Archive for the ‘Libros’ Category

Una novela incómoda

Martes, Noviembre 8th, 2016

Es una novela incómoda, incómoda por el asunto que trata (la crisis como ente devorador de ilusiones, como agente generador de frustraciones, no solo por la carencia de trabajo sino también por cómo afecta a las relaciones con los demás) e incómoda porque resulta natural, cuando debería ser antinatural, sentir empatía por los protagonistas que aguantan la que ya tienen encima mientras el mundo marcha a su acostumbrada velocidad, solo que en unos tiempos donde los ricos son más ricos y las clases medias mucho más pobres.

No se trata, sin embargo Asamblea ordinaria (Libros del Asteroide, 2016) de una novela solo sobre la crisis sino de personajes a los que la crisis ha viciado para transformarlos en algo así como náufragos modernos, hombres y mujeres que flotan a la deriva mientras pasan los días y se reducen sus expectativas por encontrar un trabajo no ya digno sino indigno.

Segunda novela de Julio Fajardo Herrero (Tenerife, 1979), la primera fue Los principios activos, publicada en 2008, Asamblea ordinaria se preocupa por indagar en aguas muy turbias y abisales, ya que procura profundizar en el corazón herido de sus personajes. Personajes heridos por esa gripe letal que sufre un sistema que, hasta el día de ayer, parecía cualquier cosa menos sumidero de fracasos, algunas ellas acompañadas de espontáneas tentativas para ponerle fin.

Para contar este relato, amargo y difícil si se conoce lo que describe Fajardo Herrero, se recurre a tres historias organizadas en capítulos alternos que nunca se llegan a cruzar, que protagonizan tres parejas de personajes, y la aparición de otros que configuran el universo narrativo en el que se mueven y se relacionan todos ellos en un libro que está llamado a despertar conciencias de los que se han esforzado en dar nombre y apellidos a las víctimas de la crisis.

Se trata de gente corriente y por tanto que responde con las mismas parecidas reacciones a las nuestras, mortales comunes a los que parece que se les ha negado su derecho al trabajo. Por la novela desfilan así, y en arco generacional que procura ser amplio, una viuda mayor de edad, que tiene un sobrino que se ha instalado en su casa; una joven pareja en precaria situación económica y que tienen una hija pequeña, y un empleado y su jefe.

La novela se desarrolla en los paisajes urbanos de Zaragoza, Madrid y Barcelona y en cada uno de los casos, la tensión estalla, cuando la rutina se convierte en no hacer nada.

Julio Fajardo recurre a técnicas narrativas diversas para dar voz a sus personajes. Por un lado escoge la primera persona, en los monólogos o soliloquios que cada uno de sus protagonistas dicta al lector con su propia entonación, con su color particular, lo que permite identificarlos a medida que se avanza en un relato en el que pesa, y mucho, la frustrante sensación de ser un perdedor ante los demás, ante los tuyos y ante sí mismo.

Explotación laboral, hipotecas, decadencia, hipocresía son otros de los temas que se entrecruzan en un libro que se desarrolla con una lentitud que va ocupando el ánimo del lector. A veces, solo a veces, tuvimos la sensación que más que leer una novela estábamos observándonos en un espejo que refleja no una realidad deformada sino la real, esa a la que nos enfrentamos todos los días.

No, no es un libro cómodo Asamblea ordinaria. Ya lo dijimos al inicio y lo repetimos al final porque se trata de una novela incómoda y cuya lectura se desenfoca por las lágrimas que suscitará entre los lectores.

Saludos, se ha dicho, desde este lado del ordenador.

Borja Monreal obtiene con ‘El sueño eterno de Kianda’ el premio de novela Benito Pérez Armas

Lunes, Noviembre 7th, 2016

Borja Monreal obtiene el premio de novela Benito Pérez Armas por El sueño eterno de Kianda. Un total de 49 obras se presentaron a esta edición, todas ella optaban a un galardón dotado con  doce mil euros.

Para Borja Monreal, El sueño eterno de Kianda es una novela generacional que narra un periodo turbulento de la historia de Angola. Toda la novela está apoyada en información real fruto de decenas de entrevistas y conversaciones informales con personas que sufrieron la guerra y la represión del Estado angoleño tras un supuesto golpe de estado, en 1977.

Borja Monreal es licenciado en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con una dilatada experiencia profesional y en el campo del compromiso humanitario que le ha llevado a ser un perfecto conocedor de la realidad política y social de diferentes naciones africanas.

En lo que respecta a su trayectoria literaria, destaca la obtención, en 2012, del Premio Francisco Yndurain de las letras (convocado por la asociación Bilaketa), por su libro Angola, la intensidad de SER humano. Anteriormente, publicó la novela Cómo me convertí en un muerto y el ensayo Un país que se apaga, la RDC en busca de futuro.

El jurado de la presente edición estuvo formado por Juan Manuel García Ramos, Juan Cruz, Cecilia Domínguez, Nilo Palenzuela y Juan José Delgado.

Saludos, felicidades al ganador, desde este lado del ordenador.

La idea es leer

Jueves, Noviembre 3rd, 2016

El Gobierno de Canarias pone en marcha el proyecto Canarias Lee, con el que persigue crear y afianzar en el alumnado los hábitos de lectura como instrumento básico de desarrollo además de propiciar el conocimiento de los autores y la literatura canaria actual. En esta ocasión el programa se materializará con la colaboración de la Consejería de Educación y Universidades, y de la Academia Canaria de la Lengua.

El escritor Juan Cruz (Puerto de la Cruz, Tenerife,1948) abrirá la nueva edición este viernes, 4 de noviembre, a las 10 horas, en el IES Teowaldo Power de Santa Cruz de Tenerife, para dirigirse a alumnos de Secundaria y Bachillerato, en una charla en la que comentará su obra literaria y periodística, sobre por qué, para qué, cuándo, dónde y cómo escribe, cuáles son sus universos creadores, las características de sus talleres literarios, o las satisfacciones derivadas de sus labores creativas.

Saludos, la idea es leer, desde este lado del ordenador.

Un agente secreto al servicio de Franco

Miércoles, Noviembre 2nd, 2016

Hacen y muy mal quienes critican la última novela de Arturo Pérez-Reverte, Falcó, como artefacto de derechas. Era inevitable, sin embargo, que algunas voces con ganas de polémica se, aparentemente, escandalizaran porque Lorenzo Falcó, su protagonista, espía en favor de los militares que se rebelaron contra la II República. También porque como miembro del Servicio Nacional de Información y Operaciones (SNIO) y pertenecer al Grupo Lucero de operaciones especiales, coordina una misión para rescatar a José Antonio Primo de Rivera, líder falangista preso en Alicante y personaje que también interviene en la interesante Riña de gatos, por la que Eduardo Mendoza obtuvo en 2010 el Premio Planeta.

No es intención de Arturo Pérez Reverte armar una novela política sobre la Guerra Civil española, ni siquiera contar una novela sobre la guerra, territorio inestable que transitó también Jorge M. Reverte con Triple agente. Pérez-Reverte se decanta por la novela de espías tradicional, por lo que está más cerca del espíritu literario de algunos grandes maestros del género como Eric Ambler, sin renunciar tampoco al hedonismo que destilan las obras que Ian Flemming dedicó a James Bond, su agente secreto con licencia para matar.

La mirada guerrillera del periodista que fue corresponsal de guerra y que hoy se ha transformado en uno de los escritores más vendido de este país y en polémico twittero, describe con trazos nítidos y broncos cómo se vivía en la retaguardia de esas dos España que se enfrentaban en los campos de batalla con una mirada distanciada que procura ser neutral, y que explica que hombres buenos y malvados lucharon en ambos bandos.

La novela, como la mayoría de los libros de Pérez-Reverte, atrapa desde el inicio, engancha cuando ya se navega por más de la mitad de sus páginas y deja cierto regusto amargo cuando se alcanza su final. El regusto amargo se explica porque se trata de esas historias de las que el lector no quiere separarse. Está escrita, además, con estilo sencillo, de sujeto verbo y predicado, y cuenta con personajes que si bien son arquetipos en cualquier novela de espionaje y aventura que se precie, se agradece que por una vez estos hombres y mujeres que se juegan la vida sirviendo a una causa, aunque Falcó no entienda de causas, sean españoles.

En este aspecto, la operación de rescate de José Antonio pasa a un segundo plano para centrarse en las relaciones que mantiene el protagonista con un grupo de quinta columnistas que han decidido arriesgar su vida para liberar a su fundador. Pero más allá de estos heroicos e ingenuos hombres y mujeres de acción, que así los retrata Pérez Reverte, se encuentra un mundo turbio que está muy por encima de todos ellos y que le pertenece a los que mueven los hilos de las marionetas que intervinieron en esa y otras guerras.

Es más que probable que las aventuras de Lorenzo Falcó continúen en próximas entregas. Al menos, Arturo Pérez-Reverte no ha dicho que no,  luego es muy posible que dentro de un tiempo aparezca un nuevo libro sobre este agente secreto al servicio del general Francisco Franco y que como sucediera con las aventuras de Alatriste, aparezcan personajes que ya nos ha presentado en esta primera entrega.

Entre otros, su jefe, El Almirante, una especie de M gallego que además de un ojo de cristal no deja de repetir carallo cuando ordena a Falcó una nueva operación y que suena más que como una queja a señal de reconocimiento a su agente secreto número uno, y Paquito Araña, asesino de sangre fría que combate, para fortuna de Falcó, en su mismo bando, así como enemigos que juegan en su propia cancha como Lisardo Queralt, coronel de la Guardia Civil, jefe de policía y seguridad, que va tras las huellas de Falcó, un espía tremendamente individualista y que no es de derecha ni de izquierdas, sino un seductor y bon vivant que ama a las mujeres, saborea los hupa-hupa que les sirve Leandro, camarero del que probablemente sea el mejor café de Salamanca, capital del ejército rebelde, fuma como si en ello le fuera la vida y para mantener la mente despejada devora cafiaspirinas como si fueran caramelos.

Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordenador.

La traducción de ‘La muerte de mi hermano Abel’, finalista al Premio Esther Benítez

Viernes, Octubre 21st, 2016

La traducción que José Aníbal Campos realizó sobre La muerte de mi hermano Abel, de Gregor von Rezzori, se encuentra entre los libros finalistas al Premio Esther Benítez que otorga la Asociación de Traductores de España.

José Aníbal Campos (La Habana, 1965) es licenciado en Filología Germánica por la Universidad de La Habana y ha traducido, entre otros autores de habla alemana e inglesa, a Uwe Timm, Hans Magnus Enzensberger, Peter Berling, Franz Schätzing, Pascal Mercier, Hans Sedlmayr y Philip Ball.

En 1999 obtuvo el Premio de Traducción de la República de Austria por la traducción y divulgación de la literatura austriaca contemporánea y en 2010 recibió la beca de trabajo que otorga la Casa del Traductor de Looren, Suiza, a profesionales dedicados a la divulgación de la literatura del país helvético desde cualquiera de sus cuatro lenguas oficiales, en este caso, el alemán.

Además de Gregor von Rezzori, escritor cuyas obras han penetrado en el mercado editorial con ímpetu, otros dos escritores “propios” de José Aníbal Campos son Peter Stamm, con quien mantiene una sólida relación de amistad, y Karl Schlögel, historiador a quien conoció en la capital tinerfeña en 2011, y con quien también ha consolidado lazos de amistad y respeto mutuos.

José Aníbal Campos trabaja en la actualidad en la traducción de un libro de Schlögel sobre Ucrania y traducirá pronto una nueva novela de Peter Stamm, que ha sido aclamada por la crítica alemana como su mejor obra.

Otras traducciones recientes son Apuntes sobre México, de Harry Graf Kessler, que saldrá el año próximo en México, y trabaja en una revaloración ensayística (también con traducciones) de algunas figuras del expresionismo alemán que han sido poco divulgadas “o asumidas por cierta exégesis aficionada de habla española de un modo completamente erróneo, ya que, en lugar de aportar ideas nuevas sobre esos autores, o de agotar toda la bibliografía que entretanto hay sobre ellos en alemán, han preferido copiar los modelos intrepretativos obsoletos de una germanística dogmática y poco diferenciada de los años 50.”

El traductor iniciará por último una nueva traducción y edición comentada de un texto fundamental de la modernidad: La obra de arte en la era de su reproductibilidad técnica, de Walter Benjamin.

(*) La imagen es de Barbara Halapier

Saludos, celebrándolo, desde este lado del ordenador.

Sin identidad

Jueves, Octubre 20th, 2016

“Me digo que no soy su padre. Ese pequeñajo se me está metiendo bajo el ala, me toca la fibra. No puedo dejar que eso suceda. He visto morir y desaparecer a demasiados chicos. No tiene sentido encariñarse. Luego se toma una sobredosis de sus estúpidas drogas y ¿entonces qué? Iría por allí llorando porque ese estúpido chiquillo que tiene casa se escapó para matarse con las drogas. No soy idiota, tío. Si quiere hacer cosas de mayores debo dejarle. Si quiere jugar con fuego, que lo haga.”

(13 céntimos, K. Sello Duikier. Traducción: Alicia Moreno Delgado. Colección África, Baile del Sol, 2016)

Si hay una novela publicada en español que este año esté llamada a convertirse en lectura de culto por necesaria y demoledora es 13 céntimos, del escritor sudafricano K. Sello Duikier y que presenta en su colección África la editorial independiente Baile del Sol, que hoy por hoy es una de las pocas, por no decir la única editorial española que se preocupa en dar a conocer las viejas y nuevas voces del continente, una literatura potentísima, variada en contenidos, fórmulas narrativas y estilos, y que afortunadamente aún no conoce el miedo de lo políticamente correcto.

El escritor de 13 céntimos, S. Sello Duikier fue una estrella literaria africana con apenas unas pocas novelas. Quienes le conocieron cuentan que la presión fue tal, que Sello Duikier acabó con su vida, una forma abrupta de poner fin a una carrera en la que se planteaban y plantean todavía temas tan características en las letras de ese continente como la identidad y la vida en el gueto, en las barriadas que rodean a las grandes ciudades.

Sobre identidad, una identidad en continúa transformación, y la vida en el gueto giran algunos de los contenidos de 13 céntimos, una novela de apenas un centenar de páginas que se hacen suficientes para adentrar al lector en la vida de Azure, un niño negro de trece años de edad al que la naturaleza le dio ojos azules y que se mueve en zona de guerra, las barriadas de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, un territorio de supervivientes en el que impera la ley del más fuerte.

Estructurada en dos partes, una primera tremendamente realista y en la que Azure deja de ser Azure para convertirse en Azul por el ordeno y mando de un jefe mafioso, y que se gana la vida ejerciendo la prostitución con blancos adinerados, el muchacho intenta superar las violaciones y los golpes y más golpes que recibe todos los días con toda clase de drogas que cae en sus manos.

Más que compensar para descompensar, la segunda mitad del libro abandona esta crudeza para explorar algo así como la comunión de Azure/Azul con la tierra, con su territorio y, sobre todo, con sus antepasados.

Se narra así un viaje alucinado hacia sí mismo, y que sumerge al protagonista en un universo que lo evade de una existencia brutal y dolorosa que, hasta ese momento, lo había convertido en narrador de una pesadilla que no tiene nada de literaria porque está ahí y marca la infancia de millones de niños que, como Azure/Azul, tienen que hacerse adultos demasiado pronto mientas se acostumbran a vivir rodeados de violencia.

No he leído este año un libro tan amargo pero también conmovedor como 13 céntimos. Un texto que despierta conciencias y que reclama la traducción (espero que más pronto que tarde) de la siguiente novela de su autor, K. Sello Duiker: The Quiet Violence of Dreams.

Mientras y sin fumar espero…

Saludos, quédense con este nombre: K. Sello Duiker,  desde este lado del ordenador.