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María Dueñas: “Sira tiene ahora una mirada más adulta, serena e inteligente”

Martes, Noviembre 16th, 2021

No entraba en los cálculos de María Dueñas (Puerto Llano, Ciudad Real, 1964) convertirse en una de las escritoras españolas más leídas dentro y fuera de su país, sobre todo porque El tiempo entre costuras, la novela que la catapultó a los primeros puestos de los libros más vendidos era la primera que escribía. Desde entonces (son datos que se recogen de la Wikipedia) se han liquidado cinco millones de ejemplares de la novela en setenta ediciones y en 2019 había sido traducida a cuarenta y cinco idiomas.

Ahora, diez años después, Sira Quiroga, la protagonista de El tiempo entre costuras, regresa en Sira (Editorial Planeta, 2021) donde presenta a una mujer “mucho más madura y serena”, que se mueve en una Europa devastada tras la II Guerra Mundial.

- ¿Hasta que punto le pedía el cuerpo escribir Sira, una novela que se promociona como la segunda parte de El tiempo entre costuras? ¿Me gustaría saber también cómo cree que ha crecido el personaj
e?
“El cuerpo –al inicio y más tarde a lo largo de cuatro décadas– no me pedía volver a Sira, todo lo que pasó con El tiempo entre costuras fue tan precipitado e imprevisto… Primero por el éxito que obtuvo la novela entre los lectores y las sucesivas ediciones que se publicaron en España y latinoamérica; luego la serie de televisión. Todo fue tan rápido que al planear una siguiente novela me di cuenta que Sira, su protagonista, y yo misma como escritora, teníamos que descansar un poco para conservar el recuerdo, el magnífico recuerdo de cómo fluyó todo. Me apetecía embarcarme en otras aventuras y así ha sido a lo largo de diez años en los que he publicado Misión olvido, La templanza y Las hijas del capitán, novelas que no tenían nada que ver con El tiempo entre costuras”.

– Pero ¿por qué ahora Sira?

“Tenía entre manos otra novela pero durante un viaje a Tánger, siempre vuelvo a Tánger, una ciudad en la que tengo la sensación de que escribiré otra historia ambientada allí, me ponía un freno, me autocontrolaba hasta que descubrí que no debía de autocensurarme y tomé la decisión de escribir sobre Sira, de recuperar el personaje primero por el territorio, Tánger, y luego por no traicionar a la protagonista de El tiempo entre costuras ya que regresar a Tánger, volver a ese territorio, tenía que ser de su mano”.

– ¿Cómo ha crecido la protagonista?

“Sira ha crecido mucho, es más madura. Todo lo que la rodea, las experiencias que vivió a lo largo de El tiempo entre costuras ha hecho que su visión del mundo sea más solvente y escéptica, más crítica también. Sira ha tenido un hijo, lo que hace que tenga otras prioridades y maneras de enfrentarse al mundo. En El tiempo entre costuras cuando actuaba era porque alguien la empujaba, ahora es ella la que sopesa y elige en función de sus intereses y de su pequeña familia. Sira tiene una mirada más adulta, más serena e inteligente”.

- ¿Queda personaje para una tercera novela?

“No lo sé, no me lo planteo. En Sira la despedimos con treinta y tantos por lo que aún le queda mucho recorrido vital y el mundo que la rodea continúa convulso pero con la mano en el corazón no sé si volveré a recuperarla”.

- ¿Que tiene Marruecos de especial para usted?

“Tengo una vinculación personal. Allí nació mi madre, la familia materna vivió durante décadas en el Protectorado y cuando regresaron a España se trajeron recuerdos, una nostalgia que no se les fue nunca y viví con eso en mi memoria sentimental. Es una atadura que mantengo porque sigo viajando a Marruecos. Me interesa el Marruecos actual y el del pasado con el fin de recuperar los fantasmas de otros tiempos”.

– Me he dado cuenta que publica una nueva novela cada tres años ¿es por una razón especial?

“Es el tiempo que necesito para trabajar con comodidad. El primer año de cada novela publicada lo paso con promociones, viajes. El año pasado fue imposible por la situación que todos conocemos pero en un periodo normal lo ocupo en ir también a ferias y festivales. El segundo y tercer año trabajo la novela que estoy escribiendo, reúno documentación, recreo la historia, planteo personajes. De momento, me siento muy cómoda que pasen tres años entre novela y novela”.

- Las cuatro novelas que ha escrito hasta la fecha se desarrollan en marcos históricos muy concretos. ¿Lo hace por alguna razón?

“Suelo arrancar con los escenarios, escenarios que me seduzcan. Jerez en La templanza; California en Misión olvido. Sitios que conozco y me gustan y con los que tengo vinculación. A partir de ahí, trazo un marco histórico y tomo la decisión para el resto de las localizaciones. Una vez que lo tengo claro y ordenado en el tiempo y el espacio, desarrollo las historias”.

- Pero ¿por qué contar historias que suceden en tiempos históricos tan concretos?

“Me resultan interesantes las circunstancias concretas, las que se producen en momentos muy distintos porque no tiene nada que ver el Jerez bodeguero del siglo XIX con el final de la II Guerra Mundial. No es el pasado en abstracto lo que me interesa necesariamente ya que igual podría escribir sobre el presente aunque en mi caso lo hago sobre coyunturas que me resultan interesantes y sobre las que me apetece seguir trabajando”.

– Y mezcla personajes de ficción con reales. ¿Cómo se mete en la piel de hombres y mujeres que existieron realmente?

“Intento ser rigurosa en todo lo posible excepto cuando forman parte de la ficción. Lo hago con Eva Perón durante su visita a España en Sira. Todo lo que cuento en la novela, el séquito que la acompañó, su comportamiento, la ropa que llevó puesta, los lugares que visitó, lo que comieron y le regalaron en cada uno de los banquetes a los que fue invitada, está documentado pero cuando interviene con los protagonistas de la novela ahí sí que tomo las vivencias pero no trastoco lo esencial de los personajes ni su relevancia histórica, que la mantengo. Les hago intervenir en situaciones que necesito para la ficción pero que no tergiversan su peripecia vital y su trayectoria histórica”.

– Usted debuta como escritora con El tiempo entre costuras, ¿qué le llevó a escribir esta novela?, ¿era consciente del éxito que tenía entre manos?

“Era profesora de Universidad y acababa de conseguir una oposición. Me encontraba entonces como profesora invitada en Norteamérica y fue allí donde se me ocurrió que podía hacer algo paralelo a mi actividad académica. La verdad es que nunca pensé en escribir para dejar la Universidad sino que sería una actividad complementaria y no una carrera a largo plazo. Y no, en ningún momento me detuve a pensar que iba a ser un éxito. Mis expectativas entonces eran la de buscar una editorial que apostara por mi primera novela. Todo fue una absoluta sorpresa. Para todo el mundo”.

– ¿Cómo se le ocurrió El tiempo entre costuras?

“Tenía interés en volver la mirada a aquel Marruecos cuya memoria había vivido a través de mi familia y que había sido tan poco tratado en la narrativa española contemporánea, aunque sí más la guerra pero no cómo era la vida cotidiana en Tánger bajo el Protectorado, de las que no hay demasiadas y vida que afectó a mi familia y a decenas de familias españolas que vivieron allí. Y esa memoria se estaba perdiendo. Hay libros históricos y documentación académica sobre ese tiempo pero se sabía muy poco de la vida cotidiana y eso es lo que se refleja en la novela. Luego empecé a construir la ficción. Al comienzo todo pasa por volver la mirada al Protectorado y al Tánger internacional de las primeras décadas del siglo XX”.

- Sus novelas destacan por el laborioso trabajo de documentación.

“Antes de empezar a escribir me documento y busco información, trazo la espina dorsal de la novela, el tiempo y el espacio, los personajes históricos que intervendrán en ella y después, una vez que comienzo a escribir, continuo con la documentación pero para cosas más puntuales. La investigación grande, la que me lleva a tomar grandes decisiones, la recojo en una serie de notas que ocupan varios cuadernos y que desarrollo los tres primeros meses antes de comenzar a escribir la novela”.

– Después de su primera y exitosa primera novela ¿aprecia María Dueñas cierta evolución en su escritura?

“No mucho. Al final mi escritura mezcla intuición con herramientas y estrategias que transfiero de cuando hacía escritura académica. Suelo ser bastante organizada. Me gusta planificar y estructuro ante de iniciar la narración. Lo hago en todas mis novelas porque procuro no sentir presión por el éxito de algunas de ellas. Mi costumbre es partir de cero porque no doy nada por hecho ni intento explotar el mucho o el poco talento que puedo tener para seducir a los lectores. Por eso me vuelco en todos mis libros como si fuera la primera vez”.

- ¿Cuándo se despierta en usted la vocación por escribir?

“Siempre he tenido la habilidad para escribir, soy muy de letras pero no especialista en literatura, me especialicé lingüística aplicada y tuve facilidad para explorar la lengua, para escribir pero nunca con la ambición de convertirme en escritora”.

JODIDÍSIMAS

María Dueñas no perdió el tiempo durante el confinamiento. De aquellas días que hoy parecen tan lejanos pero que vivimos hace apenas poco más de un año nació Jodidísimas, una novela que se convirtió en un guión adaptado para una audio-serie de mujeres a las que de pronto la vida “les da un golpe muy duro y tienen que sacar las uñas para reconstruirse y seguir avanzando como personas”. Son ocho episodios y están funcionando “muy bien”, dice Dueñas. Las voces que dan voz a las protagonistas son Lolita Fllores, Cayetana Guillén Cuervo, Anne Igartiburu, Luz Cipriota, Mariola Fuentes, Mabel del Pozo y los actores Alberto Ammann y Carlos Scholz bajo la atenta dirección de Mona León Siminiani.

EMPEZAR CON ENYD BLYTON

La escritora de El tiempo entre costuras y ahora de Sira recuerda que uno de los primeros libros que leyó y le inocularon el virus de la lectura fueron las novelas de la escritora Enyd Blyton, la creadora de Los Cinco y Los siete secretos, entre otras obras. “Marcó a toda una generación. Los leí cuando tenía entre diez y quince años y su lectura me hizo pensar qué vidas tan apasionante tenían todos ellos”.

César García Álvarez y Mircea Cărtărescu

Lunes, Noviembre 15th, 2021

* César García Álvarez inaugura el XI Encuentro Arte Pensamiento organizado por la Fundación Cristino de Vera-Espacio Cultural CajaCanarias con la conferencia La simbología de la catedral de León como expresión suprema de la espiritualidad gótica que se celebrará este martes, día 16 de noviembre, a las 19.00 horas en la sede de la entidad, calle San Agustín, 18, La Laguna. La entrada es libre aunque para asistir como público es imprescindible realizar una inscripción, disponible en la página web de la Fundación.

García Álvarez, especialista en arquitectura gótica y simbología, descubrirá la riqueza simbólica que atesora la catedral de León que, representada no sólo en las portadas del templo, en sus vidrieras o sepulcros, sino, sobre todo, en un singular conjunto de más de cien imágenes talladas en las enjutas de su cabecera, expresa las concepciones culturales de la segunda mitad del siglo XIII, desde las artes liberales y la teología hasta el apocalipsis o el purgatorio, pasando por la astrología, la alquimia, la moral, el simbolismo animal, las fiestas y hasta restos de cultos paganos, todo ello concebido como un laberinto iconográfico cuya clave última encierra la más depurada síntesis imaginable de la espiritualidad gótica.

César García Álvarez es doctor en Historia del Arte, profesor titular de Historia del Arte en la Universidad de León, y profesor de piano por el Conservatorio de Valladolid. Ha sido profesor invitado en la Universidad de Heidelberg. Su labor docente e investigadora abarca diferentes campos de la Historia y la Teoría del Arte, especialmente aquellos relacionados con el simbolismo de las imágenes y los aspectos teóricos y metodológicos de su interpretación.

Ha publicado cinco libros: Iconografía fantástica y simbolismo en el Renacimiento (2001), El simbolismo del grutesco renacentista (2001), El laberinto del alma: una interpretación iconográfica de las enjutas absidales de la catedral de León (2003); Gaudí. Símbolos del éxtasis (2017), y El laberinto del alma. Iconografía, geometría y simbolismo en la catedral de León (2021), así como más de treinta artículos centrados en el estudio de aspectos simbólicos del arte de todas las épocas, con especial atención a los períodos medieval, renacentista y romántico. Asimismo, ha publicado textos sobre estética, psicoanálisis del arte, música, cine, geometría y proporciones arquitectónicas, hermenéutica, arte medieval, escultura barroca, el carnaval, la Semana Santa, o el simbolismo del Quijote, así como artículos y estudios críticos sobre la obra de Ignacio Gómez de Liaño, de quien ha presentado varios libros.

* El Lago Mattiánez, en el Puerto de la Cruz, acoge este jueves, 18 de noviembre, la última charla del ciclo Puerto de Letras. Escritura en diálogo, con una entrevista al escritor rumano Mircea Cărtărescu y a su traductora Marian Ochoa de Eribe. El acto comenzará a las 19 horas.

Este Festival está coordinado por Antonio López Ortega, Rafael-José Díaz y Nela Ochoa, y financiado por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Puerto de la Cruz.

Mircea Cărtărescu (Bucarest, 1956) es un poeta, prosista y crítico literario rumano. Está casado con la escritora rumana Ioana Nicolaie, quien acompañará a su marido en el viaje a Tenerife. Cărtărescu está considerado por la crítica como el más destacado escritor rumano contemporáneo. Es catedrático de Literatura Rumana de la Facultad de Letras de la Universidad de Bucarest.

Graduado del instituto Dimitrie Cantemir de Bucarest, siguió los cursos de la Facultad de Lengua y Literatura Rumana en la Universidad de Bucarest. En 1980 presentó su tesis de licenciatura, sobre el imaginario poético de la lírica de Mihail Eminescu, que más tarde se convirtió en el volumen Visul chimeric (El sueño quimérico). En 1999 obtuvo su doctorado en literatura rumana, con una tesis acerca del Posmodernismo rumano, coordinada por Paul Cornea, y publicada en ese mismo año por la editorial Humanitas, con la cual el autor firmó un contrato de exclusividad.

Debutó con poesía en el círculo literario Cenaclul de Luni, coordinado por el profesor Nicolae Manolescu, y en volumen en la antología Aer cu diamante (Aire con diamantes), pero leyó también prosa en el círculo literario de Ovid S. Crohmălniceanu, Junimea. De hecho, publicó prosa en la antología Desant’83. Su primer volumen individual fue Faruri, vitrine,fotografii (Luces, escaparates, fotografías), publicado por la editorial Cartea Românească en el año 1980. Continuó escribiendo poesía, publicando varios volúmenes, de los cuales destacan Poeme de amor o Totul.

Un proyecto único en su estilo es El Levante (Editorial Impedimenta, 2015), una epopeya​ heroicómica que es también una aventura a través de la historia de la literatura rumana. La técnica fue utilizada también por el escritor irlandés James Joyce en el capítulo titulado Los bueyes del sol, de su Ulises. El escritor recicla todo los estilos poéticos, desde Dosoftei hasta Nichita Stănescu, logro único hasta ahora.

Como prosista, Cărtărescu cultiva los límites entre la literatura onírica y la literatura fantástica, como en la novela Visul, El sueño, editado en castellano como Nostalgia (Editorial Impedimenta, 2012), cuyo prólogo lo constituye el pequeño relato Ruletistul, publicado en español bajo el nombre de El Ruletista (Editorial Impedimenta, 2010), y que incluye la nouvelle REM. Destaca asimismo la novela Lulu (Editorial Impedimenta, 2011), Premio de la Unión de Escritores Rumanos y Premio Aspro, así como el volumen de relatos autobiográficos Las Bellas Extranjeras (Editorial Impedimenta, 2013). En 2015, publica la novela Solenoide, traducida al español, como casi toda su obra, por Marian Ochoa de Eribe y publicada por la Editorial Impedimenta en 2017. Uno de sus últimos proyectos editoriales hasta la fecha es la trilogía novelística Orbitor (Cegador en castellano).

Saludos, bye, bye, bye, desde este lado del ordenador

Siempre Robert L. Stevenson

Sábado, Noviembre 13th, 2021

Robert Louis Balfour Stevenson, Robert L. Stevenson (Edimburgo, Escocia, 13 de noviembre de 1850-Vailima, cerca de Apia, Samoa, 3 de diciembre de 1894)

“Nací en el año de 18…, heredero de una gran fortuna y dotado además de excelentes partes. Inclinado por la naturaleza al trabajo, gocé muy pronto del respeto de los mejores y más sabios de mis semejantes y, por lo tanto, todo me auguraba un porvenir honrado y brillante. Lo cierto es que la peor de mis faltas no era más que una disposición alegre e impaciente que ha hecho la felicidad de muchos, pero que yo hallé difícil de compaginar con mi imperioso deseo de gozar de la admiración de todos y presentar ante la sociedad un continente desusadamente grave. Por esta razón oculté mis placeres, y cuando llegué a esos años de reflexión en que el hombre comienza a mirar en torno suyo y a evaluar sus progresos y la posición que ha alcanzado, ya estaba entregado a una profunda duplicidad de vida. Muchos hombres habrían incluso blasonado de las irregularidades que yo cometía, pero debido a las altas miras que me había impuesto, las juzgué y oculté con un sentido de la vergüenza casi morboso”.

El dr. Jekyll y Mr. Hyde
Traducción: Carmen Criado
El libro de bolsillo, Alianza Editorial, 1985

Fiodor Dostoievski, bicentenario

Jueves, Noviembre 11th, 2021

Fiodor Dostoievski (Moscú, 11 de noviembre de 1821 – San Petersburgo, 9 de febrero de 1881)

“Mi cólera está sometida a una especie de descomposición química, en virtud precisamente de esas malditas leyes de conciencia. Apenas distingo el objeto de mi odio, he aquí que éste se desvanece, los motivos se disipan, el responsable se volatiliza, el insulto deja de ser insulto y se presenta como obra del destino, como algo semejante a un dolor de muelas, al que todo el mundo está expuesto. Y entonces mi único consuelo es romperme los puños contra la pared. En la imposibilidad de encontrar las causas primeras, renuncio, pues, a mi venganza con un desdén afectado”.

Memorias del subsuelo, Fiodor Dostoievski. Traducción: Mariano Orta Manzano, Editorial Juventud, 1970)

Domingo Luis Hernández: “La literatura canaria es una literatura de frontera”

Martes, Noviembre 9th, 2021

Domingo Luis Hernández Álvarez llevaba un tiempo si publicar ninguna nueva obra, tendencia que ha roto en otoño de este año con Veneno en el paraíso (Mercurio, 2021), una novela donde el paraíso (personificado en la isla de El Hierro) “puede ser devastado por la presencia de la perversidad”.

Escritor en el que confluye también el ensayo y la poesía,Domingo Luis Hernández fue el impulsor hace más de veinte años de una revista, La Página, que por una cuestión de criterios muy discutibles para el escritor tuvo que cerrar pese a que la publicación ocupara ya un espacio en el panorama de revistas culturales nacionales e internacionales.

- Usted ha dicho que hay dos cuestiones generales que justifican la escritura de Veneno en el paraíso.

“Sí. Hay dos cuestiones generales al respecto. Una, la manifestación (que en la fábula se convierte en construcción caracterológica con los aditamentos de la acción que ello conlleva) de un individuo maléfico, tanto que es capaz de arrasar el mundo hasta matar. En la trama, luego del rastreo inicial por lo que el individuo es y arrastra hasta la pequeña isla, eso resulta fundamental, eso es lo que consagra el meollo de la novela. Y dos, el paraíso, el lugar armonioso que personifica la isla de El Hierro. Pero el paraíso puede ser devastado por la presencia de la perversidad y ello contagia y condiciona lo que el dicho paraíso es”.

- La historia está contada en primera persona, por lo que da la sensación que el personaje busca justificarse a sí mismo y ante los lectores.

“El subterfugio narrativo es la primera persona, aunque el centro del relato en realidad no lo es. Pero el personaje no busca justificarse, busca manifestarse en toda su intensidad. Porque la primera persona ahí es confesión; con una condición, además, la confidencia final y por ello (como señalan otras experiencia narrativas como El arpa y la sombra de Alejo Carpentier o Tristano muore de Antonio Tabucchi) la dicha confesión es verdad en su absoluto. Lo que el personaje precisa hacer ver a la persona a la que va dirigido el escrito es revelar lo desconocido y siniestro de su suerte. Eso detalla el escrito”.

- Si no me equivoco algún Sosnowsky ha aparecido en otras novelas suyas..
.
“Cierto. Lo que Veneno en el paraíso cuenta es lo que se ha dado en llamar modernamente una “precuela”, es decir, hechos anteriores a lo que en otro lugar se mostró. En concreto lo que se narra en la novela son los hechos pasados que ocurrieron antes de lo que se formalizó en Erich el zurdo (que apareció en el año 2011). Esos hechos son esenciales para entender la verdadera disposición vital y programática del personaje Teodoro Raúl Sosnowsky. Que aquí cambia su identidad, por la manifestación expresa de un doble, Juan Pedro Quirós Castañeda, que lo acompaña con la transformación subsiguiente, incluso la transformación física”.

- La novela es una indagación sobre el mal que confronta con un paraíso que representa El Hierro, ¿qué quieres expresar?, ¿y por qué El Hierro?

“Lo que el personaje busca, en el proceso que precede a dar el salto hacia otro lugar (hacia el territorio de sus mayores que es La Habana), es la quietud, permanecer estable, quieto y en suspenso. Para ello elige un territorio singular, un territorio-paraíso que es la isla de El Hierro. Concurre que alguien absurdamente no le permite el sosiego. Y el monstruo que lleva dentro el Sosnowsky aflora, porque el monstruo que lleva dentro el Sosnowsky no está dispuesto ni preparado para resistir impávido, para no responder a lo que contra él, por muy irrelevante que sea, se manifieste. Lo que quiero expresar es que (como sostuvo de manera admirable Bruce Chatwin) el paraíso existe, es mensurable y asumible. Por eso Teodoro Raúl elige y elige ese lugar. Lo que ocurre es lo que los seres humanos argumentan en el paraíso no tanto por lo que el paraíso sostiene sino por los hechos malignos que se dan a entender en el paraíso. El Hierro queda incólume; las acciones de los hombres no”.

- ¿Propone su novela una vuelta de tuerca a Muerte de animales, de Juan Pedro Castañeda?

“En efecto. Muerte de animales es una pequeña novela muy interesante, sobre la que yo he escrito, por cierto. Lo que sentencia Veneno en el paraíso es, en verdad, una vuelta de tuerca al libro de Castañeda. Asumimos el paraíso por su probidad, por su constancia, por su perennidad, por su luminosidad, por su armonía y por su integridad. Pero el paraíso no es ajeno a las sentencias del mundo. Luego no es posible que en un relato no ocurra nada sorprendente, que el hombre no se mueva y manifieste ahí su perversidad, esto es, que en ese espacio divino no se revele la perturbación, que todo sea diáfano, tranquilo, intrascendente… Y esa querella es lo que sentencia Veneno en el paraíso frente a Muerte de animales. Yo creo, y así lo hago ver, que la contumacia de los actos lo son en lugar. O lo que es lo mismo, una cosa son los hombres y otra la esfera en la que se muestran los individuos. Eso salva la novela: El Hierro en su intensidad. Vendría a cuento acordar, al respecto, lo que ocurre en las Endechas a la muerte de Guillén Peraza: La Palma-paraíso, La Palma-paraíso a la que acceden extranjeros para devastarla y la isla-paraíso que se defiende en guerra ante ellos. Así está montada la novela como contrapartida. Por más con el nombre del doble del protagonista (en ironía) que es Juan Pedro Quirós Castañeda”.

- ¿A qué da más importancia en sus libros?, ¿la trama?, ¿los personajes?, ¿la forma en cómo la cuenta?

“La novela es una experiencia escrita compleja y exigente; tienes que preguntarte, antes de entrar en tema, qué es la novela y dar a conocer, con mayor o menor éxito, lo que fabricas. Por eso yo creo que esa zona que tú llamas “formal”, es decir, las estructuras, las estrategias y todos los elementos funcionales son imprescindibles al relato, todo eso que estudiaría la Teoría literaria y que en el novela son irrebatibles. Iríamos así de la fragancia expositiva de Borges al arrojo de Juan Rulfo no solo en Pedro Páramo sino en relatos extraordinarios como El hombre, por no hablar de la consistencia técnica de Cortázar en El perseguidor o en Rayuela. Y a mi, con ello, cuando escribo relatos me interesa especialmente la ficción, amarrar la alternativa del real, acogerme a lo otro sobre los modelos. Y entonces definir personajes (como hizo el gran Dostoievski) en lo que caracterológicamente son y en lo que representan como tales”.

- ¿En qué proyectos en los que está trabajando ahora?

“La verdad es que me encuentro en un periodo de trabajo muy intenso. En los tres sectores a los que me he dedicado hasta ahora. En lo que toca a mi labor ensayística, espero que en los próximos meses esté impreso (por Castalia, en Barcelona) un trabajo muy intenso sobre la obra narrativa de Luis Mateo Diéz (un libro de más de 500 páginas) que se llama Luis Mateo Díez: el reposo de los muertos. También esta concluido un ensayo (también largo) sobre el Borges particular que se llama Un otro Borges, que espero, asimismo, tenga luz pronto. En lo que toca a la producción narrativa, estoy trabajando con mi editorial (Mercurio) en un libro de relatos y está a la espera de imprimirse otra novela corta (La red). Asimismo están en mi escritorio dos nuevas novelas largas a falta de las correcciones finales que espero puedan imprimirse en los próximos dos años. En lo que atañe a la poesía tengo concluido un libro que recoge (conforme la experiencia que fue Perfil del tiempo) mis primeros trabajos poéticos. Y daré a conocer de inmediato uno nuevo inédito, que recoge la experiencia que va de Ilión, Ilión o Troya irresurgente hasta la actualidad y que se llama Mitosis. Al respecto he de aclarar, además, que cuento con otros dos libros de poemas asimismo terminados. Con ello yo creo que mi trabajo poético llega a su fin, salvo (quizá) alguna experiencia muy medida que me llevará algún tiempo concluir. Esa experiencia de los nuevos libros de poemas concluirá con una edición expresa conjunta que se llamará Isla”.

- ¿Qué pasó con La Página, revista literaria que usted dirigía?

“Pasó que la cordura y el respeto cultural de la anterior presidencia del Cabildo de Tenerife (el magnánimo don Carlos Enrique Alonso Rodríguez) y el consejero de Cultura de turno (o como se llame) don José Luis Rivero se cargaron, hasta los cero euros de subvención, lo que dio (por el apoyo directo del Cabildo) a una de las experiencias más sólidas e importantes de la cultura de Canarias, con distribución en todo el territorio del Estado y en el extranjero y un seguimiento pormenorizado; se cargaron más de 26 años de trabajo ininterrumpido con lo que ello significó en atención a lo que la revista contenía (de las redes internacionales a la asunción de la cultura canaria más incitante). Y eso queda para la historia, cuando la historia (que lo hará) lo revise, con nombres muy precisos a recordar”.

- Qué escritores cree que pesan más en usted?

“Borges alegó sabiamente que los escritores somos un abrigo de múltiples remiendos. Detrás de cada escritor consuena la inmortalidad de la escritura. Luego, diría muchos, muchísimos, desde las primera lecturas de juventud a las lecturas especializadas como profesor de literatura que soy. Es decir, si cito al Lazarillo, a Cervantes o a otros clásicos no miento. Pero no me resistiré a su pregunta. Hay escritores a los que no me resisto incluso por las repetidas lecturas. Cito: Dostoievski, Faulkner, Borges, Rulfo, Arlt, Cormac MacCarthy, Antonio Tabucchi, Peter Handke, Luis Mateo Díez, Buhumil Hrabal, Coetzee, Bruce Chatwin… Y habría de citar escritores que han sido decisivos para momentos precisos de mi producción como Agustín Espinosa, Isaac de Vega, Witold Gombrowicz o el Cortázar de El perseguidor”.

- ¿Y cómo cree que lo han influenciado?

“Los escritores influyen de diversos modos en lo que tu escribes, de cómo construyen sus iniciativas, cómo resuelven técnicamente sus fundamentos (en Faulkner, Borges, Rulfo, Tabucchi, Luis Mateo Díez…) a cómo modelan a sus criaturas y como desarrollan en consistencia sus mundos. En los escritores no solo descubres sino que aprendes los mecanismos ínsitos de la novela o de la poesía. Sin los otros es imposible tu literatura, porque esos grandes escritores no solo facultan sino que te dan a entender. Y con ese aprendizaje imprescindible (sin que ello suponga copia o algo parecido) tu actúas en responsabilidad y en suficiencia”.

- ¿Y la literatuira canaria?

“La literatura canaria es un fenómeno muy interesante a la que, sin embargo, no se le presta la atención que se le debe y merece. Hablamos de una literatura de frontera o, lo que es lo mismo, de una literatura que surge del desplazamiento de la centralidad, con el idioma incluido (el español, por ejemplo, o el inglés). Lo que se construye en la frontera es un artilugio doble que combina el allá de arrastre y el acá de llegada. Y esos dos pilares son los que sentencian. Con lo que ello implica en actuación dilecta. Por ejemplo, eso que don Domingo Pérez Minik llamó la “nobelería”. Eso somos en la frontera, sujetos al alcance de la novedad y de la ruptura. Eso ocurre en América Latina frente a España o en EEUU frente a Inglaterra. Y eso da la altura en esos lugares con todos los nombres que podríamos citar. Aquí ocurre desde la fábrica contra-invasora de las proverbiales Endechas por la muerte de Guillén Peraza por no hablar de la actuación de Cairasco de Figueroa y el Renacimiento, el XVIII canario con figuras de la cumbre (como los Iriarte o Clavijo y Fajardo), la vanguardia con la experiencia de Gaceta de Arte o nombres supremos como el primer García Cabrera o Agustín Espinosa o la actuación de los fetasianos en la postguerra que a mí me parece que es el fenómeno capital de la literatura en lengua española de entonces. Esos fenómenos, desde el punto de vista teórico o ínsito, de escritores precisos (de Viena y Cairasco en la épica, por ejemplo, a la funcionalidad de la vanguardia), han de estudiarse. Ocurre, sin embargo, que la perspectiva española sigue siendo la perspectiva colonial y es preciso comprometernos con la perspectiva postcolonial para entender y para valorar”.

Queridos camaradas, una vida, memorias de Javier Reverte, un hombre de acción

Lunes, Noviembre 8th, 2021

“Sé bien lo que sucede: cuanto más se acerca mi fin, más amo a la vida. Y Valsaín es todavía un lugar que me invita a sentirme feliz y que me devuelve el corazón del niño”.

“Cuando me preguntan qué soy, no sé muy bien que responder: si periodista que se aburrió de su oficio, escritor poco aficionado a la jarana cultural, político fracasado o viajero sin rumbo”.

(Queridos camaradas, una vida, Javier Reverte, Plaza y Janés, 2021)

Javier M. Reverte dejó escritos y preparados para su publicación antes de fallecer el 31 de octubre de 2020 tres libros, dos de los cuales ya se encuentran en librerías, Hombre al agua (novela) y Queridos camaradas, una vida (memorias). La editorial, Plaza & Janés, anuncia para 2022 la circulación de su último libro de viajes, un recorrido por Turquía e Irán que hará que el nombre y que la obra de este formidable escritor y periodista siga en las estanterías por mucho tiempo.

Afortunadamente, y ese es el caso de Javier M. Reverte, sus libros (novelas y ensayos, viajes también) irán creciendo y madurando con el paso de los años, sobre todo cuando regrese una normalidad que todavía sigue siendo bastante anormal.

Queridos camaradas, una vida
(Plaza & Janés, 2021) es, tal y como avisa su título, un libro de memorias. Memorias que el escritor ya había ensayado en La aventura de viajar aunque en Queridos camaradas el recuerdo sepa ahora muy amargo por su ausencia. Ambas obras, en todo caso, se complementan. Como se complementa otro libro de carácter biográfico, Soldado de poca fortuna, dedicado a su padre en una edición al cuidado de Javier y de su hermano Jorge Martínez Reverte, fallecido este último en marzo de este año.

Queridos camaradas, una vida
, escrito a ratos entre 2005 y 2020, es un recorrido apasionante y apasionado por la niñez, adolescencia y juventud del escritor y periodista. También un paseo por sus primeros años en el mundo del periodismo donde recuerda con humor e ironía a algunos compañeros con los que compartió redacción y corresponsalías así como sus primeros pinitos como escritor porque más que periodista, y lo repite varias veces a lo largo de las páginas de esta obra, se sintió escritor por encima de periodista aunque respetara, como se tiene que respetar, el oficio de contar noticias.

Las últimas páginas de estas memorias más que dedicadas a su vejez (poca si se tiene en cuenta que siempre fue un espíritu joven o el de un niño encerrado en el cuerpo de un hombre) son reflexiones sobre el momento actual, la pandemia y el retroceso de la civilización occidental, un mundo dominado por el egoísmo y la ambición de ganar dinero a costa de los demás, reflexiona. Y no, no era éste el mundo de un hombre extremadamente generoso, amigo de sus amigos y narrador con olfato para captar las grandezas como las miserias humanas.

Los mejores capítulos de Queridos camaradas, una vida son los que evocan su infancia y adolescencia. Esas páginas derraman profundo amor a su padre, el también periodista Jesús Martínez Tessier, combatiente del ejército republicano durante la Guerra Civil y soldado de la División Azul en el frente del Este en la II Guerra Mundial para “limpiar” su expediente de cualquier sospecha “comunista” y deslealtad a la nueva y cuartelera España que impuso el régimen de Franco. Estos recuerdos repasan también los veraneros en la Sierra de Madrid, sus amigos del colegio, la relación con sus hermanos y, sobre todo, los primeros amores de un hombre que, como el protagonista de aquella película de Truffaut, siempre estuvo enamorado de ellas.

El libro evoca también sus primeras lecturas (tan determinantes en su biografía como persona) y el cine que vio en unos años, los de la postguerra, que solo puedo imaginar en blanco y negro. No empaña estas memorias la nostalgia por lo vivido, Reverte era un hombre con corazón de niño y no deja espacio en el libro a un mundo, el de la infancia, perdido en las lagunas de la existencias pero sí que resalta una profunda querencia a la vida que servirá de lección a todos los lectores que no se hayan percatado aún del milagro que es estar, precisamente, vivo.

El ejemplo de Javier Reverte es que vivió si no la vida que quería, sí la que más quiso. Con todos los problemas y añadidos terribles que nos acompaña en nuestro camino existencial. El libro debe de leerse así como un libro de viaje a un lugar en el que terminaremos todos y al que no hay que temer siempre y cuando se asuma al final que lo que dimos y recibimos mereció la pena.

No circula por las páginas de Queridos camaradas, una vida, la sombra de la tristeza sino, muy al contrario, la de la celebración de esa misma vida. El hecho de existir, construirte como persona y mantenerte leal a lo que eres son algunos de los elementos que construyeron la existencia de un hombre que dejó huella entre todos los que lo conocieron. Lo vino a decir hace algunas semanas, en concreto el sábado 23 de octubre, su editor, David Trías, en el pequeño pero cariñoso homenaje que le brindó a Javier Reverte el Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventuras, Periplo, que se celebra desde hace nueve años en el Puerto de la Cruz. Festival al que estuvo muy vinculado el escritor, periodista y viajero.

No se trata Queridos camaradas, una vida, de una exposición de anécdotas, de narrar lo que no narró en los numerosos viajes de los que dejó constancia en sus libros, sino del relato de un hombre que acabó sus días en paz consigo mismo, partiendo a su último destino casi como un héroe de aquellas películas del oeste que disfrutaba tanto siendo un niño. Y se escribe niño porque Javier M. Reverte fue eso: un niño. Es decir, que nunca perdió su capacidad para asombrarse, su interés por descubrir, de amoldarse a cualquier clase de circunstancias. También fue un niño que tuvo la suerte de encontrar a la mujer de su vida y partir con ella a lugares que salpican como motas el mapa del mundo.

Un relato en el que desfilan también los grandes amores de su vida. El de su mujer, el de viajar y el de escribir. También los ríos, y aquellos pueblos donde encontró sosiego y amigos excelentes sin contar los que tuvo cuando formó parte de la tribu (corresponsales de guerra) como Manu Leguineche, el jefe de todos ellos y su alma gemela.

Las memorias están escritas con la voz del escritor. Ese estilo marca Reverte que obliga a seguir adelante con un texto que se devora en unas pocas horas, unos pocos días. Un libro, como muchos que nos legó, escrito no ya con las tripas (que también) sino con el corazón.

Saludos, mil gracias, desde este lado del ordenador