Archive for the ‘Literatura’ Category

El otro Tom Tryon

Martes, Mayo 5th, 2015

“Quizás ustedes leyeron sobre el accidente, en aquel frío sábado de noviembre, en el que Vining Perry, padre de Holland y Niles, gemelos de doce años, halló la muerte mientras trasladaba el último de los pesados cestos desde el suelo del granero al sótano de las manzanas para su almacenaje durante el invierno. Todo el mundo lo consideró una gran tragedia, y durante los ocho meses que siguieron al funeral de Vining Perry no se permitió que nadie jugara en dicho sótano. Pero cuando llegó junio, y con él la salida del colegio y la relajación de la disciplina, guardados ya los libros de historia y geografía, cuando había comenzado la época de Jugar Todo el Día, los mayores ocupados por la casa, y las tardes tan largas y perfectas para las correrías por el sótano, hubo quienes ignoraron la prohibición. ¡Qué fresco, oscuro y silencioso estaba! Y secreto, también. La habitación tenía una extraña fascinación, cualquiera podía sentirla, y no sólo porque allí la muerte había mostrado su rostro.”

(El otro, Thomas Tryon, editorial Ópera Prima, 2001)

La leyenda cuenta que el director Otto Preminger se aficionó a humillar a Tom Tryon cuando trabajó a sus órdenes en películas como El cardenal y Primera victoria, lo que hace sospechar que una de las razones de que su carrera en el cine no tuviera el recorrido que deseó, tuviera su origen en estas secuelas. Y eso que Tom Tryon disfrutaba de un físico atractivo, resultaba interesante y en pantalla daba muy bien como personaje vulnerable. 

Afortunadamente, la vida de Tryon va más allá del protagonismo que apenas llegó a alcanzar en el cine gracias a la literatura, donde ocupa un lugar destacado por una serie de historias que bordean lo fantástico.

Uno de esos libros –y se trata del único del que tengo constancia que haya sido traducido al español– es El otro, relato que cuenta con una estimable adaptación al cine dirigida por Robert Mulligan (1972) y adaptada del original literario por el propio Tryon.

Que conozca, Thomas Tryon es uno de los pocos actores que renunciaron a su carrera cinematográfica para instalarse en la literaria, recuerdo haber leído a Dirk Bogarde y Peter Ustinov que también se esforzaron por cultivar las letras a lo largo de su trayectoria como estrellas, aunque el caso Tryon destaca porque cultivó un género –a medio camino entre el gótico americano y el terror psicológico– en el que puede ser considerado como uno de sus pioneros y maestros a raíz de la publicación de El otro, su primera novela, y más tarde otros relatos en el que se inspirarían películas como Fedora (Billy Wilder, 1978).

El otro narra la historia de dos hermanos gemelos idénticos físicamente, Niles y Holland, que viven en una granja bajo una atmósfera opresiva tras sucederse varias muertes violentas. Niles es el gemelo bondadoso y pacífico mientras que Holland sería algo así como su reverso tenebroso. Sólo Ada, la abuela, sabe la oculta verdad de sus nietos en una trama que, poco a poco, se complica y se hace más oscura.

La novela propone una dura reflexión sobre la infancia y plantea cuestiones tan espinosas como ¿puede ser la maldad inocente?

No vamos a revelar el final de la historia pero sí el de animar a quienes no conozcan El otro a que la lean ya que se trata de una novela a la que apenas ha arañado el paso del tiempo por mucho que se intuya quien es el otro.

Invitamos además a que vean su adaptación cinematográfica, una película que sabe  transmitir muy bien el espíritu de un libro que coloca a su autor en la primera línea de los narradores norteamericanos que tratan de indagar en la nebulosa frontera entre el bien y el mal,  así como por su acertado y contenido retrato que ofrece de la familia y cómo ésta –a veces– puede ser generadora de conflictos emocionales prácticamente irresolubles.

Más próxima al universo gótico que a la novela de espanto, y próxima a la novela de terror psicológico que a la de terror sobrenatural, El otro recurre a los hermanos gemelos para bucear en las contradicciones de sus personajes, dos niños aparentemente inocentes que incuban sin embargo la semilla de la maldad. Todo ello en un entorno pequeño, opresivo y violento que lentamente va apoderándose del ánimo del lector.

El otro ha dado origen a numerosas interpretaciones que, a mi juicio, pueden despistar a quien se enfrente a esta sutil pesadilla pensando que todo cuanto está escrito tiene una explicación razonable. En este sentido, creo más recomendable abordar el libro como lo que es: un sugerente viaje a los rincones más oscuros de la mente infantil, y a explorar un territorio, como es el del mal que a esa edad actúa –entiende Tryon– sin moral alguna.

Se trata de un relato que nace de dentro hacia afuera pese a estar narrado desde la distancia de la tercera persona.

Los gemelos dan miedo y ese miedo cuenta con delicadas pinceladas fantásticas que enturbian, si cabe, la atmósfera de un libro que va más allá del fin de la infancia.

Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordenador.

El extravagante universo de Kyril Bonfiglioli

Jueves, Abril 23rd, 2015

“En nuestra empresa todos somos criminales, más o menos”

(Rudyard Kipling)

El reciente estreno en cines de la película Mortdecai que protagoniza Johnny Deep despertó en un principio la curiosidad por gastarme el abusivo puñado de euros y observar cómo se había adaptado a la pantalla el universo irreverente y sobre todo absurdo de un personaje peculiar en la república de las letras.

Tanto, que cuenta con un grupo de entusiastas seguidores que lo reivindican sin que se les caigan los anillos de los dedos. Dedos gruesos como morcillas o finos y delgados como palillos aunque en nuestro caso prevaleció al final la cautela, que asocio en estos tiempos de crisis que no se van por mucho que insistan que se van, por ahorrarnos el parné y prescindir de su traducción cinematográfica tras leer las reseñas que se han escrito sobre el largometraje.

A raíz de la publicación de la primera novela de Mortdecai en español ya le dedicamos en este mismo su blog, El Escobillón.com, un comentario que leído nueve años después aún respira el entusiasmo que como lector recibí cuando tuve la oportunidad de adentrarme en el fabuloso por extravagante universo de su creador: Kyril Bonfiglioli, de quien dispongo en algún lugar de mi biblioteca dos novelas que en su momento me hicieron extraordinariamente feliz.

La primera de ellas, Todo el té de China (Península, 2000), no tiene nada que ver con Mordecai, personaje a quien Bonfiglioli dedicó dos títulos más, sino que transporta al lector a un Oriente exótico y lo sumerge en una divertidísima aventura.

Solo que Todo el té de China es una maravillosa e irreverente novela de aventuras que está protagonizada por un desesperado perdedor que detesta el mundo aunque es un exquisito conocedor del arte de la porcelana.

El libro propone así una deliciosa excursión al Lejano Oriente que salpica con ocurrencias graciosas que despiertan la sonrisa cuando no la carcajada más abierta y sincera. De lectura más que recomendable, “sobre todo para los que ven el vaso medio vacío”, Todo el té de China está impregnado de romances traicioneros y traicionados y derrocha un ingenio que evoca, en ocasiones, al mejor George McDonald Fraser porque el escritor, un enigma Bonfiglioli, un enigma, un misterio que no queremos resolver, demostró que supo manejarse como pez en el agua en las turbulentas aguas de la novela histórica que cierra con uno de los mejores y más desesperados finales de la literatura del último tercio del siglo XX.

Publicada por editorial Barataria, la primera historia del excéntrico marchante de arte y detective en sus horas más bajas Charlie Strafford Van Cleef Mortdecai, titulada No me apuntes con eso, es un extravagante relato policiaco en el que se mezcla arte y critica política a partes iguales con resultados francamente surreales. Lo que recuerdo de esta novela es que no paré de reír desde que abrí la primera página hasta la última aunque es preciso aclarar que Bonfiglioli es un autor que no admite términos medios. O se sucumbe a sus encantos o se le detesta vomitando toda clase de insultos.

Y es que a primera vista no resulta nada atractivo: Mortdecai es un cobarde y un redomado farsante que acompañado de su leal sirviente y guardaespaldas Jock hace de las suyas en clave de lo que se conoce como ”humor inglés”, que es una forma muy elegante de describir cómo ven el mundo los niños bien de la Gran Bretaña.

Leo que la película es terroríficamente mala y que Johnny Deep hace las mismas muecas de siempre cuando quiere ir de gracioso, pero olviden al actor y lean a Kyril Bonfiglioli en la lengua que sea. Estoy seguro que lo harán socio de su particular club de antihéroes literarios favoritos.

Saludos, Día del Libro fue, desde este lado del ordenador.

Cecilia Domínguez Luis, Premio Canarias de Literatura 2015

Jueves, Marzo 26th, 2015

El Premio Canarias de Literatura 2015 ha recaído en la escritora y poeta Cecilia Domínguez Luis, una noticia que celebramos con fuegos voladores desde este su blog El Escobillón porque conocemos su alta calidad humana así como de creadora literaria.

Cecilia Domínguez Luis es, además, la segunda mujer que alcanza este reconocimiento  tras recibirlo en 1987 María Rosa Alonso. Un pequeño paso adelante en unos premios que en su hasta ahora 19 ediciones ha resultado marcadamente masculino.

El presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, fue el encargado de comunicarle la noticia a Cecilia Domínguez Luis, y nosotros un poco más tarde los que la llamamos para darle personalmente la enhorabuena al sentirnos muy satisfechos con el fallo del jurado, quien con este galardón reconoce su intensa trayectoria literaria.

Cecilia Domínguez Luis nació en La Orotava, Tenerife, en 1948 y en licenciada en Filología Hispánica. Es autora de libros de poemas –el último de ellos Cuaderno del orate, publicado por Ediciones La Palma en 2014– novelas y cuentos.

En su producción narrativa destacaríamos Si hubieras estado Aquí (colección G21. Narrativa Canaria Actual, Ediciones Aguere/Idea, 2013); Los niños de la lata de tomate (colección Seria Roja, Editorial Alfaguara, 2010) y Mientras maduran las naranjas (Cam-PDS Editores, 2009), en la que propone una mirada sin ira sobre la Guerra Civil a través de los ojos de su joven protagonista, Sara.

En poesía cuenta con títulos como El libro de la duda (colección Atlántica, Ediciones Idea, 2006); Azogue (Editorial Bailes del sol, 2005), Para cruzar los puentes (Ediciones Ka, 2002)  y Doce lunas de Eros (colección La Caja Literaria, Ediciones La Palma, 2000), entre otros.

También ha tanteado la literatura para jóvenes y forma parte del comité de redacción de la revista Cuadernos Ateneo, editada por el Ateneo de La Laguna, sociedad de la que fue presidenta. También ha participado como ponente en varios congresos nacionales e internacionales de lengua y literatura, así como en encuentros de poesía, dentro y fuera de las Islas.

Desde 2011 es académica de número de la Academia Canaria de la Lengua.

El jurado del Premio Canarias de Literatura 2015 estuvo formado por Justo Jorge Padrón, Juan Cruz Ruiz, Juan Manuel García Ramos, Luis Alemany Colomé, Aurelio González González, Elica Ramos Hernández y Teresa Acosta Tejera.

Por otro lado, Luis Millares Sall (Totoyo Millares) y Antonio Ramos Gordillo han obtenido el Premio Canarias de Cultura Popular y Deportes, respectivamente.

PREMIOS CANARIAS DE LITERATURA

(1984): Domingo Pérez Minik (1903-1989), crítico y ensayista

(1985): Agustín Millares Sall (1917-1989), poeta

(1986): Ventura Doreste (1923-1987), poeta

(1987): María Rosa Alonso (1909-2011), ensayista

(1987): Juan Marichal (1922-2010), historiador

(1988): Isaac de Vega (1920-2014), escritor

(1988): Rafael Arozarena (1923-2009), escritor

(1989): Pedro Lezcano (1920-2002), poeta

(1990): Manuel Padorno (1933-2002), poeta

(1991): Carlos Pinto Grote (1923), poeta

(1993): Luis Feria (1927-1998), poeta

(1995): Sebastián de la Nuez (1917-2007), ensayista

(1997): Justo Jorge Padrón (1943 ), poeta

(2000): Juan Cruz (1948 ), periodista

(2003): Arturo Maccanti (1934-2014), poeta

(2006): Juan Manuel García Ramos (1949), ensayista

(2009): José María Millares Sall (1921-2009), poeta

(2012): Luis Alemany (1944), escritor y periodista

(2015): Cecilia Domínguez Luis (1948), poeta y escritora

Saludos, muchas felicidades, Cecilia, desde este lado del ordenador.

Mi amigo Guy de Mauppasant

Lunes, Marzo 23rd, 2015

Si hay dos tipos a los que les soporto que me cuenten todas sus alegrías y penas son Anton Chéjov y Guy de Maupassant. Al primero lo descubrí con edad ya tardía y al segundo en una adolescencia por la que asomaba en ese entonces la casi siempre incierta juventud. 

Alianza Editorial publicó hace años la mayoría de los relatos de Maupassant agrupados por temáticas diversas: fantásticos, de terror, bélicos, eróticos… El escritor tanteó casi todos los géneros y supo imprimirle a cada uno de esos géneros su firma. Una personalidad que lo hace único e inquietantemente actual aunque pasen los años y el mundo esté un poco más loco de lo que acostumbra a estar.

En estos días salpicados de pequeñas traiciones y egos más que revueltos volver a Maupassant ha supuesto como encontrarme con un viejo y apreciado amigo que siempre está ahí. Para las duras y para las maduras.

Su relatos, descarnados y agudos sobre la sociedad de su tiempo, son magistrales lecciones de vida y literatura –en apenas unas pocas páginas– mayúscula.

Releo Bola de sebo, El horla, La chica de Paul, La casa Tellier, Una partida de campo, Mademoiselle Fifi, entre otros y me percato que su efecto continúa siendo el mismo. Que me conmueve igual o más que cuando descubrí esas historias por primera vez.

Releeo cuentos que había olvidado y otros a los que regreso como quien regresa a la casa del amigo.

Y Maupassant ocupa ahora el espacio de una biblioteca de la que nunca tuvo que marcharse…

Claro que ¿por qué lo dejé irse?

Lo dejé marchar para que despertara en otros sus adormecidas conciencias. Pero esa es otra historia y su final… su final no tiene nada que ver con Maupassant.

Solo sé que releerlo hace que recupere la sonrisa y otras que me asalte una desconcertante tristeza. E inquietud pero también gozo por la plenitud de sensaciones que me invaden a través de sus relatos.

Siento una vez más ese temblor que, a veces, te recorre cuando repasas a uno de esos escritores que, con independencia del momento en que existieron, continúan estando vivos dentro de tu cabeza.

Y uno de ellos es mi amigo.

Mi bello amigo Guy de Maupassant.

Saludos, imposible dar más, desde este lado del ordenador.

Cuando la musa populachera…

Lunes, Marzo 9th, 2015

“- Si es bula o cartilla

No se sabe bien.

Tres millones dicen

Que costó el papel.

¿Serán tres millones

O pesetas tres?…

A la Historia de España, en sus grandes horas, nunca le ha faltado acompañamiento de romances. Y la epopeya de los amenes isabelinos hay que buscarla en las coplas que se cantaron entonces por el Ruedo Ibérico. Tomaba Apolo su laurel a la puerta de las tabernas, como en la guerra con los franceses, cuando la musa populachera de donados y sopistas, tunos y rapabarbas era el mejor guerrillero contra Bonaparte. Toda España en aquellos isabelinos amenes gargarizaba para un Dos de Mayo.”

(Viva mi dueño, Ramón del Valle Inclán)

Ray Bradbury la lía desde el más allá

Viernes, Marzo 6th, 2015

Ray Bradbury no descansa y la lía incluso en el más allá.

Recibo avisos de amigas y amigos alertándome que ha fallecido el autor de Crónicas marcianas y pienso, ingenuo, que el fantasma del escritor se ha vuelto más bromista que nunca. Debe de estar partiéndose de la risa mientras descansa en el cementerio donde terminamos los lunáticos.

Tiene que ser el mismo Ray, quien me visita sin avisar,  el que diga, entre risas y junto a su amigo Ray, el otro Ray, ya saben, Ray Harrayhausen, “déjalo, déjalo, allá ellos y allá nosotros. Yo solo sé que soy un poco más feliz desde que cerré los ojos aquel caluroso 5 de junio de 2012.”

“La muerte es un asunto solitario”, le recuerdo al escritor.

“Quita, quita”, responde quitándose las gafas, que se pone inmediatamente a limpiar porque los cristales han quedado empañados por las lágrimas que provocan las risas.

“Remedio para melancólicos“, le digo contagiándome de su alegría porque la risa de Ray es sonora. De esas que salen de muy adentro y cuando se escapa por la boca parece casi como mil truenos. 

“Pero ¿usted se murió en 2012 o tal día como hoy, 6 de marzo de 2015?.- pregunto entre carcajadas.

“Yo qué sé”.- dice Bradbury que se pone a bailar Tatuaje.

“El hombre ilustrado“.- digo.

“La máquina de la alegría“.- dice.

“…”

“Anda y que te dén”.- dice.

Mientras el espíritu se disuelve en el aire o soy yo el que se disuelve en el aire porque ahora no lo tengo nada claro prefiero obviar la pregunta.

La terrible cuestión.

¿No la saben?

Hace unos días en su país y en Los Ángeles, esa ciudad que ama tanto el talento si va asociado a dinero, una pala mecánica redujo a cascotes la casa en la que vivió durante 54 años y en la que escribió, entre otras obras, La feria de las tinieblas.

“Bestias”.- pienso.

“Pero que más da”.- concluyo.- si Ray Bradbury no para de reírse…”

Saludos, la luna está llena, desde este lado del ordenador.