Malas noticias

Lunes, Noviembre 5th, 2012

* Si, ya nos hicimos eco en este  mismo blog aunque entonces pensábamos que se trataba de un cierre de temporada, de necesaria reorganización interna para encarar estos tiempos nefandos que corren.

Desgraciadamente no ha sido así, sino que su cierre es definitivo, luego el cartel de cerrado que cuelga en su puerta es una verdad dolorosa. Terrible para paseantes que, como quien ahora mismo les escribe, perdió tantas horas de su precioso tiempo dentro de sus instalaciones.

La noticia, amarga, muy amarga, es que la Librería Canarias efectivamente ha muerto. Adiós pues a su impresionante escaparate de libros que ya estaban descatalogados y a precios asequibles para los que llevamos resignadamente a cuestas –como el Sísifo ese– la pesada roca de la crisis.

La capital tinerfeña, que antaño disfrutó de una variada oferta de librerías, pierde a uno de los suyos. Y ese suyo lo siento mío porque muchos de los libros que adquirí en la Librería Canarias contribuyeron a que viera el mundo con otros ojos.

Me dicen que sus responsables continuarán en la brega como distribuidora… Y que muchos de los tebeos en la que fue, a su manera, la primera librería especializada en cómics de Santa Cruz de Tenerife, se pueden encontrar en esas otras librerías que todavía resisten el embate de estos tiempos tristes.

Me consta que mis recorridos semanales por esos oasis donde aún se puede oler a papel ya no será lo mismo.

Me queda La Isla, sí. Me queda El Paso, sí. Me queda la Librería de Mujeres, sí, y me queda la incombustible Ifara que, como un fortín en tierra de nadie, aún agita la bandera… Pero ya no entraré en la Librería Canarias, ese punto donde casi siempre iniciaba el recorrido por las librerías de mi ciudad ya sin mapas ni brújulas.

* Y para triturar un poco más las esperanzas, leo que los Multicines Monopol de la capital grancanaria están barajando la posibilidad de cerrar en los próximos meses ante la caída del número de espectadores.

Si el Monopol desaparece, Las Palmas de Gran Canaria se quedaría sin la única sala que, en estos tiempos nefandos, estrena producciones canarias. Aquí, en Tenerife, nos queda Tenerife Espacio de las Artes TEA. No sé hasta cuándo, pero al menos nos queda.

El cineasta tinerfeño Miguel G. Morales ilustra lo que significará el fin de los Monopol de esta manera: “Me acuerdo de una conversación que tuve con el cineasta José Luis Guerín en las ruinas de los cines Atlante, en Tenerife. Me decía que el cierre y derribo posterior de unos cines es un crimen similar a tirar abajo una biblioteca o una iglesia con valor artístico.”

Aquí, en esta isla donde vivo bajo la sombra del Teide, pasó lo mismo con el Víctor, reconvertido hoy en sala de espectáculos. O el Rex, que funciona como discoteca para pijos. O el Tenerife, un gimnasio. O las fachadas mugrientas y abandonadas de lo que antaño fueron templos en los que los iniciados aprendíamos el valor de las cosas en tenidas cinematográficas como el Teatro Baudet o el Cine Greco… Entre otros.

Si sirve de algo, me uno a la causa:

¡No al cierre del Monopol!

Saludos, cuando desperté ese dinosaurio que soy yo aún continuaba ahí, desde este lado del ordenador.

El orden de los factores no altera el producto (2)

Miércoles, Octubre 24th, 2012

* Tras la publicación de Las rosas de piedra, ambicioso libro de viajes a través del cual Julio Llamazares recorre las catedrales de España, el escritor se encuentra ahora trabajando en el que será su segundo volumen que finalizará su itinerario con las dos catedrales de Canarias. En este capítulo, aún por elaborar, el protagonista del viaje tras visitarlas y empaparse del espíritu de ambas ciudades –Las Palmas de Gran Canaria y La Laguna– terminará su experiencia en la cima del Teide. Las rosas de piedra, explica Llamazares, es un homenaje a las catedrales que salpican la superficie de Expaña que son  un “monumentos al misterio y al miedo” que ha pretendido deshojar para llegar a su esencia y a la de las poblaciones donde se encuentran. Proyecto que califica como de “catedralicio”, Llamazares calcula que pondrá el punto y final a las nuevas entregas de  Las rosas de piedra en unos “quince o vente años.”  El primer volumen describe seis viajes que Llamazares emprendió por seis regiones del norte de Expaña “más o menos actuales porque me ciño a las regiones históricas naturales.” El último viaje que cierra el primer libro es Cataluña, que ocupa un total de diez capítulos.

* Ediciones Vitrubio publicará el próximo año la poesía completa del escritor tinerfeño Sabas Martín, quien se encuentra estos días en la isla para presentar su última novela, Pleamar, correspondiente al ciclo Isla Nacaria. La editorial madrileña está apostando por algunos autores canarios, entre los que destacan Nicolás Melini y su libro Los chinos.

* Tenerife Espacio de las Ates TEA acoge este jueves, 25 de octubre, a las 20.30 horas, la exhibición del documental Las alas verdes del dragón. Drake en el mar de Canarias, dirigido por Miguel G. Morales –cineasta que presentó recientemente Taro. El eco de Manrique– y producido por Digital 104 con el respaldo del programa Septenio del Gobierno de Canarias. Como indica su título, Las alas verdes del dragón. Drake en el mar de Canarias repasa las incursiones del tristemente famoso pirata por estas islas que, ya ven qué cosas, desde tiempos inmemoriales ha estado abandonada de la mano de los dioses.

* El escritor y cineasta grancanario Elio Quiroga presenta novela, El despertar, título que ha sido publicado en Timun Mas Narrativa. El despertar está protagonizado por un ama de casa no muerta, Amelia, en un mundo en el que los muertos vivientes conviven con los vivos. Quiroga es director de los largometrajes Fotos, La hora fría y No-Do, también del cortometraje Home Delivery, basado en un relato de zombis de Stephen King, entre otros trabajos.

* La Filmoteca Canaria publica el segundo volumen de Rodajes en Canarias, 1951-1970. El libro se edita siete años después del primero, Rodajes en Canarias (1896-1950), y pretende ser una obra de referencia para aficionados y estudiosos del cine. En fechas próximas se anunciará su presentación en Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria.

CODA

El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, anuncia en el pleno del Senado que modificará el actual modelo de financiación del cine y que el mismo estará preparado para antes de mayo de 2013.  Wert informa que se ha creado un grupo de trabajo y que buscará el consenso de productores, exhibidores, distribuidores, televisiones, y el propio Ministerio, así como otros Ministerios como el de Hacienda o el de Industria. Para el ministro, el actual sistema debe cambiar “por imperativo legal”, pues la propia ley de Cine dicta su extinción, lo que hace prever que el nuevo documento desmontará el de ayudas automáticas a la amortización, y que consideraba la taquilla como variable principal, las victorias obtenidas en festivales, el cine de animación y que el realizador fuera mujer.

Saludos, fundido a negro, desde este lado del ordenador.

‘Born in the Canary Islands’

Martes, Mayo 15th, 2012

Pierdo la mochila donde llevaba la muda de ropa en Los Rodeos pero me doy cuenta cuando estoy volando por los cielos y suelto una maldición que se me escapa de entre los dientes mientras la azafata reparte los periódicos locales.

El trayecto apenas dura una media hora y cuando el aparato toma tierra y por fin podemos quitarnos los fastidiosos cinturones de seguridad que no sé hasta que punto pueden contribuir a salvarte la vida si el avión se parte en dos en el aire o en tierra, espero pacientemente una guagua que me lleve a la capital grancanaria mientras el aplastante calor africano achicharra mis huesos y me hunde en una agradable tarumba tropical.

La guagua me deja en la capital y con las manos metidas en los pantalones llego hasta la pensión y tras dejarme claro el de la recepción que todo está correcto, subo a la habitación donde tomo una ducha y me tumbo en la cama observando la camisa y los pantalones colgados de la puerta del baño y los zapatos tirados a un lado y los calzoncillos en el otro.

Hago tiempo pero me dejo dormir y cuando abro los ojos son como las cinco de la tarde y salgo a comer antes de que comience el concierto.

El bocata de pata no está nada mal y la cerveza se desliza fresca y amarga por mi agradecida garganta.

Pregunto a una pareja dónde está el sitio en el que va a tocar el del Born in USA y la pareja me lo indica, aunque cuando me dejan solo no sé si se han explicado bien porque callejeo sin rumbo fijo, entrando y saliendo de las mismas calles. Al final, como pasa siempre, llego al lugar del concierto donde una larga fila de gente espera obedientemente a que abran las puertas y noto –como una corriente eléctrica– el nerviosismo que sacude a la masa hasta que por fin nos movemos y avanzamos como tortugas.

Estoy de pie y descubro que tengo un par de llamadas perdidas en el móvil pero se tratan de números sin identificar así que los borro y justo en el momento en que se borran de la pantalla del teléfono suena el rasgueo de una guitarra y la gente ruge y ruge Boss y yo en ese mismo momento abro los ojos y descubro que continuo en Santa Cruz de Tenerife y que todo lo anterior ha sido un maldito sueño y me insulto a mi mismo, diciéndome cosas como que te den…

Aunque me lo tomo a broma pero eso no quita que me haya perdido el concierto de Bruce Springsteen. Uno de los pocos que puede quitarme de la cabeza la depresión que infla mi cabeza  y que me dé terror lo que le pasa a los griegos y que efectivamente hoy mismo, mientras subía la cuesta, me diera cuenta que estoy en crisis, que estamos en crisis.

Lo comento con un amigo al que es probable que le pulvericen una piedra del riñón un día de estos y yo le respondo, o más bien me respondo porque la respuesta no va dirigida a él sino a mi mismo que si hay algo extraño en toda esto, en asistir al final de un sueño, en ser protagonistas del maremoto que se nos viene encima es que por una vez me siento protagonista de un momento que es histórico. Que hace Historia.

La Historia, cuya ola cuando haya pasado solo dejará ruinas a nuestro alrededor, y que suele olvidarse de individuos como quien ahora les escribe porque es un secundario sin apenas línea de diálogo.

Eso no quita, sin embargo, que tenga la sensación de estar observando el final de un ciclo y que me pregunte, mientras observo las ventanas de los edificios que me rodean, si tendré algún día el valor de tirarme de alguna de ellas.

Mejor seguir con los sueños. Pero es que últimamente hasta los sueños que tengo me están resultando delirantemente realistas.

Probablemente sea signo de los tiempos.

O la de ser un protagonista –anónimo– de la Historia. 

Saludos, esto se parece cada vez más a una ruleta rusa, desde este lado del ordenador.

N Negra de Arona: la segunda y tercera balacera

Viernes, Mayo 11th, 2012

La N Negra de Arona es un pequeño milagro, un pequeño oasis cultural, que este año cumplió su sexta edición con una interesante propuesta: analizar las claves de la literatura negro criminal en el archipiélago. Claro que como un buen interrogatorio sometido a tercer grado se le añadieron dos sarcillos con forma de signos de interrogación como sugirió el escritor Alexis Ravelo: ¿Novela negra canaria?

En la mesa redonda de este viernes, 11 de mayo, cuatro de los narradores que hoy por hoy cultivan el género en las islas debatieron bajo la moderación del profesor titular de la Universidad de La Laguna –y uno de los cómplices de la librería especializada Mistério, ubicada en La Laguna–  Miguel Ángel Rábade, sobre esta cuestión.

Allí estaban además de Ravelo, Antonio Lozano, Javier Hernández Velásquez y José Luis Correa.

Rábade sacó toda su artillería en la intervención ¿Existe una novela negra en Canarias? al razonar que NO, aunque fue ferozmente respondido por los cuatro delincuentes que, a mi juicio y con su trabajo están poniendo de manifiesto que el género se ha instalado en las islas y goza de momento (y sospecho que por mucho tiempo) de excelente salud.

Rábade, que sabe mucho de novela negra y también de noir isleño como acuñó Ravelo en su intervención del jueves, 9 de mayo, continúo gastando munición mientras la sala de Guaza del Centro Cultural de Los Cristianos se cubría de pólvora y el público asistente levantaba las manos para contribuir a una balacera en la que se reflexionó sobre un género que ha hecho posible, resaltó el responsable de Mistério, que las novelas de nuestros escritores negros puedan encontrarse hoy en las librerías al lado de las de Lee Child pero también de clásicos como Dashiell Hammett, Raymond Chandler o Ross Macdonald.

¿Novela negra canaria?

¿Noir isleño?

Como lector sí creo que hay una novela negra canaria.

Un noir isleño que tiene marca y afortunadamente nombres y apellidos: José Luis Correa, Antonio Lozano, Javier Hernández Velásquez, Jaime Mir, Carlos Álvarez, Alexis Ravelo y una nueva hornada de escritores nacidos en estas islas que ya no le hacen asco a la literatura de género. A un género, como es el negro criminal, que como dice el maestro Paco Ignacio Taibo II es la novela social de nuestros desgraciados tiempos.

Es una literatura, además, que me hace viajar a las alcantarillas de la capital en la que habito. También, el único género que se atreve a decir esas cuatro verdades que la prensa local ignora vaya uno a saber las razones…

El noir isleño, la novela negra canaria, que nace en estas islas a finales de los ochenta con la novela El caso del cliente de Nouakchott y los relatos que integran Negra hora menos de Jaime Mir Payá y Carlos Álvarez, respectivamente, ha logrado consolidarse en la actualidad con la obra de Lozano, Ravelo, Hernández y Correa, más los que vendrán porque este género es el único que permite tomar el pulso a ese corazón hecho una pasa que es Canarias. Y para ello no inventa territorios míticos ni realismos mágicos que si no están bien escritos ni son realismos ni mágicos.

Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, La Laguna, etc, etc… son así lugares negro criminales como pueden ser Nueva York, Pekín o Marsella. Y es que el crimen es el crimen.

¿Una de las bellas artes como escribiera Thomas de Quincey?

En su intervención del jueves, 9 de mayo, Alexis Ravelo explicó que aburrido de novela negra canaria propuso en su lugar denominarlo noir isleño.

Ravelo comenzó a bucear en la laguna negra en 2002 cuando despertó en su cabeza la idea de “escribir la gran novela canaria”. El escritor confesó que hizo el intento, mientras simultaneaba la experiencia con trabajos extras para grupos de música y agencias de publicidad, aunque al final se dio cuenta que aquello que tenía escrito de la gran novela canaria solo demostraba “lo ignorante que puede ser un joven escritor.”

Los personajes, las situaciones “eran demasiado parecidas a mí.”

Alexis Ravelo toma entonces la solución kamikaze: “la borré del ordenador.”

Adiós a la gran novela canaria.

Pero, afortunadamente, “encantado de conocerlo, Eladio Monroy.”

Eladio Monroy es una creación de Ravelo.

Un marinero jubilado y gran lector.

“No es un detective sino un buscavidas”, resalta su creador. Y sí un personaje noir al que las circunstancias lo llevan a meterse en problemas.

¿Eladio Monroy es Alexis Ravelo?

No. Pero Eladio Monroy no existiría sin Alexis Ravelo.

Y afortunadamente Alexis Ravelo escribe sobre Eladio Monroy.

Luego los dos existen.

Y Las Palmas de Gran Canaria también existe en las novelas de Monroy.

Y yo, que no vivo en Las Palmas de Gran Canaria, recorro el lado salvaje de las calles de la capital grancanaria gracias a las novelas de Ravelo.

¿Sufre Ravelo el mismo síntoma que sir Arthur Conan Doyle con Sherlock Holmes?

Ya saben, cuando el escritor británico harto de su personaje decidió asesinarlo para disgusto de sus lectores que le obligaron a resucitarlo en otra entrega… Creo que sí, el problema es que Eladio Monroy ya no le pertenece al autor sino a sus lectores…

Algo parecido le pasa a José Luis Correa con su –este sí– detective privado Ricardo Blanco.

Correa presentó en N Negra de Arona la última novela de su protagonista, Nuestra señora de la Luna. Nuestra señora de la Luna es el quinto libro que su autor escribe de Blanco, personaje que también se mueve en los altos y bajos fondos de la capital grancanaria.

No tiene nada que ver con Eladio Monroy pero quiero pensar que más de una vez se han cruzado en alguna calle de esa misma ciudad en la que transitan y, a su manera, vigilan porque pese a sus demonios se funden en ella.

José Luis Correa confiesa que cuando escribió la primera historia de Ricardo Blanco no pasó por su cabeza que tiempo después continuara con él. Todo comenzó como un juego. Un homenaje al cine negro norteamericano en blanco y negro pero trasladado a la capital grancanaria con personajes que se movían como insectos en  la capital grancanaria.

El problema es que Ricardo Blanco gusta.

Y una editorial como Alba confía en Blanco.

Y apuesta por Blanco.

Y Correa escribe sobre Blanco aunque en la memoria de su ordenador duerman otros trabajos que continúan sonámbulos porque no son de Ricardo Blanco.

Ojo: Correa ya está trabajando en la sexta entrega.

El caso de Antonio Lozano es distinto.

La novela que presenta ese mismo jueves, 9 de mayo, en la N Negra de Arona es La sombra del minotauro.

Título en el que recupera a su detective privado José García Gago.

Gago aparece por primera vez en la novela Preludio para una muerte, publicada en 2006.

En su primer caso, Lozano ubica a su personaje en otro territorio negro que no tiene que ser necesariamente el de la gran ciudad: una población próxima a la capital grancanaria. Pueblo chico, infierno grande.

En La sombra del  minotauro, García Gago se mueve en la capital grancanaria.

La ciudad, una vez más, como personaje.

Javier Hernández Velásquez, que el jueves 9 de mayo presenta El fondo de los charcos acompañado del editor Ánghel Morales, hace lo mismo, aunque con una ambición en lo que lo negro y criminal se mezcla con la historia.

La historia de una capital de provincias que pudo tocar el cielo pero a la que castraron por la sin razón de una Guerra (in)Civil.

La capital tinerfeña vuelve a ser protagonista en la próxima novela del escritor: El sueño de Goslar.

Jaime Mir había ya formulado estas claves –las que plantea Correa, Ravelo y Hernández–  con su El caso del cliente de Nouakchott.

La ciudad, Santa Cruz de Tenerife, como protagonista más de la trama.

La ciudad, Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas de Gran Canaria y cualquier territorio de nuestra desvertebrada geografía, que necesita de caballeros sin espadas capaces de decir no a lo que devora nuestra naturaleza y sí a reivindicar el noir canario, la novela negra canaria, como altavoz independiente y feroz de los que aún creen que todo está bajo control en este archipiélago con seguro de sol pero de corazón tan negro.

¿Existe novela negra canaria?

A mi juicio, y afortunadamente, SÍ.

Saludos, gratamente sorprendido por la capacidad visionaria de la concejalía de Cultura y sobre todo de Mercedes Chinea por hacer posible la  N Negra de Arona, desde este lado del ordenador.

Desconocida Polonia, turbulento Aldrich…

Miércoles, Febrero 8th, 2012

UN CINE DESCONOCIDO

El cine polaco es una de las grandes y desconocidas cinematografías europeas. Y ello pese a contar con un puñado de títulos que estuvieron a la vanguardia de lo que se estaba rodando en el viejo continente. Polonia cuenta además con un sobresaliente pasado cinematográfico en el que se encuentran ambiciosas producciones de carácter histórico como Faraón (Jerzy Kawalerowicz, 1965); inteligentes adaptaciones de sus clásicos literarios, ver la reivindicable El manuscrito encontrado en Zaragoza (Wojciech Has, 1965), protagonizada por Zbigniew Cybulski según la formidable novela de Jan Potocki, o el entretenidísimo largometraje de aventuras Los caballeros teutónicos (Aleksander Ford, 1960), inspirada en el relato del mismo título de Henryk Sienkiewicz; así como películas de hondo calado social y compromiso con la historia como las rodadas por Andrzej Wajda y juguetones experimentos con algo como son los trabajos que marcan al primer Roman Polanski, entre otros realizadores nacidos o criado en este castigado país.

TEA Tenerife Espacio de las Artes acoge a partir de este jueves, 9 de febrero, un ciclo de cine que bajo el denominador de Festival de Cine Polaco, mostrará a los espectadores cuáles son los síntomas y constantes de una filmografía que aún continúa siendo poco conocida en España.

Celebremos pues esta iniciativa, organizada por el Instituto Polaco de Cultura y por la Asociación Polaco-Canaria ARKA en colaboración con TEA Tenerife Espacio de las Artes, que incluye siete largometrajes, una película infantil y un ciclo de cortometrajes infantiles de animación.

Los fuera de juego (Kasia Adamik, 2009) abrirá este jueves, a las 19 horas, el Festival. Título al que seguirá, a las 21.30, Madre Teresa de los gatos (Pawet Sala, 2005).

Las películas previstas para el viernes, 10 de febrero, son El árbol mágico (Andrzej Maleszka, 2008) y Amor reclutado (Tadeusz Król, 2010), que se proyectarán a las 19 y 21.30 horas, respectivamente.

El Festival continuará el sábado, 11 de febrero, a las 17 horas con una selección de cortometrajes infantiles de animación del Estudio de Películas de Animación de Bielsko Biala (1964-1983) y a las 19 y 21.30 horas Rosita (Jan Kidawa Blonski, 2010) y Mall Girls (Katarzyna Rpstaniec, 2009).

El domingo 12 de febrero se proyectará de nuevo El árbol mágico, a las 17 horas y a las 19 horas El pequeño Moscú (Waldemar Krzystek, 2008) y Reverso (Borys Lankosz, 2009) a las 21.30.

UN HOMBRE LLAMADO ROBERT ALDRICH…

Hay un grupo de cineastas norteamericanos que algunos han etiquetado como menores –o artesanos, en el mejor de los casos– que, a mi juicio, están fuera de toda duda. Es decir, que la mayoría de los trabajos que firmaron gente como Richard Fleischer, Donald Siegel, John Sturgess o Robert Aldrich, entre otros tantos, ocupan un lugar muy destacado en mi memoria cinéfila.

La Filmoteca Canaria inicia el 14 de febrero en el Teatro Guiniguada, en Las Palmas de Gran Canaria; y el 16 del mismo mes en los Multicines Renoir-Price de Santa Cruz de Tenerife, un ciclo dedicado a uno de los grandes pese a que otros los reconozcan como menor o artesano.

Su nombre: Robert Aldrich.

La selección de películas del ciclo es excelente, aunque faltan títulos mayores en la filmografía de este bronco cineasta que cultivó prácticamente toda clase de géneros como sus excelentes cintas bélicas Doce del patíbulo, Attack y Comando en el Mar de China, aunque sí incluye, a mi juicio, uno de los mejores western de la historia del cine como es El último atardecer. Y eso hablando de un hombre como Aldrich, quien supo manejarse muy bien en este tipo de historias como acreditan las todavía poderosas Apache, Veracruz y La venganza de Ulzana, un filme, este último, que un amigo define como de ciencia ficción y razones no le faltan para hacerlo.

El ciclo exhibirá también dos thrillers góticos de Aldrich, ¿Qué fue de Baby Jane? y Canción de cuna para un cadáver, y el rabioso hard boiled El beso mortal, probablemente la mejor adaptación al cine de una novela protagonizada por Mike Hammer, esa especie de antecedente de Harry el sucio que cobró vida gracias al interesante y reaccionario escritor norteamericano Mike Spillane.

Considero, de todas formas, que las dos grandes películas de este ciclo dedicado a Aldrich es la ya mencionada El último atardecer y El emperador del norte, quizá porque esta última película fue, valga la redundancia, el último gran trabajo de un director que casi siempre apostó por contarnos historias fuertemente masculinas y cínicas.

Tras El emperador del Norte, Aldrich no volvió a ser el mismo aunque todavía le quedaría algún cartucho en la recámara cuando filmó Los chicos del coro, un retrato poco ortodoxo de la policía y que adapta una extraordinaria novela de Joseph Wambaugh.

Reproduzco a continuación el calendario de sesiones:

 TEATRO GUINIGUADA (20.30 horas)

* Febrero

Día 14: El beso mortal

Día 21: El último atardecer

Día 28: ¿Qué fue de Baby Jane?

* Marzo

Día 6: Canción de cuna para un cadáver

Día 13: El emperador del Norte

MULTICINES RENOIR-PRICE (20.30 horas)

* Febrero

Día 16: El beso mortal

Día 23: El último atardecer

* Marzo

Día 1: ¿Qué fue de Baby Jane?

Día 8: Canción de cuna para un cadáver

Día 15: El emperador del Norte

Saludos, merece la pena, desde este lado del ordenador

Los tipos con pellejo leemos cualquier cosa

Miércoles, Junio 15th, 2011

Señor Ravelo

Los tipos duros no leen poesía es la primera novela que leo de usted así que  como no he leído otras novelas de usted, también es la primera novela que leo que dedica a su personaje Eladio Monroy.

Permítame así escribirle –antes de emitir mi juicio– que la ha leído en apenas dos días. Simultaneando su lectura con otros libros que necesariamente no tenían que ser novelas.

Sepa usted que mientras machaco las teclas de ordenador el ejemplar descansa a un lado de la mesa. También quisiera transmitirle que perdone mi ausencia de la presentación que este mismo viernes, 17 de junio, ofrecerá en la lagunera y recogida librería Mistério (¿habrá alguien que me explique el porqué del acento en la e?).

Es un ¡misterio, gañán!

Perdone usted, señor Ravelo, que me disperse pero ansí soy de tontainamente (in)feliz.

Le contaba.

He leído su Los tipos duros no leen poesía y, francamente, me ha gustado. Pero también me ha disgustado.

Entiéndame usted bien.

Desde que tengo uso de sin razón la novela policiaca me ha acompañado en mi soledad infinita. Encontré en este maltratado y malhablado género un nicho donde me revelaban y sobre todo denunciaban cosas que en otras literaturas no me contaban.

Los maestros que me iniciaron en el género fueron existenciales perdedores que desde la iletrada Norteamérica hicieron tan rica esta literatura. Yo siento devoción, entre otros santos varones, por David Goodis, Jim Thompson y W. R. Burnett. No me canso, créame usted, de reelerlos.

Con esto quiero decirle sin acritud por donde se mueven mis intereses de reclamo como lector de novela policiaca o negra. Y que entienda que fluyendo de esos maestros del arroyo espere algo parecido de quienes tantean el género.

Un relato pesimista y demoledor que  dicten los parias de la tierra.

Señor Ravelo, quiero que entienda bien esta desviación genérica. Quiero que entienda que me atrae de la novela negra el otro lado. Ese lado oscuro y salvaje que un burgués hoy ya sin pretensiones de prosperar y muy indignado precisamente por ello, quisiera encontrar en el felizmente recuperado para el público español una seña de identidad que le dijera: “Niño, aquí tiene a una especie de Edward Bunker pero con acento canario”

Y no.

Pero con esto quiero decirle tambiém que los detectives, o los aspirantes a detectives que trabajan al lado de la ley nunca han terminado de llenarme.

De hecho, me parecen una panda de falsarios, de mercenarios que se han vendido al sistema en un género rojo y amotinado como es la novela negra.

Y no me responda usted citando a Spade o a Marlowe porque más que detectives fueron caballeros sin espadas en un mundo donde ya no quedaban románticos como ellos. Más bien, parafraseando a Pétain, dejaron a un lado el sable para convertirse en escudos.

Le cuento, no obstante, que su Los tipos duros no leen poesía me ha gustado –sin llenarme– porque está bien escrita.

La trama, sin complicaciones, se sigue.

Tiene usted, además, una asombrosa capacidad para describir atmósferas que en ocasiones entran en el alma como si el diabólico Maradona (sin la ayuda de la mano de Dios) tirara a puerta. Entienda que son balones que van directos a gol.

Me encanta esa descripción que hace de una capital de provincias el último día de la semana: “No hay nada tan largo como un domingo en Las Palmas de Gran Canaria. Si hace buen tiempo, se puede ir a la playa y luchar con otros miles de bañistas por encontrar un bien sitio. Si hay algún compromiso social, algún asadero o reunión de amigos o familiares, se puede emplear la mayor parte del día en disimular el miedo al vacío con cervezas, chuletas y choricitos barrilleros. Pero no hay quien te libre de la tarde. Esas tardes alongadas hacia la noche, en las que solo es posible penar en las pérdidas de los seres amados que un día decidieron alejarse de ti o de los que, sencillamente, entre las fauces de las muerte.”

Y también me gusta el universo de amores y amigos con los que protege a su protagonista, ese Eladio Monroy sin embargo que no termina por definirse  como duro y cínico en mi cabeza probablemente porque desconozco las otras dos historias que ha escrito usted de su protagonista.

Quiero transmitirle en definitiva que, pese a mis malestar de que pretenda que Monroy se mueva en una delicada legalidad, Los tipos duros no leen poesía me ha gustado a medias porque, a mi juicio, no tiene otra pretensión que la de entretener.

Sus diálogos son vivos, su the end con sabor a claudicación creíble y hermoso por lo que encierra de final, ¿inevitable?, de una trilogía que pide a gritos –se lo escribe un chicha–  una cuarta entrega donde Monroy visite también la isla que tanto usted como su personaje tiene enfrente.

Y discúlpeme el atrevimiento, pero me gustaría que Eladio Monroy viajara a este inhóspito territorio en el que habito (Tenerife) para resolver el caso de su vida y probablemente de su épico  final.

Un final, permítame usted sugerirle, más cercano al universo inevitable y existencial  de Goodis que al abierto y esperanzador que propone en Los tipos duros no leen poesía. 

Saludos, sin hacerle ascos al reaccionario de Mike Hammer, desde este lado del ordenador.