Archive for the ‘Libros’ Category

La nostalgia ¿es un error?

Lunes, Julio 3rd, 2017

“Nada más lejos de mi realidad.

¿Detective? Ni en lo sueños más disparatados. Lo único que pudo haberme servido de pista sobre la vida que me esperaba fue una molesta capacidad de observación. Digo molesta porque solo me percataba de lo malo. Un don, decía mi madre. Una condena, pensaba yo. Con seis años predije la separación de los padres de mi amigo Emilio Déniz. Con ocho, la enfermedad mortal que se iba  a llevar por delante a Julián, el hamaquero de Playa Chica. Con nueve, los problemas de dinero del tendero de la esquina, quien una noche de abril se colgaría de un árbol del parque Doramas. Lo del suicidio, claro, no pude predecirlo, si no me hubiera hecho vidente  y no detective, pero que andaba mal de perras lo tuve claro desde el principio.”

(El detective nostálgico, José Correa. Colección Novela Negra, Alba, (2017)

Ricardo Blanco, como sus lectores, se ha hecho mayor. Los años no pasan en balde, que se dice, aunque en El detective nostálgico, novena entrega de una serie que, afortunadamente goza aún de excelente salud, Blanco se ha puesto más filósofo –que no sé yo si sabio– sin perder su guasón sentido del humor.

El humor es clave en las novelas de Ricardo Blanco, un personaje creado por José Correa, que es un escritor que se mueve como pez en el agua por Las Palmas de Gran Canarias y capital de provincias que es indivisible en las historias del ahora (y siempre)  detective. Un detective nostálgico y mucho más cínico que en entregas anteriores. Una especie de chandleriano Philip Marlowe solo que con acento canario,

Ricardo Blanco investiga las miserias de la sociedad en la que se mueve y se adentra, y adentra al lector, en los callejones de los barrios altos y bajos de una ciudad en la que ricos y pobres tampoco hablan tan raro.

Lo que se dice y cómo se dice es seña de identidad en las novelas de la serie. Narrada en primera  persona por el mismo protagonista, Ricardo Blanco no ha perdido ni un gramo de guasa en El detective nostálgico, aunque su más que irónica cínica mirada del mundo se ha vuelto, eso sí, más reflexiva.

Muerto Colacho, abuelo del protagonista y “la única persona que podía asegurar que yo existía, que no era producto de la imaginación de otro”, escribe José Correa en la novela, El detective nostálgico supone una original vuelca de tuerca sobre el personaje porque el caso no le llega en esta ocasión por encargo sino accidente. Además, el objeto de la investigación es el propio detective privado, que se pone a trabajar para descubrir quién y por qué le disparó nada más iniciado el libro.

La mayor parte de la novela se desarrolla en las cuatro paredes del piso de Ricardo Blanco, herido por una de las balas, y contra viento y marea comienza una pesquisa mucha más doméstica que las desarrolladas en anteriores entregas, pero por ello mucho más interesante para hacerse una idea de quién es este hombre, este detective nostálgico.

La serie de Ricardo Blanco comenzó hace más de quince años y en todo este tiempo, en esas nueve novelas escritas desde entonces, el personaje ha envejecido para terminar siendo hombre en una ciudad que cambia todos los días.

Sí, Ricardo Blanco se ha vuelto nostálgico. Y parece que se entiende mejor. Saber dotarlo de tal sustancia y que ya forme parte de la familia es oficio de su creador, José Correa, todo un escritor.

Saludos, oh yeah, desde este lado del ordenador.

Ramón Alemán presenta ‘La duda, el sentido común y otras herramientas para escribir bien’

Viernes, Junio 30th, 2017

El periodista y corrector de textos Ramón Alemán presenta este viernes, día 30 de junio, el libro La duda, el sentido común y otras herramientas para escribir bien, en Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Santa Cruz de Tenerife. El acto se celebrará a partir de las 19.30 horas.

La duda, el sentido común y otras herramientas para escribir bien es una recopilación de 132 artículos publicados por Ramón Alemán desde hace seis años en el blog Lavadora de textos y ha sido publicado por la editorial Libros.com mediante el sistema de micromecenazgo. El libro cuenta con un prólogo del ortógrafo José Martínez de Sousa y responde a preguntas muy frecuentes sobre la lengua: ¿los prefijos se escriben juntos o separados de la palabra a la que acompañan?, ¿hace bien la RAE al pedir que no le pongamos tilde al adverbio solo?, ¿cuándo debe usarse la letra cursiva?, ¿existen las palabras que no están en el diccionario?…

El libro se divide en trece capítulos: «Rincones ocultos de la ortografía», «La bohemia coma», «Mayúsculas y minúsculas», «La tilde», «Puntos, comillas, guiones, cursivas…», «Secretos geniales del español», «Errores repetidísimos», «Y el verbo se hizo tinta», «Soy palabra, luego existo», «Retiro lo escrito», «Camino de América», «Un oficio invisible» y «Guardianes de la lengua». En todos ellos el autor hace una defensa del español como patrimonio de los más de 400 millones de personas que hablan nuestro idioma, y no solo de las que están en la orilla europea del Atlántico.

Saludos, no hay excusa, desde este lado del ordenador.

Y un Martes, Dios de la Guerra

Martes, Junio 27th, 2017

* El Espacio Cultural CajaCanarias de Santa Cruz de Tenerife  acoge hoy, martes 27 de julio, la presentación de la última obra literaria del periodista tinerfeño Juan Cruz, titulada Un golpe de vida. El acto, de entrada libre hasta completar aforo, dará comienzo a partir de las 20 horas, y se desarrollará a partir de un diálogo entre el propio Juan Cruz; el director de MiradasDoc, Alejandro Krawietz; y el director de Acción Cultural de la Fundación CajaCanarias, Álvaro Marcos Arvelo.

* TEA Tenerife Espacio de las Artes, centro de arte contemporáneo del Cabildo, acoge este también este martes y a las 20 horas el estreno del cortometraje de la realizadora tinerfeña Beatriz Fariña, titulado Cuatro pies (2017). En esta sesión que TEA vuelve a dedicar a la cinematografía canaria, se proyectarán además otros tres cortometrajes anteriores de la cineasta, El viaje, La Talega y Manos a la obra.

Saludos, ¿mañana será otro día, desde este lado del ordenador.

Santiago Gil: “Casi todo lo que escribo lo encuentro en la calle”

Lunes, Junio 26th, 2017

Gracias por el tiempo (Mercurio Editorial, 2017) es una nueva novela de Santiago Gil (Guía de Gran Canaria, 1967), y en la que cuenta la historia de un padre y su hijo a los que la vida parece que casi nunca les ha sonreído. En el texto dejan rastro muchas de las constantes de la producción literaria de un autor que cuenta, entre otros libros de narrativa y poesía, con Queridos reyes magos, Las derrotas cotidianas y El motín de Arucas. El autor adelante que tras Gracias por el tiempo, se publicará en breve La extraña suerte, un libro de poemas que editará Gas Edition.

- La historia está basada en un hecho real. Nos gustaría que nos contara que le inspiró para escribirla y hasta que punto hechos reales condicionan su trabajo literario.

“Casi todo lo que escribo lo encuentro en la calle, en la mirada de la gente, en los cruces de caminos y en todas esas vivencias, aparentemente sin importancia, en las que creo que se encuentran las historias que luego terminamos inventando. La furgoneta de esta novela fue real, aparcó en mi calle durante unas semanas, aunque en lugar de un padre y un hijo había un hombre y una mujer más o menos de mi edad, también fuera del foco de lo exitoso y de lo que nos cuentan. Todo lo que tenían lo llevaban en aquellos asientos. Así vive mucha gente ahora mismo. También conozco a muchos viejos que están solos en las residencias y que echan de menos la visita de sus familiares, o que no encuentran ese paraíso que les prometieron cuando estuvieron madrugando toda su existencia.”

- La novela se estructura en tres partes y está narrada en primera persona por los dos protagonistas, padre e hijo, que casi parecen ser la misma persona.

“Los dos pierden, los dos echan de menos a alguien y los dos viven con esa sensación de ser intrusos en un mundo que no les ha invitado nunca a la fiesta que viven otros. Fui cada uno de ellos cuando escribía, por eso opté por la primera persona, me siento cómodo en la primera persona cuando escribo porque puedo ser, sentir y vivir como el personaje. Al final te das cuenta de que también vivimos la vida que quisieron vivir nuestros padres; ese hijo, por ejemplo, no era más que una proyección de las frustraciones de su propio padre.”

-  ¿Y por qué ese título, Gracias por el tiempo?

“Porque aun en las peores circunstancias la vida merece la pena, porque al final el tiempo, el que vivimos, el que nos acompaña, es una gran novela en la que no se agotan nunca los argumentos. Esos personajes agradecen ese tiempo, sobre todo el tiempo en que fueron amados.”

- Sus novelas están caracterizadas por explorar más o menos las mismas constantes. Hay dolor y melancolía, pero en algunas también reseñable sentido del humor. ¿Por qué estas constantes?

“Así es, lo descubro cuando corrijo las galeradas. Pero es que yo escribo de lo que veo y de lo que imagino más allá de la mirada, y lo que veo se escora casi siempre  hacia la melancolía o la derrota. Quien me conoce sabe que soy un tipo jovial, casi diría que optimista y alegre, pero cuando escribo y me acerco a los personajes que casi nadie cuenta o que queremos esconder debajo de las alfombras se asoma esa infinita tristeza que uno a veces ni siquiera sabe que lleva dentro.”

- ¿Escribe Santiago Gil para exorcizar sus demonios?

“Escribo para entender este paso efímero por la existencia, porque si no lo hiciera entendería aún menos mi vida. No concibo la vida sin la literatura, sin leer y escribir para inventar otras preguntas y otras respuestas. Creo, sobre todo, en la belleza,  en la emoción, es lo único que nos permite soñarnos eternos de vez en cuando.”

-  Aprecio cierta preocupación por la fortuna, eso que podría llamarse los caprichos del azar.

“Yo he estado dos veces muerto. Me ahogué de niño y me quedé sin conocimiento tras un accidente de bicicleta con dieciséis años, cómo no voy a creer en el azar. Para mí estar vivo es un milagro, y cada día me sorprenden más los caminos del azar y del destino. Claro que buena parte de lo que somos depende de nuestras decisiones y de nuestro esfuerzo, pero luego está ese bendito orden del universo que no deja de sorprenderme y de regalarme nuevos amores y nuevos argumentos.”

- ¿Cómo define su autor a los protagonistas de Gracias por el tiempo?

“Me quedo con la definición que escribió Emilio González Déniz hace unos días: son los sin nombre, los hijos de esta crisis que estando dentro aún no somos capaces de valorar, pero que está arrasando con todo lo conseguido durante cientos de años. Me preocupa este tiempo que estamos viviendo. Ahora más que nunca tenemos que defender a carta cabal los Derechos Humanos. No podemos perder esa batalla que tanto costó ganar a los seres humanos que nos precedieron.”

- Imparte talleres de escritura. ¿El escritor nace o necesita de otros para hacerse?

“Todos empezamos una vez a escribir. En los talleres, como en la vida, hay mucha gente diferente. En este último que estoy impartiendo en la Casa Museo Pérez Galdós tengo la suerte de contar con un grupo con un alto nivel de lectura y de escritura. El escritor necesita de otras lecturas para ir haciéndose, mis talleres casi diría que son talleres de lecturas, de recomendaciones y estudios de los escritores que a mí me han marcado. También insisto mucho en el esfuerzo y en el oficio. Ya todo lo demás es azar o talento.”

- ¿Su experiencia como periodista ha contribuido a su manera de contar historias?

“Ha influido en todo, sobre todo en la mirada a lo cotidiano, a lo que me voy encontrando por la calle. También ha sido importante en la disciplina de trabajo, en la constancia y, por supuesto, en el propio uso del idioma, en la búsqueda de la sencillez a la hora de contar las historias.”

- ¿Y cuán es su opinión sobre el estado de la literatura en Canarias en la actualidad?

“Vivimos un gran momento. Hay mucha gente haciendo el camino, cada cual por su cuenta, pero confluyendo en el respeto hacia el lector y en la búsqueda de textos que vayan más allá de las modas pasajeras. Admiro el trabajo de muchos escritores y escritoras que están escribiendo ahora mismo en las islas. Y escribir en las islas no significa aislarse. Todos los escritores somos islas que rebuscamos en nuestros adentros. A mí lo que me gusta de lo que se está haciendo ahora en Canarias es la búsqueda de la universalidad, de que nos puedan leer en Nueva York o en Tokio, y de que en muchos casos los escenarios sean las propias islas, pero vistas como escenarios literarios al alcance de los lectores del mundo entero. Creo que en Canarias se está escribiendo ahora mismo una literatura sin complejos.”

- Pero ¿no son demasiados escritores?

“¿Cuántos son demasiados escritores? ¿Qué número debería ser el apropiado? Siempre ha habido muchos escritores, y eso está bien, siempre y cuando no nos creamos genios de andar por casa ni cabezas de ratón que no van a ninguna parte. Ya luego será el tiempo, como decía Borges, el gran antólogo que haga la criba y el que elija a los que queden. Cuantos más escribamos más difícil se lo pondremos a ese tiempo para que haga bien su trabajo dentro de unos años.”

FIRMA FOTO: Txefe Betancort

Saludos, lunes, desde este lado del ordenador.

Norte contra Sur

Martes, Junio 20th, 2017

No tuvo el éxito de las aventuras de Richard Sharpe, así que de las crónicas de Starbuck se han publicado en España solo dos de las cuatro novelas que hasta ahora ha dedicado al personaje el escritor británico Bernard Cornwell, un autor que ha hecho dinero en la literatura histórica y de aventuras, género que lo ha consagrado por otra parte como uno de sus escritores más populares.

Las novelas de Cornwell están protagonizadas por soldados y guerreros, con independencia de la época en las que las desarrolle, y están escritas con un sobrado orgullo británico que irrita a los que no son hijos de ese país. Los ateos, es más, si creyeran en Dios, se atreverían a decir que es inglés, que no británico aunque las cosas hayan cambiado mucho con el devenir implacable del tiempo y de aquel imperio que se forjó con sangre y fuego ya no quede nada.

Para los que no lo saben, la serie más conocida del escritor es la que protagoniza el fusilero Richard Sharpe durante la campaña peninsular que lord Wellington realizó en España hasta expulsar a los franceses de suelo español, y en todas estas y otras novelas  prima la aventura y la descripción de escaramuzas y grandes batallas, no el retrato vigoroso de personajes. Los personajes en las novelas de Cornwell son lo de menos, y más que hombres y mujeres con sustancia, son más bien lo contrario, figurines que coloca en situaciones extremas y soldados que aman su oficio, que es el de la guerra.

Advertidos quedan. Bernard Cornwell se mueve muy bien en las operaciones militares, en cómo narra las batallitas. Y batallitas y batallas hay muchas en las dos primeras entregas de la serie Starbuck: Rebelde y Copperhead, en la que describe cómo un ciudadano del norte, de Boston, concretamente, termina combatiendo del lado rebelde al estallar la Guerra de Secesión (1861-1865).

Una vez puesto en situación al personaje, el escritor lo rodea de secundarios que están cortados por el mismo patrón que la tropa que rodeaba a Richard Sharpe. Y como éste, no se preocupa en contarnos sus contradicciones internas (la de un hombre del norte que lucha con los del sur sin creer en su causa) sino en la lealtad que forja con los que combaten a su lado.

Starbuck como Sharpe no se hace preguntas, y solo espera la batalla para mostrar su lado más salvaje y depredador, un instinto belicoso que se caracteriza además por una notable capacidad para la organización y la estrategia militar.

Quién espere encontrar en estas dos novelas de Starbuck una crítica al esclavismo que defendían los rebeldes que se olvide porque si bien aparecen esclavos y antiguos esclavos que han sido liberados, forman parte del paisaje, como los árboles y las montañas.

El interés de estas novelas es observar cómo Bernard Conrwell mezcla historia con ficción y cómo combina una con otra. Por un lado, describiendo cómo debían de sentirse los ciudadanos de Richmond, capital de los estados confederados,  los primeros meses de la guerra ante la amenaza de invasión del gran ejército del norte, así como la creación de un primitivo servicio de inteligencia que fue clave para que los rebeldes continuaran la guerra cuatro años más, y eso con muchísimos menos hombres y recursos materiales.

No son Rebelde ni Copperhead obras maestras. La primera de hecho no termina por ubicar a un personaje que, como a Richard Sharpe, le pasan muchas cosas. Demasiadas antes de llegar a lo que de verdad le importa al escritor: la descripción de las batallas. Los movimientos tácticos y el combate cuerpo a cuerpo.

Lo que menos importa, decíamos, son los personajes y el buen curso del relato. Aunque pergeña algo más o menos con estas intenciones para justificar el generoso número de páginas de cada uno de sus libros. Un guiño para los seguidores de Sharpe en Copperhead, la aparición de un oficial del ejército francés que asiste como observador a esa guerra que enfrenta a hombre del sur con los del norte, y que resulta ser hijo de… sí, el mismo Richard Sharpe, aunque nunca se dice su nombre. Lo dicho, un guiño a los aficionados a las novelas que se han escrito hasta la fecha sobre más que un personaje, un semidios de la guerra.

Saludos, tiros y más tiros, desde este lado del ordenador.

José Luis Correa presenta en Agapea la novela ‘El detective nostálgico’

Viernes, Junio 16th, 2017

El detective nostálgico es el título de una nueva novela protagonizada por Ricardo Blanco, detective privado que se mueve como pez por el agua por las calles de la capital grancanaria resolviendo casos e impartiendo justicia. Este libro será presentado esta tarde, a las 19 horas, por su autor José Luis Correa (Las Palmas de Gran Canarias, 1962) en la librería, en la avenida de Tres de Mayo, 71.

El detective nostálgico es la novena entrega de una serie que Correa inició en 2002 con Quince días de noviembre y que a partir de entonces ha continuado con novelas como Muerte en abril, Muerte de un violinista, Un rastro de sirena, Nuestra señora de la luna, Blue Christmas, El verano que murió Chavela Vargas y Mientras seamos jóvenes.

El detective nostálgico está editado por Alba y la historia cuando Ricardo Blanco es atacado y herido por un desconocido en la entrada de su casa, y la necesidad que siente por averiguar quién ha sido el agresor.

Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordenador.