Archive for the ‘Libros’ Category

La fiesta española, una novela de Henri-Françoise Rey

Miércoles, Mayo 27th, 2020

Escritor, filósofo y músico de jazz, parece ser que tocaba el piano y que no lo hacía nada mal, Henri-François Rey es un caso bastante atípico de lo que se considera ser un narrador de izquierdas. Atípico porque llevó su credo tanto al campo de la acción como al literario ya que luchó contra los nazis en la Francia ocupada mientras ejercía un periodismo militante que le complicó la vida.

La fiesta española es probablemente una de sus novelas más conocidas en España por varias razones. Una de ellas es porque tal y como indica el título se desarrolla en España, en concreto durante la Guerra Civil aunque el conflicto queda en segundo plano porque al escritor le interesa más la historia de amor entre un ruso nacionalizado belga que se enrola en las Brigadas Internacionales con una joven periodista norteamericana en las tierras de un país que se desangra en los campos de batalla.

Pese al compromiso político que definió al escritor a lo largo de su vida, no deja de sorprender la contención ideológica que marca la obra donde no quedan demasiado bien ni las Brigadas Internacionales ni los comunistas y mucho menos los anarquistas, a quienes Henri-François Rey describe como salvajes y por salvajes, cobardes que ejercen la “justicia revolucionaria” siempre en retaguardia.
No es sin embargo la Guerra de España ni las ideas que anegaron con sangre su geografía los protagonistas de esta, se reitera, más que bélica, una historia de amor. Una historia de amor que cuaja en el fragor de la violencia desatada pero que serena el cuerpo y el espíritu del brigadista y la reportera hasta el punto que el primero será capaz de desertar para vivir el amor con el que ha encontrado la paz. Para conseguirlo, deberá de cruzar los Pirineos para llegar a Francia.

Lo insólito, lo que convierte a Henri-François Rey en un escritor a tener en cuenta es por su notable capacidad literaria para narrar con convicción los sentimientos que unen a los dos protagonistas del libro, un amor que pese a la distancia social que los separa, los une en el peor escenario posible como es el de una guerra. Y más el de una guerra civil como fue la de España.

Viviendo en los tiempos actuales, empañados por el miedo que ha desatado la crisis de la Covid-19, recomendaría la lectura de La fiesta española a los que desde las tribunas políticas más que hacer política se dedican a insultar a sus adversarios con toda clase de calificativos miserables. Casi como si creyeran de veras que tienen autoridad moral para denigrar al contrincante no con argumentos sino con salidas de tono.

Las reflexiones que el escritor brinda sobre aquella España en guerra no han perdido con el paso de los años la actualidad con las que fueron escritas entonces. Los diálogos sirven para subrayar la desgracia de un pueblo demasiado confuso en su extraordinaria complejidad y en donde el individuo está por encima –siempre– de lo colectivo.

“- Y, sin embargo, no es difícil organizarse, ¡caray!”
- En España, sí- dijo Georgenko.
- Son unos engreídos.
- Engreídos, pero chalados. Tengo la impresión de que aquí cada uno persigue su sueño, el suyo, no el del vecino… Y los sueños no concuerdan nunca.
- Pero ¿y la revolución?
-Marx lo había previsto todo, excepto la existencia de los españoles- dijo Georgenko.
Se levantó a su vez, y apoyó una mano en el hombro de Nancini.
- Por si puede tranquilizarte, te diré que en las líneas enemigas debe de ocurrir lo mismo, porque nuestros adversarios también son españoles.

- Sí, pero ellos avanzan”.

Tras salir de Madrid, casi rodeado por las fuerzas rebeldes y dirigirse en el automóvil de un periodista que ayuda a la pareja y con la que mantiene una extraña conversación a medida que se aproximan a Barcelona, La fiesta española retrata con estilo cortante y muy alejado del aliento épico, la realidad de aquella guerra vista a través de los ojos de un hombre capaz de sacrificarlo todo por amor. El amor verdadero, el que deja huella y que encarna la joven periodista norteamericana que también tira a la hoguera su futuro profesional para seguir al hombre que ama. Los dos pertenecen a una misma unidad que hasta entonces permanecía a la deriva.

Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordenador

Javier Cacho: “La fórmula para superar el confinamiento es optimismo y paciencia

Lunes, Mayo 25th, 2020

Javier Cacho (Madrid, 1952) es escritor, científico y físico. También explorador y uno de los pocos españoles que ha pisado la Antártida, continente que ha visitado en siete ocasiones y que desde entonces se ha convertido en una constante en su vida. Por algo los veteranos la conocen como “la amante blanca”.

Autor de varios libros sobre el continente helado (Amundsen-Scott: duelo en la Antártida, Shackleton, el indomable; Nansen. Maestro de la exploración polar y Yo, el Fram) Javier Cacho fue uno de los autores invitados el año pasado en Periplo, Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventuras del Puerto de la Cruz, donde además de presentar su último libro, Héroes de la Antártida. Historia del descubrimiento del continente blanco, derramó una humanidad que atrapó a todos los que tuvieron la suerte de conocerlo.

- Vive en la provincia de Madrid. ¿Cómo está llevando el confinamiento?

“Paso el confinamiento, casi me da vergüenza decirlo, en una casa en el campo que tiene jardín y está a 40 kilómetros de Madrid. No salgo para nada salvo para ir al supermercado cada diez días así que el tiempo lo ocupo en el jardín que había descuidado bastante y al que ahora le dedico el tiempo que no le dediqué antes. Me tomo esta práctica como una actividad Zen así que en ese aspecto no hecho en falta estar confinado aunque siento tristeza, una especie de neblina, por las cifras de contagios y muertos que no terminan de doblegarse a causa de la enfermedad. Los números continúan siendo alucinantes, se ceban además en un sector de la población muy desprotegido, lo que genera incertidumbre y preguntas como ¿qué pasará con la economía y el medio de vida que habíamos creado? Los augurios anuncian que todo va a cambiar, a cambiar mucho y de golpe”.

- Pero tiene su jardín.

“Aprovecho para estar en él. Me siento muy a gusto tocando la vida de las plantas. Necesitaba palpar la vida y mancharme las manos de tierra. Ha sido una necesidad aunque he decidido volver a escribir. Tengo un libro pendiente, un libro curioso de cocina”.

- ¿Sobre la cocina en la Antártida?

“Sí, es sobre la cocina relacionada con la Antártida. Estoy escribiendo una introducción histórica de cómo ha evolucionado la cocina en las expediciones al continente blanco que espero que cuaje en los próximos meses. No me había atrevido a escribir hasta ahora, no estaba muy concentrado aunque hace unos días me encontraba delante del ordenador dispuesto a comenzar este libro. Antes quería sentir otro tipo de vida, contribuir a crear algo de belleza en estos tiempos donde todo parece tan sombrío y con la jardinería trabajas para el futuro, siembras y tres o cuatro meses después observas las flores”.

- Usted es un experto en la Antártida y ha estudiado la vida de los exploradores. ¿Cómo superaban estos hombres el confinamiento a tan bajas temperaturas?

“Es complicado, no hay una varita mágica aunque la mejor forma de superarlo es tener cosas que hacer, no puedes quedarte sin hacer nada porque la cabeza empieza a volar. Tienes que mantener una rutina, una actividad continuada y recordar que cuando le preguntaron a Ernest Henry Shackleton qué cualidades les exigía a los miembros de su equipo antes de partir a la Antártida lo primero que pedía es que fueran personas optimistas, y él lo era bastante, y en segundo lugar que tuvieran paciencia. Después entraba en otros aspectos como el físico, el amor a la patria…”

- ¿Amor a la patria?

“Eran expediciones como muy patrióticas pero siempre me llamó la atención que Shackleton exigiera a su equipo optimismo y paciencia porque hay que estar seguro para enfrentarse a las dificultades. En su caso, ante circunstancias naturales que estaban previstas ya que llegaban a la Antártida en el verano austral e instalaban la base. La noche polar en invierno dura hasta cuatro meses a los que hay que sumar otros dos de penumbra a temperaturas terriblemente bajas, con vientos muy fuertes. Y tienes que permanecer un día y otro y otro recluido y eso solo se soporta si tienes esas dos cualidades: optimismo y paciencia aunque se trata de una reclusión programada en el caso de las expediciones porque sabes que el invierno pasará. En nuestro caso y tal y como están las cosas en la actualidad, no sabes cuando va a acabar todo esto. Por eso es necesario mantener el optimismo pese a que parezca que después de todo esto no nos espera nada positivo. La vida es así pero es posible que las cosas no resulten tan trágicas como predicen algunos gurús. Por eso, si tiene lugar un cambio habrá que asumirlo y mejor sin mucho sufrimiento. Cuando era jefe de la base en la Antártida solía decirle a los compañeros que no estábamos en Gran Hermano, que nuestra razón de estar allí era la ciencia. Les decía también que no éramos presos por lo que no necesitábamos tachar en el calendario los días que llevábamos. Ahora, con el confinamiento, tenemos que pensar que día a día le estamos ganando la batalla a la propagación del virus. Pero hay que tener paciencia, dosis infinitas de paciencia”.

- ¿Cuántas veces ha estado en La Antártida?

“He estado siete veces. La última en febrero de este año. Salí de España dirección a la Antártida el 6 de enero y regresé el 24 de febrero. Hacía catorce años que no iba a la Antártida y esos días los pasé en la base búlgara donde a través de Internet seguía las noticias para mantener un poco el aislamiento mental pero me preocupaba cómo la Covid-19 se se estaba desarrollando en China. Me tenía muy preocupado observar cómo se propagaba a otros países pero no podía imaginar lo que estamos viviendo ahora. Por los pelos regresé a España porque Argentina y Chile cortaron los vuelos con España el día 10 o 12 de marzo”.

- ¿Se encuentran personal en las bases que hay en la Antártida?

“Estamos entrando en el otoño austral y son bases de verano que se abandonan en marzo. Esta vez con unos días de antelación para prevenir lo que podía suceder. Las bases se quedan aisladas en invierno pero la gente que entró en esas bases fue antes de que el coronavirus se expandiera en sus respectivos países. La única base que se mantuvo abierta es la China y tuve compañeros que me dijeron a primeros de febrero que allí se les tomaba la temperatura y que iban con mascarillas aunque no se dio ningún caso. Las bases que han quedado cerradas fue por la climatología y todo su personal está sano porque además de contar con un médico sus medidas sanitarias son muy estrictas”.

- ¿Que tiene la Antártida que no tenga el Ártico?

“Físicamente son espacios diferentes. La Antártida es un continente con una capa inmensa de hielo de tres kilómetros de espesor. El Ártico es un mar prácticamente cerrado que tiene pocas islas aunque sí población autóctona, los inuit, no así la Antártida. El Ártico es un mar congelado y el paisaje es completamente diferente. La temperatura y los vientos resultan más duros en la Antártida. Plásticamente son escenarios distintos. Me gusta más la Antártida y eso que he estado en Groelandia pero la Antártida es la primera división. Son mis sentimientos, el paisaje me atrae mucho, sobre todo ese espejismo de silencio profundo que se produce y te entra por dentro. Es como una tristeza que te penetra y que te da mucha paz y tranquilidad. Es un mundo fascinante. Me gustan las regiones polares”.

- ¿Por qué?

“No sé de donde me viene porque mi familia es castellana, de Soria, donde hace frío pero evidentemente no es el frío de la Antártida. Me quedé prendado de la Antártida desde la primera vez, en 1986, cuando fui con la primera expedición científica que organizó España. Fueron seis meses. El último viaje, el que inicie en enero y finalizó en febrero de este año, fue como reencontrarme y despedirme también de la Antártida porque vamos acumulando años. Tuve la sensación de que posiblemente no volvería a pisarla así que fue como una despedida dulce de la amante blanca, que es como la conocemos nosotros. No hay manera de olvidarla, así que me despedí de mi amante blanca aunque si tengo que volver no pasa nada”.

- Estudió estando allí el agujero de la capa de ozono pero ya no se habla tanto de él, ¿por qué?

“Que no se hable del agujero de la capa de ozono es una gran victoria medioambiental. Meses atrás reflexionamos sobre cómo estamos destruyendo el planeta pero no se habla de cómo controlar a las industrias ni los hábitos de vida. Nos hemos olvidado que el agujero de ozono fue la gran tragedia medioambiental, el gran peligro medioambiental hace unas décadas. Sin embargo se tomaron medidas, los científicos detectaron cuál era la razón del problema y convencieron a los políticos para que asumieran las medidas económicas necesarias con el fin de evitar la emisión de esos compuestos. Fueron medidas muy duras porque recomendaban el cambio de algunos compuestos que destruían la capa de ozono por otros y se logró además que algunas industrias cedieran a los países del Tercer Mundo las patentes de esos compuestos para que no resultara gravoso el cambio de tecnología y se consiguió. Se han cumplido los planes y en el 2000 se observó que el agujero comenzaba a relajarse aunque con pequeños repuntes pero se está reduciendo el agujero de la capa de ozono, se está recuperando pese a que se cuente poco lo que logramos, que fue evitar un gran peligro medioambiental. Así que creo que podemos enfrentarnos otra vez a los graves peligros medioambientales que tenemos planteados y que exigen de nuestro desafío. Dios quiera que sea lo antes posible”.

- Entre otros libros ha dedicado uno a los héroes de la Antártida, a Shackleton, al duelo entre Scott y Amundsen; al Fram, el buque más famoso en la historia de las exploraciones polares… ¿Tiene algún explorador por el que siente especial simpatía?

“Nansen, no tengo duda. Nansen fue una persona generosa y muy optimista. Sus exploraciones estuvieron siempre marcadas por la ciencia. Fue Premio Nobel de la Paz por la labor que desarrolló durante la I Guerra Mundial con los refugiados que había causado aquel conflicto en unos tiempos muy difíciles, de mucha hambre y en donde puso al hombre por encima de los intereses políticos. Al final de su vida entendió que la vida no tiene sentido si no es un servicio a los demás. Y se aplicó esa conducta. Viajaba en segunda clase cuando era comisario de las Naciones Unidas porque estaba convencido de que así salvaba la vida de unas treinta familias. Estaba sensibilizado con el cuidado del medio ambiente por lo que no le importaba asumir esas pequeñas incomodidades si así lograba paliar lo que los hombres estamos haciéndole al planeta”.

TITULO
La naturaleza despierta
TEXTO
Se ha hablado mucho estos meses de confinamiento de cómo la naturaleza ha ido recuperado su espacio. Vuelven a nadar los delfines y las ballenas cerca de las costas Canarias. Los canales de Venecia se limpian y regresan los peces… “Es su capacidad de regeneración. Es la vida, salir adelante pese a la adversidad”, señala el científico y escritor español Javier Cacho, quien añade que ahora tiene la sensación de ver más estrellas. De que brillan más que antes. Probablemente se deba a que la boina de polución sobre el cielo de Madrid se ha reducido por efecto de la crisis de la Covid-19.

“Esto debería servirnos para aprender que lo importante es la familia. Los amigos”, opina.

Saludos, hace calor y no frío, afortunadamente, desde este lado del ordenador

Samir Delgado opta al VI Premio Internacional de Poesía Victor Valera por el libro Los poemas perdidos de Luis Cernuda

Domingo, Mayo 24th, 2020

Los poemas perdido de Luis Cernuda, el primer libro de Samir Delgado en México es el candidato de la editorial Literatelia para optar al VI Premio Internacional de Poesía Victor Valera que convoca el Ministerio del Poder Popular para la Cultura de la República Bolivariana de Venezuel.

Con este libro, Samir Delgado rinde tributo al autor sevillano de la Generación del 27, así como a poetas de todas las latitudes que tuvieron una experiencia vital en sus travesías al corazón de México

“Medio siglo después bajo un mismo cielo, estos poemas perdidos —que nunca pudieron ser escritos debido a la repentina muerte del poeta— ven la luz desde otro tiempo y espacio, desde otras voces y exilios que siguen brindando una mirada cautiva a la magia de México, en la irredimible soledad del ser humano y desde la esperanza de un mañana mejor sobre la faz de la tierra”, señala una nota informativa.

Novedades literarias con acento canario

Martes, Mayo 19th, 2020

Pese a la que está cayendo y pese al estrabismo de la viceconsejería de Cultura, algunos enchufes de los que hablaremos en los próximos días y esa sensación, para nada nueva, de que se acabó lo que se deba, escritores y editoriales continúan publicando impasibles al desaliento en tiempos de la Covid-19. Lo que merece más que un aplauso una ovacióin. Si hace unos días nos hacíamos eco del libro de relatos Las zonas comunes (Fran Miniediciones, 2020), de Nicolás Dorta, hoy le vamos a hablar de otros libros escritos por gente de aquí (Canarias, archipiélago abandonado de la mano de los dioses) porque pese a la amenaza invisible, el confinamiento, y eso que llaman la nueva normalidad (y no, no es el título del último episodio de El ministerio del tiempo), los escritores nacidos o residentes en las islas continúan escribiendo y publicando cuando consiguen que alguna editorial confíe en ellos.

Víctor Álamo de la Rosa regresa con La ternura del caníbal (Editorial Siete Islas, 2020), una curiosa historia que se desarrolla en un mundo distópico en el que casi parece que el escritor se adelantó a la realidad que estamos viviendo con el nuevo y amenazador vecino que se ha instalado entre nosotros: la Covid-19. En esta misma editorial, Ismael Lozano Latorre publica Vagos y maleantes, historia que se inspira en unos de los episodios más vergonzosos y olvidados de la historia de España como fue la colonia penitenciaria de Tefía, campo de concentración ubicado en la isla de Fuerteventura en 1954 “para proteger a la sociedad de actos homosexuales”.

La producción literaria de Santiago Gil no la detiene ni el puñetero virus. Si hace unos meses presentaba su libro de poemas Té Matcha, libro en el que rinde homenaje a una de las personas más luminosas que he conocido en mi vida, Angélica Castellano Suárez, publica ahora en la editorial digital ATTK Editores El imposible amor, una nouvelle en la que cuentan los miedos, los anhelos y las incertidumbres que se vivieron en España durante las primeras semanas de la cuarentena de la Covid-19.

Bajo el sugestivo título de Historia desconocida de mis antepasados (Edtorial Verbum), Gerardo Pérez Sánchez insiste en una de las constantes de su producción literaria: el amor. La novela, la sexta que publica el autor, se centra en la relación que de manera intermitente mantienen Isabel y Khafra a finales de los años veinte y a mitad de los setenta del pasado siglo. Ella es natural de Güímar, nacida en el seno de una humilde familia de pescadores, mientras que él es hijo de un profesor de Universidad viudo y reside en la ciudad de Viena.

Por último, Damián Marrero Real publica Crónicas del aire (Ediciones Mesturadas), el relato del proceso de enfermedad pulmonar que llevó al autor a un trasplante en el hospital 12 de octubre de Madrid.

Saludos, pónganse la mascarilla si salen de casa, desde este lado del ordenador

Un total de 773 proyectos se presentan a las convocatorias de Cultura del Gobierno de Canarias

Miércoles, Mayo 13th, 2020

Un total de 773 proyectos se han presentado a las convocatorias previstas por el área de Cultura del Gobierno de Canarias y que forman parte del marco de las primeras medidas que se impulsan con el fin de paliar los efectos de la crisis de la Covid-19.

391 son propuestas creativas de todas las disciplinas que resultaron presentadas por empresas, autónomos y asociaciones mientras que 151 correspondieron a particulares y las 231 restantes entran dentro de la convocatoria específica aproyectos de investigación y creación artística.

Las iniciativas se presentaron en tres convocatorias diferentes y se referían a propuestas relacionadas con teatro, danza, música, patrimonio cultural, artes visuales, libro y audiovisual. En las dos primeras, las que resulten seleccionadas recibirán un importe entre 1.500 y 5.000 euros, e integrarán una Bolsa de Proyectos de uso compartido y comunitario. En cuanto a las artes visuales, se seleccionarán un centenar, y cada una recibirál 3.000 euros. El proceso de selección lo asumirán comisiones nombradas al efecto lo que, aquí entre nosotros, comienza a producirme escalofríos. Se dice por las lumbreras que se designen para valorar a quién y a quién no se le reparte el dinerito.

El viceconsejero de Cultura, Juan Márquez Fandiño, ha anunciado por otra parte que “ya estamos también preparando una nueva línea de financiación para el desarrollo de proyectos, es decir, para ejecutar actividades adaptadas a las restricciones que dictará la nueva normalidad”.

Y sí, lamento decir que Márquez Fandiño abraza la neo lengua como quien sale a la calle con mascarillas y las manos debidamente limpias, tras lavarse con mucha agua y jabón.

Una nota de prensa señala que tras cerrar el plazo de presentación, la empresa pública Canarias Cultura en Red abre un periodo para subsanación o presentación de documentación o datos incompletos, al final del cual se procederá a publicar el listado de admitidos y excluidos. El proceso continuará con el estudio del contenido de cada proyecto y, posteriormente, con la publicación de la selección definitiva de propuestas.

Por último, la viceconsejería de Cultura anuncia que dispondrá también de una línea de ayudas dirigidas al desarrollo y ejecución de proyectos que pueden estar relacionadas o no con los presentados en los procesos anteriormente mencionados y se estudia su puesta en marcha, siempre y cuando se vayan cumpliendo los plazos de las distintas fases de la desescalada, en junio.

Se calcula además poner en marcha la
convocatoria de subvenciones para apoyar los gastos derivados de la suspensión de actividades culturales de empresas y entidades sin ánimo de lucro del sector cultural como consecuencia de la crisis. Esta iniciativa cuenta con un millón de euros y se prevé la publicación de las bases en breve.

Nicolás Dorta: “Toda escritura es autobiográfica”

Miércoles, Mayo 13th, 2020

Periodista, escritor, hombre de jazz. La verdad es que resulta muy difícil de clasificar a Nicolás Dorta (Tenerife, 1978), un tipo que está lleno de virtudes en unos tiempos donde las virtudes, precisamente, escasean. Como redactor, trabajó en Diario de Avisos y la agencia Efe, entre otros medios y es además de un excelente batería de jazz, un escritor con un notable pulso narrativo. Esto último lo descubrimos hace apenas unas semanas tras leer Las zonas comunes (Franz Ediciones, 2020), libro que se puede adquirir a través de la página web de la editorial (www.franzediciones.es) o en librerías como Lemus y Masilva (Tenerife); Arrebato (Madrid), librería GIL (Santander) y Bartleby&Co (Berlín).

- En estos tiempos de crisis sanitaria y próximamente económica, ¿cuáles cree que serán nuestras zonas comunes?

“Pues serán las que tanto estamos deseando que sean, las de siempre, los bares, las playas, también las bibliotecas, todas las que nos permiten vivir con los demás. Para una persona que escribe, además, esto es fundamental. Y cómo serán esos escenarios con las nuevas normas de precaución es lo que no sabemos y nos crea, o al menos a mí me crea, algo de ansiedad. Si hablamos de zonas comunes no físicas, desafortunadamente, todo apunta a que será la precariedad, más de la que ya teníamos, la preocupación y toda la incertidumbre que siempre nos provoca lo desconocido”.

– El libro consta de cinco relatos. ¿Hubo más?

“Los cinco relatos cierran una especie de ciclo que tiene que ver con ideas comunes, el tono, la manera de contarlos. Son fruto de los últimos cinco o seis años. En general, me cuesta decidir cuándo un relato está listo, porque corrijo mucho. Ahora, al leerlos de nuevo, pienso que podía haber cambiado ésta u otra cosa. Es un poco obsesivo. En cuanto si hubo más, se ha quedado uno fuera porque consideramos que no iba con el conjunto. Ahora estoy trabajando en otros”.

- Aprecio en algunos de los cuentos rasgos biográficos. ¿Hasta que punto se imponen estos rasgos en el contenido de estos relatos?

“Para mí es difícil crear algo que esté lejos de lo que me rodea y de mi memoria. En el fondo creo que toda escritura es autobiográfica. Me refiero a que toda historia es la historia de uno mismo, o hay elementos de uno mismo, aunque hable de otros en otras circunstancias o realidades. Lo que importa es la historia, no tanto si en estos relatos hay personajes reales o si lo que que viviste fue realmente lo que pasó. Además, ¿quién puede decir que los recuerdos reflejan los hechos tal como ocurrieron?”.

- ¿Qué influencias reconoce en su escritura?

“No sabría concretar exactamente. En la contraportada del libro han visto algunos ecos de Alice Munro y James Salter, y aunque lo agradezco y me encantan, creo que eso me queda bastante grande. Lo que sí considero es que para escribir hay que leer. No sé, me gusta mucho Richard Ford, los cuentos de Dino Buzzati, Chejov, Raymond Carver, tuve una época “murakamiana”; me gusta Manuel Vicent, Siri Hudsvedt; la poesía de Ángel González, también Kafka o Camus. Ahora releo los diario de Emilio Renzi (Ricardo Piglia) y he empezado con Joseph Roth. Normalmente tomo nota en un cuaderno de párrafos o frases que me ayudan a arrancar algo o sirven como material para el blog (www.nicolasdorta.com)”.

- ¿Y pesa el hecho de que sea periodista en la redacción de los mismos?

“En el periódico me encontraba cómodo haciendo reportajes. Partía de un detalle concreto del personaje o de la situación y comenzaba a escribir. Puede ser que haya algo de eso en el punto de partida de estos relatos. Me interesa lo que hace gente como Leila Guerriero o Caparrós, que cuentan, por ejemplo, qué come o cómo mira un taxista para hablar del sector del taxi. Esa idea de hacer de la vida, de los hechos, una experiencia literaria”.

- ¿Cuándo escribía seguía un patrón, un hilo conductor o se dejaba llevar por la improvisación?

“Generalmente parto de una idea o situación concreta y muchas veces no sé dónde me va a llevar. Eso me gusta. Averiguar qué posibilidades tiene la historia, sus personajes. Casi todos los finales de este libro esconden un símbolo que se precipita para acabar el cuento: una grieta que siempre ha estado ahí, en una casa donde hay un hombre solo, a la espera de que su mujer regrese. Ella se ha intentado suicidar, su casa, su vida, le asfixia, pero en medio de esa oscuridad surge la posibilidad: un nido de pájaros que formarán una familia, ajenos a los problemas humanos pero entre ellos. Incluso de lo más terrible se puede sacar belleza, supongo”.

- Emplea indistintamente la primera persona como la tercera. ¿Con qué voz se siente más cómodo?

“Al final todo es primera persona, aunque hables desde una tercera. Me siento normalmente más cómodo con la primera persona”.

- ¿Y qué le lleva a usar una voz en vez de otra para contar la historia?

“Supongo que suelo usar la primera porque me hace sentir más cerca del personaje. Y otras veces, por alguna razón, esta conexión se forja mejor con la tercera”.

- ¿A qué elementos da prioridad en las historias?, ¿a la historia en sí?, ¿a los personajes?

“Creo que en general doy prioridad a los personajes. Me gusta que sean ellos los que sostienen la trama. Me interesa la manifestación de la condición humana como la verdadera creadora de cualquier historia”.

- ¿Por qué zonas comunes?

“Te puede sonar a una parada de guaguas, a baños públicos, una piscina municipal, la sala de espera de un consultorio médico, un aeropuerto, una autopista, un paseo marítimo. En esas zonas, ahora casi vacías, ocurre la vida. Pero también la vida azota zonas comunes de nuestro cuerpo: cabeza, pecho, corazón, manos, espalda, estómago. Allí se instala la soledad, el sentimiento de culpa, el amor, el fracaso, la alegría, la memoria, las expectativas frustradas. Allí se instala lo imprevisto o el peso del pasado”.

- ¿Qué lecturas recomienda para quedarse en casa?

“Pues la semana pasada acabé el cómic de Paco Roca, Memorias de un hombre en pijama, que es muy divertido. Recomiendo alguna novela gráfica, Nela, por ejemplo, la adaptación de Marianela de Galdós, de Rayco Pulido. También recomiendo El infinito en un junco, de Irene Vallejo, una estupenda historia de los libros en Grecia y Roma. No sé, acabo de terminar El don de Vorace, de Félix Francisco Casanova, en una cuidada edición dentro de las Obras Completas, con prólogo de Fernando Aramburu. Contiene fotos, el diario íntimo, sus poemas, y, entre otros documentos, una corta entrevista que le hicieron al joven escritor palmero dos días antes de su extraña muerte. Bueno, toda muerte es extraña. «Mi vida es rápida, triste y alegre como un larguísimo rock”, dijo.

Saludos, esto va por fases, desde este lado del ordenador