Archive for the ‘Literatura’ Category

Leánse ‘El caso del cliente de Nouakchott’

Lunes, Diciembre 12th, 2011

Jaime Mir me entregó a finales de los años ochenta el original de una novela que había estado escribiendo en sus ratos libres con la idea de que la leyera. El trabajo llevaba el título de El caso del cliente de Nouakchott y la dejé reposar unas semanas porque estaba metido en otras cosas. Fruto del azar, me llevé el manuscrito a Icod de Los Vinos cuando un buen amigo me invitó a pasar unos días en la casa de unos familiaresy fue allí, bajo la metafórica sombra del Drago Milenario, cuando empecé a leer un original que primero me soprendió, más tarde me hizo reír y, finalmente, sumergir en un relato muy bien alambicado en el que Jaime Mir, por primera vez en la historia de las letras que se escriben en esta región desestructurada, narraba en clave policíaca.

Al jurado del Benito Pérez Armas debió de sucederle igual, ya que El caso del cliente de Nouakchott obtuvo en 1990 el premio de Edición, lo que posibilitó que su publicación y que se transformase en una especie de novela de culto cuyos lectores reclamaban más y más títulos de su protagonista, el más que cínico, irónico detective privado Carlos Alberto Rico, Jeque para amigos y enemigos, sin resultado alguno.

Por razones que no merecen la pena explicar, Jaime Mir renunció a continuar escribiendo. Y cuando digo escribiendo me estoy refiriendo a que Jaime Mir se apartó del mundo de la creación literaria para dedicarse a otros menesteres, por lo que el fenómeno de El caso del cliente de Nouakchott se diluyó con el paso implacable de los años.

En septiembre de este año, me reuní con los responsables de la editorial Oristán y Gociano porque tenían que darme una agradable noticia. Quedamos en una cafetería próxima al teatro Guimerá y allí se me comunicó que iban a reeditar El caso del cliente de Nouakchott. Para resumir solo puedo decir que esa soleada y calurosa mañana de septiembre los de Gociano y Oristán me alegraron el día.

Veintidós años después, la nueva edición de El caso del cliente de Nouakchott se presenta este martes, 13 de diciembre, en la sala de actos de la Mutua de Accidentes de Canarias (MAC, Robayna, 2) en Santa Cruz de Tenerife, a las 19.30 horas, acto en el que se me ha honrado para que esté en la mesa junto a los escritores Mariano Gambín y Javier Hernández.

Muchos se preguntarán porque no estará en la mesa Jaime Mir y la respuesta, no me he cansado de explicarla estos días por activa y por pasiva, es que Jaime se toma demasiado en serio su trabajo como escritor. Trabajo que, afortunadamente, ha vuelto a recuperar porque ahora mismo está armando una nueva historia protagonizada por Jeque. Un Jeque jubilado. Y el asunto promete por lo que he podido leer.

Jeque, que es un detective privado que preferiría pasarse la vida tumbado a la bartola, aparece también en otro relato que se publicó en los volúmenes de ganadores y accésit del Félix Francisco Casanova. No hay más Jeque vivito y coleando en otras páginas. Así me lo confirmó el propio Jaime, bastante abrumado por la reedición de El caso del cliente de Nouakchott, una novela que no me cansaré de calificar de culto y pionera de lo que más tarde se ha producido del género negro criminal escrito en Canarias.

Es probable que esté mal que lo diga, pero con la nueva edición (corregida) de este excelente relato que hace reír y llorar, que despierta emociones y que se lee con asombrosa facilidad porque despierta la atención del lector, todos los interesados en la novela policíaca y también en la literatura sin prejuicios intelectuales, debería de devorar para darse cuenta que la novela de género puede ser también sinónimo de alta literatura. Que no hay que recurrir a lenguajes herméticos ni experimentalismos tontorrones cuando lo que se quiere es contar algo tan difícil como una buena historia.

Y Jaime Mir lo consigue. Lo consigue no ya por la feliz creación de ese detective privado al que le gusta comer, entre otros platos, un ración de tollos con sus papas arrugadas, sino también porque está poblada de personajes creíbles a los que apenas ha arañado el paso del tiempo.

Jaime logra, además, una acertada descripción de la enfermiza vida de una capital de provincias en una década, los ochenta, que no resultó para nada prodigiosa; y tuvo buen oído para reflejar en papel el argot que utilizábamos algunos en aquel entonces.

No es, en contra de lo que haya podido leer por ahí, El caso del cliente de Nouakchott una obra cínica. Se equivoca quien así lo piense. El caso del cliente de Nouakchott es una novela demoledoramente irónica. Pero sin abusar. También el retrato de un perdedor que no hace sangre de su derrota.

Por todo esto y muchas cosas más, no se la pierdan.

Saludos, es solo un consejo, desde este lado del ordenador.

Confesiones de un hippie: ¡Indignado pero con casco de acero!

Miércoles, Diciembre 7th, 2011

Entre mis libros de cabecera se encuentra Las aventuras del valeroso soldado Svejk, del escritor checho Jaroslav Hasek. El personaje, todo un icono en la República Checa post comunista, desarma la rígida disciplina militar no sabe uno si porque es demasiado idiota o, por el contrario, demasiado inteligente.

El caso es que el valeroso soldado Svejk siempre se sale con la suya, lo que lo convierte en una especie de héroe de nuestro tiempo. O así quiero verlo.

Las aventuras del soldado Svejk han inspirado de una u otra forma otras literaturas que con mejor o peor fortuna presentan también a hombres sencillos y tremendamente individualistas enfrentados a una implacable maquinaria de la Historia que ha terminado por vestirlos de uniforme.

En esta línea, una novela muy recomendable que sigue la estela Svejk es Las aventuras de Wesley Jackson, de William Saroyan. Un inteligente y cómico relato de la vida militar de un soldado del ejército de los Estados Unidos en plena II Guerra Mundial cuyo aprendizaje para hacerse hombre resulta aún hoy desarmante.

Y desternillante.

Arthur Conan Doyle, que es uno de los grandes escritores británicos del último XIX y principios del XX, también ofreció un divertido retrato de un caballero arrogante, vividor, mujeriego y por lo tanto majadero, en su reivindicable Las hazañas del brigadier Gerard, historias que quizá inspiraron al inclasificable George MacDonald Fraser para una de las creaciones más atrevidas y felices de la literatura de humor de todos los tiempos como es Harry Flashman. Un personaje, el tal Flashman, que describe en unas supuestas memorias como siendo un cobarde y repugnante arribista se convirtió por golpe de la fortuna y su don de lenguas y atractivo, en sir del Imperio Británico. Un Imperio, cuenta Fraser con notable sentido del humor y rigor histórico, construido por brillantes y necios desalmados.

En esta amplia galería de excelentes y también mediocres narradores destaca el escritor de origen prusiano Hans Hellmut Kirst. Quien en los años posteriores a la II Guerra Mundial pretendió con una serie de novelas mostrar con notable sentido del humor el otro lado del ejército alemán en ese periodo nefasto de la Historia de esta hoy nuestra Europa que se nos pierde por estar construida por mercaderes.

Excelente escritor de novelas policíacas de temática militar como La noche de los generales, su obra maestra es, a mi juicio, la serie de historia que escribió sobre el primero cabo, más tarde sargento y después teniente Asch.

Estos libros, que afortunadamente la Editorial Berenice está recuperando en castellano, son literatura más que recomendada para los que quieran entender cómo funcionó aquella maquinaria que fue capaz de merendarse media Europa a través de un personaje, Asch, que en el primer título de la entrega viste uniforme y sirve a un sistema, el nacionalsocialista, al que detesta.

La serie Asch, que se publicó en España por primera vez en Ediciones Destino en los años cincuenta, comienza con la desconcertante La original rebelión del cabo Asch, libro que se desarrolla a finales de los años treinta, justo antes del inicio de la II Guerra Mundial.

Se trata La rebelión del cabo Asch del entretenido retrato de un hombre que solo quiere vivir y que lo dejen vivir en paz. Su vida como militar resulta así una divertida e inteligente lección de cómo minar el sistema actuando desde dentro aprovechando las debilidades que tiene ese mismo sistema. Un sistema aferrado a normas rígidas pero muy endeble y absurdo. Que no tolera reinterpretaciones.   

La original rebelión del cabo Asch cuenta más cosas, claro está, pero lo interesante, la grasa que alimenta y anima a continuar leyendo otras novelas que Kirst dedicó a Asch es observar cómo se lo monta un individualista para continuar siendo él mismo dentro de una cadena que no quiere gente pensante sino engranajes que hagan funcionar la maquinaria de la estupidez.

O disciplina.

Las novelas que Kirst dedicó a Asch, y en contra de lo que pudiera parecer, son historias de personajes. Personaje que si bien pueden resultar de una pieza y de una dignidad e indignidad digamos que tópica, sirven para desmontar todo una mecanaria que nos quiere uniformes, iguales. Y éste, precisamente éste, es uno de los mayores hallazgos de estas novelitas presuntamente escritas para entretener.

El segundo volumen de la serie, Las aventuras bélicas del sargento Asch no es, como promete su título, un relato bélico de nuestro héroe de casco de acero. Y ello pese a que Asch se encuentra en el frente ruso sirviendo en una batería artillera.

La guerra, en esta extraordinaria novela, es solo el telón de fondo de una historia en la que Asch pasa a un ligero segundo plano para dar más protagonismo a secundarios de la primera entrega.

El autor no descuida por ello su peculiar y contenido sentido del humor. Humor que sin llegar a vitriólico derrama sobre arribistas, militares con ganas de ganar medallas y soldados que buenamente intentan pasar desapercibidos para llegar sanos y salvos a la patria. Al Fatherland.  

Kirst continuó explotando la serie Asch, muy popular en la República Federal Alemana entre los cincuenta y sesenta del siglo XX, en La original rebelión del teniente Asch y Qué fue del soldado Asch.

Y yo, que solo he leído las tres primeras, espero que Berenice cierre la tetralogía para irme con una extraña, y si quieren inquietante sonrisa a la tumba.

Asch no es Svejk, cierto.

Pero Asch respira el mismo aire que Svejk.

Y solo con eso, ya ven, me basta.

(*) En la imagen John Lennon y Yoko Ono dando la ¿nota? ¡Haz el amor y no la guerra, machango!

Saludos, en la trinchera, desde este lado del ordenador.

Lo leyeron en ‘El Escobillón’

Lunes, Diciembre 5th, 2011

¿QUÉ HAY DE NUEVO, VIEJO?

Tras publicar en 2008 un interesante trabajo sobre el cineasta norteamericano Oliver Stone, el especialista tinerfeño Jorge Fonte pareció que dormía como investigador cinematográfico –tras sus recomendables volúmenes sobre Walt Disney y  Speilberg–. Afortunadamente fue eso. Un sueño. Fonte, de palabra, anuncia que romperá en 2012 no con un nuevo libro sino con tres ambiciosos estudios sobre cine. El primero de los títulos que aparecerá analizará la literatura en los filmes del neurótico Woody Allen y lo editará La Página. El segundo se trata de un estudio sobre Robert Zemeckis (Cátedra), el hombre que nos regaló la trilogía de viajes temporales más divertida de los últimos años, Regreso al futuro, así como de la entrañable crónica sentimental de las últimas décadas de Estados Unidos en Forrest Gump. Pero eso no es todo porque aún hay más. Fonte anuncia también para el próximo y apocalíptico año que se nos viene encima un libro sobre la vida y obra del estrafalario y subversivo Russ Meyer (JC). Director que cuenta en castellano con una espléndida monografía firmada por Pedro Calleja (Meyerama: la película y las supermujeres, Midons Editorial, S.L, 1995).

SANGRE NUEVA

La colección G21 Narrativa Canaria Actual que dirige Ánghel Morales, probablemente el más visionario de los editores con que contamos en estas islas desafortunadas, anuncia nuevos títulos tras la publicación de Biografía reciclada de Manolito el Camborio y Murmullo de hojarasca de Cristo Hernández y José Luis Correa, respectivamente. Las nuevas novelas que se suman a este proyecto que ha sido como una especie de maremoto en las habitualmente empantanadas y envidiosas aguas literarias canarias son Cucarachas con Chanel, de Dr. R (JR Ramallo); Malpaís, de Víctor Conde y No es la noche, de Carlos Cruz.

UNO DE LOS NUESTROS

Yo sigo sosteniendo, aunque los idiotas digan lo contrario, que uno de nuestros mejores escritores es Carlos Álvarez, con quien no puedo estar de acuerdo en muchas cosas pero en otras tantas sí. El caso es que  Álvarez acaba de presentar su última novela,  Si le digo le engaño, una historia sobre dos jóvenes que salen a pescar en la costa noroeste de Gran Canaria y se encuentran con cien kilos de cocaína flotando en el mar y no saben que hacer con ella. La historia está narrada en clave de novela negra. Si le digo le engaño es el primer título de Hora Antes, la editorial de la que es socio, y que proyecta especializarse en ediciones digitales en formatos para e-book y tablet. Álvarez es autor de la absorbente La Pluma del Arcángel (Premio Benito Pérez Armas, 1998) y Negra hora menos (Premio Narrativa Santa Cruz de Tenerife, 1991). En la actualidad trabaja en una novela histórica, la biografía de una mujer adelantada a su tiempo como fue Beatriz de Bobadilla. En cine le debemos ser co-guionista de Mararía y la co-dirección y el guión del fallido  documental Ciudadano Negrín. Trabajos ambos que fueron finalistas a los premios Goya. Al parecer, y junto a Sigfrido Monleón, proyecta un documental sobre César Manrique y Lanzarote.
 
DANKE, NICOLÁS

Nicolás Melini me recomienda Chulapos Manbo. Y como de Melini pongo la mano en el fuego en cuanto a recomendaciones literarias se refiere, intento hacerme con ella. La escribe el venezolano Juan Carlos Méndez Guédez y esta es la descripción de uno de sus personajes: “Candelaria apareció junto a él. Hola, mi niño. Alejandro contó hasta quince. Cada vez que le decía “mi niño”, él sentía que las uñas se le llenaban… de patatas, le parecía que en la cabeza le aparecía un sombrero de mago tinerfeño. Tantos años en Madrid y a ella no se le quitaba ese puto acento. ¿Por qué no podía hablar normal, como él había aprendido a hacerlo, como tantos miles, millones de madrileños lo hacían, sin todas esas eses, sin esos cantaditos insulares?”. Y pienso con una inevitable y resignada sonrisa: ¿En quién se habrá inspirado?

Y AQUÍ NADIE SIN ENTERARSE

El pasado miércoles, 30 de noviembre, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) entregó en Casa América los premios nacionales de teatro Tirso de Molina y Margarita Xirgu que convoca cada año.  En la convocatoria de 2010, un autor canario, Antonio Tabares, obtuvo el XXXVIII premio Tirso de Molina por la obra La punta del iceberg ex aequo con Fernando Epelde García por Ud. No está aquí. Manuel Ismael Serrano recibió el galardón de Teatro Radiofónico Margarita Xirgu por El oscuro túnel de la Mirilla.

VALE LA PENA SUBIR LOS 39 ESCALONES

Ediciones Escalera es una pequeña pero inquieta editorial fundada por dos canarios en la capital de España que se ha especializado en la recuperación, entre otros autores, de escritores a los que el sistema no termina por instalar. Tras la presentación reciente de la magnífica novela corta Piercing, de Ryu Murakami, los de Escalera anuncian publican ahora la traducción de un nuevo título de la extensa pero irregular bibliografía de Jack Kerouac como es Tristessa. El Cultural del periódico El Mundo se hizo eco de ella. Pinchen enlace y pónganse al día.

¡VIVAN LOS COLORINES!

Aplaudo la iniciativa de Lagenda, en colaboración con aficionados al tebeo, para celebrar la I Semana del Cómic de La Laguna, aunque no entienda –por mucho que me esfuerce, lo que ya es decir– en que la celebren del 1 al 10 de diciembre por aquello del puentazo que caracteriza estos días de poco vino y menos rosas. Así las cosas, el Café Siete acoge una exposición de originales de Francisco Medina, Pedri Autero, Oliver Berhmann y Luis Suárez, y se presentarán trabajos de la editorial palmera Ediciones Alternativas. El miércoles, además, se darán a conocer a las 20 horas álbumes de Eduardo González y Jorge García, quienes han editado recientemente en Dolmen y Edicions de Ponent los álbumes Dentro de la noche y Los dientes de la eternidad, respectivamente.  El jueves se proyectarán en el Café Siete los dos capítulos de la serie de animación La Herencia Valdemar.

Saludos, va por tí, Enrique Cichosz, el mejor de todos nosotros, desde este lado del ordenador.

Mon Dieu, estas islas siguen siendo ’sugealistas’

Viernes, Noviembre 25th, 2011

INTRO

Recordamos que en febrero de este año el Parlamento de Canarias votó por unanimidad dedicar el Día de las Letras Canarias a Blas Cabrera, reputado físico conejero con escasa producción de creación literaria en su haber. Sin que los diputados de la Cámara regional admitieran su error, se presentaron entonces propuestas alternativas para que el reconocimiento recayera en alguien que sí contara con una consolidada trayectoria como escritor. Se barajó entonces reconocer los méritos de Pancho Guerra. La cosa quedó en tablas, sin embargo. Aunque sus señorías (¿?) continuaron empeñados en dedicar el Día al al pobre Blas, quien mientras tanto se partía de la risa en su tumba al percatarse como se ponía de manifiesto –una vez más– el escaso interés hacia y por la Cultura en esta Comunidad Autónoma de pacotilla. Escaso interés que ha confirmado el Gobierno de Canarias con su anunciado y brutal recorte a la Viceconsejería que, entre otras funciones, imagino que está ahí para que cosas así no sucedan.

Aunque sucedan…

Pero eso es otra historia

I.- EN EL LADO ESTE  DE LA PLAYA

Un ángel ataviado con túnica tricolor (blanca, azul moteada de siete estrellitas verdes, y amarillo limón) desciende sobre una playa de arenas negras.

André Breton, jarto de vino de Tacoronte, se restriega los ojos mientras escucha como juegan entre las rocas Eduardo Westerdahl, que lleva sombrero; Domingo López Torres, con gafas oscuras; Emeterio Gutiérrez Albelo, Agustín Espinosa, que con un cuchillo de plástico hace que busca lapas, y Domingo Pérez Minik, un tanto alejado de la pandilla y con un vaso de whiskie escocés en la mano.

ANDRÉ BRETON (con voz lastimeramente aguardentosa): Tengo las manos manchadas de sange de lagagto.

El ángel pasa a su lado sin mirarlo.

ANDRÉS BRETON (intentando levantarse sin fortuna): ¡Un..!

El ángel mueve sus alas y revolotea sobre las cabezas de Westerdahl, Torres, Albelo, Espinosa y Minik.

ÁNGEL (con voz aflautada): ¡Escuchad, oh gente, la buena nueva que traigo!

La pandilla mira al hombrecillo con alas que vuela sobre sus cabezas. Breton se frota los ojos y busca la botella de vino que tiene a su derecha.

Emeterio Gutiérrez Albelo se encoge de hombros y salta a la arena seguido por López Torres.

ÁNGEL (agitando las alas): ¿Dónde está Pedro?

DOMINGO PÉREZ MINIK (dando un sorbo largo al escocés): Guardando las puertas del cielo.

ÁNGEL (confundido, luego sonríe beatíficamente): No, jijiji, no me refiero a ese Pedro, jijiji.

AGUSTÍN ESPINOSA (lazando una laja redonda al ángel): Búscalo en la orilla, cucaracha con alas.

ÁNGEL (tras recibir el golpe en la mejilla): ¡Ayyyyy!

Minik, Albelo, Westerdahl y Torres se inclinan para recoger piedras del suelo. El ángel con los ojos desorbitados se aleja de la lluvia de belillos que cae sobre él. Esquiva como puede los dardos dando grititos lastimeros.

ÁNGEL: ¡Bestias!, ¡más que bestias!

Minik, Albelo, Westerdahl y Torres recogen las plumas que ha dejado

AGUSTÍN ESPINOSA: ¡Pájaro!, ¡cucaracha con alas!

II.- EN EL LADO OESTE DE LA PLAYA

El ángel, planeando irregularmente, se aproxima a un caballero de rodillas en la orilla del mar.

ÁNGEL (desconfiado y mirando a todas partes): ¿Es usted Pedro García Cabrera?

El hombre se levanta mientras se limpia las manos de arena negra.

PEDRO GARCÍA CABRERA: El mismo.

ÁNGEL (suspirando aliviado): Le traigo un mensaje.

El autor de Líquenes se queda un buen rato mirando al… pájaro y se quita la boina para darse aire.

ÁNGEL: Le anuncio que el Consejo de Gobierno ha aprobado la propuesta de la Consejería de Cultura, Deportes, Políticas Sociales y Vivienda de dedicar el Día de las Letras Canarias del año 2012 a…

El autor de Transparencias fugadas continúa abanicándose con su boina.

ÁNGEL: A ¡¡¡Pedro García Cabrera!!!

El autor de Elegías muertas de hambre se coloca la boina sobre la cabeza.

ÁNGEL (confuso): A ¡¡¡Pedro García Cabrera!!!

PEDRO GARCÍA CABRERA: ¿Y quién es ese?

ÁNGEL (más confuso si cabe): Usted. ¿Usted?

Pedro García Cabrera se rasca la nariz.

PEDRO GARCÍA CABRERA: ¿Y quién es usted?

ÁNGEL: Un ángel.

Pedro García Cabrera se inclina sobre la orilla y hunde las manos en la húmeda arena.

ÁNGEL: Soy un ángel…

Pedro García Cabrera hace señas a dos figuras que nadan en el mar.

PEDRO GARCÍA CABRERA (haciendo bocina con las manos): ¡Blas, Pancho, acercarse!

Blas Cabrera y Pancho Guerra salen del agua.

BLAS CABRERA Y PANCHO GUERRA (a la vez): ¡Brrrr, qué frío!

PEDRO GARCÍA CABRERA: El pájaro este dice que me dedican el… ¿el que me dedican, pájaro?

ÁNGEL (incómodo): El Día de las Letras Canarias.

BLAS CABRERA: Eso me suena.

ÁNGEL (agitando las alas mientras observa como los dos Cabreras y Guerra buscan no ya lajas redondas sino toniques desparramados por la arena): Caballeros yo, ejem, soy un emisario… Ya saben, un pobre hombre que se busca la vida… Un mandado que se pone a sus pies para transmitir un inocente mensaje…

PEDRO GARCÍA CABRERA (imitando la posición del Discóbolo con el tonique): Pues transmita que por mi parte tengo cosas más importantes que hacer.

ÁNGEL (tragando saliva): ¿Pero que es más importante que el puñetero Día de las Letras Canarias?

PEDRO GARCÍA CABRERA (¿bromista?): Pues ir a la mar en busca de naranjas.

ÁNGEL: ¿Y los plátanos?

BLAS CABRERA: ¡Vamos con los tonicazos!

ÁNGEL : ¡Ay!, ¡Ay!, ¡Ay!

III.- EN EL LADO ESTE DE LA PLAYA

ANDRÉ BRETON (cabreado): Pegez Minik ¿no hay más vino?

DOMINGO PÉRES MINIK: No, don Andrés. Ya no queda vino.

ANDRÉ BRETON: Pues entonces quiego matag lagartos.

DOMINGO PÉREZ MINIK: Tire al pájaro, don Andrés, tírele al pájaro.

ANDRÉ BRETON (eructando): Ahhh, mon Dieu, estas islas siguen siendo sugealistas…

 INFO:

Día de las Letras Canarias 2006.- José de Viera y Clavijo.

Día de las Letras Canarias 2007.- Bartolomé Cairasco de Figureroa.

Día de las Letras Canarias 2008.- Benito Pérez Galdós.

Día de las Letras Canarias 2009.- Mercedes Pinto.

Día de las Letras Canarias 2010.- María Rosa Alonso.

Día de las Letras Canarias 2011.- Tomás Morales.

Día de las Letras Canarias 2012.- Pedro García Cabrera.

Saludos, ¡baila, baila morena!, desde este lado del ordenador.

¿Cómo podemos ser tan ignorantes?

Domingo, Noviembre 20th, 2011

“La isla no era nada vivo en sí. Una aparecida, como un muerto aparecido. Uno sentía que por debajo de ella aleteaba algo que no aleteaba, que no tenía una vida muerta, que veía las cosas con ojos diferentes.”

Lino

Novás

Calvo.

Un escritor mayor que aún no se reivindica como se merece. De hecho, sospecho, no creo que su nombre sea reconocido por muchos. Aunque fuera reivindicado en su momento por venerables como Miguel de Unamuno o alumnos tan aventajados como Guillermo Cabrera Infante, para quien “cuando un día se escriba la historia definitiva del cuento en América, se verá que Lino Novás Calvo está entre sus maestros.”

Yo iría un poco más lejos que Cabrera Infante, Novás Calvo es uno de los gigantes de la literatura escrita en español de la segunda mitad del siglo XX.

Mi tropiezo con Novás Calvo está impregnado de torpeza barroca.

Hace mucho, mucho tiempo, descubrí en la poblada biblioteca de la casa de uno de mis tíos El negrero, novela editada por Austral que prometía, me enteré años más tarde y en palabras de Alejo Carpentier, una “extraordinaria historia de aventuras verídicas.”

No pude con aquel libro.

Pasado el tiempo, mientras buscaba un título con el que poner en orden el desorden de mi cabeza, me encuentro una vez más con El negrero, solo que editado en bolsillo por Tusquets.

Leo entonces la primera línea: “Pedro nació con la paz de Basilea.” Y doy saltos entre las páginas, deteniéndome en algunos de sus fragmentos. Y siento la llamada.

Y no lo leo. Lo devoro prácticamente.

El negrero es una de las mejores novelas que he leído este año extraño. Extraño por las enfermedades que genera. Extraño por la crisis que cercena. Extraño por la infelicidad que nos rodea.

Y concluyo que hay libros que necesitan su momento.

Dejar que pase el tiempo para redescubrirlos tiempo después quizá porque estaban precisamente ahí para que fueran leídos cuando el naufragio comenzara a ser no tan inevitable.

Al prologuista de la obra, Abilio Estévez, le pasa algo parecido.

Escribe: “En primer lugar, me encontré en condiciones de admirar el estilo ansioso, tirante, cortado de frases y apariencia desmañada. A las capacidades propias de cualquier gran escritor, al extraordinario talento narrativo, al poder de observación, la capacidad de ordenamiento de la sustancia narrada.”

Lino Novás Calvo cuenta en El negrero la vida de Pedro Blanco Fernández. Desde su adolescencia en Málaga, sus viajes por los agitados mares del Mediterráneo y las Antillas, hasta su final: dueño y señor de una factoría de esclavos en algún lugar de la costa del África occidental.

El relato de Novás Calvo es directo y sin concesiones. No hay asomo a falsos moralismos. Casi se pone en la piel de Blanco Fernández para explicar en viva voz un negocio donde la mercancía eran hombres, mujeres y niños.

También es una historia trágica y épica, trufada de momentos terribles que retrata a un hombre de su tiempo.

Un personaje, describe con pericia narrativa Novás Calvo, atrapado por las llamas de su destino.

Un salvaje civilizado que trabaja para una civilización salvaje.

No se busquen otras lecturas porque no las hay.

El negrero es una obra maestra, redonda, perfecta en su ejecución.  Y me sabe a relato amargo.

Es imposible identificarse con su protagonista pero se lee su aventura existencial con la misma fascinación con la que se lee El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad. Solo que Pedro Blanco Fernández no es Kurtz. O quizá sea Kurtz si El corazón de las tinieblas hubiera sido escrita sin el protagonismo de Marlow.

Preso de la llama Novás Calvo me procuro los cuentos que publicó Tusquets hace seis años.

Y nuevo descubrimiento mientras me pregunto como hemos sido capaces de dar de lado a un gigante.

Otras maneras de contar recoge veinte narraciones que te secuestran los sentidos. Hay relatos que no es que sean buenos, son francamente excepcionales.

Pienso ahora en Cayo Canas, o la historia de un pirata atrapado en un territorio pasto de las llamas. O en el apasionante policíaco ¡Y baila, y baila, y baila! O en el emocionante Aliados y alemanes o ¡Trínqueme ahí a ese hombre! O Nadie a quien matar, relato despiadado sobre el nuevo orden que imperó Cuba tras el triunfo de la revolución liderada por Fidel Castro.

Carlos Espinosa Domínguez escribe en el prólogo: “El mundo que recrea en sus cuentos no es un mundo de buenos y malos, de explotadores y explotados: es, como expresó en uno de sus poemas de juventud, un mundo simple y dolorosamente humano. Su visión de esos personajes no es maniquea ni paternalista. Así, cuando se asoma a los escenarios rurales, no ve sólo hombres y mujeres desposeídos y acodados por la miseria, sino también a unos seres que habitan en una realidad a menudo violenta, donde la muerte es un hecho natural.”

Cuentos en definitiva en los que los personajes se enfrentan a la supervivencia y luchan por la tierra. Relatos en los que palpita la venganza resultado de malentendidos fatales. Historias, en definitiva, que tocan esa fibra sensible que nos hace ser un poco más nosotros mismos.

Afirma Guillermo Cabrera Infante en su imprescindible Mea Cuba que Novás Calvo “fue el primero que supo adaptar las técnicas narrativas americanas a una estructura verdaderamente cubana –y lo que es más, habanera–. En sus cuentos se oye hablar a La Habana por primera vez en alta fidelidad. Sobre todo a La Habana de las afueras, la que conversaba en Diezmero y Mantilla y Jacobino y Luyano y Lawton Batista: en los traspatios.”

Algunos explican que Novás Calvo no ha trascendido con la misma fuerza que otros compañeros de generación porque fue de los intelectuales que emigró cuando la revolución cubana mostró su corazón de sandía (verde por fuera y rojo por dentro).

Ninguneado por la progresía del momento, Novás Calvo muere en Florida. Olvidado por muchos pero recordado por unos pocos.

El gallego que recaló en Cuba con tan solo siete años iba a transformarse sin embargo en “el gran escritor cubano” que hoy pide a gritos su recuperación.

Y es que Novás Calvo trasciende fronteras.

Y por eso, solo por eso, su obra es literatura con todas sus letras.

Saludos, un 20-N de 2011, desde este lado del ordenador.

El otro Murakami (o el que avisa no es traidor)

Martes, Noviembre 8th, 2011

Comparte el mismo apellido que Haruki Murakami aunque no le une ningún lazo de parentesco sanguíneo ni tampoco literario.

A Ryu Murakami le fascina el lado oscuro. Sus novelas son de hecho invitaciones a la tierra de las sombras, todas ellas plagadas de exquisitas descripciones que hace de la violencia algo voluptuoso, un territorio donde se cruza el placer y el dolor.

Escritor de culto, Ryu Murakami puede gustar o disgustar, pero no deja indiferente a nadie. A mi me gusta. Demasiado.

Afortunadamente, y tras Azul casi transparente (Anagrama) y Sopa de mijo (Seix Barral), Ediciones Escalera está recuperando en castellano su obra con dos títulos en los que se da lo mejor y lo peor de este escritor, hijo del confuso sol naciente: Los chicos de la taquilla y Piercing, este último libro una delicada pieza de orfebrería sobre el amor maldito.

El amor maldito no es el amor loco que parieron los surrealistas. El amor maldito es aquel que necesita brotar de un cálido baño de sangre. La pasión se confunde entonces con la obsesión de infligir dolor en todos aquellos que desconocen el significado de esta palabra.

Una infancia caótica y maltratada ha abonado las cabezas de sus protagonistas para vivir una doble existencia. Son como los dos lados de una misma moneda. La cara muestra a un hombre o a una mujer aparentemente normales, personas sensatas. La cruz revela sus inquietantes pulsiones. En Piercing se manifiesta en un caballero que desea cruzar la línea de sus deseos rutinarios hundiendo un punzón en el estómago de una prostituta. La prostituta, la dama, automutilándose…

En el relato de Murakami estás dos almas, aparentemente gemelas, se encuentran y casi rozan la perfección del amor maldito, que siempre se disuelve en nada. Indeferencia. En un aplastante ya no te quiero inevitable.

Piercing es una novela corta, apenas llega al centenar de páginas, y absorbe la atención del atribulado lector. En mi caso no dejaba de comparar este pequeño gran título con esa extraña rareza cinematográfica que es Audition, del en ocasiones sobrevalorado Takashi Miike. Ryu Murakami fue, de hecho, uno de los guionistas de ese largometraje que va más allá del sórdido homenaje sadomasoquista.

Sirva esta referencia, sin embargo, para que se hagan una idea del universo literario en el que se mueve su autor, también director de cine y batería en una banda de rock.

Entiendo que una novela es buena cuando me prohíbe terminantemente que coja otro libro entre las manos. Con Piercing me pasó eso mismo. Su lectura, poética, resulta hipnótica, de una fascinante sexualidad. El final, redondo y desconcertante, me hizo dibuja una extraña sonrisa en los labios.

Yukio Mishima puede descansar tranquilo en su tumba aunque las intenciones de este bastardo sean muy diferentes a la del autor de El marino que perdió la gracia del mar o Confesiones de una máscara.

En las novelas de Ryu Murakami hay una perversa mirada que lo acerca más al pálpito de un marqués de Sade oriental. También una cruda lectura sobre la soledad. Una soledad en la que se encuentran cómodamente instalados sus protagonistas. Casi todos ellos han perdido interés por mezclarse con sus semejantes a los que francamente detestan. Claro que ese desprecio solo es reflejo del profundo rechazo que sienten hacia ellos mismos.

Insisto, el otro Murakami no es un escritor apto para todos los públicos. Sus novelas son como aventurarse a tomar un ácido y dejarse llevar por fantasías lisérgicas por muy monstruosas que resulten. A quien no le importe las secuelas, iniciarse con Piercing es el anuncio de una obsesión más que recomendada.

Están avisados los que no están preparados para quedar seducidos por la extravagante poética de un escritor que narra todas sus historias sin compromiso provocador. Y quizá sea ésta, precisamente, una de las lecturas más estremecedoras que, a mi juicio, emana de la producción de un escritor que si engancha resulta tremendamente adictivo.

Saludos, el que avisa no es traidor, desde este lado del ordenador.