De la dichosa “gesta” al brazo (in)corrupto de Nelson
Lunes, Julio 21st, 2008¿Podría alguien tener a bien explicarme por qué tanto bombo y platillo por la celebración de la “Gesta” del 25 de julio de 1797 en 2008? Porque la verdad, no coincide con el bicentenario de aquellos hechos, lo que multiplica mi confusión ante un gasto desorbitado para conmemorar esta victoria. Victoria que apenas significó un susto para el por aquel entonces contralmirante Nelson, aunque cierto es que se quedó sin brazo.
La Sociedad de Desarrollo del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha invertado la friolera de 240.000 euros en los fastos que nos recordarán como aquel día ”un puñado de valientes” derrotaron a las tropas británicas que pretendían saquear ese publecito de pescadores que nunca debió de haber dejado de ser Santa Cruz de Tenerife. La millonaria cifra comienza a quemar ceros desde hoy con un ciclo de conferencias donde volverán a decirnos más o menos lo mismo: “lo valiente que fue el pueblo de Tenerife al rechazar al pérfido enemigo y la fina inteligencia del general español Antonio Gutiérrez para derrotarlo”, ciclo de películas y, atención, atención, una recreación histórica donde un grupo de adultos escenificará la batalla por las calles del viejo y castigado Santa Cruz.
Estoy seguro que la recreación saldrá bien. Y espero estar ahí para verla en riguroso directo. Lo que nadie me ha explicado todavía es el porqué del gasto. En unos tiempos donde todo el mundo habla de crisis.
Creo que ya va siendo hora de que se hable con total seriedad de una batalla que nos han vendido como “gesta” cuando creo que tiene algo más de jeta que de cualquier otra cosa. Lo del 25 de julio se ha tranformado así en una de las miradas de ombligo más escandalosas de esta isla tan poco orgullosa de sí misma y por lo tanto tan necesitada de cariño.
Dicen que Pérez Minik decía que dos de los grandes errores de Tenerife fue no dejar entrar a los británicos y sí dejar salir a Franco con destino a la pesadilla de la Guerra (in)Civil. Por lo que sé, no era intención de Nelson la de tomar esta plaza, sino la de saquearla de cuanto tenía, algo que sus nietos sí suelen hacen cuando caen por esta tierra de vacaciones.
Lo mejor, sin embargo, de la “gesta” es su final, cuando amigos y enemigos comparten mesa y mantel aunque Nelson se quedó en su barco mirando aquella tierra donde perdió el famoso brazo. No creo que el héroe de Trafalgar fuera consciente de lo que provocó a este lado del Atlántico, tampoco la de ser responsable de encender una llama tan inútil como la que a partir de aquel día no ha cesado de recordarnos la historia oficial de esta isla a la deriva: la de que los de aquí, sí que sabemos ganar.
Y lo peor de todo es que muchos aún se lo creen. Como se creen que tenemos el mejor carnaval del mundo, y los aborígenes más roussenianos del planeta, y los paisajes más bonitos, y la gente más noble y, y, y el ombligo más redondo y perfecto del universo.
Thank you, mr. Nelson





