Jorge Gorostiza coordina un curso sobre directores artísticos en los estudios cinematográficos Ciudad de la Luz

Miércoles, Mayo 7th, 2008

El arquitecto y crítico cinematográfico tinerfeño Jorge Gorostiza coordina, bajo la dirección de John Sanderson, un curso  sobre directores artísticos en el Centro de Estudios Ciudad de la Luz, en Alicante, los próximos 13 y 14 de mayo.

Está previsto que el curso reúna a profesionales especializados en este sector de la industria, quienes impartirán diversas conferencias y charlas en las que mostrarán las claves principales de una labor que tiene como principal objetivo crear todo lo que rodea a los intérpretes de las películas.

Entre los profesionales que van a participar en las conferencias y mesas redondas destaca la presencia de directores artísticos como Félix Murcia, Premio Nacional de Cinematografía en 1999; Josep Rosell, reciente ganador del Goya por El orfanato y que ha creado los espacios de numerosas películas, o Gumersindo Andrés, profesional que ha trabajado en títulos como Cromwell y El hombre de una tierra salvaje y con directores como Michelangelo Antonioni en Profesión: reportero.

Las jornadas también contarán con la presencia del director artístico Antxón Gómez, que ha trabajado en diversas ocasiones junto a Pedro Almodóvar en películas como Todo sobre mi madre o Hable con ella y que acaba de finalizar su colaboración con el director Steven Soderbergh; Wolfgang Burman, habitual en el cine de Gonzalo Suárez ganando el Goya por Remando al viento y otros directores como Amenábar; Montse Sanz, directora de Arte habitual del director Julio Médem, así como el profesional y profesor cubano Derubín Jácome, que ha desarrollado una larga carrera en su país y en España.

Los asistentes a estas jornadas además podrán asistir a las conferencias de autores de numerosos trabajos sobre la dirección artística y la escenografía, como el arquitecto Jorge Gorostiza, que introducirá el tema de la dirección artística; el director y crítico cinematográfico Jesús García de Dueñas, que hablará sobre la productora Bronston; o los escritores Asier Mensuro, que tratará sobre los efectos especiales e Ignacio Fernández Mañas, cuya conferencia versará sobre los rodajes en el Sur de España.

Ejem, ejem, ejem, ¿Papillón en Canarias?

Viernes, Abril 25th, 2008

Tengo debilidad por Charlton Heston, aunque más que debilidad por Charlton Heston tengo debilidad por muchas de las películas que protagonizó cuando estaba entre nosotros. Entre ellas hay dos títulos que reivindico sin sonrojo alguno: El planeta de los simios y El señor de la guerra, ambas dirigidas por Franklin J. Schaffner, que es uno de esos cineastas que pone de acuerdo a críticos progres y fachas al calificarlo como de artesano. Schaffner además de dirigir estas dos películas con Heston como absoluto protagonista también es responsable de otra serie de películas que han hecho historia en la historia del cine. Entre otros títulos, destacaría Papillón, interpretada por dos magníficos actores, Steve McQueen y Dustin Hoffman. La noticia es que, se anuncia a bombo y platillo, unos misteriosos productores del espacio exterior tienen en proyecto una nueva versión de la película que, mira tú por donde, podría rodarse en Canarias. Eso dicen. Y yo no me lo creo.

La información, que apareció esta misma semana en un periódico local, sirve además para presentar oficialmente a la sociedad canaria la empresa audiovisual Atlantia Canarias, que formaliza estos días su ingreso en la Zona Especial Canaria (ZEC), que prepara un foro audiovisual que se celebrará el próximo 7 de mayo en la Presidencia del Gobierno de Canarias. Lo sorprendente del caso es que el director institucional de la ZEC, José Manuel Cerezo Ortega, no sabe dónde se mete ni, sospecho, con quién se está metiendo.

Vicente Mora, que es quien ha dejado caer que se está preparando una nueva versión de un filme protagonizado por Steve McQueen de los años 70 (toma ya) es un hombre a quien acompaña los poltergeist allí por donde se mueve. Y si no, que se lo pregunten al Ayuntamiento de Adeje, donde hace unos años llegó con la brillante idea de construir una ciudad del cine que al final se quedó en nada. Bueno, sí, le costó el cargo a algún responsable municipal. La cosa, sin embargo, va un poco más lejos.

Vicente Mora, el presunto productor del presunto remake de Papillón pese a que no hay “confirmación oficial sobre la identidad del remake”, cuenta con una filmografía cuanto menos interesante: Barrio Sésamo, aparecer en los créditos de 11-M. Todos íbamos en ese tren y ser director de una película fantasma, El día que murió Judy Garland, y de la que hablaremos más adelante. También cuenta con una trayectoria por festivales de las que dejan huella. Y si no que se lo pregunten a los responsables del  la cuarta edición del Festival de Cine Español de Málaga celebrado en 2001, certamen en el que Mora, por aquel entonces adjunto a la dirección, presentó una carta junto a una treintena de personas más en la que se denunciaban impagos y se acusaba a su director, Salomón Castiel, de prepotencia, desinterés e incompetencia.

La versión del Festival malagueño fue, sin embargo, que todo se trataba de una mera reivindicación laboral de un equipo de personas “reunido para la tercera edición del certamen por el entonces adjunto a la dirección Vicente Mora.” “Nos parecen unas declaraciones sorprendentes, extemporáneas y carentes de fundamento. Lo único que ha sucedido es que, cuando concluyó la pasada edición, desde la dirección se hizo una valoración del resultado y se consideró que los objetivos no se habían satisfecho, por lo que se rescindió el contrato y se cerró la oficina del certamen en Madrid. Ahora, toda la organización la llevamos directamente desde Málaga”, publicó en su momento Cine por la RED. El digital añade que según la dirección del Festival no existen deudas pendientes de ningún tipo y que “todos los contratos han sido cumplidos y las facturas están pagadas, como puede demostrarse con documentos. Puede que exista algún fleco pendiente, pero es mínimo”. La dirección rechaza también la acusación de apropiación indebida: “Cuando se cerraron las oficinas de Madrid, lógicamente nos hicimos cargo de las bases de datos que habían sido pagadas con dinero del festival. Todo lo que no pertenecía al certamen, se devolvió al equipo de Mora. De hecho, las denuncias a que se hacen referencia en la carta fueron sobreseídas por los tribunales”.

El caso Judy Garland

El periódico El Mundo publicaba el 20 de agosto de 1997 una noticia bajo el título de “350 millones para un lujo de ópera prima” y el subtítulo “Vicente Mora prepara El día que murió Judy Garland”. Según el artículo, firmado por Milagros Martín-Lunas, Mora, tras llevar más de 15 años escribiendo guiones para otros, como El último, Morulinga, la montaña del corazón, vendido a una productora norteamericana por 20 millones de pesetas, da el salto a la dirección con El día que murió Judy Garland, “un trabajo que se encuentra en proceso de preproducción y que se iniciará el mes de octubre en Nueva York”, informa la periodista. Mora declara que “la verdad es que, en un principio, presenté tres guiones al productor, Enrique Fernández. El primero era una historia muy barata; otro, un thriller y el último fue El día que murió Judy Garland, una comedia sentimental. El me propuso dirigirla y aquí estamos”. Al parecer, destaca en ese mismo artículo que la producción superará los 350 millones de pesetas y que se rodará en inglés en Madrid, Puerto Rico y Nueva York. El reparto está aún sin determinar, explica, “no hemos firmado nada. Ahora estamos tanteando a actores norteamericanos. Por cierto, me ha sorprendido la accesibilidad de los grandes. De momento, lo único que se puede decir es que Sergi López (Western) será uno de los dos actores españoles y que el papel de la chica será, casi seguro, para Salma Hayeck”.

Once años después, y si uno busca en la base de datos del IMBD, se entera que el filme se estrenó en enero de 2002 pero por mucho que uno rastree en Internet no averiguará nada más de la película porque no hay nada más. O sea, que o es un filme fantasma o una película de culto o una cinta que nunca existió. Sin embargo, y si uno se molesta un poquito más, descubrirá en la base de datos del ICAA el siguiente mensaje: “No se ha encontrado ningún resultado”. Obviamente de El día que murió Judy Garland.

Es probable, no obstante, que la película se encuentre en el camino de baldosas amarillas rumbo al mágico mundo de Oz. ¿No?

La cosa sigue. Y sigue, prometemos más entregas de este peculiar culebrón que no ha hecho más que empezar, pero de momento quédense con el pastel que les he dibujado. ¿Papillón en Canarias? Chá viría… 

El CCPC rinde homenaje a Chela con la proyección de ‘Guarapo’

Jueves, Abril 3rd, 2008

El Centro de la Cultura Popular Canaria (CCPC) rinde mañana viernes recuerdo al periodista y escritor José H. Chela, que falleció el lunes pasado,  con la proyección del largometraje Guarapo, de Teodoro y Santiagio Ríos. En esta película partició Chela como actor, quien además de informar y crear, también tuvo tiempo para protagonizar un rol en esta cinta, entre otras muchas cosas.

El filme será presentado por el crítico Antonio Delgado, quien revelará algunas de las claves de este largometraje, estrenado en 1988.

Guarapo supuso en su momento un antes y un después del imaginario cine canario o del cine hecho en Canarias por canarios, y cuenta una interesante historia con aromas épicos sobre el drama de la emigración canaria a tierras de América durante los duros años de la postguerra.

La exhibición tendrá lugar a las 20.30 horas en la sala San Borondón.  

Un pequeño tributo a los hermanos Ríos

Miércoles, Marzo 5th, 2008

Hace mucho, mucho tiempo, un escritor norteamericano que penetró en el alma de numerosos lectores adolescentes con sus universos de pesadilla dejó escrito algo así como “vivimos en una isla de plácida ignorancia rodeados por el negro mar del infinito”. El escritor fue H. P. Lovecraft y es probable que su frase no sea tan cursi como ahora la recuerdo aunque me viene muy bien para intentar resumir la catarata de ideas que me asaltan precisamente en este momento, cuando conozco por la prensa local que Teodoro y Santiago Ríos, conocidos comúnmente como los hermanos Ríos, han recibido un pequeño pero caluroso homenaje en Las Palmas de Gran Canaria.

El tributo no ha tenido lugar en el Festival Internacional de Cine que se celebra en la capital grancanaria, certamen que edición a edición se consolida, sino en un modesto instituto, el Franchy Roca, que tuvo la original idea de recompensar su carrera con un homenaje por su trayectoria e implicación didáctica “demostrada en las charlas y proyecciones de cine fórum que han desarrollado a lo largo de los últimos meses en diferentes centros educativos de Canarias”.

Tras la que involuntariamente les ha caído encima en los últimos meses al verse involucrados en una polémica que como todas las polémicas son innecesarias y nada clarificadoras, me parece a mí que ya va siendo hora que alguien ponga en su sitio a los hermanos Ríos, y ese sitio es el de reivindicar de una vez su trabajo y el hecho de ser los pioneros de ese milagro provinciano que algunos llaman cine canario, otros cine hecho en Canarias y los más raros cine a secas.

Teodoro y Santiago Ríos son en parte responsables de todo este caos de producciones que no se ven y cortometrajes que buenamente dan el salto a festivales cinematográficos en la actualidad cuando hace también mucho, mucho tiempo, presentaron primero a la sociedad canaria y más tarde a la que vive fuera de estas estrechas fronteras Guarapo, título que considero seminal en lo que, reitero, califico de milagro porque destapó la caja de los truenos y consiguió lo que para muchos era imposible: hacer posible el cine canario, hecho en Canarias o sencillamente hacer cine.

Tras la experiencia de Guarapo comenzó a germinar en estas islas apartadas de la mano de Dios o del gigantesco dios octupus lovecraftiano Cthulhu, una generación de cineastas que ninguneados por las autoridades se abrieron paso siguiendo el ejemplo de los Ríos. Y precisamente, arañando la nada y el vacío existencial organizado en torno suyo, cortometrajistas como Javier Fernández Caldas y Juan Carlos Fresnadillo rodaron mediometrajes que ganaron premios y saltaron el Atlántico para incluso entrar por la puerta grande en los Oscar de Hollywood. En este aspecto, lo que quiero dejar claro es que antes del fenómeno Fresnadillo existió el fenómeno Ríos y que sin los Ríos no hubiera habido fenómeno Fresnadillo, un cineasta de probada inteligencia y talento no ya por sus películas sino por exiliarse de estas islas que cada día parecen más un pueblo chico pero un infierno grande. De gigantescas, colosales dimensiones, permítanme que añada.

Pasó el tiempo, los Ríos no paraban de hablar de su próximo proyecto, un western a la americana donde pretendían contarnos la historia de los pioneros canarios que fundaron la ciudad de San Antonio de Véjar, en Texas, ciudad donde se encuentra uno de los monumentos más importantes de los Estados Unidos por lo que representa de abnegación y sacrificio de las gente de su país: las ruinas de la vieja misión de El Álamo. La película no pudo realizarse y el proyecto duerme hoy el sueño de los justos en un cajón no sé yo si cerrado con llave. Los Ríos, sin embargo, si que dieron el salto atlántico para rodar Mambí, una curiosa y fallida película sobre la guerra de independencia cubana muy correcta en su ambientación, algo cursi en su historia de amor pero eficaz en su mensaje. Es más, diría que demasiado sincera. El final, como si de un gatopardo cualquiera se tratara, viene a decir que Cuba ganó su derecho a ser libre de España a cambio de los Estados Unidos.

La película tuvo cierta resonancia, y como Guarapo se trata de cine histórico con un presupuesto no de serie B pero tampoco de serie A. Pasó el tiempo una vez más…

El año pasado, Teodoro y Santiago estrenaron la que hasta la fecha me parece su película más redonda pese a sus numerosas imperfecciones: El vuelo del guirre. El largometraje, esta vez sí una serie B por no decir Z, es una interesante road movie o película de carreteras donde la pareja de hermanos vuelve a explorar una constante en al menos sus tres largometrajes: la emigración. Sólo que en esta ocasión el emigrante canario regresa a su tierra y no se va en busca de un mundo mejor. La paradoja de la cinta es que su regreso a Canarias lo empaña la tragedia y, finalmente, la muerte. El personaje, un anciano, no se ubica en la nueva sociedad isleña y la tierra que dejó ya no tiene nada que ver con la que encuentra.

A su manera, El vuelo del guirre es un western intimista. He visto, de hecho, miles de western donde un antiguo forajido vuelve a casa para encontrar su ocaso…

Queda claro, por lo tanto, que a mi modesto parecer los hermanos Ríos merecen este homenaje y otros tantos más. Y que como cineastas tienen las ideas claras precisamente porque pelan canas. Es decir, han comenzado a madurar como creadores. Y tal como están las cosas, eso es bueno por no decir muy bueno. Polémicas provincianas aparte, son los pioneros de ese milagro por el que hoy apuesta el Gobierno de Canarias, aunque éste reparta sus dineros en la obra de cineastas peninsulares como Julio Médem o Gerardo Herrero y no por cineastas de aquí, a los que condena (como en sus películas) a un trágico ninguneo y en el mejor de los casos al exilio.

Felicidades, hermanos Ríos.  

‘Chauvinismo excentricus’

Lunes, Febrero 25th, 2008

javier-bardem-in-no-country-for-old-men.jpg 

Entre otras muchas enfermedades que padecemos en Canarias (pleitus insularis, aplatanamiento vulgaris, mieditis acusatis y corrupcionitis extrema) se suma también la del ombligo. O la de mirarnos el ombligo, cuyo nombre científico  es chauvinismo excentricus.

El último sarpullido que ha delatado este mal, muy extendido en todo el archipiélago, aunque en especial en Tenerife y Gran Canaria, es cómo han titulado algunos medios digitales la nioticia del Oscar al mejor actor secundario a Javier Bardem por su papel en No es país para viejos, escribiendo sin sonrojarse: el actor “grancanario” Javier Bardem cuando todo el mundo sabe, o debería saber, que Bardem nació en este apartado rincón del Atlántico lo que se dice por casualidad.

Me ha hecho gracia, de todas formas, esta reivindicación canaria de un actor que si presume de algo es de ser español, lo que demuestra que el chauvinismo excentricus ataca cuando menos te lo esperas.

Me parece eso sí un acierto que el Festival de Cine de Las Palmas que dirige Claudio Utrera conceda en la edición de2009 el Harimuagada de Honor al actor ¿grancanario? Javier Bardem, así como tampoco discuto la decisión de que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria lo nombrara hace unos años hijo predilecto, aunque qué quieren que les diga, me suena bastante provinciano por no decir, aunque lo diga, marciano. Claro que los canarios y los no canarios que residen en estas islas también sufren de ese mal. Mal del que no se ha descubierto todavía ningún antídoto, salvo el de la humildad. 

Huelga decir que Javier Bardem, canario porque nació en Canarias pero madrileño porque casi toda su vida ha vivido en Madrid, es el absoluto protagonista de No es país para viejos, de los hermanos Coen, película que ha sido también la gran afortunada de la noche de los Oscar. Es una pena, de todas formas, que hayamos disfrutado de esta película en Tenerife en su versión en español porque nos ha robado el peculiar acento hispano del inglés que habla el actor  grancanario en este filme, pero aún con esas, su trabajo trasciende pantalla y lo que es mejor, hace creíble lo increíble en su diabólica encarnación del MAL absoluto.

Más como español y europeo que como canario me siento orgulloso de que la denostada por algunos despistados industria del cine norteamericano haya reconocido el trabajo de Bardem en este largometraje, aunque también estuvo grande cuando interpretó al poeta, escritor y dramaturgo cubano Reinaldo Arenas en Antes que anochezca, cinta escalofriante que adapta la escalofriante autobiografía del autor de Celestino antes del alba.

Y sí, siendo consciente de que también he caído en la trampa del chauvinismo extremis, celebro que Hollywood reconozca la labor de un actor que, visto desde la distancia, además de hacer muy bien su trabajo se nota que es buena gente. Sea o no de Canarias.

Felicidades, Javier Bardem.

Loa al maestro, un descubrimiento y una triste despedida

Jueves, Febrero 14th, 2008

paquito-drivera-2005.JPG 

1) El gran saxofonista cubano Paquito D’Rivera actúa mañana en Auditorio de Tenerife. D’Rivera ha sido invitado por el Festival de Música de Canarias, festival que está apostando con mucha inteligencia por atraer a otro tipo de públicos poco o nada proclives a la música culta. Recuerdo y lo busco en casa hasta encontrarlo, la magnífica autobiografía que escribió el maestro sobre su iniciación en el fascinante universo de la música, Mi vida saxual. En las páginas de este libro narra también la difícil relación que sostuvo con el régimen castrista que, que quieren que les diga, a mi me parece bastante estalinista, lo que lo obligó a emigrar como a tantos otros grandes y no tan grandes cubanos.

D’Rivera al saxo no es asexual sino sexual. Y conmovedoramente directo. Es un lujoso regalo sonoro para  los oídos de no iniciados e iniciados y una oportunidad (ya estuvo por esta tierra en cierta edición del Festival de Jazz) para dejarse llevar por sus melodías. Es imposible que no guste D’Rivera. Yo creo, de hecho, que gusta incluso a los castristas, el problema es que tienen que oírlo desde Cuba con el volumen muy bajo. Bajo, bajito, bajo.

2) Noche del martes, estreno de los cortometrajes canarios La despedida y El perdedor, de Alexis Hernández y Julio García, respectivamente. Llueve, una lluvia antipática pero que no supone obstáculo para que la sala del Cine Víctor, el mejor y último cine de verdad que nos queda en la isla, se llene a rebosar de público entusiasta y con ganas de ver ambos trabajos.

Los cineastas presentan sus obras. Alexis Hernández con oficio sabe meterse al público en el bolsillo con una intervención salpicada de guiños cómplices con todos nosotros. García, bastante nervioso, lee una nota de agradecimiento que le aguanta con mano temblorosa Patricia González Cámpora, directora del Plan Audiovisual de Canarias.

Y la gran pantalla del Víctor se ilumina. Primero se exhibe La despedida, una historia de corte feminista radical que no es tan radical. El corto está bien resuelto y es un trabajo modesto pero realizado con oficio y mucho amor al arte, lo que se agradece en estos tiempos de estrellas efímeras y adictas a los diez minutos de fama que postulara el gurú Warhol. En segundo lugar, aunque el orden de los factores no altere el producto, se proyecta El perdedor… Y siento un latigazo en el estómago o esa pálida emoción que, recuerdo ahora con cierta nostalgia, sentí cuando ví por primera vez Esposados de Fresnadillo, película a la que rinde homenaje García en su película.

Se trata de un corto currado, donde se te cuenta en imágenes (y eso es cine, damas y caballeros) la historia de un hombre que quiere redimirse. Es verdad que no me sorprende la resolución de la historia, claro que también es verdad que me he pasado casi toda mi vida viendo buen cine (carne hecha cine) y cine malo (casquería hecha cine) pero descubro en El perdedor el embrión de un cineasta. O un tipo al que si le dan la oportunidad de seguir contando historias va a sorprender a propios y extraños.

roma06ff4.jpg

3) Maldigo entre dientes, muy encanallado. Apenas mascullo palabras con cierta coherencia. Estoy que me subo por las paredes. Ya no habrá más Roma. Ver la serie de una tacada y a lo largo de una semana es como disfrutar de la lectura de un buen libro a lo largo de los días o de escuchar un disco especial o contemplar una película que se sale de la pantalla. Roma es además de una de las mejores series de televisión de los últimos tiempos una apasionante radiografía del poder y de la familia. Lástima que sus productores decidieran cancelarla por costosa, por cara. Gracias al nuevo visionado he vuelto a releer a Suetonio y su Vida de los 12 césares, y si bien unos dicen que Suetonio cuenta muchas mentiras me empapo de la biografía que traza de Julio César y de Octavio Augusto. También la de Tiberio, qué personaje, y la de Calígula o la de Claudio el tonto aunque para Robert Graves no era tan tonto… claro que esto suele pasar. O lo que es lo mismo que vivimos rodeados de personas que nos creen tontos, aunque ellos sean los tontos y tú, sin saberlo, también resultes al final ser otro tonto.