Archive for the ‘Literatura’ Category

Las novelas del kiosco del barrio

Lunes, Marzo 2nd, 2015

La muerte de Francisco Gómez Ledesma hace recordar la relación que mantuve con las novelas que se vendían en los kioscos del barrio, todas aquellas que publicaban relatos del salvaje oeste, género al que contribuyó Ledesma como Silver Kane, de ciencia ficción, terror, policíacas, bélicas y románticas. 

Esas novelas, de apenas un centenar de páginas, se compraban en los kioscos del barrio –de ahí su nombre– pero también las cambiaba por otras en el taller del zapatero, al que iba para que me arreglara el tacón o la suela en una atmósfera cuajada de olor a cuero.

Recuerdo al zapatero como un hombre alto, aunque yo en aquel tiempo era un pibe,  de ojos azules tirando a grises y con un ronco vozarrón que salía de sus entrañas contaminado a veces con las toses que caracterizan a los fumadores. No me acuerdo de su nombre, pero sí que pasaba las horas muertas en aquel taller con olor, ya dije, a cuero.

Las novelas de kiosco que más me gustaban eran las de ciencia ficción y de terror, mucho menos las del oeste, las policíacas y las bélicas. A las románticas no me acercaba por extraño pudor, pensaba entonces que aquella literatura era solo para chicas así que no sé si me perdí algo extraordinario.

Un amigo reivindicaba hace unos meses la literatura de la emperatriz de aquel género, Corín Tellado, que vendía como rosquetes sus novelas populares antes de que irrumpiera en el mercado la anglosajona Barbara Cartland. Marcial Lafuente Estefanía era por aquel entonces el marshall de las del oeste pero en los territorios de la ciencia ficción –más ficción que ciencia– y el terror, recuerdo a escritores nacionales que firmaban con nombres como Curtis Garland y Clark Carrados.

Las novelas del kiosco del barrio eran fáciles de leer. La acción iba en función de la historia y de vez en cuando algunos de aquellos escritores se permitían incluso apuestas experimentales aptas para todos los públicos.

El formato resultaba además muy cómodo, ya que se amoldaba perfectamente al bolsillo. Yo solía llevar estas novelas en el de atrás de aquellos vaqueros a los que les perdí la pista hace años.

Estos libros con portada de cartón se doblaban y arrugaban y se cambiaban. Y las manos te quedaban igual de sucias que las del zapatero.

Las novelas contaban además con portadas que solo verlas te animaban a leer y al  estar mal vistas por gente con las manos limpias, parecía que formabas parte de una hermandad secreta en la que te reconocías no por misteriosas palabras, toques y señas sino por tener, precisamente, las manos sucias.

La afición, sin embargo, terminó un día. Uno de esos días de los que ya ni te acuerdas. Es probable que entonces triunfaran otras lecturas de evasión. Esas en las que buscaba un tesoro escondido en una isla o te iba de chuletada con el profesor Challenger o con Allan Quatermain…

Antes de firmar sus novelas policiales de verdad Francisco González Ledesma fue Silver Kane.

Un escritor con las manos sucias de tinta. La tinta de su máquina de escribir, esa máquina de la que brotaron sus relatos del salvaje oeste.

Todo a golpe de tecleo.

Me imagino a Kane/Ledesma reclinado en la silla mientras pulsa las teclas. Los dedos, ya se ha dicho, bastantes sucios.

En los últimos años se han publicado algunas de las novelas que González Ledesma publicó como Silver Kane, una de ellas es Rancho Drácula, en la que narra una historia del viejo oeste con vampiros vestidos de vaqueros.

A todas estas reediciones le faltó, sin embargo, lo fundamental: no se vendieron en los kioscos del barrio. 

Francisco González Ledesma ya era  un escritor respetado.

Un autor con las manos limpias.  

Saludos, ya nos conocen, desde este lado del ordenador.

James Ellroy muerde, no ladra

Viernes, Febrero 20th, 2015

Penguin Random House publicará el 26 de marzo la última novela de James Ellroy en España. ¿Su título? Perfidia. ¿El número de páginas? 720. ¿La acción?, al parecer se desarrolla a principio de los años cuarenta, continuará con tres novelas más y puede ser entendida como una precuela de su tetralogía de Los Ángeles (La dalia negra, L.A. Confidential, El gran desierto y Jazz blanco). 

Los años cuarenta han sido una década en la que el señor Ellroy ha sabido moverse muy bien. Su revival, de hecho, mostró la degradación de los habitantes de una ciudad que vivía y vive del glamour de fabricar sueños. ¿Nombre? Hollywood.

El escritor de madre ausente y pasado tenebroso demostró con sus primeras novelas que irrumpía en el género policial como un vagabundo en un restaurante para gente fina.

Desde el principio resultó ser otra cosa.

Sus novelas destilaban una crudeza demasiado real, nada que ver con la pornográfica heredera del pulp o la literatura de dos céntimos.

Con Réquiem por Brown y sobre todo El asesino de la carretera, estos relatos de Ellroy, escritos y ambientados a finales de los setenta, atrapaban a un desconcertado lector como a un ratón cuando va a perder la cabeza en la trampa del queso.

Luego vino la trilogía Lloyd Hopkins, y tanteos retros como Clandestino.

Y más tarde…

Cuando Ellroy se hacía nombre y hombre:

La dalia negra y El gran desierto y L.A. Confidential y Jazz Blanco, novelas que lo empujaron a la fama y a que se le reconociera no como un autor sino el autor que en el norte de Europa ya llamaban “el perro rabioso”.

Y rabia, que es una forma extrema de estar furioso, es un buen calificativo para definir el trabajo de un escritor que intentó ser más furioso, pero menos rabioso, en su sin embargo descarnada trilogía norteamericana de los años sesenta (América, Seis de los grandes y Sangre vagabunda), en la que hace falta recurrir a un dramatis personae para no perder el hilo de un sincopado e histérico retrato del fin del sueño americano.

Una violenta y ácida fotografía de un país conmocionado aquellos años por el asesinato del presidente  John Fitzgerald Kennedy, las drogas, la paranoica vigilancia del director del FBI, John Edgar  Hoover, mientras la CIA con la colaboración del crimen organizado ataca la Cuba castrista y piensa en cómo hacer rentable un conflicto desatado en un lejano país asiático llamado Vietnam.

Algunos de los protagonistas de estas novelas son, de hecho, los supuestos francotiradores que le volaron la cabeza al presidente Kennedy. Y ninguno de ellos se llama, precisamente, Lee Harvey Oswald.

Algo tiene Ellroy

¿Da fiebre?

Hasta le fecha se ha publicado en España todo lo que ha escrito con el disfraz de un libro.

Novelas, cuentos y ensayos.

Algunos de estos libros tan dolorosos como en el que narra la investigación que emprendió muchos años después para intentar averiguar quién fue el asesino de su madre, Mis rincones oscuros. O la irregular A la caza de la mujer, en la que describe con gruñidos sus relaciones con las mujeres.

En Destino la morgue se pueden leer algunos de sus trabajos periodísticos sobre su país, los Estados Unidos de Norteamérica. Y todos ellos escritos con la mirada rabiosa un ciudadano. De rabioso individuo. 

James Ellroy no da ladridos.

Es un perro que muerde.

Y eso explica que los conservadores puristas del género no terminen por tomárselo en serio.

James Ellroy, ya se ha dicho, muerde.

Y cuando muerde trasciende las fronteras del puñetero género: indaga en sus rincones oscuros.

Rincones que son tan oscuros como los nuestros.

James Ellroy es esa clase de tipo de los que te acuerdas de la madre que lo parió porque se te mete en las venas y no tiene intención de irse.

Es de los que muerde, no ladra.

Saludos, se acaba el Carnaval, desde este lado del ordenador.

Algunas citas y apuntes

Jueves, Febrero 19th, 2015

DÍA DE LAS LETRAS CANARIAS 2015

* El 21 de febrero se celebra el Día de las Letras Canarias 2015. Este año está dedicado a la obra del poeta Arturo Maccanti, que fallecía en 2014 a la edad de 80 años de edad. El Día de las Letras Canarias es una celebración instituida por el Gobierno de Canarias en 2005 con el objetivo “de reconocer la labor llevada a cabo históricamente por los autores canarios dedicados a esta parcela de la cultura [la de las letras]”. Cabe recordar que esta celebración, que no termina por vincular a la sociedad de las islas, se realiza el 21 de febrero por se la fecha del fallecimiento de José de Viera y Clavijo.

CINE, FESTIVALES Y OTRAS COSAS

* Leemos que Televisión Española, a través de su canal infantil Clan TV, emite desde el jueves pasado la serie de animación canaria Cleo. Se trata de una producción de La Mirada y La Casa Animada en la que Ana Sánchez–Gijón se estrena como directora. La serie de estética naif, cuenta con 39 capítulos y se puede ver de lunes a viernes a las 14.50 horas en Canarias. La serie es para toda la familia pero está especialmente dirigida a niños de entre 4 y 7 años.

* José Cabrera Betancort, director y fundador del Festival Internacional de Cortometrajes Tenerife Shorts, que este año cumple su tercera edición, ha sido seleccionado como coordinador del Festival Internacional de Cine de Valladolid Seminci en su sexagésima edición.

* Ya se encuentran a la venta las entradas para los conciertos sinfónicos de la novena edición del Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife (FIMUCITÉ), que se celebrará entre el 3 y el 11 de julio de 2015, con el patrocinio del Cabildo Insular de Tenerife, el Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de Santa Cruz. Como en edición anteriores, la programación de conciertos y actividades paralelas prevista para la semana del festival tendrá su broche de oro con los conciertos sinfónicos que acogerá el Auditorio de Tenerife Adán Martín: el viernes 10 de julio, a las 21.00 horas, se presentará el concierto titulado The French Connection, en el que se rendirá homenaje a los compositores franceses, como los ya fallecidos Maurice Jarre, ganador del Oscar por Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago y Pasaje a la India, y Georges Delerues, premio Oscar por la música de Un pequeño romance. Los compositores Jean-Michel Bernard y Philippe Sarde asistirán como invitados al festival, y varias de sus obras también formarán parte del concierto The French Connection, que se completará con piezas de otros grandes autores franceses como Alexandre Desplat. El sábado 11 de julio tendrá lugar la gala de clausura de la novena edición bajo el lema Back in time, 1985 Live, dedicado a la celebración de un año irrepetible para la música de cine.

CURSO

* Un curso de ortografía, gramática y redacción con el título de La duda, el sentido común y otras herramientas para escribir bien, será impartido por el servicio de corrección Lavadora de textos el próximo mes de abril en La Laguna. El curso tendrá una duración de 18 horas y será impartido por Ramón Alemán, coordinador de Lavadora de textos y autor del blog del mismo nombre. En el curso se abordarán las cuestiones básicas de nuestra ortografía (especialmente la acentuación y la puntuación) y de nuestra gramática (sintaxis, concordancias, clases de palabras…). Pero, además, también se explicarán estrategias y procedimientos para hacer de un texto algo comprensible y atractivo para quien lo lee y se estudiarán los fundamentos de la corrección de textos como paso posterior a la redacción.

Saludos, un día algo raro, desde este lado del ordenador.

Ven y enloquece

Miércoles, Febrero 18th, 2015

Frederic Brown se movía igual de bien en los territorios de la ciencia ficción como de la novela policíaca, géneros que cultivó como escritor a sueldo en publicaciones de ajustado presupuesto y en los que se significó por un peculiar sentido de la ironía. Nunca es tarde para recuperar las novelas y relatos que legó. 

Uno de sus cuentos es El final, que recojo de la antología Ven y enloquece, editada a finales de los años setenta en Bruguera. La traducción es de María Teresa Segur.

El Final

El profesor Jones había trabajado en la teoría del tiempo a lo largo de muchos años.

- Y he encontrado la ecuación clave – dijo un buen día a su hija -. El tiempo es un campo. La máquina que he fabricado puede manipular, e incluso invertir, dicho campo.

Apretando un botón mientras hablaba, dijo:

- Esto hará retroceder el tiempo el retroceder hará esto – dijo, hablaba mientras botón un apretando.

- Campo dicho, invertir incluso e, manipular puede fabricado he que máquina la. Campo un es tiempo el. – Hija su a día buen un dijo -. Clave ecuación la encontrado he y.

Años muchos de largo lo a tiempo del teoría la en trabajado había Jones profesor el.

Final El

Saludos, entierran a una sardina, desde este lado del ordenador.

“La fatalidad ha querido que yo sea escritor”

Jueves, Febrero 5th, 2015

“La fatalidad ha querido que yo sea escritor, y escribo sobre la ausencia de raíces. Este es mi tema, en cierto modo.”

(El otro y su doble. Graham Greene. Conversaciones con Marie-Francoise Allain. Traductor: Basilio Losada. Luis de Caralt Editor, 1982)

Graham Greene, como buen periodista, fue un hombre poco dado a conceder entrevistas aunque encuentro por casualidad y en una de esas batidas dominicales por el Rastro de la capital tinerfeña un libro de entrevistas con, precisamente, Graham Greene.

No sabía de su existencia así que fue toda una sorpresa encontrarme un ejemplar en  condiciones de un libro que fue editado en 1982 por Caralt, y en el que se recoge la extensa conversación que a lo largo de varias semanas mantuvo con Marie-Francoise Allain.

El libro tiene sin duda gran interés para los que nos confesamos seguidores del autor de El revés de la trama, El americano impasible o Nuestro hombre en La Habana, pero también debe ser leído como una ejemplar entrevista donde su autora además de ganarse la confianza de un Greene bastante suelto y con entusiasmo por contar cosas, revela claves que hasta ese momento permanecían ocultas por ese, quiero entender, compromiso que mantuvo el escritor a lo largo de su vida y que en parte mantiene tan viva su producción literaria.

Una producción que, a mi juicio, es una de las más interesantes y conmovedoras del siglo XX.

Graham Greene es un escritor extraño que, además de estar peleado con su país y con lo que representaba, fue otro católico converso que sacrificó su vida al arte de escribir. Primero destripando los hechos como periodista y más tarde estudiándolos con despiadado espíritu crítico cuando navegó por la marea de la ficción.   

Creo que la primera novela que leí de Graham Greene fue Nuestro hombre en La Habana, un cruel divertimento sobre espías que transcurre en la capital cubana a finales de los años cincuenta y literatura aparentemente sencilla que John le Carré intentó imitar en la que hasta la fecha es una de sus mejores novelas: El sastre de Panamá.

Menciono a le Carré porque a lo largo de la lectura de El otro y su doble es inevitable que piense en él y lo compare con Greene. Gana la apuesta, no iba a ser menos, el señor Greene aunque esto no mengua los extraordinarios e intensos momentos que pasé y pasaré leyendo al creador de Smiley, solo que me irrita ligeramente que algunos no terminen de considerar serio a un escritor tan serio y, afortunadamente tan poco británico, como Graham Greene.

En la extensa entrevista que mantiene con Marie-Francoise Allain el hombre que escribió esa gran novela romántica que es El fin del romance arroja mucha luz sobre su persona y muestra, ya se dijo, claves que obligan a entender un poco más su poderosa obra.

El libro camina, en este sentido, por un sendero que va más allá del autor y de sus libros, y consigue lo que parecía imposible, que vuelva una vez más a reconocer al escritor que tanto me dijo y que tanto me dice.

El entusiasmo es tanto que me invita a que relea sus novelas y sus también sobresalientes relatos porque Graham Greene fue un escritor que se movió muy bien por los territorios del cuento. ¿No recuerdan El ídolo caído?

Pero lo interesante, lo atractivo, lo que hace realmente actual esta larga y provechosa entrevista es que muchas de las reflexiones que propone Greene son perfectamente entendibles hoy en día.

Su visión del mundo y su relación con los otros, así como el daño que la pluma de un intelectual pudo ocasionar al Haití que representó Papa Doc como a los Estados Unidos, país que le cerró las puertas tras confesar que había militado un par de semanas en el Partido Comunista, obliga a pensar que a veces y por breve que sea, la voz de un escritor puede oírse más alto y estremecer los cimientos de su tiempo. Y el que vendrá.

En el libro, Graham Greene recuerda con humor las razones que lo llevaron a militar en el Partido Comunista: viajar gratis a Moscú para conocer el paraíso socialista.

Al final no viajó a Moscú porque sus camaradas sospecharon que tenía otras intenciones así que el individualista que fingió querer dejar de serlo les dijo adiós y se dedicó al periodismo, el espionaje y a la literatura.

El mundo ganó entonces a un excelente narrador y perdió, afortunadamente, a otro ortodoxo comunista.

“El pánico es algo momentáneo. El miedo es otra cosa. Uno se acostumbra a él, y en definitiva resulta terriblemente aburrido.”

Saludos, cosas del factor humano, desde este lado del ordenador.

¡Qué vistas tan bonitas…!

Miércoles, Enero 21st, 2015

“Todas las veces que habían hecho juntos ese trayecto, se había empeñado en comportarse como un guía turístico: en aquella dirección estaba Maspalomas, ahora pasarían junto a Telde, ¡qué vistas tan bonitas…! Se incorporaron al tráfico de la ciudad. El hotel estaba frente a la playa de las Canteras, en la zona de la Puntilla. El conocido que tres años antes le había contratado como contable había ido desprendiéndose de hoteles y ya sólo poseía uno, el Iris, en el que ahora Ramiro trabajaba como gerente. Elías descubrió que no sólo trabajaba sino que también vivía en el Iris.”

(La buena reputación, Ignacio Martínez de Pisón, Seix Barral / Biblioteca Breve)