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Jorge Majfud: “Los anglosajones ejercen la desmemoria como tradición”

Martes, Enero 25th, 2022

Firma: Yolanda Delgado Batista (*)

En marzo del 2020, Jorge Majfud, escritor y profesor uruguayo de la universidad de Jacksonville (Florida), publicó en Estados Unidos La frontera salvaje: 200 años de fanatismo anglosajón en América Latina, ensayo que tuvo una acogida muy favorable por parte de diferentes figuras del mundo académico y literario, como el lingüista Noam Chomsky o el dramaturgo y escritor Ariel Dorfman entre otros. El libro llega a España gracias a la editorial canaria Baile del Sol en un momento bastante interesante en el que están apareciendo obras con distintos enfoques sobre el proceso de conquista y colonización de América Latina.

- ¿Qué encontrará el lector en La frontera salvaje?

“Básicamente el libro cubre los últimos dos siglos de agresiones: Daniel Boone, el intervencionismo político de Washington y el de las corporaciones económicas estadounidenses en lo que hoy conocemos imprecisamente como América Latina donde se incluye una gran parte de Estados Unidos. Retomo los mitos fundacionales de la nación, esas narrativas que nos rodean a diario y trato de explicar cómo se oponen diametralmente a la realidad”.

- ¿Por ejemplo?

“ La gran fragmentación nacional en clases, como los millonarios y los millones de endeudados, todos aupados en la misma iglesia, en razas o etnias de esclavos y de esclavistas, de guetos pobres y de congresistas ricos, el norte contra el sur. Y, por otro lado, la obsesiva idea de Unión: una sola bandera, un solo Dios, una sola patria en peligro perpetuo. La obsesión por la esclavitud y el control de la mentalidad anglosajona oculta tras la máscara de “lucha por la democracia y la libertad”. Eso se tradujo luego en la idea de que son los empresarios millonarios quienes crean trabajo y benefician a los peligrosos trabajadores. El amor por las armas y el odio por los sindicatos que tras la Guerra Civil eran muy fuertes, son una traducción o un travestismo de la anterior cultura del amo, garante de Dios, del orden y de la libertad contra el demonizado esclavo que quería destruir la prosperidad y la moral. La idea de que “llevamos la democracia a América Latina” choca con cientos de ejemplos en contra y ninguno a favor. De hecho, Washington ha sido el mayor promotor del comunismo en América Latina”.

- ¿Habla del pasado o de hoy?

“Del pasado y del presente, como todo cuando hablamos de mitos fundadores. Están más vivos que las secuoyas. Pregúntale a cualquier estudiante universitario estadounidense por qué motivo se independizó Texas en 1836 y te dirá que fue para liberar a los americanos de la tiranía mexicana. No dicen que fue porque los mexicanos les regalaron tierras y cometieron el pecado de ilegalizar la esclavitud. Y cuando los mexicanos se dieron cuenta del error, ilegalizaron la inmigración del norte y los fanáticos blancos continuaron cruzando la frontera de forma ilegal. Y así podemos seguir con las Repúblicas bananeras, las masacres de negros como deporte allá en los trópicos del mundo, todo para salvar a la “raza superior” que debía sufrir la responsabilidad de salvar la civilización. Rudyard Kipling en su poema, La carga del hombre blanco, lo resumió perfectamente y los políticos estadounidenses no se cansaron de citarlo. Cuando descubrieron que eran minoría, entraron en pánico. Comenzó un remake de la retórica esclavista: había que evitar el “genocidio blanco”, la desaparición de la raza hermosa y superior”.

- Un discurso que ha regresado…

“Sí, nada nuevo. Toda esa tradición ha vuelto. Esta vez de forma descarada, ya sin las máscaras de lo políticamente correcto. Creo que en el siglo XIX la paranoia se agravó cuando los blancos terminaron de colonizar el mundo y descubrieron que no eran mayoría. Sus hermosas hijas podían caer en la tentación de penes grandes y oscuros o, peor, de una revuelta estilo Haití. Está en las cartas de muchos líderes y políticos racistas de la época… No por casualidad se consideraba que las guerras y el imperialismo eran cosa de machos, lo siguen siendo. Esa obsesión sexual no hace mucho se vio cuando los precandidatos Marco Rubio y Donald Trump debatieron sobre el tamaño del pene en una cadena nacional de televisión. La gente vota a quienes los representan, pero por razones poco que ver con el intelecto, ya sea por el color o por el tamaño del pene. Imaginación pornográfica que llevó a miles de linchamientos solo en Estados Unidos. La ley de linchamientos fue abolida el año pasado, no sin resistencias. En cambio, la obsesión por las armas, que tiene el mismo origen, todavía está vigente y lo estará por unos siglos más, ya que es la segunda religión más importante del país”.

- Puede pensarse que La frontera salvaje descarga de responsabilidad a los latinoamericanos en relación a sus propios problemas.

“Y que los latinoamericanos son subdesarrollados porque leían a Eduardo Galeano, ¿no? Pura propaganda inoculada, muy vieja pero muy vigente gracias a los grandes grupos mediáticos. Claro que los latinoamericanos tienen parte de responsabilidad, pero la pregunta es otra: ¿De qué paquete social e ideológico estamos hablando? Los reaccionarios son expertos en armar combos políticos, meten a Dios y al libre mercado en un mismo menú como McDonald’s, la hamburguesa viene acompañada de papas fritas y cola. Quieres comerte una hamburguesa y terminas adicto a lo otro también”.

- América Latina y su responsabilidad vendría a ser uno de esos combos.

“ De la misma forma que es otro combo hablar de “Estados Unidos”. Millones de estadounidenses se opusieron y se oponen a las agresiones y abusos imperialistas. Es por eso que en La frontera salvaje utilizo más “Washington” como poder político, como recurso de sus corporaciones millonarias, como centro de sus secretos ilegales en lugar de “Estados Unidos” que es un país-continente lleno de contradicciones y de disidentes, gracias a los cuales la historia no es aún más trágica de lo que es”

- Es decir, no todos son responsables por igual.

“La responsabilidad de la tradicional oligarquía de los países del sur no puede ser la misma que la de los torturados, de los desaparecidos, de los millones de masacrados (200.000 solo en Guatemala por una gracia de la CIA), la mayoría indios, negros o blancos pobres. Las dictaduras tampoco son la consecuencia de los tan mentados guerrilleros que vinieron después de un siglo de genocidios, de masacres y barbaridades sociales. Pero a la oligarquía y a sus mayordomos les conviene repetir esta estupidez, no pocas veces mencionando una historia muy limitada. Recordemos la lógica universal que mencionaban el peruano González Prada, el ecuatoriano Juan Montalvo en el siglo XIX y el estadounidense Malcolm X el siglo pasado: los indios, los negros de la casa eran los principales defensores de la opresión de sus hermanos del campo”.

- Oligarquía latinoamericana suena algo viejuno…

“Que suene, y que suene fuerte, como el E pur si muove de Galileo. Esos, los oligarcas latinoamericanos sí son los primeros responsables de las dictaduras, de las masacres, de las injusticias, de la explotación, de la muerte joven y de la miseria de millones en nuestras sociedades. Que publiquen mil libros y millones de diarios y revistas, que les den cien mil, un millón de subscribers a los nuevos mercenarios en YouTube, ahora etiquetados como influencers, pero la historia dura y oscura no la cambia nadie. Para olvidar esta realidad tan obvia, al menos mientras la verdad sea peligrosa, están los mercenarios de la pluma y del selfie, unos asalariados y otros convencidos honorarios. Estos mercenarios, voluntarios e involuntarios, apoyados por los millones de la CIA y de las organizaciones que canalizan ayudas como la USAID, la NED y tantas otras fundaciones que se han dedicado décadas a victimizar a las víctimas acusándolas de auto victimizarse. Se publican libros promovidos por grandes editoriales, pintando a los latinoamericanos como irresponsables que culpan a Estados Unidos y a Europa de su subdesarrollo, que el pasado, pasado está y que no cuenta… No tienen sentido de la decencia.

- Cree entonces que la cultura está manipulada por fuerzas externas.

“¿No es el mercado un factor parcialmente externo a la cultura? El mercado es una parte de la cultura, pero no su director. ¿No son los millones de dólares, canalizados por diferentes fundaciones, cuando no de forma directa y secreta, factores determinantes en la venta y en la circulación de determinadas ideas, de determinadas sensibilidades éticas y estáticas? Hay que ser muy ingenuo para creer que no es así”.

- En La frontera salvaje se incluyen varias historias que revelan estas manipulaciones en la cultura y en la prensa.

“Sí, de forma concreta y basada en documentos desclasificados. En el pasado reciente (no hay razones para pensar que ahora es diferente) la CIA promovía esos libros y hundía a aquellos otros que incomodaban sin que sus autores se enterasen. Claro que ni siquiera es necesaria la ayuda de la CIA porque con el poderoso interés de la oligarquía latinoamericana y noratlántica ya es más que suficiente”.

- La intervención de las potencias, por tanto, fueron y son aún determinantes en los países del sur, América Latina, África…

“No sólo determinante en el sur, sino también en países del norte. La realidad no está hecha de absolutos platónicos; cualquier diferencia relativa es determinante. Quienes lo niegan, para empezar, podrían devolver las miles de toneladas de oro y plata que se llevaron y, aún hoy contribuyen a la estabilidad de sus sabias economías. Si el pasado psicológico y cultural de los países no cuenta en el presente (otra hipótesis absurda), ese pasado contante y sonante sigue pesando en las arcas de los ricos. ¿O todos esos metales se evaporaron como el guano en las empobrecidas tierras de Europa?”

- Los anglosajones han sido siempre pragmáticos y se han concentrado en el presente.

“Porque ejercen la desmemoria como tradición. Cada vez que los colonos, los esclavistas o los gobiernos en Washington querían tomar más tierras y más riquezas de sus vecinos (indios, mexicanos, y todo pueblo que cayera dentro de la Frontera), inventaban falsos ataques para repetir hasta el hastío: “fuimos atacados primero”, “debimos defendernos”. Los mismos que violaron todas las fronteras nacionales volvían a su país y se armaban contra los inmigrantes pobres, expulsados de aquellos mismos países invadidos y destruidos repitiendo que “este es el país de las leyes y debemos proteger nuestras fronteras”; “no hay racismo en querer proteger las leyes”. Como si las leyes no fuesen racistas. Tampoco se dice que el imperialismo es un racismo masivo y radical contra el cual no hay marchas indignadas por parte de los hipersensibles muchachitos de la “Generación cristal”, protectores del lenguaje correcto. Un presidente puede matar cien negros en nombre de la libertad y de “nuestro derecho a defendernos”, pero si dice la palabra “negro” pierde su trabajo, como lo han perdido varios profesores por leer en sus clases documentos racistas que incluían esta palabra. Hipocresía con esteroides.

- Menciona eso mismo en la segunda parte de La frontera salvaje.

“El libro está compuesto de tres partes: Por tierra, Por mar y Por aire. Creo que existió y existe el imperialismo. Esta palabra la han convertido estratégicamente en un tabú. Pero sería una cobardía no usarla. Esta historia trágica no hubiese sido posible, o hubiese sido muy diferente, sin el miedo, la paranoia y el fanatismo racial y religioso que inspiró cada conquista, cada intervención, cada golpe de Estado, cada masacre en nombre de la libertad y los derechos humanos. Algo que continúa hoy, pero con los previsibles maquillajes de la narrativa social y política. No pretendo que sea un libro perfecto, porque eso no existe y menos cuando lo escribí en nueve meses con frenética intensidad. En fin, como bien decís, es difícil resumir 650 páginas en una sola respuesta. El título es, casi siempre, la síntesis más radical de cualquier libro. Lo es en este caso”.

(*) Yolanda Delgado Batista es escritora y periodista cultural

Mil novecientos 75, una novela de Miguel Ángel Contreras Betancor

Miércoles, Enero 19th, 2022

Miguel Ángel Contreras Betancor es un tipo grande, y como todos los tipos grandes tiene un gran corazón. Y eso que se trata de un escritor que con su última novela, Mil novecientos 75, se adentra en las siempre turbias aguas de la literatura negra y criminal. Más si lleva acento canario, ya que se trata de un género que está viviendo en los últimos años un momento más que excelente a este lado siempre agitado del Atlántico.

Se trata Mil novecientos 75 de una novela corta, eso que los franceses llaman nouvelle y que no termina de despegar en el mercado editorial español. No llega así el libro que está editado por Nectarina en su nueva colección 44 Magnum, dedicado al policial, a las cien páginas, aunque lo que contiene y lo que cuenta Contreras Betancor de material no solo para una sino para muchas novelas.

El escritor se inspira en un caso real sucedido aquel año tan importante para España y los españoles en la isla de Gran Canaria: el robo de las joyas de la Virgen del Pino, la patrona de la isla redonda, y caso que nunca se cerró. Es decir, que el misterio permanece en el aire. Miguel Ángel Contreras Betancor pretende con su novela proponer una solución al tiempo que bifurca el relato en varias subtramas con la que toma pulso a la época en la que desarrolla la acción que le sirve para presentar, al mismo tiempo, una galería amplia de personajes que se mueven como pez en el agua en las zonas más oscuras de una capital de provincias como es Las Palmas de Gran Canaria, y una isla que no termina de construirse como una entidad, Gran Canaria, con notable pulso narrativo.

Se aprecia, en este sentido, que el escritor procede de las aguas nunca mansas del periodismo local, por lo que muchas de las cosas que cuenta saben a verdad, aunque la novela vaya más allá de la resolución o no del caso de las joyas robadas a la patrona. Un misterio sin resolver que adquiere en este relato –a medida que se avanza y se dejan atrás algunos de los tiempos muertos que despliega su autor– proporciones casi legendarias.

Este es, por otra parte, el relato de tres perdedores que esperan quitarse de encima la mala suerte que los acompaña en un año, ya se dijo, crucial para este país y en el caso literario para los protagonistas de la novela, dos hombres y una mujer (Carmen, Andrés y Ruso) que se ven envuelto en una trama que no termina de sacudirse de encima el peso de la Historia, de los capítulos más importantes que salpicaron aquel 1975 que vino a terminar con el fallecimiento en la cama de Francisco Franco, el militar que partió de Canarias para formar parte de una guerra que dividió (parece que para siempre) a España en dos mitades irreconciliables para desgracia de los que formamos una tercera que aboga por la paz, la piedad y el perdón.

Mil novecientos 75 se lee bien aunque el escritor abuse en ocasiones de reflexiones que son más bien lagunas oscuras que entorpecen el buen seguimiento de un relato que no quiere olvidar su condición literaria aunque el peso de la historia resulte grave. La acción se mueve así a golpe de reflexiones demasiado alambicadas y muchas veces cogidas con alfileres para narrar unos hechos que marcarán el devenir de los protagonistas de la historia. Personajes que hacen lo posible para continuar a flote en un mundo que cada día se va complicando un poco más. En medio de esta fiesta, de ese año que se nos marcó al rojo vivo, aparece también un grupo terrorista con obvios ecos al MPAIAC, y muchos de los acontecimientos que labraron la madera de la Historia de aquel 1975, como fue la Revolución de los Claveles en Portugal; la larga agonía del general Franco hasta su muerte en noviembre de aquel año y la Marcha Verde, entre otros momentos claves de la vida española.

El libro, que se lee de una sentada, es un buen muestrario de hechos y podría también quedarse como documento en el que la realidad y la ficción se mezclan, sobre un periodo de la Historia de España que supuso un punto y a parte en su devenir como país. De hecho, y es una conclusión que sacamos tras leer esta novela, parece que hoy somos resultado de ese año marcado por las tensiones, por los tiras y aflojas. Por el fin de un mundo (la dictadura franquista) y el comienzo de otro (la democracia) que se materializó bajo la forma de una Transición cuyas luces y sus sombras todavía continúan siendo cuestionados por radicales de medio pelo.

La Fundación CajaCanarias abre el plazo de presentación a sus Premios 2022

Martes, Enero 18th, 2022

La Fundación CajaCanarias ha abierto hoy martes, 18 de enero, el plazo de presentación de sus Premios 2022 al que podrán optar todas aquellas personas mayores de edad, naturales o residentes en Canarias (con excepción en el apartado de música joven, reservado a personas con edades comprendidas entre 15 y 35 años, y el certamen María Orán, con una limitación de edad media en relación a los miembros de las formaciones participantes), salvo quienes hubiesen resultado ganadores del galardón al que optan en ediciones anteriores. La convocatoria de este año pretende descubrir y reconocer nuevos trabajos literarios de novela, poesía, relato corto, música, fotografía, cine documental y de ficción, artes plásticas, investigación enmarcada en el área de ingeniería civil y arquitectura, así como la música para el público más joven.  

Información Premios CajaCanarias 2022  

Premio de Novela Benito Pérez Armas. El galardón de novela celebra este año su trigésimo octava edición y establece un único galardón, dotado con un importe de 6.000 euros. El trabajo debe mantenerse inédito hasta que se haga público el fallo del jurado, así como haberse realizado en los dos últimos años, y sólo podrá presentarse un trabajo por autor. Las novelas deberán estar escritas en español, con una extensión que puede oscilar entre 55.000 y 163.500 palabras y el tema será de libre elección. El plazo de presentación de los manuscritos que opten al certamen finaliza a las 14:00 horas del 30 de marzo.  

Premio de Poesía Pedro García Cabrera. Como en anteriores ediciones, este consolidado certamen poético, convocado por CajaCanarias desde el año 1981 con la presente denominación, mantiene un único premio, dotado de 3.000 euros. Los poemarios deberán estar escritos en castellano, con una extensión máxima de 700 versos y mínima de 350, habiéndose realizado a lo largo de los dos últimos años. De la misma manera que el galardón narrativo, el plazo límite de entrega se establece para el 30 de marzo, hasta las 14:00 horas.  

Premio de Música María Orán. A este galardón, que en la presente edición se convoca en la modalidad de música de cámara, podrán optar formaciones musicales con un máximo de cinco componentes y cuya edad media no supere los 35 años en el momento de iniciarse las pruebas. Además, queda excluida la participación de cantantes, tanto en calidad de solistas como en conjuntos vocales, así como los dúos de piano.  

Los días 26, 27 y 28 de abril está prevista la celebración de las diferentes sesiones del concurso para optar al Premio de Música María Orán, a celebrar en el Espacio Cultural CajaCanarias de Santa Cruz de Tenerife, y la inscripción permanecerá abierta hasta el próximo 11 de marzo, a través de www.cajacanarias y en la que habrá que aportar, entre otras cuestiones, el programa detallado con minutaje global aproximado, así como las partituras.  

Las pruebas del concurso consistirán en una fase eliminatoria y una final, ambas de carácter público.  

Eliminatoria:  

Tiempo de intervención máximo: 25 minutos.  

Los concursantes interpretarán tres obras o fragmentos de las mismas, de las que dos serán de estilos diferentes y la tercera pieza (que deberá ser original, inédita y no difundida por medio alguno con anterioridad) será obligatoriamente de autor canario, o residente en Canarias, vivo en el momento de formalizar la inscripción.  

Cada obra deberá presentarse en formato de partitura general y adaptada a la instrumentación del conjunto, si así fuera el caso. Bajo ninguna circunstancia se aceptarán particellas.  

Final:  

Tiempo de intervención máximo: 35 minutos.  

Se interpretará, al menos, una obra íntegra de gran formato de estilo diferente a las interpretadas en la prueba eliminatoria. Los grupos de viento, madera y metal, podrán interpretar diversas obras de libre elección dentro del límite de tiempo establecido, sin repetir las de la fase eliminatoria. Cada obra deberá presentarse en formato de partitura general.  

Además del premio en metálico que se establece para el ganador/a del Premio de Música María Orán (4.000 euros), podrá percibir un importe adicional de 1.500 euros en concepto de caché por una audición o recital, a realizar en el marco de la programación anual de la Fundación CajaCanarias.  

Por otra parte, y como principal novedad, el certamen recupera el galardón destinado a reconocer la mejor composición de autor canario o residente en Canarias, dotado con 1.500 euros y al que, en su caso, la Fundación CajaCanarias podrá ofrecer la creación de una obra inédita y original, para su estreno, por parte del conjunto ganador del Premio María Orán, en el concierto antes referido.  

Premio de Relato Corto Isaac de Vega. Se repite el formato de presentación empleado desde hace cinco ejercicios para este certamen, uno de los más longevos del catálogo de galardones que anualmente convoca la Fundación CajaCanarias. Así, se establece un único premio, dotado con 3.000 euros, para reconocer una colección de relatos cortos, escritos en lengua castellana; la extensión total del volumen puede oscilar entre 26.400 y 39.600 palabras, y los/as participantes en esta categoría, de la misma manera que en los premios de Novela y Poesía, deberán hacer entrega de sus trabajos antes de las 14:00 horas del próximo día 30 de marzo.  

Premio de Cortometraje Manolo Villalba. El certamen cinematográfico convocado en el catálogo anual de premios de la Fundación CajaCanarias mantiene sus dos modalidades habituales: ficción y documental, de temática libre en ambas categorías. Los cortometrajes podrán presentarse en formato con codificación .mp4/.mov, con una resolución de 1920×1080, duración no superior a 30 minutos y con fecha de producción posterior al 1 de enero de 2020, optando a sendos premios dotados con 3.000 euros cada uno. El plazo de presentación, en este caso, finaliza el 14 de marzo y las obras deben entregarse físicamente en los Espacios Culturales CajaCanarias de Santa Cruz de Tenerife o Santa Cruz de La Palma, de lunes a sábado y entre las 11:00 y las 13:30 horas.  

Premio de Fotografía. También de temática, modalidad y técnica libre, podrán concurrir los artistas, naturales o residentes en Canarias, mayores de 18 años. Cada autor presentará una serie fotográfica compuesta entre cuatro y ocho instantáneas. Las fotografías presentadas deben haberse realizado en los dos últimos años y no pueden haber sido premiadas en ningún otro concurso, exhibidas en alguna exposición, ni publicadas en libros, catálogos o páginas web. Se otorgará un único premio, dotado con 3.000 euros, así como la Fundación CajaCanarias ofrecerá al ganador la oportunidad de llevar a cabo una exposición, que se realizaría en uno de sus Espacios Culturales, y las instantáneas han de presentarse al concurso, hasta el 17 de marzo, en formato digital a través de la página web www.cajacanarias.com, así como deben tener una resolución mínima de 300 ppp, en formato jpg, un tamaño de archivo máximo de 20 Mb y un tamaño de la fotografía donde la suma de la base y la altura no supere los 100 cm.  

Premio de Música Joven Alberto Delgado. La Fundación CajaCanarias consolida en su agenda de Premios este concurso de música que alcanza este ejercicio su cuarta edición y que el curso anterior fue obtenido por la cantautora grancanaria Paula Espinosa.  

Podrán concurrir al certamen jóvenes canarios y residentes en Canarias, con edades comprendidas entre los 15 y los 35 años, y en formato solista, solista acompañado o en agrupaciones que no superen los seis componentes, abierto a géneros de música que comprenden desde el pop, rock, rap, hip-hop, hasta la canción de autor, reggae, soul o blues, entre otros.  

Los participantes deben presentar tres temas musicales de autoría propia y originales, grabados en formato mp3 y junto a la documentación requerida en las bases, exclusivamente a través de la página web www.cajacanarias.com, antes del 26 de abril (14:00 horas). Para optar al Premio de Música Joven Alberto Delgado no se debe contar con contrato discográfico en vigor hasta la celebración de la actuación final ni pertenecer a dos formaciones diferentes presentadas a concurso, así como se ha de disponer de un repertorio mínimo de cinco canciones en la fecha de celebración de la actuación final.  

De todas las propuestas presentadas, el jurado seleccionará los grupos y/o solistas que participarán en dicha fase final, a celebrar el 10 de junio, a partir de las 20:00 horas, en el Espacio Cultural CajaCanarias de Santa Cruz de Tenerife. Cada formación deberá interpretar los tres temas presentados a concurso, pudiendo incluir en el repertorio composiciones originales hasta completar el tiempo límite de intervención establecido. El premio este año asciende a una dotación de 3.000 euros y, además, el ganador podrá percibir 1.500 euros en concepto de caché por una audición o recital, a realizar en el marco de la programación anual de la Fundación CajaCanarias  

Premio de Investigación Agustín de Betancourt. Podrán concurrir investigadores e investigadoras que estén en posesión del título de doctor en el momento de presentarse a esta convocatoria, bien de forma individual o agrupados, vinculados a centros oficiales de investigación ubicados tanto en la Comunidad Autónoma de Canarias como fuera de ella.  Asimismo, se establece como condición ser natural o residente en Canarias, permitiendo en el caso de equipos de investigación que al menos uno de los miembros cumpla esta condición.  

La fecha límite de entrega de los trabajos que opten a este galardón se establece el 10 de marzo, y se otorgará un único de premio, dotado con 3.000 euros. La investigación, que debe ser original, ha de enmarcarse en el área de conocimiento (clasificación ANEP) relativa a Ingeniería Civil y Arquitectura enfocado directamente en el avance de la sociedad en general por medio de la creación y renovación de estudios vinculados a las sub áreas que conforman estas ciencias.  

Los trabajos que opten al Premio de Investigación CajaCanarias deben ser originales, además de haber sido publicados en revistas/ediciones relativas al área de conocimiento en la que se inscriben. Asimismo, la investigación desarrollada deberá haber sido concluida en un período no superior a los tres años previos a la fecha de la presente convocatoria.  

Premio de Artes Plásticas Manolo Millares. La convocatoria de Premios CajaCanarias 2022 completa su catálogo con este prestigioso galardón que, en la presente edición, lleva aparejado un único premio dotado con 6.000 euros. El tema, la modalidad y la técnica de las obras a concurso serán de libre elección del autor y deberán ser inéditas, realizadas a lo largo de los dos últimos años y no premiadas en ningún otro concurso, exhibidas en alguna exposición, ni publicadas en libros, catálogos o páginas web.  

Cada participante deberá presentar dos obras originales que no pueden superar los 150 centímetros en cualquiera de sus dimensiones. El plazo de entrega se establece entre el 7 y el 19 de marzo (14:00 horas) y puede realizarse en los Espacios Culturales CajaCanarias de Santa Cruz de Tenerife, La Laguna y Santa Cruz de La Palma, de lunes a sábado y en el horario comprendido entre las 11:00 y las 13:30 horas.  

Nathalie Le Brun: “La imagen de Canarias que desprenden los diarios es la de unas islas situadas en la periferia”

Martes, Enero 18th, 2022

Profesora de la Universidad de Estrasburgo y autora, entre otros, de Un francés entre guanches. Sabino Berthelot y las islas Canarias, Nathalie Le Brun escribe la documentada introducción de Apuntes de viajes. Excursiones en las costas de Marruecos y las islas Canarias durante los años 1877, 1878, 1879 y 1881 (Instituto de Estudios Canarios, 2021), de Arthur Jean-Philibert Grasset, diarios de los que no se tenía noticia hasta que Le Brun los encontró reseñados en el catálogo de una librería especializada.

Estos cuadernos se ocupan en muchas de sus páginas de las excursiones que Grasset hizo a las islas a finales de la segunda mitad del XIX, notas e ilustraciones que describen cómo era Canarias por aquel entonces.

-¿Quién fue Arthur Jean-Philibert Grasset?

“Arthur Grasset fue un viajero francés, una persona culta, que procedía de la alta burguesía de la región de Franco Condado, en el este de Francia. Nació en Dijon en 1828 y murió relativamente joven, a los 58 años, en Argelia, donde pasó los últimos años de su vida, junto con su amada, a la que llamaba Blanche, y rodeado de animales, perros y monos, entre otros. Su padre era un magistrado de la ciudad de Dijon, que poseía un castillo y tierras, y su madre, a la que nunca llegó a conocer, porque murió poco después de dar a luz, procedía de una familia de industriales. Creció en un entorno muy acomodado, lo que le permitió recibir una muy buena educación y, posteriormente, viajar por el mundo sin más preocupaciones que las de dedicarse a lo que le gustaba, la historia natural y las artes, entre otras cosas. Un administrador francés llamado Henri Drouet, que lo conoció en 1886, es decir, poco antes de que falleciera en medio de una excavación arqueológica que se estaba realizando en la zona de Cherchell, lo definió como naturalista, arqueólogo y artista. De hecho, estas tres facetas de su personalidad se reflejan, aunque en distinto grado, en sus diarios de viaje a Canarias”.

- ¿Y cuáles son las razones que motivan sus viajes a las costas de Marruecos y las islas Canarias en 1877, 1878, 1879 y 1881?

“Entre 1877 y 1881, realizó tres viajes a Canarias, en un contexto que podría calificarse de “turístico”, de paseo y ocio, y para pasar tiempo con sus amigos. El objetivo inicial de estos viajes era cumplir con una promesa hecha a su viejo amigo Sabin Berthelot, al que había conocido en 1854 en Santa Cruz de Tenerife, de volver a visitarlo algún día. El paso por los puertos marroquíes como Tánger, Rabat y Mogador fue circunstancial, dependiendo de las escalas de los vapores que hacían la conexión entre el Mediterráneo y el archipiélago canario. Grasset viajaba siempre con compañías marítimas francesas. La principal era la de Nicolás Paquet, que operaba la ruta Marsella-Tenerife, con paradas en Arrecife y Las Palmas, además de las realizadas en los puertos de la costa marroquí. En realidad, para él, estos viajes a Canarias no supusieron exactamente un “descubrimiento” sino un “redescubrimiento” de esta región del mundo, porque ya había estado en Tenerife y Gran Canaria 23 años antes. De hecho, la mirada y observación comparatista del viajero, entre lo que estaba viendo y los recuerdos que había conservado de algunos lugares en concreto, se manifiesta en varias ocasiones en los diarios. Lo que sí descubre Grasset durante estos nuevos viajes son las islas de Lanzarote y Fuerteventura, aunque esta última, muy brevemente. El viajar por placer lo llevó, además, a dedicarse ocasionalmente a actividades como la búsqueda de conchas para enriquecer sus colecciones, o a interesarse por las antiguas poblaciones del archipiélago y a acompañar a René Verneau a la Cueva de los Reyes, en Güímar, en enero de 1878”.

- ¿Qué tipo de impresiones sacó de sus viajes a Canarias?

“¡Qué pregunta más difícil de responder con pocas palabras! La imagen general del archipiélago que se desprende de los diarios es la de unas islas situadas en la periferia de los grandes centros europeos donde se generaba lo que entonces se consideraba como el “progreso”. Grasset reparó en algunas mejoras en las infraestructuras de comunicación de las islas en comparación con la década de 1850. Por ejemplo, las carreteras habían mejorado, pero seguía habiendo deficiencias en otros ámbitos, como en materia portuaria, especialmente en Las Palmas, que todavía no tenía su puerto de Refugio. Los interiores de las viviendas, nos dice, estaban llenos de objetos que el norte de Europa ya no quería, etc. Pero este retraso, según él, no era exclusivo de Canarias, sino que concernía a España de modo general. En cuanto a los habitantes de las islas, al igual que todos los españoles, le parecía que conservaban un fuerte vínculo cultural con los árabes. Lo constataba a través de una multitud de hábitos comunes. El isleño se acercaba al “salvajismo” en sus hábitos y forma de vida, en contraposición a la civilización que caracterizaba a Europa. Otro aspecto destacable, en nuestra opinión, es que coincidía con Sabin Berthelot en que se había producido una degradación progresiva de los bosques de Tenerife, especialmente los de Agua García y Las Mercedes, entre 1854 y 1877. En fin, son muchos más los aspectos interesantes de los diarios que podríamos comentar, como su observación de las relaciones que los isleños tenían con sus animales, su percepción de las mujeres canarias y europeas, etc”.

- ¿Y qué elementos destacaría usted de sus dibujos y textos?

“Grasset escribe diarios de viaje de carácter íntimo, que comparte con Blanche, la persona amada, sin las limitaciones que imponen los proyectos editoriales como los de René Verneau o Jules Leclercq, por ejemplo, cuyas estancias en el archipiélago se remonta a la misma época. Desde el punto de vista de los contenidos, son textos que, además de contar la vida cotidiana del viajero, desde la salida hasta el regreso, brindan impresiones en caliente sobre los paisajes que iba observando, comentarios espontáneos sobre las poblaciones con las que se cruzaba o las personas con las que tenía trato, y nos permiten penetrar en el día a día de la sociedad santacrucera del último cuarto del siglo XIX. En esto difieren bastante estos diarios de los relatos o libros de otros viajeros. Otra de sus especificidades es el estilo de escritura de Grasset, que incorpora en los textos referencias y citas literarias, recurre con frecuencia a la ironía y el sarcasmo. Es un estilo ligero que hace que el lector se impregne con facilidad de los textos y los lea como si se tratara de una obra recreativa. En cuanto a los dibujos y las acuarelas, representan casi exclusivamente paisajes. Son instantes inmortalizados, como destellos visuales que remiten a lo que experimentaron los cinco sentidos del viajero durante sus peregrinaciones, lo que queda reflejado en diarios no solo a través de lo que vio e intentó reproducir artísticamente, sino también a través de la evocación, en los textos, de los sonidos y las músicas que escuchó, los olores en las calles o los barcos, los sabores que descubrió, como el del vino de Lanzarote, por ejemplo, o la comida que le sirvieron, etc”.

- ¿Cómo descubre usted estos Apuntes de viajes?

“La figura de Arthur Grasset empezó a interesarme cuando estaba investigando sobre Sabin Berthelot, por la amistad que los unía a los dos y porque tenía conocimiento de sus viajes a Canarias. También sabía que escribía diarios íntimos cuando estaba en Francia y diarios de viaje cuando viajaba. De ahí que durante varios años haya andado buscando sus escritos, aunque hay que reconocer que consideraba más probable la localización de una correspondencia epistolar relacionada con Canarias que la de encontrar el paradero de sus diarios. Finalmente, fue hojeando el catálogo de una librería especializada en libros y documentos antiguos como los localizaron. Quisiera subrayar que no es tan inhabitual que un investigador utilice este tipo de fuentes como documento de trabajo. Por supuesto, la investigación se realiza con más frecuencia a partir de una documentación encontrada en archivos públicos, pero la consulta de bibliotecas privadas, incluso la compra de documentos, también es una práctica ocasional para el investigador”.

- ¿Cree que todavía se puede encontrar textos inéditos sobre Canarias escritos en siglos anteriores al nuestro?

“No sucede todos los días, pero puede pasar. De hecho, estos diarios de viaje a Canarias no fueron los primeros que examiné en una librería. Ahora bien, la calidad de los textos es variable”.

- ¿Tuvo relevancia la obra de Arthur Jean-Philibert Grasset en Francia?

“Hoy en día, Arthur Grasset es prácticamente un desconocido. Solo unas pocas personas interesadas en la malacología conocen su nombre. Se le conoce por la colección de conchas marinas y terrestres que reunió a lo largo de su vida, de las cuales 4.500 piezas se conservan hoy en el Museo de Historia Natural de Dijón, y otras 200, en los museos de Lons-le-Saunier. Empezó a forjarse una reputación de viajero y naturalista en la década de 1850. Su nombre se menciona de forma recurrente en el Journal de conchyliologie, así como de forma esporádica en los boletines de la Société de géographie y de la Société d’anthropologie de París, de las que era miembro desde 1861 y 1878, respectivamente. Sin embargo, nunca estuvo en el primer plano científico ni en la vanguardia artística, a pesar de haber participado como exponente de obras en salones parisinos y exposiciones provinciales. Era un hombre relativamente discreto”.

- ¿Cuál es su formación como artista y evolucionista?

“No lo sabría decir exactamente. Muchos aspectos de su vida siguen siendo enigmáticos. Sabemos que realizó sus estudios de secundaria en el Collège de Juilly, un establecimiento fundado por el rey Luis XIII, donde Montesquieu había estudiado antes que él. Una vez terminada la adolescencia, vivió unos años de vida bohemia en París antes de embarcarse, a los 22 años, para un viaje alrededor del mundo. En esa época ya tenía inclinación hacia la historia natural y el dibujo. Uno de sus familiares, un primo llamado Hippolyte Plantet, era pintor, pero no sabemos si este pariente, que solo tenía un año menos que él, pudo ayudarle a acercarse al mundo de los artistas. En cuanto a las teorías de Darwin, ignoramos cuándo las descubrió. De lo que sí tenemos constancia es que a principios de la década de 1870 ya rechazaba las teorías fijistas. Había adoptado el principio de la variación permanente de las especies y el de la selección natural”.

¿Y cómo es su vinculación con Canarias y su amistad con Sabin Berthelot?

“Grasset conoció a Sabin Berthelot al final del año 1854, con ocasión de un viaje a Senegal. El archipiélago canario, al encontrarse en su ruta, fue una parada en su periplo. En aquel entonces Berthelot dirigía el viceconsulado francés, que era un lugar de paso imprescindible para los franceses que paraban en Santa Cruz, especialmente para los naturalistas. Berthelot era toda una referencia para quienes necesitaban orientación en sus excursiones por la isla de Tenerife. Después de este primer encuentro, los dos hombres siguieron en contacto por carta. Parece que se vieron en una ocasión en Francia, hacia el año 1861. Ese mismo año, Berthelot lo presentó a la Sociedad Geográfica, y quedó elegido socio de la asociación. Pero no fue hasta 1877 cuando cumplió su promesa de volver a visitar a su amigo. Ese año, se encontró con un hombre debilitado por la edad. Berthelot tenía 83 años, perdía un poco la memoria, pero aún disfrutaba de la buena compañía. En su casa de la calle de Las Flores, en Santa Cruz de Tenerife, organizaba reuniones y compartía su mesa con René Verneau, que estaba realizando su primera misión científica en las islas. En ese momento, Berthelot estaba escribiendo la obra que se publicaría con el título Antiquités Canariennes. La cuestión del origen de las primeras poblaciones del archipiélago, que también ocupaba a Verneau, debió de ser un tema de conversación durante estos encuentros en la calle de las Flores. Aunque Grasset tenía otras amistades en Tenerife, es probable que los tres viajes realizados entre 1877 y 1881 tuvieran algo que ver con Berthelot. El de 1881 tuvo lugar unos tres meses después del fallecimiento del viejo cónsul. Ese año, Grasset conoció a Elías Zerolo, que, junto con el marsellés León Lavialle, era uno de los albaceas testamentarios de Berthelot. Durante los dos siguientes, participó en las gestiones para la publicación, en la editorial parisina Plon, de la obra póstuma Souvenirs intimes ou miscellanées épistolaires. Se trata de una obra de 1883, que Luis Diego Cuscoy tradujo al español y dio a conocer en 1980 como Recuerdos e epistolario”.

- ¿Es cierto que Berthelot le publicó un libro de viajes que realizó alrededor del mundo?

“Sí, totalmente cierto. En 1879, Berthelot le publicó en Francia los diarios de un viaje que realizó entre abril de 1850 y enero de 1853. Fue un viaje por las costas suramericanas, el litoral occidental norteamericano, los archipiélagos del Pacífico, Australia, China, Indonesia y la costa occidental de África. Pero como bien indica el título del libro, Journal d’un voyageur ou Recueil de notes pendant un voyage autour du monde, mis en ordre par S. Berthelot, en este caso no se trata de una reproducción fiel de los textos, sino de la publicación de fragmentos de los diarios, pasajes seleccionados por Berthelot y comentados por él. Estos diarios contenían dibujos, que no se reprodujeron en el libro”.

- ¿Qué cree que pueden aportar estos Apuntes de viaje a la bibliografía que ha escrito sobre el Archipiélago canario?

“Estos diarios vienen a enriquecer un corpus de textos ya conocidos, escritos por extranjeros que estuvieron en Canarias en el último tercio del siglo XIX, como, por ejemplo, los ya mencionados Jules Leclercq y René Verneau, pero también Eugène Goblet d’Alviella, Olivia Stone, etc. Pertenecen al género de la literatura de viajes, de viajes reales, que nos permiten descubrir las islas a través de los ojos de los europeos y entender qué lugar ocupaban en su cartografía mental del mundo. Por supuesto, nos proporcionan además valiosos detalles sobre las islas en sí y los isleños, sobre cómo se relacionaban entre ellos, sus hábitos y costumbres, y también, en el caso de los diarios de Grasset, sobre cómo se viajaba al final del siglo XIX. El viajero nos cuenta todo lo que sufría el que navegaba bordeando la costa africana, para ir y venir entre el Mediterráneo y el Archipiélago”.

- En uno de los apartados de la introducción señala los estereotipos y prejuicios que caracterizan a Arthur Jean-Philibert Grasset. ¿Podría indicarnos algunos? ¿Se conoce si logró desembarazarse de ellos?

“Ya he mencionado algunos, como la imagen de una España atrasada, que era un estereotipo bastante arraigado en Francia en el siglo XIX. Podemos señalar también los prejuicios judeófobos, muy presentes en las páginas escritas en Gibraltar y Tánger, los estereotipos como el del judío avaro, que no hacen sino reflejar el antisemitismo creciente en la sociedad francesa de esa época. Pasa también con la comunidad musulmana, especialmente con sus componentes masculinos vistos como seres bastante brutales, a veces guiados por pulsiones violentas. Grasset busca entre los estereotipos los recursos necesarios para describir a la otredad dentro de una lógica de separación que va del distanciamiento, en el caso de los isleños, por ejemplo, a la exclusión en el caso de las poblaciones del Magreb. Tiene cierto trato social con los habitantes de Canarias, pero no con los judíos ni con los musulmanes. En relación con el choque cultural que experimentaban los viajeros en una época en la que viajar era más complicado que ahora, y a modo anecdótico, podemos mencionar una experiencia vivida por Grasset en Canarias. Me refiero a su descubrimiento del vino de Lanzarote. Él partía del principio de que todo lo que se comía y se bebía en las islas era malo. La primera vez que probó el vino, no le gustó para nada. Al segundo día, tampoco le pareció bueno, pero dijo que se bebía a pesar de todo. Pero al final, al tercer día, ya no le parecía tan malo. Este ejemplo nos muestra cómo la confrontación con lo diferente da lugar a veces a comentarios negativos, pero si aceptamos o nos tomamos el tiempo de aprender a conocer, nuestro juicio puede cambiar y volverse positivo”.

- De los dibujos que realizó en sus viajes a las islas, ¿resaltaría alguno? ¿Por qué?

“Me resulta interesante, por ejemplo, la acuarela del idolillo de la antigua colección de la familia Maffiotte, por lo que nos sugiere y no se cuenta en los diarios. Grasset viajó a Canarias en un momento en que la élite isleña se interesaba por las poblaciones prehispánicas y se estaba desarrollando el coleccionismo. Estamos hablando de finales de la década de 1870, y no olvidemos que la fundación del Museo Canario data de 1879. Como dije antes, Sabin Berthelot estaba escribiendo su obra Antiquités canariennes y esto coincidió, además, con la primera misión de René Verneau en el archipiélago. Una de las primeras tareas que se propuso este antropólogo al llegar a Santa Cruz fue precisamente visitar a las personas que poseían colecciones de objetos prehispánicos. Este idolillo que pintó Grasset y también se reproduce en la obra del cónsul, no está representado en la obra que publicó Verneau en 1891, Cinq années de séjours aux Canaries, aunque sí, se menciona en sus publicaciones. No cabe duda de que tanto Verneau como Berthelot vieron esta colección o una parte de ella, y no podemos descartar que Grasset también. Por otra parte, me llama la atención una serie de paisajes, en particular de Gran Canaria, como el Barranco Seco, el de la Angostura, que se corresponden con los que, más adelante, se fotografiaron y salieron en las primeras postales que circularon por Europa con el turismo de las primeras décadas del siglo XIX”

- Es autora, entre otros, de Un francés entre guanches e Informes y memorias consulares de Sabino Berthelot (1847-1874), ¿por qué este interés en la Historia de Canarias y en concreto en la vida y obra de Berthelot?

“Existe un cierto apego a la figura de Sabin Berthelot no solo en el mundo académico canario sino de forma general entre las personas interesadas en la cultura y la historia del archipiélago. Esto siempre me ha llamado la atención, como francesa que ha pasado muchas estancias en Tenerife. Mis primeras lecturas de las obras de Berthelot se remontan a mi época de estudiante, y las hice en un ambiente propicio al descubrimiento y al estudio, en la biblioteca universitaria de La Laguna. La idea de desarrollar su biografía a partir de fuentes archivísticas francesas surgió más tarde, en un momento en que yo vivía en París y me encontraba en una situación ideal para intentarlo. Son muchos años de investigación, pero aún queda mucho por hacer. En cuanto a las memorias y los informes consulares, fue un proyecto que nos planteamos, de forma conjunta, un compañero de la Universidad de Estrasburgo, Cristian Díaz Rodríguez, y yo. El objetivo de esta iniciativa era poner las fuentes documentales a disposición de un público que no siempre tiene acceso a los archivos. De hecho, la idea que guio la publicación de los diarios de Arthur Grasset es la misma. Me refiero a hacer lo necesario para difundir un documento que podría haber permanecido “encerrado”, por así decirlo, en una gaveta o un armario, y hacer lo posible para que su significado sea accesible a un amplio número de lectores mediante su traducción y notas explicativas”.

- ¿Cuál es la visión que tenían los intelectuales franceses de las islas en el XIX? ¿Y cuál piensa que es la aportación que Berthelot a suscitar esta curiosidad?

“El interés por las Islas Canarias surgió en Francia en gran medida gracias a la contribución de Sabin Berthelot, no solo mediante la publicación de obras, sino también por su gran implicación en diversas sociedades científicas francesas, como la Sociedad de Geografía, la Sociedad Etnológica, de la que fue uno de los fundadores en 1839, o, posteriormente, la Sociedad Imperial de Aclimatación Zoológica y la Sociedad de Antropología de París. Tres de ellas llegaron a ser reconocidas de interés público por el Estado francés. Los trabajos que Berthelot presentó allí y la información que trató de difundir a través de ellas pusieron a Canarias en el centro de la atención de los científicos, especialmente entre 1835 y 1847. A partir de 1870, una nueva generación de intelectuales tomó el relevo, sobre todo en lo que se refiere al estudio de las antiguas poblaciones del archipiélago: pensamos, por ejemplo, en Gregorio Chil y Naranjo y Diego Ripoche, que publicaron algunos trabajos en Francia, así como en René Verneau, que llegó a Tenerife en junio de 1877 con la intención de continuar lo iniciado por Berthelot. Verneau sólo tenía 25 años en ese entonces y rápidamente se alejó de Berthelot. Pero no es menos cierto que, inicialmente, este fue una referencia para él”.

FOTOS:

1.- Portada del libro-

2.- La profesora Nathalie Le Bruen

3, 4 y 5: ilustraciones de las islas Canarias realizadas por Arthur Jean-Philibert Grasset y que se incluyen en el libro.

Saludos, maravillados, desde este lado del ordenador

Atis Tirma, una novela de Ulises Martín Hernández

Lunes, Enero 17th, 2022

Es nutrida pero también desigual la literatura que hay sobre los primeros pobladores del archipiélago. El año pasado, sin ir más lejos, aparecieron varios títulos que tratan (cada uno a su manera) la conquista de Canarias desde diversas perspectivas. La de Tenerife ocupa los contenidos de las dos novelas que hasta la fecha ha dedicado Andrés Martín Peinado a este periodo de la Historia, tenso y convulso, en Achineche y Orgullo ancestral (Idea/Aguere) mientras que Jesús Alberto Reyes Cornejo se inspira en hechos reales en Cherfe, anhelos de justicia, (Éride Ediciones, 2021) en la que describe la tenacidad de un guanche que busca que se cumpla la ley viajando incluso a la Corte de Castilla para reclamarla en unas islas, las de Canarias, ya sometidas a una España que entonces estaba todavía en construcción.

La última aportación de lo que podríamos denominar como género en sí mismo de la literatura que se escribe en y desde Canarias, la guanche por uniformar a los diferentes pueblos que moraban en las siete islas, es Atis Tirma (Baile del Sol, 2021), relato que firma Ulises Martín Hernández, y que se centra en la conquista de Gran Canaria, una historia trufada de grandes batallas, héroes y traidores que en manos de un escritor con entusiasmo es un material excelente para construir una novela. Y Ulises Martín lo consigue, escribir una buena novela sobre aquellos hechos situando al lector en unos años fundamentales para el archipiélago en el que vivo, tejiendo una tupida red de relaciones entre los protagonistas ficticios y reales que intervienen en el libro. Libro que, entre otros de sus aciertos, está la forma en que ha escogido su autor para contar la historia, un tiempo presente que revive unos días que han quedado sepultados por la leyenda.

Atis Tirma nos transporta desde las oscuras tabernas de cualquier ciudad portuaria del sur de la península a una isla, la de Gran Canaria, en permanente estado de ebullición con el desembarco de tropas que se preparan para su conquista. Entre esta tropa de desalmados se encuentra un isleño, Juan Mayor de nombre castellano, que sirve de traductor a ese ejército en el que anida la discordia entre unos y otros mientras en las montañas se refugian para la batalla los hombres de Doramas, Adargoma y Bentaguayre, entre otros.

La novela presta especial atención a uno de los personajes más interesantes de aquel conflicto, Fernando de Guanarteme, al mismo tiempo que la acción se bifurca en varias direcciones que no necesitan confluir en un final que, los interesados en la Historia de Canarias y en concreto de la Historia de la conquista de Gran Canaria, conoce de sobra.

El material que me llama más la atención de la novela de Ulises Martín es que retrata el carácter de los hombres que vinieron con el espíritu de conquista. También el de los canarios que supieron ver en aquel ejército formidable el fin de un mundo y el comienzo de otro. Mestizo, en el que se combinó el ingenio de unos con la fuerza de los otros.

No se trata así de una novela que ensalce a los canarios, a los primeros habitantes de la isla, ni a los conquistadores que vinieron para someterlos sino de equilibrar los bandos y mostrarlos con agradecida distancia, como si la voluntad del autor fuera la de contar aquella conquista con vocación de cronista.

Se trata de un periodo tan apasionante, el sometimiento de todo el archipiélago por aquel reino que vino de Europa y que ya comenzaba a acariciar la idea de crear un imperio, que se agradecen las páginas de Atis Tirma para confirmar una vez más que Canarias es resultado de todo un largo y laborioso proceso de mestizaje y que, como dijo alguien de cuyo nombre no quiero ahora acordarme, los vientos de la modernidad son resultado siempre, siempre, de esa mezcla, mezcla que procede siempre, siempre, del sur. En este caso, de más allá del sur de Europa.

Sí que hubiera agradecido al final de la novela, una novela basada en hechos reales, una nota histórica que aproximase a través de su dictado unos hechos que forman parte ya de la identidad del archipiélago canario. Unas notas donde el autor justificase algunas de las licencias que se ha permitido a la hora de escribir el libro. También para corroborar que en casi todo momento ha intentado ser lo más aproximado posible a lo que se conoce del sometimiento sangriento de una isla de la que partirían más tarde las expediciones militares que condujeron a la conquista de La Palma y Tenerife, y que fueron capitaneadas por un hombre que contribuyó a la batalla de la de Gran Canaria, Alonso Fernández de Lugo. Un personaje que por otro lado está pidiendo a gritos una biografía que permita a los lectores, pero sobre todo a los lectores canarios, conocer al hombre más allá de las ambiciones que pudo hacer realidad en vida.

Se trata en definitiva Atis Tirma de una excelente novela sobre un capítulo fundamental de la Historia de Canarias, uno de esos libros que como me sucedió con La señora Beatriz de Bobadilla, señora de Gomera y Fierro, de Carlos Álvarez, hacen viajar al lector a un mundo en declive y al surgimiento de otro. Ese otro del que venimos los que habitamos estas islas abandonadas de la mano de los dioses.

Saludos, leímos, leemos, leamos, desde este lado del ordenador

Libros con acento canario

Viernes, Enero 14th, 2022

* Honda meditación de toda cosa. Poesía canaria del paisaje .1990-2020 (Fundación Ortega Muñoz, ¿?) se trata de una antología al cuidado de Jordi Doce y Francisco León que reúne una selección de la obra de quince poetas de las islas nacidos entre 1965 y 1980 (Melchor López, Juan Fuentes, Oswaldo Guerra Sánchez, Ricardo Hernández Bravo, María José Alemán Bastarrica, Alejandro Krawietz, Francisco León, Luis Lenz, Antonio Martín Sosa, Isidro Hernández, Bruno Mesa, Miguel Pérez Alvarado, Iván Cabrera Cartaya, Daniela Martín Hidalgo y Sergio Barreto) y que han hecho “una reflexión del paisaje por medio de la palabra poética, uno de los ejes de su trabajo creativo”, se precisa en una nota informativa.

* La Biblioteca Atlántica edita La prisión de Fyffes, del escritor José Antonio Rial. La edición se basa en la llevada a cabo por la Editorial Monte Ávila venezolana, pero corrigiendo muchas de sus erratas y teniendo en cuenta advertencias muy precisas del autor hechas al editor actual. Esta edición puede considerarse la definitiva después de ser corregidas las anteriores y del diálogo mantenido entre José Antonio Rial y Juan Manuel García Ramos a lo largo de muchos años antes de ser fraguada la versión definitiva que ahora se ofrece.

* El Gobierno de Canarias publica el Libro de estilo del Gobierno de Canarias, una guía de consulta sobre el buen uso del español dirigida a todos los miembros de la Administración regional. La obra, escrita por el periodista y asesor lingüístico Ramón Alemán, coordinador del servicio de corrección Lavadora de textos, incluye la Fundación del Español Urgente (FundéuRAE) entre las fuentes de consulta recomendadas. Además, la FundéuRAE también aparece citada en varias de las orientaciones que se dan en la tercera parte del libro, que es un diccionario de dudas.

* La editorial Baile del Sol presenta en su colección Sitio de fuego el libro La diosa de los eunucos (2021), de Sergio Barreto, volumen que recoge diez relatos que “muestran un rostro diferente del ser humano civilizado”, se lee en la contraportada.

* Ocho (La equilibrista Editorial, 2021) es una novela de Claudio Colina Pontes, pseudónimo tras el que se encuentra Gabriel Díaz. La historia cuenta el reencuentro de dos amigos que llevaban sin verse quince años, quienes deciden viajar al interior del país en el que viven para visitar a su antiguo jefe, “a quien daban por muerto”, se informa en la contraportada.

* Planes de fuga (Ediciones del Pampalino, ¿?) de Bruno Mesa significa el regreso al aforismo de su autor. El libro cuenta con un prólogo que firma Sergio García Clemente.

Saludos, eso es todo por hoy, desde este lado del ordenador