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“Puerto de Letras quiere ser una bisagra entre las literaturas de ambas orillas”

Jueves, Julio 8th, 2021

El Puerto de la Cruz ha desarrollado a lo largo de estos años una política que ha dado como resultado una programación cultural consolidada, estable y para toda clase de públicos.

La primera ciudad turística de Canarias apuesta objetivamente por la cultura no solo con la celebración de festivales sino también con otras actividades más discretas pero que, afortunadamente, no han sido episódicas sino que han mantenido una línea constante en el tiempo.

Con ese objetivo, este viernes, 9 de julio, se inicia Puerto de Letras. Escritura en diálogo, una iniciativa coordinada por el escritor Antonio López Ortega, la artista plástica Nela Ochoa y el poeta Rafael-José Díaz, con una mesa, Mandíbulas contra Amazon, en la que participarán la escritora ecuatoriana Mónica Ojeda y el escritor catalán Jordi Carrión. El encuentro tendrá lugar en el Lago Martiánez a partir de las 20 horas. Este mismo escenario acogerá en agosto, octubre y noviembre de este año otros diálogos que cerrará el escritor rumano Mircea Cartarescu, uno de los candidatos que más suena para recibir el Nobel de Literatura.

- ¿Por qué Puerto de Letras. Escritura en diálogo?

ANTONIO LÓPEZ ORTEGA (A.L.O): “El origen vino en gran medida por la apertura de proyectos culturales que convoca todos los años el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz, lo que nos animó a presentar el proyecto. Todo este proceso fue el año pasado, que sufrió algo de lentitud por el Covid-19. Tras el fallo del concurso público, se nos avisó que nuestro proyecto había sido aprobado entre cuarenta presentados de los que se seleccionaron seis”.

– ¿Cuál creen que fue la clave para que el proyecto resultara seleccionado?

A.L.O.:
“El proyecto que presentamos está muy pensado en ver la ciudad como marco propicio para un acto literario permanente en el tiempo, preferentemente. También la de aprovechar las posibilidades de esta ciudad marítima con abolengo patrimonial histórico, carácter cosmopolita y la de reivindicar la obra de César Manrique que hay en la ciudad”.

– Pero ¿qué diferencia Puerto de Letras de otros encuentros literarios del mismo tipo?

A.L.O.: “El nuestro se diferencia por su estilo a lo Hay Festival, que en la edición de 2004 que se celebró en Cartagena de Indias, Colombia, reivindicó el diálogo a partir de la literatura tanto entre los escritores como entre los lectores”.

– ¿En qué consistirá la programación?

A.L.O: “La programación cubre el segundo semestre de este año y contará con cuatro grandes mesas. En la primera intervendrán Mónica Ojeda y Jordi Carrión. Jordi es novelista y un hombre de la comunicación, la cultura y el análisis de los procesos culturales y las nuevas realidades de la comunicación cultural. Mónica Ojeda es una novelista ecuatoriana afincada en Barcelona que cuenta con una obra de mucho impacto. Esta mesa se titula Mandíbulas contra Amazon y tendrá lugar, como todas las actividades de Puerto de Letras, en el Lago Martiánez que es un sitio emblemático y que se pensó para albergar público no solo de la ciudad sino de otras partes. La segunda mesa, que tendrá lugar en agosto, Poesía en el Lago, reunirá a los poetas Ricardo Hernández Bravo, que representa a una generación de poetas y es autor de varios libros de poesía y Katia Vázquez Schröeder, para ubicar a una generación emergente. Vázquez Schröeder ha ganado premios, entre otros el del Festival Índice. Esta mesa contará también con Adalber Salas Hernández, poeta, ensayista y traductor venezolano de origen canario que se va a radicar en la isla después de terminar un doctorado sobre escritura creativa en una universidad de Nueva York. Es un gran poeta, ha publicado en Venezuela, Norteamérica y en España, además de ser un excelente traductor de francés e inglés. Entre sus traducciones, Una vida de pueblo, de Louise Glück, premio Nobel de Literatura. La mesa la moderará Rafael-José Díaz. En octubre volverá la ficción con dos escritores nacidos en las islas como son Alicia Ramos y Nicolás Dorta quienes hablarán con Juan Cruz sobre sus historias y de la situación de la narrativa de los autores canarios y la generación a la que pertenecen. La mesa se llama Ficción o fricción. Puerto de Letras finaliza, sin desmerecer las otras mesas, con un plato fuerte en noviembre: el escritor rumano Mircea Cartarescu, quien vendrá acompañado de su traductora, Marian Ochoa de Eribe y Enrique Redel, de la editorial Impedimenta que publica su obra en España”.

– ¿Por qué una cita con escritores y escritoras al mes y no seguir el curso de una semana o cuatro o cinco días de festival?

A.L.O.: “Tiene mucho que ver con los acuerdos alcanzados con el Ayuntamiento y con la idea de lograr una permanencia en un periodo de tiempo un poco más largo. También porque quisimos atender un requerimiento de la alcaldía de expandir la programación durante más tiempo. Esperamos para los próximos años trabajar con una programación más expansiva”.

- ¿Cómo fue la selección de autores?

RAFAEL-JOSÉ DÍAZ (R-J.D.): “Se barajaron diferentes autores pero quisimos desde el principio que un escritor de Hispanoamérica dialogara con uno español pero al no poder traer directamente a nadie de América pensamos en autores hispanoamericanos que vivieran en España y planteamos varios nombres hasta que al final nos pareció una buena apuesta contar con escritores jóvenes y con mucho prestigio como Mónica Ojeda y Jordi Carrión que, además de mediáticos, escriben una literatura de calidad”.

– ¿Incluir una mesa sobre poesía se barajó desde que comenzaron a armar el programa de Puerto de Letras. Escritura en diálogo?

R-J.D.: “Desde el principio tuvimos claro combinar poesía y narrativa por lo que tenía que haber una mesa de poesía. Queríamos también que en esa mesa estuvieran inicialmente poetas canarios aunque al final se pudo sumar también a Adalber Salas, que es venezolano de origen canario. Pensamos una mesa en la que hubiera poetas de alguna isla que no fuera de Tenerife, como es Ricardo Hernández Bravo, que pertenece a la generación de los 80 y cuenta con una trayectoria muy destacada y se trata, al mismo tiempo, de un poeta hasta cierto punto discreto al que queríamos combinar con alguien de Tenerife pero que representara a otra generación como es Katia Vázquez, que es una de nuestras autoras con mayor proyección. La tercera mesa se quiso vincular en un principio a Agustín Espinosa, escritor nacido en el Puerto de la Cruz, como anclaje local pero nos dimos cuenta que al estar Espinosa en diferentes foros, su obra muy estudiada y ser el protagonista hace unos años del Día de las Letras Canarias, nos decantamos por una mesa centrada en la narrativa canaria pero desde un punto de vista no exclusivamente canario. Alicia Ramos vive en Madrid y además de escritora es cantautora mientras que Nicolás Dorta es autor, de momento, de un solo libro pero que ha tenido mucho tirón y los dos hacen una combinación interesante de la que sacará mucho jugo el moderador de la mesa, Juan Cruz. Mircea Cartarescu fue un golpe de suerte ya que de pronto se nos ocurrió ¿por qué no intentarlo con algún escritor europeo? y Cartarescu nos dijo que sí a la primera. Su editor en España, Enrique Redel, nos comentó que es rarísimo que acepte este tipo de invitaciones… Vendrá a la isla con su traductora para que haga de intérprete en el acto además de su editor en España, por lo que estarán prácticamente representados todos los agentes del mundo literario. La mesa, cómo no, lleva por título Todo sobre Cartarescu”.

- ¿Contará Puerto de Letras . Escritura en diálogo con actividades paralelas?

R-J.D.: “Sí, en octubre y noviembre y coincidiendo con la tercera y cuarta de las mesas, Nicolás Dorta, Alicia Ramos y Cartarescu visitarán los tres institutos del Puerto de la Cruz”.

- ¿Y cuál es el papel de Nela Ochoa en este encuentro?

NELA OCHOA (N.O.): “En la isla de Margarita se celebra desde 2015 una feria del libro donde ejercí tareas de producción hasta 2017. En Puerto de Letras hago lo mismo, producción, y he comprobado que a los escritores les interesa el Puerto de la Cruz no solo como destino turístico sino también literario”.

- En contra de otras ciudades de Canarias, donde la cultura casi brilla por su ausencia, el Puerto de la Cruz cuenta con una programación cultural dinámica y estable. ¿Tiene alguna explicación?

A.L.O: “Hay una vocación genuina con los festivales y el de propiciar este tipo de actividades. Desde que estoy radicado en Tenerife he intentado tocar muchas puertas presentando proyectos de estas características a distintas instancias pero no ha sido fácil. Mi sorpresa fue, tras las primeras conversaciones con el alcalde portuense, Marco González, su respuesta, cómo valoró y entendió este proyecto. Y no es fácil porque Puerto de Letras al margen del impacto que pueda ocasionar en el público, ha tratado la oferta literaria de la mejor manera posible. Por eso, contar por parte de la instituciones con una aceptación como la que hemos recibido es muy importante porque se ha entendido el alcance que puede tener. El espacio de recepción puede ayudar además al tipo de encuentro que vamos a realizar. La idea es que en ocho años Puerto de Letras se convierta en una cita obligada de grandes escritores no solo en español para generar la asistencia de público de la isla, el archipiélago, España y Europa. El objetivo es que el encuentro sea una bisagra permanente para conocer lo que pasa entre las literatura de ambas orillas. Hay un elemento natural, que es el encanto y el atractivo del Puerto de la Cruz, una ciudad que resulta ideal para acoger este diálogo entre volcanes y océano”.

N.O.: “En una reunión con el alcalde me di cuenta que al ser un hombre que vienen del mundo del teatro tiene una compresión y un entusiasmo con todo tipo de actividades culturales que no encuentras en otros sitios”.

– ¿Están preparando ya la edición 2022?

A.L.O.: “Lo que tenemos es una programación fruto de meses y meses de trabajo con el Covid-19 atravesado. Hay nombres que estamos pensando para el 2022 en parte porque algunos no podían y otros manejaban otras fechas para que pudieran estar en la edición de este año. Pero sí, ya estamos trabajando la programación del 2022. Para la ciudad es importante el verano desde el punto de vista de todo lo que concentra de público pero el verano no es el mejor mes para los escritores”.

- Una de las características de Puerto de Letras es su espacio para la poesía.

R-J.D.: “En Tenerife no existe ningún festival permanente en torno a la poesía. La isla no cuenta, además, con ninguna casa museo de escritores a diferencia de Gran Canaria. La poesía tampoco se fomenta, o por lo menos hasta ahora, aunque la Viceconsejería de Cultura lleva un tiempo desarrollando labores de apoyo a diferentes iniciativas. Está por ver que hará el Cabildo de Tenerife tras un año de cambio. En cuanto a los ayuntamientos, veo una excepción en el de La Laguna que parece que se mueve con la creación de una Poeteca pero no sé si lo de Poeteca ya estaba registrado en Caracas por lo que la experiencia lagunera podía haber pensado en otro nombre… Hay lugares como Santa Cruz de Tenerife que están bastante desaprovechados. Barajamos organizar esta experiencia en la capital tinerfeña pero pensamos que en verano no iba a funcionar pero sí en el Puerto de la Cruz porque combina un escenario grandioso, cuenta con una importante actividad turística en verano y es un lugar con mucha tradición cultural. La idea, si podemos, es mantener la presencia de la poesía y ampliarla. Es verdad que la poesía es más complicada por el tirón que puede tener de público al requerir de un formato más intimo pero pensamos que organizar un acto en un horario tardío, las 20 horas, que coincide con el atardecer en verano, podría resultar muy atractivo al celebrarse al aire libre y junto al mar en un lugar tan especial como es el Lago Martiánez, el Lago de César Manrique“.

Saludos, una ciudad, desde este lado del ordenador

A tumba abierta, cuentos de Joe Hill

Lunes, Junio 28th, 2021

Joe Hill es un excelente narrador de historias macabras. De casta le viene al galgo, como se dice, ya que como casi todo el mundo sabe Hill es un pseudónimo tras el que se esconde Joseph Hillstrom King, uno de los hijos de la pareja de escritores Stephen y Tabitha King.

No creo, dicho esto, que alguien pregunté quién diablos es Stephen King porque a estas alturas debe ser uno de esos pocos escritores de nuestros agitados tiempos que conoce casi todo el mundo. Incluido los que no leen un libro porque el cine y la televisión han bebido de sus cuentos y novelas para numerosas películas y series de televisión entre las que se encuentran las versiones de El resplandor y Christine, dirigidas por Stanley Kubrick y John Carpenter, respectivamente.

El caso es que Joe Hill hace tiempo que dejó de estar bajo la sombra del padre aunque cultive el mismo género que hizo rico y famoso a su mentor, el fantástico ladeado al terror aunque con sus novelas y cuentos Joe Hill ha demostrado que tiene un universo personal muy diferenciado del de su padre con el que coincide, sin embargo, en la capacidad que tiene para mimetizar el estilo de otros escritores a los que admira y rinde tributo en muchas de sus obras.

A mi Hill sin embargo me gusta más como escritor de historias cortas que como novelista. Se mueve mejor en este formato, y el elemento fantástico que late en ellos es casi siempre único y cerrado, pertenece a un relato que brilla y muere con igual intensidad cuando se lee y se termina.

Nocturna Editorial está apostando últimamente por este autor. Ha publicado que me conste dos de sus novelas, Fuego y Nos4A2, muy irregulares y dos de sus libros de relatos Tiempo extraño que reúne novelas cortas muy sobresalientes y ahora A tumba abierta que recopila trece historias bastante redondas y originales. El libro, de casi 600 páginas, cuenta además con una introducción y unos apuntes y agradecimientos que firma el autor.

Esta fórmula de explicar el origen de los cuentos y que Joe Hill desgrana en las páginas finales de A tumba abierta lo suele emplear bastante Stephen King y si bien no aporta mucho sobre las razones que dieron origen a estas historias, parece como si las aproximara al lector, lo que establece un grado de complicidad que debería de imitarse. Pienso, de hecho, que una de las razones del éxito de Joe Hill como de su padre es la sensación de cercanía que consigue en muchas de sus historias. Que uno entienda y no necesariamente se reconozca en sus personajes.

En el, a mi juicio, mejor relato de esta antología, Queda libre, narra una historia muy amarga que transcurre a bordo de un avión. Hill nos lleva a conocer a algunos de los miembros que viajan en el aparato, incluidos los pilotos como si de una de aquellas películas de la serie Aeropuerto se tratara. Historia de catástrofe como aquellos filmes de los 70, la que van a padecer sus protagonistas no deja de resultar infernal sobre todo porque se sospecha que no habrá final feliz. No voy a revelar lo que desata que el avión atraviese las nubes mientras el firmamento se ilumina pero sí a recomendarles que se aproximen a él y descubran a un escritor que conoce muy bien los resortes del género.

El libro incluye dos cuentos que están escritos con su padre, Stephen King, llevan los títulos de Acelera y En la hierba alta, mejor el último que el primero aunque el primero como explica y se descubre nada más leerlo, proponga una nueva versión de Duel, una historia original de Richard Mathenson que dio origen al filme dirigido por Steven Spielberg. En la hierba alta es una terrorífica historia de terror rural y ha dado origen también a una película.

El resto de los cuentos mantienen más o menos el tipo. Los hay mejores y los hay también peores pero el tono general es excelente porque las historias, aunque sea un tópico, se leen con entusiasmo. O lo que es lo mismo, logran sus objetivos que no es otro que el de entretener al lector. Evadirlo a otra realidad donde lo imposible se hace posible. Hay un tono además en todas las historias digamos que triste, por lo que muchas no acaban lo que se dice muy bien. Otra de las aportaciones de Joe Hill es donde desarrolla algunas de sus narraciones, y el perfil de los protagonistas que intervienen en ella.

El libro cuenta con un interesante, por cómo está narrado, cuento sobre muertos vivientes (Tuiteando desde el circo de los muertos) así como un excelente relato de venganza con acento macabro en Rosas, que trascurre en una familia de paletos blancos y racistas que viven en los más profundo del bosque.

Y hay más, incluso cuentos planteados como juergas tipográficas (está escrito de manera escalonada) como se observa en El diablo en la escalera, entre otros.

A tumba abierta es un buen libro de cuentos para no dormir y una buena oportunidad –por si no se conoce a su autor– para adentrarse en su mundo y en su peculiar y personal manera de entender el género.

Saludos, historias para no dormir, desde este lado del ordenador

Novela: Cuento breve hinchado

Miércoles, Junio 23rd, 2021

NOVELA s. Cuento breve hinchado. Especie de composición que guarda con la literatura la misma relación que guarda el paisaje panorámico con el arte. Es demasiado larga para leerla de una vez, y las impresiones producidas por sus sucesivos fragmentos son sucesivamente borradas, como ocurre en el caso de las visualizaciones del paisaje. La unidad, la totalidad de efectos resulta imposible de lograr, porque, además de las pocas páginas finales, todo cuanto queda en la mente del lector es la simple trama de lo acaecido antes. La novela realista es a la novela de imaginación lo que la fotografía es a la pintura. Su principio distintivo, la verosimilitud, corresponde a la realidad literal de la fotografía y la ubica en la categoría del reportaje, mientras que las alas libres del autor de ficciones le permiten a éste remontarse a cualquier altura para la que esté dotado. Y los tres principios esenciales del arte literario son imaginación,imaginación e imaginación. El arte de escribir novelas, tal como fue el el pasado, está muerto desde hace mucho tiempo en todas partes,excepto en Rusia, donde es nuevo. Haya paz para sus cenizas… algunas de las cuales se venden mucho.

Ambrose Bierce (Meigs, Ohio Estados Unidos, 24 de junio de 1842-Chihuahua, 1914), El Diccionario del Diablo, f. Traductor: Eduardo Stillman. Valdemar, 1993

El niño de la tienda de telas, relatos de Jesús Ibrahim Chamali

Lunes, Junio 21st, 2021

“En las tardes de los domingos, el tiempo pasaba más lentamente en la casa del niño de la tienda de telas. Era como si el segundero del reloj, llegado el mediodía, empezara a caminar de manera más pausada, como si él también quisiera estirar al máximo las horas que quedaban de día festivo. Sobre todo en verano”.

(El descastado, El niño de la tienda de telas, Jesús Ibrahim Chamali, Puentepalo, 2021)

Lector ante que escritor, no resulta extraño que Jesús Ibrahim Chamali demorara su salto al otro lado de la literatura, el de la creación, tras años y años de lecturas quiero creer que compulsivas cuando cae la noche y cantan los grillos.

Con su primer libro, El niño de la tienda de telas, deja sobradas muestras de lo que promete en una carrera literaria que apenas inicia, cultivando un género tan difícil como es el relato corto, género que utiliza como herramienta a través de la cual dejar rienda suelta a su imaginario. Un imaginario que se vuelca en contar historias sobre su infancia en la capital grancanaria, una ciudad que aparece como protagonista secundario entre este abanico de recuerdos que Ibrahim Chamali desgrana en ocasiones con el delicado temple de un orfebre.

No se tratan de cuentos retorcidos, de relatos que no llevan a ninguna parte, una tendencia ésta que estoy encontrándome en lo último que he leído escrito y publicado en estas tierras abandonada de la mano de los dioses sino, más bien al contrario, de pequeñas y delicadas piezas que rezuman por los cuatro costados nostalgia. Nostalgia por un tiempo pasado, nostalgia de cuándo éramos niños y todo parecía más complicado, sí, pero también más sencillo por contradictorio que resulte.

La infancia y la adolescencia de ese niño de la tienda de telas cuaja por lo tanto en las narraciones que arman un libro que en aparente desorden sí que guarda una poderosa coherencia interna. El lector se siente además identificado con las experiencias reales e imaginarias que vive el protagonistas de estos relatos y a veces incluso puede llegar a pensar que eso mismo que narra el escritor también lo vivió él no de idéntica manera pero sí con un parecido revelador. Casi parece que la sensación de vivir es prácticamente la misma si las condiciones en las que desarrollamos nuestra niñez y adolescencia se asemejan. Aunque el protagonista de estas historias no tenga mucho que ver conmigo, sí que me roza lo que siente hacia un universo que el tiempo se llevó.

Ya lo advierte con una de las citas que abre el libro, muy conocida por otro lado de Rainer Maria Rilke: “La verdadera patria del hombre es la infancia”.

Y sobre la infancia del niño de la tienda de telas se habla en este libro modesto, breve en páginas, pero directo en contar recuerdos de un tiempo que no sé si fue mejor pero seguro que más feliz. Es lo que tiene la niñez, esa capacidad por olvidar al minuto siguiente todo lo malo aunque queden rastros sombríos en una memoria que intenta echar tierra sobre todo lo negativo que sale al paso en esta carrera de obstáculos que es la existencia. La vida.

El niño de la tienda de telas se presentó hace unas semanas en la capital grancanaria y cuenta la edición con un prólogo personal y esclarecedor del también escritor Emilio González Déniz. Se escribe esclarecedor porque el prologuista es consciente que no tiene que explicar nada porque los cuentos ya se explican por sí mismos; personal porque sus opiniones sobre este libro de apenas medio centenar de páginas dan una visión atractiva de cómo González Déniz entiende estos relatos que, vistos con perspectiva y más como un todo que como historias independientes, forman un sobresaliente fresco de cómo vive un niño de familia de clase media la infancia en una capital de provincias.

Los amigos, las primeras novias, el anhelo por ser reconocido. También, cómo no, la figura del padre y de la madre, la de una familia que se esfuerza por dar todo lo que ellos no tuvieron a sus descendientes.

En ocasiones, y en contra de lo que aseguraba José Luis de Vilallonga en algunas de sus memorias, la nostalgia no es un error. Menos cuando, como hace Jesús Ibrahim Chamali, la recupera en una serie de estampas en las que se desnuda con mucho pudor ante el lector. Y se escribe desnuda porque revela las inseguridades que se siente siendo un niño que tiene aficiones que no son las comunes entre los que tienen su misma edad. En el caso de Ibrahim Chamali su amor ya temprano por los libros, por sumergirse en la evasión que provoca la lectura.

Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con un libro que se lee con gozosa rapidez. También la invitación que tiende para que se relea una y dos veces si se quieren encontrar claves que quizá pasaron desapercibidas en una primera lectura.
Tomaré muy en cuenta la que espero sea una carrera literaria prometedora la que ahora inicia Jesús Ibrahim Chamali con este libro que hace evocar otro tiempo, otro mundo. Otra realidad que, por desgracia, terminó siendo devorada por el paso de los años. Como escribe el escritor en La silla vieja, ese momento de la vida en el que descubres que “la tienda de telas iba dejando de ser ese sitio divertido donde el tiempo se detenía. Según iba creciendo, el niño iba notando que su pequeño mundo se quedaba cada vez más pequeño y que se sentía menos cómodo en él; que ese espacio lleno de aventuras, más imaginarias que reales, se convertía en un lugar triste donde el polvo acre, que se le pegaba como una segunda piel, y el aburrimiento de las tareas repetitivas, iban ganando la partida a todo lo demás”.

Saludos, sean felices, desde este lado del ordenador

Igueste de San Andrés recuerda a Isaac de Vega en el centenario de su nacimiento

Sábado, Junio 19th, 2021

Igueste de San Andrés fue un núcleo poblacional perteneciente al municipio de Santa Cruz de Tenerife al que se sintió particularmente unido el escritor y Premio Canarias de Literatura Isaac de Vega (Granadilla de Abona, Tenerife, 7 de noviembre de 1920 – Santa Cruz de Tenerife, 3 de febrero de 2014). Este fin de semana se concentra en esta localidad los actos que forman parte del apretado programa de actos que celebra el centenario de su nacimiento, programa que tenía que haberse celebrado el año pasado pero que tuvo que retrasarse por la pandemia.

La Asociación de Vecinos Haineto Príncipe de Anaga (calle Capri, s/n) acogerá estas actividades, que comienzan hoy, sábado 19 de junio y a partir de las 19 horas con las proyección del documental Fetasianos, el laberinto habitado, que dirige David Baute y, una hora después, con la mesa redonda Isaac de Vega vs. Fetasa. Desgranando una misma realidad, en la que intervendrán la escritora y poeta Cecilia Domínguez Luis, el catedrático de Literatura Española de la Universidad de La Laguna, Nilo Palenzuela; el artista plástico Nicolás Rodríguez Kolia y la escritora e hija de Isaac de Vega, María Teresa de Vega.

Este diálogo quiere aproximar la vida y obra del escritor en el centenario de su nacimiento, resaltando el importante papel que tanto él como otros compañeros fetasianos terminaron por ocupar en las letras del archipiélago.

Los actos programados para el domingo, 20 de junio, intentarán traducir en imágenes el universo de palabras de Isacc de Vega. A las 11 de la mañana y en la Asociación de Vecinos Haineto Príncipe de Anaga, Héctor Ruiz Verde, del Aula Cultural de Narración Oral de la Universidad de La Laguna será el protagonista de la sesión El alma de las cosas, en la que representará cuentos y relatos cortos del escritor tinerfeño.

A las 12 horas intervendrá en el mismo espacio Poemus & Solfatara, conjunto que forman Fernando Senante, Rubén Díaz y Rocío Andrés, quienes presentarán el espectáculo Palabras para un conjuro. De Abona a Ijuana, un tributo a Isaac de Vega y en el que proponen una adaptación musical de textos seleccionados del escritor.

El programa continuará la semana próxima, concretamente el sábado 26 de junio, también a las 11 y en la misma asociación de vecinos de Igueste de San Andrés, con la puesta en escena de Cuadernos de montaje: Fetasa a escena, en la que participan José Antonio Ramos Arteaga y miembros de la Agrupación de Teatro de Filología de la Universidad de La Laguna, quienes presentan un ejercicio de diálogo creativo de la novela Fetasa (1957), ya que entre los objetivos de la función se quiere aproximar al público las implicaciones de esta novela con las inquietudes del autor y su época.

Los actos que celebran el centenario de Isaac de Vega es una iniciativa de Gestioartem. Servicios Integrales en Gestión Cultural y Eventos, con la colaboración de los ayuntamiento de Granadilla de Abona y Santa Cruz de Tenerife.

Saludos, recuperando a nuestros clásicos, desde este lado del ordenador

Reembolsos, artículos y reflexiones de Lázaro Santana

Lunes, Junio 14th, 2021

Hace unos meses la editorial Una hora antes presentó la publicación de dos libros que deberían de despertar el interés de cualquier aficionado a la lectura. Se tratan de los volúmenes Después de los setenta (poesía) y Reembolsos (artículos y ensayos) de Lázaro Santana (Las Palmas de Gran Canaria, 1940), dos obras que considero fundamentales no ya dentro de la producción del escritor sino por su inteligencia y compromiso por contar de manera tan personal como brillante cuánto sucede a su alrededor.

Por deformidad profesional he leído y releído las piezas que reúne en Reembolsos, libro que recoge trabajos que fueron escritos entre 2000 y 2020 y en los que su autor aborda con una prosa trabajada diversos aspectos de la realidad que nos rodea. En algunas ocasiones con un tono que sin caer en la polémica resulta arrollador y en otras desgranando opiniones que generan atractivos debates. Se agradece, en este aspecto, que la intención de Lázaro Santana sea la de exponer y en muy pocas ocasiones la de defender los supuestos sobre los que escribe. En otras, se tratan de artículos que sin perder su verdor informativo (el anuncio de un libro, por ejemplo) no quieren ni deben ser objetivos.

En unos tiempos en los que ya aburre el lamento de que Canarias carece de críticos pero no de artistas, artistas que según estas voces necesitarían de al menos la recomendación de esos críticos que no existen, encontrarse con Reembolsos quizá obligue a más de uno y una a que cambie esta cantinela o mantra que aparece y desaparece como el Guadiana y contribuya, bien al contrario, a ayudarlo a razonar que más bien en este archipiélago abandonado de la mano de los dioses si carece precisamente de críticos quizá sea porque la mayoría lo que quiere es escribir literatura y no leer lo que escriben otros.

De hecho y hasta que no se tenga muy claro que es eso de ejercer la crítica, me parece a mi que los intentos de practicar cierto comentario de demolición o de reivindicación con o sin argumentos será una constante entre los que se autodenominan críticos sin que se les caigan los anillos.

No sé, ni me importa la verdad, si Lázaro Santana tiene vocación de crítico pero lo que sí sé como lector es que los artículos que reúne en Reembolsos son la mayor parte de las veces piezas a tener muy en cuenta ya que con elegancia, y en otras con cierta fría distancia, propone reflexiones sobre lo que lee y ha visto a lo largo de los artículos que conforman la obra. Una obra que no renuncia a señalar las contradicciones de nuestro tiempo y también a lamentar con resignada ironía el patético espectáculo de la política nacional y regional.

Escribe Lázaro Santana:

“Presenciar, televisada y a ratos, alguna sesión del Congreso de los Diputados en Madrid, permite acceder al nivel intelectual de los políticos que lo llenan (a veces no del todo). Sean del partido que sean, ninguno se expresa con educada corrección; son torpes, embarullados, tergiversadores sin escrúpulos (cuando no mentirosos sin más); insultan, gritan exhibiendo una muestra variada de modales zafios”.

En otro artículo, el escritor y poeta define en apenas unas cuantas líneas conceptos, más que ideas, sobre el nacionalismo:

“Conozco a Eduard Limónov como personaje extravagante (fundador de un partido nacional bolchevique, estratega político del jugador de ajedrez Gary Gásparov, admirador de Le Pen, padre) y no como novelista y poeta. Sus ideas políticas probablemente serán repelentes. Pero hoy he leído una frase suya que suscribo entera: “El nacionalismo es de paletos, corresponde a una idea pequeña, a una región pequeña”. Claro que a continuación dice creer en los imperios; y no sé que será peor, si los nacionalismos o los imperialismos”.

Estos fragmentos son solo un reducidísimo muestrario de un todo que si por algo se caracteriza es por su deslumbrante lucidez y mirada certera sobre lo que nos rodea.

No sé, en este sentido, si Lázaro Santana sería uno de esos críticos probables que lamentan unos pocos que no existan en Canarias. Esas voces ávidas por aportar su pequeña valoración al arte que se hace en Canarias, pero entiendo que la visión de las cosas, la capacidad de asombro que caracteriza al poeta y escritor grancanario sea de una necesidad tan extrema en una tierra que, como la nuestra, necesita tanto de voces independientes, liberadas. Es decir, no sujetas a complacencias ni ebrios furores intelectuales. Estas características hace que personajes como Santana merezcan ser reivindicados por la labor que realizan aunque de momento no alcance la repercusión que se merecen.

Habitar en unas islas como las nuestras sí que explica, de manera amarga, terrible, que en esos Premios Canarias cada día más devaluados un autor con la trayectoria y el compromiso de Lázaro Santana no haya recibido aún (y sospecho que nunca) una distinción que hace tiempo olvidó lo que recompensa. Si se tomara en serio, si se pretendiera reivindicar la trayectoria y el pensamiento de futuribles premiados debería de apartar a un lado los vicios que corroen su espíritu desde hace años y mirar de frente la desarmante historia cultural de un archipiélago que muere, isla por isla, en soledad.

Por eso mismo son tan necesarias opiniones como las que expresa Lázaro Santana e imaginar que si no hubiera existido habría que haberlo inventado. Afortunadamente, no hay que inventar nada porque el escritor está ahí, manteniendo el tipo. Proporcionando si así lo exige la ocasión, pensamientos de una contundencia que a veces se hace feroz:

“La muerte, cuando es tan abundante deja de ser impresionante. Hay un exceso de oferta. El sentimiento se convierte en estadística. El comentario puede parecer frívolo, pero es real”.

Saludos, a quitarse el sombrero, desde este lado del ordenador