El CCC se presenta en sociedad

Lunes, Marzo 3rd, 2014

Tras un parto difícil y con mucho dolor nace el Consejo Canario de la Cultura.

Unos dicen que fue concebido con la semilla del diablo pero su madre, su Rosemary particular, no ha tardado en mecer el cochecito donde por ahora descansa la criatura.

El bautizo oficial tuvo lugar el pasado febrero y en él estuvo el presidente del Gobierno canario, Paulino Rivero, quien con su característico y cansino entusiasmo calificó a los culturos y culturetas, artistas y artistas estrellados, como un sector “complejo” pero imprescindible en sociedad.

También en la sociedad.

PAULINO RIVERO (mientras mira a la concurrencia): Las cosas empiezan a verse de otra manera, empieza a verse la luz al final del túnel.

Y deja volar por el salón, como quien no quiere la cosa, que podría haber más perritas en los próximos presupuestos siempre y cuando estos chicos que aportan el uno por ciento del Producto Interior Bruto de Canarias no me toquen los cojones.

El Consejo Canario de la Cultura nace como organismo asesor. Y sus objetivos para 2014 es estar presentes en las negociaciones sobre el Régimen Económico y Fiscal (REF) y en una comisión que se constituirá en el Parlamento de Canarias para evaluar la influencia de la cultura en el desarrollo de la sociedad canaria.

Pero hay más:

La idea es implicar al sector en el turismo “no solo porque sea un mercado”, apuntó la consejera de Cultura, Deportes, Políticas Sociales y Vivienda, Inés Rojas, sino aprovechar la promoción de las islas como destino cultural de base y para la internacionalización del arte.

¡Chacho!

Al margen de lo que haya pretendido querer decir tanto Rivero como Rojas, lo que se desprende de la presentación en sociedad del Consejo Canario de la Cultura es que hay voluntad por parte del Ejecutivo autonómico por aportar unos cuartos más pese a que Madrid continúe ninguneando los destinos universales de una comunicad autónoma como es la canaria más esquizofrénica que nunca.

Esquizofrénica porque los que dirigen la cosa pública van por un lado y los que aún soportamos la cosa pública por otro…

Eso explica que vea con resignada indiferencia la constitución de este Consejo que en algún lugar se escribe con sus iniciales: CCC.

¿CCC?

CCC es la marca de una popular cerveza que se fabrica por aquí pero a la que si se le borra una C queda como CC, que corresponden a Carlos Castaneda, un investigador que se empeñó en describirnos las enseñanzas de don Juan mientras se metía dentro del cuerpo la ayahuasca.

El organigrama del Consejo Canario de la Cultura lo presidirá Inés Rojas actuando como vocales los responsables de las direcciones generales en materia cultural, representantes de los cabildos y ayuntamientos, así como de otras consejerías “con el objetivo de fomentar procesos de transversalidad y cooperación en el ámbito del Gobierno de Canarias (Educación, Empleo, Turismo y Economía), además de la Radio Televisión Canaria.”

También forman parte del grupo representantes de diferentes disciplinas y organismos culturales como Benito Cabrera, Rosario Álvarez, José Luis Rivero Ceballos, Juan Manuel García Ramos, Elena Acosa, María de los Reyes Hernández, José Dámaso, Enrique Mateu, Daniel Tapia y Ana Sánchez Gijón.

Una tropa que tiene previsto celebrar sesiones ordinarias dos veces al año. Momento en el que se verán las caras para justificar que siguen y evalúan “el cumplimiento de los objetivos de la Estrategia Canaria de la Cultura.”

La idea, se dice, “es constituir una propuesta de objetivos y un plan de trabajo hasta 2015.”

Empieza a verse luz al final del túnel” asegura Paulino Rivero.

El escritor y profesor Juan Manuel García Ramos responde mientras sobre el CCC en una entrevista que publica ABC.

El periodista pregunta si los integrantes del Consejo Canario de la Cultura cobrarán dietas. También qué se hará para que el CCC no sea percibido en sociedad “como una mesa larga más, de las que tanto gustan a Paulino Rivero.”

Y Juan Manuel García Ramos contesta:

Mire usted, he sido invitado a formar parte de ese Consejo, pero no hemos celebrado ni una reunión hasta ahora. No creo que se cobren dietas en ese órgano que al parecer se reunirá solo dos veces al año y cuyas funciones específicas desconozco aún, pero que no veo mal que exista. Una nación se asienta sobre y se fortalece con una cultura común, no solo por ocupar una determinada demarcación territorial. En Canarias corremos siempre el peligro de convertirnos en siete tribus, en siete reinos de taifas. La cultura es un instrumento indispensable para consolidar una ideología nacional, un proceso de autoconocimiento. ¿Quiénes somos los canarios, qué nos define en nuestro diálogo con otros pueblos, cuál es nuestro proyecto colectivo? Espero que en el ámbito de ese Consejo se planteen algunos de estos asuntos con la seriedad que requieren y se dé respuesta imaginativa a algunos de ellos.

Ya ven

Fundo a negro

(*) Las cursivas son nuestras.

(**) La imagen que ilustra este post corresponde a La semilla del diablo (Rosemary’s Baby, Roman Polanski, 1968)

Saludos, en carnaval, desde este lado del ordenador.

Un año de narrativa en Canarias

Sábado, Diciembre 28th, 2013

A MODO DE INTRODUCCIÓN

No están todos los que deberían de estar pero sí aquellos que leímos y que conocimos a lo largo de un año que tan productivo ha resultado para las letras canarias. Nuestro objetivo es pues visualizar este fenómeno insólitamente fértil en unos tiempos donde la crisis parece indicar lo contrario. A vista de pájaro, y a modo de ráfagas, proponemos un repaso urgente a lo más destacado, a nuestro juicio, del 2013. Meses en el que hemos asistido al nacimiento de nuevas apuestas editoriales, a la consolidación de la novela de género en el archipiélago; a la publicación de novedades firmadas por escritores veteranos y noveles dentro y fuera de las islas; a encuentros y festivales literarios. También, desgraciadamente, a las ausencias de escritores muy vinculados con las islas como José Luis Sampedro y el senegalés El Hadji Amadou Ndoye; así como del abogado y escritor Miguel Ángel Díaz Palarea; Ricardo Lezcano y el profesor Enrique Fernández Caldas. Y aunque no tuvieron vinculación con la literatura: Vicky Penfold, José Pedro Pérez y el empresario Roberto Gutiérrez, entre otros.

HECHOS

* El Día de las Letras Canarias estuvo dedicado a José de Viera y Clavijo, de quien se celebró con una serie de actos austeros su centenario así como el proyecto de publicar  su obra completa en Ediciones Idea, trabajo que coordina el profesor de la Universidad de La Laguna, Rafael Padrón.

* En septiembre de este año se desarrolló con éxito de público la primera edición de Periplo. Festival Internacional de Literatura de Viaje y Aventuras en el Puerto de la Cruz. Se celebró también las segunda y tercera edición de Santa Cruz, ciudad leída con paneles diseminados por la capital tinerfeña en los que se reprodujeron fragmentos de novelas y cuentos y poemas escritos por autores nacidos y/o residentes en las islas, así como LuchaLibro, un original concurso de improvisación literaria. Tuvimos la suerte de asistir a un nuevo encuentro de NNegra de Arona, que en esta ocasión estuvo dedicado a la presencia de las escritoras en el género negro y criminal y tiene lugar el XVIII Festival Internacional del Cuento de Los Silos.

* Desaparece en Tenerife, tras acoger tres ediciones, el Salón Internacional del Libro Africano (SILA) que se traslada –en una maniobra confusa que genera mucho ruido en los medios locales– a la capital grancanaria, donde se desarrollan su cuarta y quinta edición.

* La revista La Página celebra la publicación de su número 100. Mientras, en TEA Tenerife Espacio de las Artes se exhibe hasta el 13 de abril la exposición Syntaxis: una aventura creadora en la que se repasa los diez años de esta publicación.

* Abrimos antes de Navidad botellas de vino espumoso cuando Alexis Ravelo obtiene el XXVII Premio Ciudad de Getafe con La última tumba, novela que publica Edaf. También cuando Javier Hernández Velázquez resulta finalista con Un camino a través del infierno en el Premio Internacional de Novela Negra L’H Confidencial. En el territorio de la novela policíaca, José Luis Correa publica Blue Christmas (Alba Editorial), última entrega de la serie protagonizada por su peculiar detective privado Ricardo Blanco.

* Se quiso encerrar la Feria del Libro en las dos capitales canarias entre cuatro paredes aunque al final, afortunadamente, venció la sensatez en este archipiélago tan poco acostumbrado a la sensatez.

* Aún nos preguntamos las razones que provocaron que la Fundación CajaCanarias no revelara este año los nombres del jurado del Premio de Novela Benito Pérez Armas, dotado con 12.000 euros y la publicación de la novela ganadora, que recayó En el reino de los cielos, de Silvia García.

* Ediciones Escalera publica Off the Road, de Carolyn Cassady con traducción de Ana Lima y Alexis Ravelo y Thalía Rodríguez nos ofrecen la versión en español de El viento y la sangre, un feliz descubrimiento de un oscuro escritor policíaco, M. A. West, y que se editó en la colección Negra, en Navona Editorial. Mario Domínguez Parra presenta, entre otros trabajos, su traducción al inglés de poemas de Miguel Ángel Galindo y la profesora Elena Sánchez Hernández se ocupó de la traducción y edición de Generaciones (Siníndice Editorial) de Rachel Korn.

* 2013 fue también el año del parto lento y difícil de dos proyectos editoriales: Neys Books y Attikus. Attikus ya iniciado su singladura con la publicación on line de la novela El destino de las palabras, de Santiago Gil. El escritor Luis León Barreto presentó en la Nueva Asociación Canaria para la Edición (NACE) su última novela: Carnaval de indianos.

* Se produce el cese de Alberto Delgado como viceconsejero de Cultura al transformarse el departamento en Dirección General de Cultura, al frente ahora de Xerach Gutiérrez Ortega.

* El poeta y escritor Roberto García de Mesa presenta en el teatro Guimerá, en Santa Cruz de Tenerife, el libro El teatro de vanguardia en Canarias (1924-1936). El editor y escritor Ánghel Morales reunió algunos de sus artículos de opinión en el volumen La voz de Ánghel (colección La quinta columna, Ediciones Idea) y la escritora Elena Morales da a conocer la trilogía Somos solidarios (Minitextos para sonreír, Minitextos para comprometidos y Minitextos de amor y lujuria) en la que colaboraron 87 escritores, y que destinó el dinero recaudado en ventas a causas humanitarias y fines sociales a través de las ONG Cruz Roja Española, Amnistía Internacional y Ayuda en acción.

* La colección Letras Hispánicas (Cátedra) publica El espejo de tinta, de Andrés Sánchez Robayna.

* El escritor y periodista Juan Cruz presenta en 2013 Viaje a las islas Canarias (Aguilar); Especies en extinción (Tusquets) y Jaime Salinas. El oficio del editor (Alfaguara). Alberto Vázquez Figueroa, Bimini (Martínez Roca) y Sabas Martín regresa con El farallón (Huerga & Fierro) a su isla Nacaria, territorio legendario y “cifra y resumen de Canarias”, donde denuncia las prospecciones petrolíferas que se hacen en su mar insular y las nefastas consecuencias que ocasiona.

* Entre otros volúmenes de cuentos, pudimos leer Ellas tampoco saben por qué, de María Gutiérrez; ¿Quién cuidará de mis guardianes?, de Alba Sabina Pérez; Breves atajos, de Agustín Díaz Pacheco; Cuentos para ser leídos antes de dormir, de Jesús Villanueva; Hari Maguada, de Carmen María Reyes Santana y El rastro de la mujer caracol, de Alain Barreto Hernández.

* Se publican los tres primeros volúmenes de Historias de guanches, obra gráfica de Juan Carlos Mora en la que se reinterpreta en clave de cómic y a todo color  la vida de Beneharo. El Mencey de Anaga; Bencomo. El Mencey de Tahoro y Bentor. El heredero.

* En cuanto a poesía, Rafael José Díaz publica La crepitación. Poesía reunida (1991-2006);  Iván Cabrera Cartaya obtiene con Creencias de verano el VI Premio de Poesía Antonio Gala y MAPFRE Guanarteme publica Para ser recitado al viento sibilante seguido de Sangre de eclipse (2013),  de Cabrera Cartaya y Sergio Barreto. Agustín Gajate propone Achicaxna xaxo agual. Palabra de momia paria, 110 poemas y nueve silencios escritos en la lengua de los primeros pobladores de Canarias con su correspondiente traducción al español. Daniel Díaz Bernal obtiene, por otro lado, el Premio de Poesía Pedro García Cabrera que convoca la Fundación CajaCanarias con El tiempo de los lemures y Víctor Álamo de la Rosa presenta El equilibrista y los jardines. Como desafío y grito de supervivencia, los animales de Zoo.0 presentan Poeta hermafrodita, entre otras acciones poéticas. No quisiéramos olvidar, aunque se publicara en 2012, La mentira del agua y Alfabeto celoso (obra completa), de Julián Herraiz, voz poética de la década de los cuarenta que rescataron del olvido Luisa Chico Pérez, Fermín Domínguez Santana y Javier Rivero Grandoso. El libro está publicado en la colección Ministerio del aire de Ediciones La Palma.

* Víctor Conde, álter ego literario de Alfredo Moreno Santana, publica La ópera de la mente (Scyla eBooks); He oído a los mares gritar mi nombre (Dolmen Editorial); Miniaturizados (Hidra) y es antólogo de Los Monstruos del mar (Nowtilus). Mientras, en la colección G21 Narrativa Canaria Actual se publicaron los títulos El centro del gran desconocido, de Eduardo Montelongo; Julia y la guillotina, de Jonathan Allen; Si hubieras estado aquí, Cecilia Domínguez Luis; El peso del tiempo, de Gerardo Sánchez; Cinco mujeres que no subirán al cielo, de Juan Andrés Herrera y Mujeres en la encrucijada, de Javier Marrero.

* Ediciones Idea recupera al escritor Ángel Sánchez con la publicación de Calibán. Y Carlos Álvarez reedita La pluma del arcángel (Hora antes Editorial), una novela histórica por la que el escritor obtuvo el Premio Benito Pérez Armas en 1998. Novela histórica es también 1797. Piratas del Atlántico (Centro de la Cultura Popular Canaria), de Luis Medina Enciso y El judío que quiso ser ario (Éride Ediciones) de Enrique Reyes. Y en Ediciones Aguere/Idea se publican los thrillers El envío turco, de Pilar Escalona, La fortaleza del tiempo, de Edward T. Riker,  y La piel de la Lefaa, de Juan R. Tramunt; Con esta misma sintonía se edita Los privilegiados del azar (Chiado Editorial), de Carlos Alberto Felipe Martell. Se publica también El samurai desnudo (Editorial ERDE), de Manuel Pérez Cedrés; Paté de foie (Los 80 pasan factura), de Guillermo Alemán; Caídos del suelo (colección Narrativa, Baile del Sol Ediciones), de Ramón Betancor; Yo maté a Rajoy (colección Serie Negra, Baile del Sol) de Juan Carlos Pérez; … En el aire queda de Damián H. Estétevez y Las gaviotas y el buitre, de Diego I. Ramírez, las dos en Ediciones Aguere/Idea.

* Coinciden además dos novelas en cuyo título se confiesa que se ama a las mujeres. El hombre que ama a Gene Tierney (La Página Ediciones), de Daniel María; y El hombre que se enamoró de Sasha Grey (Cultiva Libros), de Antonio Lorenzo Gómez Charlín. Daniel María obtiene el Premio Joven Promesa Periodismo Cultural; Agustín Ravina Pisaca presenta Mi Habana en el recuerdo, obra en la que se narra cómo dos emigrantes canarios logran prosperar en Cuba antes del triunfo de la revolución castrista. Sonia Díaz Oval debuta en Ediciones Idea con Entre bambalinas.

* El Gobierno de Canarias, a través de su Dirección General de Cooperación y Patrimonio Cultural, organiza el ciclo literario Entre palabras. Se produce el I Encuentro de Joven Crítica Canaria, que tiene lugar en n la Sala Domingo Pérez Minik de la Biblioteca Pública del Estado de Santa Cruz de Tenerife.

Somos conscientes que faltan muchos más títulos, pero su ausencia es involuntaria. Nuestra intención es la de orientar y ofrecer una selección de las diez novelas que, a nuestro juicio, resultaron de las más atractivas del 2013.

¿POR QUÉ ESTOS TÍTULOS?

- La estrategia del pequinés (Alrevés Editorial), de Alexis Ravelo.- porque este año ha sido el año de Alexis Ravelo, del que leo en 2013 Morir despacio (Mercursio Editorial), cuarta entrega de su peculiar investigador ocasional Eladio Monroy; Las estrategia del pequinés, título en el que se aparta de la tendencia negrocriminal en la que se ha escorado el género en España, y novela dura y contundente, feroz y despiadada por la que pululan personajes del arrollo, marcados con el signo de los perdedores; y La última tumba (colección Voz y tiempo, Editorial Edaf) con la que obtuvo un más que merecido XXVII Premio Ciudad de Getafe.

- Un camino a través del infierno (M.A.R. Editor), de Javier Hernández Velázquez.- porque el escritor rompe con su producción anterior y presenta un título repleto de guiños y sano (¿sano?) sentido del humor, claves de eso que denomino literatura pulp pop. La novela propone además una historia en la que se mueve como pez en el agua su protagonista, Mat Fernández, un personaje modelado con la forma de Mike Hammer más que de Lew Archer. Un detective de gatillo fácil y muy orgulloso de vivir en provincias.

- Sorimba (Editorial Puentepalo) María Jesús Alvarado.- porque ha sido uno de los escasos títulos leídos este año que va por otros derroteros, que se preocupa en reivindicar el mundo rural en una isla, El Hierro, donde todavía es posible oler el perfume de la naturaleza. Sorimba es un título raro si quieren entre tanta literatura urbana. Otra forma de entender la realidad que nos rodea.

- Isla nada (Tropo Editores) Víctor Álamo de la Rosa.- porque Víctor Álamo de la Rosa pone punto y final a su ciclo narrativo de Isla Menor. Pulveriza el universo que, hasta ahora, caracterizaba su producción narrativa y despierta la curiosidad del lector en descubrir por dónde irán sus próximas aventuras literarias. Sexo y naturaleza salvaje son solo algunos de los elementos con los que juega el escritor en la despedida amarga de su territorio imaginario, muy próximo al de su isla natal, El Hierro.

- El zahorí del Valbanera (colección: Narrativa, Baile del Sol Ediciones), de Juan Manuel García Ramos.- porque el escritor reivindica la figura del emigrante canario con emoción y distancia. El protagonista de la novela está inspirado en uno de los abuelos del escritor y, al mismo tiempo, es un relato en el que se describe lo que fueron capaces de hacer aquellos hombres y mujeres que aprendieron a vivir en tierras extrañas que terminaron haciendo suya. Como explica el autor de la obra, El zahorí del Valbanera huye de idealizar a su personaje protagonista aunque, destaca, “la emigración siempre es rebeldía”.

- Johanna (colección: Sitio de Fuego, Baile del Sol Ediciones) de Eduardo Montelongo.- porque leo una atractiva historia de piratas. Libre y sin prejuicios, que me sabe a La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson; La taza de oro, de John Steinbeck y a El negrero de Lino Novás. Una novela, en definitiva, que hace transportar al lector a otros mundos, a navegar por los mares y a desembarcar en islas y continentes que están por conquistar.

- Pasa la tormenta (colección: Serie Negra, Baile del Sol Ediciones), de Tomás Felipe.- porque logra algo insólito: fusionar dos géneros aparentemente diferentes como son la ciencia ficción y la novela policiaca. El resultado final es una divertidísima historia que transcurre en una futurista Las Palmas de Gran Canaria dividida en sectores. En uno de ellos viven pobres que son muy pobres y en otro ricos que son demasiado ricos. De fondo, un caso de triste actualidad: la emigración irregular.

- Si hubieras estado aquí (colección: G21 Narrativa Canaria Actual, Ediciones Aguere/Idea), Cecilia Domínguez Luis.- porque recupera al territorio de la narrativa a una escritora que articula un drama familiar y generacional dando voz a sus protagonistas a través de diarios, blogs… Confesiones privadas que se revelan a un lector que se siente incómodo en su papel de voyeur.

- La Casa Lercaro (Roca Editorial), Mariano Gambín.- porque el escritor termina su ya conocida trilogía de La Laguna, Ira Dei, manejándose con comodidad por el thriller con un lenguaje sencillo, al servicio de una historia donde lo que importa es la acción. En su último título planean así fantasmas, ladrones de altos vuelos y el compacto círculo de protagonistas de las dos entregas anteriores dispuesto a resolver ¿su último misterio?

- La felicidad amarga (Ediciones Irreverentes), Pablo Martín Carbajal.- porque se trata de un relato de descubrimiento que propone un sutil e introspectivo itinerario por el pasado de su protagonista. A modo de muñecas rusas, el escritor va revelando  con delicado pudor las interioridades de su personaje para concluir en un final en el que pone de manifiesto lo que significa el dolor de la victoria. O lo que es lo mismo, aceptarse cada uno como lo que es.

(*) Este artículo se publica este domingo, 29 de diciembre, en El Perseguidor, Diario de Avisos. En el blog hemos podido actualizar datos que omitimos, involuntariamente, en la versión de papel. Como en ediciones pasadas, agradecemos aportaciones para hacer más exacto lo que solo ha pretendido ser un balance de un año, insistimos, insólitamente productivo en las letras canarias.

Saludos, la esperanza me mantiene, desde este lado del ordenador.

Narrativa con acento canario para leer en agosto

Miércoles, Agosto 7th, 2013

INTRO

Agosto es el mes por excelencia de las vacaciones veraniegas así que es un buen momento no solo para aprovechar los baños en el mar o pasear por la montaña sino también para disfrutar con la lectura. Este artículo propone solo un puñado de novelas y cuentos escritos recientemente en Canarias para acercar al lector a una realidad que, pese a la crisis y la objetiva inestabilidad del mercado editorial, son un excelente reclamo para evadirse en algunos casos de la realidad en la que nos movemos o, en otros, para acercarnos a ella en clave de rabiosa ficción.

Una advertencia necesaria nada más iniciar este periplo, no están todas las novedades que hay aunque sí todos los libros que, a nuestro juicio, deberían de estar.

En todo caso, cabe de destacar, que muchos de los títulos de los que nos hacemos eco han sido editados en Canarias y otros tanto en la Península, lo que pone de manifiesto el excelente momento que, literariamente, está viviendo la narrativa que se escribe con, podríamos decirlo así, acento canario.

Llama también la atención la variedad de estrategias empleadas por sus respectivos autores en sus creaciones literarias, utilizando para ello géneros que van desde la literatura de viaje, a la ciencia ficción, la negrocriminal y la histórica, entre otras y que a nuestro entender podría traducirse en que las letras con acento canario hablan por fin un lenguaje universal sin renunciar a su forma de ver el mundo desde la peculiaridad insular.

Resulta interesante observar como junto a escritores veteranos y con independencia de generaciones, movimiento y modas a los que se adscriben, se suma una nómina de nuevos narradores. Y que todos ellos, escritores con oficio y noveles, son los responsables de este fenómeno que merece ser visto ya con la atención que se merece.

De alguna manera, todos ellos han hecho historia al conseguir que la literatura con acento canario se lea.

Dentro y fuera de los límites que impone la isla.

AUTORES Y LIBROS

El escritor y periodista Juan Cruz Ruiz propone un sentimental y emocional retrato por el archipiélago en su Viaje a las Islas Canarias (colección El autor viajero, El País-Aguilar), un libro en el que Cruz Ruiz trata de hacer una “literatura de la memoria” basándose en la “experiencia de conocer y de haber vivido prácticamente en todas las islas; de amarlas y de necesitarlas”, señala en un despacho informativo de la agencia Europa Press.

Curiosamente, su compañero de la denominada Generación del 70, el profesor Juan Manuel García Ramos, coincide en estas mismas intenciones, un viaje sentimental y emocional, con El zahorí del Valbanera (colección Narrativa, Baile del Sol Ediciones), novela en la que el profesor y escritor rinde homenaje a través de la figura de su abuelo, José Aquilino Ramos, a los canarios que emigraron a América en busca de un futuro que era incapaz de ofrecerle su isla. Para su autor, El zahorí del Valbanera es “el más directo de mis libros”.

El periodista y escritor Luis León Barreto, integrante también de la Generación del 70, publica Carnaval de Indianos (NACE Nueva Asociación Canaria para la Edición), novela coral en la que explora las posibilidades literarias de una fiesta popular –por otro lado tan poco explotada en la literatura que se escribe en las islas– y homenajear “sentimental y emocionalmente” a su isla natal, La Palma. Carnaval de Indianos es, en definitiva y en palabras de su autor, una novela que camina entre el testimonio y la ficción.

En cuanto a la iniciativa de Ediciones Aguere, que dirige el editor Ánghel Morales y dentro de la colección G21 Narrativa Canaria Actual, tres títulos publicados en lo que llevamos de 2013 avalan una de las apuestas editoriales más interesantes que se han producido en el archipiélago en los últimos años.

G21 cuenta ya con una decena de volúmenes publicados, más los que se editarán en otoño, pero reseñamos en este espacio los tres últimos editados como la intimista y personal Si hubieras estado aquí, de Cecilia Domínguez Luis; la salvajemente libertaria El centro del gran desconocido, de Eduardo Delgado Montelongo, y la insólita historia de fantasmas Julia y la guillotina, de Jonathan Allen.

El mismo Montelongo publicó este año su desarmante novela de piratas Johanna en la colección Sitio de Fuego de Baile del Sol Ediciones, misma editorial que en su Serie Negra nos reveló dos títulos de los que habrá que hablar –y mucho– en el futuro como son Pasa la tormenta, de Tomás Felipe, y Yo maté a Rajoy, de Juan Carlos Pérez. El primero, un título en el que su autor mezcla con ingenio elementos de la literatura policíaca con la de ciencia ficción y el segundo un ácido y crítico retrato de la España actual en clave negrocriminal.

Otro libro recomendable para pasar el verano es la introspectiva La felicidad amarga, de Pablo Martín Carbajal (colección de Narrativas de Ediciones Irreverentes), donde su autor continúa indagando en torno a sentimientos tan nuestros como la culpa y el miedo así como la curiosa colección de relatos … Y en el aire queda, de Damián H. Estéz (Ediciones Aguere(Idea) y  para evadirse, viajar a otros territorios, sentir el aliento de la aventura en la nuca, están La piel de la leffa, de Juan R. Tramunt; El envío turco, Pilar Escalona y el sorprendente Calibán, de Ángel Sánchez, todos publicados en Ediciones Aguere/Idea.

Literatura con otras claves es la que sugiere Daniel María con El hombre que ama a Gene Tierney (colección Synoros-Narrativa La Página), accésit de publicación del premio de novela Benito Pérez Armas 2011; posibilidades en las que también indaga Antonio Lorenzo Gómez Charlín con El hombre que se enamoró de Sasha Grey (CultivaLibros).

Quien desee reencontrarse con el mundo rural con señas de identidad mágicas, recomendamos la lectura de Sorimba (Puentepalo) de María Jesús Alvarado, una novela cuyos temas coinciden con los que propone María Gutiérrez en la colección de relatos Ellas tampoco saben por qué (colección Tid, Ediciones Idea) y Doris Martínez con La verdad que te desCuento (Ediciones Idea).

En cuanto a novela estrictamente de género destacan, por último, la nueva de Víctor Conde, He oído a los mares gritar mi nombre (colección Stoker de Dolmen Editorial), así como La estrategia del pequinés (Alrevés, Novela Negra) de Alexis Ravelo y Blue Christmas (colección Novela Negra de Alba Editorial) de José Luis Correa, última entrega hasta el momento de su peculiar detective privado Ricardo Blanco.

No podemos olvidar, para los amantes del thriller La casa Lercaro, volumen que cierra con broche de oro la trilogía que Mariano Gambín ha dedicado a una ciudad –La Laguna– que, gracias a él, muchos han descubierto repleta de apasionantes e inquietantes misterios y, finalmente, y antes de dar por terminado este repaso veloz por las letras que se escriben con acento canario a Mi Habana en el recuerdo, una ambiciosa y voluminosa novela en la que Agustín Ravina Pisaca cuenta la historia de dos emigrantes canarios desde los años treinta a finales de los cincuenta del siglo pasado en Cuba; y la original y feliz iniciativa de la escritora Elena Morales, Somos solidarios, de publicar los volúmenes de cuentos Minitextos de amor y lujuria, Minitextos comprometidos y Minitextos para sonreír, en el que participaron desinteresadamente numerosos escritores y escritoras de aquí y de allá, quienes cedieron generosamente sus derechos para que fueran invertidos en causas solidarias.

Hay más títulos, entre los que destacan reediciones que han recuperado novelas y antologías que parecían perdidas para siempre. Pero si hay algo en lo que coinciden con las novedades reseñadas es que fueron escritas con sentimiento y emoción.

Una libros, en definitiva, no solo para leer en verano.

(*) La ilustración es de Daniel Clowes.

Saludos, se hace camino al andar, desde este lado del ordenador.

Mañana hablaremos del Gobierno

Martes, Julio 23rd, 2013

INTRO

Si fuera un adivino de la antigua Roma y supiera leer el vientre de una paloma podría vaticinar que lo que está pasando literariamente en estas costas es síntoma de que por fin argo está cambiando.

En la lejanísima Península –para quien escribe Expaña continúa siendo la Península– se están dando cuenta que aquí se escribe y que lo se escribe cuanto menos llama la atención sin renunciar a nuestra peculiar idiosincrasia y a nuestra también peculiar forma de hablar.

Nunca he entendido, en este sentido, por qué los amigos y conocidos peninsulares se molestan cuando les pregunto: “¿Vienen a cenar?” y me responde entre ofendidos y sorprendidos “tutéanos”.

¿Tutear?

¿Pretenden acaso que emplee el vosotros?

Esa segunda persona del plural me parece demoledoramente cursi.

- ¿Venís a cenar?

- Arrállate un millo.

No pretendo con este post reivindicar mi forma de hablar pero sí que, pese a que se esté perdiendo la sonoridad, a veces brutal, de muchas de las palabras que utilizaron mis padres y abuelos y bisabuelos y lo que hay más atrás, continúe empeñado en llamar fechillo a un cerrojo; zarcillo a un pendiente y mojo a la rica salsa canaria que cantara Caco, Juan Carlos Senante, en sus años de trovador.

No quiero decir con todo esto que los escritores de aquí –vivan o no aquí– insistan en sus obras en cómo decimos las cosas, pero sí que argo de todo esto se rastrea, precisamente, en sus obras.

Llámalo si quieres seña de identidad o simplemente forma de asumir una realidad que por circunstancias diversas, entre otras la puñetera insularidad, nos hace percibirlas con otro acento y con otro color.

Al margen de esta reflexión, mi objetivo es informar de una serie de iniciativas y novedades que se están produciendo en la república de las letras escritas en Canarias.

Si fuera un adivino de la antigua Roma interpretaría que los vientos son favorables y que para derrotar a nuestro característico miedo –si se observa desde fuera y afortunadamente desde dentro– lo que se está escribiendo en estos territorios atlánticos africanos llama la atención.

Y que si hubiera un faycán con dos dedos de frente podría aprovechar este interés y venderlo como se merece.

LA PUNTA DEL ICEBERG

* La última novela de Juan Manuel García Ramos, El zahorí del Valbanera (colección Narrativa Baile del Sol) es reseñada por Juan Cruz en Babelia.

* Alexis Ravelo obtiene por  La última tumba el XVII Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe.

* Víctor Conde, escritor de referencia en la ciencia ficción y la fantasía que actualmente se escribe en Expaña, publica He oído a los mares gritar mi nombre (colección Stoker, Dolmen).

* El inevitable e imprescindible Ánghel Morales prepara próximos lanzamientos en la colección G21: Narrativa Canaria Actual como El peso del tiempo, de Gerardo Pérez, ya camino de la imprenta. Esperan mientras tanto salida Un crimen lejos de París, de Daniel María; 9 horas para morir, de Ángel Vallecillo; Cinco mujeres que no subirán al cielo, de Juan Andrés Herrera; Sándalo y rapsodia, de Juan Jesús Pérez; Mujeres, de Javier Marrero; Ucanca, de Gustavo Reneses y La Laguna de los olvidados, de Benjamín Barreto.

* Agustín Díaz Pacheco, quien presentó recientemente una reedición de Breves atajos (Ediciones Idea), prepara una antología de relatos –que presumo editará Baile del Sol– de escritores canarios y mejicanos tras sus 2.050 km. de palabras (Antología de relatos vasco-canaria); De la saudade a la magua. Antología de relatos luso-canaria y Entre Orientales y Atlantes. Antología de relatos uruguayo-canaria, por citar solo unas cuantas de estas experiencias de fusión, de acercar narrativas paradójicamente no tan diferentes.

* Y, para agitar un poco más las aguas, Juan Andrés Herrera anuncia que pone en marcha un nuevo proyecto editorial en Canarias, Neys Books y otro escritor lo mismo pero en Gran Canaria, una isla que está justo enfrente de Tenerife pero que por caprichos del carnavalero pleito insular se empeña todavía en que los que estamos a un lado y al otro de la orilla vivamos de espaldas.

Hay más.

Pero son rumores, entusiasmos que hasta que no se confirmen no puedo registrar en este su blog.

(*) La imagen que ilustra este post corresponde a Metrópolis (Fritz Lang, 1927), próximamente le dedicaremos un comentario a la fantástica novela de Thea von Harbou.

Saludos, una pared de madera nos salvará, desde este lado del ordenador.

El zahorí del Valbanera, una novela de Juan Manuel García Ramos

Viernes, Junio 14th, 2013

“- Y ya está bien de contarte historias por hoy. Ya sabes más de mi vida que yo mismo, me has hecho memorizar cosas de las que ni me acordaba. Pero te digo algo: tu manera de escuchar mis pasos por esta vida, la atención que has puesto, el interés que me has demostrado, me permite presagiar algo, y esta vez voy en serio, esta vez hablo como zahorí de profesión: algún día te harás escritor y terminarás por contar todo lo que has oído de mis labios.”

(El zahorí del Valbanera, Juan Manuel García Ramos, colección Narrativa, Baile del Sol Ediciones)


Las dos últimas novelas de Juan Manuel García Ramos son ejercicios narrativos en los que el escritor solo quiere contar historias. Se pone fin así al cripticismo experimental que caracterizó muchos de los textos de la generación del 70. Parece que ahora García Ramos, como otros compañeros de aquel fenómeno literario, desea ampliar su círculo de lectores. Llegar a un público que además de reconocer literatura quiere entretenerse, emocionarse con la literatura.

Si en El guanche en Venecia se trataba de un texto que se acoplaba cómodamente y sin sonrojarse al género de la novela histórica, el escritor apuesta ahora con El zahorí del Valbanera por la memoria familiar y también la fábula en un texto desconcertante para los que hayan seguido la producción literaria de su autor.

En este sentido, El zahorí del Valbanera es un libro que entretiene y, lo que es mejor, contagia emociones. Una novela que parece escrita más con el corazón que con la cabeza, lo que a mi juicio maximiza el interés de una obra que en apenas un centenar de páginas hace conmover y, de alguna manera, reconciliarme con las raíces de la geografía que habito.

En su nueva novela, Juan Manuel García Ramos no camufla intenciones, y ya desde el principio avisa que se trata de un libro en el que quiere reivindicar la memoria de su abuelo, pero también de todos aquellos canarios que en algún momento de su vida se vieron obligados a marcharse de su tierra por necesidad.

Esta temática resulta inquietantemente actual con los tiempos siniestros que vivimos, aunque hay otras reflexiones que empapan las páginas de un libro que se lee de una sentada.

Por un lado, describe con vigor narrativo la conexión –debido a las circunstancias– que unió durante unos años de penuria los destinos de Canarias y Cuba. Y por otro, permite al escritor reflexionar sobre la atlanticidad, pieza maestra que forma parte del discurso en el que se apoya el imaginario de García Ramos.

El zahorí del Valbanera es además una novela cuidadosamente didáctica, en la que su autor repasa y subraya cómo afecta a sus protagonistas, en especial a José Aquilino Ramos, su abuelo materno, lo que significa ser testigos involuntarios de la Historia.

Un relato, el de la Historia, tan caprichosamente próximo al mito de Sísifo.

No abruma sin embargo el escritor con precisiones, obsesiva cronología de los hechos. No, Juan Manuel García Ramos no quiere resultar denso ni pedante. Muy al contrario, apuesta por la síntesis. En su novela lo que de verdad importa es la reivindicación de la memoria de un hombre que no lo tuvo fácil en la vida.

Un hombre bueno, que mantiene un diálogo con su nieto, el mismo escritor, mientras cuenta pedazos de una existencia entregada al trabajo en una tierra que no era la suya pero que terminó siendo algo así como suya tras su regreso a Valle de Guerra, localidad del nordeste de Tenerife con la que parece García Ramos quiere ajustar cuentas. Saldar una deuda histórica.

Como novela, El zahorí del Valbanera me parece así más sincera y menos pretenciosa que El guanche en Venecia. Lo que explica su grandeza. Quizá sea porque aquí ya no se trata de reivindicar nacionalismos extremos, recurriendo para ello a un mito más cercano al hombre de acero que a la realidad sino, precisamente, por narrar desde la distancia de un observador implicado la errática existencia de un canario de a pie. La de un hombre que se fue con lo puesto a otro lugar en el que tuviera la oportunidad de manifestar el concurso de sus modestos esfuerzos.

Tiene esta novela-memoria-fábula momentos que conmueven, y logra el escritor algo fundamental para todos aquellos que, como quien ahora les escribe, pide a una novela: que le entretenga y despierte emociones.

Ha logrado además que la leyera de un tirón. Sorprendido por el relato, por el cuadro que hace de un hombre que obedeciendo a su voluntad de presagio, salva su vida y la de sus tres amigos cuando el Valbanera, el barco que más tarde desaparecería en su trayecto hacia La Habana, hizo escala en Santiago de Cuba.

Sí se le puede reprochar a García Ramos una vez leída la novela que el lector exija más. Pero esto es así porque, al menos fue mi caso, José Aquilino Ramos pasó a formar parte de mi familia.

Ya he dicho que El zahorí del Valbanera despierta demasiadas emociones. También recuerdos de personas que han marcado mi existencia y que hoy, desafortunadamente, están ausentes.

Comparto así muchas de las emociones del autor, y agradezco su sereno equilibrio porque el libro nunca cae en lo cursi, en lo fácil. En explotar la lágrima ridícula.

Mencioné antes que está escrito en forma de un diálogo donde el abuelo materno narra su historia y en la que su nieto revela sus impresiones, la nostalgia ¿amarga? de recuperar una vida que hizo del trabajo su catecismo con el único objetivo de regresar a su tierra natal.

Concluyo, citando al autor de El zahorí del Valbanera:

“El nieto huye de idealizar a su abuelo, de convertirlo en una vida ejemplar, de aquellas que leía en los colorines de su primera infancia, pero no puede dejar de considerarlo una buena muestra de lo que fue la vida para muchos valleros de su época, abocados a salir de sus lugares natales a buscar el sustento y la dignidad negados por sus entornos de origen. La emigración siempre es una manera de negarnos a ser lo que otros quisieron que fuésemos. La emigración siempre es rebeldía, y esa actitud era la que el nieto admiraba en su abuelo cansado y vencido, arrepentido por no haber dado a su descendencia lo que él fue a buscar a América, una vida distinta, un mundo abierto, una alternativa a la condena dictada por lo alrededores del lugar de nacimiento.”

Saludos, he dicho, desde este lado del ordenador.

Dando la nota

Martes, Junio 11th, 2013

Baile del Sol Ediciones publica la última novela de Juan Manuel García-Ramos, un histórico de la denominada generación del 70, titulada El zahorí del Balvanera, título que su autor describe como “el más directo de mis libros narrativos.” La historia se inspira en la experiencia de su abuelo, “al que llamaban zahorí”, durante el viaje que realizó en este barco que naufragó en algún lugar del Atlántico en 1919 durante su trayecto del puerto de Barcelona a Puerto Rico.

La Garúa Libros publica La crepitación. Poesía reunida (1991-2006) de Rafael José Díaz, volumen que incluye también un epílogo firmado por Mario Martín Gijón. El mismo autor, en la contraportada del libro explica que: “El poeta (al menos el poeta que yo desearía ser) escribe siempre en los bordes del sueño: en la incertidumbre del adormecimiento o en la lenta resurrección del despertar; en la encrucijada de los caminos; en la oscuridad de la noche irrigada de estrellas; junto a las tumbas de los muertos, frente a esa última morada que es a veces la luz crujiente del mediodía; en habitaciones vacías asediadas de pronto por remotos recuerdos; bajo acantilados extasiados ante los pliegues de un mar inaccesible; en medio del bramido de un viento que desgasta y desnuda las palabras.”

* La próxima semana llegará a las librerías Si hubieras estado aquí, de la escritora Cecilia Domínguez Luis, volumen que edita la colección G21 Narrativa Canaria Actual. Este viernes, 12 de junio, y a las 19 horas se presenta en Tenerife también otro título de G21 en el salón de actos de la Mutua de Accidentes de Canarias (MAC), Julia y la guillotina, de Jonathan Allen. Esta misma editorial publica aunque en su colección Narrativa El envío turco, de la escritora Pilar Escalona, una novela en la que una serie de personajes residentes en Tenerife y Gran Canaria se ven afectados por sucesos misteriosos tras haber coincidido en un viaje a Turquía.

* La colección Narrativa de Baile del Sol Ediciones publica la primera novela de la escritora Inma Luna, Mi vida con Potlach. En la contraportada se explica que “tras una grave crisis, Luis decide aplicarse una terapia propia consistente en cuadricular su vida y desvincularse del resto de los seres humanos con el fin de mantenerse a salvo.” La historia está escrita en forma de diario y ha sido calificada por Julio Castro en La República Cultural como un libro en el que su autora “desenfunda los sentimientos del fondo del ropero, les da la vuelta, los limpia, los remienda, te viste de nuevo y te empuja a caminar.”

Saludos, ya saben, desde este lado del ordenador.