables como Correo diplomático, un clásico del cine de espionaje; El correo del infierno, un más que estimable western y la película de aventuras La rosa negra, todas ellas muy aceptables producciones que firma uno de esos cineastas a los que algún crítico sin luces calificó como “de hábil artesano”.

Un “hábil artesano” es un profesional que saca adelante trabajos por imposibles que resulten. Y encima lo hace atractivos y productos que aún resisten el paso implacable del tiempo.

Y El hombre de la frontera es uno de ellos.

Una película que supo frenar el paso implacable del tiempo.

Saludos, lo que está arriba está abajo, desde este lado del ordenador.