G21: Nuevas novelistas canarias, en octubre

Viernes, Septiembre 4th, 2020

La publicación de G 21: nuevos novelistas canarios significó un antes y un después en la agitada historia de la literatura escrita en las islas. El libro reunía doce relatos de doce escritores de las islas que dio a conocer en mucho de los casos a autores que, viviendo en el mismo archipiélago, no se conocían, así que también sirvió para que tomaran contacto unos con otros porque además de haber nacido en la misma década, los sesenta del pasado siglo XX, los unía mismas inquietudes creativas pese a que sus orígenes literarios fueran diversos.

El libro dio a conocer a escritores radicalmente diferentes y algunos han conseguido consolidar su trayectoria literaria no solo en las islas sino también en el ámbito nacional.

G21, la apuesta, había ganado la partida.

Una decena de años después el mismo editor, Ánghel Morales, repite la experiencia con G21: nuevas novelistas canarias, un proyecto que Morales iba mascando desde hace varios años y en el que ahora presenta doce relatos de doce escritoras que ya cuentan con un notable bagaje de publicaciones en su biografía y volumen que está previsto que se presente el 21 de octubre en el Casino Principal de Tenerife, en la capital tinerfeña, por Miriam Z. Albéniz en un acto que arroparán, probablemente, las doce narradores que participan con sus historias en el libro.

Ellas son (en cursiva el título del cuento con el que colaboran):

Felicidad Batista con Suite para un faro

Cristi Cruz Reyes con Páginas aladas

María Teresa de Vega con Caciquismo literario

Cecilia Domínguez Luis con Y en eso llegó Ariadna

Pilar Escalona con Ayoze en la Punta del Hidalgo

Ana Joyanes Romo con Úrsula, de consuegra

Elizabeth López Caballero con Bajo la piel

Mayte Martín con La vida te empuja, Julieta, te empuja

Fátima Martín Rodríguez con Espejismo

Maca Martinón con Tres golpes capitales

María Candelaria Pérez Galván con Por nada del mundo

Elena Puchalt Ruiz con El caso del artista

Saludos, a la espera un vez más, desde este lado del ordenador

Dando la nota mientras podamos

Viernes, Noviembre 8th, 2013

* La crisis ahoga, la crisis estremece, la crisis nos hace ver el futuro en negro. Sin embargo, y afortunadamente en estos tiempos que corren, hay gente que arriesga. Y que apuesta por la Cultura aunque la Cultura sea, precisamente, la primera víctima de estos días sin vino ni rosas. Neys Books Ediciones, la editorial que dirige el también escritor Juan Andrés Herrera, presentará antes de que finalice el año sus dos primeros títulos: La Laguna de los olvidados, de Benjamín Barrett (Santa Cruz de Tenerife, 1963); y Sándalo y Rapsodia, de Juan Jesús Pérez (Los Realejos, 1967). Neys Books prepara además para comienzos de 2014 un  volumen de relatos en el que se recogen historias de algunos de los alumnos de la Escuela Canaria de Creación Literaria, Escuela que celebró recientemente su décimo aniversario.

* La colección G21 Narrativa Canaria Actual (Ediciones Aguere) que dirige Ánghel Morales tampoco pierde el tiempo. Calcula presentar antes de que finalice este año cuatro nuevos títulos, el primero de los cuales se dará a conocer el 27 de diciembre con una novela, Cinco mujeres que nunca subirán al cielo, que firma el escritor y editor de Neys Books, Juan Andrés Herrera. En lista de espera se encuentran, además, Nueve horas para morir, de Ángel Vallecillo; Mujeres en la encrucijada, de Javier Marrero y Un crimen lejos de París, de Daniel María. Este viernes, 8 de noviembre, el salón de actos de la Mutua de Accidentes de Canarias (MAC) en Santa Cruz de Tenerife acoge, a las 19 horas, la presentación de otra novela publicada en esta colección: El centro del gran desconocido, de Eduardo Montelongo. Participarán en el acto Néstor Delgado Morales, autor de la portada; el escritor Agustín Díaz Pacheco y el editor Ánghel Morales.

* Sorolla, el color del mar es el título de la exposición que acoge el Espacio Cultural CajaCanarias de Santa Cruz de Tenerife, hasta el 1 de febrero de 2014. La muestra, que ha sido producida por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, y la Fundación Museo Sorolla, con la colaboración de la Fundación CajaCanarias y la Obra Social la Caixa, conmemora el 150 aniversario del nacimiento del artista valenciano reuniendo una selección de obras dedicadas al mar. La muestra está comisariada por la directora del Museo Sorolla, Consuelo Luca de Tena, y por José Manuel Pascual García, y es la primera exhibición monográfica de Joaquín Sorolla expuesta en Tenerife.

* El Aguere Espacio Cultural, en La Laguna (Tenerife), acoge este viernes 8 de noviembre, a partir de las 20.30 horas, la segunda proyección pública de Digital 104 Film Distribution, la distribuidora que la empresa canaria Digital104. Dos semanas después de exhibir seis de sus cortometrajes de ficción, propone ahora dos documentales: Las alas verdes del dragón. Drake en el mar de Canarias, dirigido por Miguel G. Morales; y Der Stuhl (La silla), de Daniel Martín Gómez, que se estrena en Canarias con la presencia de su director. La entrada al acto tendrá un precio de 2 euros.

Saludos, game over, desde este lado del ordenador.

Narrativa con acento canario para leer en agosto

Miércoles, Agosto 7th, 2013

INTRO

Agosto es el mes por excelencia de las vacaciones veraniegas así que es un buen momento no solo para aprovechar los baños en el mar o pasear por la montaña sino también para disfrutar con la lectura. Este artículo propone solo un puñado de novelas y cuentos escritos recientemente en Canarias para acercar al lector a una realidad que, pese a la crisis y la objetiva inestabilidad del mercado editorial, son un excelente reclamo para evadirse en algunos casos de la realidad en la que nos movemos o, en otros, para acercarnos a ella en clave de rabiosa ficción.

Una advertencia necesaria nada más iniciar este periplo, no están todas las novedades que hay aunque sí todos los libros que, a nuestro juicio, deberían de estar.

En todo caso, cabe de destacar, que muchos de los títulos de los que nos hacemos eco han sido editados en Canarias y otros tanto en la Península, lo que pone de manifiesto el excelente momento que, literariamente, está viviendo la narrativa que se escribe con, podríamos decirlo así, acento canario.

Llama también la atención la variedad de estrategias empleadas por sus respectivos autores en sus creaciones literarias, utilizando para ello géneros que van desde la literatura de viaje, a la ciencia ficción, la negrocriminal y la histórica, entre otras y que a nuestro entender podría traducirse en que las letras con acento canario hablan por fin un lenguaje universal sin renunciar a su forma de ver el mundo desde la peculiaridad insular.

Resulta interesante observar como junto a escritores veteranos y con independencia de generaciones, movimiento y modas a los que se adscriben, se suma una nómina de nuevos narradores. Y que todos ellos, escritores con oficio y noveles, son los responsables de este fenómeno que merece ser visto ya con la atención que se merece.

De alguna manera, todos ellos han hecho historia al conseguir que la literatura con acento canario se lea.

Dentro y fuera de los límites que impone la isla.

AUTORES Y LIBROS

El escritor y periodista Juan Cruz Ruiz propone un sentimental y emocional retrato por el archipiélago en su Viaje a las Islas Canarias (colección El autor viajero, El País-Aguilar), un libro en el que Cruz Ruiz trata de hacer una “literatura de la memoria” basándose en la “experiencia de conocer y de haber vivido prácticamente en todas las islas; de amarlas y de necesitarlas”, señala en un despacho informativo de la agencia Europa Press.

Curiosamente, su compañero de la denominada Generación del 70, el profesor Juan Manuel García Ramos, coincide en estas mismas intenciones, un viaje sentimental y emocional, con El zahorí del Valbanera (colección Narrativa, Baile del Sol Ediciones), novela en la que el profesor y escritor rinde homenaje a través de la figura de su abuelo, José Aquilino Ramos, a los canarios que emigraron a América en busca de un futuro que era incapaz de ofrecerle su isla. Para su autor, El zahorí del Valbanera es “el más directo de mis libros”.

El periodista y escritor Luis León Barreto, integrante también de la Generación del 70, publica Carnaval de Indianos (NACE Nueva Asociación Canaria para la Edición), novela coral en la que explora las posibilidades literarias de una fiesta popular –por otro lado tan poco explotada en la literatura que se escribe en las islas– y homenajear “sentimental y emocionalmente” a su isla natal, La Palma. Carnaval de Indianos es, en definitiva y en palabras de su autor, una novela que camina entre el testimonio y la ficción.

En cuanto a la iniciativa de Ediciones Aguere, que dirige el editor Ánghel Morales y dentro de la colección G21 Narrativa Canaria Actual, tres títulos publicados en lo que llevamos de 2013 avalan una de las apuestas editoriales más interesantes que se han producido en el archipiélago en los últimos años.

G21 cuenta ya con una decena de volúmenes publicados, más los que se editarán en otoño, pero reseñamos en este espacio los tres últimos editados como la intimista y personal Si hubieras estado aquí, de Cecilia Domínguez Luis; la salvajemente libertaria El centro del gran desconocido, de Eduardo Delgado Montelongo, y la insólita historia de fantasmas Julia y la guillotina, de Jonathan Allen.

El mismo Montelongo publicó este año su desarmante novela de piratas Johanna en la colección Sitio de Fuego de Baile del Sol Ediciones, misma editorial que en su Serie Negra nos reveló dos títulos de los que habrá que hablar –y mucho– en el futuro como son Pasa la tormenta, de Tomás Felipe, y Yo maté a Rajoy, de Juan Carlos Pérez. El primero, un título en el que su autor mezcla con ingenio elementos de la literatura policíaca con la de ciencia ficción y el segundo un ácido y crítico retrato de la España actual en clave negrocriminal.

Otro libro recomendable para pasar el verano es la introspectiva La felicidad amarga, de Pablo Martín Carbajal (colección de Narrativas de Ediciones Irreverentes), donde su autor continúa indagando en torno a sentimientos tan nuestros como la culpa y el miedo así como la curiosa colección de relatos … Y en el aire queda, de Damián H. Estéz (Ediciones Aguere(Idea) y  para evadirse, viajar a otros territorios, sentir el aliento de la aventura en la nuca, están La piel de la leffa, de Juan R. Tramunt; El envío turco, Pilar Escalona y el sorprendente Calibán, de Ángel Sánchez, todos publicados en Ediciones Aguere/Idea.

Literatura con otras claves es la que sugiere Daniel María con El hombre que ama a Gene Tierney (colección Synoros-Narrativa La Página), accésit de publicación del premio de novela Benito Pérez Armas 2011; posibilidades en las que también indaga Antonio Lorenzo Gómez Charlín con El hombre que se enamoró de Sasha Grey (CultivaLibros).

Quien desee reencontrarse con el mundo rural con señas de identidad mágicas, recomendamos la lectura de Sorimba (Puentepalo) de María Jesús Alvarado, una novela cuyos temas coinciden con los que propone María Gutiérrez en la colección de relatos Ellas tampoco saben por qué (colección Tid, Ediciones Idea) y Doris Martínez con La verdad que te desCuento (Ediciones Idea).

En cuanto a novela estrictamente de género destacan, por último, la nueva de Víctor Conde, He oído a los mares gritar mi nombre (colección Stoker de Dolmen Editorial), así como La estrategia del pequinés (Alrevés, Novela Negra) de Alexis Ravelo y Blue Christmas (colección Novela Negra de Alba Editorial) de José Luis Correa, última entrega hasta el momento de su peculiar detective privado Ricardo Blanco.

No podemos olvidar, para los amantes del thriller La casa Lercaro, volumen que cierra con broche de oro la trilogía que Mariano Gambín ha dedicado a una ciudad –La Laguna– que, gracias a él, muchos han descubierto repleta de apasionantes e inquietantes misterios y, finalmente, y antes de dar por terminado este repaso veloz por las letras que se escriben con acento canario a Mi Habana en el recuerdo, una ambiciosa y voluminosa novela en la que Agustín Ravina Pisaca cuenta la historia de dos emigrantes canarios desde los años treinta a finales de los cincuenta del siglo pasado en Cuba; y la original y feliz iniciativa de la escritora Elena Morales, Somos solidarios, de publicar los volúmenes de cuentos Minitextos de amor y lujuria, Minitextos comprometidos y Minitextos para sonreír, en el que participaron desinteresadamente numerosos escritores y escritoras de aquí y de allá, quienes cedieron generosamente sus derechos para que fueran invertidos en causas solidarias.

Hay más títulos, entre los que destacan reediciones que han recuperado novelas y antologías que parecían perdidas para siempre. Pero si hay algo en lo que coinciden con las novedades reseñadas es que fueron escritas con sentimiento y emoción.

Una libros, en definitiva, no solo para leer en verano.

(*) La ilustración es de Daniel Clowes.

Saludos, se hace camino al andar, desde este lado del ordenador.

Mañana hablaremos del Gobierno

Martes, Julio 23rd, 2013

INTRO

Si fuera un adivino de la antigua Roma y supiera leer el vientre de una paloma podría vaticinar que lo que está pasando literariamente en estas costas es síntoma de que por fin argo está cambiando.

En la lejanísima Península –para quien escribe Expaña continúa siendo la Península– se están dando cuenta que aquí se escribe y que lo se escribe cuanto menos llama la atención sin renunciar a nuestra peculiar idiosincrasia y a nuestra también peculiar forma de hablar.

Nunca he entendido, en este sentido, por qué los amigos y conocidos peninsulares se molestan cuando les pregunto: “¿Vienen a cenar?” y me responde entre ofendidos y sorprendidos “tutéanos”.

¿Tutear?

¿Pretenden acaso que emplee el vosotros?

Esa segunda persona del plural me parece demoledoramente cursi.

- ¿Venís a cenar?

- Arrállate un millo.

No pretendo con este post reivindicar mi forma de hablar pero sí que, pese a que se esté perdiendo la sonoridad, a veces brutal, de muchas de las palabras que utilizaron mis padres y abuelos y bisabuelos y lo que hay más atrás, continúe empeñado en llamar fechillo a un cerrojo; zarcillo a un pendiente y mojo a la rica salsa canaria que cantara Caco, Juan Carlos Senante, en sus años de trovador.

No quiero decir con todo esto que los escritores de aquí –vivan o no aquí– insistan en sus obras en cómo decimos las cosas, pero sí que argo de todo esto se rastrea, precisamente, en sus obras.

Llámalo si quieres seña de identidad o simplemente forma de asumir una realidad que por circunstancias diversas, entre otras la puñetera insularidad, nos hace percibirlas con otro acento y con otro color.

Al margen de esta reflexión, mi objetivo es informar de una serie de iniciativas y novedades que se están produciendo en la república de las letras escritas en Canarias.

Si fuera un adivino de la antigua Roma interpretaría que los vientos son favorables y que para derrotar a nuestro característico miedo –si se observa desde fuera y afortunadamente desde dentro– lo que se está escribiendo en estos territorios atlánticos africanos llama la atención.

Y que si hubiera un faycán con dos dedos de frente podría aprovechar este interés y venderlo como se merece.

LA PUNTA DEL ICEBERG

* La última novela de Juan Manuel García Ramos, El zahorí del Valbanera (colección Narrativa Baile del Sol) es reseñada por Juan Cruz en Babelia.

* Alexis Ravelo obtiene por  La última tumba el XVII Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe.

* Víctor Conde, escritor de referencia en la ciencia ficción y la fantasía que actualmente se escribe en Expaña, publica He oído a los mares gritar mi nombre (colección Stoker, Dolmen).

* El inevitable e imprescindible Ánghel Morales prepara próximos lanzamientos en la colección G21: Narrativa Canaria Actual como El peso del tiempo, de Gerardo Pérez, ya camino de la imprenta. Esperan mientras tanto salida Un crimen lejos de París, de Daniel María; 9 horas para morir, de Ángel Vallecillo; Cinco mujeres que no subirán al cielo, de Juan Andrés Herrera; Sándalo y rapsodia, de Juan Jesús Pérez; Mujeres, de Javier Marrero; Ucanca, de Gustavo Reneses y La Laguna de los olvidados, de Benjamín Barreto.

* Agustín Díaz Pacheco, quien presentó recientemente una reedición de Breves atajos (Ediciones Idea), prepara una antología de relatos –que presumo editará Baile del Sol– de escritores canarios y mejicanos tras sus 2.050 km. de palabras (Antología de relatos vasco-canaria); De la saudade a la magua. Antología de relatos luso-canaria y Entre Orientales y Atlantes. Antología de relatos uruguayo-canaria, por citar solo unas cuantas de estas experiencias de fusión, de acercar narrativas paradójicamente no tan diferentes.

* Y, para agitar un poco más las aguas, Juan Andrés Herrera anuncia que pone en marcha un nuevo proyecto editorial en Canarias, Neys Books y otro escritor lo mismo pero en Gran Canaria, una isla que está justo enfrente de Tenerife pero que por caprichos del carnavalero pleito insular se empeña todavía en que los que estamos a un lado y al otro de la orilla vivamos de espaldas.

Hay más.

Pero son rumores, entusiasmos que hasta que no se confirmen no puedo registrar en este su blog.

(*) La imagen que ilustra este post corresponde a Metrópolis (Fritz Lang, 1927), próximamente le dedicaremos un comentario a la fantástica novela de Thea von Harbou.

Saludos, una pared de madera nos salvará, desde este lado del ordenador.

La voz de Ánghel

Viernes, Junio 21st, 2013

Si no existiera Ánghel Morales habría que inventarlo.

Con todos su más y con todos sus menos.

A Morales, que es mucho Morales cuando quiere, le debemos esa iniciativa literaria que responde al nombre de Generación 21, así como otras apuestas arriesgadas recientes que han espabilado el hasta ahora tranquilo pero también emponzoñado territorio de las letras que se escriben y que se publican en Canarias.

Sin embargo, y al margen de su lado como editor, periodista y escritor, creo que lo más importante  para quienes no conocen a Ánghel es destacar que se pierden a Morales. Y viceversa.

Si está inspirado, el fundador de Ediciones Aguere resulta un conversador  incansable que sin la petulancia de un erudito aclara u oscurece, según le dé la real gana, historias y personajes que forman parte de la memoria de unas islas que no terminan por creerse a sí mismas.

Cuento todo esto porque la colección La quinta columna de Ediciones Idea reúne en un volumen algunos de los artículos que el escritor y editor ha ido publicando a lo largo de su vida en distintos medios de comunicación del archipiélago. Su título: La voz de Ánghel.

Un puñado de reflexiones en las que el lector avisado puede conocer mejor al Ánghel que escribe pero no al Morales charlador, que no charlatán, con su puntito canalla y burlón que, para quien ahora les escribe, le ha proporcionado grandes ratos mientras escucha cómo desgrana fragmentos de una vida que a veces sabe a realismo mágico.

Así que con todas sus virtudes y con todos sus defectos, Ánghel continúa siendo mucho Ánghel.

O el Dustin Hoffman de las letras canarias, como no se cansa de repetir Javier Hernández Velázquez, otro bromista y escritor a quien comencé a tomarme en serio tras descubrirlo en la antología que, en su día, Morales presentó para dar a conocer “la nueva narrativa canaria.”

Respecto al libro que publica en Ediciones Idea, uno se tropieza con artículos en los que se aprecia compromiso. También muchas de las constantes de su autor, entre otras, su discurso encendido en favor de la independencia de Canarias.

Pero hay más.

Me llama así personalmente la atención leer la carta enfurecida que en su día le envío Justo Fernández, como secretario general de la UGT, y la respuesta mordaz e irónica de Morales que tiene mucha sal y mucha pimienta. Sal y pimienta y Ajoblanco son revistas en las que colaboró Ánghel, quien antes de escritor fue jugador de fútbol. En Málaga aún lo recuerdan.

El libro contiene otros artículos más o menos envenenados, y un puñado que desconciertan por su tono evangelizador, aunque planea en todos ellos al margen de mensajes y de ideas, la mirada de un hombre que se implica procurando no perder su peculiar sentido del humor.

Su agradecida y generosa ganas de reírse del mundo. De todo cuanto le rodea, incluso de las cosas que más le importan.

Dicho todo esto, creo que merece la pena acercarse a La voz de Ánghel.

Un tipo, ya lo hemos dicho, que si no existiera habría que inventarlo.

(*) La voz de Ánghel se presenta este viernes, 21 de junio, a las 19 horas en el salón de actos de la Mutua de Accidentes de Canarias (MAC). En el acto además del periodista, editor y escritor, intervendrán Cirilo Leal y Daniel María.

Saludos, en algún lugar del mundo, desde este lado del ordenador.

Julia y la guillotina, novela de Jonathan Allen

Domingo, Mayo 26th, 2013

No creo que a estas alturas nadie discuta la aportación que la colección G21: Narrativa Canaria Actual está realizando en favor de las letras escritas en este archipiélago. Diez son ya los títulos que ha publicado esta iniciativa nacida del entusiasmo, el desarmante empuje de su editor, Ánghel Morales, y diez son ya lo libros en el que se ofrece un variado retrato a través del cual diagnosticar el meridiano estado de salud en el que se encuentra esta narrativa tras largos años de vacío con algún que otro afortunado disparo a modo de  francotirador.

Tras la presentación de la antología G21: Nuevos Novelistas Canarios, en el que se recogía doce relatos escrito por una docena de voces no tan nuevas en el panorama literario de las islas, la colección que dirige Morales si se caracteriza por algo es por la constancia y también la apuesta que su responsable lleva a cabo desde que puso en marcha esta feliz, y a su manera revolucionaria, iniciativa.

Por un lado, al mezclar autores con una obra ya consolidada con otros que ahora mismo están dando sus primeros y aún tímidos pasos. También por la de confiar en cualquier tipo de literaturas y géneros, lo que hace que en conjunto y visto ya con la obligada perspectiva que permite el tiempo, este reto se haya convertido hoy en uno de los pocos escaparates en los que se puede tomar el pulso a un grupo de narradores a los que si algo une no es, precisamente, un criterio generacional sino una misma vocación como escritores.

Tras la antología, que sirvió de mecha para detonar y dar unidad a una bomba que estimo ya de racimo por el fenómeno suscitado, en las novelas publicadas por G21 el lector interesado puede encontrar de todo un poco.

Es decir, desde curiosas aproximaciones a lo que podría definir como ironía con señas netamente canarias, Biografía reciclada de Manolito el Camborio, de Cristo Hernández a un realismo mágico con espíritu thriller, Murmullo de hojarasca, de José Luis Correa.

Desde la novela de autor con destellos experimentales en Malpaís, de Víctor Conde a una feroz crítica radical y con ánimo provocador en Cucarachas con Chanel, de Dr R (Jramallo).

También un envite al publicar una reflexión sobre la soledad y la complejidad que entrañan las relaciones en No es la noche, de Carlos Cruz al críptico universo personal de Merodeadores de orilla, de María Teresa de Vega. 

O incluyendo en su irregular, pero atractivo catálogo, un policíaco con aroma a refrescante pulp pop, El sueño de Goslar, de Javier Hernández Velázquez, a la fantasía pop de Noa y los dioses del tiempo, de Ana Joyanes Romo así como a la desarmante y multigenérica El centro del gran desconocido, de Eduardo Delgado Montelongo.

A esta lista títulos y autores se suma Julia y la guillotina, de Jonathan Allen, novela como ya viene siendo habitual dentro de esta colección, que no tiene nada que ver con las anteriores salvo que está escrita por un autor que vive en este archipiélago y que abraza, con distanciada rigidez intelectual, lo que el especialista Jesús Palacios denomina como “historia de fantasmas.”

Julia y la guillotina es, de hecho, una historia de fantasmas aunque el libro de Allen va un poco más lejos de lo que nos tiene acostumbrado este tipo de literatura, ya que también tantea otros ámbitos.

Lo primero que llama la atención de esta novela es que se aprecia que Allen conoce muy bien los resortes a través de los cuales se mueve este tipo de historias y tiene algo. Algo en el sentido de que como lector terminas por integrar el vínculo que establece su protagonista con naturalidad, generando más que terror, una agradecida inquietud que te obliga a continuar leyendo sus páginas.

Contiene este relato, además, una extraña celebración de la vida así como un sereno discurso que desmonta las claves que apuestan por la racionalidad. Este subtexto, muy velado, quizá sea lo más llamativo, a mi juicio, de esta novela que sabe moverse muy bien entre pasado y presente, y en la que confluyen los fantasmas de ese mismo pasado con los de ese mismo presente.

Otro rasgo a destacar en Julia y guillotina es que Jonathan Allen apuesta por un género poco cultivado no solo en Canarias, territorio escasamente proclive a literaturas con sabor fantástico, sino en un país como España donde la tendencia última es la de imitar lo que hacen los anglosajones: continuar explotando el filón de muertos vivientes o bien construir otros mundos que, al modo de Juego de tronos, reinventan con espíritu de nuestros desgraciados tiempos lo que en su día creó J. R. R. Tolkien con su épica El señor de los anillos.

En este aspecto, Jonathan Allen explora otras vías, otros senderos del fantástico, y reflexiona en una novela que discurre con anormal normalidad por el relato de fantasmas, un tipo de historia que, en su caso, asocia a un romanticismo con atractivas referencias necrófilas.

No sé así si es consciente o no el escritor de lo que ha hecho, pero Julia y la guillotina está mucho más próxima al espíritu que alimentó las pequeñas pero grandes producciones de la Hammer Films en su revisión romántica y sexual de los mitos clásicos, que el que nutre ese cine y esa literatura empapada hoy por la sangre y las vísceras.

Es decir, que Allen se decanta por la inquietante lírica del género –en este caso ocupado por espectros– que por explotar unos estereotipos que a base de repetirse han terminado por acartonarse al ser más sus defectos que efectos.

Confieso no obstante que me costó en un principio arrancar con esta novela. No sé si debido al estado de desconcierto que arrastro. Es probable.

El caso que leyéndola en un lugar tranquilo y con distancia, Julia y la guillotina consiguió que mandara a dar una vuelta los miedos irreales que a veces te confunden para que los tomes como reales.

Julia y la guillotina es un relato interesante. Aunque exige del lector cierto conocimiento de una tradición literaria que hizo posible lo imposible. Su visión decadente, su retrato de personajes, y ese París mágico por donde aún corre la sangre de los ajusticiados durante la Revolución Francesa son elementos que robustecen un título que además de entretener y emocionar, suscita preguntas más que miedo, así como provoca una dulce inquietud que va inseminándose lentamente por las venas que ha forjado tu conciencia como lector.

Saludos, otra vuelta de tuerca, desde este lado del ordenador.