No tengas miedo, una novela de Stephen King
Lunes, Agosto 4th, 2025Holly Gibney apareció por primera vez como personaje secundario en Mr. Mercedes, novela que inició la que se ha venido a denominar trilogía de Bill Hodges, y que fue creciendo en los dos siguientes volúmenes en los que este detective retirado y ya anclado en la tercera edad volvía a ejercer el oficio de husmear en los asuntos ajenos. En estos tres libros, Stephen King supo manejar con talento realidad y ficción, e incluso se atrevió a inyectar elementos fantásticos que es un territorio, como debe de saber la mayoría, en el que se mueve muy bien aunque en los últimos tiempos casi todo lo que escribe de este género suene al iniciado a ya contado, visto.
Se trata, casi, como si el escritor volviera una y otra vez a lo mismo, tanteando nuevos senderos en los que la oscuridad, cuando está inspirado, es arrebatadora.
Tras Hodges, Holly Gibney ha continuado como personaje en cuatro títulos más, donde ha ido creciendo como sus lectores, leales seguidores que han hecho suyas, y si no suyas sí que las disculpan, las manías de esta aparentemente mosquita muerta que se crece ante la adversidad. En esta tetralogía, con Holly Gibney ya como protagonista absoluta, Stephen King acentuó en algunas de las novelas, y en concreto en las estupendas El visitante, Fin de guardia y La sangre manda, elementos fantásticos, narrativa que navega con soltura aunque en Holly y ahora en No tengas miedo abandona lo extraño, lo irreal, lo fantástico, para que Gibney se enfrente a monstruos reales y no sobrenaturales. Es decir, que si su detective privado (lleva las riendas de la agencia de investigación Finders Keepers, que heredó del bueno de Bill) fue capaz de enfrentarse a lo extraño, ahora se enfrenta como David ante Goliat, con personajes de carne y hueso a los que se les han ido la cabeza.
Tras la experiencia satisfactoria de Holly, donde la protagonista con su grupo de amigos fue capaz de luchar y vencer contra una aparentemente enternecedora pareja de ancianos a los que se les había ido la olla hacía mucho tiempo, vampiros vamos a decir a los que la sangre no rejuvenece pero el miedo y el terror sí que hace que sean casi inmortales, combate ahora de nuevo contra una pareja de psicópatas que no se conocen, ya que cada uno va por su lado mientras dejan a sus espaldas un reguero de cadáveres.
Uno de ellos será un asesino serial que elimina a los miembros de un jurado que llevó a la cárcel a un inocente. Inocente que muere en prisión. Como el juez de Diez negritos, sin duda la obra maestra de Agatha Christie, pero sin la vocación de hacer justicia, irá eliminando a inocentes que no formaron parte de aquellos doce hombres sin piedad, aunque sí que dejará en la mano de los que va eliminando el nombre de los que llevaron al inocente a prisión. El segundo psicópata es un seguidor de una de esas iglesias machistas y racistas que existen en los Estados Unidos, un tipo que no ha terminado de encontrar su sexualidad y que va tras los pasos de una feminista que es todo un personaje defendiendo los derechos de las mujeres, entre otros, el del aborto.
Tiene no uno sino varios problemas No tengas miedo, sin embargo, y ya no se trata de su extensión, unas 600 páginas, es que llegado a su meridiano uno comprueba que se aburre. Y no porque no pase nada, porque en las novelas de King es raro que no pase nada, sino porque los villanos no tienen demasiado atractivo y ni Holly ni sus amigos están en su mejor momento. Da la sensación, y quisiera estar equivocado, que al escritor le aburre lo que cuenta. Confiesa de hecho en una nota final que le costó escribirla, que la escribió al salir de una intervención quirúrgica. Habla de cuatro versiones que me gustaría mirar para comprobar qué derroteros tomó antes de que terminara siendo No tengas miedo, que no es exactamente el título de la versión original, Rever Flinch, No retrocedas.
El caso es que resultando tan irregular y prescindible dentro de la ya más que generosa bibliografía del escritor nacido y residente en Maine, la pregunta es cómo llega uno a terminar un ladrillo que no acaba de convencerlo y la única respuesta que se me ocurre es porque King es mucho King. Tiene oficio, y ese oficio se palpa en casi todas las páginas de este novelón perfectamente olvidable para quien no conozca su trabajo anterior. Para los iniciados, como es el caso, es inevitable que se lea y que a ratos, muy pocos, la verdad, se disfrute, aunque se trate de la novela más femenina de un escritor tan masculino como es el autor de Carrie o Salem Lot. Y se escribe femenina porque la mayoría de los protagonistas por no decir todos, son mujeres. Comenzando con Holly, Barbara, hermana de Jerome, y que se nos ha vuelto poeta; Kate, la feminista que hace temblar a los hombres con sus encendidos discursos en favor de los derechos de la mujer; Corrie, que es la asistenta de Kate, Izzy, agente de la policía y, por último, Sista Bessie, una cantante ya entrada en años.
Con este equipo, el escritor intenta estructurar un relato que no termina de estar bien armado, y que no va a satisfacer a los aficionados, grupo en el que me encuentro desde hace años aunque a veces lo que escriba el rey me resulte tan irritantemente tedioso.
Saludos, agosto, desde este lado del ordenador





