Cartas del monstruo en el cielo, una novela de Alfredo Moreno Santana

Martes, Julio 22nd, 2025

Cartas del monstruo en el cielo debe ser la primera novela que Alfredo Moreno Santana firma con su nombre verdadero ya que hasta ahora era conocido con el pseudónimo de Víctor Conde, con el que ha ganado infinidad de premios y hacerse un hueco en el universo de la literatura de ciencia ficción y fantasía que se escribe en castellano. Es verdad que ha tanteado otros géneros, como el policíaco con una entretenida y me atrevería incluso a decir osada novela negra, que ambienta en Roma y en concreto en los legendarios estudios de Cinecittà en los gloriosos años 50, pero si hasta ahora era reconocible sobre todo entre los aficionados era y supongo que seguirá siendo por su trabajo en la literatura de anticipación.

Con Cartas del monstruo en el cielo hace por primera vez incursión en las letras que se dedican a la aventura, aunque él insiste, y creo que erróneamente, que su novela es una ucrononía (género que plantea transportar al lector a un mundo posible pero que no ocurrió, como por ejemplo qué hubiera pasado si las dispersas fuerzas políticas que combatieron al lado de la II República hubieran ganado la Guerra Civil) ya que no plantea estas características sino que Canarias, y en concreto Tenerife, pudo ser en la década de los 30 un puerto de anclaje de los dirigibles de fabricación alemana que volaban con destino a América.

Es verdad, por otra parte, que en esos años, los 30 del pasado siglo, sobrevolaron las islas estas máquinas voladoras, y hay una notable colección de fotografías en las que se pueden observar imágenes que así lo demuestran, pero las islas no fueron nunca estaciones de paso en su largo trayecto hacia el océano Atlántico.

Cartas del monstruo en el cielo obtuvo el premio de novela Benito Pérez Armas 2024, y creo sinceramente que reunía todas las papeletas para hacerse con este galardón que, pese a reducir su premio en metálico cuando tenía que haber sido al revés con el fin de dar más lustre al que sigue siendo uno de los certámenes más atractivos de cuanto se celebran en Canarias, da un significativo paso atrás en cuanto a la recompensa dineraria al ganador aunque mantiene, por fortuna, la publicación de la novela, otro de los alicientes de un premio que no debe de permitirse el lujo de perder su caché ya que son muchos los escritores y escritoras que aspiran a ganarlo.

La novela además de estar muy bien escrita cuenta con una sobresaliente recreación de la capital tinerfeña en la década de los treinta y se basa en un hecho real del que deja constancia Alfredo Moreno Santana en una nota informativa antes de dar inicio a su aventura: el proyecto que auspició Alemania por crear en el parque nacional del Teide una base permanente de aerostatos en la década de los años 20, además de una estación de radiofaro en lo alto del volcán, iniciativas que por fortuna nunca se llevaron a cabo. Esta posibilidad, sin embargo, “espoleó” la imaginación del escritor para dar a luz sus Cartas del monstruo en el cielo, título que, a mi juicio, tiene algo de resonancias biblícas aunque ésta no es la idea que prima en la narración que, como casi todo lo que suele escribir Moreno Santana como Víctor Conde, se lee con mucho interés aunque haya momentos en que lo que cuenta casi se desequilibre y, aproximándose al final, la novela no culmine con los fuegos de artificios que parecía prometer.

En este sentido, se agradece que el escritor no pertenezca a esa escuela de narradores que promete mucho y da poco, que vende un, vamos a decir, monstruo que al final se queda en nada.

Le ayuda a que no caiga en ese vacío en el que sí suelen caer otros narradores/as no solo de su generación, el oficio que lleva detrás. Es decir, que ya son muchos los años que como escritor descansan en las espaldas de Alfredo Moreno Santana como Víctor Conde, aunque si lo que pretende es ser otro escritor, un autor ajeno al universo que lo hizo conocido entre los aficionados a la c/f en español, sí que debería cuidar lo que quiere contar y no tanto la manera en cómo contarlo.

La novela está estructurada en tres grandes partes, más un epílogo. Cada una de las partes consta además de cuatro actos, al estilo clásico, y en ella describe primero la llegada de Hans, un joven trabajador de la Luftschiffbau Zeppelin GmbH, la empresa continental que fabricaba “los gigantescos dirigibles que surcaban, orgullosos, los cielos de medio mundo”. El retrato que hace en esta parte de la capital tinerfeña es tremendamente vívido. Contiene, además, un entusiasmo descriptivo que casi raya en lo cinematográfico y hace sobre todo muy creíble esa apuesta por trasladar al lector a un año, 1932, que no resultaba fácil, sobre todo si quien lee la novela es natural de la isla y de la ciudad que retrata.

Como toda novela de aventuras que se precie y que se desarrolla en lugares exóticos, y el Tenerife de aquel año lo era, Hans conocerá a una mujer que le robará el corazón. Lástima que se trate de la esposa de su anfitrión, un compatriota alemán que ha hecho fortuna en la isla. No puedo contar nada más de la historia porque sería revelar otros ingredientes que están en ocasiones bien urdidos por el escritor (hay otros que no tanto), pero baste decir que en conjunto estas Cartas del monstruo en el cielo sorprenderán no solo al lector nacido y residente en la capital tinerfeña sino a otros con independencia de su lugar de nacimiento ya que está escrita con un espíritu que pretende saltar fronteras. No se trata Alfredo Moreno Santana, en este sentido, de un escritor preocupado por reflexionar sobre la canariedad, sino de un autor al que le gusta contar historias. Historias que evadan al lector de su grisácea realidad. Bienvenidas sean estas cartas, y no solo por lo que cuentan sino porque han servido para hacer salir del armario a Víctor Conde, identidad que a partir de ahora compartiendo trabajo con su otro yo: Alfredo Moreno Santana.

Saludos, leímos, leímos, leímos, desde este lado del ordenador

Horizontes de estrellas, una novela de ciencia ficción y fantasía de Víctor Conde y Sergi Sánchez

Martes, Septiembre 26th, 2023

Víctor Conde, nombre de guerra tras el que se encuentra el escritor tinerfeño Alfredo Moreno Santana, es en la actualidad uno de los pocos autores profesionales en España que se dedica y con éxito a géneros tan dispares como la ciencia ficción, la fantasía y el terror, aunque también tantea y con resultados muy atractivos en los territorios de la novela negra y criminal así como con otras narrativas en las que se mueve como pez en el agua porque más allá de la imaginación que derrocha en sus libros, Conde es un escritor con todas sus letras. Es decir, que lo mismo escribe de una cosa como cambia de registro en otra.

Esta constancia y disciplina se ha visto recompensada hasta la fecha con varios premios literarios en los que el escritor a solas o con otros se ha alzado con galardones que reconocen su manera de hacer las cosas y sobre todo de entender un género, como es el de la ciencia ficción, en el que se codea con los grandes que escriben de y sobre este género en España.

Horizontes de estrellas está co-escrita con Guillem Sánchez, novela por la que ambos fueron reconocidos con el Premio Minotauro 2022. Víctor Conde solo que en solitario, obtuvo en 2010 este mismo reconocimiento por la novela Crónicas del multiverso.

Horizontes de estrellas, como ya se ha dicho, es una novela escrita a cuatro manos, lo que no es una novedad en la república de las letras y mucho menos en la literatura de género. En la misma ciencia ficción destacaría el trabajo que realizaron los hermanos Arkadi y Boris Strugatski, autores que por cierto se mencionan en Horizontes de estrellas, y en la novela de aventuras a Erckmann-Chatrian, el nombre con el que firmaban sus obras los dramaturgos y narradores franceses Émile Erckmann y Alexandre Chatrian. En novela negra recuerdo ahora el trabajo conjunto de escritores como Boileau/Narcejac y Wade Miller, pseudónimo tras el que se encontraban Robert Allison Wade y H. Bill Miller. En España y hace unos años se descubrió que tras la misteriosa Carmen Mola había tres escritores (Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero) y estos son solo unos pocos ejemplos para ilustrar que escribir no tiene que ser a veces un trabajo tan solitario sino que se puede compartir con otros.

Y compartir es los que han hecho Conde/Sánchez con Horizontes de estrellas, que es una novela de ciencia ficción algo dura para lectores que no están acostumbrados a los desafíos que el género plantea a veces aunque, por otro lado, resultará un trabajo muy interesante para los que gustan de adentrarse en este tipo de aventuras.

Reconociendo que no soy un aficionados a esta rama de la ciencia ficción, y que si me gusta el género es porque cultivé en su momento la lectura de escritores que apostaban más por la ficción que por la ciencia como Ray Bradbury o Theodore Sturgueon, a mi la primera mitad de Horizontes de estrellas me parece un ejercicio de fantasía prodigioso, que me hizo recordar además un título hard pero que devoré hace ya muchos años con verdadera hambre como es Cita con Rama, uno de los grandes clásicos que nos regaló Arthur C. Clarke cuando estaba entre nosotros.

La segunda mitad, cuando se supone que la historia coge velocidad y se convierte en un vehículo que atraviesa mi imaginación, no me convence sin embargo tanto como ese inicio y ese desarrollo que sabe atrapar mi interés y ,al mismo tiempo, suscitar numerosas preguntas. Preguntas que probablemente no tendrán respuesta.

La historia de Horizontes de estrellas es, si leemos con atención la información de la contraportada, la siguiente: Soleyko es una ingeniera que ha decidido dejar atrás su vida, la tierra y la relación de su pareja para embarcarse en una misión colonizadora en una nave con 200.000 colonos. Se trata de una expedición conjunta con los idor, una raza alienígena que coopera con los humanos a pesar de todas las diferencias que los separan (desde la más evidente como la anatómica hasta la más profunda como la capacidad de ficcionar: su mundo se divide entre certidumbres e incertidumbres).

Soleyko despierta de la hibernación cuando la nave parece haberse desviado de su ruta. Los viajeros en las vainas han empezado a mostrar mutaciones en su ADN y en el mismo punto en el que ellos se encuentran en el espacio topan con una enorme nave que parece ser de los ker, una civilización de la que apenas se sabe nada.

No obstante y si quieren conocer más de los ker les invito a que lean esta novela cuyos protagonistas además de los extraterrestres son dos mujeres que a medida que avanza la acción tomarán cada una de ellas un papel predominante en la historia, mientras que los masculinos, entre ellos un militar, solo piensan en la violencia como recurso para hacerse entender ante lo que no entiende porque lo desconoce.
Horizontes de estrellas sabe combinar los escenarios fantásticos que describe con una serie de personajes que son muy fáciles de recrear en la imaginación. Propone, sobre todo en sus primeras paginas, una sutil sensación de amenaza y al mismo tiempo plantea lo que podría pasar si dos forman de entender la realidad de manera tan radicalmente distintas se encuentran en medio del… Espacio profundo.

Leyendo la novela he tenido la sensación casi todo el rato de estar ante una obra que reinterpreta las claves que en su día nos legó la obra de Clarke pero es una sensación personal, de lector que guarda buen recuerdo de aquel escritor y de aquella novela. No sé, en este aspecto, si estaba presente en la cabeza de Conde como de Sánchez cuando comenzaron a trabajar juntos en este Horizontes de estrellas que, si uno llega al final, entenderá porque se llama así, precisamente Horizontes de estrellas aunque no creo que se pregunte qué partes pudo escribir uno u otro paisaje porque, seamos francos, es lo de menos ya que en conjunto la novela parece estar escrita por una sola persona.

LO MEJOR: La primera parte de una novela cuyo comienzo recuerda la lectura de un clásico del género, Cita con Rama ,de Arthur C. Clarke

LO PEOR: La segunda mitad de la novela, quizá porque el misterio ya se ha desvelado y lo que viene a continuación es fantasía con su puntito lisérgico

Saludos, este es el camino, desde este lado del ordenador

Anuncios telegráficos

Viernes, Septiembre 9th, 2022

* Felicitamos a Víctor Conde que obtiene junto a Guillem Sánchez el XVII Premio Minotauro por la novela Horizonte de estrellas. Este premio lo otorga la editorial del Grupo Planeta y está dotado de 6.000 euros para ambos autores. Conde cuenta ya con un Minotauro, el correspondiente al de su VII edición, momento en el que lo recibió por Crónicas del multiverso. Otro canario, Elio Quiroga, también se hizo con este reconocimiento en el 2015 por Los que sueñan.

* Este mismo viernes, 9 de septiembre, se presenta en la ermita Nuestra Señora de la Virgen de Regla Un barrio, tres nombres, que firma el Colectivo21 y que ha sacado adelante la Asociación Salvemos la Historia. El acto comenzará a las 17,30 y se estima que finalice sobre las 19 horas. Está previsto que intervenga la directora general de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, María Antonia Perera Betancor y que tenga lugar una mesa coloquio con los vecinos del barrio. El libro recoge la historia, oral también, de El Cabo, Los Llanos y Cuatro Torres (Santa Cruz de Tenerife).

* El que antes se conocía como Festival Isla Calavera, dedicado al cine de terror y fantástico, pasa a denominarse a partir de esta semana Isla Calavera-Festival de Cine Fantástico de Canarias Ciudad de La Laguna.

Saludos, STOP, desde este lado del ordenador

Fundido en blanco, un policíaco de Víctor Conde

Martes, Diciembre 18th, 2018

“Historias de guionistas fracasados en la Meca del cine las hay hasta aburrir. Incluso cuando no se trataba del cine yanqui, sino del europeo, que también tuvo sus estrellas y sus estrellados”.
(Fundido a blanco, Víctor Conde, Ediciones Idea, 2018)

Con su última novela Alfredo Moreno Santana o Víctor Conde, su álter ego como escritor, demuestra que se mueve igual de bien en las aguas del género policíaco como el de la ciencia ficción, espacio este último en el que ocupa un destacado lugar en la que se escribe en España.

Fundido en blanco
es un artefacto literario que envuelve al lector, y al envolverlo lo atrapa en una vorágine narrativa donde el autor respeta las claves que dan cuerpo y alma al noir para disecarlas con la secreta pasión de un taxidermista. Esto último es una broma, permítanme un poco de ironía con la idea de que funcione como invitación a la lectura de un libro que, de eso estoy seguro, no va a dejar indiferente a nadie.

Víctor Conde, ajustémonos a su pseudónimo, construye un policíaco para deconstruirlo a medida que avanza la acción. También trata, y lo logra, en mezclar fantasía con realidad y en proponer interesantes reflexiones sobre el cine y su magia.

La novela comienza con un guionista que está en las últimas. Estamos en los años sesenta y la acción transcurre en Cinecittá, estudios cinematográficos enclavados en Roma que en esos años vivió una edad de oro no solo con el rodaje de numerosas películas italianas sino sobre todo gracias a las grandes producciones norteamericanas que convirtieron a Roma en la capital de la dolce vita. En este escenario y muy en plan giallo, ese subgénero inventado en Italia donde el asesino es el protagonista por sus refinados y rocambolescos asesinatos, comienza a actuar un criminal que se hace llamar el Taxidermista, un elemento más que se añade a una trama complicada y detectivesca en la que también interviene una hermosa estrella de cine y su padre, un mafioso.

Cada capítulo de la novela tiene un título que funciona como el encabezado de un guión cinematográfico y que tiene la función de situar al lector en el entorno en el que se desarrolla la escena, una novela que respira amor por el cine y por un género, el negro, en el que Conde se mueve como pez en el agua.

El libro cuenta además con un agradable sentido del humor que en ocasiones raya con la ironía, y logra con este pulso que no es nada fácil de mantener, una lectura muy grata, de esas que enganchan y hacen bastante difícil que se abandone su lectura.

Consigue, en definitiva, que leamos más para descubrir cómo solucionará todo el embrollo que va liando a medida que se suceden las páginas.

Con Fundido en blanco, titulo que no deja de tener ironía cuando lo habitual en cine es el fundido pero a negro, la novela propone un atractivo viaje a otra época en la que el cine era cine y el cine europeo pensaba que podía competir con el de Hollywood. Una industria por la que desfilaba toda clase de personajes, una fauna curiosa y de colores chillones que formó un ecosistema irrepetible, único e intransferible a orillas del Tíber.

El escritor se ha documentado para escribir sobre aquel mundo y sobre todo en unos estudios legendarios como fueron los de Cinecittá que, así nos lo recuerda la novela, fueron fundados en los años treinta del siglo XX y en pleno esplendor del régimen fascista. Benito Mussolini, como otros dictadores sintió fascinación por un arte, el cine, que además de entretener era un eficaz instrumento de propaganda. Altavoz que podía hacer llegar su mensaje no solo al pueblo italiano sino al del resto del mundo.

En este poderoso escenario, rodeado de cartón piedra, un guionista fracasado busca una particular redención que lo saque el callejón sin salida en el que se encuentra su existencia. En este transitar se topará por el camino con toda clase de individuos que le harán preguntarse si los sueños del celuloide no serán en todo caso pesadillas.

Saludos, ¡silencio, se rueda!, desde este lado del ordenador

‘Ecos’ del tinerfeño Víctor Conde, finalista al premio Celsius a la mejor novela de ciencia ficción y fantasía

Domingo, Marzo 27th, 2016

* Ecos (Sportula) del escritor Víctor Conde, pseudónimo tras el que se encuentra Alfredo Moreno Santana (Santa Cruz de Tenerife, 1973 ) ha resultado finalista junto a Croatoan, de José Carlos Somoza (Stella Maris); y Nos mienten, de Eduardo Vaquerizo (Fantascy) al premio a la mejor novela de ciencia ficción y fantasía.

Ecos es la última incursión del escritor tinerfeño en la space opera peor no entra dentro de la cronología de su Metaverso ya que se desarrolla en un universo distinto. En la historia se mezcla aventura con teorías sobre la transmisión holística del lenguaje y el autor presta mucho cuidado al desarrollo de personajes desde que son niños hasta su edad madura.

El nombre del ganador se hará público en  la vigésimo novena Semana Negra de Gijón, que tendrá lugar del 8 al 17 de julio en los terrenos del antiguo astillero Naval Gijón, el mismo lugar en el que se han realizado las cuatro ediciones anteriores. Además de las presentaciones de libros, exposiciones, conferencias y debates, se entregarán como ya es tradicional los premios que identifican y reconocen a los mejores autores de género del año pasado.

Y estos son los finalistas en sus diversas categorías:

Premio Dashiel Hammett a la mejor novela de género negro publicada en el 2015:

Gatas salvajes, de Julián Ibáñez (Cuadernos del Laberinto); A tumba abierta, de Raúl Argemí (Navona); Subsuelo, de Marcelo Luján (Salto de Página); La conspiración de los mediocres, de Ernesto Mallo (Siruela) y Parecido a un asesinato, de Juan Bolea (Martínez Roca).

Premio Memorial Silverio Cañada a la mejor primera novela de género negro:

Hambre a borbotones, de Alber Vázquez (Expediciones Polares); Dolores o la inutilidad de todo, de Ignacio Borel (Emergencia Narrativa); Ángulo muerto, de Jordi Juan (Edaf) y La vida te matará, de Rafa Calatayud (Alrevés).

Premio Rodolfo Walsh a la mejor obra de no ficción de género negro:

La conexión Bogotá de Nahuel Gallotta (Ediciones del Empedrado); Todos naúfragos, de Ramón Lobo (Ediciones B) y Mañana cuando me maten, de Carlos Fonseca (La Esfera de los Libros).

Premio Espartaco a la mejor novela histórica:

La ruidosa marcha de los mudos, de Juan Álvarez (Seix Barral); Los jugadores, de Carlos Fortea (Nocturna); y Balbo, de León Arsenal (La Esfera de los Libros).

* El escritor Alberto Vázquez Figueroa avanza en una entrevista que hoy, domingo 27 de marzo, publica Diario de Avisos que su próxima novela lleva el título de La barbarie, una obra, reconoce su autor, que se trata de un alegato periodístico “tras los atentados de París, que coinciden con los de Bruselas.”

Saludos, viento, sol, azul firmamento, desde este lado del ordenador.

Elio Quiroga obtiene el Premio Minotauro por la novela ‘Los que sueñan’

Viernes, Julio 17th, 2015

Los que sueñan de Elio Quiroga ha obtenido el Premio Internacional de Ciencia Ficción y Literatura Fantástica de Ediciones Minotauro 2015, dotado con 6.000 euros. Quiroga es el segundo canario que se hace con este reconocimiento tras obtenerlo el escritor Víctor Conde (Alfredo Moreno Santana) con Crónicas del Multiverso en su séptima edición (2010).

El jurado que premió Los que sueñan estuvo formado por el productor de cine Adrián Guerra; el ganador de la X edición del Premio Minotauro, Carlos Molinero; el director del festival de Cine Fantástico de Sitges, Ángel Sala; la directora editorial de Minotauro, Marcela Serras; y el escritor Javier Sierra, quienes resaltaron “el dilema muy actual” que plantea el libro, que estará a la venta el 6 de octubre de 2015 y el 13 del mismo mes se presentara en el Festival de Cine Fantástico de Sitges.

Elio Quiroga es escritor, guionista y director de cine. Ha publicado entre otras novelas: El despertar (Timun Mas), Los códices del Apocalipsis (Tyranosaurus Books) e Ydill (Dolmen). Ha dirigido cuatro largometrajes: Fotos (Premio al mejor guion y Premio especial del jurado en el Festival de Sitges, 1997), La hora fría (2007), No-Do (2009) y The Mystery of the King of Kinema (2015), además de varios cortometrajes. En la actualidad trabaja en la adaptación al cine de La estrategia del pequinés, una novela negra y criminal de Alexis Ravelo.

Saludos, enhorabuena, desde este lado del ordenador.