Archive for the ‘Cine de allá’ Category

Sin el talento del ‘gran Vázquez’

Sábado, Octubre 2nd, 2010

Está mal que lo diga pero no soy muy dado al cine español. Debo pertenecer a esa ya larga lista de espectadores que no encuentra en el cine nacional las respuestas que desearía en nuestro cine nacional.

Esta inapetencia por consumir nuestros propios productos se hace extensiva, no obstante, a otras cinematografías. Incluida la estadounidense actual. Cine éste, el norteamericano, que me enseñó a su manera a adorar esto del cine.

Pero hablaba del cine español. Omitiendo los grandes nombres que hoy iluminan su más bien escaso universo de estrellas, continúa costándome un riñón que me gaste los pocos euros que me quedan en la cuenta del banco para pagar una entrada con el fin de ver una película cien por cien española. Son muchas las razones de este recelo, aunque la prioritaria es que desconfío de que un filme celtibérico me convenza. Es decir, que salga de la sala sin la sensación de que me han tomado el pelo.

Hoy, sin embargo, he roto esa regla y he abonado mi escaso dinero para ver una película española. El problema es que una vez en mi mansión he vuelto a darme cuenta que me han vuelto a tomar el poco pelo que me queda. Pero así son las cosas. Conste en acta por lo tanto que esta misma tarde he contribuido con mi pequeño granito de arena a que en España se sigan haciendo películas. La cuestión es si lo haré el mes que viene.

Mucho me temo que no.

Admito que esperaba con entusiasmo El gran Vázquez. Y no por su director, el excelente guionista de tebeos Óscar Aibar, sino por el retrato que suponía iba a ofrecer de Manuel Vázquez, ese gigantesco golfo y artista que por fin ocupa un puesto destacado entre otros grandes dibujantes de historietas que me acompañaron en mi infancia.

En contra de otros chicos/as de mi generación, a mi me gustaban más las aventuras de Anacleto, agente secreto y Angelito que las firmadas por otro coloso de los cómics de humor de aquellos años como Francisco Ibáñez y sus ya inmortales Mortadelo y Filemón, El botones Sacarino, Rompetechos o Pepe Gotera y Otilio. Hubo, claro está, más fauna de creadores y personajes sacados de esa factoría dedicada al tebeo del humor que fue la editorial Bruguera, pero si bien los leía con satisfactorio agrado las aventuras de Zipi y Zape o Carpanta del maestro Escobar o las angelicales tiras de Pitagorín y Gordito Relleno de José Peñarroya, las historietas de Vázquez llegaban más a mi espíritu.

Vamos, que le entraban más a ese niñato cuando cogía los DDT, Tío Vivo o Pulgarcito que mis hermanos mayores dejaban olvidados en el sofá del salón de la casa de mis padres…

Cuando crecí algo más de un palmo, dejé aquellas tiras en favor de la tribu de héroes de la DC y la Marvel, también de los tebeos de terror que Garbo editorial publicaba en revistas con títulos tan atractivos como Vampus, Rufus o Vampirella, aunque de tanto en tanto recuperaba los Anacleto y Mortadelo porque, literalmente, me partía de la risa con ellos.

Fueron unos años hermosos quiero ahora recordar. Ahorraba dinero para comprar mi Vampus con espanto a que el quiosquero del estanco Conchita o los de La Rambla me dijeran que no porque se trataban de historias sólo para adultos, claro que casi siempre me salía con la mía porque los tebeos (independientemente fueran para adultos) se consideraban cosa para niños…

Como debo ser una persona muy rara, nunca comprendí en aquellos años la euforia que le entró a un grupo de amiguitos por los Don Micky ni por los Pumby. Y el acabose, o esa extraña sensación que tienes siendo aún un infante de que tu mundo se autodestruye porque tienes que ser mayor, fue cuando descubrí que los colorines también podían ser cosa para mayores cuando aparecieron a precios imposibles los álbumes de Astérix o Tintín, cuadernos en tapa dura (los de Tintín con lomo de tela) que solían ser regalos para mis hermanos mayores noche de reyes sí, noche de reyes no.

Pero pretendía hablarles de El gran Vázquez, presunto biopic de un artista cuya genialidad ha quedado oculta por la leyenda de sus sablazos. Algunos de ellos, seamos justos, verdaderas obras maestras del timo.

El filme de Óscar Aibar, sin embargo, me ha dejado frío. No sé si se trata de un problema de reparto (aunque Santiago Segura está más contenido que nunca) o de reflejo de unos años, como fueron los sesenta y setenta, que me saben a falso.

Por esa y otras muchas cosas, El gran Vázquez me ha dejado indiferente. También porque no ha sabido conectar  con las experiencias vitales de ese zoquete guasón y viva la vida que fue Manolo Vázquez. Esa especie de Landrú que tuvo un extraordinario talento para sacarle dinero a los demás. Eses canalla –-pienso yo que adelantado a su tiempo–que merecía una película que fuera más allá de sus trampas.

El gran Vázquez se convierte así en un a ratos simpático biopic del artista, pero también en una película que ves con total indiferencia. Ese notable mal, la indiferencia, que al menos a quien les escribe le asalta cuando le toca ver una película cien por cien española. Y ello pese a contar con un personaje tan imposible, tan rematadamente artista, individualista y canalla como el gran Vázquez.

Saludos, enojado porque una vez más me han dado gato por liebre pero sin talento Vázquez, desde este lado del ordenador.

De todo un poco…

Miércoles, Septiembre 8th, 2010

LLEGA LA NOCHE

Tenerife Espacio de las Artes (TEA) acoge este jueves, 9 de septiembre, a las 20.30 horas una exhibición de cortometrajes canarios bajo el título de La noche del cine leve. El cine leve se trata de una “forma de crear libre de ataduras y sin jerarquías que se deja llevar por la inspiración del momento de rodar”-

Los filmes que se proyectarán son Naturaleza muerta, de Josep Vilageliu; Cerca del mar, de Daniel León Lacave; El viaje del árbol, de Pedro García; y El aire de un día, de David Delgado San Ginés. La entrada a esta actividad, a la que asistirán los directores de los filmes programados, es gratuita hasta completar el aforo del Salón de Actos.

La sesión de cortos será presentada por el coordinador general de Cultura, Cristóbal de la Rosa, el responsable de actividades de TEA, Emilio Ramal, y el actor y filólogo Miguel Ángel Rábade.

OJO, QUE VIENE EL MAESTRO

El cineasta sueco Ingmar Berman ocupa la programación de cine de la Fundación Cristino de Vera y la Obra Social y Cultural de CajaCanarias durante septiembre, con una selección de cuatro de sus mejores películas que se proyectarán en el citado espacio cultural de La Laguna a partir de las 19 de cada jueves de este mes.

Las sesiones se inician este jueves, día 9, con el pase de Música en la Oscuridad, a la que le seguirán Sonrisas de una noche de verano, el día 16; El séptimo sello, el día 23, y, finalmente, Fresas salvajes, el día 30. Todas las proyecciones serán en versión original con subtítulos en español, con entrada libre para el público hasta completar aforo.

RELAJAR EL ALMA CON UNAS RISAS

La Gramola, ofrece este jueves, 9 de Septiembre, a las 22.30 horas, una nueva entrega de su ciclo cultural Pequeño Formato con la actuación de Iris Alemán, quien presenta su pieza de café-teatro La Lagarta Bereber.

Y POR FIN EL VIERNES

El Cine Victor en Santa Cruz de Tenerife ofrece este viernes 10 de septiembre la obra Sancho Panza del grupo Zálatta Teatro, quienes ya presentaron la semana pasada el espectáculo infantil El concierto de BTT y que ahora repiten con una comedia con la que empezarán su gira por la Península en octubre.

Zálatta Teatro ofrece para el público tinefeño esta curiosa y atípica visión de la obra de Cervantes realizada por el dramaturgo murciano Fulgencio M Lax, autor de obras como La Gasolinera; Paso a nivel con barrera o No matarás.  La obra está interpretada por Manolo Rodríguez en el papel de Sancho, Alejandra Rodríguez como Sanchica y dirigida por Telesforo Rodríguez.

La función para ver esta comedia será a las 21 horas al precio de 10 euros con venta anticipada en la cafetería Cine Victor.

Saludos, informativos que se dice, desde este lado del ordenador.

Soñadores

Martes, Septiembre 7th, 2010

Me entero gracias al cada vez más imprescindible blog Versión muy original alojado en la edición digital de El País que Terry Gilliam vuelve a anunciar que tira la toalla con The man who killed Don Quixote, por lo que entiendo detiene la que debería ser su personalísima reinterpretación del mito cervantino. Parece que con este proyecto le sucediera lo mismo que a Orson Welles cuando pretendió llevar su Don Quijote a pantalla grande: quedarse a medio camino para los que, como quien les escribe, seamos más huérfanos si cabe cuando les late el cuerpo y el espíritu al anunciarse un nuevo trabajo de todas esas personas a las que toma en serio.

Supongo que esta sensación nos pasa a casi todos los aficionados a cualquier cosa. Y si bien uno no sabe muy los por qué, la verdad es que en ocasiones empatas con la obra de un determinado autor (sea músico, escritor, pintor o cineasta) sencillamente porque te gusta. Hueles que ahí no hay engaños ni dobleces pretenciosas. Te gusta porque te sorprende. Debe ser también porque activa esos mecanismos oxidados que tienes en la cabeza para que pienses.

Uno de los momentos más emocionantes como espectador cinematográfico (ya lo he contado en este mismo blog) fue cuando vi Brazil en una sala de Madrid. Narré entonces los aplausos que un grupo de entusiastas por la película le rendimos al finalizar su proyección y cómo esa cinta extraña y extravagante, ese peculiar canto a la libertad, pareció que iluminaba el estómago de un cinéfago hasta ese momento atiborrado de naderías comerciales y de autor.

Al margen de las películas que rodó con los Monty Python, entre ellos ese pequeño clásico del cine descacharrante que continúa siendo Los caballeros de la mesa cuadrada, Gilliam es un director por el que siento especial aprecio pese a que muchos de sus filmes no sean obras redondas, de perfecto acabado.

No me entusiasmé así por su Las aventuras del  barón de Munchausen, quizá porque tenía demasiado presente en mi memoria los buenos ratos que me hizo pasar la versión alemana de los años cuarenta. Sí que me emocioné con El rey pescador y Doce monos pero no con su Miedo y asco en Las Vegas, título que si no me equivoco no llegó a estrenarse en estas islas infernales y en la que adaptó el también irregular reportaje lisérgico del padre del periodismo gonzo, Hunter S. Thompson.

De hecho, ya lo daba prácticamente por perdido con su frustrante Los hermanos Grimm aunque volvió a robarme ese pedazo de corazón que todavía reservo a la sorpresas con su tenebroso cuento infantil Tideland pero mucho menos con El imaginario del doctor Parnassus. Una cinta, sin embargo, que sospecho que algún día será desempolvada de las estanterías del fracaso.

Con esto quiero decir que he seguido con meridiana lealtad y en las medidas de mis posibilidades su trayectoria como cineasta. Quizá porque hace un cine que hace necesario masticarlo para digerirlo con moderación.

Leer ahora que su anunciando proyecto sobre Don Quijote queda una vez más en el aire y prácticamente a punto de arder en las llamas del olvido me preocupa como espectador agradecido con su cine. Con su extraña manera de ver el mundo, de reinterpretar nuestros sueños y pesadillas infantiles. Me pregunto –con la vaga esperanza que todo se trate de un parón momentáneo– ¿qué Don Quijote nos podría haber mostrado en pantalla?

El otro día, curiosamente, le aseguraba a un amigo en una de esas tontas conversaciones donde se intenta arreglar nuestro universo que este personaje –el caballero de la triste figura– sólo podía haber nacido en España. Soñadores así son imposibles en otros territorios. Claro que, concluí, Sancho Panza también es muy español.

Y estos son más.

Quizá por eso así nos va.

 Saludos, declarando a Gilliam caballero Don Quijote de allende la mar, desde este lado del ordenador.

Zzzzzzzzzzzz

Viernes, Agosto 13th, 2010

Veo la película Origen de Cristopher Nolan, que es un cineasta a quien casposillos y postmodernos elevaron a los altares por un mentecato policiaco llamado Memento y dirigir dos del Batman sin que se hubieran enterado de lo que le hizo Frank Miller en los tebeos en su ya célebre Batman Dark Night y su menos conocido pero igual de impactante Batman año I con dibujos del gran Mazzucchelli.

Y confieso, oh hermanas cucarachas, que casi me duermo a la media hora de iniciada esta especie de película Bond pero sin Bond. Esta especie de Abre los ojos, Matrix y Olvídate de mi pero sin la paranoica frescura del filme de Amenábar, la acción trapisóndica de la primera entrega que dirigieron los hermanos Wachowski y mucho menos la gamberra implicación intelectual de Michel Gondry.

Sobre todos estos señores vuela con elegancia mayestática sin embargo una obra teatral del siglo de oro español que pide a gritos una reinterpretación para nuestro tiempo como es La vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca. Un autor que, sin quitarle mérito a otros grandes de su tiempo, continuo considerando como el dramaturgo más marciano de aquel legendario siglo.

En Origen se plantean las mismas preguntas que se plantea don Pedro: ¿Qué es la vida? un frenesí. ¿Qué es la vida?, una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

Sueño fue lo que me provocó Origen. También la realista sensación una vez finalizado el pase, de que me han vuelto a estafar la nada desdeñable cifra de 6,70 euros por ver nada.

Será cosa del sueño dentro de un sueño y de otro sueño donde no hay, he dicho, nada.

Saludos, zzzzzzz, desde este lado del ordenador.

Sólo para ‘bondmaníacos’

Miércoles, Agosto 11th, 2010

Me iré a la tumba sin entender muy bien la fascinación que siento por las novelas y películas de James Bond. No me canso de leerlas y verlas, y todo eso sabiéndome la historia de cabo a rabo.

Es tanta esta tonta atracción que creció tras descubrirlo en los filmes.

Las novelas de Bond no es literatura de altura, de esa que tiene que leerse con la cabeza bien despejada, sino literatura popular que es la que tiene lectores hambrientos. Tan hambrientos que como muertos vivientes van buscando cualquier pedazo de carne que les recuerde que una vez fueron vivos.

Y las novelas de Fleming me hacen evocar esta llamada a los salvaje. Grave y honda, que no es otra que la que procede del corazón de las tinieblas.

Con las cinco primeras películas de la serie me pasa algo parecido.

He tenido la oportunidad de verlas con ojos más cansados y cínicos y he redescubierto en ellas a un director británico interesante y con mirada sobre la violencia.

Su nombre es Terence Young. O el hombre que dirigió al mejor Bond cinematográfico. Quien le dio marca cinematográfica.

Les invito a ver sus tres aportaciones al universo 007: Doctor No, Desde Rusia con amor y Operación Trueno. Con especial atención a Desde Rusia con amor.

La mejor película Bond no está firmada por Terence Young pero sí por Peter Hunt, su segunda unidad.

Les animo así, ¡tuertos del mundo, uníos!, a que vean 007 al servicio secreto de su majestad.

No está protagonizada por Sean Connery sino por George Lazenby, un actor que pasará a la historia del cine como pasó Pete Best –el primer batería de The Beatles– a la historia de la música.

Si la ven, descubrirán una película marciana. Un extraño eslabón en la cadena evolutiva de James Bond.

Un filme ¿involuntario? que para todos aquellos que aún beben del espíritu Fleming es sin lugar a dudas la más fiel y no sé si mejor película sobre una de las novelas que las inspiró. 

 Saludos, M, desde este lado del ordenador.

Algo más sobre ‘Intruders’

Miércoles, Agosto 11th, 2010

El diario El País publica en su edición de hoy un amplio reportaje sobre el rodaje de Intruders, del tinerfeño Juan Carlos Fresnadillo, ese cineasta a quien alguien del Plan Audiovisual de Canarias llama como “nuestro director más internacional”.

El texto lo firma el periodista Gregorio Belinchón y uno puede subirse por las paredes devorado por la envidia no ya por lo que cuenta este señor, sino al descubrir que “nuestro director más internacional” vio la final entre España y Holanda del último Mundial de Fútbol junto a Carice van Houten, el último sexy descubrimiento de Paul Verhoeven.

En la entrevista Fresnadillo o “nuestro etc, etc, etc” avanza que la película habla de los miedos infantiles y de un tal Carahueca que igual termina por incorporarse al actual panteón de criaturas terroríficas que puebla el mundo del cine. No creo, sin embargo, que esta sea la intención del director de Intacto y 28 semanas después.

Intruders incluye un plan de rodaje de 12 semanas, ocho en Londres y cuatro en España y probablemente se estrene a finales de este año o inicio del próximo.

Para los interesados en saber algo más del largometraje, les invito a visitar el videoblog que El Mundo digital ha dedicado a esta, todo así lo indica, prometedora película del, insisto, “nuestro cineasta más internacional”.

Saludos, a punto de derretirme, desde este lado del ordenador.