Archive for the ‘Literatura’ Category

Fundidos encadenados

Martes, Mayo 1st, 2012

ESCRITORES: ¡¡¡A PONERSE LAS MÁSCARAS!!!

El primer campeonato de improvisación literaria Lucha Libro propone un enfrentamiento en vivo y riguroso directo entre dos escritores que improvisan historias en un espacio público. Los escritores actuarán enmascarados como luchadores y participarán en el encuentro únicamente con un portátil y una pantalla gigante sobre sus cabezas en la que se proyectará la historia que están escribiendo. El ganador podrá conservar su máscara y pasar a la siguiente fase de la competición. El perdedor, por el contrario, tendrá que desenmascararse. Para formar parte del concurso se debe de enviar antes del 31 de mayo dos cuentos con una extensión máxima de dos páginas a la dirección: luchalibrotenerife@hotmail.es. Un jurado decidirá los dieciséis escritores que participarán en las luchas de improvisación literaria que tendrá lugar el viernes 15 de junio (1ª eliminatoria) y el sábado 16 de junio (2ª eliminatoria) en el Café Atlántico, en Santa Cruz de Tenerife. Los octavos de final y la semifinal y final se desarrollarán en el Atlántico el viernes 22 y el sábado 23 del mismo mes. Solo por resultar seleccionado, el escritor recibirá un libro gratis cortesía de la librería El Paso, mientras que el ganador obtendrá un cheque regalo por valor de 50 euros para  canjear en libros en La Isla. Los trabajos finalistas serán publicados en volumen especial, Lucha Libro, que será editado por Baile del Sol. Lucha Libro cuenta con el patrocinio de Munchitos y Editorial Baile del Sol, así como con la colaboración del suplemento cultural del Diario de Avisos El Perseguidor, la Asociación Canaria de Escritores y las librerías El Paso y La Isla.

QUO VADIS, CULTURA?

La Fundación Pedro García Cabrera y el programa Septenio del Gobierno de Canarias organizan el Seminario titulado ¿Cómo sobrevivir a la crisis? Política y gestión  cultural, que será impartido por Lluís  Bonet, director de la Cátedra de Gestión Cultural y profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona. El encuentro tendrá lugar durante dos días: el miércoles 2 y el jueves 3 de mayo  entre  las  19- 21:30  horas en el Aguere  Espacio Cultural. La entrada será gratuita para las dos sesiones y para todas aquellas personas que se inscriban previamente  y asistan al total de las  cinco horas, podrán obtener al finalizar un certificado de asistencia acreditativo expedido por la Fundación Pedro García Cabrera. Para ello han de contactar mediante el correo electrónico info@fundacionpedrogarciacabrera.com o el teléfono 922-24-70-70.

PASEANDO POR LA LAGUNA CON MARIANO GAMBÍN

El escritor, historiador y abogado Mariano Gambín realizará una visita guiada por las capillas e iglesias de La Laguna que aparecen en su última obra de ficción, El círculo platónico, la segunda entrega de la Trilogía de La Laguna que incluye Ira Dei y que finalizará con la próxima entrega, Casa Lercaro, tres thrillers policíacos ambientados en la ciudad del Adelantado. Esta iniciativa forma parte de las actividades culturales de Oristán y Gociano Editores y TuSantaCruz, se trata del primer Itinerario Cultural Isla Adentro que se lleva a cabo y que en esta ocasión será el jueves 3 de mayo, Día de la Cruz, a partir de las 10.30 horas, y se iniciará en la iglesia Nuestra Señora de La Concepción para continuar con la ruta que siguen los protagonistas de El círculo platónico para desentrañar la trama de la obra. Durante la jornada se visitarán las capillas Cruz de Moure, Los Herreros o Juan de Vera y Cruz de los Álamos; además habrá una visita al convento de las Claras, abierto en exclusiva para esta visita; para continuar por la plaza del Adelantado y por el convento Santo Domingo y seguir la ruta por la capilla Cruz Verde hasta la parroquia San Juan, que también se abrirá para la ocasión, para finalizar en la capilla Los Plateros y así cerrar “el círculo platónico”.

NUEVA TRADUCCIÓN DE MARIO DOMÍNGUEZ PARRA

La revista Poetry Salzburg Review acaba de publicar su número 21, en el que se incluye la traducción al inglés de Mario Domínguez Parra de un poema de Miguel Ángel Galindo, A qué viene el presidente a casa, de su libro Poema sucio (Islas Canarias, Baile del Sol, 2004).

Saludos, navegantes, desde este lado del ordenador.

Aviso a navegantes (II)

Jueves, Abril 26th, 2012

* Roca Editorial estudia publicar la primera entrega de la trilogía de misterio y suspense que el escritor Mariano Gambín inició hace dos años con Ira Dei y continuó en 2012 con El círculo platónico y espera finalizar en 2013 con una nueva entrega en la que aún se encuentra trabajando y cuyo título está por determinar. La literatura de Mariano Gambín, que se mueve muy bien en el thriller, se caracteriza por una  notable capacidad de crear atmósferas y por dotar a sus historias de sólidas tramas de suspense que en la dos primeras novelas de la serie transcurrían en La Laguna. El escritor e historiador, reciente premio Rumeu de Armas por su trabajo de investigación histórica sobre la torre de Santa Cruz de la Mar Pequeña, supo componer además en sus dos primeras experiencias literarias una galería de personajes que se han convertido en protagonistas reconocidos entre todos sus lectores.

* El Ayuntamiento de El Rosario, en Fuerteventura, ha hecho público el nombre de los ganadores de su concurso de cuentos. El primer premio ha recaído en el relato El payaso de Salvador, de Robles Hernández; el segundo y tercer galardón en Cajonera City, de Javier Hernández Velásquez, y Sonrisa canalla, de Juan Manuel Ruiz Suárez.

* La revista Ezra: an online journal of translation publica en su número de primavera la traducción al inglés de la obra de teatro Medea, del escritor tinerfeño Roberto García de Mesa, realizada por Mario Domínguez Parra.

* En estos tiempos donde cuesta tanto reírnos todavía existen editores que ponen toda la carne en el asador para regalarnos auténticas obras maestras de la literatura del humor escrita en España. Doy así noticia a la aparición de dos volúmenes imprescindibles para que usted se olvide de la puta crisis: Diez minutos antes de la medianoche (Rey Lear Editores, 2012), de su majestad Enrique Jardiel Poncela, y relato que inspiraría más tarde una de sus obras de teatro más celebradas: Los ladrones son gente honrada; así como La niña de la calle del Arenal (Reino de Cordelia), de su también majestad Edgar Neville. Un aristócrata, un gran escritor y un estupendo cineasta. Ambos dos, dos señores de derechas, of course.

Saludos, hay que reír para tomarse las cosas en serio, desde este lado del ordenador.

Salve quien pueda la vida

Sábado, Abril 21st, 2012

En estos tiempos en el que el monstruo que conspira para hacernos infeliz aprieta un poquito más las tuercas satisfecho por el miedo que nos ha metido en el cuerpo, escucho las dramáticas declaraciones del poeta y Premio Canarias de Literatura Arturo Maccanti. Declaraciones dramáticas en las que revela los apuros económicos por los que está atravesando pese, recalca, a contar con treinta años, cinco meses y veinticinco días de trabajo y cotización.

Maccanti, como otros muchos canarios y españoles, no tiene jubilación y el Estado le ha negado una pensión no contributiva.

Su situación es desesperada, y como un personaje kafkiano se enfrenta ahora a la fría maquinaria burocrática que nos gobierna reclamando, defiende, lo que cree que es suyo. Que le pertenece.

Pienso, mientras esucho la queja desesperada de Maccanti, en lo que están pasando otros ciudadanos que, como Maccanti, se encuentran en la misma situación. El poeta, al menos, aún conserva su voz. Y su caso, perfectamente traducible a otros tantos que se encuentran en su misma situación, se hace público y sabe a trago muy amargo.

En el laureado poeta se manifiesta así los juegos del hambre que está proponiendo esta nueva reformulación del sistema. El cambio radical de un modo de vida que es capaz de movilizar a todo un gobierno para proteger a una empresa multinacional pero que obvia –casi diría que con asco–  a sus ciudadanos, cada día más pobres. Cada día más confusos ante lo que ya tienen encima.

La situación de Maccanti, que es la misma situación por las que están atravesando otros, con independencia de la edad, urge una respuesta inmediata. Respuesta, lamentablemente, que no creo que llegue nunca.

En unos días donde la consigna es salve quien pueda la vida, y en el que la palabra cultura ha sido relegada a un indiscreto tercer plano, lo mejor que podemos hacer es salir a la calle y protestar o encerrarnos en nuestras casas y volarnos la tapa de los sesos.

Entiendo así el caso de Maccanti como el de otra víctima más de un estado de las cosas donde ya no importa mirar hacia otro lado.   

Maccanti dice: “Soy mayor y no tengo por qué ocultar a los canarios el dolor que estoy sufriendo. Creo que he hecho mucho por mi país, por mi pueblo canario, aunque sea desde el ámbito poético e idealista. Ahora es el país el que tiene que ayudarme, no estoy pidiendo yates, ni cacerías, sino que me concedan una mínima pensión con la que vivir”.

Y entiendo, no sabe cómo, su reclamación y su miedo.

Pero también entiendo, y no saben cómo, que su grito quedará en nada.

La respuesta de ese país al que tanto contribuyó con su idealismo y su poesía es que ya no le queda dinero.

Una invitación a búsquese usted la vida que como frase no resulta tan aplastante y atronadora como cuando te la sueltan a la cara.

El mensaje es claro: Salve quien pueda la vida.

Eso sí, cuando el señor Maccanti no esté entre nosotros (y le deseo una larga vida y que sus asuntos se arreglen en la medida en que se pueda) ese mismo país que se encogió de hombros ante casos como el suyo llorará su muerte y, probablemente, hasta le dedique un Día de las Letras Canarias.

Ya saben, ahora de lo que se trata es: Salve quien pueda la vida.

Saludos, el miedo cultiva el miedo, desde este lado del ordenador.

Bram Stoker nunca muere

Viernes, Abril 20th, 2012

En una de las tres ediciones de Drácula que conservo (Brugera, Molino y Plaza y Janés) se encuentra la pequeña corteza de un árbol que un viejo y querido amigo me trajo del jardín de la casa en la que Bram Stoker, su escritor, nació.

La casa se encuentra en Dublín, Irlanda, y desde que tengo esta pequeña corteza no dejo de cambiarla ocasionalmente entre las páginas del libro quizá porque el espectro de Stoker me anima a que juegue con ella porque, quiero pensar, esa corteza igual estaba en ese mismo árbol cuando el escritor vivía.

Son pocos los títulos que he vuelto a repasar transcurrido el tiempo, y quizá el volumen más agradecido en mis raras relecturas sea, precisamente, Drácula.

El pasado sábado 14 de abril, mientras los nostálgicos celebraban otro aniversario de la proclamación de la II República en España y el centenario del hundimento del Titanic, pocos pero suficientes rendimos honores a Bram Stoker, un escritor por el que el responsable de este blog siente devoción y que falleció tal día como hoy, pero un 20 de abril de 1912.

La primera vez que leí Drácula fue en un libro de ediciones Molino. Se trataba de una versión abreviada aunque respetaba la estructura en la que está ordenada la novela. Es decir: cartas, diarios, facturas, albaranes, telegramas a través de los cuales los protagonistas que luchan contra el vampiro van desgranando la historia del insólito conde transilvano desde su oscuro castillo en los montes Cárpatos (Rumanía), su terrorífico viaje en barco y arribo a las costas británicas en las que intenta imponer la dictadura de los no muertos comenzando con dos amigas recatadas, educadas bajo una estricta disciplina.

Cuando aquel ejemplar de Drácula llegó a mis manos, yo ya me había iniciado en los terrores cósmicos lovecraftianos y en el de otros escritores de su círculo. Los relatos de H. P. Lovecraft, sin embargo, nunca me produjeron inquietud sino un atractivo viaje a otros territorios poblados por entidades aparentemente dormidas que eran despertadas por insensatas invocaciones del libro prohibido: el Necronomicón.

No he vuelto a leer a Lovecraft desde mi tierna adolescencia. Lo intenté no hace mucho con Las montañas de la locura pero tuve que dejarlo apenas iniciado porque no sentía las mismas emociones que me sedujeron en aquella época, hoy ya tan lejana de mi vida. De hecho, su lectura me resultó demasiado espesa y de pronto descubrí un lenguaje ampuloso y una demora amarga y tediosa para llegar al horror, ominoso e indescriptible, con el que el escritor de Providence solía cerrar sus historias.

Conservo aún los libros de Lovecraft, pero he llegado a la conclusión que lo mejor es dejarlos intocables en ese puesto privilegiado que ocupan en mi biblioteca. Y es que si hay escritores que fueron fundamentales para una época de tu vida, también es cierto que el paso del tiempo no suele actualizarlos en las derrotas cotidianas en las que se convierte tu existencia cuando te das cuenta que no te queda más remedio que hacerte mayor.

Con Drácula, sin embargo, no me ha ocurrido esto.

Con Drácula y con otras novelas y cuentos (pienso en La casa del juez) de Bram Stoker.

Hay algo que permanece inquietantemente vivo entre sus apretadas páginas. Quizá sea que se trata de una obra irrepetible y única pese a las muchas imitaciones que aparecieron y aparecen después de haber sido publicada. Nuevas versiones que por mucho que intenten ofrecer audaces vueltas de tuercas al inmortal conde no superan una novela que ya es un clásico.

Drácula fue además, y he aquí para mí su mayor mérito, la primera novela de miedo con la que pasé miedo de verdad.

No sé si han sentido alguna vez miedo leyendo una novela de miedo pero es una de las emociones más deliciosas que como lector he tenido a lo largo de mi vida como lector.

Tenía que dejar el libro, mirar debajo de la cama, permanecer un buen rato con todos los sentidos alerta mientras miraba de reojo la ventana con la certeza de que iba a ver como se materializaba el vampiro. Vampiro que me pedía que lo invitara a entrar.

No sé que hubiera dicho entonces. 

Digamos que hoy sí lo tengo claro.

El caso es que una vez me había relajado continuaba leyendo la novela como un yonqui para seguir pasando miedo.

Leí la versión completa de Drácula cuando llegó a mis manos el libro editado por Plaza y Janés. En portada: las letras de Drácula en relieve y pintadas en sangre…

Había pasado bastante tiempo desde su primera lectura y era un tipo con ganas de comerse el mundo cuyas lecturas fantásticas había dejado en un segundo plano. Recuerdo que no tenía demasiadas esperanzas cuando inicié la tarea de releerlo… Tonta equivocación. Drácula volvió abducirme. Así que mientras el vampiro comienza a parasitar la felicidad de aquel grupo de amigos solo esperaba en la llegada del doctor Van Helsing para que pusiera nombre y apellido al responsable de todo aquel mal usando para ello métodos expeditivos y de una crudeza que aún me pone los pelos de punta.

La escena del cementerio, donde aguardan a que Lucy Westenra regrese a su tumba, tras saciar su apetito de sangre con un bebe, es de una fuerza que todavía hace flaquear mi corazón. En especial cuando Van Helsing obliga a que sea el prometido de Wenstera quien tiene que cortarle la cabeza y llenar su boca de ajos.

“Hay que combatir al mal con el mal”, dice Van Helsing, personaje al que siempre vi como Peter Cushing y nunca como Anthony Hopkins.  

La tercera vez que leí Drácula fue en la colección Libro Amigo de Bruguera. En la portada aparecía Bela Lugosi y no Christopher Lee.

Había visto recientemente en cine la versión de Francis Ford Coppola, de la que salí, y aún salgo, muy disgustado cuando la veo.

Su Drácula no tiene nada que ver con el de Stoker. De hecho, creo que su Drácula es un antecedente de ese romanticismo para adolescentes en el que ha terminado por teñirse a los vampiros y a su rey.

La relectura de la novela contribuyó a que entendiera que tenía razón.

Drácula es la encarnación del mal. Y el mal no tiene nada de romántico para quienes lo sufren. En todo caso, sugiere Stoker, un despiadado atractivo que hace que el lamento de los lobos suene a música en la noche…

También, cómo no, a la promesa de una vida eterna sin vida.

Bram Stoker es autor de otras dos extraordinarias novelas de terror victorianas: La joya de las siete estrellas y La guarida del gusano blanco. También de irregulares relatos góticos como La dama del sudario pero, sobre todo, de extraordinarios cuentos que invitan a no dormir.

Antes citaba La casa del juez, pero también recuerdo El entierro de las ratas o el horripilante Las almas gemelas, entre otros tantos.

Saludos, Bram Stoker vive eternamente, desde este lado del ordenador.

El escritor Peter Stamm, en ‘El Perseguidor’

Martes, Abril 17th, 2012

El Perseguidor, suplemento cultural del Diario de Avisos, publica este miércoles, 18 de abril de 2012, entre otros contenidos, un relato inédito del escritor suizo Peter Stamm, traducido al español por José Aníbal Campos, así como una entrevista con su autor.

El Perseguidor incluye además una interesante reflexión sobre Aire de Dylan, de Enrique Vila-Matas firmado por Francisco Amoraga, y dos poemas del último libro del escritor Nicolás Melini, titulado Los chinos.

El suplemento recoge, además, otros contenidos.

El Perseguidor hace este miércoles, contra viento y marea, su número 94.  

Saludos, escuchando a Charlie Parker, desde este lado del ordenador.

Yo soy fulanito de tal…

Viernes, Abril 13th, 2012

“Podéis quitarme la hacienda, mis tierras, mi riqueza, incluso podéis quitarme, como vais a hacer, la vida, pero hay una cosa que no me podéis quitar… y es el miedo que tengo.”  (Últimas palabras –cuenta la leyenda– que pronunció Pedro Muñoz Seca antes de ser fusilado el 28 de noviembre de 1936 en Paracuellos del Jarama)

Este post está escrito por sugerencia de un amigo. Me comentó socarrón mientras tomábamos café: “A ti que te gustan tanto lo escritores de caza menor ¿cómo es que todavía no les ha dedicado ningún post a Álvaro de Laiglesia?”

Y ahí va, hermano lobo.

El humor no debería de tener ideología pero literariamente hablando y es probable que por razones varias, entre otras las de vivir una existencia en la que no hay preocupación por buscarse los garbanzos, digamos que las derechas ganan en este país y por aplastante goleada a las izquierdas.

España cuenta con una extraordinaria galería de grandes escritores de derechas que cultivaron el humor como género literario y que a mi, personalmente, me han hecho muy feliz la existencia.

Nombres hay muchos pero cito, y de memoria, al genial Edgar Neville, quien además de ser un excelente escritor fue un excelente cineasta; el inclasificable Wenceslao Fernández Florez; Miguel Mihura, un grande como fueron grandes los toros bravos de Mihura; esa maestro del humor absurdo que es Enrique Jardiel Poncela y Álvaro de Laiglesia, de quien se cumple el próximo 9 de septiembre el noventa aniversario de su nacimiento.

De Laiglesia, que fue primero redactor jefe y más tarde director de una de las mejores revistas de Humor que jamás se hayan editado en este país como fue La Codorniz, nació en una familia acomodada y marchó como tantos otros jóvenes iluminados de su generación a combatir como un soldado más en la División Azul respondiendo al grito de ¡Rusia es culpable! mientras su país intentaba recuperarse de una guerra fraticida de cuyo coste en sangre, sudor y lágrimas todavía no nos hemos recuperado.

No sé si fue por su experiencia bélica en los arrabales de Leningrado lo que provocó que de Laiglesia observara a partir de entonces el mundo que le rodeaba con mordaz y vitriólico sentido del humor, pero es muy de agradecer que volcara su talento en retratar las imperfecciones de la sociedad de su tiempo en una serie de novelas que van más allá de la cómplice sonrisa.

En este sentido, el mejor Álvaro de Laiglesia es el Álvaro de Laiglesia que describe el golferío. En demoler las apariencias de un sistema en el que quien no llevara sombrero podía ser sospechoso de rojo.

Por sus títulos más conocidos, y éxitos de venta en aquella España que volvía a colocarse en el mundo como fue la de los sesenta y setenta lo conocerán: Tú también naciste desnudito, Yo soy fulana de tal, Fulanita y sus menganos, El sexy Mandamiento, Una larga y cálida meada y Los hijos de Pu.

El escritor, socarrón e irónico, políticamente incorrecto en la España de aquel tiempo y en la que España de este tiempo, tiene mucho más libros.

Una formidable producción literaria que hoy injustamente ha caído en el olvido quiero pensar que por razones idiotamente ideológicas.

Casi como si diera miedo reivindicar el trabajo de un hombre que vio desde el prisma del humor inteligente y de derechas –que son dos términos que no tienen que ir necesariamente unidos– la realidad de un país que no ha evolucionado desde aquella España del siglo XVI.

No quiero decir con esto que la obra de Álvaro de Laiglesia sea heredera de la novela picaresca pero casi.

Es decir, que el hombre que pasó miedo, hambre y frío a orillas del Voljov cuando regresó a su tierra se percató que ya no era lo mismo, y que los demonios que lo devoraban por dentro –una mezcla, quiero pensar de frustración y sacrificio por una causa irremediablemente perdida por poética– solo podía llevarlo a levantarse la tapa de los sesos o a actuar, cual sospechoso jesuita, desde dentro para erosionarlo con el arma de la burla descarnada.

El régimen franquista, con el que tuvo sus desencuentros, lo asimiló a regañadientes. De Laiglesia, al fin y al cabo, era uno de los suyos.

Y es que a las derechas, siempre y cuando se le saque los colores dentro de un cavernario y tabernario sentido del orden, le encanta reírse de sí misma.

Esto los diferencias de las izquierdas.

Que no saben reírse de sí mismas. Aunque la cosa quede en familia.

Álvaro de Laiglesia colaboró también en varias piezas de teatro. Destaco Los sombreros de dos picos que firmó junto al grancanario Claudio de la Torre.

Buena lectura.

Saludos, recordad a Álvaro de Laiglesia, cabestros, en estos tiempos oscuros que vivimos, desde este lado del ordenador.