Archive for Diciembre, 2012

Dando notas a las puertas del apocalipsis

Miércoles, Diciembre 19th, 2012

* La escritora Esther Terrón Montero debuta en el panorama literario con la novela Junio (colección Tid, Ediciones Idea), donde propone una ácida alegoría sobre la incomunicación y la carencia de relaciones sinceras “que vivimos en la sociedad actual.” La protagonista de la historia, una profesora que todos los días se traslada a un instituto localizado en el sur de una isla que podría ser Tenerife, relata en primera persona sus experiencias, mostrando sus emociones y todo cuanto se desarrolla a su alrededor.

* También en Ediciones Idea aunque en la colección Narrativas ha aparecido el nuevo libro de relatos del escritor Agustín E. Díaz Pacheco, Proa en nieblas, título que, en palabras del también escritor Jorge Majfud: “La cartografía tradicional de los cuentos lineales, abundantes en acción y con finales cerrados en sus propias resoluciones, nos llevará a naufragar en el más temiblemente calmo de los mares que componen este libro.” Otros libros de Agustín E. Díaz Pacheco son Los nenúfares de piedra, La cadena del agua y otros cuentos y El camarote de la memoria.

* La editorial Alhulia publica Línea líquida (Memorias de unos años algo frívolos) del escritor y abogado José María Lizundia. El autor explica que en este libro “domina el humor de principio a fin”, aunque admite que es de difícil clasificación: “Es narrativa y podría ser una novela, pero se trata de un libro de memorias que abarca dos o tres años del autor en su cincuentena, luego no parecen unas memorias; quizá podría presentarse como diarios, pero ocurre que no hay días marcados.” Lizundia es autor también de Diario de un abogado mundano, entre otros títulos.

* Noa y los dioses del tiempo, de Ana Joyanes Romo, es el séptimo título de la colección de novelas G21: Narrativa Canaria Actual, si no contamos el primero de esta iniciativa coordinada por el editor de Ediciones Aguere, Ánghel Morales, una antología de relatos que incluyó entonces a doce autores y que desde entonces se ha convertido en una especie de fenómeno literario en las islas. Noa y los dioses del tiempo transcurre en un espacio alternativo que podría ser cualquiera de las islas que forman el archipiélago canario, en el que la realidad y la magia se dan la mano. Esta novela se presenta el sábado, 22 de diciembre, en el Ateneo de Miraflores, en Santa Cruz de Tenerife, a las 20 horas. Introducirá el acto el abogado y escritor Iván González.

* Ediciones Idea ha reeditado, en su colección Narrativas, El perfil de las esquinas, de David Galloway, una recopilación de relatos que vio la luz por primera vez en 2003 y que, en esta ocasión, cuenta con un prólogo del profesor y poeta Ernesto Suárez, así como con un cuento inédito, titulado La vida en defensa propia (Pubis azul). La obra indaga en la búsqueda de la felicidad y está poblada de personajes que, a través de las experiencias vividas, terminan comprendiendo que toda ilusión, sea cual sea su cariz, su contrapartida, siempre hace mella. El volumen se presenta este jueves, 20 de diciembre, a las 19.30 horas, en la Librería de Mujeres de Canarias. En el acto intervendrán, junto al autor, el prologuista de la obra Ernesto Suárez; la directora de la librería, Izaskun Legarza; y un representante de la editorial canaria.

* La Escuela Canaria de Creación Literaria comenzará el nuevo año con un Curso de Relato Breve, que impartirá el escritor Víctor Álamo de la Rosa. Las clases tendrán lugar los jueves desde el 24 de enero al 11 de abril, de 20.30 a 22 horas, y en el mismo se profundizará en la esencia de la narrativa, así como se trabajará con los recursos expresivos de cada alumno. El curso se completará con la realización de un relato por parte de cada alumno con la intención de hacer una publicación colectiva. Más información en la página web de la ECCL.

* Este miércoles, 19 de diciembre, se presenta El libro LuchaLibro, publicado por la editorial Baile del Sol, dentro de la colección Sitio de Fuego. El volumen, de 160 páginas, compila los más de ochenta relatos que participaron en este certamen, e incluye como no podía ser menos, el trabajo ganador, que recayó en Enrique Sicilia (primer premio) así como los finalistas Nuria López, Alejandra Allueva y Hugo Clemente. El libro de LuchaLibro se distribuirá en las principales librerías de la isla y a través del blog de LuchaLibro Canarias. La presentación tendrá lugar a las 21 horas en  el Malavida, “ideas y copas”, en Santa Cruz de Tenerife.

* El Espacio Cultural Aguere de La Laguna acoge desde este miércoles, 19 de diciembre, hasta el 9 de enero del 2013, un ciclo dedicado a la actriz de origen canario Maria Montez. También se inaugurará una exposición coordinada por Aron Benchetrit y compuesta por paneles y material gráfico perteneciente a la colección de Antonio Pérez Arnay, fallecido el 1 de enero de este año y al que se le rendirá un homenaje. El ciclo Maria Montez incluye la exhibición a las 20.30 horas de La reina de Cobra (1944); Alí Babá y los cuarenta ladrones (1944) y Las mil y una noches (1942), el 19, 20 y 21 de este mes, respectivamente.

* La Filmoteca Canaria recupera sus ciclos el próximo año, entre enero y febrero, con una atractiva retrospectiva dedicada al cineasta Ernst Lubitsch. Entre otros títulos se exhibirá Ninotchka y To Be or not To Be.

Saludos, escobilloneros antes del fin, desde este lado del ordenador.

Un libro: El Porvenir de Juana Vizcaíno

Martes, Diciembre 18th, 2012

El público asocia el nombre de Juan Luis Calero al humorista, también a quien imita y crea voces.

Sin embargo, detrás de personajes como La Señora y El Caballero, entre otros, se esconde un escritor al que ahora muchos podrán descubrir –como ha sido mi caso– con El Porvenir de Juan Vizcaíno (colección Narrativas, Ediciones Idea), un libro que apenas llega al centenar de páginas pero en el que Calero se muestra como un preciso narrador.

Un  escritor que sabe dotar de grosor a los personajes que habitan el barrio de El Porvenir, que es el espacio en el que transcurren todas las pequeñas historias cotidianas que nos relata Calero con, a ratos, sabor a realismo mágico.

El Porvenir de Juana Vizcaíno no es, sin embargo, una novela. Tampoco un libro de cuentos. Quizá sea en todo caso fragmentos de una novela voluntariamente inacabada en la que su autor da voz a todas esas comunidades que, como indicó en la presentación de este libro, se han visto silenciadas “por la máquina implacable de la modernidad.”

Quizá radique aquí una de las pequeñas grandezas de El Porvenir de Juana Vizcaíno, con una Juana Vizcaíno que es un personaje más en esta novela coral contada a base de fragmentos. 

Me refiero a su entrañable y despiadado localismo urbano, a la también visión irónica que revela de un barrio que puede encontrarse en el corazón y en la periferia de cualquier capital de las islas y que vive –como las islas– en un universo complejo y acomplejado.

En el que cada uno de sus personajes se reconoce y perdona la vida por el mote.

El Porvenir es un barrio humilde en el que deambulan otros pobres que son más pobres que los mismos pobres de El Porvenir. Geografía de la miseria pero también de la humildad con la que el escritor, “en un gesto de agradecimiento”, se inspira en algunos de los hombres y mujeres que hace más de treinta años habitaron la calle de Bernardo de la Torre, en Las Palmas de Gran Canaria (1).

Un espacio pequeño el de El Porvenir dominado por la superstición, relaciones equívocas, mujeres que han forjado carácter a base de demasiados sacrificios y hombres que hunden sus penas en vino.

Algunos, como Juan Sosa, se acostaban y rompían la cama con la borrachera, y esto se contaba hasta que eran viejos. El ron ciega a los hombres. Juan el irlandés apareció lleno de ron y con la cabeza abierta en el zaguán de la casa, recuerdo la cabeza de Juan el irlandés y todo el cuerpo al lado de un charco de sangre. Mercedita la borracha se orina en los portales. Mercedita la borracha se abriga con el vaho húmedo del serrín y duerme en las sombras frías de la calle; a Mercedita rara vez se le oye hablar. Mercedita la borracha orina  y deja charcos para marcar el territorio de la desgracia.”

Tiene mucho de amargo este libro, como si Juan Luis Calero hubiera querido darle la vuelta a Amarcord, esa gran película sobre el sueño de la adolescencia perdida del cineasta italiano Federico Fellini.

No, Juan Luis Calero propone irnos por otro lado. Un lado que no cae en lo perverso aunque en ocasiones sí que roza con lo sórdido. Aunque sea cotidiano, resulte natural en un lugar como El Porvenir, nombre simbólico de una calle o unas calles, de un barrio cuyas gentes carecen precisamente de futuro.

Y todo esto narrado con rabiosa precisión, casi como si Calero se estuviera mordiendo los labios mientras la escribía.

Realista a ratos, lírica en otras, El Porvenir de Juana Vizcaíno desparrama estampas de un mundo y da pinceladas sobre unos personajes cuyos eco muchos somos los que todavía lo recordamos.

Un recuerdo que permanece ahí, dentro de nuestra memoria aunque esté sepultado por eso que conocemos como experiencia.

Es probable que ésta haya sido una de las razones por la que me ha invadido cierta tristeza, que se haya despertado en mi cierta nostalgia olvidada al leer este libro que contiene el aroma de una calle, de un barrio, de una ciudad que, curiosamente, aún palpita y mucho me temo se reproduce en estos días en los que parece que tampoco hay futuro.

En definitiva, que descubro en las 84 páginas de este libro una forma de hablar, una forma de relacionarse con los otros, una sensación de empalagosa endogamia que me hace pensar en ese carácter inevitable que define a los que habitan las islas de este archipiélago.

Explica su mirada resignada.

También su miedo a la nada.

Juan Luis Calero escribe:  

Aquí los pobres siempre son pobres y los ricos siempre son ricos. El miedo es la única herencia. Miedo a todo. Miedo a mover un objeto cualquiera en la casa porque implica mover el universo y lo que no vemos, miedo a trasladarse en el espacio de la isla. En El Porvenir se siembra el miedo en el alma, se cultiva el miedo durante toda la vida.”

P.D.: Cometen una injusticia si dejan de leer esta novela que no es una novela sino fragmentos de una novela.

(1) El porvenir de Juana Vizcaíno: otro libro de Juan Luis Calero. Bienmesabe.org

Saludos, elescobillon, desde este lado del ordenador.

Sobre Arte-Sanía, un nuevo blog, y sobre La senda en la televisión mejicana

Lunes, Diciembre 17th, 2012

* Ya pueden visitar el blog que Mario Domínguez Parra y José Aníbal Campos han lanzado al cada vez más agitado –afortunadamente– océano de la red. En Arte-Sanías encontrarán algunos textos sobre el arte de la traducción así como, prometen, sabrosas reflexiones sobre literatura y cultura en general.

A Mario Domínguez Parra no lo conozco personalmente aunque en más de una ocasión he tenido que importunarlo para que me aclarase algunas dudas de los textos que con generosidad envía a El Perseguidor. Mario también es poeta y un lector voraz. Lo mismo traduce el griego moderno como el inglés. Así que entre sus muchas colaboraciones, y por recomendar solo una, les invito a que se sumerja en la versión en español de Escritos breves (Ediciones Escalera) de James Joyce.

Con José Aníbal Campos pude tomarme un café una vez que nos encontramos por casualidad en las proximidades del Mercado Nuestra Señora de África, en la capital tiñerfeña. Momento en el que hablamos de todo un poco. Al despedirnos me regaló dos libros traducidos por él. Uno que me dejó K.O., Edipo en Stalingrado, de Gregor von Rezzori (Sexto Piso); y el otro El príncipe de la niebla, de Martin Mosebach (Acantilado). Además de escritor y sano polemista, José Aníbal Campos es también un excelente traductor, por lo que sospecho que gran parte del éxito que las novelas del suizo Peter Stamm están recibiendo en España tiene nombre y apellido.

* En el que probablemente sea uno de los programas más demoledores de cine de la televisión mejicana se hacen eco del estreno de la película La senda, del cineasta tinerfeño Miguel Ángel Toledo. Si pinchan este enlace podrán recabar además otros avances de largometrajes presentados por un caballero que me hace pensar que en ese país nos llevan años de ventaja en esto de dar espectáculo.

Yo me he pegado la pieza entera y al final hasta me han entrado ganas de cantar algo así como Ay La senda, Senda, Senda…/ miradas que te visitan,/ porque no podemos verte/ en esta Canarias tan chiquitita…  

Saludos, elescobillon, desde este lado del ordenador.

El pasado es obstinado:‘22/11/63’

Domingo, Diciembre 16th, 2012

El pasado es obstinado por el mismo motivo por el que el caparazón de una tortuga es resistente: porque la carne viva de dentro es tierna y está indefensa.” (22/11/63, Stephen King)

Me gustan las historias sobre viajes en el tiempo.

Más que gustarme, me fascinan las historias sobre viajes en el tiempo.

Me pasó con Cuento de Navidad, de Charles Dickens, con La máquina del tiempo, de H. G. Wells, con Un yanqui en la corte del rey Arturo, de Mark Twain; con los numerosos relatos que Ray Bradbury y Fredric Brown dedicaron a este mismo asunto así como con las novelas en Algún lugar del tiempo, de Richard Matheson y Ahora y siempre, de Jack Finney, entre otras muchas en las que sus protagonistas viajaban indistintamente al pasado o al futuro.

La última historia de Stephen King explora también las posibilidades del viaje en el tiempo en su 22/11/63, una voluminosa aventura –consta de casi novecientas páginas– en la que el escritor propone un entretenido y ambicioso trabajo que, en líneas generales, podría resumirse como: el viaje en el tiempo que emprende su protagonista, Jacob Jake Epping, para impedir que Lee Harvey Oswald apriete el gatillo del fusil que acabó con la vida del trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy, en la calle Elm, Dallas.

Un aviso para los que gustan de teorías de la conspiración, Stephen King es de los que piensan que detrás del atentado no hubo maniobras oscuras. Que el único responsable de la tragedia fue Lee Harvey Oswald. La misma conclusión a la que llegó el escritor y periodista Norman Mailer, al que King cita en las primeras páginas de su 22/11/63: “A nuestra razón le es virtualmente imposible asimilar que un hombrecillo solitario derrumbara a un gigante en medio de sus limusinas, de sus legiones, de su muchedumbre, de su seguridad. Si una persona tan insignificante destruyó al líder de la nación más poderosa del planeta, entonces nos hallamos sumidos en un mundo de desproporciones, y el universo en que vivimos es absurdo.”

Stephen King va un poco más lejos en el Epílogo de su novela al explicar: “Al principio de la novela, el amigo de Jack Epping, Al, plantea la probabilidad de que Oswald fuera el único tirador en un noventa y cinco por ciento. Después de leer una pila de libros y artículos sobre el tema casi tan alta como yo, la situaría en un noventa y ocho por ciento, quizá incluso en un noventa y nueve. Porque todas las crónicas, incluidas las escritas por teóricos de la conspiración, cuentan la misma historia americana básica: he aquí a un peligroso canijo sediento de fama que se encontró en el lugar adecuado para tener suerte. ¿Que había muy pocas probabilidades de que pasara tal y como sucedió?  Sí. También las hay de ganar la lotería, pero alguien la gana todos los días.”

Sin embargo, y con independencia de si fuera o no Oswald el único autor del magnicidio, 22/11/63 es un libro que va más allá de su carácter histórico, o de su pretensión por cambiar la Historia. También, un título que pone de manifiesto la asombrosa capacidad de entretenimiento del escritor, un escritor que ha terminado por convertir su nombre en una marca dentro del océano de la literatura best seller permaneciendo honesto consigo mismo. Es decir, que no se ha dejado seducir por el mercado porque lo que escribe vende.

Cualquier libro de King tiene la firma de Stephen King porque su escritura tiene sello. Sus temas, además, suelen ser constantes aunque observados bajo otro punto de vista. En cuanto a sus personajes son algo así como versiones –en algunos casos mejorados– de otras novelas del mismo autor.

En 22/11/63 se permite, no obstante, un cambio fundamental en lo que son sus novelas largas. El escritor de títulos como Carrie, La hora del vampiro, Duma Key o La cúpula, deja la tercera persona y recurre en su lugar a la primera para contarnos su relato.

Este recurso narrativo deja las manos libres al escritor para narrar la historia a través de los ojos de su protagonista. Un buen hombre al que el destino le da la oportunidad de cambiar el pasado aunque el pasado, reitera King a lo largo de sus casi novecientas páginas, siempre es obstinado.

22/11/63 son muchas novelas dentro de una sola novela. Y está estructurada en tres grandes actos: Jacob Jake Epping viaja al pasado/Epping, que cambia su nombre por el de George Amberson, resuelve una serie de subtramas violentas que acontecen entre 1958 a 1962 y, finalmente, concluir en la histórica fecha que da título a la novela.

Hay un cuarto acto más, clave para entender lo que King ha querido contarnos, pero la discreción me invita a que no dé más información sobre el mismo.

Más allá del evitar el asesinato del presidente Kennedy, y del documentadísimo seguimiento que King hace a través de Epping/Amberson de Lee Harvey Oswald los meses antes del atentado, 22/11/63 es también una novela romántica en el sentido más acusado de la palabra. Más en la línea de Algún lugar en el tiempo, de Matheson, que del Ahora y siempre, de Finney, autor éste a quien confiesa iba a dedicarle este volumen que nos presenta a un escritor que continuamente sabe renovarse y que no ha perdido la capacidad para captar la atención del lector.

En este aspecto, créanme si les digo que sus casi novecientas páginas se leen como si nada. Que cada nuevo capítulo invita a continuar con el siguiente. Que te emociona y que te hace reflexionar.

Su galería de secundarios, amplísima, está formada por buena y mala gente. Gente a la que pareces que reconoces por algunos de sus rasgos y con los que sueles tropezarte en la calle.

Construida, ya dijimos, como un relato en primera persona, se podrá estar en ocasiones del lado de su protagonista pero también, en otros, en su contra. Y ese latido, permítanme que lo califique de humano, es lo que dota de más sustancia a esta larga y ambiciosa novela.

Resuelto la mayoría de los cabos, algunos bien es verdad que con nudos muy ligeros, 22/11/63 termina como solo una novela con las dimensiones épicas como ésta merece terminar.

Es un final que resulta agridulce, sí, pero también hermoso. De una insólita belleza porque, ya saben, el pasado es obstinado. Tan obstinado que se rebela cuando algo o alguien quiere alterar su dibujo.

He dejado para el final uno de los elementos fundamentales en toda novela sobre viajes en el tiempo que se precie: la máquina, el artilugio que transporta al protagonista al pasado o al futuro.

Stephen King resuelve este asunto con imaginativa sencillez. En la despensa del bar que dirige su amigo Al hay una puerta invisible que te conduce a un pasado que siempre se reinicia con cada nuevo trayecto.

Jake Epping lo conoce como la madriguera del conejo.

Novela que no renuncia a los elementos fantásticos como el ya expuesto, esa madriguera de conejo, 22/11/63 cuenta también con misteriosos hombres que llevan tarjetas cuyos colores varían en la cinta de su sombrero así como guiños con otras historias firmadas por Stephen King como It.

Durante su estancia en el pueblo ficticio de Derry a finales de los años cincuenta, un asesino vestido de payaso está asesinando a adolescentes… Este es un recurso que el escritor de Maine emplea con bastante frecuencia en la mayoría de sus libros, y resulta digámoslo así, una grata sorpresa para quienes nos confesamos –y es que el pasado es muy obstinado– en ser sus lectores.

Saludos, el baile es vida, desde este lado del ordenador.

Algo que sí es, no fue, cine

Sábado, Diciembre 15th, 2012

(James Cagney en Los violentos años veinteRaoul Walsh, 1939).

Saludos, no cierro los ojos, desde este lado del ordenador.

La versión del Ayuntamiento

Viernes, Diciembre 14th, 2012

El director-gerente del Organismo Autónomo de Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, Jerónimo Cabrera, se pone en contacto con El Escobillón para responder algunas de las preguntas que planteamos en el post ¿Santa Cruz, ciudad leída?

Jerónimo Cabrera dice que la iniciativa nació tras un intercambio de correos electrónicos con Pablo Martín Carbajal, curiosamente uno de los escritores escogidos junto a Luis Alemany en Santa Cruz, ciudad leída. Una iniciativa que reproduce en diez paneles de cartón, y por varias calles de la capital, una selección de textos y citas de las novelas Los puercos de CirceLa ciudad de las miradas.

Jerónimo Cabrera dijo que la idea fue la de entresacar textos de ambos trabajos con el objeto de mostrar la visión literaria de Santa Cruz de Tenerife con una doble mirada: “la  del escritor consagrado y la de un novel”.

El presupuesto total de Santa Cruz, ciudad leída asciende a 4.000 euros, cantidad que se ha distribuido en pagar al asesor y seleccionador de los textos, el periodista Leoncio González, así como en la elaboración de los paneles distribuidos por distintas zonas del centro de la capital tinerfeña.

En cuanto al criterio de selección, Cabrera dijo que obedeció a “un sentido de la oportunidad” con el fin de armar una estructura discursiva para la promoción de la literatura canaria; los escritores canarios, así como la de despertar el hábito por la lectura entre los ciudadanos.

“Dotar de contenidos” a la ciudad, dijo el director-gerente del Organismo Autónomo de Cultura del Ayuntamiento.

Jerónimo Cabrera dijo que este proyecto tiene vocación de continuidad  aunque ”veía venir” la irritación que ha suscitado entre muchos escritores tinerfeños.

Alguno de los cuales todavía se pregunta por qué solo dos, y no diez escritores, aparecen en los diez paneles de cartón que participan en esta primera entrega de tan feliz iniciativa.

Una feliz iniciativa ¿bichada?

Saludos, Brown Sugar!, desde este lado del ordenador.