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El Sahara y la Guerra Civil en Canarias, los ejes de la tercera jornada del II Festival de Novela Histórica Ciudad de Tacoronte

Sábado, Noviembre 5th, 2022

La guerra civil como temática literaria y artística destaca en la agenda del Festival de Novela Histórica Ciudad de Tacoronte, con distintos abordajes creativos en los que el relato puede ser textual o audiovisual y que se presenta en tres actos diferentes de la agenda de este sábado, 5 de noviembre. Todos los actos del festival este fin de semana se celebran en la Casa de la Cultura de Tacoronte, en el exconvento de San Agustín.

El encuentro literario posa su mirada en obras de cinco escritoras, entre ellas, las reconocidas con el Premio Canarias de Literatura Cecilia Domínguez Luis y Elsa López, mientras Pablo Martín Carbajal y Pascual Ortuño se centran en África.

Cecilia Domínguez participa este sábado, a las 19.00, en la mesa redonda Mujer. Postguerra y represión en Canarias. Moderada por Aarón León, permitirá la presentación de las obras La prestamista (Baile del Sol, 2020), de María del Mar Rodríguez; Felisa en su mudanza (Ediciones IDEA, 2019), de Candelaria Pérez, y La sorriba (Ediciones IDEA, 2019), de Cecilia Domínguez. Es la oportunidad para conocer tres historias en torno a una de las épocas más desgarradoras y difíciles de la historia canaria en las voces literarias de tres escritoras.

La presencia de escritoras se extiende al domingo 6 de noviembre, con los encuentros con las autoras Fátima Martín Rodríguez, que presenta con Felicidad Batista su libro El ruido de las preguntas (Nectarina Editorial, 2022), a las 11.00, y Elsa López, que conversará a las 12.00 a propósito de sus novelas El corazón de los pájaros (Nectarina Editorial, 2021) y Una gasa delante de mis ojos (Ediciones IDEA, 2011) una biografía novelada de la escritora Alfonsina Storni.

La guerra civil es también el asunto que enmarca la presentación del libro de Jorge Fonte El hijo del apotalado (Milienio, 2022), a las 18:00. Asimismo, es el tema de los cortometrajes de Daniel León Lacave, Hanna después del tiempo (2004) y El zoo de papel (2018), que presenta el cineasta Josep Vilageliú a las 20.00.

África, tan lejos, tan cerca es el nombre de la mesa redonda en la que intervienen Pablo Martín Carbajal sobre su libro El latido de Al-Magreb (MAR Editor, 2022) y Pascual Ortuño, sobre su obra Aquellos días del Sáhara 1973-1975 (El Azar, 2022), el sábado 5 de noviembre a las 12.00.

Con el objetivo de ofrecer otras experiencias más allá de lo literario, el festival organiza para este sábado dos rutas guiadas por el investigador José Gregorio González: a las 10.00, Un paseo por lo insólito, y a las 21.30, Cuando el misterio se torna en terror. Las historias más inquietantes de las Canarias misteriosas, que abre su mirada a historias procedentes de todo el Archipiélago. Como complemento a la exposición de maquetas expuesta en la Casa de la Cultura, de 16.30 a 18.00, Óscar Abreu Martínez imparte el taller Introducción a la impresión 3D con resina desde un punto de vista personal.

Finalmente, en el programa de Tacoronte Histórica para este primer fin de semana de su segunda edición destaca como actividad lúdica el homenaje a las milicias que se enfrentaron a Nelson en el siglo XVIII, mediante la recreación de la lectura del Bando de alistamiento para configurar las Milicias de Tacoronte y las inscripciones de los milicianos participaron en el rechazo a la invasión británica, a cargo de la Asociación Histórico-Cultural Gesta del 25 de julio de 1797. Con este acto, que será el domingo 6 de noviembre, a las 13.15, el segundo fin de semana del festival se despide hasta el próximo jueves 10, cuando arranca el programa dedicado a las plumas más destacadas del género en el panorama editorial español.

La segunda edición del Festival de Novela Histórica Ciudad de Tacoronte comenzó este jueves, 3 de noviembre, y se desarrolla a lo largo de dos fines de semana largos, de jueves a domingo, hasta concluir el domingo 13 de noviembre. El programa completo puede consultarse en Internet, en la página web y en las redes sociales de Tacoronte Histórica en Facebook e Instagram.

Saludos, nos vemos en Tacoronte, desde este lado del ordenador

La II edición del Festival de Novela Histórica Ciudad de Tacoronte comienza con una conversación con Francisco Quevedo, autor de El teatro en medio del océano

Jueves, Noviembre 3rd, 2022

La segunda edición del Festival de Novela Histórica Ciudad de Tacoronte, que se celebra del 3 al 13 de noviembre, comienza este jueves, 3 de noviembre, con una conversación del escritor Francisco Quevedo, autor de El teatro en medio del océano (Destino, 2022) finalista del Premio Nadal. Previamente, a las 18.00 horas, se habrá inaugurado la exposición de maquetas La Historia a vista de pájaro, a las en la Casa de la Cultura de Tacoronte, situada en el exconvento de San Agustín.

La sección Encuentros de autor, que organiza ocho citas con escritores y escritoras del género a lo largo de los dos fines de semana que dura el festival, comienza este mismo jueves con una entrevista a Carlos Álvarez, escritor, guionista y editor y uno de los padres de la renovada novela histórica y negra y criminal que se escribe en Canarias.

El festival “ha crecido tanto en invitados como en ambiciones de quienes organizamos este encuentro con la cultura y con las letras”, manifestó recientemente Eduardo García Rojas, director del festival, en la rueda de prensa de presentación del programa. El periodista destaca en el programa de esta segunda edición la entrega del primer premio literario del festival en esta edición, así como la celebración el viernes 4 de una jornada de investigación histórica sobre la comarca de Tacoronte-Acentejo, que “pone en relieve la importancia de este municipio en el mapa de Tenerife y de Canarias”.

Junto a estas dos importantes novedades se encuentra la incorporación del escritor tinerfeño José Zoilo Hernández al equipo coordinador del festival, uno de los factores clave en el enriquecimiento de su programación y en la incorporación de “muchos de los mejores escritores y escritoras que cultivan este género en España”, que participarán en “el segundo fin de semana gracias al empuje” que significa su participación, según el director del Festival de Novela Histórica Ciudad de Tacoronte, primer programa cultural del Archipiélago que se propone difundir y poner en valor este género literario y otras actividades asociadas a la recreación e interpretación de un pasado común.

Saludos, allí nos vemos, desde este lado deo ordandor

Un domingo de Rastro

Lunes, Octubre 31st, 2022

El Rastro de la capital tinerfeña regresa a su espacio natural, los alrededores del muy colonial Mercado Nuestra Señora de África. Llevaba desde 2020 cerrado a cal y canto por la dichosa pandemia, y tras salir de aquella pesadilla de la que poco o nada ya nos acordamos, se instaló en uno de los aparcamiento del Puerto chicharrero con resultados catastróficos y no solo por la localización sino porque podías freírte como una croqueta cuando lucía el sol que ha sido casi siempre este año extraño, bélico, de crisis, de nos vamos al carajo aunque finjamos que aquí no passsa nada.

Digo que me doy una vuelta por el nuevo Rastro que recupera su espacio original y si bien no se ha extendido por toda la zona con la fuerza arrolladora del pasado, espero con el corazón en la mano que a medida que nos aproximamos a las fechas navideñas el Rastro se expanda como antaño, antes de aquel fatídico 2020 que nos cambió la vida.

Como era de esperar, busco libros y algún cachivache curioso. Entre los libros, un descubrimientos, Otra confesión. Maldiciones. Memorias del escritor venezolano Argenis Rodríguez (La Fontana Literaria, 1976), una obra con una fuerza poderosa. Me quedo de hecho muy extrañado que nadie, sobre todo los lectores de literatura venezolana que conozco, me haya recomendado antes los libros de un tipo que escribe con una sorprendente economía de medios y, al mismo tiempo, relata sin sombra de pudor los fracasos sentimentales que salpican su itinerario vital. En el libro también deja espacio a sus lecturas, profusas y más o menos idénticas a las que me marcaron durante una etapa de mi vida por lo que las simpatías y el entusiasmo por conseguir algún libro más del escritor me sacude como me sacuden las cosas que me son buenas.

En el mismo puesto me hago con una novela de Charles Dickens, Carlos en la versión que adquiero y que lleva por título El marqués de Saint Evremont, editorial Maucci, y ejemplar que su anterior propietario se hizo en la noche de los tiempos al módico precio de 10 pesetas. No sé calcular la fecha de edición, no aparece reproducida ni en las primeras ni en las últimas páginas del libro, pero tras ojearlas me doy cuenta que se trata de Historias de dos ciudades, solo que el volumen que tengo ahora en mis manos le cambió el título original por el de El marqués de Saint Evremont. En fin, cosas que pasan.

“Era la mejor y la peor de las épocas, el siglo de la locura y de la razón, era un periodo de luz y de tinieblas, de esperanza y de desesperación, en que se veía delante el horizonte más esplendente y la noche más profunda, en que se iba en línea recta al cielo y por el camino más corto al infierno; era, en una palabra, un siglo tan diferente del nuestro que, según la opinión de autoridades muy respetables, sólo se puede hablar de él en superlativo, tanto en bien como en mal”.

Hay gente paseando por el Rastro de la capital tinerfeña pero no escucho como antaño la música que interpretaban unos sudamericanos que vendían sombreros y ponchos, ni oigo por encima del ladrido continuo de los pasesantes el grito de los vendedores gitanos, que están como estuvieron antes en el piojito instalado en uno de los aparcamientos del Puerto marítimo de la ciudad, justo el que está delante del edificio de la Hacienda.

Para ser el primer día del renovado Rastro no está mal y seguro que estará mejor cuando avancen los meses y la gente se de cuenta que vuelve a estar ahí para desespero de los vecinos que viven por esa zona de la capital tinerfeña. Una zona que apenas tiene nada que ver con lo que fue en el pasado, y que ya he relatado algunas veces en este mismo su blog. Es decir, que donde ahora se encuentra TEA Tenerife Espacio de las Artes era un barrio de chabolas, algunas de ellas habitaciones donde señoritas que se dedicaban al oficio más viejo del mundo hacían sus trabajos. La imponente fachada de TEA ha cambiado el dibujo aunque algunos de los que trabajan en sus instalaciones recuerden a algunas de aquellas esforzadas señoritas que explotaban su cuerpo para darle de comer a los suyos solo que los señoritos que ahora hacen que trabajan en ese espacio chuli pandi se dedican a joder a los demás, y se escribe joder en el peor sentido que tiene esta palabra.

Pero dejemos las batallitas de ese centro de arte que no termina de levantar cabeza y volvamos al Rastro que regresa, como un resucitado, a los alrededores del Mercado de Nuestra Señora de África.

En mi deambular me encuentro con un libro que firma Tito Expósito, Cuentos del barrio, que debe ser del pleistoceno y más allá me topo con un puesto de antigüedades. Casi me llevo una plancha de hierro, de las de antes, solo que no. Quizá otro domingo si aún nadie se la ha llevado. La idea era cogerla, meterme hoy lunes en TEA y ver si estaba ese sindicalista de broma para estampársela en la frente y aplastarle los cuernos y de paso y con esperanza espabilarlo, que golfo no se puede ser toda la vida. Una tarea de titanes.

En fin. Que doy una vuelta y que doy otra por el Rastro con la mosca detrás de la oreja porque no veo a nadie del Ayuntamiento dejándose ver ya que el año próximo son de elecciones… Quizá sí que estuvieron y fue antes o después de que me marchara del Rastro con la bolsa bien pertrechada de libros en los que se encuentra, se repite para navegantes, Otras confesiones. Maldiciones, de Argenis Rodríguez. Tomo nota de su nombre… y ahí les dejo, para terminar, una máxima que se reproduce en este libro:

“Hay una sola verdad: la mentira”.

Un domingo de Rastro que me supo pero no lo suficiente al de hace ya cuatro años.

Saludos, sube y baja, baja y sube, desde este lado del ordenador

II Festival de Novela Histórica Ciudad de Tacoronte: canarios contra godos

Jueves, Octubre 27th, 2022

El miércoles pasado, 26 de octubre, que fue ayer y no que parece ayer, se presentó la segunda edición del Festival de Novela Histórica Ciudad de Tacoronte, que se celebrará del 3 al 13 de noviembre. Todas las actividades se desarrollarán en la Casa de la Cultura de esta ciudad del norte de Tenerife y como la vez anterior, asumo una dirección que no es tal porque se delega entre compañeros y compañeras que forman parte del equipo que hace posible el FNHCT. Se pone en siglas porque ahora casi todo el mundo pone siglas aunque no se puedan leer de corrido como es el caso.

Les invitaría a que consultaran el programa, que debería de estar colgado en Tacoronte Histórica (Facebook e Instagram) y que se dieran una vuelta porque la cosa promete. Y si eres aficionado al género, no tienes excusa para no asistir a algunas de las sesiones. Sesiones que comenzarán el viernes 3 de noviembre con la intervención de Francisco Quevedo y Mariano Gambín, autores de El teatro en medio del océano, finalista al Nadal, y de la trilogía de Ira Dei, respectivamente, quienes disertarán sobre dos ciudades que son emblemáticas en su literatura: Las Palmas de Gran Canaria y La Laguna. Tras ellos, hablaremos con el editor, escritor y guionista Carlos Álvarez, que es un tipo al que siempre resulta aleccionador escuchar.

El primer gran fin de semana del Festival, el que va del 4 al 6 de noviembre, gira en torno a contenidos canarios. Se presentarán novelas, se conversará sobre guanches en la literatura, la Guerra Civil en Canarias y otras historias que forman parte de nuestra Historia común en un escenario idóneo para acoger una actividad de este tipo: La Casa de la Cultura de Tacoronte. Habrá, cómo no, actividades paralelas que van desde una exposición de maquetas que a mi, de verdad, me ha sorprendido por el talento que reúnen todas las piezas y una recreación en la que se rendirá tributo a los voluntarios de Tacoronte que se alistaron en las milicias para defender Santa Cruz de Tenerife del asalto del contraalmirante Nelson, a quien se le arrancó el brazo con metralla por su intento de desembarco allá en julio de 1797.

El segundo fin de semana lo he denominado como La invasión de los godos porque todo el cartel está formado por escritores/as de la península. Viene Pedro Herrasti, a quien presenté hace eones en la Feria del Libro cuando se celebrará en el parque García Sanabria de la capital tinerfeña, y autor de un personaje, Jorge Blanco, que tras dos novelas no termina todavía de ubicarse… Además y esto es imperdonable aunque me imagino que el trabajo no se lo permite, la segunda entrega de Blanco, Madrid era una fiesta, aparece como unos diez años después de la primera, Capitán Franco, un asunto que recomiendo a su creador que corrija en futuras entregas de la serie.
 
Entre los godos que nos visitarán se encuentran, mi niño, autores como Nieves Muñoz, Mario Villén, María Reig y Alicia Vallina, entre otros muchos.

El Festival acogerá además un encuentro que propone el maridaje de la novela histórica y el vino, en la Casa del Vino, y la novedad de un premio cuyo ganador se revelará esa misma semana, la semana de los godos, antes de despedir unos días que, créanme, han costado sangre, sudor y lágrimas hacer posible.

Saludos, eso es todo, desde este lado del ordenador

Valeria Correa Fiz: “El cuento trabaja en torno a lo no dicho”

Miércoles, Octubre 26th, 2022

Valeria Correa Fiz nació y creció en Rosario (Argentina) pero vive en Madrid desde hace unos años tras dejar en Italia un trabajo que no terminaba por satisfacerla. Fue en la capital de España donde la escritora y poeta comenzó su andadura literaria, primero con la publicación de un libro de relatos La condición animal (Páginas de Espuma, 2016), que fue seleccionado para el IV Premio Hispanoamericano de Cuento «Gabriel García Márquez» y el Premio Setenil 2017, y de los poemarios El álbum oscuro, distinguido como finalista del I Premio de Poesía Manuel del Cabral (2016), El invierno a deshoras (2017), merecedor del XI Premio Internacional de Poesía Claudio Rodríguez; al que siguió Museo de pérdidas (2020) y Así el deseo (plaquette, 2021). Algunos de sus relatos y poemas han sido recogidos en diversas antologías y traducidos al inglés, italiano, hebreo y rumano. Hubo un jardín es su último libro de cuentos, libro que presentó en la Feria del Libro de Tenerife que, como el año pasado, se celebró en La Laguna, donde ocupó varios espacios del la ciudad del Adelantado.

Hubo un jardín (Página de Espuma, 2022) reúne siete cuentos y recurre al “jardín” como si fuera un territorio racional de orden y cuidados “donde la naturaleza es dirigida y el azar, abolido”. En estos cuentos se exploran diferentes momentos de la vida de sus personajes en los que la naturaleza (la propia o la exterior) se desborda: un matadero bajo un diluvio, un invernadero de Eiffel en la pampa, un departamento junto a un cementerio, un hotel de propietarios filonazis, un bar que fue posada de un patriota anticolonialista, el Parque del Retiro de Madrid o el de España frente al río Paraná.

- Usted es licenciada en derecho… ¿Cómo se le ocurrió dar el salto a la escritura?

“El salto es una transición y de alguna manera un deslizamiento. Cuando aparece mi primer libro, La condición animal, me trasladé a España después de haber estado trabajando en Milán pero tomé la decisión de dejar la profesión y dedicarme de lleno a escribir, dar clases en talleres de escritura… Antes había bordeado la literatura pero como hobby en club de lecturas, asistido a charlas…”

- Pero ¿y esa pulsión por escribir?, ¿le viene de pequeña?

“La pasión por la escritura la tengo desde siempre aunque la extranjería fue lo que me hizo escribir porque me permite un diálogo conmigo misma acerca de mi experiencia y eso se transforma en un refugio frente a ciertas soledades que son inherentes a lo periférico, a lo extranjero”.

- Entiendo así que la extranjería es un tema clave en su literatura

“Es uno de los temas. También lo que están vinculados a la memoria, sobre todo en Hubo un jardín que es una reconstrucción de ciertos espacios argentinos. El libro lo escribí en pandemia, no podía visitar mi país, por lo que surgieron estas historias que reconstruye una geografía nacional”.

- ¿Y esa geografía es buena o mala?

“Es una geografía de alguna manera inocente. Los personajes que trabajo, como siempre, están vinculados con la idea del mal. En este libro específicamente de una forma más tangencial ya que aparecen historias que tratan de la culpa y los secretos. Lo nacional está reconstruido como un espacio crítico en el que transcurren las historias”.

- ¿Ese escenario tiene nombre?

“Hay historias que transcurren en Buenos Aires pero también en Córdoba y en el Rosario, dónde nací, y en el parque del Retiro, en Madrid, que protagoniza una rosarina”.

- Mencionó la extranjería como una constante en su literatura, ¿hay otras?

“Investigar el mal, su génesis, preguntarme ¿por qué hacemos daño?, ¿qué sentimientos abrigamos cuando somos receptores del daño? Hay mucho de amor y desamor en mis historias. En poesía trabajo el erotismo. La freudiana pulsión entre la vida y la muerte aparecen tanto en mi poesía como en los cuentos así como un amor puro por el lenguaje. Buscar en el lenguaje lo que traduzca que estoy creando y, a la vez , que sepa contar esas historias de siempre de una manera innovadora. Como dicen más o menos los versos de una canción el trabajo del poeta es hacer árboles nuevos con muebles usados”.

- Usted además de la poesía cultiva el cuento, un género que es muy cultivado en América.

“En toda América hay muchísimos escritores que cultivan el cuento, es un aporte de nuestra historia. Creo que el cuento se las arregla para fijar en un espacio pequeño un mundo y que se trata de un género muy colaborativo. Es decir, un género en el que el lector de cuento es igual o más inteligente que el escritor de cuentos. El lector con su imaginación tiene que rellenar los silencios y elipsis del escritor porque el cuento exige mucha concentración. Al contar en América con tantos escritores de cuentos, Borges es el paradigma, desde la educación primaria y la secundaria ya te van formando como lector de cuentos”.

- Para usted, ¿cuáles deben ser las claves de un buen cuento?

“El cuento trabaja en torno a lo no dicho pero hay tantos decálogos como cuentistas. Lo que yo trabajo en el cuento es la tensión narrativa y procuro enganchar al lector desde la primera línea. También trabajo mucho el lenguaje, trabajarlo como si se tratara de una pieza de orfebrería, y mantener siempre la voluntad de decir algo con la mayor brevedad posible”.

- Imagino que su voz no será la misma cuando escribe poesía…

“Son géneros diferentes pero tienen algunos elementos en común en mi caso porque trabajo las piezas como si fueran pequeñas joyas desde el punto de vista del lenguaje, la condensación, las elipsis narrativas. Lo que cambia es la extensión. En un cuento cubres un episodio, un arco narrativo completo mientras que la poesía no tiene porque ser narrativa”.

- ¿Se considera una escritora disciplinada?

“Lamentablemente no. Al dar talleres de escritura con horarios que cambian es difícil encontrar un espacio para escribir “.

- Pero ¿el escritor nace o se hace?

“Hay un oficio detrás. Y ese oficio tiene unas reglas que hay que aprender solo o en talleres. Si es solo el aprendizaje será más lento mientas que se acorta camino asistiendo a un taller de escritura”.

- ¿Los siete cuentos que se incluyen en Hubo un jardín son nuevos?

“Sí, son cuentos nuevos. Suelo trabajar las historias que me vienen en gana y cuando cuento con mucho material lo releo. Los cuentos de Hubo un jardín fueron escritos en pandemia. Rescaté siete que son los que se incluyen en el libro, unos y otros giran sobre la culpa y los secretos y todos fueron corregidos para darle un tono uniforme con el objeto de que el libro no resultara solo una colección de relatos”.

- ¿Por qué Hubo un jardín?

“El título tiene que ver con la idea de jardín como espacio simbólico. El Edén y el momento en que somos expulsados de ese paraíso, de ese jardín que yo entiendo como un espacio de orden y cuidados donde es posible la belleza. En el centro late la pregunta de por qué abandonamos ese espacio y en qué momento perdemos la inocencia y se produce la expulsión. Los cuentos de Hubo un jardín están escritos en primera persona y tienen que ver con el proceso de corrección y la primera persona, que funciona en el libro casi como una decisión política en un momento en el que el individuo está más disuelto en franjas de consumo o electorales… Quería poner en relevancia que somos únicos y especiales y que cada una de nuestras voces cuenta. También la idea que somos seres que viven en comunidad. No es in libro que apoye el individualismo, en todo caso rescata al individuo de él y destaca la importancia de su rol en convivencia con el cumplimiento de sus deseos”.

- ¿Son historias independiente o están relacionadas?

“Son siete historias unidas por esos hilos que comenté y unas miradas, porque en estos cuento hay distintos modos de mirar. El libro ha funcionado bien porque el lector se reconoce en muchas de las historias, más allá de que discurran en la geografía argentina porque las pasiones son universales y el lector se reconoce en las emociones de los personajes y en las historias que se cuentan”

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LA CULPA LA TUVO MARY SHELLEY

Valeria Correa Fiz se aficionó a la lectura a edad muy temprana. Los libros que le gustaban solían ser de fantasía y aventuras, la mayoría escritos por autores como Julio Verne, Emilio Salgari o Ray Bradbury hasta que, con apenas unos diez u once años, cayó en sus manos Frankenstein escrito por Mary Shelley. Fue en ese momento “cuando me di cuenta que todo lo que había leído con anterioridad había sido escrito por hombres. Fue la primera vez en la que me dije que las mujeres podían escribir ese tipo de literatura… Y sí, entiendo que la reflexión fue absurda pero es que entonces tenía diez, once años de edad y no tenía acceso a otros libros escritos por mujeres”. Frankenstein significó una revelación, y lo fue mucho más cuando descubrió que la autora lo había escrito con diecinueve años. “Sentí una gran proximidad con ella aunque me llevara a lo mejor ocho o nueve años y dos siglos de diferencia”.

Saludos, vive, vive ¡vive!, desde este lado del ordenador

Solo para soñar, el detective Philip Marlowe según Lawrence Osborne

Martes, Octubre 25th, 2022

No es extraño que un personaje de novela, un personaje que protagoniza una serie de novelas, sea versionado tras la desaparición del autor o autora que le dio vida. Salvo los casos de Agathta Christie con Poirot en uno de los mejores títulos que le dedicó a su célebre detective belga con Telón y Hergué, que prohibió en vida que se siguieran publicando álbumes de Tintín cuando hubiera fallecido, otros héroes y antihéroes de ficción sí que han continuado sus andanzas una vez desaparecido su autor original como James Bond, Pepe Carvalho o Philip Marlowe.

Los puristas suelen llevarse las manos a la cabeza cuando se produce este tipo de trasvase. Es decir, cuando se contrata a un escritor para que escriba una novela que continúe explotando las posibilidades de personajes con asiento en la cultura popular como James Bond (creado por Ian Fleming; Pepe Carvalho (Manuel Vázquez Montalbán) y Philip Marlowe (Raymond Chandler).

Estas versiones no suelen disgustarme sobre todo cuando adaptan el personaje a las especificidades de quienes escriben la nueva versión. Me suele pasar con las historias de James Bond, que cuentan con un ejército de continuadores literarios que han ensayado a jugar a ser Ian Fleming con resultados irregulares, aunque destaque alguno como William Boyd, que procuró que su 007 tuviera el frío encanto que le dio su creador original, Ian Fleming. Con el Carvalho que escribió Carlos Zanón y con las continuaciones que se han venido escribiendo y publicando de las novelas protagonizadas por Philip Marlowe me pasa más o menos lo mismo.

La serie que inició la continuación de las novelas de Marlowe sin estar escritas por Chandler la escribió un escritor argentino, Osvaldo Soriano, con Triste, solitario y final, un homenaje no solo al detective privado creado por Chandler sino también a Stan Laurel, el hombre delgado de El gordo y el flanco.

Benjamin Black con la notable La rubia de ojos negros y Solo para soñar (Navona, 2020), que firma Lawrence Osborne, son de momento las últimas experiencias publicadas en la que se recrean las aventuras del que probablemente sea el detective privado más famoso de la literatura universal.

Lawrence Osborne es un escritor británico que, como Graham Greene, con el que mantiene muchos puntos de contacto, se marchó de su país porque –uno intuye– lo detestaba. Cuenta con varias novelas, entre las que destaca –ya que deja un rastro que no camufla a lo Greene– Cazadores en la noche y es autor de un curioso libro de viajes, Beber o no beber, donde narra sus sedientas aventuras buscando bares clandestinos en países de fe musulmana.

Su registro cambia pero no tan radicalmente como algunos pudieran sospechar con Philip Marlowe, el caballero sin espada creado por Raymond Chandler y llevado numerosas veces a la pantalla, donde ha sido interpretado entre otros actores por Humphrey Bogart y Robert Mitchum. Cuentan que el Marlowe ideal de Chandler fue siempre Cary Grant aunque al final no vio con malos ojos a quien convertiría al personaje en un icono del cine: Bogart.

La versión que Lawrence Osborne propone del detective en Solo para soñar resulta muy original y parecida al planteamiento que hizo Zanón con Carvalho, la acción no se desarrolla en los años 40 sino a finales de los 80 del pasado siglo XX y muestra a un Marlowe envejecido que vive su jubilación tomando margaritas en la terraza de una casita que tiene en Baja California. Allí recibirá la visita de dos agentes de seguros (eso dicen) que le proponen que investigue a un hombre que se ha ahogado mientras navegaba con su yate, dejando atrás a una joven viuda ahora multimillonaria… A partir de aquí las preguntas se suceden con endiablada velocidad. ¿Ha desaparecido esa persona?, ¿quién es en verdad la hermosa mujer que ha heredado su fortuna?

Lo interesante de Solo para soñar no es solo la trama, una trama que en contra de las novela de Raymond Chandler, se sigue sin demasiada dificultad, sino el personaje que presenta Osborne: un Marlowe envejecido, que necesita de un bastón para caminar y que usa, en los momentos de peligro, como arma ya que lleva oculto en su interior un estilete que no duda en utilizar a quien se acerque con intenciones de amenaza. Es decir, que pese a su edad, a que su cuerpo ya no sea el de antes y vaya perdiendo reflejos y parezca que poco o nada queda del que muchos descubrimos cuando leímos novelas como El sueño eterno o El largo adiós, sí que tiene mucho de aliento chandleriano, aunque el personaje sea un anciano

Solo para soñar me ha parecido una sobresaliente reinterpretación del universo del escritor. Se trata de una novela que está escrita además por alguien que conoce las reglas del juego pero que no se doblega a ese estilo tan definido que sí caracterizó la literatura de Chandler, una primera persona aficionada a comparaciones rocambolescas y a liarse demasiado cuando las distintas capas con la que escondía el misterio se superponen unas a otras confundiendo no solo al lector sino al mismo autor. Estos defectos, afortunadamente, desaparecen en la novela de Lawrence Osborne, ya que mantiene todo el tiempo el pulso, sin hundirse en complicaciones.

Que la acción discurra en los años 80 le sigue dando, es verdad, cierto toque retro pero no tanto como si la hubiera desarrollado en los años 40 y 50. Además, el Philip Marlowe envejecido que presenta resulta muy real, y no solo por los achaques que sufre por su avanzada edad sino también por lo que piensa. En este sentido, el Marlowe de Osborne como lo fue el Marlowe de su autor original, sigue siendo un cínico, sí, pero un cínico un poco más sabio y por eso mismo cansado.

Al final de la novela…

Al final pasan muchas cosas que no vamos a revelar pero algo me dice que Chandler, allá donde se encuentre, hubiera quedado muy satisfecho con un libro que retrata a nuestro Marlowe con el respeto debido. Es decir, que se trata de una novela muy recomendable no solo para evadirse de la realidad sino también para comparar el Philip Marlowe de Osborne con el original chandleriano. Sin embargo y sobre todas las cosas que se pudieran pensar Solo para soñar se trata de un libro (ya lo anuncia el título) específicamente para soñar.

Saludos, cristiano la vida te da sorpresas, desde este lado del ordenador