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¿Me preguntas por Bebo Valdés?

Sábado, Marzo 23rd, 2013

¿Me preguntas por Bebo Valdés?

La primera imagen que se me pasa por la cabeza no es por su música, no es por ninguno de sus discos, ni siquiera por las colaboraciones que el ya nonagenario artista prestó al cine en los últimos años de su vida… No, la primera imagen que se me pasa por la cabeza es que el pianista cubano es una metáfora, tan excelente como cualquier otra, para visualizar la realidad de un país divido en bandos que parecen irreconciliables y generador de dramáticas separaciones familiares.

Bebo Valdés fallece en Suecia. Su hijo Chucho Valdés, fundador de los legendarios Irakere, continúa residiendo en Cuba.

Padre e hijo se unieron hace años en un concierto ya inmortal que tuvo lugar en Los Cristianos, Tenerife, y que quienes tuvieron ocasión de verlo y disfrutarlo atestiguan con su memoria que hizo historia.

Una historia muy diferente a la de un país cuyo corazón tiene dos mitades.

La inmensa diáspora que vive en el exilio y a la que le cuesta un riñón perder ese acento dulzón en el que las R se convierten en L pegajosas y almibaradas, y otro representado por los que se quedaron y viven resignadamente –“no es fácil, chico, hay que trabajar mucho”– en un territorio que parece que se quedó detenido en el tiempo.

Cuba es de hecho una tierra donde las agujas del reloj se detuvieron a finales de los años cincuenta del pasado siglo XX, cuando las tropas de guerrilleros verde olivo descendió de la Sierra y parecían traer la tierra prometida que todavía hacía costras en sus revoltosas y revolucionarias barbas.

Bebo Valdés tocaba el piano, el gigante de color oscuro no quiso nunca entender de lides políticas, esa batalla por las ideas que no comprende donde suena el corazón de la música.

Valdés debe de tocar con los ángeles si existe algo parecido al cielo.

Cuenta la leyenda que Cristóbal Colón dijo, cuando pisó por primera vez la mayor de Las Antilla, algo así como “esta es la tierra más hermosa.” Una frase cursi que parece sacada de un rancio anuncio turístico, aunque se perdona porque se nota que está empapada por la emoción: “la tierra más hermosa”.

El piano más hermoso fue el de Valdés.

Piano que pone ahora acento sonoro a la degradación de lo que tuvo que ser antaño la antesala del paraíso.

El fantasma de El Caballón, como se le conocía, debe de flotar ahora por La Habana mientras le llora en silencio resignado su hijo Chucho.

Una Habana que se cae a pedazos.

Anciana ciudad de La Habana cuyas calles y avenidas las salpican cicatrices resultado de la dejadez de un sistema que nunca prestó demasiada atención a su música.

El Caballón tuvo otro temple que el Caballo, que no es otro que Fidel Castro.

Un Fidel Castro al que imagino como un patriarca envejecido que no ha perdido su mal genio.

Esa obstinación retorcida que lo ha hecho símbolo de una causa inevitablemente perdida.

¿Me preguntas por Bebo Valdés?

Quiero recordar a Valdés recorriendo con sus dedos las teclas de un piano.

Al fondo La Habana y las olas del mar rompiendo contra los muros desgastados del paseo del Malecón.

Saludos, azúcar amargo, desde este lado del ordenador.

Muy interesante…

Lunes, Marzo 18th, 2013

* El Organismo Autónomo de Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y la Filmoteca Canaria en colaboración con la Filmoteca de Catalunya, proyecta el 19 de marzo a la 20.30 horas una selección de las imágenes más antiguas de la isla de Tenerife que conserva la Filmoteca y cortos realizados por el cineasta español, Segundo de Chomón a principios de siglo pasado (1904-1908) para conmemorar la primera proyección de cine que realizó el cineasta y fotógrafo palmero Miguel Brito en el Teatro Guimera, hace ya 115 años  El precio de la entrada es de tres euros.

* Indifestival y Escena Miriñaque ha otorgado el premio a la mejor interpretación masculina a Javier Cuevas por Hamlet Post Acriptum, de Roberto García de Mesa, pieza que acogerá el sábado 23 de marzo el Espacio Cultural Aguere a partir de las 20 horas. El precio de la entrada es de 8 euros.

* Les invitamos a que visiten la página oficial de Eduardo Bercedo en Facebook, en la que además de poder escuchar su música también estarán al día de su apretada agenda de conciertos.

Saludos, flotando en algún lugar del océano, desde este lado del ordenador.

Palabra de Jebediah Leland (y 3)

Miércoles, Febrero 27th, 2013

* TEA Tenerife Espacio de las Artes acoge desde este viernes, 1 de marzo, y hasta el domingo en dos pases, 19 y 21.30 horas, el estreno en Canarias del primer largometraje del cineasta tinerfeño Miguel Ángel Toledo, La senda.

El filme, escrito por el director junto a Juan Carlos Fresnadillo, está protagonizado por Irene Visedo y Gustavo Salmerón y se trata de una cinta de carácter fantástico en la que encuentro huellas de El carnaval de las almas, un clásico del cine de serie B cuya memoria, lamentablemente, solo conservamos algunos.

En este su blog ya le dedicamos un comentario a La senda, pero ésta es una buena oportunidad para verla en pantalla grande así como una invitación para adentrarnos en el peculiar universo de Toledo, quien arma un largometraje fantástico muy apegado a la realidad.

* Eduardo Bercedo, Edui para los que forman el clan, actúa en directo el viernes, 1 de marzo, en el Malavida. Ideas y copas, local situado en la santacrucera calle Clavel, 3.

En este concierto, el fundador de grupo ya legendarios del rock canario como Venus en surf y Nuclear Baby, repasará viejas y nuevas canciones en las que Bercedo se nos muestra no ya como un músico potente sino como el inmenso letrista que lleva dentro.

La audición, como colofón al estreno de La senda, no es un mal plan cultural para este fin de semana.

* El jueves, 7 de marzo, a las 19:30 horas, tendrá lugar en Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Las Palmas de Gran Canaria la presentación de La estrategia del pequinés, del escritor Alexis Ravelo, título que comentamos recientemente en este mismo su blog.

La presentación de la capital grancanaria se ha planteado como un acto abierto a la participación, y acompañará a Ravelo el editor Gregori Dolz Kerrigan, quien desvelará algunas de las claves de escritura de esta nueva novela, que supone un giro de noventa grados en la producción del narrador, así como el inicio de su colaboración con la editorial Alrevés, que reúne en su catálogo a autores como Carlos Quílez, Víctor del Árbol, Andreu Martín, Susana Hernández o Luis Gutiérrez Maluenda.

Alexis Ravelo presentará en mayo La sonrisa del pequinés en Tenerife.

¡Aquí lo esperamos!

Saludos, malas noticias: fallece la actriz María Asquerino y el filósofo y activista Stéphane Hessel, desde este lado del ordenador.

George Harrison, en su 70 aniversario

Lunes, Febrero 25th, 2013

Si hay un miembro de The Beatles por el que siento algo especial ese es George Harrison. Las razones no son estrictamente musicales, ni siquiera que pareciera el más serio y estirado del grupo. No, que va, mis razones son más de cercanía. Un día, hace ya mucho tiempo y por casualidad, descubrí que Harrison había nacido el mismo día, no en la misma fecha que quien ahora les escribe. Este lunes, de hecho, hubiera cumplido setenta años si el cáncer que acabó con su vida no lo hubiera hecho. Pero así es el puto cáncer. La misma palabra lo dice.

No voy a cortar y pegar los registros biográficos que sobre este guitarrista y compositor inunda el paisaje de la red, pero sí la de intentar explicar la simpatía y la nada objetiva manía que asumo cuando me digo que entiendo bastante de las cosas por las que pasó a lo largo de su vida  porque, pienso, esto de nacer el mismo nos aproxima.

Partiendo que es una soberana tontería esta ingenua reflexión ya que al menos conozco a tres personas, una de ellas una mujer, que nacieron también un 25 de febrero y la verdad sea dicha no nos parecemos en nada salvo en ir por la vida como seres humanos, debo de reconocer que me llevé una agradable sorpresa cuando descubrí que George Harrison y Anthony Burgess, que fue un excelente escritor además de La naranja mecánica, habían nacido un 25 de febrero que pare ellos como para mi fue la fecha de inicio, el primer pistoletazo de salida en esta carrera de obstáculos en la que convertimos la vida.

Antes de descubrir que Harrison había venido al mundo el mismo día que quien ahora les escribe, a mi quien me gustaba de The Beatles era Ringo Starr, que asumió nada más entrar en el grupo la función de payaso, del gracioso que tocaba además ese instrumento musical que todo aquel que no tiene oído para la música cree que puede tocar bien: la batería.

Yo solía cantar, bueno, repetir una y otra vez Yellow Submarine que es la canción más popular de las pocas que interpretó como cantante Starr estando con The Beatles. Otro título por el siento cariño y que me encanta recitar inventándome la letra en ese inglés de garrafón que me caracteriza es The Octupus Garden. Curiosamente, el resto de las canciones que mayoritariamente firmaron John Lennon y Paul McCartney apenas las silbo o hago que interpreto porque las asocio a periodos muy importantes de mi adolescencia. Esa fase de la vida en la que te vas forjando y en la que resulta muy importante los temas musicales que desde ese entonces formarán parte de lo que los cursis llaman como la banda sonora de tu vida.

Con o sin banda sonora, durante un tiempo no me cansé de escuchar sus discos en solitario y los vinilos que integraban el concierto de Bangladesh que Harrison organizó para apoyar  al que probablemente continúe siendo uno de los países más pobres del planeta.

A Harrison siempre le fue el rollo espiritual hindú. Por lo que buscó un maestro que serenara sus contradicciones internas para encontrarse a sí mismo. No sé si se encontró a sí mismo Ni siquiera si mereció la pena que se encontrara a sí mismo si lo hizo. Lo que de verdad importa de este compositor más allá de The Beatles es que nos regaló un puñado de canciones que, carajo, sí que forman parte de la banda sonora de mi vida.

Ahí está Taxman, Something y Here Comes the Sun, entre otras.

La vida de Harrison resultó la menos visible de los cuatro integrantes de The Beatles una vez que el grupo se disolvió como un terrón de azúcar en un café con leche.

John Lennon escribía y cantaba canciones mientras hacía campaña por la paz siendo espiado junto a su mujer, Yoko Ono, por el mismísimo FBI; Paul McCartney continuó componiendo excelentes canciones y ganando mucho dinero y Ringo Starr probó suerte en el cine donde se encontró con Barbara Bach en una comedia cafre que, en mis tiempos mozos, gozó de bastante éxito como es la tontorrona Cavernícola.

Pero, ¿dónde estaba George Harrison?

En todos esos años, su amigo Eric Clapton le birló a la novia y él tuvo tiempo para meter sus dólares en producir películas. Una de ellas, El hombre elefante, contribuyó a cimentar la fama de cineasta de lo extraño del hoy cada día más extraviado David Lynch.

Tras la muerte de Lennon por un hijodeputa que lo tiroteó a las puertas de su casa tras pedirle un autógrafo, The Beatles dejaron de ser leyenda para convertirse en algo así como una religión.

Una religión que contaba además con un hombre que nos ayudó a imaginar un mundo mejor y que fue sacrificado cuando a un hijodeputa se le cruzaron los cables porque confesó nada más ser detenido: solo quería ser un guardián entre el centeno.

Fui de los muchos que hizo vigilia aquel 8 de diciembre de 1980 en la plaza de España de la capitá en la que vivo en señal de respeto por el que muchos aseguran fue el mejor de The Beatles.

Evito entrar en ese debate primero porque no soy un beatlemaníaco autorizado y segundo porque a mi los cuatro me gustan juntos y por separados.

George Harrison hubiese cumplido hoy setenta años.

El mayor tributo que puedo hacerle es escuchar sus discos.

También el de intentar ver George Harrison: Living in the Material World, el documental de Martin Scorsese.

Después no hay más, sino esa extraña sensación que todavía me asalta cuando pienso que tal día como hoy pero hace setenta años nació un tipo llamado George Harrison.

Saludos, Something, desde este lado del ordenador.

Las cosas del payaso: Si lo sabes, mucho mejor

Miércoles, Enero 16th, 2013

* El sábado 16 de marzo tendrá lugar en la Biblioteca la Bòbila el acto de entrega de la séptima edición del Premio Internacional de Novela Negra L’H Confidencial, que convocan el Ayuntamiento de L’Hospitalet y Roca Editorial, y que está dotado con 12.000 euros y su publicación en Roca Editorial. La novela ganadora fue El asesinato de los marqueses de Urbina, del escritor Mariano Sánchez Soler, y está inspirado en un doble crimen ocurrido en Madrid durante los primeros años de la Transición. Nuestras felicidades al escritor ganador por lo tanto, aunque hacemos extensivo este abrazo a otra novela que estuvo a punto de arrebatar el galardón a Soler escrita por el tinerfeño Javier Hernández Velázquez, autor, entre otras obras, de El fondo de los charcos y El sueño de Goslar. La novela finalista de Hernández Velázquez, Un camino a través del infierno, ha sido recomendada por el jurado del certamen “a que se tome en consideración” la posibilidad de publicarla. Un camino a través del infierno es un relato protagonizado por Matt Fernández, personaje que ya había aparecido en un relato corto del escritor, en el que se describe una historia negro criminal bajo la atmósfera violenta que vive una pequeña capital de provincias en tiempos de elecciones.

* Un total de sesenta  y dos autores han presentado sus trabajo al Premio de Novela Benito Pérez Armas, dotado con doce mil euros además de la publicación de la obra ganadora. Todas las narraciones son inéditas, con un tema de libre elección y elaboradas por autores que no han sido galardonados con este premio en ediciones anteriores. En cuanto al Premio de Poesía Pedro García Cabrera participan 58 autores y está dotado con un único premio de tres mil euros y la publicación de la obra ganadora. El tema del poemario es libre, con una extensión máxima de 700 versos y mínima de 350. En ambos casos, Novela y Poesía, el fallo del jurado se dará a conocer en junio.

* La Editorial Roca publica en su versión de bolsillo el thriller de misterio El círculo platónico, del autor canario Mariano Gambín, que saldrá a la venta el próximo lunes, 21 de enero. Se trata de la segunda entrega de la Trilogía de La Laguna, que se publica tras el éxito de Ira Dei. El círculo platónico fue publicado, inicialmente y solo para el mercado canario, por la editorial Oristán y Gociano en 2011, y en este tiempo se han vendido más de cinco mil copias de la novela, lo que la posiciona, junto con Ira Dei, como uno de los libros de ficción más vendidos en el Canarias. La salida al mercado nacional de El círculo platónico precede, en poco tiempo, a la publicación –tal y como avanzamos en este mismo blog– de la tercera parte de la trilogía, La Casa Lercaro, que estará en las librerías en marzo de este año.

* Día de fiesta inicia este jueves, 17 de enero, un ciclo dedicado al cineasta y actor francés Jacques Tati en la Fundación Cristino de Vera-Espacio Cultural. La proyección, en versión original subtitulada, comenzará a las 19.30 horas. Otros títulos que componen este ciclo son Las vacaciones monsieur Hulot (24 de enero); Mi tío (31 de enero) y Playtime (7 de febrero).

* Al final no fue en enero, como anunció el Gobierno de Canarias  y todavía promociona la página web de Tenerife Espacio de las Artes (TEA), el estreno de La senda, del realizador tinerfeño Miguel Ángel Toledo, en cuyo guión colabora el también director Juan Carlos Fresnadillo. Al parecer, aunque los hados son caprichosos, el estreno de la película será en marzo. Les dejo dos comentarios sobre La senda firmados por Daniel León Lacave y María Jesús León para que hagan cábalas.

* Les recomiendo la lectura del más que riguroso post titulado canariasmusica.com o medio millón tirados a la basura de la recomendable web Dirty Rock. Tras la lectura del artículo a uno se le clarifican las ideas y entiende lo que tenía más que entendido: así funcionaban las cosas en la hasta el día de ayer Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias. No se lo pierdan, dan ganas de salir a la calle con el cuchillo en la boca.

* Viendo los episodios de la primera temporada de Justified, serie basada en relatos del escritor Emore Leonard, su protagonista, el marshall Raylan Givens, protagonizado por el actor Timothy Oliphant menciona la isla de Tenerife cuando explica que entre aficiones raras, además de coleccionar pinturas de Adolf Hitler, está la de un conocido suyo que recrea en maquetas grandes accidentes de la historia de la aviación…

En fin.

Esto todavía no es el fin.

(*) En la imagen, cómo no, el gran Lon Chaney… ¿saben de qué película se trata?

Saludos, solo es un pequeño paso para la humanidad, desde este lado del ordenador.

Un hombre llamado Dave Brubeck

Miércoles, Diciembre 5th, 2012

Hay discos que forman parte de la banda sonora de tu vida, como dice el cursi.

Llegué al jazz de la mano de mi padre, quien me llamó un sábado la atención –es curioso como recuerdo el día pero no el año– al decirme que dejara de oír a los blancos y que me pusiera a escuchar a los negros.

Ojo con los verbos empleados: oír y escuchar.

En aquel tiempo más que jazz lo que sonaba en mi cabeza eran las grandes orquestas blancas de swing. Glenn Miller, Artie Shaw, Tommy Dorsey, con el que comenzaría un jovencísimo Frank Sinatra; el que fue el mejor de todos, Benny Goodman (Don’t Be That Way!) y más tarde, muuucho más tarde The Pasadena Roof Orchestra, un conjunto británico que en los años ochenta del pasado siglo XX interpretaba a modo de revival todas las canciones de una era, como fue la del jazz, de la que Francis Scott Key Fitzgerald se convirtió en su cronista.

Dejé pues de prestar atención al charleston y más tarde al swing para indagar en la prodigiosa discoteca paterna para descubrir en aquellos discos de vinilo gigantes con nombre y apellido.

Como Duke Ellington, a quien por cierto Brubeck dedicó una de sus más delicadas piezas; Lois Armstrong, a quien vio mi padre en directo en un concierto en Estocolmo, cuando el viejo Satchmo se encontraba en el otoño de su vida, así como a los músicos negros que más tarde convertirían la improvisación en un arte como Charlie Parker y Dizzie Guillespie, entre otros, en esa cosa fantástica que se conoce como Bebop.

Entienda por eso que me resultó relativamente fácil caer hechizado por lo que tocaban los negros. 

Es decir, que aprendiera a escucharlos.

Sin embargo, un día se coló un blanco entre todos aquellos músicos que respiraban una rabida contenida en sus interpretacione. Que se hizo un hueco entre John Coltrane, Charles Mingus y más tarde, Miles Davis, entre otros, otros muchos…

Su nombre era Dave Brubeck y no se parecía físicamente a un músico de jazz.

Y no solo por el color de su piel. 

Así que esto demuestra que el jazz tiene alma. O duende. 

Brubeck, de quien se conoce sobre todo su pieza más famosa, Take Five, compuso otras obras que, a mi juicio, hacen sombra a este título que hoy se ha convertido en un estándar. También en su única seña de identad para los profanos.

Brubeck tuvo una forma elegante de hacer jazz.

Un jazz digamos blanco que contagió sobre todo a una década, los años sesenta, cuya música no pierde frescura, aroma cool, con el paso de los años.

Ahí radica para mi su grandeza. Claro que es un juicio muy particular como escuchador confeso de jazz.

Cierro los ojos cuando lo escucho y la música hace que construya historias en mi cabeza.

A mi, particularmente, me encanta In Your Own Sweet Way y I’m in a Dancing Mood… También Take Five, claro está…

No recuerdo ahora lo que dijo mi padre cuando me encontró escuchando a Dave Brubeck, pero me gustaría pensar que si existe algo más que este itinerario por lo que llamamos vida,  no se cansará de escuchar a este jazzman en directo en esa terrible eternidad en la que creen muchos.

Me imagino así, mientra suena Trolley Song, una Jam Session con sabor Sixties. 

Ya saben, esa década prodigiosa en la que aún se creía que otro mundo pudo ser posible.

Saludos, ahora toca Blue Rondo a la Turk, desde este lado del ordenador.