Archive for the ‘Libros’ Category

El complot mongol, una novela de Rafael Bernal

Lunes, Febrero 22nd, 2016

“Fue a la recámara, tomó su sombrero y volvió a la sala. Marta lo abrazó y lo besó en la boca. El beso fue más largo. ¡Ora sí que me creció! Yo haciéndole al maje, al muy paternal, hasta que ella tuvo que decírmelo. Como maricón. ¡Ay, no me diga eso que me pongo colorado! ¡Maricón, pinche maricón! Si me tiene bien chiveado. Y los rusos viéndolo y oyéndolo todo. Y yo de muy paternal y ella con ganas de entrarle. ¡Y el pinche del Valle! Cuando ya se me estaba haciendo. ¡Y luego que nunca se me ha hecho con una china! Y luego que me trae medio jodido, no como las otras. Capaz y todas las chinas son así. O capaz que ando fuera de mi manada. ¡El gringo, el ruso y Martita! Todos de otra manada. Muy profesionales, de mucha Mongolia Exterior y de a mucha intriga internacional. Y yo que no soy más que industrial, fabricante de muertos pinches. Y Martita. ¡Jíjole! Ora sé que hasta los de huarache me taconean. Y yo sin agarrar la onda. Como que ya no entiendo nada de lo que pasa. Me lo tienen que decir todo bien clarito. ¡Éntrele viejo pendejo, no se ande con puras palabritas! Pero luego, tanto amor de Martita como que huele a gato encerrado. ¡Pinche Martita! Me hace hacer cada pendejada…”

(El complot mongol, Rafael Bernal. Libros del Asteroide, 2013)

Rafael Bernal fue diplomático, maestro, historiador, poeta y escritor. Entre sus libros destaca una novela que los mejicanos consideran como pionera del género policíaco en su país, El complot mongol, título que por suerte recuperó para el mercado de habla española la editorial Libros del Asteroide hace tres años en una cuidada edición que cuenta con un prólogo de Yuri Herrera y un epílogo que firma Elmer Mendoza, ambos dos escritores de novela policiaca, y ambos dos rendidos admiradores de la obra de Bernal, y en concreto de esta deliciosa y muy mejicana El complot mongol, título que revela la excelente cintura que tuvo su autor para moverse en las movedizas aguas de un género que hoy, desgraciadamente, cultiva cualquiera.

La acción de la novela se desarrolla en el D.F. en los años sesenta y está protagonizada por un detective privado de gatillo fácil que responde al nombre de Filiberto García, quien junto a un agente de la CIA y otro de la KGB, debe evitar el atentado al presidente de los Estados Unidos de Norteamérica durante una visita a Méjico. Manejan los hilos en la sombra los chinos aunque como en toda novela policiaca que se precie, nada es lo que parece.

Uno de los hallazgos de esta novela tan mejicana, y cuando reiteramos lo de mejicano es porque se trata de una novela tremendamente mejicana no ya por su protagonista sino por la forma en cómo está escrita –pinche los gringos–, muy mejicana, es su personaje protagonista, Filiberto García, un investigador de sesenta años que se describe a sí mismo como “un fabricante de muertos” y que ocasionalmente trabaja para la policía encargándose de los asuntos sucios, esos que manchan las manos.

La vida de Filiberto García, no iba ser menos, es una vida triste, de hombre solitario, que está cuajada de recuerdos amargos que revelan al lector el carácter de un profesional que está acostumbrado a exclamar pinche porque la vida que lleva es la que es, y parece que se siente cómodo en ella hasta que irrumpe en su violenta existencia una chinita de nombre Martita que le enciende una de esas luces que permanecían apagadas en su corazón.

Porque Filiberto García además de conocer muy bien las calles del D.F., se mueve como pez en el agua en ese barrio chino en el que asiáticos que pronuncian la r como l trapichean con opio mientras pierden el tiempo jugando, pongamos por caso, al dominó.

Desconcierta, y probablemente perturbará a algunos, las voces a las que recurrió Rafael Bernal parea contar este relato que no carece de humor. Voces en las que se mezcla con notable pericia narrativa la primera y la tercera persona mientras las páginas se van llenando poco a poco de cadáveres a medida que el investigador privado se acerca al final.

Como en toda novela policíaca que se precie, la conclusión no puede ser más amarga. Y no vamos a revelar, obviamente, el por qué, aunque sí que diremos que el complot va mucho más allá del intento de asesinar al presidente de los Estados Unidos de Norteamérica como de Méjico, cuando la trama se complica con luchas de poder en la sombra. Manos en la sombra que utilizan a Filiberto García como una marioneta para la consecución de sus fines solo que ignoran que este personaje es mucho personaje. Y que las vidas que ha segado y los difuntos que acumula en su memoria son demasiados cadáveres como para no tomárselo en serio.

La burla del diablo es que los que manejan los hilos piensan que García es solo un ejecutor, y que como ejecutor no tiene nada en la cabeza. Allá ellos, porque este filósofo de la calle, este hombre que se acostumbró a matar a sus semejantes y a vivir de espaldas al amor, además de un profesional del crimen también lo es para resolver un caso tan aparentemente complejo como en el que termina enredándose.

Vale, está bien que no pueda ser comparado con el frío racionalismo de Sherlock Holmes ni con el alado romanticismo de Marlowe, pero ni falta que le hace porque el Filiberto García que diseña Rafael Bernal sabe estar en el sitio que ocupa uno y otro.

Empezamos por lo tanto con un gratísimo descubrimiento recién iniciado este 2016, aunque lástima conocer que el autor de tan explosiva como sorprenden te criatura no volviera a insistir con personaje tan atractivo por singular. Tan especial por… –¿se nos permitirá decirlo?–  pinche mejicano.

Saludos, todo fluye…, desde este lado del ordenador.

Estad atentos

Jueves, Febrero 18th, 2016

* Miguel de León, nacido en Valle de Guerra (La Laguna) publica su primera novela, Los amores perdidos, en Plaza & Janés. Aunque desde los quince años soñaba con ser escritor, De León ha esperado hasta los sesenta para cumplir, por fin, con su aspiración juvenil, tras enviar su primera novela a la editorial Penguin Random House, que escogió por ser la misma que editaba a Gabriel García Márquez en España, autor muy especial en su vida. El manuscrito fue pasando de mano a mano hasta conquistar a toda la editorial. Los amores perdidos narra la historia de la relación imposible de Arturo y Alejandra y de dos familias que son eternas enemigas. Pero el protagonista es, también, un pueblo canario, El Terrero, teñido por la traición y la venganza. Dice Miguel de León sobre la publicación de su novela que durante toda su vida lo ha acompañado “aquel niño enfurruñado que quería escribir” y que, al conocer la noticia de la apuesta de Plaza & Janés por su novela, le dijo “no has hecho sino dar tumbos para llegar renqueando hasta aquí, donde yo te había dicho que estaba tu sitio”. De León le contestó al niño que, lo bueno de todo este tiempo, es que “te he ido llenado las alforjas de historias para contar”.

* Víctor Morales Lezcano presentará La segunda cuestión de Oriente en la Casa de Colón, en Las Palmas de Gran Canaria, el lunes 22 de febrero a las 20 horas. La obra de  Morales gravita en torno al Mediterráneo occidental durante los siglos XIX y XX, sobre el Magreb y sus relaciones exteriores (Francia, España, Italia) en particular, pero desde hace ya unos cuantos años, inició lecturas y reflexiones sobre los orígenes contemporáneos del pandemónium en que se ha convertido el Oriente Medio en la actualidad. Fruto de estas reflexiones surgió La segunda cuestión de Oriente, en cuyas páginas recupera la oscilación entre reformismo y revolución, de una parte, y la recaída en autocracias oligárquicas, de otra, que atraviesan las sociedades turca, iraní y árabes en Oriente Medio. En la presentación, el autor estará acompañado de Javier Ponce Marrero, profesor de Historia Contemporánea de la ULPGC y  Oswaldo Guerra Sánchez, director general de Cultura, Patrimonio Histórico y Museos, Cabildo de Gran Canaria.

* La Fundación CajaCanarias proyectará, el próximo viernes 19 de febrero, el documental Telesforo Bravo. El hombre que escuchaba a las piedras, de David Baute, en su Espacio Cultural La Palma (Plaza de España, 3). Esta producción cinematográfica fue estrenada, en el marco del Otoño Cultural CajaCanarias, el pasado mes de octubre, copando la totalidad de las localidades disponibles de su Espacio Cultural, en Santa Cruz de Tenerife. El acto, de entrada libre hasta completar aforo, dará comienzo a las 20 horas.

Saludos, larga vida a Jack Palance, desde este lado del ordenador.

Los caprichos de la suerte, según Pío Baroja

Lunes, Febrero 15th, 2016

“En la cárcel había hallado a un hombre que era profesor de un colegio al que se acusaba de haber fabricado pólvora para los rojos. Este hombre creía que su socio y amigo, que colaboró en esta fabricación, se había escapado al extranjero y, basándose en esa idea, le había acusado de ser el único que fabricaba las pólvoras. Estaba tranquilo ya, después de haber hecho esta declaración que le descargaba de la máxima responsabilidad, y le alegraba haberse librado del mochuelo, cuando unas semanas más tarde vio que al compañero le traían detenido. Se quedó espantado. Entonces se metió en la celda y al día siguiente le encontraron muerto, ahorcado con un pedazo del cinturón. Había escrito, durante la noche, una retractación de cuanto había declarado, exculpando a su compañero. Pero aquel rasgo de hombría de bien del suicida al otro no le sirvió de nada, porque, sin tener en cuenta la exculpación in articulo mortis del amigo y consocio, lo fusilaron.”

(Los caprichos de la suerte, Pío Baroja, Espasa, 2015)

Una de las grandes noticias culturales del año pasado fue el anuncio de la publicación de Los caprichos de la suerte, un manuscrito hasta ese entonces inédito del escritor Pío Baroja que por varias razones no se había editado. Una de ellas, según explicaba su sobrino, Pío Caro-Baroja, es que se temía que el texto fuera víctima de la despiadada censura franquista, aunque cuando la familia emprendió la edición de toda la obra del escritor, apareció primero en 2006 Miserias de la guerra y después, mientras José-Carlos Mainer preparaba la biografía de Baroja, la edición de estos Caprichos que cerraba la trilogía de Las saturnales, o las novelas que el celebrado autor de El árbol de las ciencias dedicó a la Guerra Civil española.

Si fue una buena noticia esta publicación, no lo resulta tanto su lectura tras haber transcurrido tantos años de silencio, almacenada en una carpeta a la espera de ver una luz que, mucho nos tememos, el mismo Baroja hubiera evitado.

El escritor pretendió con estos textos en los que se mezcla realidad y ficción imitar, aunque probablemente sea más acertado decir que rendir homenaje, a Goya y sus celebradas estampas sobre los desastres de la guerra, aunque estos caprichos no cuentan con la intensidad ni la penetración psicológica que definieron los hechos que el mismo Baroja narraba en su mucho más cruda e intensa Miserias de la guerra.

Los caprichos de la suerte es como mucho un esbozo de lo que pudo ser, un borrador en el que se intuye un plan, por lo que el lector, y sobre todo el lector al que gusta leer a Baroja debe estar avisado que se trata de un libro en el que si se puede sacar algo en claro es que se trata de un preliminar literario. De un boceto en el que el escritor iba a trabajar de continuo para limar formas, destacar personajes y adaptar los cuadros en los que se mueve media docena de personajes objetivamente barojianos para componer una  novela en la que la vida fluye con la misma naturalidad con la que se pasan las páginas, y en la que los protagonistas actúan al dictado –parece–  de una improvisación que maneja al fin y al cabo los hilos de la existencia.

Pío Baroja pretendía cerrar con este libro su trilogía sobre la Guerra Civil, pero el resultado que llega ahora con la forma de libro resulta a ratos muy deslavazado ya que, sospechamos, el autor no había dado –o no había encontrado– el final definitivo a estos textos que, pese a todo, respiran a ratos la tremenda energía que caracteriza a las mejores novelas del autor;  novelas, si se nos permite, que alcanzan su punto álgido cuando las dedica al mar como a las memorias de un hombre de acción llamado Eugenio de Aviraneta.

Advierte José-Carlos Mainer en el prólogo de Los caprichos de la suerte que se está  ante un Baroja al final de su carrera y de su vida, y que eso explica que a esta novela le falte “una última mano”, ya que a veces tiene “aire de esbozo vertiginoso y otras de atropellada memoria de agravios y a menudo se trueca en una tertulia donde ya se ha hablado de todo…”. Pero cuenta ocasionalmente con el destello que ilumina muchas de las obras maestras del escritor, aunque es eso, un destello que solo permite observar –y de paso también disfrutar–  de un estilo que se forjó desde sus orígenes en una sencillez aplastante, que huyó de la pedantería y de lo barroco, y con la que describió el ir y venir de sus protagonistas, alguno dominado por ese pesimismo barojiano que ya es marca de la casa, y otros por un nihilismo que, a resulta de lo que escribe, parece –por salvaje– tan inevitable como sombríamente español.

Lo que nos llega de Los caprichos de la suerte está estructurado en seis partes, partes que llevan los títulos de Escapatoria hacia el mar, Valencia la roja, En París, En el suburbio parisiense, Charlas de invierno e Historias de aquí y allá.

El mejor fragmento, a nuestro juicio, es el primero, Escapatoria hacia el mar porque en él describe la agonía de la huida de quien será uno de los protagonistas de este esbozo de novela, Elorrio, de oficio periodista, y en el que se vaticina lo que pudo ser pero que, finalmente, no fue.

En cuanto a los capítulos que se desarrollan en París ofrecen un retrato fatigado de una serie de personajes que están a la deriva, todos ellos españoles salvo un tal señor Evans, de nacionalidad británica, al que los lectores de este ciclo de novelas recordará por ser el protagonista de las Miserias de la guerra, novela a trozos en la que Baroja procuró reflejar el ambiente de descomposición y terror que dominó Madrid durante los primeros meses de la guerra, y en las que grupos anarcosindicalistas y comunistas repartían a diestro y siniestro lo que calificaban como “justicia revolucionaria”.

Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordenador.

Se hace saber…

Viernes, Febrero 12th, 2016

* Izana editores publica Olympe de Gouges: la libertad por bandera de la escritora Isabel Medina. Olympe de Gouges, autora de la Declaración de los derechos de la Mujer y de la Ciudadana, se manifestó a finales del siglo XVIII en contra la pena de muerte y a favor de los derechos de los negros. Fue muy sensible a los estragos de la pobreza y propuso la creación de una ayuda social para los desfavorecidos. Publicada originalmente en francés, esta novela es, según sus traductores, «netamente europea».

* José Antonio Michelena es el autor de Cuba: Memoria y desolvido (Ediciones La Palma), un libro de crónicas periodísticas sobre la historia de Cuba que lo mismo relata las tropelías de los piratas que la cacería de demonios que se produjo en Remedios, o la historia del ferrocarril y el tranvía en Cuba. Cuadros, algunos de ellos típicamente costumbristas, y retratos sobre personajes que van desde Edith Piaf y Sarah Bernhardt (en su paso por La Habana), Fulgencio Batista (y su destino final) a Máximo Gómez (y la desconocida faceta de su sentido del humor).

* Lola Suárez publica la novela juvenil El misterio del collar (colección El Volcán, Anaya), donde cuenta cómo a Doria, tras recibir en herencia de un familiar lejano un cuadro y un collar, empiezan a ocurrirle cosas extrañas: objetos que se mueven, olores raros, sueños inexplicables, una presencia que parece rondar por la casa… Lola Suárez nació en 1956 en Lanzarote. Estudió Magisterio y Pedagogía en Tenerife, trabajando más tarde como maestra en diversos colegios. Implicada en movimientos de renovación pedagógica, se embarcó, junto a otros maestros, en la publicación de una revista de literatura infantil llamada Marañuela. Tras esta experiencia, realizó numerosas actividades relacionadas con la animación a la lectura, momento en el que se le despertó las ganas de escribir.

* El 19 de febrero a las 19:30 horas en la librería Burma (Madrid), el escritor palmero Andrés Expósito presentará La ciudad de Aletheia (Éride Ediciones). una novela en la que reflexiona sobre la actualidad social, sobre la condición humana, y sobre el actual asentamiento de la especie humana: la ciudad.

* Escritura entre las nubes lanza Upahaar. El regalo de la vida, del sacerdote, guía espiritual y profesor de yoga Akhilesh Upadhyay. El templo hindú Geeta Ashram Tenerife (calle Pérez Galdós, 20, piso 4º, Santa Cruz de Tenerife) acogerá la presentación de esta obra el viernes, 12 de febrero, una fecha sagrada para los hinduistas. El acto comenzará a las 20:30 horas.

* Ya se dispone de la versión BETA de la web del Festival Tenerife Noir. En estas semanas de febrero se irá completando las diferentes secciones, dándole color y subiendo toda la información de la primera edición del Festival Atlántico del Género Negro.

Saludos, un pálpito, desde este lado del ordenador.

Solo dos

Martes, Febrero 2nd, 2016

* TEA Tenerife Espacio de las Artes acoge este jueves, 4 de febrero y a las 20 horas la exhibición de los cortometrajes de Rut Angielina G. Fuentes: Roboethics, The Bonfire y Noxa. La entrada es gratuita previa retirada de las invitaciones en la taquilla del centro. El acto contará con la presencia de la propia directora que hablará sobre sus trabajos, ideas y proyectos futuros.

* Hipólito Sánchez publica Interitum Mundi (Cuando el mundo lloró por última vez), una novela de tiene tintes apocalípticos que comienza en Canarias y se extiende por todo el planeta, para reflejar los problemas de la sociedad moderna tras fragmentarse la isla de la Palma y originar un tsunami que arrasara toda la costa este de los Estados Unidos.  Hipólito Sánchez es autor también de las novelas Oportunity y Mi amigo Thomas.

Saludos, comienza la cuenta atrás, desde este lado del ordenador.

La sonrisa Duchenne, una novela de Gerardo Pérez Sánchez

Lunes, Febrero 1st, 2016

“No quise insistir más. Su discurso era firme y nunca he sido de los que pretenden convencer a nadie. Sus palabras, disfrazadas de seguridad y con apariencia de verosimilitud, de alguna manera, golpearon mi ego. En aquel momento no quise contradecirla. Sé que, si me hubiese esforzado, podría haber presentado batalla frente al pesimismo con el que ella vendía nuestro hipotético futuro. Ella no quería. Era así de simple. Aparentaba no estar atada a ningún lazo que la uniese a mí. Con naturalidad, había disfrutado sinceramente de unos días románticos y con la misma naturalidad seguía su camino hacia cualquier otro lugar. Y todo ello sin perder su sonrisa, su magnetismo. Parecía inmune a los ataques y golpes que el resto de los mortales soportamos en cualquier momento ante ese sentimiento denominado amor sin que, pese a ello, dejase de disfrutar de sus placeres más habituales. Ni siquiera su ausencia de tristeza por el final de aquel breve romance hizo que se me pasase por la cabeza que ella hubiese estado fingiendo.”

(La sonrisa Duchenne, Gerardo Pérez Sánchez. Editorial Verbum, 2016)

La sonrisa Duchenne es la tercera novela de Gerardo Pérez Sánchez, autor que cuenta en su haber con El peso del tiempo y El amor y otras vías de escape. Con su último trabajo literario resultó finalista del Premio Iberoamericano Verbum 2015, y es bajo este sello editorial en el que publica de nuevo tras El amor y otras vías de escape.

Con tres novelas en su haber, la narrativa de Gerardo Pérez Sánchez ya no debe de leerse y mucho menos entenderse como la de un aprendiz que intenta hacerse un hueco en la república de las letras, ya que sus libros han ido adquiriendo madurez unos tras otros. Da la sensación, de hecho, de que se siente más cómodo con lo que cuenta y, lo más importante a nuestro juicio, cómo lo cuenta.

Ha sabido ir adelante y en este ir adelante corregir los errores que lastraron el atractivo material que manejó en su primera novela, por lo que intuimos un escritor preocupado por depurar su estilo, un estilo que en cada una de sus novelas se personaliza cada vez más sin renunciar por ello a una serie de constantes que forman parte indivisible de sus hasta ahora tres trabajos literarios.

Se advierte además que las novelas de Gerardo Pérez Sánchez, con independencia del género en que las escriba, giran siempre en torno a las grandezas y las fatalidades del amor. Eso sí, el autor procura disfrazar el romance en tramas ligeramente complicadas, peso su peso late con una importancia notable en el relato, tan importante que oscurece otras líneas argumentales por lo que Pérez Sánchez es ante todo un escritor que cree, y por ello necesita explotarlo en sus obras, en el amor.

El amor como vehículo a través del cual evadirnos de la grisácea realidad que nos rodea. El amor como un oasis en el que refugiarnos de esa misma grisácea realidad que nos rodea. Una realidad hostil y muy inhóspita, repleta de peligros en La sonrisa Duchenne, título que no deja de desconcertar aunque tiene su razón de ser cuando se explica en apenas unas líneas en qué consiste esa sonrisa. Una sonrisa que nace de una emoción espontánea y genuina.

Si la ciencia ficción fue el género escogido en El peso del tiempo y la comedia en El amor y otras vías de escape, ahora es la novela de espías el telón de fondo en el que se mueven los personajes de La sonrisa Duchenne.

Y decimos bien cuando se apunta que es el telón de fondo, como de fondo fueron sus respectivos géneros en las dos novelas anteriores, porque a Gerardo Pérez Sánchez si algo le interesan los géneros es para diseminar en ellos una historia de amor. En esta ocasión la que despierta en el endurecido corazón de un agente de los servicios secretos españoles con una atractiva cooperante italiana, Francesca,  que sin pertenecer a ninguna organización clandestina de su gobierno, está acostumbrada a que se crucen en su vida. De hecho, vive un romance con un espía italiano, Paolo, hasta que cae en coma tras ser brutalmente agredida por un misterioso hombre de negocios chino a quien investiga y que controla el negocio de la alimentación que los saciados países del primer mundo envían a los empobrecidos del tercer mundo para mantener su conciencia tranquila.

Curiosa paradoja que proporciona algunas de las mejores páginas de esta novela en la que no falta además de un escabroso triángulo, amor y escenas de acción que están muy bien descritas y aceleran la lectura del libro, así como aquellas que cuentan las tensiones que surgen entre los agentes secretos de una y otra nacionalidad que están enamorados de la misma persona.

En cuanto a su retrato del mundo del espionaje, Gerardo Pérez Sánchez lo dibuja  ordenado y burocrático, casi parece que influenciado por el que nos ha legado la literatura del maestro John le Carré.

Los espías de La sonrisa Duchenne son funcionarios que arriesgan su vida mientras viven en una realidad paralela, una realidad que no es la de la gente corriente por mucho que los agentes se esfuercen en normalizar sus relaciones con la sociedad para la que trabajan.

Por último, señalar que probablemente sea La sonrisa Duchenne la novela más cinematográfica de las tres que ha escrito y publicado hasta la fecha su autor.

Esta pasión por el cine se transmite en las numerosas y eficazmente descritas escenas de acción que trufan el relato, así como en las frases escogidas con las que encabeza cada uno de los capítulos de la obra. Frases que se han sacado de distintas películas, muchas de ellas de recientemente estrenadas y otras de grandes clásicos de la pantalla.

Una de ellas podría resumir las claves que el escritor ha diseminado a lo largo y ancho del relato. Corresponde a El paciente inglés: “Tienes que protegerte de la tristeza. La tristeza está muy próxima al odio”.

Saludos, aquí estamos, desde este lado del ordenador.