Narrativa con acento canario para leer en agosto

Miércoles, Agosto 7th, 2013

INTRO

Agosto es el mes por excelencia de las vacaciones veraniegas así que es un buen momento no solo para aprovechar los baños en el mar o pasear por la montaña sino también para disfrutar con la lectura. Este artículo propone solo un puñado de novelas y cuentos escritos recientemente en Canarias para acercar al lector a una realidad que, pese a la crisis y la objetiva inestabilidad del mercado editorial, son un excelente reclamo para evadirse en algunos casos de la realidad en la que nos movemos o, en otros, para acercarnos a ella en clave de rabiosa ficción.

Una advertencia necesaria nada más iniciar este periplo, no están todas las novedades que hay aunque sí todos los libros que, a nuestro juicio, deberían de estar.

En todo caso, cabe de destacar, que muchos de los títulos de los que nos hacemos eco han sido editados en Canarias y otros tanto en la Península, lo que pone de manifiesto el excelente momento que, literariamente, está viviendo la narrativa que se escribe con, podríamos decirlo así, acento canario.

Llama también la atención la variedad de estrategias empleadas por sus respectivos autores en sus creaciones literarias, utilizando para ello géneros que van desde la literatura de viaje, a la ciencia ficción, la negrocriminal y la histórica, entre otras y que a nuestro entender podría traducirse en que las letras con acento canario hablan por fin un lenguaje universal sin renunciar a su forma de ver el mundo desde la peculiaridad insular.

Resulta interesante observar como junto a escritores veteranos y con independencia de generaciones, movimiento y modas a los que se adscriben, se suma una nómina de nuevos narradores. Y que todos ellos, escritores con oficio y noveles, son los responsables de este fenómeno que merece ser visto ya con la atención que se merece.

De alguna manera, todos ellos han hecho historia al conseguir que la literatura con acento canario se lea.

Dentro y fuera de los límites que impone la isla.

AUTORES Y LIBROS

El escritor y periodista Juan Cruz Ruiz propone un sentimental y emocional retrato por el archipiélago en su Viaje a las Islas Canarias (colección El autor viajero, El País-Aguilar), un libro en el que Cruz Ruiz trata de hacer una “literatura de la memoria” basándose en la “experiencia de conocer y de haber vivido prácticamente en todas las islas; de amarlas y de necesitarlas”, señala en un despacho informativo de la agencia Europa Press.

Curiosamente, su compañero de la denominada Generación del 70, el profesor Juan Manuel García Ramos, coincide en estas mismas intenciones, un viaje sentimental y emocional, con El zahorí del Valbanera (colección Narrativa, Baile del Sol Ediciones), novela en la que el profesor y escritor rinde homenaje a través de la figura de su abuelo, José Aquilino Ramos, a los canarios que emigraron a América en busca de un futuro que era incapaz de ofrecerle su isla. Para su autor, El zahorí del Valbanera es “el más directo de mis libros”.

El periodista y escritor Luis León Barreto, integrante también de la Generación del 70, publica Carnaval de Indianos (NACE Nueva Asociación Canaria para la Edición), novela coral en la que explora las posibilidades literarias de una fiesta popular –por otro lado tan poco explotada en la literatura que se escribe en las islas– y homenajear “sentimental y emocionalmente” a su isla natal, La Palma. Carnaval de Indianos es, en definitiva y en palabras de su autor, una novela que camina entre el testimonio y la ficción.

En cuanto a la iniciativa de Ediciones Aguere, que dirige el editor Ánghel Morales y dentro de la colección G21 Narrativa Canaria Actual, tres títulos publicados en lo que llevamos de 2013 avalan una de las apuestas editoriales más interesantes que se han producido en el archipiélago en los últimos años.

G21 cuenta ya con una decena de volúmenes publicados, más los que se editarán en otoño, pero reseñamos en este espacio los tres últimos editados como la intimista y personal Si hubieras estado aquí, de Cecilia Domínguez Luis; la salvajemente libertaria El centro del gran desconocido, de Eduardo Delgado Montelongo, y la insólita historia de fantasmas Julia y la guillotina, de Jonathan Allen.

El mismo Montelongo publicó este año su desarmante novela de piratas Johanna en la colección Sitio de Fuego de Baile del Sol Ediciones, misma editorial que en su Serie Negra nos reveló dos títulos de los que habrá que hablar –y mucho– en el futuro como son Pasa la tormenta, de Tomás Felipe, y Yo maté a Rajoy, de Juan Carlos Pérez. El primero, un título en el que su autor mezcla con ingenio elementos de la literatura policíaca con la de ciencia ficción y el segundo un ácido y crítico retrato de la España actual en clave negrocriminal.

Otro libro recomendable para pasar el verano es la introspectiva La felicidad amarga, de Pablo Martín Carbajal (colección de Narrativas de Ediciones Irreverentes), donde su autor continúa indagando en torno a sentimientos tan nuestros como la culpa y el miedo así como la curiosa colección de relatos … Y en el aire queda, de Damián H. Estéz (Ediciones Aguere(Idea) y  para evadirse, viajar a otros territorios, sentir el aliento de la aventura en la nuca, están La piel de la leffa, de Juan R. Tramunt; El envío turco, Pilar Escalona y el sorprendente Calibán, de Ángel Sánchez, todos publicados en Ediciones Aguere/Idea.

Literatura con otras claves es la que sugiere Daniel María con El hombre que ama a Gene Tierney (colección Synoros-Narrativa La Página), accésit de publicación del premio de novela Benito Pérez Armas 2011; posibilidades en las que también indaga Antonio Lorenzo Gómez Charlín con El hombre que se enamoró de Sasha Grey (CultivaLibros).

Quien desee reencontrarse con el mundo rural con señas de identidad mágicas, recomendamos la lectura de Sorimba (Puentepalo) de María Jesús Alvarado, una novela cuyos temas coinciden con los que propone María Gutiérrez en la colección de relatos Ellas tampoco saben por qué (colección Tid, Ediciones Idea) y Doris Martínez con La verdad que te desCuento (Ediciones Idea).

En cuanto a novela estrictamente de género destacan, por último, la nueva de Víctor Conde, He oído a los mares gritar mi nombre (colección Stoker de Dolmen Editorial), así como La estrategia del pequinés (Alrevés, Novela Negra) de Alexis Ravelo y Blue Christmas (colección Novela Negra de Alba Editorial) de José Luis Correa, última entrega hasta el momento de su peculiar detective privado Ricardo Blanco.

No podemos olvidar, para los amantes del thriller La casa Lercaro, volumen que cierra con broche de oro la trilogía que Mariano Gambín ha dedicado a una ciudad –La Laguna– que, gracias a él, muchos han descubierto repleta de apasionantes e inquietantes misterios y, finalmente, y antes de dar por terminado este repaso veloz por las letras que se escriben con acento canario a Mi Habana en el recuerdo, una ambiciosa y voluminosa novela en la que Agustín Ravina Pisaca cuenta la historia de dos emigrantes canarios desde los años treinta a finales de los cincuenta del siglo pasado en Cuba; y la original y feliz iniciativa de la escritora Elena Morales, Somos solidarios, de publicar los volúmenes de cuentos Minitextos de amor y lujuria, Minitextos comprometidos y Minitextos para sonreír, en el que participaron desinteresadamente numerosos escritores y escritoras de aquí y de allá, quienes cedieron generosamente sus derechos para que fueran invertidos en causas solidarias.

Hay más títulos, entre los que destacan reediciones que han recuperado novelas y antologías que parecían perdidas para siempre. Pero si hay algo en lo que coinciden con las novedades reseñadas es que fueron escritas con sentimiento y emoción.

Una libros, en definitiva, no solo para leer en verano.

(*) La ilustración es de Daniel Clowes.

Saludos, se hace camino al andar, desde este lado del ordenador.

José Luis Correa presenta hoy en Tenerife Blue Christmas, su última novela

Viernes, Marzo 15th, 2013

El escritor grancanario José Luis Correa presenta esta tarde, a las 19 horas, su última novela, Blue Christmas, sexto libro protagonizado por el detective privado Ricardo Blanco, quien en esta ocasión debe de investigar la misteriosa muerte de una anciana en su casa durante las fiestas de Navidad.

El lado más oscuro de Las Palmas de Gran Canaria, personajes consistentes y una trama negrocriminal hilada con mucho oficio son solo algunos de los elementos que Correa reúne en este volumen, editado por Alba Editorial.

El salón de actos de la Mutua de Accidentes de Canarias (MAC), en la capital tinerfeña, acogerá este acto, en el que intervendrá además de Correa, quien ahora mismo redacta estas apresuradas líneas.

Saludos, más vale tarde que nunca, desde este lado del ordenador.

Blue Christmas, una novela de José Luis Correa

Sábado, Febrero 23rd, 2013

“Aquel día me harté de ver documentales de bichos y de escuchar las mismas noticias una y otra vez en el canal internacional. Al final, en un duermevela estrambótico producto de la fiebre que aún no me había abandonado, los ministros mostraban una sonrisa repugnante y las hienas explicaban ante los micrófonos las medidas para paliar la crisis. Antes de volverme chiflado, apagué el televisor y regresé a El conde de Montecristo. Pero me sentía tan exhausto que ni Edmundo Dantés consiguió mantenerme consciente.”

(Blue Christmas, José Luis Correa, Alba Editorial).

No sé si José Luis Correa está cansado de su personaje Ricardo Blanco, detective privado que se mueve como pez en el agua por las calles de la capital grancanaria, pero sería una jugarreta del destino que pasara a la historia solo por los seis libros que hasta ahora ha dedicado a Blanco.

De hecho, y tras leer su última entrega, Blue Christmas, creo que a Correa más que el nudo negrocriminal lo que le preocupa es el ambiente en el que se desenvuelven sus personajes, todos ellos ya definidos. Con señas de identidad que resultan creíbles porque caminan por un espacio urbano igual de creíble.

En este aspecto, José Luis Correa más que un escritor de género es un escritor que aprovecha el género para cultivar su literatura. Una literatura en la que se revela un escritor al que le interesan los tipos humanos y los ambientes en los que se desenvuelven esos tipos humanos.

Entiendo así Blue Christmas más que como una novela policíaca al uso, como una novela en la que lo policiaco es solo una excusa para contar cómo vive un grupo de personajes. Algunos de ellos al borde del abismo, la mayoría de ellos perdedores a los que les ha tocado jugar la partida en un mundo que, por efectos de la crisis, se está desmoronando también.

La sexta novela de Ricardo Blanco resulta así una novela amarga y crepuscular. Comenzando por su personaje protagonista, detective privado hundido en su propia miseria y a quien saca del pozo, o de la seguridad de su piso, el policía Gervasio Álvarez.

El mensaje es claro, deja de llorar la muerte de tu abuelo, Colacho, y regresa al redil.

Y Blanco vuelve. Pero su retorno pese a su ironía no deja de resultar triste. Parece casi como si el personaje se haya visto obligado a madurar. Ser huérfano a edades tan tardías, y Ricardo Blanco supera ya los cincuenta años, tiene estas cosas.

Más que como novela policíaca, lo mejor de Blue Christmas es su retrato costumbrita no solo de una gran ciudad portuaria de provincias sino, reitero, la fauna humana que el escritor despliega en esta novela.

Los fracasados, viene a decir Correa, son fracasados porque han sido incapaces de vencer a sus propios demonios, fantasmas, familiares.

Y esta es, precisamente, una novela poblada de espectros, muertos que pesan como piedras en las alforjas de la memoria de los vivos.

Ricardo Blanco no parece el mismo. Su tristeza lo devora. Lo desarma también cuando descubre que no conocía tan bien a su abuelo como pensaba.

Los tres hijos de la víctima que desencadena la acción pausada, serena de la historia son algo así como otros espíritus errantes, cada uno de los cuales guarda dentro de sí el peso de su condena que alimenta los recuerdos de una infancia digamos, para no revelar más de lo necesario, desordenada.

De fondo, la capital grancanaria se engalana en unas fiestas como las navidades que el policía Gervasio Álvarez odia porque “le mortificaba tanta hipocresía, tanto disfraz de buenas intenciones sobre una miserable realidad, tantos buenos deseos con la boca chica. Odiaba la Navidad. Solo había una razón para digerirla: la visita de los nietillos, su cara de ilusión el día de Reyes, su ingenua fe en el cuento de hadas de los tres hombres sabios. Odiaba la Navidad. Y ésa, en concreto, iba a acabar odiándola más que ninguna.”

Tiene, ya he dicho Blue Christmas un tono amargo y crepuscular, de fin de ciclo. Casi como si José Luis Correa estuviera anunciándonos por señas la metamorfosis de uno de los personajes más insólitos y entrañables de la novela negra escrita en Canarias. Un paladín que como el Eladio Monroy del también escritor grancanario Alexis Ravelo reparte justicia en una ciudad que, como describe Correa, a veces luce un cielo azul de invierno “salpicado aquí y allá de nubes, igual que el techo de mi cuarto con sus mordeduras de humedad.”

Y continúa: “La playa estaba llena de gente. Gente solitaria, parejas, grupos. Gente discordante en color, en edad, en vestimenta (los extranjeros paseaban en pantalón corto y en camiseta; los isleños iban abrigados hasta el cuello). El termómetro de la avenida marcaba veinte grados. Para unos era puro verano; para otros hacia un frío infernal.”

José Luis Correa es pues un escritor que se suelta la melena cuando quiere ser costumbrista. Y un escritor que se apaga lánguidamente cuando penetra en las complejas aguas de la trama negrocriminal. Trama que maneja, y que confunde con nuevos nudos y probables desenlaces, pero que a mí como lector es lo que menos me interesa de su relato.

Y todo ello narrado bajo la sombra del humor irónico que caracteriza la primera persona de Blanco. Personaje a través de cuyos ojos vivimos esta aventura. Un hombre que se presenta, podemos leer en las páginas del libro como: “Mi nombre es Ricardo Blanco. Soy detective privado. Como ve, nada más lejos de los detectives del cine: no llevo gabardina ni sombrero; no voy armado ni escupo tabaco ni soy un tipo duro. Investigo la muerte de su madre. Sí, lo sé. Suena extraño. Debería haber un cliente y ni usted ni sus hermanos me han empleado. Es una historia muy larga  y aburrida. El caso es que aquí estoy y me gustaría hablarle.”

Probablemente no sea Blue Christmas la mejor novela de la serie. Probablemente se pueda apreciar cierta premura por entregar el original a la editorial, pero sí que me sabe pese a todos sus temblores a un título maduro, digamos que más seguro de sí mismo. También, que se trata de la novela más necesitada de cobijar a su protagonista con una galería de personajes secundarios, mucho de los cuales –sobre todo los femeninos– le muestran eso que puede ser el sello indeleble de la amistad.

Le falta a Blanco sin embargo el báculo de su abuelo, Colacho. Personaje cuyo fantasma planea por el 90 por ciento de esta historia que por mucho que te resistas, por mucho que la simultanees con otras lecturas, termina por gustarte. Atrapa. Y no ya solo por el enigma que hay que resolver, que al fin y al cabo es secundario en mi lectura, un McGuffin con el que justificar una historia sobre un detective privado con más influencia de Pepe Carvalho que del caballero sin espada que encarna el chandleariano Philip Marlowe.

En este sentido, reitero que lo que me llama la atención de Blue Christmas es su paisaje más que su historia. La capacidad que tiene Correa para pintar como un impresionista el colorido de las distintas geografías que articulan su ciudad: “El Parque de Santa Catalina bullía como un zoco marroquí. Tenía el mismo color y, si me apuraban, el mismo olor también. Porque, exceptuando a los viejos jugadores de zanga y dominó que se apiñaban en las mesas cuadradas de mármol gris, el resto del paisaje aparecía pincelado de africanos.”

No sé si Correa es consciente del retrato urbano que ofrece de la capital grancanaria. Una ciudad en continuo proceso de transformación que pierde su vieja identidad –¿de ahí la desaparición de Colacho?– en favor de un rostro todavía desdibujado por su complejo cosmopolitismo. Cosmopolitismo en el que se mueven fuerzas que ahora forman parte inevitable de lo que es su reverso tenebroso.

Descubro además en Blue Christmas a un escritor que está por encima del género negro. O mejor, que utiliza el género negrocriminal para escribir la novela social que le pide el cuerpo y de la que ya nos dejó constancia en Murmullo de hojarasca. Título que no tiene nada que ver con la serie Ricardo Blanco y volumen editado en la colección G21: Narrativa Canaria Actual.

Así que da la sensación, en este sentido, que José Luis Correa procura acomodar las claves policíacas a su literatura. Que las tragedias, las traiciones, los crímenes son solo senderos por los que transitar para dibujar ambientes y relaciones intimistas siempre en torno a una mesa.

No es una novela violenta. Tampoco cruda. La entiendo más bien como una metáfora cruel de unos tiempos pasados que se fusionan con un presente que olvida cualquier seña de identidad, de arraigo con un pasado que se disuelve ante el nuevo paisaje y paisanaje de la ciudad.

Le falta, eso sí, crítica mordaz.

La novela me sabe a solo un intento por retratar la redención de su peculiar detective privado. Un detective privado que trabaja a las órdenes del sistema. Sistema que encarna ese policía que responde al nombre de Gervasio Hernández y que, como comenta Blanco, casi ha terminado por ser algo así como su padre.

No es pues Ricardo Blanco un outsider. En todo caso, sí que resulta un observador que siente que está en el lugar equivocado.

Al fondo, el paisaje de una ciudad de provincias en continúa y feroz transformación. Y quizá por ello tan necesitada de aquelarres. 

Saludos, flores muertas, desde este lado del ordenador.

Palabra de Jedediah Leland

Jueves, Febrero 14th, 2013

* Cinemabandit es una web del cineasta Javier Fernández Caldas en la que además de proporcionar información sobre sus cortos, documentales y  La isla del infierno, su primer largometraje, ofrece también amplia información sobre los servicios que presta su productora y los proyectos que el director y guionista guarda en la nevera. Merece la pena explorar esta página, muy bien diseñada y que cuenta además con bastante material audiovisual y gráfico.

* Al parecer, problemas con su distribuidor actual, ha hecho imposible que los últimos títulos de la editorial Anagrama lleguen a las librerías canarias. Se rumora así que será Planeta quien asuma a partir de ahora la distribución en las islas de sus títulos. 

* El hombre que ama a Gene Tierney, del escritor Daniel María, y título por el que resultó accécit de edición del Premio de Novela Benito Pérez Armas, ha sido editado por La Página en su colección Synodos, narrativa. Se trata de un título en el que el autor mezcla variedad de géneros –narración, guión cinematográfico– y en el que se revela a un escritor profundo conocedor de las letras canarias. 

* La librería del Cabildo de Tenerife permanece cerrada no por el carnaval sino por inventario. Despejamos pues la duda de su posible cierre tras leer el comentario que una lengua maliciosa y anónima, of course, nos envió recientemente a este su blog.

* Las novelas de tres escritores canarios que publican en editoriales del lejanísimo territorio penísular coinciden en el mercado. Si en enero José Luis Correa nos presentó Blue Christmas (Alba Editorial), sexta entrega de su peculiar detective privado Ricardo Blanco, y en febrero el también grancanario Alexis Ravelo hará lo mismo con su esperada La estrategia del pequinés (Al revés), título en el que deja a un lado a su personaje de Eladio Monroy pero no el género negrocriminal, hay que sumar ahora el nombre de Pablo Martín Carbajal, de quien Ediciones Irreverentes publicará en marzo su tercera novela, La felicidad amarga.

Saludos, en cursiva, desde este lado del ordenador.

Novedades, presentaciones y un encuentro

Martes, Enero 29th, 2013

“Cada uno pone su propio paraíso en el infierno de los otros.”

(Alberto Moravia, La romana)

NOVEDADES

* José Luis Correa, Antonio Lozano, Javier Hernández Velázquez, Alexis Ravelo, Carlos Álvarez y mi admirado Jaime Mir son, hoy por hoy, los nombres más destacados de cuantos se han atrevido a escribir en clave negro criminal sobre la realidad de Canarias. Una realidad a la que, con mejor o peor fortuna, han sabido sacarle los colores y al mismo tiempo que proponer un paisaje realista en torno a unas islas en las que ya no parece que nunca ocurra nada.

Con la publicación a finales de diciembre pasado de Morir despacio y este febrero de La estrategia del pequinés de Alexis Ravelo; que Un camino a través del infierno, de Javier Hernández Velázquez quedara como único finalista del prestigioso Premio Internacional de Novela Negra L’H Confidencial, que convocan el Ayuntamiento de L’Hospitalet y Roca Editorial, son signos que ponen de manifiesto que la literatura policiaca que se escribe en y desde Canarias comienza a interesar en la geografía peninsular, desde siempre tan alejadas de estas costas para nada algodonosas.

A la espera de que Mir y Lozano recuperen fuerzas, y mientras Carlos Álvarez termina por promocionar su novela ¿histórica? La Señora. Beatriz de Bobadilla, Señora de Gomera y Fierro, José Luis Correa regresa al terreno de juego editorial con Blue Christmas, sexta entrega de la serie que viene dedicando a su peculiar detective privado Ricardo Blanco tras Quince días de noviembre, Muerte en abril, Muerte de un violinista, Un rastro de sirena y Nuestra Señora de la Luna.

Correa presentará Blue Christmas el 9 de febrero en Barcelona y el 26 del mismo mes en la capital grancanaria. En marzo, es probable que haga lo mismo en Santa Cruz de Tenerife.

Reproducimos a continuación la sinopsis de Blue Christmas (Alba Editorial): “El día de los Inocentes es tan buen día como otro para morir. Eso debió pensar Gervasio Álvarez cuando le dieron la noticia de la aparición de un cadáver. Andrea Mérida, viuda de militar, madre de tres hijos, pensionista, ha sido envenenada con un compuesto de cianuro. Nadie ha oído ni visto nada. Nadie puede explicar la causa del crimen. Nadie parece ganar con esa muerte. Por eso Álvarez decide rescatar a un buen amigo de su retiro voluntario.”

* El año 2012 fue el año de Jorge Fonte. El investigador tinerfeño presentó como si de una ametralladora se tratara libros sobre los cineastas Robert Zemeckis, Russ Meyer y Woody Allen, de quien nos desveló su lado literario como primer volumen de una trilogía en la que estudiará además sus cinefilias y canciones.

Nada más rodar 2013, y con un nuevo volumen dedicado a Allen editado por Cátedra que no tiene nada que ver con el primero que publicó en esta misma editorial, Fonte da a conocer las claves del cine que maneja ese mago de la animación de nuestro tiempo que es John Lasseter (colección Signo en imagen / cineastas) en un trabajo que no dejará indiferente a nadie.

Lástima, de todas formas, que el libro preste más atención a la obra del director que a su vida, pero con todo es un manual más que recomendable para descubrir lo que esconde la mayoría de los trabajos de un hombre que ya ha dejado huella en títulos imprescindibles de la animación. Fonte, que no para, está ya trabajando en sendos estudios sobre Ridley Scott y Quentin Tarantino.

PRESENTACIONES

* El Ámbito Cultural de El Corte Inglés acoge este martes, 29 de enero, la presentación de la novela Entre bambalinas, de Sonia Díaz Oval, a las 19.30 horas. Junto a la autora comparecerán los periodistas Doris Martínez y quien ahora les escribe.

* Carlos Álvarez presenta este jueves, 31 de enero en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés en Santa Cruz de Tenerife La Señora. Beatriz de Bobadilla, Señora de Gomera y Fierro. El acto, en el que lo acompañará Andrés Doreste, comenzará a las 19.30 horas.

* El sábado 2 de febrero a las 19 horas, la escritora y periodista Yolanda Delgado Batista mantendrá una presentación-charla-entrevista-encuentro sobre La isla de las palabras desordenadas (Editorial Izana) con quien ahora les escribe. El acto tendrá lugar en la Librería de Mujeres de Santa Cruz de Tenerife.

Y UN ENCUENTRO

* El viernes 1 de febrero concluye en TEA Tenerife Espacio de las Artes el Encuentro de Coordinación y Cooperación Cultural organizado por el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, con la colaboración del Gobierno de Canarias y la FECAM.

El programa, que comenzará a las cuatro de la tarde, abordará La reforma de las administraciones canarias. La perspectiva de la cultura, que impartirá José Luis Rivero Ceballos, presidente del Comité de Expertos para la Reforma de las Administraciones Públicas canarias; Gobierno de Canarias: presupuestos, objetivos, líneas de gasto, visión de la coordinación-cooperación interinstitucional, que expondrá el director general de Cultura del Gobierno de Canarias, Xerach Gutiérrez Ortega;

Cabildo de Tenerife: presupuestos, objetivos, líneas de gasto, visión de la coordinación-cooperación interinstitucional, a cargo de Cristóbal de la Rosa Croissier, director insular de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de Tenerife; Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife: presupuestos, objetivos, líneas de gasto, visión de la coordinación-cooperación interinstitucional, que desarrollará la teniente del alcalde y presidenta del Organismo Autónomo de Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, Clara Segura y, finalmente, Federación Canaria de Municipios: el gasto cultural municipal, la cultura en la FECAM, visión de la coordinación-cooperación interinstitucional, asunto del que hablará Ángel Víctor Torres Pérez, presidente de la Comisión de Educación, Cultura y Deportes de la Federación Canaria de Municipios (FECAM).

El Espacio de Coordinación y Cooperación Cultural de Tenerife está dirigido a responsables y técnicos de las administraciones culturales canarias y profesionales especializados en gestión y planificación cultural.

* La imagen que ilustra este post corresponde a Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941)

Saludos, hemos dicho, desde este lado del ordenador.

N Negra de Arona: la segunda y tercera balacera

Viernes, Mayo 11th, 2012

La N Negra de Arona es un pequeño milagro, un pequeño oasis cultural, que este año cumplió su sexta edición con una interesante propuesta: analizar las claves de la literatura negro criminal en el archipiélago. Claro que como un buen interrogatorio sometido a tercer grado se le añadieron dos sarcillos con forma de signos de interrogación como sugirió el escritor Alexis Ravelo: ¿Novela negra canaria?

En la mesa redonda de este viernes, 11 de mayo, cuatro de los narradores que hoy por hoy cultivan el género en las islas debatieron bajo la moderación del profesor titular de la Universidad de La Laguna –y uno de los cómplices de la librería especializada Mistério, ubicada en La Laguna–  Miguel Ángel Rábade, sobre esta cuestión.

Allí estaban además de Ravelo, Antonio Lozano, Javier Hernández Velásquez y José Luis Correa.

Rábade sacó toda su artillería en la intervención ¿Existe una novela negra en Canarias? al razonar que NO, aunque fue ferozmente respondido por los cuatro delincuentes que, a mi juicio y con su trabajo están poniendo de manifiesto que el género se ha instalado en las islas y goza de momento (y sospecho que por mucho tiempo) de excelente salud.

Rábade, que sabe mucho de novela negra y también de noir isleño como acuñó Ravelo en su intervención del jueves, 9 de mayo, continúo gastando munición mientras la sala de Guaza del Centro Cultural de Los Cristianos se cubría de pólvora y el público asistente levantaba las manos para contribuir a una balacera en la que se reflexionó sobre un género que ha hecho posible, resaltó el responsable de Mistério, que las novelas de nuestros escritores negros puedan encontrarse hoy en las librerías al lado de las de Lee Child pero también de clásicos como Dashiell Hammett, Raymond Chandler o Ross Macdonald.

¿Novela negra canaria?

¿Noir isleño?

Como lector sí creo que hay una novela negra canaria.

Un noir isleño que tiene marca y afortunadamente nombres y apellidos: José Luis Correa, Antonio Lozano, Javier Hernández Velásquez, Jaime Mir, Carlos Álvarez, Alexis Ravelo y una nueva hornada de escritores nacidos en estas islas que ya no le hacen asco a la literatura de género. A un género, como es el negro criminal, que como dice el maestro Paco Ignacio Taibo II es la novela social de nuestros desgraciados tiempos.

Es una literatura, además, que me hace viajar a las alcantarillas de la capital en la que habito. También, el único género que se atreve a decir esas cuatro verdades que la prensa local ignora vaya uno a saber las razones…

El noir isleño, la novela negra canaria, que nace en estas islas a finales de los ochenta con la novela El caso del cliente de Nouakchott y los relatos que integran Negra hora menos de Jaime Mir Payá y Carlos Álvarez, respectivamente, ha logrado consolidarse en la actualidad con la obra de Lozano, Ravelo, Hernández y Correa, más los que vendrán porque este género es el único que permite tomar el pulso a ese corazón hecho una pasa que es Canarias. Y para ello no inventa territorios míticos ni realismos mágicos que si no están bien escritos ni son realismos ni mágicos.

Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, La Laguna, etc, etc… son así lugares negro criminales como pueden ser Nueva York, Pekín o Marsella. Y es que el crimen es el crimen.

¿Una de las bellas artes como escribiera Thomas de Quincey?

En su intervención del jueves, 9 de mayo, Alexis Ravelo explicó que aburrido de novela negra canaria propuso en su lugar denominarlo noir isleño.

Ravelo comenzó a bucear en la laguna negra en 2002 cuando despertó en su cabeza la idea de “escribir la gran novela canaria”. El escritor confesó que hizo el intento, mientras simultaneaba la experiencia con trabajos extras para grupos de música y agencias de publicidad, aunque al final se dio cuenta que aquello que tenía escrito de la gran novela canaria solo demostraba “lo ignorante que puede ser un joven escritor.”

Los personajes, las situaciones “eran demasiado parecidas a mí.”

Alexis Ravelo toma entonces la solución kamikaze: “la borré del ordenador.”

Adiós a la gran novela canaria.

Pero, afortunadamente, “encantado de conocerlo, Eladio Monroy.”

Eladio Monroy es una creación de Ravelo.

Un marinero jubilado y gran lector.

“No es un detective sino un buscavidas”, resalta su creador. Y sí un personaje noir al que las circunstancias lo llevan a meterse en problemas.

¿Eladio Monroy es Alexis Ravelo?

No. Pero Eladio Monroy no existiría sin Alexis Ravelo.

Y afortunadamente Alexis Ravelo escribe sobre Eladio Monroy.

Luego los dos existen.

Y Las Palmas de Gran Canaria también existe en las novelas de Monroy.

Y yo, que no vivo en Las Palmas de Gran Canaria, recorro el lado salvaje de las calles de la capital grancanaria gracias a las novelas de Ravelo.

¿Sufre Ravelo el mismo síntoma que sir Arthur Conan Doyle con Sherlock Holmes?

Ya saben, cuando el escritor británico harto de su personaje decidió asesinarlo para disgusto de sus lectores que le obligaron a resucitarlo en otra entrega… Creo que sí, el problema es que Eladio Monroy ya no le pertenece al autor sino a sus lectores…

Algo parecido le pasa a José Luis Correa con su –este sí– detective privado Ricardo Blanco.

Correa presentó en N Negra de Arona la última novela de su protagonista, Nuestra señora de la Luna. Nuestra señora de la Luna es el quinto libro que su autor escribe de Blanco, personaje que también se mueve en los altos y bajos fondos de la capital grancanaria.

No tiene nada que ver con Eladio Monroy pero quiero pensar que más de una vez se han cruzado en alguna calle de esa misma ciudad en la que transitan y, a su manera, vigilan porque pese a sus demonios se funden en ella.

José Luis Correa confiesa que cuando escribió la primera historia de Ricardo Blanco no pasó por su cabeza que tiempo después continuara con él. Todo comenzó como un juego. Un homenaje al cine negro norteamericano en blanco y negro pero trasladado a la capital grancanaria con personajes que se movían como insectos en  la capital grancanaria.

El problema es que Ricardo Blanco gusta.

Y una editorial como Alba confía en Blanco.

Y apuesta por Blanco.

Y Correa escribe sobre Blanco aunque en la memoria de su ordenador duerman otros trabajos que continúan sonámbulos porque no son de Ricardo Blanco.

Ojo: Correa ya está trabajando en la sexta entrega.

El caso de Antonio Lozano es distinto.

La novela que presenta ese mismo jueves, 9 de mayo, en la N Negra de Arona es La sombra del minotauro.

Título en el que recupera a su detective privado José García Gago.

Gago aparece por primera vez en la novela Preludio para una muerte, publicada en 2006.

En su primer caso, Lozano ubica a su personaje en otro territorio negro que no tiene que ser necesariamente el de la gran ciudad: una población próxima a la capital grancanaria. Pueblo chico, infierno grande.

En La sombra del  minotauro, García Gago se mueve en la capital grancanaria.

La ciudad, una vez más, como personaje.

Javier Hernández Velásquez, que el jueves 9 de mayo presenta El fondo de los charcos acompañado del editor Ánghel Morales, hace lo mismo, aunque con una ambición en lo que lo negro y criminal se mezcla con la historia.

La historia de una capital de provincias que pudo tocar el cielo pero a la que castraron por la sin razón de una Guerra (in)Civil.

La capital tinerfeña vuelve a ser protagonista en la próxima novela del escritor: El sueño de Goslar.

Jaime Mir había ya formulado estas claves –las que plantea Correa, Ravelo y Hernández–  con su El caso del cliente de Nouakchott.

La ciudad, Santa Cruz de Tenerife, como protagonista más de la trama.

La ciudad, Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas de Gran Canaria y cualquier territorio de nuestra desvertebrada geografía, que necesita de caballeros sin espadas capaces de decir no a lo que devora nuestra naturaleza y sí a reivindicar el noir canario, la novela negra canaria, como altavoz independiente y feroz de los que aún creen que todo está bajo control en este archipiélago con seguro de sol pero de corazón tan negro.

¿Existe novela negra canaria?

A mi juicio, y afortunadamente, SÍ.

Saludos, gratamente sorprendido por la capacidad visionaria de la concejalía de Cultura y sobre todo de Mercedes Chinea por hacer posible la  N Negra de Arona, desde este lado del ordenador.