Archive for the ‘Reflexiones’ Category

Sonámbulos

Sábado, Diciembre 3rd, 2011

Los cuatro representantes del Gabinete de crisis se sacuden las fatigas acumuladas tras tantos días de vivo sin vivir en mi cuando penetran en la estancia. Al fondo de una mesa irregular están sentados Inés Rojas y Alberto Delgado, que pasea entre sus dedos un bolígrafo.

- Sentarse, sentarse.- dice Delgado sin dejar de mover el bolígrafo entre sus dedos.

Los cuatro se sientan.

Primerísimo plano de sus ojos.

Primerísimo plano de los ojos de Inés Rojas.

Primerísimo plano de los dedos de Delgado moviendo el bolígrafo entre sus dedos.

El aire está tenso. Casi se puede cortar con el filo de una navaja.

- Siéntanse como en su casa. ¿Café, té, agua?

- Café.

- Agua.

- Té.

- Nada, gracias.

- Buenoooo….- exclama Delgado para romper el hielo.

- Ustedes dirán.- dice Inés Rojas.

Los cuatro se miran unos a otros.

- Yo le voy a ser sincero, señora consejera.- comienza uno que se ajusta las gafas mientras consulta unos papeles que ha dejado sobre la mesa.- La cosa está chunga. Muy chunga.

- No diga más.- le corta Inés Rojas.- Puedo prometer y prometo que vamos a hacer lo posible para arreglar lo imposible.

Otro del gabinete de crisis, aficionado a las películas del oeste, interrumpe: “Yo he venido a por mi hijo”.

Silencio.

- ¿Su hijo?

- Yo…- comienza el otro.

- Siga, siga usted con su exposición.- gritan los otros tres.

Rojas clava su mirada en los cuatro.

- Tres vías.

- ¿Tres vías?.- preguntan los cuatro.

- Tres vías.

- ¡Prestad atención!- salta Delgado.

- Primera vía: a corto plazo plantearemos por enmiendas una mejora en la aportación a Cultura en el borrador de las cuentas que se debate actualmente en el Parlamento de Canarias. Pero ojo, porque no será una subida sustancial y estará destinada a programas muy locales que han quedado desasistidos.

- ….- murmuran los cuatro.

- Segunda vía: invito a quedar a mediados de enero para poner en marcha la creación del Consejo de la Cultura y las Artes de Canarias para buscar fórmulas de viabilidad financiera de futuro para el sector.

- ¿Cuánto costará ese Consejo?, y ¿quiénes lo integrarán?.- taladra a preguntas el más desconfiado.

- ¡A callar!- le ordenan los otros tres.- Continué usted, señora consejera.

Inés Rojas toma un sorbo de agua.

- Tercera vía: transversalidad con otras consejerías para, a medio plazo, intentar llegar a los siete millones de mínimo que, añadidos a los 2,8 previstos, son necesarios, han dicho, para la supervivencia del sector.

Silencio.  

- ¿Cómo lo ven?.- dice Delgado dejando de mover el bolígrafo entre sus dedos.

-…

- ¡Qué se tenga en cuenta el Plan Estratégico de la Cultura!.- exclama uno.

- Sus palabras suenan como si el presidente del Gobierno fuera consciente de la situación….- reflexiona otro.

Alberto Delgado vuelve a mover el bolígrafo entre sus dedos.

- La cultura, ¡ay, la cultura!… Puedo prometer y prometo que la defenderé con la misma vehemencia como siempre he defendido las políticas sociales o la vivienda. ¡Viva la cultura!

Los cuatro a la vez se ponen en pie tirando las sillas al suelo: ¡viva la cultura!

Alberto Delgado, sin dejar de mover el bolígrafo entre los dedos: ¡Viva!

- Les toca mover ficha.- dice Rojas.

- Mmmmmm.- mascullan los cuatro.

Otro silencio.

Los cuatro aproximan las cabezas y comienzan a debatir en susurros.

Inés Rojas consulta la hora en su reloj de pulsera.

- Mmmmm.- siguen diciendo los cuatro.

Uno de los cuatro asiente con la cabeza. Aclara la voz con un poco de café.

- Señora consejera, aplazamos, de momento, las posibles movilizaciones planteadas en base al desarrollo de esta entrevista. A falta, claro está, del refrendo de las asambleas que se celebrarán en Tenerife y Las Palmas y que se convocarán la próxima semana para ser informadas de lo acordado y lo aprueben o rechacen.

- Lo aprueben y lo rechacen….- susurra Rojas.

El bolígrafo que se mueve entre los dedos de Delgado da un brinco y cae debajo de la mesa.

- ¡Alberto!

 (Fuente: El Día)

Saludos, sonámbulo, desde este lado del ordenador.

Al final de la escalera

Jueves, Diciembre 1st, 2011

En la novela del escritor y cineasta Pierre Schoendoerffer, y en la también película que dirigió sobre la misma John Miilus, Adiós al rey, el monarca de un grupo de tribus que hacen la guerra de guerrillas en las selvas de Borneo durante la II Guerra Mundial se despide del oficial británico con el que ha compartido batallas con un escueto y vibrante “Buena suerte, inglés”.

Este mismo saludo, el de “Buena suerte” es el que lanzo hoy, jueves 1 de diciembre, a los miembros del gabinete de crisis organizado para detener el catastrófico recorte anunciado en los presupuestos del Gobierno de Canarias 2012 al departamento de Cultura, y que mantienen un encuentro esta tarde, desde las 16 horas, con la consejera de Cultura, Deportes, Políticas Sociales y Vivienda, Inés Rojas.

Una mujer, Inés Rojas, cuyas declaraciones a los medios han venido caracterizándose de insensatas y provocadoras en los últimos tiempos.

Escribo lo de insensatas y provocadoras porque hace apenas unos días Inés Rojas señaló que prefería ver en la calle manifestándose al amplio colectivo que representa el sector cultural en las islas que a los parias de la tierra… La señora Rojas olvidó en estas, reitero que desafortunadas palabras, que muchos de estos parias de la tierra que asaltarán las calles reclamando su derecho a un plato de comida serán, precisamente, artistas y empresarios culturales a los que su nuevo modelo cultural aún por definir condenará irremisiblemente al auxilio público.

Ya hemos contado que la cultura que se ha generado en este archipiélago ha sobrevivido a lo largo de estos veintitantos años que disfrutamos de democracia gracias a un sistema que con sus dobleces e inestabilidades ha sido diseñado por lo que, durante veintitantos años de democracia, gobiernan o cogobiernan esta comunidad autónoma.

En todos estos años, el sector cultural no se ha limitado solo a poner la mano y a pedir ¿qué hay de lo mío?, que casos ha habido y habrán, sino también a consolidar un tejido empresarial que además de generar empleo ha contribuido a llenar las arcas regionales y de paso a enriquecer un territorio estimulando su creación.

Resulta por ello insólito que un Ejecutivo en el que se mezclan nacionalistas y socialistas asistan en algunos casos con absoluto desprecio y en otro con una desarmante indiferencia al desmoronamiento de un modelo que si bien pide a gritos una transformación no se merece la indigencia al que parecen querer reducirlo.

Espero por ello que esta reunión sea constructiva y recuperar la confianza en un Gobierno que no está dando demasiadas muestras en éste, y en otros casos, de cordura.

Las aspas del reloj continúan mientras tanto andando, y el tiempo se acorta.

Apenas queda algo más de una semana para que concluya en la Cámara regional el periodo de enmiendas para corregir los presupuestos, y la propuesta presentadas por el gabinete de crisis es razonada: destinar 10.146.262 euros al desarrollo de la política cultural del Gobierno canario, y no los 2.815.540 euros que contemplan las cuentas públicas.

La prensa publica hoy unas estadísticas elaboradas por el Ministerio de Cultura donde se detalle que el sector en las islas perdió en 2010 un total de 1.100 empleos, lo que supone un descenso del 6,9% con respecto a 2009, el quinto más alto de toda España. “Si a ello le sumamos los 4.500 puestos de trabajo que se destruyeron en 2009 –detalla el gabinete de crisis–, puede concluirse que el sector ha perdido 5.600 empleos en sólo dos años” (fuente Diario de Avisos).

Estando así las cosas, los culturetas calculan que de plasmarse el nuevo recorte –cifrado en 12,2 millones de euros–, “el sector perderá en torno a los 9.000 puestos de trabajo al final de 2012 y, por tanto, estaríamos hablando de casi su desaparición”.

Son datos objetivos y por lo tanto a tener en cuenta.

Inés Rojas debería de estudiarlos con la atención que se merecen, y saber responder a ellos con la altura política que los momentos actuales le exigen.

No sé lo que debe de pensar la consejera de todo este follón precipitado por su Gobierno, pero a quien ahora les escribe no le gustaría estar en su pellejo ya que de ella depende que pase –o no– a la historia del archipiélago como la persona que, literalmente, hirió de muerte a la Cultura en Canarias.

Claro que Inés Rojas está puesta ahí por quien la puso ahí.

El problema es quien está ahí resultado de un pacto de gobierno kafkiano parece que no está ahí y,  lo que es peor, que casi parece que no está en ninguna parte.

Saludos, buena noches y buena suerte, desde este lado del ordenador.

… Joooder …

Domingo, Noviembre 27th, 2011

La exhibición de la película que este lunes, 28 de noviembre, acogerá el CICCA en la capital grancanaria a partir de las 19.30 horas me ha hecho retroceder en el tiempo y recordar –no sin cierta perturbación– la primera vez que vi el largometraje documental que la inquieta y cinéfila Asociación de Cine Vértigo prometer ofrecer a los espectadores.

Se trata de una cinta que el paso del tiempo ha hecho perversa pero que cuando se rodó y estrenó se caracterizó por su desarmante espíritu propagandístico de ecos wagnerianos cuyo poder de seducción continúa aún enfermizamente latente.

Me refiero a El triunfo de la voluntad, de la cineasta alemana Leni Riefenstahl. Una mujer que, guste o disguste, ha pasado a la historia del cine como una de las primeras y grandes cineastas de la historia del cine.

Una cineasta además obsesionada por llevar a la pantalla grande Terra baixa, del tinerfeño-catalán Ángel Guimerá, y cuyo rodaje se materializó entre 1941 y 1944, aunque su negativo acabó siendo secuestrado al final de la II Guerra Mundial. Tiefland se estrenó bastante tiempo después, concretamente en Stuttgart el 11 de septiembre de 1954.

La primera vez que vi El triunfo de la voluntad fue en el Cine Doré, sede de la Filmoteca Española, en Madrid, y tuvo que ser a principios de los años noventa del siglo XX si la memoria no me falla.

Veo en mi cabeza a un grupo de espectadores sentarse en el patio de butacas, la mayoría  escondiendo la cabeza, como si no quisieran que nadie los reconociera.

Imagino pues un  ambiente con cierta sordidez, en el que se respira la sensación de asistir a una sesión prohibida.

Tabú, más en unos años en los que si rebobino recuerdo como tensos y peligrosos porque estaban marcados por una radicalidad ciega que no entendía de treguas.

Así que quiero imaginar carraspeos voluntarios e involuntarios cuando las luces de la sala permanecen aún encendidas. También esa mirada perdida que uno fija en la pantalla en blanco mientras espera que la inunden las imágenes con la idea de que esas mismas imágenes lo transporten a otro tiempo y a otro lugar con el deseo que lo que vea borre –o al menos dé descanso– a la tormenta de pequeños y grandes problemas cotidianos con los que habitualmente estropea su itinerario vital.

Confieso, fiscales, que fui a ver El triunfo de la voluntad porque un buen amigo se empeñó en que fuéramos a ver El triunfo de la voluntad. Intenté salirme por peteneras para no ir.

Tengan en cuenta que en aquel tiempo, y probablemente hoy, eso de meterme a ver una película documental y en blanco y negro de 1934 era para mi sinónimo de coñazo.

Por mucha leyenda que arrastrara la tal Riefenstahl. Una señora a la que solo conocía porque, como decían los Jorge Javier Vázquez de aquellos tiempos, un enano con bigotito capaz de idiotizar a una de las naciones más serias y por lo tanto idiotas del planeta  quiso metérsela en su cama.

No sé si será verdad, aunque la propia Leni cuenta algo de eso en su autobiografía. También el acoso del doctor Goebbels, un sátiro cojo. O un pata de chicle como dicen en mi barrio.

El caso es que se apagan las luces del Doré.

Y que nos quedamos a oscuras.

Y que de repente se enciende la pantalla con el enano en un avión que desciende como si de un héroe wagneriano se tratara a la ciudad de Núremberg para asistir al Congreso del Partido Nazi.

Estamos en 1934.

Casi doce años después, en esa misma ciudad arrasada por las bombas, se celebrarían los famosísimos procesos que condenaron a muerte a los mismos protagonistas de la película de Leni.

Solo que en 1934 nadie de los que están subidos a la tribuna ni los que están debajo levantando el brazo pensaban que una catástrofe de esas dimensiones era capaz de venírselas encima.

La película muestra el recibimiento que le hace la ciudad al enano con bigotito y sigue el itinerario del lujoso Merceces Benz que lo transporta mientras hombres, mujeres, niños y niñas enloquecidos, le arrojan ramos de flores.

El enano saluda brazo en alto. Con una sonrisa en los labios.

No hay voz en off.

La película pasa entonces al mitin.

Gigantescas banderas con la cruz gamada adornan la tribuna.

Masas perfectamente ordenadas esperan la aparición del enano.

Discursean previamente una caterva de tipos ridículos vestidos de uniforme.

Es de noche.

Los focos iluminan donde están los jefecillos ridículos de uniforme.

Se hace el silencio.

El enano cruza una larga y estrecha avenida. Uno intuye como la masa contiene el aliento.

El enano sube a la tribuna y contempla con mirada emocionada y paternal a la masa ordenada. Comienza su discurso.

El micrófono parece, como en la película de Chaplin, acojonarse ante la oratoria del hombre con bigotito.

La masa se enardece.

Levanta los brazos.

Grita enloquecida.

Ende.

Y antes de que se enciendan las luces escucho tres, cuatro aplausos.

Salimos del Doré.

Apenas puedo mirar a mi amigo.

No nos atrevemos a preguntar: ¿Qué te ha parecido?

- ¿Nos tomamos unas cañas?- digo por salir del estupor.

En el bar no hablamos.

Es probable que la cerveza nos sepa amarga, así que eructamos en silencio.

- Joooder.- digo.

- Joooder.- responde el amigo.

 Saludos, joooder, desde este lado del ordenador.

Pensar con cabeza y no con los pies

Lunes, Noviembre 21st, 2011

Entre las aportaciones que se han publicado en torno al dramático recorte que sufrirá el área de Cultura en los presupuestos del próximo año hacía falta una voz que llamara a la sensatez. Que propusiera un análisis directo, aunque escueto, en el que se ofrecieran ideas “sobre cómo apoyar la asignación de recursos públicos dirigidos a la provisión de bienes y servicios culturales.”

Este razonamiento argumentado lo he podido leer hoy, y es muy recomendable para todos aquellos que han ido siguiendo un debate (a ratos con sus brotes de polémica) que inició el Gobierno regional tras anunciar su desproporcionado tijeretazo a Cultura sin contar con los  agentes implicados.

Este recorte, ya lo hemos escrito muchas veces y las que vendrán, significará la paralización de actividades de un sector que estaba dispuesto a asumir drenajes siempre y cuando estos resultasen objetivos. Y no lo es el que propone el Ejecutivo CC y PSC-PSOE.

El autor de esta excelente reflexión es el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de La Laguna y presidente de la Fundación Pedro García Cabrera, José Luis Rivero Ceballos, para quien “si se está de acuerdo en los consensos y limitaciones de las políticas económicas actuales, los partidos políticos tiene un buen punto de encuentro para tomar decisiones sobre el presupuesto de la Viceconsejería de Cultura.”

El profesor propone así seis vías para establecer “una asignación de recursos suficiente para las políticas culturales de los próximos cuatro años.”

En primer lugar insta a “enmendar a la totalidad el proyecto de presupuesto para modificar la previsión de ingresos tomando las decisiones pertinentes sobre la fiscalidad.” Y resalta que “la desviación del PIB previsto en relación con una nueva asignación de recursos a cultura es ridícula.”

La segunda vía invita a “favorecer un proceso de redacción de enmiendas que asigne a los programas de cultura, especialmente aquellos que implican al sector empresarial y crean empleo, catorce millones de euros más de la asignación contenida en el proyecto de presupuesto.”

Y en tercer lugar sugiere que en el orden de prioridades interno de la Viceconsejería de Cultura se asignen “recursos en función de los elementos estratégicos contenidos en el documento denominado Plan Canario de Cultura, redactado por una amplia representación de personas y empresas implicadas en la producción y distribución de bienes y servicios relacionados con la cultura.”

El cuarto punto de su razonamiento resalta la redacción por el Servicio Canario de Empleo “de un programa de empleo dirigido a las empresas del sector cultural (definidas por los códigos 181, 182, 581, 591, 592, 741, 742, 900, 910, CNAE-2009) consistente en una bonificación de la cuota empresarial a la seguridad social, del cien por cien, en las contrataciones que se realicen en el próximo año.”

Y recomienda, finalmente, una “intensificación de las relaciones arte-turismo” y la identificación de un programa definido “en el ámbito de la creación-sociedad de la información, con recursos de la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información.”

Hemos deshuesado la reflexión del catedrático de la Universidad de La Laguna con el objetivo de centrarnos en el cuerpo de tan pertinente y clarificador análisis, pero les recomiendo que lo lean completo.

Se trata –ya lo apunté al principio– de un texto que el Gobierno regional como los agentes que luchan por frenar el fin de una forma de promover la Cultura en Canarias asuman y tomen como punto de partida para resolver lo que algunos piensan que es inevitable.

Un artículo, en definitiva, que invita a pensar con la cabeza y no con los pies.

Saludos, el día después, desde este lado del ordenador.

En la escena del crimen (un caso tonto)

Viernes, Noviembre 18th, 2011

Sherlock Holmes se quita la pipa de la boca y mira al doctor Watson. Se encoje de hombros mientras observa el cadáver envuelto en una bolsa de basura tamaño natural.

El capitán Acorán de la policía canaria se acerca al detective privado y en un perfecto inglés de garrafón le pregunta qué coño están haciendo en la escena del crimen.

-Investigar, claro está.- responde un malhumorado Watson inclinándose sobre el muerto.

El capitán Acorán retrocede y se enfrenta en la puerta de la habitación a los agentes Yaiza y Ruymán. Ruymán fuma un Coronas Light. El humo violeta sale de su boca mientras mira de reojo las curvas de Yaiza que intenta hablar en francés con un señor bajito que grita: “¡Hasting, Hasting!” El tal Hasting se acerca y sirve de traductor en un pésimo español.

- Pregunta el por qué el señor Holmes está en la escena del crimen y él no. Les recuerda además que Agatha Christie visitó las islas y nunca el señor Arthur Conan Doyle.

Yaiza va a responder cuando el capitán Acorán escupe: “¿Christie, Doyle? ¿Y usted quién demonios es?”

- El capitán Hasting. Amigo íntimo de ese caballero.- dice señalando a un señor bajito con sombrero hongo sobre la cabeza y bigote de morsa.- El mundialmente conocido Hercules Poirot.

El capitán Acorán se afloja la corbata tricolor que ahoga su cuello y luego se lleva las manos a la cabeza. Mira a Yaiza y quita de un manotazo el Coronas Light que descansa en los labios de Ruymán.

- Váyase al carajo.

Hasting parpadea.

- No entiendo.

La cara del capitán Acorán se torna colorada y cuando parece que va a perder los nervios un grito de Holmes al fondo de la habitación lo deja clavado en el suelo.

- ¡¡¡Elemental, doctor Watson!!!

Poirot se desliza como una anguila entre Yaiza y Ruymán y se enfrenta al célebre detective privado británico. Watson, sonriendo, se quita el sombrero mientras levanta las manos y le explica a Poirot que su presencia ya no hace falta ahí.

- Venía a echar una mano.- responde el belga inclinándose sobre el cadáver.

Holmes da una profunda calada a su pipa mientras el capitán Acorán acompañado de Hasting, Yaiza y Ruymán entran en la habitación.

- El caso es claro como el agua.- murmura Poirot mientras se frota las manos y deja rienda suelta a sus famosas células grises.

Holmes entorna los ojos y se rasca la punta de su aguileña nariz.

- ¿Podría explicárnoslo?- pregunta Hasting al lado de Poirot.

Poirot hace un gesto a Holmes, que asiente en silencio.

- Nada más entrar en la habitación cerrada me he dado cuenta que…

El capitán Acorán interrumpe el discurso de Poirot con un chillido.

- ¡Esto es un caso de la policía canaria!- exclama.

Holmes se encoge de hombros y hace un gesto a Watson con la mano.

- ¿Dónde podríamos cenar algo típico?-pregunta Watson a Yaiza.

- ¿A estas horas?…

- Sí..

- ¿No es muy pronto para cenar?

- Ya sabe como somos los turistas…

- Yo les recomendaría la Cofradía. Pidan una viejita con papas arrugadas.

- ¿Viejita?

- Es un pescado de…

- ¿Viejita? ¡Me gusta…!- exclama Poirot frotándose las manos.

- Me imagino a miss Marple guisada.- suelta con una risa tonta Hasting.

- ¡Hasting!.- le recrimina divertido Poirot dando rienda suelta a sus famosas células grises.

Suena el móvil del capitán Acorán, quien se aparta del grupo para coger la llamada.

- ¿Diga?.- su rostro pasa del colorado encendido al blanco cadavérico.- Diga… Diga usted señor presidente. Sí… Sí… Estamos en la escena del crimen. Y… No… No… No hay testigos… (carraspea haciendo nerviosas señas a sus hombres para que saquen fuera a los detectives extranjeros). Sí señor presidente, todo está bajo control. Sí, señor presidente, ahora mismo dejo la nota en las manos de… (el capitán Acorán observa como Holmes, Watson, que va cogido del brazo de Yaiza, Poirot y Hasting salen de la habitación alborozados con lo de la vieja)… del muerto. Descuide usted, señor presidente. Nas noches, y a sus pies…

Tras dejar la nota entre los dedos del cadáver mira satisfecho a Ruymán y exclama:

- Caso resuelto.

- Es usted un hacha, mi capitán.

- Bastó entrar en la habitación y pese al barullo de los guiris darme cuenta rápidamente del motivo de la muerte de ese pobre desgraciado.

Ambos miran el cadáver.

- Coja, coja usted la nota.

- ¿Hace falta que me ponga los guantes?

- Qué va, estamos entre amigos, ¿verdad?

- Verdad.

- ¿Qué dice?

- Adiós mundo cruel.

- Un caso claro de suicidio. Pobre hombre.

- Otra víctima de la crisis, mi capitán.

El capitán Acorán se queda mirando un buen rato el cadáver.

- Sí…

- ¿Conocía usted al muerto, mi capitán?

- Pues no. ¿Y usted?

- No me suena de nada.

- ¿Sabemos su nombre?

Ruymán busca en los bolsillos del muerto y saca una cartera.

- Aquí pone Cultura.

Vuelve a sonar el móvil del capitán Acorán, quien se pone automáticamente firme al escuchar la Voz.

- Sí, señor presidente, caso resuelto. Suicidio.

- …

- Dejó una nota, señor presidente.

- …

- Adiós mundo cruel. Esas fueron sus últimas palabras, señor presidente. Es usted muy amable, señor presidente. Oh, oh, me sonroja usted señor presidente. A sus órdenes, señor presidente.

El capitán Acorán guarda el móvil y mira emocionado a Ruymán.

- Mi capitán… ¿buenas noticias?

- A partir de ahora diríjase a mi como mi comandante.

- Mis más sinceras felicidades, mi capi… mi comandante.

- ¿Onde está Yaiza?

- Se fue con los guiris a cenar.

- Póngala usted en la lista negra que esa chica puede darnos muchos disgustos.

- ¡Mujeres!

- Eso, mujeres. Y vámonos ya. No se olvide de apagar la luz.

- ¿Y qué hacemos con el cadáver?

- ¿Qué cadáver?

- El Cultura ese.

- Y quién coño es Cultura. Caso cerrado. Caso cerrado.

Saludos, un día tonto, desde este lado del ordenador.

¿Sueños? ¿Sueños son?

Jueves, Noviembre 17th, 2011

Me parece raro.

Extraño.

En el tiempo que llevo como escribidor con aspiraciones a Baterbly recuerdo pocas notas enviadas por la Viceconsejería de Cultura en las que, entre otras cosas, se informara del coste de la actividad a la que se hacía referencia.

Me ha llamado por eso la atención que la enviada el pasado 11-11-2011 y con el título de La Orquesta de Timples de Canarias clausura su gira nacional en el Festival de Jazz de Madrid, se detallase el respaldo económico prestado por el Gobierno canario –60.000 euros– a través del programa Septenio a esta formación compuesta “por doce músicos emergentes procedentes de varias islas, bajo la dirección de Benito Cabrera.”

Escribo esto porque, curiosamente, tan solo un día antes, el 10 de noviembre, Cabrera  anunciaba públicamente su negativa a que al Ejecutivo regional usase el villancico Una sobre el mismo mar para su tradicional campaña navideña, en señal de protesta por el recorte en los presupuestos que sufrirá la Viceconsejería de Cultura en 2012.

Y que tan solo tres días después –el domingo 13– Totoyo Millares publicara en varios periódicos de las islas su feroz ataque al timplista conejero desatando la de Dios.

Claro que son coincidencias. Curiosas coincidencias las que observo en este singular y amargo culebrón que podría llevar por título El efecto de los timplistas bajo los rayos gamma.

Sin embargo, y cueste o no reconocerlo, si ha sonado en la calle la reclamación del movimiento de los culturetas afectados ha sido precisamente por el gesto de Cabrera de negar que el Ejecutivo regional emplee el dichoso villancico para las tristes navidades que se nos avecinan, así como por la incendiaria misiva de Totoyo. El totoyazo como la definió acertadamente Alfonso González Jerez en una de sus columnas.

Tras unos días de calma tensa, y mientras los representantes de parte del sector cultural movilizado visitan a los distintos grupos del arco parlamentario canario con el fin de que el Gobierno que preside Paulino Rivero recapacite y no afeite al cero el presupuesto del área que gestiona Alberto Delgado, Benito Cabrera publica hoy una carta abierta en la que reflexiona sin demasiada chicha ni limoná sobre el vitriólico escrito de Totoyo Millares.

Con razón, Benito Cabrera escribe que el totoyazo desvía la atención “sobre lo verdaderamente importante en un momento difícil”.

Se refiere obviamente al tijeretazo.

Totoyazo, tijeretazo, recortazo

Y aclara que “este año (no siempre lo hacen) me llamaron de una empresa de publicidad para autorizar el uso de mi villancico para la campaña institucional del Gobierno. Si no me hubiesen consultado, estaría sonando en diciembre por la tele y yo (que veo poca), igual ni me habría enterado. Pero me preguntaron. Y pensé “¿por qué les interesa una canción para hacer publicidad cuando han dejado casi a cero los presupuestos para cultura”? Y dije: “No”. Así de simple. Además, comenté en los medios que era un gesto personal, que no pretendía representar a nadie ni ir en contra de nadie. Sólo un gesto. Obviamente, si hubiera sabido (no soy profeta) que la deriva sería encender una chispa para ponernos a pelear entre nosotros, no lo habría hecho. No creo que nadie quiera ser noticia por polémicas.”

Cabrera se pregunta más adelante: “¿Hay que cambiar el modelo? Pues que se revise y mejore. ¿La solución para modificarlo es despojar de presupuestos a la cultura? No lo creo.”

Y añade: “El modelo lo han propuesto y lo han mantenido nuestros políticos. Además, nos olvidamos que en esta lacerante crisis nos han metido el desgobierno de los mandatarios y la falta de escrúpulos de un grupo de bancarios. Mientras, los ciudadanos de a pie, cual zombis salidos de la peli de Fresnadillo (igual se inspiró en la sociedad canaria), nos dedicamos a dar bandazos y a comernos entre nosotros.”

Y yo aclaro: no, Benito, pongo la mano en el fuego que Fresnadillo no se inspiró en la sociedad canaria para su peli. Escribo peli porque así lo escribes.

Y continúa su lamento: “Admiro y respeto el trabajo de Totoyo Millares y el de los 13.000 creadores (incluido usted, Sr. Millares) que han recibido ayudas del ejecutivo canario. Y más aún el de aquellos que, sin recibir lo que merecen, siguen en la brega.”

Y recuerda con justificada amargura: “Ya pedí –públicamente y por escrito– el Premio Canarias para Totoyo hace unos pocos años. Igual que pedí por escrito que se le concediera (al menos) la medalla de oro de Canarias a mi amigo y compañero José Antonio Ramos. Por cierto, no sé de dónde sale que yo estuve de jurado en la convocatoria en la que no se le dio el premio. Ese año estaba yo propuesto por el Círculo de Amistad XII de Enero como candidato, por lo que no podía formar parte de ese jurado.”

El resto de la carta abierta responde a los totoyazos con desgana. Sabe a carta escrita con frustración.

No percibo en ella rebeldía y sí un resignado vacío.

Benito Cabrera escribe y escribe mientras transmite, a mi juicio, algo así como “esto no se hace.”

Y al final pide que “no entremos en el juego del divide y vencerás.”

 Conclusión como lector:

Me encojo de hombros.

Alea jacta est.

Y atención, pregunta, ¿cómo afectará el recortazo a Deportes?

Lean este artículo de Luis Padillla. (Danke a quien ya sabe…)

Saludos, está escrito, desde este lado del ordenador.