Narrativa con acento canario para leer en agosto

Miércoles, Agosto 7th, 2013

INTRO

Agosto es el mes por excelencia de las vacaciones veraniegas así que es un buen momento no solo para aprovechar los baños en el mar o pasear por la montaña sino también para disfrutar con la lectura. Este artículo propone solo un puñado de novelas y cuentos escritos recientemente en Canarias para acercar al lector a una realidad que, pese a la crisis y la objetiva inestabilidad del mercado editorial, son un excelente reclamo para evadirse en algunos casos de la realidad en la que nos movemos o, en otros, para acercarnos a ella en clave de rabiosa ficción.

Una advertencia necesaria nada más iniciar este periplo, no están todas las novedades que hay aunque sí todos los libros que, a nuestro juicio, deberían de estar.

En todo caso, cabe de destacar, que muchos de los títulos de los que nos hacemos eco han sido editados en Canarias y otros tanto en la Península, lo que pone de manifiesto el excelente momento que, literariamente, está viviendo la narrativa que se escribe con, podríamos decirlo así, acento canario.

Llama también la atención la variedad de estrategias empleadas por sus respectivos autores en sus creaciones literarias, utilizando para ello géneros que van desde la literatura de viaje, a la ciencia ficción, la negrocriminal y la histórica, entre otras y que a nuestro entender podría traducirse en que las letras con acento canario hablan por fin un lenguaje universal sin renunciar a su forma de ver el mundo desde la peculiaridad insular.

Resulta interesante observar como junto a escritores veteranos y con independencia de generaciones, movimiento y modas a los que se adscriben, se suma una nómina de nuevos narradores. Y que todos ellos, escritores con oficio y noveles, son los responsables de este fenómeno que merece ser visto ya con la atención que se merece.

De alguna manera, todos ellos han hecho historia al conseguir que la literatura con acento canario se lea.

Dentro y fuera de los límites que impone la isla.

AUTORES Y LIBROS

El escritor y periodista Juan Cruz Ruiz propone un sentimental y emocional retrato por el archipiélago en su Viaje a las Islas Canarias (colección El autor viajero, El País-Aguilar), un libro en el que Cruz Ruiz trata de hacer una “literatura de la memoria” basándose en la “experiencia de conocer y de haber vivido prácticamente en todas las islas; de amarlas y de necesitarlas”, señala en un despacho informativo de la agencia Europa Press.

Curiosamente, su compañero de la denominada Generación del 70, el profesor Juan Manuel García Ramos, coincide en estas mismas intenciones, un viaje sentimental y emocional, con El zahorí del Valbanera (colección Narrativa, Baile del Sol Ediciones), novela en la que el profesor y escritor rinde homenaje a través de la figura de su abuelo, José Aquilino Ramos, a los canarios que emigraron a América en busca de un futuro que era incapaz de ofrecerle su isla. Para su autor, El zahorí del Valbanera es “el más directo de mis libros”.

El periodista y escritor Luis León Barreto, integrante también de la Generación del 70, publica Carnaval de Indianos (NACE Nueva Asociación Canaria para la Edición), novela coral en la que explora las posibilidades literarias de una fiesta popular –por otro lado tan poco explotada en la literatura que se escribe en las islas– y homenajear “sentimental y emocionalmente” a su isla natal, La Palma. Carnaval de Indianos es, en definitiva y en palabras de su autor, una novela que camina entre el testimonio y la ficción.

En cuanto a la iniciativa de Ediciones Aguere, que dirige el editor Ánghel Morales y dentro de la colección G21 Narrativa Canaria Actual, tres títulos publicados en lo que llevamos de 2013 avalan una de las apuestas editoriales más interesantes que se han producido en el archipiélago en los últimos años.

G21 cuenta ya con una decena de volúmenes publicados, más los que se editarán en otoño, pero reseñamos en este espacio los tres últimos editados como la intimista y personal Si hubieras estado aquí, de Cecilia Domínguez Luis; la salvajemente libertaria El centro del gran desconocido, de Eduardo Delgado Montelongo, y la insólita historia de fantasmas Julia y la guillotina, de Jonathan Allen.

El mismo Montelongo publicó este año su desarmante novela de piratas Johanna en la colección Sitio de Fuego de Baile del Sol Ediciones, misma editorial que en su Serie Negra nos reveló dos títulos de los que habrá que hablar –y mucho– en el futuro como son Pasa la tormenta, de Tomás Felipe, y Yo maté a Rajoy, de Juan Carlos Pérez. El primero, un título en el que su autor mezcla con ingenio elementos de la literatura policíaca con la de ciencia ficción y el segundo un ácido y crítico retrato de la España actual en clave negrocriminal.

Otro libro recomendable para pasar el verano es la introspectiva La felicidad amarga, de Pablo Martín Carbajal (colección de Narrativas de Ediciones Irreverentes), donde su autor continúa indagando en torno a sentimientos tan nuestros como la culpa y el miedo así como la curiosa colección de relatos … Y en el aire queda, de Damián H. Estéz (Ediciones Aguere(Idea) y  para evadirse, viajar a otros territorios, sentir el aliento de la aventura en la nuca, están La piel de la leffa, de Juan R. Tramunt; El envío turco, Pilar Escalona y el sorprendente Calibán, de Ángel Sánchez, todos publicados en Ediciones Aguere/Idea.

Literatura con otras claves es la que sugiere Daniel María con El hombre que ama a Gene Tierney (colección Synoros-Narrativa La Página), accésit de publicación del premio de novela Benito Pérez Armas 2011; posibilidades en las que también indaga Antonio Lorenzo Gómez Charlín con El hombre que se enamoró de Sasha Grey (CultivaLibros).

Quien desee reencontrarse con el mundo rural con señas de identidad mágicas, recomendamos la lectura de Sorimba (Puentepalo) de María Jesús Alvarado, una novela cuyos temas coinciden con los que propone María Gutiérrez en la colección de relatos Ellas tampoco saben por qué (colección Tid, Ediciones Idea) y Doris Martínez con La verdad que te desCuento (Ediciones Idea).

En cuanto a novela estrictamente de género destacan, por último, la nueva de Víctor Conde, He oído a los mares gritar mi nombre (colección Stoker de Dolmen Editorial), así como La estrategia del pequinés (Alrevés, Novela Negra) de Alexis Ravelo y Blue Christmas (colección Novela Negra de Alba Editorial) de José Luis Correa, última entrega hasta el momento de su peculiar detective privado Ricardo Blanco.

No podemos olvidar, para los amantes del thriller La casa Lercaro, volumen que cierra con broche de oro la trilogía que Mariano Gambín ha dedicado a una ciudad –La Laguna– que, gracias a él, muchos han descubierto repleta de apasionantes e inquietantes misterios y, finalmente, y antes de dar por terminado este repaso veloz por las letras que se escriben con acento canario a Mi Habana en el recuerdo, una ambiciosa y voluminosa novela en la que Agustín Ravina Pisaca cuenta la historia de dos emigrantes canarios desde los años treinta a finales de los cincuenta del siglo pasado en Cuba; y la original y feliz iniciativa de la escritora Elena Morales, Somos solidarios, de publicar los volúmenes de cuentos Minitextos de amor y lujuria, Minitextos comprometidos y Minitextos para sonreír, en el que participaron desinteresadamente numerosos escritores y escritoras de aquí y de allá, quienes cedieron generosamente sus derechos para que fueran invertidos en causas solidarias.

Hay más títulos, entre los que destacan reediciones que han recuperado novelas y antologías que parecían perdidas para siempre. Pero si hay algo en lo que coinciden con las novedades reseñadas es que fueron escritas con sentimiento y emoción.

Una libros, en definitiva, no solo para leer en verano.

(*) La ilustración es de Daniel Clowes.

Saludos, se hace camino al andar, desde este lado del ordenador.

Mañana hablaremos del Gobierno

Martes, Julio 23rd, 2013

INTRO

Si fuera un adivino de la antigua Roma y supiera leer el vientre de una paloma podría vaticinar que lo que está pasando literariamente en estas costas es síntoma de que por fin argo está cambiando.

En la lejanísima Península –para quien escribe Expaña continúa siendo la Península– se están dando cuenta que aquí se escribe y que lo se escribe cuanto menos llama la atención sin renunciar a nuestra peculiar idiosincrasia y a nuestra también peculiar forma de hablar.

Nunca he entendido, en este sentido, por qué los amigos y conocidos peninsulares se molestan cuando les pregunto: “¿Vienen a cenar?” y me responde entre ofendidos y sorprendidos “tutéanos”.

¿Tutear?

¿Pretenden acaso que emplee el vosotros?

Esa segunda persona del plural me parece demoledoramente cursi.

- ¿Venís a cenar?

- Arrállate un millo.

No pretendo con este post reivindicar mi forma de hablar pero sí que, pese a que se esté perdiendo la sonoridad, a veces brutal, de muchas de las palabras que utilizaron mis padres y abuelos y bisabuelos y lo que hay más atrás, continúe empeñado en llamar fechillo a un cerrojo; zarcillo a un pendiente y mojo a la rica salsa canaria que cantara Caco, Juan Carlos Senante, en sus años de trovador.

No quiero decir con todo esto que los escritores de aquí –vivan o no aquí– insistan en sus obras en cómo decimos las cosas, pero sí que argo de todo esto se rastrea, precisamente, en sus obras.

Llámalo si quieres seña de identidad o simplemente forma de asumir una realidad que por circunstancias diversas, entre otras la puñetera insularidad, nos hace percibirlas con otro acento y con otro color.

Al margen de esta reflexión, mi objetivo es informar de una serie de iniciativas y novedades que se están produciendo en la república de las letras escritas en Canarias.

Si fuera un adivino de la antigua Roma interpretaría que los vientos son favorables y que para derrotar a nuestro característico miedo –si se observa desde fuera y afortunadamente desde dentro– lo que se está escribiendo en estos territorios atlánticos africanos llama la atención.

Y que si hubiera un faycán con dos dedos de frente podría aprovechar este interés y venderlo como se merece.

LA PUNTA DEL ICEBERG

* La última novela de Juan Manuel García Ramos, El zahorí del Valbanera (colección Narrativa Baile del Sol) es reseñada por Juan Cruz en Babelia.

* Alexis Ravelo obtiene por  La última tumba el XVII Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe.

* Víctor Conde, escritor de referencia en la ciencia ficción y la fantasía que actualmente se escribe en Expaña, publica He oído a los mares gritar mi nombre (colección Stoker, Dolmen).

* El inevitable e imprescindible Ánghel Morales prepara próximos lanzamientos en la colección G21: Narrativa Canaria Actual como El peso del tiempo, de Gerardo Pérez, ya camino de la imprenta. Esperan mientras tanto salida Un crimen lejos de París, de Daniel María; 9 horas para morir, de Ángel Vallecillo; Cinco mujeres que no subirán al cielo, de Juan Andrés Herrera; Sándalo y rapsodia, de Juan Jesús Pérez; Mujeres, de Javier Marrero; Ucanca, de Gustavo Reneses y La Laguna de los olvidados, de Benjamín Barreto.

* Agustín Díaz Pacheco, quien presentó recientemente una reedición de Breves atajos (Ediciones Idea), prepara una antología de relatos –que presumo editará Baile del Sol– de escritores canarios y mejicanos tras sus 2.050 km. de palabras (Antología de relatos vasco-canaria); De la saudade a la magua. Antología de relatos luso-canaria y Entre Orientales y Atlantes. Antología de relatos uruguayo-canaria, por citar solo unas cuantas de estas experiencias de fusión, de acercar narrativas paradójicamente no tan diferentes.

* Y, para agitar un poco más las aguas, Juan Andrés Herrera anuncia que pone en marcha un nuevo proyecto editorial en Canarias, Neys Books y otro escritor lo mismo pero en Gran Canaria, una isla que está justo enfrente de Tenerife pero que por caprichos del carnavalero pleito insular se empeña todavía en que los que estamos a un lado y al otro de la orilla vivamos de espaldas.

Hay más.

Pero son rumores, entusiasmos que hasta que no se confirmen no puedo registrar en este su blog.

(*) La imagen que ilustra este post corresponde a Metrópolis (Fritz Lang, 1927), próximamente le dedicaremos un comentario a la fantástica novela de Thea von Harbou.

Saludos, una pared de madera nos salvará, desde este lado del ordenador.

El zahorí del Valbanera, una novela de Juan Manuel García Ramos

Viernes, Junio 14th, 2013

“- Y ya está bien de contarte historias por hoy. Ya sabes más de mi vida que yo mismo, me has hecho memorizar cosas de las que ni me acordaba. Pero te digo algo: tu manera de escuchar mis pasos por esta vida, la atención que has puesto, el interés que me has demostrado, me permite presagiar algo, y esta vez voy en serio, esta vez hablo como zahorí de profesión: algún día te harás escritor y terminarás por contar todo lo que has oído de mis labios.”

(El zahorí del Valbanera, Juan Manuel García Ramos, colección Narrativa, Baile del Sol Ediciones)


Las dos últimas novelas de Juan Manuel García Ramos son ejercicios narrativos en los que el escritor solo quiere contar historias. Se pone fin así al cripticismo experimental que caracterizó muchos de los textos de la generación del 70. Parece que ahora García Ramos, como otros compañeros de aquel fenómeno literario, desea ampliar su círculo de lectores. Llegar a un público que además de reconocer literatura quiere entretenerse, emocionarse con la literatura.

Si en El guanche en Venecia se trataba de un texto que se acoplaba cómodamente y sin sonrojarse al género de la novela histórica, el escritor apuesta ahora con El zahorí del Valbanera por la memoria familiar y también la fábula en un texto desconcertante para los que hayan seguido la producción literaria de su autor.

En este sentido, El zahorí del Valbanera es un libro que entretiene y, lo que es mejor, contagia emociones. Una novela que parece escrita más con el corazón que con la cabeza, lo que a mi juicio maximiza el interés de una obra que en apenas un centenar de páginas hace conmover y, de alguna manera, reconciliarme con las raíces de la geografía que habito.

En su nueva novela, Juan Manuel García Ramos no camufla intenciones, y ya desde el principio avisa que se trata de un libro en el que quiere reivindicar la memoria de su abuelo, pero también de todos aquellos canarios que en algún momento de su vida se vieron obligados a marcharse de su tierra por necesidad.

Esta temática resulta inquietantemente actual con los tiempos siniestros que vivimos, aunque hay otras reflexiones que empapan las páginas de un libro que se lee de una sentada.

Por un lado, describe con vigor narrativo la conexión –debido a las circunstancias– que unió durante unos años de penuria los destinos de Canarias y Cuba. Y por otro, permite al escritor reflexionar sobre la atlanticidad, pieza maestra que forma parte del discurso en el que se apoya el imaginario de García Ramos.

El zahorí del Valbanera es además una novela cuidadosamente didáctica, en la que su autor repasa y subraya cómo afecta a sus protagonistas, en especial a José Aquilino Ramos, su abuelo materno, lo que significa ser testigos involuntarios de la Historia.

Un relato, el de la Historia, tan caprichosamente próximo al mito de Sísifo.

No abruma sin embargo el escritor con precisiones, obsesiva cronología de los hechos. No, Juan Manuel García Ramos no quiere resultar denso ni pedante. Muy al contrario, apuesta por la síntesis. En su novela lo que de verdad importa es la reivindicación de la memoria de un hombre que no lo tuvo fácil en la vida.

Un hombre bueno, que mantiene un diálogo con su nieto, el mismo escritor, mientras cuenta pedazos de una existencia entregada al trabajo en una tierra que no era la suya pero que terminó siendo algo así como suya tras su regreso a Valle de Guerra, localidad del nordeste de Tenerife con la que parece García Ramos quiere ajustar cuentas. Saldar una deuda histórica.

Como novela, El zahorí del Valbanera me parece así más sincera y menos pretenciosa que El guanche en Venecia. Lo que explica su grandeza. Quizá sea porque aquí ya no se trata de reivindicar nacionalismos extremos, recurriendo para ello a un mito más cercano al hombre de acero que a la realidad sino, precisamente, por narrar desde la distancia de un observador implicado la errática existencia de un canario de a pie. La de un hombre que se fue con lo puesto a otro lugar en el que tuviera la oportunidad de manifestar el concurso de sus modestos esfuerzos.

Tiene esta novela-memoria-fábula momentos que conmueven, y logra el escritor algo fundamental para todos aquellos que, como quien ahora les escribe, pide a una novela: que le entretenga y despierte emociones.

Ha logrado además que la leyera de un tirón. Sorprendido por el relato, por el cuadro que hace de un hombre que obedeciendo a su voluntad de presagio, salva su vida y la de sus tres amigos cuando el Valbanera, el barco que más tarde desaparecería en su trayecto hacia La Habana, hizo escala en Santiago de Cuba.

Sí se le puede reprochar a García Ramos una vez leída la novela que el lector exija más. Pero esto es así porque, al menos fue mi caso, José Aquilino Ramos pasó a formar parte de mi familia.

Ya he dicho que El zahorí del Valbanera despierta demasiadas emociones. También recuerdos de personas que han marcado mi existencia y que hoy, desafortunadamente, están ausentes.

Comparto así muchas de las emociones del autor, y agradezco su sereno equilibrio porque el libro nunca cae en lo cursi, en lo fácil. En explotar la lágrima ridícula.

Mencioné antes que está escrito en forma de un diálogo donde el abuelo materno narra su historia y en la que su nieto revela sus impresiones, la nostalgia ¿amarga? de recuperar una vida que hizo del trabajo su catecismo con el único objetivo de regresar a su tierra natal.

Concluyo, citando al autor de El zahorí del Valbanera:

“El nieto huye de idealizar a su abuelo, de convertirlo en una vida ejemplar, de aquellas que leía en los colorines de su primera infancia, pero no puede dejar de considerarlo una buena muestra de lo que fue la vida para muchos valleros de su época, abocados a salir de sus lugares natales a buscar el sustento y la dignidad negados por sus entornos de origen. La emigración siempre es una manera de negarnos a ser lo que otros quisieron que fuésemos. La emigración siempre es rebeldía, y esa actitud era la que el nieto admiraba en su abuelo cansado y vencido, arrepentido por no haber dado a su descendencia lo que él fue a buscar a América, una vida distinta, un mundo abierto, una alternativa a la condena dictada por lo alrededores del lugar de nacimiento.”

Saludos, he dicho, desde este lado del ordenador.

Dando la nota

Martes, Junio 11th, 2013

* Baile del Sol Ediciones publica la última novela de Juan Manuel García-Ramos, un histórico de la denominada generación del 70, titulada El zahorí del Balvanera, título que su autor describe como “el más directo de mis libros narrativos.” La historia se inspira en la experiencia de su abuelo, “al que llamaban zahorí”, durante el viaje que realizó en este barco que naufragó en algún lugar del Atlántico en 1919 durante su trayecto del puerto de Barcelona a Puerto Rico.

* La Garúa Libros publica La crepitación. Poesía reunida (1991-2006) de Rafael José Díaz, volumen que incluye también un epílogo firmado por Mario Martín Gijón. El mismo autor, en la contraportada del libro explica que: “El poeta (al menos el poeta que yo desearía ser) escribe siempre en los bordes del sueño: en la incertidumbre del adormecimiento o en la lenta resurrección del despertar; en la encrucijada de los caminos; en la oscuridad de la noche irrigada de estrellas; junto a las tumbas de los muertos, frente a esa última morada que es a veces la luz crujiente del mediodía; en habitaciones vacías asediadas de pronto por remotos recuerdos; bajo acantilados extasiados ante los pliegues de un mar inaccesible; en medio del bramido de un viento que desgasta y desnuda las palabras.”

* La próxima semana llegará a las librerías Si hubieras estado aquí, de la escritora Cecilia Domínguez Luis, volumen que edita la colección G21 Narrativa Canaria Actual. Este viernes, 12 de junio, y a las 19 horas se presenta en Tenerife también otro título de G21 en el salón de actos de la Mutua de Accidentes de Canarias (MAC), Julia y la guillotina, de Jonathan Allen. Esta misma editorial publica aunque en su colección Narrativa El envío turco, de la escritora Pilar Escalona, una novela en la que una serie de personajes residentes en Tenerife y Gran Canaria se ven afectados por sucesos misteriosos tras haber coincidido en un viaje a Turquía.

* La colección Narrativa de Baile del Sol Ediciones publica la primera novela de la escritora Inma Luna, Mi vida con Potlach. En la contraportada se explica que “tras una grave crisis, Luis decide aplicarse una terapia propia consistente en cuadricular su vida y desvincularse del resto de los seres humanos con el fin de mantenerse a salvo.” La historia está escrita en forma de diario y ha sido calificada por Julio Castro en La República Cultural como un libro en el que su autora “desenfunda los sentimientos del fondo del ropero, les da la vuelta, los limpia, los remienda, te viste de nuevo y te empuja a caminar.”

Saludos, ya saben, desde este lado del ordenador.

Para tomar, si quieren, nota

Viernes, Mayo 24th, 2013

PARÉNTESIS

(La película es de hace unos años pero sigue vigente como comedia negra. Una extraña perla en el estercolero en el que se está convirtiendo el cine actual. Se titula Four Lions, y me viene a la memoria tras los desgraciados atentados sucedidos en Boston el pasado 15 de abril. La conexión resulta lógica si alguno de ustedes ha visto la película, si no es así revelaré el porqué: los cuatro protagonistas planean hacer lo mismo pero durante la maratón de Londres.

Lo hablaba el otro día con una amiga. ¿No te resulta curioso que en Four Lions los disparatados yihadistas planeen lo que tres años después sí que se produjo en realidad en la ciudad de Boston? No sé si el arte imita a la vida o si la vida imita al arte. Escribo esto porque las coincidencias a veces son extrañas, extrañas porque parecen que están planificadas por algo o por alguien. O no… Quizá sea solo fruto de una casualidad macabra).

AVISOS

* El profesor y escritor Juan Manuel García Ramos anuncia en una entrevista que este domingo, 26 de mayo, publica El Perseguidor en Diario de Avisos, que desea que su quinta entrega narrativa, El zahorí del Valbanera, “esté en librerías antes del verano.” García Ramos señala que este libro se trata de “una suerte de memorias familiares y de fábula, donde recorro la vida de mi abuelo materno en su aventura cubana y acompañado de unas dotes adivinatorias que lo hicieron burlar el naufragio del trasatlántico Valbanera en 1919 donde él viajaba rumbo a La Habana.”

* Quien fuera presidente del Parlamento Europeo, ministro de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente y presidente del Instituto Universitario Europeo, Josep Borrell, impartirá el martes 28 de mayo, a las 12 horas, la conferencia ¿Por qué Europa? ¿Por qué la crisis? en la Universidad Europea de Canarias, Campus de La Orotava. Para confirmar asistencia basta con escribir un correo electrónico a admisiones.canarias@uem.es.

* Albert Espinosa presenta el miércoles 29 de mayo en la Librería La Isla, calle de Robayna 2 en Santa Cruz de Tenerife, y a partir de las 18 horas, su última novela Brújulas que buscan sonrisas perdidas. Albert es autor de varias novelas cuyas ventas alcanzan el millón de ejemplares vendidos (El mundo amarillo, Si tú me dices ven lo dejo todo…pero dime ven, Todo lo que podríamos haber sido tu y yo si no fuéramos tú y yo) y es creador, entre otras, de la serie Pulseras Rojas y la película Planta Cuarta. 

* La escritora Olivia Ardey firma ejemplares a partir de las 18 horas de Bésame y vente conmigo el viernes 31 de mayo en la librería Agapea, situada en la avenidas de Tres de Mayo de la capital tinerfeña. Bésame y vente conmigo es una nueva incursión de la autora en los territorios de la novela romántica, donde describe en este relato las peripecias que emprenden tres amigos cuando a raíz del fallecimiento de un familiar le promete su fortuna al primero que se case.

* Coincidiendo con el IX Aniversario de BienMeSabe.org y aprovechando el reciente Día Internacional de los Museos, desde el lunes 20 de mayo se puede consultar el Atlas Museístico de Canarias. La iniciativa permite conocer la red de museos existentes en el archipiélago, un total de 150, que se presenta por islas y por temáticas: etnográficos, arqueológicos, casa-museos, naturales, de arte sacro…

* María Gutiérrez es la autora de Ellas tampoco saben por qué (Ediciones Idea), volumen que reúne doce relatos en los que se sumerge al lector en las expectativas y dolores, los sueños y entregas, el amor y la soledad, la muerte al fin, de cualquier mujer del mundo.

* Ánghel Morales García es un hombre que con sus luces y sombras pide a gritos un homenaje en esta tierra que mira con desprecio a los que continúan haciendo cosas pese a los vientos adversos. Si a Morales le debemos el más reciente y revolucionario fenómeno literario sucedido en estas agitadas costas con Generación 21, ahora el editor y también escritor nos da a conocer una selección de sus artículos periodísticos en un volumen publicado en la colección La quinta columna de Ediciones Idea. Su título, no podía ser menos, es La voz de Ánghel.

* Breves atajos es un libro de relatos escritos por Agustín Díaz Pacheco en el que, según palabras de su prologuista, Isabel Rojas, el autor nos invita a “adentrarnos en las profundidades abisales del ser humano, cruzar fronteras a grupas de la imaginación, y transgredir la realidad con la afilada espada, a la vez caricia, de la palabra.”

* Ediciones Idea recupera El cernícalo, de Antolín Dávila, título por el que su autor obtuvo el premio de novela Benito Pérez Armas en 1988. Se trata de una segunda edición revisada y en el mismo se reflexiona sobre la endogamia y la geografía del archipiélago canario. 

Saludos, a lo lejos brota el manantial, desde este lado del ordenador.

Gente, a partir de hoy no me la llamen Viceconsejería sino Dirección General de Cultura

Viernes, Enero 11th, 2013

Si la resignada inquietud ya era norma de la casa, algo parecido al vértigo reina ahora  ante el anuncio de los nuevos y chiripitifláuticos cambios del Gobierno de Canarias. Gobierno que prescinde de tres viceconsejerías, una de ellas Cultura, y cinco direcciones generales.

El área de Cultura, dirigida hasta ayer por Alberto Delgado (1) se le quita medalla y galón para convertirse en Dirección General de Cultura, departamento que a partir de ahora estará a las órdenes del técnico de Canarias Cultura en Red Xerach Gutiérrez Ortega.

Pasa la criba la Dirección General de Cooperación y Patrimonio Cultural, que dirige –es un decir– Aurelio González, quien hace que gestiona un departamento con presupuesto de risa.

Esto me hace preguntar, si ustedes permiten, ¿cuál es la eficacia operativa de esta Dirección General?

También, si ustedes permiten, por qué no se tomó la decisión de que fuera absorbida por la recién creada Dirección General de Cultura, que se enfrenta a un panorama que no le desearía ni a mi peor enemigo.

Fuentes consultadas informan que Cooperación y Patrimonio Cultural se mantiene por razones estrictamente de partido.

O lo que es lo mismo: ¿qué hacemos con Aurelio?

Aurelio González.

O lo que es lo mismo:  ¿cómo se lo habría tomado Juan Manuel García Ramos –El guanche en Venecia–, quien no es otro que el presidente del mismo partido en el que milita González?

En fin…

Con la desaparición de las tres viceconsejerías –junto a Cultura se evapora Industria y Energía, Políticas Sociales e Inmigración– también desaparece del lodo de la Historia que ha generado este surreal y esquizofrénico pacto de gobierno entre nacionalistas y socialistas caaanaaarios cinco direcciones generales y cuatro empresas públicas: Saturno, Proyecto Tindaya, Congress Bureau Maspalomas y Tenerife Sur.

El Ejecutivo autonómico calcula que con esta decisión se ahorrará un millón de euros en una época de drásticos recortes. De tiempos cubiertos por nubes oscuras nos impiiiiiden ver.

El nombramiento de Xerach Gutiérrez Ortega, que no tiene ningún tipo de parentesco con Dulce Xerach Pérez López (2) salvo el nombre, responde “en todo caso –informa una fuente consultada– más a una cuestión de afinidad que a una decisión basada en la efectividad y un perfil necesario para ocupar el cargo.”

O como repetía el babas de James Blunt: You’re beautiful, you’re beautiful…

En su trayectoria profesional, Xerach Gutiérrez destaca además de ser técnico de Canarias Cultura en Red, en haber sido gerente de las Fiestas Lustrales 2010 de la Bajada de la Virgen (La Palma).

Por Intenert me entero que es abogado y técnico superior en gestión comercial y marketing.

Políticamente, Gutiérrez Ortega militó primero en el Partido Nacionalista Canario (PNC) y hoy en Coalición Canaria (CC).

(1) Desde El Escobillón, al menos, vamos a echar mucho de menos a Alberto Delgado. ¡Gracias Alberto por el juego que nos has dado a lo largo de estos años de sangre, sudor y lágrimas!

(2) Recordamos, paradojas de la vida, que fue precisamente Dulce Xerach Pérez López –siempre que la menciono pienso con la piel de gallina en el cuadro El grito de Edvard Munch– quien se cargó en 2005 la Dirección General de Cultura. Disolviendo también durante sus años como Consejera de Cultura la Sociedad Canaria de las Artes Escénicas y de la Música (Socaem) por Canarias Cultura en Red.

(*) En la foto dos grandes: Oliver Hardy y Stan Laurel. Yo conocí al primero como el Gordo y al segundo como el Flaco.

Saludos, seguiremos informando, desde este lado del ordenador.