Archive for the ‘Libros’ Category

Olga Merino: “Todos somos nómadas”

Martes, Agosto 4th, 2020

La escritora y periodista Olga Merino (Barcelona, 1965) impartió hace unas semanas un curso on-line para la Escuela Literaria, con sede en La Laguna. La experiencia fue satisfactoria por lo que ahora solo falta recoger los frutos. Autora de Cenizas rojas, Espuelas de papel, Perros que ladran en el sótano y La Forastera, cuya campaña de promoción tuvo que interrumpir por la crisis de la Covid-19, algunos de los temas que orbitan en su literatura son el exilio y el desarraigo.

- La primera pregunta es obligada, ¿cómo pasó el confinamiento?

“Si te digo la verdad los que leemos y escribimos estamos muy acostumbrados a estar en casa lo que ocurre es que en este caso ha sido muy largo y ha generado mucha incertidumbre ante el temor al virus. La muerte, además, estuvo muy presente y ha cuajado una indecisión por el futuro que se avecina. Lo mejor de todo esto es que mi gente más cercana salió bien por lo que me doy por satisfecha”.

- ¿Cómo ocupó el tiempo durante los meses de confinamiento?

“Pese a que tenía tiempo para poder leer yo, que soy lectora, reconozco que me costó muchísimo concentrarme. Tiraba más de diarios de escritores. En cuanto a escribir, no he sido muy productiva durante los meses de confinamiento”.

- ¿No cree que estos dos meses dan temas para varias novelas?

“Creo que va a haber tantas y tantas reflexiones también que a mi a priori no me interesa ahora indagar en ello. La realidad es que estos días han resultado una experiencia brutal porque no habíamos vivido una situación como ésta desde hacía un siglo. Y sí, está claro que material literario hay porque nos ha demostrado lo vulnerable que somos”.

- La Forastera, su última novela, se presentó el 26 de febrero de este año, pocos días antes de que se declarara el Estado de Alarma.

“Realizamos la presentación en Madrid el 26 de febrero y dos días después en Barcelona. Tras la declaración del Estado de Alarma muchas cosas se fueron al traste como la celebración de Sant Jordi, el 23 de abril, que aquí en Cataluña es un día maravilloso porque el escritor se vuelca con el lector y es un día de ventas excepcional. Ahora, la Feria del Libro se Madrid se ha aplazado también. No obstante, pienso que toda esta situación tiene un lado positivo porque como soy más analógica que digital por una cuestión generacional, esos meses me obligaron un poco a tirarme a la piscina de las redes sociales, a abrir cuentas en Instagram, Facebook”.

- Ha sido invitada por La Escuela Literaria, con sede en La Laguna, para impartir un taller on-line. ¿El escritor nace o se hace?

“El talento no se puede enseñar pero sí es cierto que si hay técnicas narrativas que se sistematizan y se enseñan, sí que desarrollan sobre todo la capacidad crítica hacia lo que lees y hacia lo que escribes. En este aspecto, los países anglosajones nos llevan ventaja porque este tipo de estudios tienen hasta rangos universitarios. Creo mucho en el trabajo y en la perseverancia, en aprender y desarrollar la mirada crítica”.

- En su caso ¿qué fue primero, la escritora o la periodista?

“Aunque suene raro fue primero la escritora. Nací con una vocación literaria tremenda y, cómo tenía que encaminarla, las vertientes más próximas que tenía para hacerlo eran los estudios de Filología y dedicarme a la docencia o el periodismo. Y tomé el camino del periodismo y no reniego de él porque me ha dado muchas herramientas y vivencias. El periodismo hoy es otra cosa”.

- ¿Otra cosa?

“Va a sonar como a cuento de la abuela Cebolleta pero la generación de periodista precedentes y que tantos buenos periodista tuvo como Man Leguineche, Juan Cruz, Rosa María Calaf, entre otros, tenía principios. Respetaba el Off The Record cuando una fuente te revelaba una información. Era sagrado también contrastar la noticia porque había como un juego de caballeros más profundo al que existe hoy, donde todo va más deprisa. Internet ayuda pero ha transformado el periodismo y a los periodistas”.

- Y ante este panorama ¿hacia donde piensa que debe de encaminarse el profesional de la información?

“Debe encaminarse hacia la reflexión profunda y no tanto a la inmediatez”.

- ¿El periodismo ha condicionado su manera de escribir literatura?

“Pongamos otro verbo que no sea condicionar. Estuve una larga temporada trabajando como periodista en Moscú y allí me di cuenta que había muchas historias que no cabían en la crónica periodística y que por tanto se morían. Resultado de esas historias surgió mi primera novela, Cenizas rojas, que trata sobre el desplome de la antigua Unión Soviética solo que centrado en la vida de uno de los famosos niños de la guerra que fueron repatriados a Moscú durante la Guerra Civil. El periodismo me ha dado cosas buenas como la capacidad de síntesis y la de análisis así como la capacidad de meter el hocico en muchos lugares diferentes, como estar en la casa de un embajador o en un poblado marginal donde se vende droga. El periodismo abre puertas a muchos lugares cuyas historias te alimentan como escritor”.

- Cuentan que dos de las constantes de su literatura son el desarraigo y el exilio.

“No fue digamos una decisión deliberada la de escribir una trilogía o la de trabajar esos temas aunque a posteriori me di cuenta de que el desarraigo y el exilio son como una constante porque aparecen en todos mis libros. En Cenizas rojas cuento la historia de un niño de la guerra al que se traslada a Moscú; Espuelas de papel versa sobre la inmigración que se produjo de las gentes del sur de España a Cataluña en los años 50. En mi tercer libro, Perros que ladran en el sótano, narro la vida de un travestido nacido en el Protectorado de Marruecos que es otra forma de desarraigo. En el fondo, todos somos nómadas porque estamos aquí de paso”.

- La crítica ha calificado su nueva novela, La Forastera como un western. ¿Se siente cómoda con esta etiqueta?

“La verdad es que no me incomoda. Cuando se publicó coincidió con otras novelas a las que calificaron de western como Pequeñas mujeres rojas, de Marta Sanz y Basilisco, de Jon Bilbao, entre otras. En todo caso, ha sido una feliz coincidencia que resulta muy significativa. Me siento cómoda con esa etiqueta aunque cuando escribo no me planteo que lo que voy a escribir sea un western aunque si reflexionas sobre el western sale como resultado un mundo hostil porque refleja historias de la frontera, que suele ser un mundo extremadamente violento pero a la vez hermoso y con cierta dignidad donde el paisaje ayuda mucho, como sucede en La Forastera. Es verdad, de todas formas, que algunos de mis temas son propios del western como la venganza y el peso del propio destino y del paisaje así que no me incomoda que califiquen la novela de western y mucho menos rodeada de tan buena compañía”.

- Curiosamente, el western suele ser un género muy masculino.

“Sí, es verdad, por eso Ángela, la protagonista de La Forastera, responde como una resistente más a ese mundo”.

- Leo un titular en el que anima a hablar del suicidio hasta la saciedad.

“Dicho así puede chocar un poco pero para documentarme para La Forastera leí bastante sobre el suicidio y me reuní con grandes expertos en el tema con el fin de indagar en un asunto que, socialmente, resulta tabú pero los especialistas con los que conversé dicen que debe de hablarse y no esconderlo. Que se te tiene que exponer porque generalmente el suicida da pequeños avisos por lo que se aconseja no convertir el suicidio en un tabú y quitarle el aura romántico, de libertad que tiene porque es rotundamente falso. El suicidio se produce cuando un hombre o una mujer se siente acorralado y se ha limitado su capacidad de raciocinio. Me fío de lo que dicen los psiquiatras”.

- Los protagonistas de algunas de sus novelas son hombres, ¿cómo se mete bajo la piel de estos personajes?

“Es un reto añadido así que lo que procuro es documentarme bien y todo lo que me interesa lo meto en el caldero, entiéndase libros, películas. Cuando estoy en pleno proceso le pregunto a mi hermano y algunos de mis amigos que le parecen los personajes masculinos de las historias que escribo. Pienso, no obstante, que los grandes temas literarios funcionan más o menos igual en hombres como en mujeres”.

- En sus novelas a que da más peso ¿a los personajes o al paisaje?

“En La Forastera el paisaje árido, duro, el sol despiadado, las colinas llenas de olivos del sur de España tienen su peso específico y casi se encarnan en los personajes pero por regla general soy más de personajes que de tramas. En mi cabeza y durante el proceso creativo aparecen antes los personajes que la posibles tramas”.

-¿Y que tiene el sur de España para que esté tan presente en su literatura?

“Por mis orígenes familiares. Mi familia procede de Granada y de Sevilla mayormente por lo que Andalucía ha estado muy presente en mi. Nací en una casa con libros muy contados, recuerdo los de la colección RTV de Salvat y las novelas del oeste de Marcial Lafuente Estefanía pero provengo también de una tradición oral poderosísima. Mi madre, mi abuela, mis tías abuelas me contaban muchas historias legendarias de aparecidos, de los maquis, de rituales, de supersticiones porque la zona a la que me refiero limita Granada con Jaén, un espacio rico en curanderos y supersticiones. Los cortijos son distantes unos de otros, los caminos en esta zona de Andalucía son escarpados, tanto, que hace años el médico no podía asistir a los partos lo que propició que florecieran los curanderos y se creyera en aparecidos y todo esto forma parte de mi, siempre ha estado dentro de mi”.

- Estuvo como periodista en la URSS justo cuando este modelo se desmoronaba.

“Llego justo cuando ya han arriado la bandera soviética del Kremlin y comienza la etapa Yeltsin en el poder. Viví todo el proceso de desmoronamiento del gigante monstruoso que fue la URSS, que dejó de ser comunista tras someterse a un proceso tremendo de privatización de las grandes empresas del Estado soviético. La gente se quedó sin nada por la brutal economía de mercado en la que se vio inmerso el país que hizo caso al dictamen del Fondo Monetario Internacional que recomendó a modo de receta a la antigua URSS una terapia de choque, una transición brutal. Tan brutal que originó que proliferaran las mafias y que los más pobres fueran más pobres. Tanto, que se quedaron sin país, sin patria ni sustento “.

- Son fenómenos muy distintos pero recuerda algo a lo que puede suceder en España con la crisis de la Covid-19 y lo que ahora llaman nueva normalidad.

“Está bien visto porque si bien y como dices son procesos que nada tienen que ver, es verdad que de la noche al día el piso en el que nos sostenemos se tambalea. En mi caso, recuerdo haber visto en Rusia a ancianos vendiendo en la calle las cosas que tenían en casa y a los obreros de las fábricas militares que habían sido desmanteladas por fábricas de cacerolas, venderlas por las calles porque les pagaban el salario con cacerolas. Esto nos obliga a replantearnos qué sucederá y ojalá todo esto sirva para señalarnos hacia donde vamos y qué es esta sociedad que ha dejado que mueran ancianos abandonados, sin asistencia sanitaria. Hemos dejado de priorizar la cultura, la enseñanza y la sanidad, también de preguntarnos qué está pasando con el cambio climático. Son momentos que invitan a una profunda reflexión”.

- Una pregunta técnica. ¿Qué le resulta más difícil empezar o terminar un libro?

“Diría que el comienzo y encontrar la voz ya que más o menos con oficio eres capaz de armar una trama pero encontrar la voz es difícil. Siempre es más difícil enfrentarte a la hoja en blanco que rematar la faena”·

- ¿Recuerda, por último, la primera novela que leyó?

“Las primeras lecturas fueron cuentos infantiles pero la primera novela de la que tengo conciencia lectora es Volvoreta, de Wenceslao Fernández Flórez”.

NUEVA NOVELA

Olga Merino se encuentra trabajando ahora en una nueva novela aunque “la masa esta todavía en proceso de fermentación”, dice. De momento, y mientras deja que las ideas se enfríen, la escritora ha hecho un paréntesis literario y ha explorado su memoria para escribir un diario sobre sus experiencias en Rusia que se basan en las anotaciones que hizo durante su estancia en la antigua URSS. El libro combina así diario con guía de viaje, el ensayo y la crónica personal. El objetivo es redacta una obra “fresca y nada académica de mis años rusos ya que –destaca– en 2021 se cumplen 30 años de la caída de la URSS”.

CUENTOS

Olga Merino explica que el cuento le merece mucho respeto y que le gustaría “algún día” reunir los que tiene escritos en un libro. No obstante, no termina el cuento de convencer a las editoriales españolas, muy reacias al género. “No gusta mucho el cuento”, dice la autora de La Forastera, que explica que en una novela “puedes disimular tus carencias o conquistar al lector por puntos pero el cuento te exige que dejes al lector k.o.”. El cuento, para la escritora y periodista es “un señorito” porque él decide si se deja escribir o no. O de si se trata de “una idea brillante o no”. Con la novela no pasa eso ya que “la puedes enriquecer a lo largo del camino”.

FOTOS: MARTA CALVO

Saludos, foratero en tierra extraña, desde este lado del ordenador

Una tumba en el aire

Lunes, Agosto 3rd, 2020

“Desaparecer, pero eso era imposible. El inmediato deseo infantil de ser invisible, de poseer ese don de prestidigitador, se coló entre el diluvio de pensamientos fugaces de Humberto. Pero no, algo así era absurdo. Casi tanto como la estúpida pregunta de por qué a ellos, por qué les había ocurrido eso precisamente a ellos. Ambos sabían que tenía que ser un error, que los habían confundido. Una ruleta rusa. Les había tocado. Mala suerte”.

(Una tumba en el aire, Adolfo García Ortega, Galaxia Gutenberg, 2019)

La noche del 24 de marzo de 1973, tres jóvenes españoles, Humberto, Fernando y Jorge, cruzaron la frontera francesa para ver en Biarritz la película El último tango en París, entonces prohibida en la España franquista. Se sabe que esa noche entraron en una discoteca y que fueron confundidos por policías por varios miembros de ETA que los secuestraron, torturaron y asesinaros. Nunca más se supo de ellos.

Esta historia, este resumen de Una tumba en el aire (Galaxia Gutenberg, 2019), un libro de Adolfo García Ortega, traductor y escritor, indaga en las numerosas sombras que rodean todavía este caso para armar un relato que mezcla realidad con ficción para desvelar los lados más oscuros de un suceso que nunca tuvo que haber ocurrido.

El libro, ¿novela de no ficción?, sí que bebe de fuentes periodísticas, materiales informativos con los que García Ortega construye un relato que se lee con devorador interés porque no le falta ni le sobra nada. Es una obra redonda, de una intensa emotividad pero que no pierde el tiempo en exponer valores morales (el suceso es tan casual y horripilante que no hace falta) sino que procura mantener en todo momento un equilibrio entre las partes porque los asesinos que fueron capaces de esta ejecución son descritos como lo que fueron y lo que aún son –quedan supervivientes que participaron en aquel atroz crimen– un grupo de personas con sus idas y venidas devorados más que entregados a una idea y por esa misma idea a sacrificar su existencia en una guerra subterránea que cuenta ya con demasiados muertos. Algunos de ellos, como los protagonistas de la novela, sin aparecer.

El libro recibió el Premio Málaga de Novela en la XII edición y resulta además de un excelente volumen para conocer en que estado se encontraba un conflicto que estaba dejando sus primeros muertos, en un revelador documento de personajes. Un retrato humano y certero sobre tres jóvenes entusiastas con toda una vida por delante, y la de una banda de etarras que hacen con ellos lo que no está escrito para sacarles una información que nunca tuvieron porque no eran policías.

No deja de ser un libro muy amargo Una tumba en el aire. En sus páginas desfilan una galería de situaciones que el escritor ha reconstruido con elogiable pericia y plantea un retrato de personajes, los tres jóvenes que desaparecieron tras ser asesinados y torturados por ETA, así como el de algunos de los miembros de la banda que colaboraron en la ejecución, que destacan por su humanidad. La de los tres inocentes precisamente por su inocencia y la de los terroristas por el mundo violento y cruel que caracteriza su existencia. Una violencia y una crueldad que tiene su origen en el odio, un odio profundo e incomprensible para el profano.

Se trata de una guerra, dice uno de los terroristas.

Una guerra que esos días estaba preparando un gran golpe en pleno corazón de Madrid, la operación Ogro, operación que le costó la vida al almirante Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno en diciembre de 1973. Este atentado es el detonante que hace sospechar a los etarras cuando se encuentran a los tres jóvenes gallegos en esa discoteca del sur de Francia ya que piensan que se tratan de agentes de la policía secreta española y están convencidos que las fuerzas del orden conocen la existencia de una Operación pero no de su objetivo. Pura especulación, paranoia que se hace real en los terroristas quienes deciden secuestrarlos para sacarles a golpes lo que saben.

El drama es que los jóvenes no conocían nada. Si algo estaban pensando cuando se produjo la tragedia es que El último tango en París no era la película erótica que estaban pensando que iban a ver cuando cruzaron la frontera.

El libro, que ha consultado toda clase de fuentes para dar verosimilitud a lo narrado, hace un gran trabajo de memoria histórica y quisiera entender también que de justicia histórica aunque la grandeza de sus páginas se encuentra en un contenido que mantiene en todo momento el equilibrio entre las partes ya que no quiere hacer demagogia sino reflejar con la mayor exactitud posible y con lo que se conoce una tortura que se les fue de las manos a los asesinos. Un acto criminal que por casualidad tuvo lugar la primavera de 1973.

Que nadie lo compare así con otros libros que han abordado literariamente la guerra con ETA porque las ambiciones de Una tumba en el aire son otras: esclarecer un asesinato que aún mantiene en vilo a las familias de los tres jóvenes ejecutados. También la inutilidad de un conflicto que se radicalizó tanto,que terminó por confundir a un lado y al otro. En el lado terrorista, a sospechar de compañeros, a condenarlos también a muerte aunque las pruebas se sostuvieran con alfileres.

Recomendaría al lector interesado a que no se perdiera este ejercicio de literatura que fusiona lo mejor del periodismo aunque pese más lo literario por fortuna que lo meramente periodístico en la narración. El libro tiene mucho calado. Demasiado para algunos. Cuenta el autor en el epílogo que muchas de las personas con las que conversó cuando se documentaba para escribir la novela le pidieron que respetara su anonimato, lo que no deja de sorprender después de transcurridos 47 años de aquellos hechos lo que pone de manifiesto que el miedo sigue latente. El miedo y el odio.

Saludos, sol, calor, desde este lado del ordenador

Ahora suena un tercer hombre… o mujer para optar a Director Insular de Cultura

Sábado, Agosto 1st, 2020

El culebrón en el que se ha convertido la designación del Director Insular de Cultura del Cabildo de Tenerife continúa. Y continúa porque unos y otros se han apresurado en mover fichas en el complejo como marciano tablero político del gobierno insular.

Desde el pasado jueves, 30 de julio del 2020, sonaban los nombres de los escritores y poetas Rafael-José Díaz y Alejandro Krawietz como los candidatos más firmes para optar al cargo. A Rafael-José Díaz que es un hombre de izquierdas hasta donde yo sé, lo apoyaría Ciudadanos, que detenta en el delicado pacto de Gobierno del Cabildo de Tenerife la vicepresidencia y la Consejería de Educación, Juventud, Museos, Cultura y Deportes, que asume Concepción María Rivero Rodríguez. A Alejandro Krawietz, que por lo que sé también es un hombre de izquierdas, lo respaldaría el PSOE, comenzando por el actual presidente del Cabildo, Pedro Martín, que lo conoce desde hace varios años por su trabajo al frente de la biblioteca y por presidir el Festival MiradasDoc. Festival Internacional de Cine Documental que se celebra en Guía de Isora, localidad de la que fue alcalde Martín.

Puestas así las cosas, esta especie de duelo al sol pero en versión insular desencadenó durante el día de ayer toda clase de especulaciones y como era natural opiniones salidas de tono que esgrimían los que apuestan por uno y por el otro. El caso es que, visto lo visto y con el fin de que la sangre no llegue al río se rumorea ahora que el Cabildo de Tenerife estudia una tercera opción y olvidar los nombres que, hasta el día de ayer, sonaban con más fuerza.

Este candidato o candidata ya que me resisto a creer que no haya una mujer preparada para asumir esta responsabilidad, serviría como candidato/a de consenso y su elección tendría el objetivo de poner punto y final a un nombramiento que si sigue por este mismo camino terminará por convertirse en el disparate que comenzó a ser cuando se invitó al anterior Director Insular de Cultura, Leopoldo Santos Elorrieta, que cesara. Cese que se produjo por varias circunstancias pero en especial por su desencuentro con Ciudadanos y su miopía para tratar a los medios. En especial cuando le dio pánico escénico para explicar cuál es el futuro que le espera a la Librería del Cabildo, desde enero cerrada.

El ambiente mientras tanto en el mundillo cultureta (que no gana para sustos) continúa enrarecido en un verano que no solo sube la temperatura en los termómetros sino también en el corazón de los que se dedican a estas cosas que, como algunos piensan, no sirven para nada en tiempos tan enfermos como son los que vivimos.

De momento y a la expectativa de si se nombra a un tercer candidato/a para ocupar esta Dirección Insular, solo cabe desearle a quien nombren, sea uno de los dos o un tercer hombre o mujer que es lo que ahora se rumorea, que haga lo posible para reconducir unas políticas culturales que, la verdad, se han salido del tiesto. La idea es que habrá que poner orden en semejante avispero y estimular con el raquítico presupuestp que se tenga a mano eso que llaman Cultura, esa maltratada palabra que hizo que gente como el ministro de Propaganda nazi, Joseph Goebelss, echara mano a la cintura para sacar la pistola.

Saludos, ni está ni se le espera, desde este lado del ordenador

La mujer que cambió a Hitler

Miércoles, Julio 29th, 2020

“- Así que escúchame, si la Ola Roja a la que todo el mundo teme llegara mañana y arrasara con todo, no estaríamos mucho peor que ahora. No, no señor. Ningún régimen comunista o socialista podría ser más ladrón que esta República de banqueros que tenemos ahora. Lo que no significa que fuera a ser mejor, ¿entiendes?”
(El ángel de Munich, Fabiano Massimi. Traductor: Xavier González Rovira. Narrativa Internacional, Alfaguara, 2020)

Nuevos vientos soplan de Italia. La literatura que se escribe en el país mediterráneo nace con vocación de trascender fronteras y de explicar la Historia de la vieja Europa con nuevas perspectivas que resultan más audaces que la de los países del norte. Tan cuadrados ellos. Se agradece así que la novela que brota en el sur irrumpa con fuerza y reinterprete un relato que nos es común a todos los que nacimos y habitamos en el viejo continente, aunque sea en su periferia más periferia.

Si hace unos meses, justo antes de que apareciera la Covid-19 y cambiara radicalmente las cosas, nos sorprendió la lectura de M., el hijo del siglo, de Antonio Scurati, interesante primer tomo de la biografía novelada de Benito Mussolini, el padre fundador del fascismo, ahora es otro italiano el que nos cuenta una historia poco conocida en la biografía de Adolf Hitler, el padre fundador del nazismo, movimiento claramente inspirado en el fascio italiano, sobre todo en la uniformidad de su mensaje, la violencia como lenguaje político y la exaltación nacional por encima de todas las cosas pero no en su contenido racial, que es un rasgo que aportan los nazis a este sistema de gobierno que se basa en el miedo.

Esta historia, poco conocida, es la relación que mantuvo el futuro líder y señor de Alemania con su sobrina Geli Raubal, que presuntamente se suicidó en el apartamento que compartía con su tío en Munich a mediados de septiembre de 1931. Se escribe presuntamente porque la novela El ángel de Munich (Alfaguara, 2020) de Fabiano Massimi narra la investigación que inicia la policía muniquesa para esclarecer una muerte con demasiadas contradicciones y en la que se mezcla la política de aquellos agitados años, sórdidos retratos sexuales que, combinados con un relato policial, no solo informa al lector sobre aquellos tiempos ya perdidos en nuestra memoria colectiva, sino también en las interioridades de un partido, el nacional socialista, dividido pero que acaricia llegar al poder. Esta carrera, caracterizada por el juego sucio, puede concluir negativamente si se resuelve el misterio de la muerte de Raubal. ¿Fue suicidio o asesinato?

Además de los protagonistas de la novela, una pareja de detectives que se mueve por este escenario intentando mantener la dignidad, tarea difícil porque parece que el mundo se derriba bajo sus pies, en sus investigaciones se tropezarán con personajes que sí existieron realmente como el mismo Adolf Hitler, Heinrich Himmler, Reinhard Heydrich, Göering, Hess, los hermanos Strasser, uno de los cuales forma el Frente Negro que representa al ala de izquierda del partido nazi; Goebbels así como Hoffmann, el fotógrafo de Hitler y estudio en el que el futuro señor de Alemania encontrará a una nueva amante, Eva Braum, con la que finalmente se desposará en 1945 cuando aquel régimen que iba a durar mil años desaparezca para siempre de la faz de la tierra bajo la rueda de los tanques soviéticos.

Los personajes, reales e inventados, se mueven en una ciudad que se aprecia que conoce muy bien Fabiano Massimi, quien sabe levantar una investigación que llama enseguida y poderosamente la atención tanto del lector al que le gusta leer buenas historias como a los que les gusta la Historia. En este aspecto, se podrá estar de acuerdo o no con las conclusiones que arroja Massimi pero todas ellas están respaldas por fuentes documentales. Muchas de las cuales hacen creíble la conjura.

Como libro con el que pasar estos meses de calor El ángel de Munich es más que recomendable. Está escrito para entretener, para enganchar la atención del lector, así que nadie se llame a equívocos porque Fabiano Massimi solo intenta hacer justicia literaria a una joven atractiva y con muchas ganas de vivir como fue Geli Raubal, lástima que cayera en manos de una organización que hizo del miedo uno de sus poderes: miedo que se extendería más tarde a todo un país y a media Europa conquistada por sus ejércitos cuando estalló la II Guerra Mundial.

Como M., el hombre del siglo, la novela El ángel de Munich debe de entenderse además de por su vocación de inteligente entretenimiento como un aviso ante lo que puede pasar si dejamos que los partidos violentos dominen nuestros destinos. La alarma es diáfana en la novela por las formas, muy sucias todas ellas, con las que los nazis resolvían los problemas. Este aviso no ensombrece, sin embargo, el contenido de un libro que intenta arrojar un poco de luz a un caso que los nazis intentaron silenciar y enterrar una vez que llegaron al poder. De ahí que se haya sembrado de tantas dudas todo lo relacionado con la muerte de la sobrina de Hitler, una mujer que tras ¿suicidarse? logró borrar todo rastro de humanidad en el futuro dictador de Alemania.

Lo dijo Göering durante durante los juicios de Nuremberg en 1946.

Saludos, recordad El Álamo, desde este lado del ordenador

Ana Rosetti, la primera escritora de la Residencia Aridane de artistas y escritores

Lunes, Julio 27th, 2020

La poeta andaluza Ana Rosetti será la primera escritora de la Residencia Aridane de artistas y escritores. El anuncio fue hecho tras la deliberación del consejo asesor de la rama literaria formado por Elsa López, J.J. Armas Marcelo, Nicolás Melini, Anelio Rodríguez Concepción y Ricardo Hernández Bravo, que destaca de Rosetti su “experiencia, que garantiza el buen fin de la misma, larga trayectoria y en concreto la diversidad, calidad e interés de su obra literaria”.

Esta iniciativa ha sido creada y gestionada por el área de cultura del Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane y tiene como objetivo principal en su rama literaria: “dignificar el trabajo del escritor por medio de la remuneración de su trabajo literario, creando un espacio amable para el desarrollo de su escritura. Atraer a La Palma la mirada de los escritores y que La Palma sea el escenario del desarrollo de su trabajo. Ofrecer a los palmeros que lo deseen, mediante varios talleres y conferencias, los conocimientos de los escritores. Transmitir el mensaje de que la isla de La Palma es un destino amable para los escritores”.

Ana Rossetti (San Fernando, 1950) ha desarrollado su actividad en los campos del teatro, la poesía y la narrativa. En 1993 estrenó El secreto enamorado, ópera en un acto con música de Manuel Balboa. Ha hecho versiones de los clásicos españoles para el Centro Andaluz de Teatro y la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Su obra poética ha sido reconocida con los premios Gules (1980) y el Premio Internacional Rey Juan Carlos I (1985). En narrativa ha publicado varias novelas y en 1991 obtuvo el premio La sonrisa vertical de literatura erótica. En 2003 forma el grupo Transtextuales, realizando la serie de performances Los miércoles de crimen para el Centro de Arte Moderno. Desde 1996 se dedica también a la literatura infantil. Tiene la Medalla de Plata de Andalucía al conjunto de su obra y el Premio Meridiana que otorga el Instituto Andaluz de la Mujer en la categoría de Literatura.

Deudas contraídas, publicado por La Bella Varsovia, ha sido distinguido con el Premio El Público como el mejor poemario de 2016. Su último libro, Maravillosas (Las Malas Compañías), recorre las vidas de 30 mujeres que vivieron en el madrileño barrio de Maravillas, hoy Malasaña.

Saludos, enhorabuena, desde este lado del ordenador

El escritor y periodista Raúl Tola, director interino de la Cátedra Vargas Llosa

Viernes, Julio 24th, 2020

El escritor y periodistra Raúl Tola (Lima, 1975) ha sido designado director interino de la cátedra Vargas Llosa en sustitución del también escritor y periodista Juan Jesús Armas Marcelo (Las Palmas de Gran Canaria, 22 de julio de 1946).

El pasado 1 de junio la Cátedra Vargas Llosa, proyecto que nació en 2011 bajo el auspicio de la Biblioteca Virtual de Cervantes y formó parte de ella durante una década, se incorporó a la Fundación Internacional para la Libertad (FIL) que preside el Premio Nobel de Literatura.

La FIL prevé anunciar en mayo de 2021 y en el marco de la Bienal de Novela Vargas Llosa el nombramiento del director definitivo de la Cátedra.

“No dudo de que en esta nueva etapa la Cátedra seguirá prestando una contribución muy importante a nuestra vida cultural a través de sus distintos proyectos”, destaca en una carta el autor de La ciudad y los perros y La fiesta del chivo, entre otras obras.

“Agradezco mucho a Juan Jesús Amar Marcelo, que impulsó la idea de la Cátedra originalmente, su dedicación y esfuerzo como director en todos estos años. Bajo su conducción, esta iniciativa cultural ha contribuido notablemente a la promoción de la literatura y las artes en general a ambos lados del Atlántico”.

J.J. Armas Marcelo seguirá no obstante vinculado al Festival Hispanoamericano de Escritores que se celebra en Los Llanos de Aridane.

Saludos, informando que es gerundio, desde este lado del ordenador