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Luis Palmero: “Me interesa más esconder que dejar ver”

Martes, Abril 13th, 2021

Condensar cuarenta años de trabajo no es una tarea fácil pero eso es lo que intenta mostrar Escalas (1980-2020), exposición sobre la obra de Luis Palmero (Tenerife, 1957) que se exhibe en TEA Tenerife Espacio de las Artes hasta el 9 de mayo. La muestra lo ha resuelto al proponer un diálogo con las diferentes etapas que marcan la obra de un artista que no deja indiferente a nadie. La retrospectiva consta de unas sesenta creaciones que permiten observar la evolución de Luis Palmero, y que refleja la madurez de un artista que a la edad de ocho años sintió la llamada del arte .

- Escalas resume cuarenta años de trayectoria artística.

“Sí, de hecho tanto Nilo Palenzuela, el comisario, como yo mismo tuvimos de entrada muy claro que la exposición tenía que reflejar toda la trayectoria y así se ha hecho aunque siempre está el problema del espacio lo que obliga a seleccionar obra para que quede bien, lo que se hizo. Sí, creo que en Escalas ha quedado representada toda mi obra”.

- Sin embargo, algunas voces dicen que la exposición está truncada.

“No, pienso que no está truncada si bien todo es mejorable y se puede hacer mejor y en este caso se ha hecho lo mejor posible para que estuvieran representadas todas la series. Es evidente que al ser una retrospectiva teníamos que reflejarse todas las variantes que he realizado en estos cuarenta años y todas están ahí. No obstante, insisto en que todo es mejorable y que todo se puede criticar pero reitero que todas mis series están representadas en Escalas”.

- ¿La exposición contó con el apoyo de TEA?

“Nosotros desde el principio trabajamos sin contar con uno de los espacios de la sala B ya que en el mismo se desarrollan perfomances, espectáculos de danza… Y se ha acondicionado la sala para eso. Sí sugerí en su momento si había alguna posibilidad de ocupar ese espacio pero me dijeron que no porque había una programación y la sala se había acondicionado para esas actividades así que era un problema y cuando dicen no, ya está, no hay problema. Se trabaja en otra dirección. ¿Que si hubiese tenido más espacio la exposición se hubiera ampliado?, por supuesto pero no voy a estar por encima del director de un centro de arte. Y si la dirección lo entiende así, ya está”.

- ¿Cómo fue trabajar con Nilo Palenzuela, el comisario de la exposición?

“El trabajo siempre fue conjunto. Nos plantearon en un principio algunas propuestas de montaje pero no estuvimos de acuerdo con ellas porque desde el principio Nilo Palenzuela y yo sabíamos el tipo de exposición que queríamos hacer y cómo. Además, tenemos una amistad de hace cuarenta años y al estar el artista vivo, como es mi caso, resultaba absurdo que el comisario se encargara de todo. Mantuvimos un diálogo fluido, continuo, y hubo siempre consenso, lo que se aprecia tanto en la exposición como en el catálogo que hemos realizado conjuntamente”.

- ¿Qué tipo de exposición se les planteó con anterioridad?

“Una selección de obras limitada, por lo que entendimos que ahí no estaba representada toda mi trayectoria sino que era solo obra seleccionada y que quedaría muy aislada del espacio. No daba una visión retrospectiva por lo que desechamos ese proyecto y nos pusimos a trabajar en nuestra exposición, una exposición que propone un juego con las obras y que intentamos organizar para que tuviera más o menos una coherencia que no resultara lineal ni tuviera un sentido historicista y sí buscar el diálogo entre ellas, enfrentar la de los años 80 con las del 2020”.

- ¿Qué tipo de diálogo?

“Por poner un ejemplo, hay una obra de los 80 que es roja, monocromo, que está enfrentada a una azul del 2020. Hay cierto juego. La serie de las barquitas está conjuntada con la de Lanzarote, donde hay cierto movimiento. Con esta serie comenzó a gestionarse un pequeño quiebro en la forma que siempre he mantenido y, al mismo tiempo, un intento de dialogar y de crear un discurso”.

- Tengo entendido que uno de los elementos que trabajó con el comisario de la exposición fue el musical.

“He tenido de siempre una afición por la música. Muchas de las obras que se crearon nacen a partir de audiciones de jazz y durante una época muchos de los títulos de mis obras fueron canciones. Siempre hubo un fondo musical en mi obra que en algunas ocasiones se observa claramente por los ritmos y en otras permanece escondido”.

- Escalas muestra también cierto diálogo con artistas que le han influenciado.

“La exposición recoge esas referencias aunque no tiene por qué estar de forma evidente para que la gente lo sepa. Está Oramas y Malévich, entre otros. En los textos se habla de ellos”.

- Leo en la prensa un artículo que se queja que no se hiciera referencia a la revista Syntaxis en la exposición.

“La revista Syntaxis se reseña en el catálogo en un apartado amplio. Lo hace Luis Pérez Oramas y la primera cita del texto es de Andrés Sánchez Robayna, su director, en la primera cita del texto”.

- Pero no aparece en la exposición.

“Es evidente que la revista no aparece ni tampoco la documentación de portadas de libros y revistas porque tanto el comisario como yo consideramos que el nuevo libro de la Biblioteca de Artistas Canarios (BAC) sí que refleja esa documentación gráfica ampliamente, así que al coincidir la publicación del libro con la exposición y para no repetir en el tiempo lo mismo decidimos dar un giro y colocar en una pequeña vitrina de la sala el tema del boceto, que también es interesante en la labor de un artista. Son decisiones que se tomaron por lo que la polémica está fuera de mí. Syntaxis aparece en el catálogo y se le pasó toda la información a los autores de los textos”.

- Comentan que su uso del color “despierta una cierta sensación de felicidad”.

“Esa felicidad que puede haber en la obra no es intencionada sino que es algo que nace en el interior. El hecho de que la obra lo refleje no quiere decir que uno esté todo el día saltando y feliz ni nada de eso. Tengo problemas familiares y de otro tipo y a veces el color refleja una cierta tensión emocional. En Oramas se refleja claramente que la exaltación de la luz y el color posiblemente tenga un fondo dramático porque era consciente que le quedaba poco tiempo de vida y era un niño prácticamente”.

- Pero la obra de Luis Palmero no es oscura.

“Ese lado trágico no me interesa en el arte, me interesan más los artistas que celebran que los que manifiestan dolor. Esa vía no me interesa”.

- ¿Y por qué Escalas?

“Lo propuso el comisario pero también es un título al que siempre he recurrido a lo largo de los años. Hace tiempo realicé una exposición en la galería de Elvira González que se llamaba Escalas y titulé obras y series así. Según el comisario, Escalas es un título muy abierto, hace referencia a muchas cosas. A la música, escaleras. Creo que es un título interesante”.

- No es frecuente la presencia humana en su pintura.

“No es intencionado sino que nace. La figura humana la he introducido pocas veces. En la serie de los retratos, o de las cabezas como la llama la gente, aparece una leve referencia al cuerpo, también en algún autorretrato que me he hecho pero son formas lejanas, casi como sombras. Considero que no es necesario para hablar del ser humano ya que, a lo mejor, con esa ausencia dices más que estando ahí. Me interesa más lo que no se ve, esconder que dejar ver”.

- ¿Para cuándo el catálogo de la exposición?

“El catálogo se publicará en quince o veinte días. Se trata de un catálogo muy trabajado en el que se incluyen tres textos desde mi punto de vista fantásticos. Uno lo firma Anna Maria Guasch, catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Barcelona, que propone una aproximación a mi obra muy interesante; otro es de Luis Pérez Oramas, en el que reflexiona sobre el trasvase Canarias-Caribe y relaciona mis obras con la de algunos pintores brasileños y el tercero es de Nilo Palenzuela, quien plantea una indagación muy íntima entre la evolución de mi obra y las vivencias que hemos tenido con los años”.

- ¿Y que constantes observa en su obra durante estos cuarenta años?
“Tengo claro que en mi obra siempre tiene que haber una serie de elementos como el color, la simplicidad de las formas y evitar el barroquismo y el exceso por todos los medios. A partir de ahí me voy dejando llevar. Hago una serie y soy consciente que esa serie es resultado de un estado emocional por lo que asumo que no la puedo repetir y cuando veo que está finalizándose, la cierro. La siguiente serie tiene residuos de la anterior y de ahí surgen otras. Están escalonadas aunque si las miras aparentemente no tienen relación unas con otras pero sí que hay conexiones”.

- ¿Qué conexiones?

“El color, las formas simples. Una cierta geometría. La cuestión de ritmos, de conseguir con las sombras un timbre, un sonido. Esas son un poco mis constantes y sobre ellas creo variaciones. Otra constante es el sentido de la pobreza, pobreza de materiales, de presentar las cosas. Lo plano pero que no es plano ya que tiene algo de materia”.

- ¿El artista nace o se hace?

“No se nace artista sino que se va haciendo. El artista tiene que tener mucha paciencia para irse haciendo. Cuando estudiaba 2º de Bellas Artes realicé una exposición y los profesores cayeron sobre mi y esa crítica creo que puedo hacerla ahora a la gente nueva aunque entienda que es la edad lo que hace que no tengan paciencia, es lo normal, pero el artista se hace con los años. Madura, crece para adquirir consistencia”.

- ¿Es muy distinto el Luis Palmero de hoy al de ayer?

“No, no son tan distintos en el sentido del entusiasmo por pintar aunque los años pesan. Voy cerrando series para, de alguna manera, aligerarme de peso. No es que empiece de cero pero intento quitarme el mayor peso posible para poder desarrollarme sin ataduras a la obra”.

- ¿Eran más arriesgados los artistas de su generación a los de ahora?

“El artista tenía antes, posiblemente, menos presión pero ahora me da la impresión que intenta meterse desde que sale en el ámbito del mercado. Desde mi punto de vista hay un exceso de querer institucionalizar la obra cuando creo que el artista debe pasar por el mundo de las galerías. Históricamente, han sido las galerías las que han defendido la obra de los artistas y los que han bregado para que su obra esté bien representada”

LIBRO BAC

Tras la exposición y la publicación en “quince o veinte días del catálogo”, Luis Palmero es el protagonista de un nuevo libro –concretamente el 66– de la colección negra de la Biblioteca de Artistas Canarios (BAC) que escribe Fernando Castro Flórez. El artista canario recuerda que conoció a Castro Flórez “cuando íbamos a ARCO” pero se dio la casualidad que en un documental que estaban realizado sobre él en la galería de Manuel Ojeda apareció el filósofo y crítico de arte y se le planteó que dijera unas palabras sobre la obra de Luis Palmero. “Y habló unos veinte minutos y me preguntaba que de dónde sacaba tanta información de mi trabajo y fue ahí donde decidimos que Fernando escribiera el libro de la BAC a lo que se prestó encantado. Le envié material durante el confinamiento y desarrolló un texto muy exhaustivo, repleto de referencias críticas a mi obra de diferentes autores como Andrés Sánchez Robayna, Juan Manuel Bonet, Lázaro Santana, Nilo Palenzuela y Ángel Sánchez, entre otros. Hizo un trabajo muy riguroso”, concluye

FOTO: La crítica se ha “portado bien conmigo”, dice Luis Palmero. Cuando lee alguna reseña entiende que unos lo dicen de una manera y otros de otra. “Soy bastante tolerante en ese sentido” aunque recuerda una exposición en Madrid en la que un crítico muy relevante por aquel entonces le dio un “rastrillazo de mucho cuidado”. Palabras que aceptó y de las que sacó sus conclusiones tras hablar con la galerista, que fue quien le dijo que el hecho de que hubiera escrito sobre la exposición era porque: “le interesaba mi obra”. FIRMA FOTO: PABLO PALMERO

Fernando Pérez: “Gonzalo Díaz a través de Conca abre el concepto de coleccionista en Canarias”

Miércoles, Marzo 17th, 2021

El viernes pasado se inauguró en BIBLI una exposición que celebra el 50 aniversario de la sala Conca y el trabajo que desarrolló en ella Gonzalo Díaz, su fundador. Conca fue durante muchos años un referente para aproximarse a través de sus exposiciones –alguna legendaria– a etapas claves del arte en Canarias como fueron la de los años 70.

La exposición, que permanecerá en este espacio hasta el 21 de mayo, quiere ser también un reconocimiento del director de BIBLI, Fernando Pérez (Tenerife, 1980) a toda una generación de artistas que colocaron muy alto el listón gracias a la intervención (con sus luces y sus sombras) de galeristas y resistentes como Gonzalo Díaz.

- ¿Cuándo, dónde, cómo y por qué surge BIBLI?

“Toda mi carrera profesional se ha desarrollado en un espacio de interrelación entre la arquitectura, el diseño y el arte. Trabajé en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife y luego en un estudio de proyectos de interiorismo donde se vendían las mejores firmas de mobiliario de diseño a nivel internacional, en este espacio ya propicié algunas exposiciones con muchos de los artistas con los que he seguido trabajando, Gonzalo González, Sema Castro o Juana Fortuny. BIBLI se presenta en diciembre de 2012, en la galería Mácula, de nuestro amigo Emilio Beautell. En ella realizamos una exposición que se llamó Interacciones, Arte y Diseño, donde integramos piezas de los artistas de la galería con piezas de diseño industrial creadas por Le Corbusier, Phlilippe Starck, Castiglioni, entre otros. En plena crisis, en febrero del 2013, abrimos el local de la calle de La Rosa, con una exposición del artista Gonzalo González, y en el año 2019 compramos y reformamos un local en el mismo barrio del Toscal, en la calle San Francisco Javier, 15, un local más amplio y más céntrico, el local donde, en los años 60, se fundó el Kilo”.

- ¿Cómo es el mundo de las galerías de arte en la era digital?

“Es totalmente diferente al que habíamos conocido antes. En estos momentos la información vuela, la gente puede ver todo lo que pasa en el mundo y tener acceso muy fácil a través de internet, por lo tanto, lo que necesitaba era un modelo de galería que fuera más integral, que lo que le ofrezca al cliente no solo sea una pieza de arte, sino un concepto, un estilo, una forma de vida que incorpore el arte, la arquitectura y el diseño. Lo que vendemos es una idea más amplia de lo que es el concepto de arte, no sólo centrado en el arte entendido en sentido más tradicional”.

- ¿Cómo?

“En la galería ponemos en contexto cómo se verá la obra, si la aspiración es que la obra pase a formar parte del mercado, esta se verá en un contexto doméstico, con lo cual ya hay un espacio de prevención, al poder ver la obra en un contexto previo a lo doméstico, en cierta forma BIBLI funciona como un espacio osmótico en cuanto hace de membrana que permite entender como se va a producir el trasvase del estudio del artista a la casa que la va a acoger. En BIBLI hacemos proyectos de interiorismo y vendemos mobiliario de diseñadores y arquitectos que forman parte de importantes colecciones de museos del mundo, como el Moma y el Pompidou, entre otros, objetos industriales diseñados por Norman Foster, John Pawson, Patricia Urquiola, los Hermanos Campana, etc.“Somos una galería del siglo XXI permeable a todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Si miramos lo que pasa a nuestro alrededor lo vemos claro, Bjork a expuesto más veces en el MOMA que Picasso, y no tanto por ser cantante, sino como referente cultural. Los videojuegos ya han entrado en las colecciones permanentes de los museos de arte contemporáneo. Esos museos están abiertos y son porosos. En 1982 el Metropolitan se rindió ante Ives Saunt Laurent y en el 2017 volvió a rendirse” ante la diseñadora Rei Kawakubo, hablar de que todo es liquido es una obviedad”.

- Qué le lleva a organizar una exposición homenaje a Gonzalo Díaz, fundador de la sala conca en 1971.

 “Gonzalo Díaz ha sido una figura decisiva para el desarrollo del arte contemporáneo en Canarias, su galería indiscutiblemente forma parte de uno de los episodios más destacados del arte contemporáneo.  Hizo que el mercado del arte no fuese tan pequeño, y eso no se ha valorado lo suficiente. Gonzalo es una figura olvidada y no lo suficientemente entendida. Sin él no se entendería el auge del arte contemporáneo en Canarias. Su galería fue un escenario destacado en el arte contemporáneo que contribuyó al proceso de democratización y modernización. Hoy Gonzalo Díaz es un mito y la Sala Conca un lugar histórico que confunde la persona con la galería”.

– ¿Cuál fue el criterio para seleccionar las obras?

“La Conca fue la casa de una generación de artistas amplia y muy diversa. Nos hemos centrado con especial relevancia en los artistas vinculados a la galería durante la década de los 70, la etapa más importante del espacio. Hemos seleccionado los artistas que tuvieron una importante vinculación con Gonzalo Díaz; como Cándido Camacho, Juan Hernández, Ernesto Valcárcel, Gonzalo González, Juan Bordes, Fernando Álamo, Ildefonso Aguilar y José Antonio García Álvarez. Hemos seleccionado importantes piezas de cada uno de los autores y una pequeña selección de folletos e invitaciones de las exposiciones desarrolladas en los años 70. Toda la imagen gráfica creada por la Conca fue otra de las aportaciones más significativas”.

- ¿La procedencia de las obras es en exclusiva de Conca?

 “Las piezas que se exponen son íntegramente de la Colección Conca, con excepción de la obra del artista Ernesto Valcárcel que nos ha cedido el propio artista. En la colección ya no había ninguna y era muy importante tener obra de Valcárcel de esa época. Queríamos una pieza significativa dentro de su producción y de la historia de la Conca”.
- ¿Qué diferencias cree que existe entre el mercado de arte actual y el de los años 70-80 del siglo pasado?
 “No tengo una experiencia directa de lo que hacían las galerías en esos años. Pero si creo que en el contexto insular la labor de Gonzalo Díaz durante esos años fue fundamental, el abre el concepto de coleccionista, algo que prácticamente no existía, allanó el terreno para que nosotros ahora sigamos ampliando y trabajando”.

- ¿Cómo se calcula el precio de una obra de arte?

“Indiscutiblemente la trayectoria del artista es fundamental para el valor de la obra. La historia de la pieza, de dónde viene, a quién ha pertenecido, el momento en el que fue creada y las circunstancias que la rodearon. El mercado del arte es sumamente importante para el arte y para la historia del arte, y a veces se establece una separación muy absurda entre la historia y el mercado”.

- En verano del año pasado se publicó un artículo en redes sociales que cuestionaba tanto a su galería como a TEA Tenerife Espacio de las Artes…

“Cada uno llama la atención como quiere y puede. Nosotros lo hacemos a través de nuestro trabajo. Lo que queremos decir está ahí. No soy de fuegos artificiales ni voy a participar en dividir aún más un contexto tan frágil y atomizado como todo lo que rodea el arte contemporáneo en Canarias”.

- ¿Quién compra ahora obras de arte?

“El perfil del comprador es muy variado, y de muy variada situación social y económica. Un buen coleccionista no implica tener mucho dinero, sino saber elegir, tener buen ojo y estar muy bien asesorado. El arte es, en principio, una experiencia emocional y más una forma de cuestionamiento que una serie de respuestas. Vivimos en la época de la imagen, y en un mundo donde hay tantas imágenes, entender su significado nos exige reflexión. El coleccionista establece una relación con el objeto que adquiere, se identifica con la obra y entiende que habla de él. Las personas que compran arte son las que hacen un esfuerzo por entender eso”.

- ¿Qué diferencias observa en galerías de arte. Han cambiado con el paso del tiempo?

“Indiscutiblemente las redes sociales han cambiado la manera de acercarnos al arte, la manera de mirar y nuestra relación física con la obra y los espacios. Perder esa relación es catastrófico. A pesar de todo creo que las ventas de arte en plataformas digitales no son todo lo interesante que nos venden, la mayor parte de las cosas que se venden por internet son de poca importancia. El coleccionista todavía quiere ver físicamente la obra. Esa relación no se ha perdido. Por suerte, cada vez más también vemos la incorporación de la mujer en el ámbito de las artes plásticas, esto nos debería alegrar a todos. Hace unas décadas la imagen de la mujer era casi inexistente, estaban ahí, pero silenciadas. Lo que creo que no ha cambiado prácticamente nada es la visión que se tiene de una galería, hay que quitarse la idea de que el arte es un lujo elitista y necesariamente algo caro, somos espacios abiertos al público de manera gratuita y estamos encantados de que nos visite toda persona”.

- ¿Es importante que las galerías tengan su propia colección?

“Es fundamental, el primer apoyo para el artista lo debe realizar la galería. Es una cuestión de coherencia. Las colecciones más importantes del país en un porcentaje alto están en manos de galeristas, sin ir más lejos la colección de Gonzalo Díaz es un buen ejemplo de ello, significativa es la colección del galerista Miguel Marcos o la de la galerista Helga de Alvear que recientemente ha inaugurado en Cáceres su museo, donde alberga su enciclopédica colección, hace unos años la galerista Soledad Lorenzo donó su importante colección al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Ejemplos de buenas colecciones en manos de galeristas hay muchos”.

- ¿Cuál es la relación de los artistas con su galería o galerías: hay contratos, exclusividad?

“La galería es el instrumento fundamental para el artista, es el lugar de encuentro de la obra con la crítica, el coleccionista y el público en general. Cada espacio define como quiere trabajar. Mi relación con los artistas se establece de una forma muy personal que roza lo familiar. En mi caso no creo en las exclusivas, porque no me parecen justas. En un territorio como Canarias nadie puede garantizar unas ventas anuales que permitan al artista vivir exclusivamente de su trabajo”.

- ¿Qué formación tiene que tener wl director de una galería?

“No hace falta una formación concreta pero sí un conocimiento profundo. La profesión está impregnada de una visión histórica, analítica y de investigación constante que solo se aprende estudiando. El conocimiento y la sensibilidad no se heredan. Yo estudié Bellas Artes en la Universidad de la Laguna y en la Escuela Superior de Diseño Femando Estévez de Tenerife, ahora mismo estoy realizando un Máster de Peritaje y Tasación de Obras de Arte por la Universidad de Nebrija”.

- ¿BIBLI se define porque apuesta por tendencias artísticas muy concretas?

“BIBLI responde a propuestas concretas que nos parecen interesantes, está claro que existen cosas que nos definen como espacio, detrás de todas las galerías está el gusto del galerista con una mirada muy clara. Nos hemos esforzado siempre en mantener un contacto directo y activo con todo el que quiere acercarse, en ofrecer algo más que cuadros colgados en las paredes. Hemos organizado performance, visitas guiadas, encuentros, presentaciones de libros, lecturas de poesías, conciertos, en suma, crear un público interesado en el arte. BIBLI se define por ser un lugar permeable a todo lo que ocurre a su alrededor”.

- ¿Trabajan ya en la próxima exposición?

“La próxima exposición y la que clausura la temporada será muy especial, se trata de una exposición dual de los artistas Dokoupil y Fernando Álamo, llevan meses trabajando juntos. En septiembre comenzamos la temporada con la artista Juana Fortuny, con un proyecto muy arriesgado que gira en torno al ornamento y lo doméstico. Estos son los proyectos más confesables”.

TODAS LAS IMÁGENES SON DE SERGIO ACOSTA

Saludos, se dijo, desde este lado del ordenador

Seguimos dando la nota

Jueves, Abril 20th, 2017

* La Fundación CajaCanarias acoge la exposición Carlos Saura fotógrafo. España, años 50, en el Espacio Cultural de La Laguna (Plaza del Adelantado, 1). La muestra, producida por Círculo del Arte, reúne una amplia muestra compuesta por más de noventa de aquellas imágenes históricas que Saura realizó a lo largo de esa década, y es una atractiva crónica visual del país. De entrada gratuita, Carlos Saura fotógrafo. España, años 50 podrá visitarse de lunes a viernes (11 a 14 y 17 a 20 horas), así como los sábados (10 a 14 horas), hasta el próximo 24 de junio. Los domingos y días festivos, la muestra permanecerá cerrada.

* El espacio del Ateneo Miraflores 3, en Santa Cruz, acoge este jueves, 20 de abril y a las 19.30 horas, la presentación del libro de Jaime Izquierdo Vallina: La gestión creativa del cabreo. Jaime Izquierdo, experto en Desarrollo Rural, intenta discernir cómo ser capaces, como comunidad, de gestionar de forma creativa el cabreo permanente que nos genera este sistema, y convertirlo en una herramienta efectiva de cambio. Junto a él, Juan (Nany) Sánchez, que prologa el libro y que está íntimamente ligado con su génesis, ya que todo surge de una conversación entre amigos. Y Toño Hernández, profesor de psicología de la Universidad de La Laguna. El libro se presentará, así mismo, el viernes 21 en el Liceo Taoro de La Orotava, a cargo de Ben Magec, Ecologistas en Acción.

Saludos, a las armas, desde este lado del ordenador

Georges Méliès, al filo de lo imposible

Martes, Agosto 30th, 2016

Sin George Méliès (1861-1938)  la historia del cine hubiera sido otra. Fue el primero que vio que “las películas tienen el poder de capturar los sueños.” Y de sueños impregnó sus películas con efectos especiales que, incluso hoy, resultan atractivos por extraños y fantasmagóricos, tan mágicos que aún transporta al hechizado espectador a La Luna entre otros escenarios que no han perdido esplendor.

Ese esplendor se refleja en la exposición Georges Méliès. La magia del cine a través de películas, fotografías, dibujos y reproducciones de las criaturas y maquetas que mostró en pantalla el cineasta.

Dibujante, mago, director de teatro, actor, decorador y técnico, productor, realizador y distribuidor de más de quinientas películas, el relato de Méliès que propone esta exposición es de un hombre que fue capaz de vivir el sueño de revelar sueños a través de una serie de ingeniosos trucos ópticos que lograron hacer posible lo imposible.

La exposición muestra algunos de los artilugios que lo fascinaron cuándo descubrió las imágenes en movimiento, quiénes lo influenciaron para que se iniciara en el ilusionismo y la evolución, a través de sus películas, que acabarían por convertirlo en uno de los primeros soñadores que desafió aquel cine primitivo que fue más allá del regador regado invitando al espectador a fantásticas expediciones al polo y a la luna.

Georges Méliès construyó su propio estudio de cine, el primero en Francia, adquirió el teatro de su maestro Robert Houdini y rodó y rodó fantasías un buen puñado de años hasta que el sueño se transformó en cruda realidad.

Hay un periodo de su vida en el que parece que la magia lo abandonó, aunque encontró en esos momentos de dureza extrema a una de sus principales actrices, Jeanne d’Alcy, con quien se casa y con quien regenta un quiosco de juguetes y golosinas en la estación de Montparnasse. Ese mismo establecimiento se reproduce en La invención de Hugo (Martin Scorsese, 2012), uno de cuyos protagonistas, el inquietante autómata, es uno de los objetos de la muestra que ahora rinde homenaje al cineasta en la capital tinerfeña. Ben Kingsley, no podía ser otro, interpreta al ilusionista, al artista que susurró abradacadabra a lo largo de su accidentada travesía por la vida.

El destino no fue benevolente con Méliès durante unos años. Parece imposible pensar que el hombre que  fue capaz de viajar a la Luna venda ahora caramelos y soldados de hojalata aunque la fortuna medio le sonríe en el otoño de su vida cuando lo reconoce un aficionado, Léon Druhot, director de Ciné-Journal, y su trabajo comienza a reivindicarse para que no caiga en el olvido. Tanto, que recibe en 1931 la Legión de Honor por toda su trayectoria.

Pasará el resto de sus días en el castillo de Orly, casa de jubilación de la Mutua del Cine, residencia en la que fallece el 21 de enero de 1938.

La exposición Georges Méliès. La magia del cine recupera con sobriedad pero sin perder encanto la obra de un artista a través de una serie de objetos, algunos originales y otras reproducciones, que ponen de manifiesto que no se ha perdido la capacidad de ilusión del artista.

Su nada por aquí, nada por allá… funciona.

Georges Méliès. La magia del cine permanece abierta hasta el 15 de octubre de 2016 en el Espacio Cultural CajaCanarias (Plaza del Patriotismo, 1)

La Papisa anuncia…

Viernes, Diciembre 11th, 2015

* Siruela en su colección Nuevos tiempos publicará en febrero de 2016 una nueva novela de Alexis Ravelo, escritor que en esta ocasión se aleja del género negro y criminal con La otra vida de Ned Blackbird, un relato de 184 páginas en el que narra cómo un profesor de filosofía tras aceptar un puesto en la Universidad de Los Álamos ignora que ha abierta una puerta al infierno. La otra vida de Ned Blackbird es una de las novedades del catálogo de Siruela para el próximo año, y en la promoción se lee que se trata de “un homenaje a ritmos y atmósferas expresionistas”, un libro en el que se “conjuga lo intimista, lo fantástico y lo metaliterario en un  juego de espejos que pone la intriga novelesca al servicio de algunos temas clásicos de la literatura: la identidad, la memoria, la forja del creador artístico y las relaciones entre la obra y el mercado, el amor y el erotismo o el poder de la palabra.

* La Asociación Cultural Equipo PARA acoge este sábado 12 de diciembre a las 20.30 horas una charla sobre la autenticidad y la falsedad en el mercado del arte. Jordi Solsona, educador, perito calígrafo, estudioso del mundo de las atribuciones de obras de arte y comerciante de arte desde hace más de veinticinco años será el encargado de poner sobre la mesa cuestiones como ¿Qué es el arte? ¿Qué motivaciones impulsan al artista a crear? ¿Cómo se genera el mercado del arte? En el encuentro, habrá un examen práctico y una subasta con piezas de Manolo Sánchez, Pestana, anónimos y “atribuidas a…” Todo en poco más de una hora en la que ladrará un perro y el mundo del arte quedará al desnudo.

Saludos, en un país multicolor…, desde este lado del ordenador.

¡¡¡Avisos!!!

Lunes, Enero 26th, 2015

* Galaxia Guttenberg presenta en su colección Ensayo el libro Variaciones sobre el vaso de agua, de Andrés Sánchez Robayna. Reproducimos a continuación  la sinopsis de este trabajo: “Existen en las letras y las artes de Occidente algunos temas y motivos que sorprenden por la frecuencia de su aparición y por su persistencia a lo largo de los tiempos. Habría que decir, sin embargo, que sorprenden ante todo por su intensidad y por su fuerza simbólica, hasta el punto de que surgen en los contextos literarios y artísticos más diversos, sin excluir el arte y la literatura de las vanguardias. Uno de esos motivos es el vaso de agua, que desde Velázquez y Chardin hasta Iran do Espírito Santo o el fotógrafo Josef Sudek, pasando por Zurbarán, Juan Gris o Luis Fernández –y desde Wallace Stevens, Jorge Guillén o Francis Ponge hasta generaciones más jóvenes de poetas europeos y americanos–, han visto en la imagen del vaso de agua todo un cúmulo de valores y resonancias espirituales, intelectuales y sensibles. Este ensayo de Andrés Sánchez Robayna explora ese motivo y nos hace ver su significación, su diversidad y su profundidad como imagen.”

* El director del programa de cine de Radio 3 El sétimo vicio, Javier Tolentino, presenta su último libro, El cine que me importa (Larousse) el jueves 29 de enero y a las 20 horas en TEA Tenerife Espacio de las Artes. Tolentino repasa en El cine que me importa setenta películas que le han marcado, algunas de ellas dirigidas por cineastas como John Ford, Coppola o Buñuel hasta apuestas arriesgadas llegadas de las cinematografías más pequeñas del mundo porque “en esta recopilación de Tolentino tienen cabida todos los estilos, sin olvidar ese “cine pequeño” que a todos nos encandila.”

* La exposición Martín Chirino. Crónica del Viento, que la Fundación CajaCanarias ha diseñado en sus Espacios Culturales de Santa Cruz de Tenerife y La Laguna en torno a la trayectoria artística y vital del escultor canario, se clausura el próximo 31 de enero. Para despedir el montaje se ha programado diferentes actividades que incluye el 28 y 29 de enero un ciclo de conferencias en las que participarán catedrático de Filosofía de la Universidad de Murcia, Francisco Jarauta, que impartirá la primera de ellas con el título de Martín Chirino: el fuego y el viento y el profesor en la Universidad Autónoma de Madrid, Fernando Castro Flórez, quien expondrá El hombre del barco de Odiseo, el jueves 29 de enero. 

Saludos, que siga la fiesta, desde este lado del ordenador.