Canarias ocupa los contenidos del número de abril de la revista V.O.
Jueves, Junio 19th, 2025El número de abril de la revista de cine V.O. (Versión Original) dedica sus contenidos al cine canario y también a las películas españolas y extranjeras que han escogido las islas como escenario de sus historias. En conjunto la cosa pinta bien aunque los aficionados en esta materia aprecien notables ausencias. Con todo, se agradece que esta publicación se centre e informe en su número 346 de algunas de las producciones cinematográficas que se han rodado en el archipiélago.
La revista apareció en 1993 con el precio de 3,20 euros (con IVA, que es ese impuesto que no conocemos a este lado del Atlántico) pero si V.O. es una realidad es gracias al respaldo de numerosos patrocinadores como son la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura; las diputaciones de Badajoz y Cáceres así como de la Junta de Extremadura.
Desconocía la existencia de V.O., lo que me hace pensar que el ámbito de su distribución debe ser muy restringido. Con todo, se reconoce el esfuerzo del equipo que la hace posible bajo la dirección de Paco Rebollo, y en especial que hayan dedicado un especial a lo que se rueda en este archipiélago abandonado de la mano de los dioses y aunque no esté muy de acuerdo con la selección de películas que comentan made in Canary Islands, como canario reconozco la voluntad por informar de un cine como es el que se rueda aquí y que ya es una realidad pese a las políticas de reparto de subvenciones que bendicen a unos y olvidan a otros atendiendo a valoraciones que a uno se le escapa porque de Canarias (que es de lo que se trata) poco por no escribir nada.
La revista comienza su repaso con un extenso artículo dedicado a La habanera (1937 ) una película dirigida por Douglas Sirk y cuyos exteriores se rodaron mayoritariamente en Tenerife. Otras películas con acento de fuera pero que se rodaron también en las islas y que se repasan en V.O. son S.O.S. Pacífico (Guy Green, 1959); También los enanos comenzaron pequeños (Werner Herzog, 1970); Como un relámpago (Miguel Hermoso, 1996); Ma mère (Christophe Honoré, 2004); 28 semanas después (Juan Carlos Fresnadillo, 2007), película que se incluye porque pese a que no fue rodada en Canarias sí que está firmada por un canario, el tinerfeño Juan Carlos Fresnadillo; Los abrazos rotos (Pedro Almodóvar, 2009); Exodus: Dioses y reyes (Ridley Scott, 2014); En el corazón del mar (Ron Howard, 2015); Aliados (Robert Zemeckis, 2016); Como reinas (Andy Tennant, 2016); Rambo: Last Blood (Adrian Grünberg, 2019); Eternals (Chloé Zhao, 2021) y Las consecuencias (Claudia Pinto, 2021).
En cuanto a las películas canarias, V.O. repasa títulos de “nuestro cine” como Tirma (Paolo Moffa y Carlos Serrano de Osma, 1954), que puede ser considerada como el primer largometraje que pretendió pero no consiguió traducir en imágenes el violento choque cultural que se produjo entre los primeros habitantes de las islas y los conquistadores castellanos; Guarapo (Teodoro y Santiago Ríos, 1988); La hojarasca (Macu Machín, 2023); La niebla y la doncella (Andrés Koppel, 2017), que podría ocupar espacio también entre las cintas nacionales y extranjeras que se han rodado en las islas salvo que está sí que está rodada en La Gomera y en Tenerife, así como su director es tinerfeño; Rendir los machos (David Pantaleón, 2021); La piel del volcán (Armando Ravelo, 2021); Fotos (Elio Quiroga, 1996) y Matar Cangrejos (Omar Razzak, 2023), pero no están y tampoco se le dedica espacio a El ladrón de los guantes blancos (José González Rivero y Romualdo García de Paredes, 1926), que fue el primer largometraje del cine canario de ficción, rodado y estrenado en un año en el que la industria del cine todavía iba en pañales en España, lo que le da más mérito a esta producción de cine silente; Esposados (1996), mediometraje de Juan Carlos Fresnadillo, y que ha pasado a formar parte de los hitos del cine canario por ser la primera película española (y con producción cien por cien canaria, ojo al dato) que compitió al Oscar al mejor Cortometraje en la 69 edición de estos premios, y ceremonia que tuvo lugar en 1997.
Hay otras ausencias notables en este repaso que ofrece la revista sobre el cine de aquí y sobre las películas que se han rodado aquí, aunque insistamos que se agradece el esfuerzo que se ha realizado para sacar adelante un número que, a título informativo, tiene indudable interés, sobre todo para los que vivimos en Canarias.
En este sentido y al margen de que uno esté de acuerdo o no con algunas de las opiniones de las películas que se reseñan, este especial Canarias con sus ausentes y ausencias debería de estar en la biblioteca de cualquier cinéfilo y profesional, en especial los nacidos y/o residentes en estas ínsulas que hace eones perdieron la batalla por definir una identidad común, quedándose como en casi todo, a medias. En un quiero y no puedo desgarrador.
V.O. incluye dos entrevistas. Pero no con cineastas sino con especialistas, uno de los cuales hace tiempo que abandonó sus responsabilidades con el cine, como es el caso de Claudio Utrera, retirado del mundanal ruido pero coordinador junto a Aurelio Carnero de un volumen sobre cineastas canarios; y Josep Vilageliu, que sigue al pie del cañón dirigiendo películas, muchas de las cuales asocia a lo que denomina cine leve, producciones muy baratas y con sello independiente que se ruedan más por amor al arte que por vocación de llegar a públicos mayoritarios.
Es una pena, por último, que la revista no repase los festivales de cine que se celebran en el archipiélago, muchos de los cuales ya están consolidados pero se aplaude el trabajo y sobre todo las miradas que reparten sobre cada una de las películas que comentan.
Saludos, se agradece el esfuerzo, desde este lado del ordenador











